La Rioja
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Fecha: julio, 2018
Volver a casa
María Antonia San Felipe 28-07-2018 | 7:40 | 0

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“¡Qué importa un día! Está el ayer alerto
al mañana, mañana al infinito,
hombres de España, ni el pasado ha muerto,
ni está el mañana –ni el ayer− escrito”
(A. Machado)

Los aplausos cerrados producen espejismos porque esconden realidades que incomodan. Las convenciones de los partidos son un buen ejemplo. Al finalizar el congreso del PP, Pablo Casado, escuchó una ovación que ocultó las espadas blandidas en el camino. Ahora todos son de Casado. Él será quien haga las listas y en el Congreso la mayoría eran cargos públicos. El tiempo dirá cuánto hay de apoyo real al elegido y cuánto ha cosechado por la aversión de los seguidores de Cospedal a Soraya Sáenz de Santamaría. El devenir del tiempo despejará todas las dudas, esa es la enseñanza de Rajoy. En cualquier caso, estrenar liderazgo siempre da impulso a las organizaciones políticas, ya veremos hasta qué altura llega el nuevo líder del PP.

En sus primeras palabras Casado ha anunciado que el PP ha vuelto y efectivamente todo indica que regresa por donde solía. Es sorprendente que una de sus primeras propuestas haya sido la de regresar a leyes, cuya vigencia ha sido ya sobrepasada por la propia sociedad española, como la ley del aborto de los años ochenta. Para volver a las esencias no hay mejor cosa que pretender recortar derechos a las mujeres. A falta de otras ideas el conservadurismo se atrinchera en la nostalgia.

Tras su entrevista protocolaria para despedir a Rajoy, Casado ha abierto las puertas de par en par a José María Aznar. El expresidente ha vuelto a la casa que él edificó desde el partido fundado por Manuel Fraga. Su éxito fue construir la casa común de la derecha, de todas las derechas, incluso de aquella desde la que jamás se vislumbró el centro. De su presidencia en el partido y en el gobierno viene la herencia de la que surgieron todos los lodos que hundieron a Rajoy.

No es sorprendente este reencuentro, era necesario para evitar el naufragio. En los dirigentes del PP de toda España había cundido el pánico, los votos se les iban a raudales hacia Ciudadanos con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina. En medio del desconcierto, alcaldes, concejales y diputados vieron que hasta José María Aznar, el guardián de las esencias, veía con buenos ojos la mirada seductora de Albert Rivera. Así que Casado lo primero que ha hecho es abrirle las puertas de su casa, para que todos los que lo echaban de menos puedan regresar a ella olvidando el hedor intenso de la corrupción. El otro reto de Casado será conseguir la unidad interna del partido. El discurso le ha quedado divino pero toda España ha visto a Cospedal y a Santamaría, juntas pero jamás unidas, separadas por una silla, símbolo inequívoco de su hoy frustrada ambición. No parece que Casado y su socia Dolores de Cospedal practiquen la unidad más allá de las palabras. Las heridas están abiertas.

De lo ocurrido en estos dos meses hay dos hombres especialmente sorprendidos. El primero es Rajoy, al que la corrupción echó del gobierno y al que han despedido los suyos con iguales aplausos que él despidió a Cristina Cifuentes en Sevilla para después olvidarla. El otro, es Albert Rivera que se había creído el cuento de la lechera y que ahora tendrá que competir con Casado, su propio gemelo, en el campo de la derecha.

Casado, en su primer discurso, dijo que el ayer y el mañana no están escritos. Para ello citó a Machado, un republicano muerto en el exilio. En realidad, Machado había escrito: hombres de España, ni el pasado ha muerto, ni está el mañana –ni el ayer− escrito. Que no olvide Casado que él y el PP también tienen pasado.

 

 

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El chulo del barrio
María Antonia San Felipe 21-07-2018 | 7:34 | 0

trump-putinCuando llega el chulo del barrio el ambiente se enrarece porque actúa como un ciclón que arrasa las normas básicas de educación y, tras haberlo destrozado todo, se ausenta regalando al atónito auditorio un sonoro portazo. Donald Trump ha venido a Europa a demostrarnos que tiene el ego del tamaño de un oso polar y los principios del tamaño de una pulga. Trump es el chulo americano que mira al mundo por encima de su suficiencia que, en el fondo, es el síntoma de sus propias carencias como líder.

Primero la preparó en la OTAN, después en Alemania ofendió a su primera ministra Angela Merkel y, a renglón seguido, hizo lo mismo en Reino Unido con Theresa May ¡Qué casualidad que las dos son mujeres! Lo nunca visto. El presidente de la primera potencia mundial llega a otros países aliados y los insulta en la persona de sus más altas representantes. En el caso de Alemania, puso en duda su independencia respecto a Rusia y después se inmiscuyó en los asuntos internos del brexit británico, en un momento en que su primera ministra está tratando de sofocar una rebelión interna. Trump se permitió revelar que le había dado consejos a May y que no le había hecho caso, por eso estimaba que Boris Johnson podía ser un buen sustituto. Seguramente pensó que tenía más gordos atributos que la señora May. Además de la mala educación tampoco tuvo reparos en ensalzar a los sectores más eurófobos para, a continuación, apuntar que la Unión Europea, que Europa, en general, es enemiga de los EEUU.

Donald Trump es como un niño grande al que hay mucha gente que le ríe las bravuconadas aunque no tengan ninguna gracia, pero, conviene dejar claro que Trump es un patán, pero no un imbécil. En el fondo su viaje ha sido un aliento indirecto y un apoyo a los mayores enemigos de la Unión Europea dentro de la propia Europa. Su actitud ha sido un continuo desprecio a los valores democráticos y humanísticos que desde el inicio inspiraron la construcción europea, algo que, en un contexto de cuestionamiento de esos principios por parte de algunos gobiernos del este europeo y de ascenso de posiciones ultraconservadoras en el resto, es un peligroso juego cuyas consecuencias desconocemos.

No es broma lo sucedido en el viaje de este coloso de la mala educación. El colofón del espectáculo ha sido la reunión en Helsinki con Vladimir Putin, la única parte del periplo europeo que ha cautivado a Trump. Es tan evidente su fascinación por él que le resulta imposible disimularlo. En realidad a Trump le gustaría ser Putin, es decir, detentar un poder sin contrapesos ni límites como tiene el presidente americano en una democracia consolidada. Putin, otro chulo, hace lo que Trump sueña, dar órdenes sin que nadie le rechiste, sin ningún juez que lo limite ni parlamento que le replique. La falsa democracia de Putin es su sueño, el espejo en el que quisiera mirarse.

Ha sido en este embeleso evidente cuando Trump ha dejado patente su falta de principios. Al otorgar más credibilidad a la palabra de Putin que a los propios servicios de inteligencia americanos respecto a la injerencia rusa ha mostrado su debilidad emocional, su escasa talla como líder y el desprecio a su propio país. América no es lo primero, solo Trump es importante para Trump. Si Europa es su enemiga y él vive un idilio diplomático con Putin y con Kim Jong-un no es de extrañar que al volver a casa se haya encontrado a la clase política revolucionada. Sirven de ejemplo las palabras de John Brennan, exdirector de la CIA que en Twitter, resumió: “La actuación de Donald Trump excede los delitos graves y faltas. No ha sido menos que traición…está completamente en el bolsillo de Putin. Patriotas republicanos, ¿dónde estáis?”. Trump no sé si sabe adónde va pero intuyo que nos lleva a la Edad de Piedra. Solo queda una esperanza, en las pelis del oeste, el chulo bravucón siempre encuentra a alguien que la saca más rápido y le para los pies. No perdamos la esperanza.

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No siempre lo peor es cierto
María Antonia San Felipe 14-07-2018 | 7:30 | 0

GRAF6449. MADRID (ESPAÑA), 09/07/2018.- El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el president de la Generalitat Quim Torra, durante la reunión que ambos mantienen en el Palacio de La Moncloa en Madrid.- EFE/Ballesteros

No siempre lo peor es cierto, aunque en política muchos quisieran que así fuera. Exagerar para reforzar discursos y ganar audiencia es muy habitual en estos tiempos. Ante la entrevista entre el presidente del gobierno, Pedro Sánchez y el president catalán, Quim Torra, algunos habían hecho sonar de antemano las trompetas del Apocalipsis. Se insinuaba la genuflexión del Estado ante los independentistas, pago de deudas y devolución de favores. Es comprensible que el PP, al borde de la implosión y en momentos de grandes mudanzas, esté de los nervios y sobreactuando. Han pasado los tiempos en los que al PP la tensión con Cataluña le daba tan buenos resultados electorales que se negaba a ver que estaba dando alas al secesionismo llegando a impulsar el incremento de independentistas hasta un porcentaje jamás conocido. A ambos adversarios les iba bien en el desencuentro. Pero los españoles no debemos olvidar que ha sido gracias a la acción del PP cuando España ha estado a punto de quebrarse. Rajoy fue dejando hacer hasta que estalló el despropósito del procés y entonces Ciudadanos, a través de Inés Arrimadas, les robó el discurso y el espacio político hasta dejarlos en Cataluña reducidos a la mínima expresión.

Todos sabíamos que los Mossos no impedirían el referéndum ilegal del 1 de octubre, todos menos el ministro del Interior, tan propenso a confiar en la Virgen en vez de transmitir órdenes precisas a unas fuerzas y cuerpos de seguridad que se sintieron desprotegidos y abandonados. Una vez fracasado el cierre de los colegios electorales, las posteriores cargas policiales fueron el siguiente fiasco porque ofreció la mejor baza jamás soñada por el independentismo para victimizar su lucha en el tablero internacional.

No quiero insistir porque conocemos la historia. Ahora solo quedan dos posibilidades: continuar profundizando la brecha o tratar de revertirla. De momento Torra ha acudido a Madrid, han hablado y ambas partes han ratificado sus posturas, no puede ser de otra manera. El presidente Sánchez, que apoyó la aplicación del 155, ni puede ni debe negociar al margen de la legalidad y por mucho que Torra insista en aparentar lo contrario ni está en el mismo sitio ni olvida que hay cosas imposibles. La justicia en este país es independiente. Los jueces decidirán sobre los políticos presos que siguen en las cárceles catalanas que son igual de españolas. Tanto los falsos presos políticos como los falsos exiliados saben que no se le pueden pedir peras al olmo, han infringido el ordenamiento jurídico y eso tiene consecuencias imposibles de eludir. Como confesó la exconsejera Ponsatí, ahora huida en Escocia, “estábamos jugando al póker y jugábamos de farol”, no hay mejor definición. Han perdido y lo saben, pero después de tanta mentira y tras haber convencido a una parte importante de la población de que la república catalana era posible y sería realidad al alba del procés, no es fácil rectificar. Ahora saben que todo era mentira.

El pasado lunes una encuesta apuntaba que el 62% de los catalanes quiere negociar una mejora del autogobierno, mientras que el 21,5% apuesta por buscar la independencia para construir una nueva república. Creo que el dato es alentador.

Por eso la tarea del nuevo gobierno de España debe, con las cautelas debidas, centrarse en dos acciones fundamentales. En el exterior, nuestras embajadas han de contrarrestar las mentiras sobre España de los independentistas, algo que espero haga con acierto Josep Borrell. En el interior, rebajar la tensión política para que disminuya la tensión social que es alta y dolorosa. Todos los gestos del gobierno han de dirigirse sobre todo a los propios ciudadanos de Cataluña. Si en los próximos meses, el número de conversos de última hora al independentismo, disminuye y se sustenta nuestra posición internacional, el esfuerzo habrá merecido la pena. Es pronto para sacar conclusiones pero no es tarde para tener esperanza. El tiempo lo dirá.

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Las nuevas manadas
María Antonia San Felipe 07-07-2018 | 8:00 | 0

la-manadaTodavía hay quienes se asombran del movimiento reivindicativo que están impulsando las mujeres, todavía hay quienes creen que nos estamos pasando y todavía hay quienes defienden que nuestra indignación no está justificada. Sin embargo cada día nos sobran razones para continuar luchando. Se cumplen dos años desde la violación grupal de La Manada a una joven en los sanfermines y, pese a la repulsa social que produjo, hay muchas manadas actuando y nada parece haber cambiado.

Según el Balance de Criminalidad del primer trimestre de 2018 del Ministerio del Interior, en España se denuncian más de cuatro violaciones al día, habiéndose incrementado un 28%. En un 14% han crecidos los delitos contra la libertad sexual durante el primer trimestre. En cifras absolutas ascendieron en 2017 a 3.025, de los que 371 fueron agresiones con penetración (un 10,6% más). Sin embargo los robos con fuerza se incrementaron un 1,6%. Pese a las cifras algunos insisten, en corrillos y en redes sociales, que habrá que esperar a que a las mujeres se nos pase la calentura, como si fuera una enfermedad estacional, a la espera de que con el tiempo las aguas de esta efervescencia vuelvan a su cauce ancestral. El tiempo pasará pero algunas ya estarán muertas y a otras no las curará de las palizas ni las liberará de la ansiedad y el miedo. A las que sobrevivan de las 371 violadas, ya que la mayoría son mujeres, la agresión las habrá roto por dentro y les habrá arruinado el futuro porque hay desgracias que dejan huella para siempre.

La sentencia de La Manada considerando abuso y no violación el delito cometido por estos cinco personajes, a los que su abogado defensor definió como “buenos hijos”, sublevó a muchos hombres y mujeres en este país. La puesta en libertad tras la condena con el pretexto de que la sentencia no es firme, también ha levantado ampollas. Así que es evidente que algo hay qué hacer en el parlamento de nación para que la justicia lo sea de verdad y sus resoluciones no resulten incomprensibles para la mayoría de la gente. Esa es labor de los legisladores, pero algo más habrá que hacer.

La otra tarea debe hacerla la propia sociedad no consintiendo actitudes que supongan cualquier tipo de agresión contra las mujeres. Los agresores no pueden ser héroes sino villanos aunque todavía haya quien los defienda mientras culpabiliza a las víctimas de haber buscado su propia desgracia. ¡Ya basta! Repasar las noticias produce escalofríos: el pasado 19 de mayo una joven denunció haber sido violada por cinco jóvenes en Molins de Rei. En la madrugada del día de San Juan, en Palamós, una adolescente de 15 años también declaró haber sido violada en la verbena. La misma la noche se registró una agresión sexual en la playa de El Buzo en Cádiz y otra a dos jóvenes en Ciutadella (Menorca). Hace unos días pasaban a disposición judicial cuatro hombres que se hacen llamar La Nueva Manada, incluido un menor de edad, que fueron detenidos en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) como presuntos autores de una violación múltiple de una menor de edad… Es decir, las cifras del Ministerio del Interior tienen nombre y rostros de mujer y las víctimas se suceden día a día como una maldición interminable.

Hay un problema con la justicia, eso es indudable, pero también hay un conflicto social entre mentalidades. Hay en los violadores y en sus imitadores, en los agresores en general, una mentalidad obsoleta y mezquina que considera que el hombre que domina, doma y humilla a la mujer, incluso con insultos cotidianos, es más hombre que el que la comprende, la quiere y la acompaña en la vida. Hay un mal muy extendido en la sociedad y es la aceptación de la dominación del macho. Hay un problema grave, incluso en los más jóvenes, que solo la educación y el rechazo social puede transformar. No quiero ninguna manada en acción, tampoco quiero ser manada, solo quiero que no nos juzguen socialmente a las mujeres desde ideas preconcebidas que perpetúen la desigualdad mientras se cercena nuestra libertad.

 

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.