La Rioja
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Autor: Kavafis
Lágrimas
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María Antonia San Felipe | 08-04-2017 | 9:42| 0

Cuentan las crónicas sobre el congreso del PP de La Rioja que en el transcurso del mismo hubo lágrimas. Pedro Sanz, conocido popularmente como Pedrone, el hombre que con mano de hierro ha conducido durante un cuarto de siglo los destinos de la derecha riojana lloró de emoción y, después del recuento de votos, comentan que de conmoción. No es para menos. En sus tiempos de gloria ni una mosca hubiera sobrevolado los salones de Riojaforum sin su permiso. Ahora que su poder ha quedado periclitado los afiliados de su partido se han tomado la revancha después de años de obediencia y sumisión al líder. Cuando supe de las lágrimas que habían rodado sobre sus mejillas, evoqué la insuperable escena de Quo vadis? cuando Peter Ustinov, en el papel de Nerón, llora antes de ordenar el incendio de Roma. En este caso el fuego de las urnas no precisó la ayuda de los bomberos aunque Pedro Sanz, por dentro, sintió que su orgullo ardía en la hoguera de la humildad, una virtud que jamás había practicado. La corona de laureles, que adorna a los líderes y que durante años lució, creyéndola eterna, desapareció para siempre de su frente y pasó a adornar la cabeza de un Ceniceros exultante.
Sanz que pudo retirarse con elegancia el día que fue relevado de la presidencia del gobierno, o incluso antes, no quiso hacerlo y permaneció en la sombra pretendiendo influir en su fortuito heredero que ahora regentaba el chiringuito gubernamental. Ceniceros fue siempre un hombre fiel y sumiso a Pedro Sanz, por eso él lo eligió. Durante años Ceniceros y otros muchos fueron su guardia pretoriana, llevaron adelante sus consignas y sus imposiciones. Obedientemente, aunque no lo compartieran, toleraron las salidas de tono de su jefe. Cuando Pedro Sanz elegía una víctima no cejaba en su empeño hasta destruirla, no siempre lo consiguió, pero su cohorte jamás alzó la voz ni en las purgas internas ni en las cacerías a miembros de la oposición.
           Por eso este proceso congresual del PP ha sido duro, muy duro, especialmente para José Ignacio Ceniceros que ahora desempeñaba el papel de víctima propiciatoria en el intento de Sanz de proclamar a su verdadera heredera. La rueda de prensa de Sanz explicitando su apoyo a Cuca Gamarra fue sorprendente, sus palabras no fueron de refuerzo de la alcaldesa de Logroño sino contra José Ignacio Ceniceros. Sanz, que jamás fue generoso, pedía generosidad. Él, que se va porque no le queda más remedio, hablaba de saber echarse a un lado para dejar paso. ¡Qué ironía! A las declaraciones teñidas de hipocresía hay que sumar las del presidente de la Cámara de Comercio de La Rioja, José María Ruiz Alejos, denunciando que no había timonel en el gobierno de La Rioja. Otro dardo envenenado a la línea de flotación de Ceniceros pilotado por Pedro Sanz.
           Es indudable que en el afán de acabar con José Ignacio Ceniceros se le ha ido la mano y eso ha terminado removiendo a la militancia que, en todos los partidos, no soporta la división pública de sus representantes. Al victimizar a Ceniceros con declaraciones tan duras e intempestivas, Pedro Sanz le ha dado la fuerza y, a su pesar, el liderazgo. Lleva razón Ceniceros cuando, antes de ganar, afirmaba que en este clima incluso el triunfo era una derrota. Pacificar su partido tras el proceso sangriento que se ha vivido es un reto. Después de haber sufrido en sus propias carnes el estilo implacable del más genuino Pedrone seguramente ha aprendido más que en toda su carrera política. Ahora sabe que lo que está mal, está mal aunque no se lo hagan a uno.
          Pedro Sanz sin práctica en asumir derrotas también ha aprendido lo efímero e imprevisible que es todo en política. Al actual vicepresidente del Senado le queda un retiro dorado despojado de todo poder de influencia. No será el único disgusto que coseche antes de pasar a integrar el único tiempo que le queda, el del olvido.

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Chistes prohibidos
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María Antonia San Felipe | 01-04-2017 | 9:16| 0

El humor es una peculiaridad intrínseca del pueblo español. Cualquier suceso es un reto para nuestra desbordante imaginación. La producción de chistes incrementa, exponencialmente, el PIB por habitante y supera la media mundial de cualquier índice productivo. Sin chistes España no sería España y por supuesto el porcentaje de depresivos se incrementaría considerablemente. Si el humor es un síntoma de inteligencia la prueba de que el pueblo español lo es se demuestra en su capacidad de superar momentos muy difíciles a base de ingenio y agudeza.
           Recordemos la dureza de la posguerra, el hambre y la miseria embaldosando todos los rincones del suelo patrio. Pese al lema del franquismo, que rezaba (nunca mejor dicho) en las paredes de ciudades y pueblos: “en la España de Franco nadie pasa hambre”, lo cierto es que los muertos de hambre se contaban por millones. La agudeza culinaria era tal que se hacían tortillas de patatas sin huevos ni patatas, el café no era café sino achicoria, el pan era negro y los gatos parecían liebres, en realidad en la vida cotidiana a los españoles siempre les daban gato por liebre.
          Estas adversidades se superaban con humor, los chistes de chorizos, del estraperlo y de los que aparentaban comer pero no lo hacían eran el pan (negro) nuestro de cada día. Para replicar al lema del régimen nació el personaje de Carpanta, aquel hombre que, bajo un puente, soñaba con un pollo asado todas las horas del día. Y llegó Gila, a poner en entredicho todos los tabúes de un país con el alma encogida por las heridas de la guerra. Había un código de sobreentendidos, de lugares comunes en el pensamiento de los españoles, gracias a los cuales, los humoristas conseguían, en un país sin libertades, superar la censura con inteligencia y con la complicidad de los lectores.
          Cuando Carrero Blanco fue asesinado por ETA un 20 de diciembre de 1973, entre las calles Claudio Coello y Maldonado de Madrid, la noticia conmocionó al país e, indudablemente, supuso un punto de inflexión para la aparente fortaleza de un régimen totalmente anacrónico respecto al resto de Europa. Sin embargo, ningún asesinato, ni el del personaje más siniestro, es justificable en defensa de ninguna causa. No podemos dejar de constatar que el hecho cierto de que la fuerza de la explosión produjera la elevación del vehículo oficial a más de 35 metros de altura fue objeto, por aquellos días, de numerosos chistes.
          En 1983, en el corazón de los llamados “años de plomo” de ETA, es decir, cuando más dolor causaba la banda terrorista, los españoles pudieron reírse con chistes de Tip y Coll, amparados por el artículo 20 de la Constitución Española. Nadie se molestó ni tampoco los españoles pensaron que el famoso chiste sobre la prodigiosa carrera del presidente del gobierno, Luis Carrero Blanco: “De todos mis ascensos, el último fue el más rápido”, fuera una apología de ETA por parte de los humoristas. Por eso sorprende que cuando ETA ha sido derrotada, cuando el estado democrático ha vencido, se condene a una activista por difundir chistes de Carrero Blanco. Las víctimas cuentan con una enorme consideración social, por eso, cabe preguntarse qué está pasando en este país con la libertad de expresión. Es preciso recordar que se está produciendo un retroceso en nuestros derechos, en general. ¿Cómo es posible que una democracia asentada y estable limite más este derecho que una democracia incipiente?
          A muchos nos escandaliza que en este país la Audiencia Nacional haya condenado a la joven Cassandra a un año de prisión y siete de inhabilitación por unos tuits y, sin embargo, los que han saqueado España se vayan de rositas y quienes los amparan nos sigan mintiendo  día tras día. Está claro que esta sentencia no solo es un mal chiste sino la evidencia una democracia enferma. ¡Qué prohíban los chistes!

 

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El corazón de la Tierra
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María Antonia San Felipe | 25-03-2017 | 10:30| 0

Esta semana de nuevo la locura envenena la Tierra y nos deja un doloroso balance de víctimas inocentes frente al parlamento británico. El incomprensible atentado se ha perpetrado  un año después de los atentados yihadistas que sufrieron el aeropuerto de Bruselas y la estación de metro de Maelbeek que sumaron 32 víctimas mortales de diversas nacionalidades. Mientras se recordaba a los difuntos y a sus familias, en Londres se contaban ya cuatro muertos, entre ellos el infame terrorista, y más de cuarenta heridos. Este es el descorazonador panorama de un mundo enfermo, muy enfermo.
Precisamente el día anterior, con motivo del Día Internacional de la Poesía, leía a Gloria Fuertes y me preguntaba qué mirada aportaría hoy a este mundo que parece no tener arreglo. Según ella: “El corazón de la Tierra/ tiene hombres que le desgarran./La Tierra es muy anciana./Sufre ataques al corazón/-en sus entrañas-./Sus volcanes,/laten demasiado/por exceso de odio y de lava”.
           Pues sí, Gloria. La Tierra está malherida por el odio y la violencia y no veo que esta espiral de resentimientos y rencores vaya a parar algún día.  La ausencia de principios morales y la extinción del respeto, impregna hasta los aconteceres más cotidianos de la vida.
           Si analizamos, por ejemplo, lo ocurrido este fin de semana en Mallorca se te ponen los pelos de punta de los derroteros que está tomando este mundo sin cabeza en el que vivimos. Se jugaba un partido de fútbol entre el Alaró y el Collerense, dos equipos de infantiles. Pues bien, en el transcurso del mismo varios de los padres de los equipos rivales comenzaron a increparse y finalmente se produjo una pelea multitudinaria y vergonzosa se mire por donde se mire. Se supone que los chavales van a divertirse y a pasar un buen rato con amigos y familiares. Tras el alboroto, el partido se suspendió. Muchos lloraron y otros se fueron avergonzados. No es para menos. ¿Cómo van a inculcar valores de respeto hacia los otros esos padres? ¿Cómo  van a enseñar a esos niños a alejarse de cualquier tipo de violencia si a la menor ocasión ellos la emprenden a puñetazos? No podemos olvidar que la familia es la base fundamental de la educación y que los niños imitan lo que ven en los mayores.
           También esta semana, el mismo día del atentado, se ha difundido un vídeo en el que varios jóvenes, en Bilbao, pelean violentamente jaleados por sus compañeros mientras unas niñas tratan, sin éxito, de separarlos. No es la primera vez que ocurre ni tampoco que se agreda, insulte o acose a compañeros dentro de las escuelas o fuera de ellas. Es la última moda grabar las agresiones con los teléfonos móviles con la finalidad de enviar el macabro suceso a las redes sociales. No podemos olvidar, en este irracional contexto, el elevado número de mujeres maltratadas o asesinadas por sus parejas cada año. Entre 2007 y lo que va de este año, se cuentan 684 muertas y no parece que las autoridades ni la propia sociedad se tomen suficientemente en serio este problema.
           En definitiva, me asusta la normalidad con la que nos acostumbramos a la monstruosidad del asesinato, a la brutalidad de los golpes, a la anomalía del insulto. Parece como si la violencia formara parte de nuestras vidas y sólo nos escandalizáramos de ella cuando es irreversible. No debiéramos tolerar ningún tipo de violencia a nuestro alrededor porque esa es la única forma de no habituarnos a lo que es una aberración que degenera la condición humana. No dejemos que nuestro corazón enferme, como el corazón de la Tierra, porque, como dice Gloria Fuertes: “La Tierra no está para muchos trotes/está cansada./Cuando entierran en ella/niños (hombres y mujeres) con metralla/le dan arcadas”.

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Zipi y Zape
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María Antonia San Felipe | 18-03-2017 | 8:14| 0

Cuando dos cosas se parecen decimos que son como dos gotas de agua. Pues bien en la política española el partido de Jordi Pujol y Artur Mas se parece al de José María Aznar y Mariano Rajoy  como la oveja Dolly a su clon. En fin, que Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y el PP son como Zipi y Zape. No hay que ser un lince para detectar que ambos partidos han construido su supremacía política, en Cataluña y en España, en base a idénticos argumentos que el tiempo va demostrando que son fantásticas mentiras. Digo fantásticas porque parecen de ciencia ficción, como propias de un mundo, más bien mundillo, que sólo ellos habitan. El resto de los españoles bastante tenemos con sobrevivir a sus mentiras y al saqueo del país.
          Estos días se está celebrando el juicio por el “caso Palau” y hemos escuchado, no sin sonrojo e indignación, como Félix Millet, el todopoderoso director de la emblemática institución catalana del Palau de la Música, confesaba que algunas empresas, como Ferrovial, hacían donaciones para que el dinero fuera a Convergencia a cambio de obra pública que les adjudicaban. Su número dos, Jordi Montull, con total naturalidad, ha explicado que el “presunto”soborno“primero era del 3% y después del 4%”. El fiscal Emilio Sánchez Ulled, a fin de aclarar, le preguntó: “¿subieron por el incremento en el coste de la vida?” y Montull respondió “no, porque Convergencia quería más dinero”. Es decir, que CDC era como el tragantúa que  todo lo come. El reparto era sencillo: un 2,5% para CDC, un 1% para Millet, y un 0,5% para Montull. Primero la organización y después los recaudadores, a cada cual según el escalafón.
          Lo mismo prácticamente ha explicado Correa en la Audiencia Nacional al desvelar que también el PP participaba en una trama para recaudar el 3%. Por este motivo el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, ha ordenado la reapertura del caso de la caja b del PP. Según explica Correa, el entonces gerente del PP, Luis Bárcenas, mediaba con los ministerios de Fomento, Agricultura y Medio Ambiente para conseguir obras para sociedades como OHL o ACS y estas empresas pagaban a cambio una comisión que se repartían entre el líder de la Gürtel, Bárcenas y el Partido Popular.
           Ya ven, como dos gotas de agua. Y ante estas cosas tan grotescas, que ponen los pelos de punta y agrian el estómago, ¿cuál ha sido la reacción de Zipi y Zape? Pues, como procede entre iguales: negarlo todo. Según Zipi, todo son invenciones para acabar con el “procés independentista català”. Según Zape, todo son confabulaciones para minar al gobierno. Y además como dice Mariano, “esto son cosas del pasado” y por supuesto, “todo es mentira salvo alguna cosa”. Aun poniendo cara de tonto todo indica que casi todo es verdad y que la única mentira es la que ellos nos cuentan.
          Pero la pretensión del engaño va más lejos todavía. Igual que los gemelos se echan en falta cuando se alejan, CDC y el PP se necesitan como la playa al mar. Los de Convergencia se hacen las víctimas del PP y el PP anuncia, por activa y por pasiva, que no se doblegarán a las pretensiones de Mas y Puigdemont. Ambos partidos, enfangados hasta las cejas, se levantan sobre su propio barro mientras esquilman la sanidad, los servicios públicos y las prestaciones sociales. Perfectamente coordinados se acusan de anticatalanes y antiespañoles, respectivamente. Al tiempo que abren una brecha en la sociedad, cada vez más profunda, pretenden distraernos del tufo que emerge de las cloacas sobre las que están instalados. Es cada día más complicado para Zipi y Zape continuar negando lo que todo el mundo sabe que es verdad. Espero que la justicia termine por mostrarnos la inmensidad del expolio perpetrado al presupuesto público y que, una vez probadas judicialmente las mentiras, se les caiga la cara de vergüenza  a quienes insisten en tratarnos como a imbéciles.

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Cuestión de bemoles
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María Antonia San Felipe | 11-03-2017 | 9:41| 0

En pleno siglo XXI un individuo se ha permitido argumentar la inferioridad de las mujeres sin que se le caiga la cara de vergüenza y lo ha hecho nada menos que en el Parlamento Europeo. El personaje debe creer, a estas alturas del milenio, que la inteligencia no habita en el cerebro sino que el asunto es, simplemente, cuestión de bemoles. ¡Manda güevos! Y no lo duden, los huevos mandan porque el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke ha defendido que “las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes”. Lanzó la pedrada revestida de humillación e insulto y se quedó tan ancho.
           En el europarlamento debió escucharse, a continuación, un abucheo masivo contra el europarlante pero esto no sucedió. Los escaños estaban vacíos y sus ilustres señorías vaya usted a saber de qué peligro nos defendían. Así que fue una diputada española, Iratxe García, la que plantó cara al extremista espetándole que ella estaba allí para defender a las mujeres de hombres como él. Menos mal que había alguien porque de no haber sido así el caso hubiera pasado desapercibido a la opinión pública.
           Este individuo de extrema derecha hace dos veranos tuvo a bien concluir su intervención con un saludo nazi que le salió del alma y de más abajo. Pero tampoco pasó nada. El hecho es que, poco a poco, algunos van expresando ideas absolutamente totalitarias y retrógradas sin recibir una respuesta adecuada por parte del resto de nuestros representantes políticos. Si este personaje hubiera dicho que son seres inferiores los italianos, los franceses, los ingleses, los alemanes o los polacos se hubiera armado la marimorena. Se hubiera considerado una agresión y una ofensa intolerable al honor de cada una de las naciones mencionadas. Sin embargo, cuando se insulta, menosprecia y humilla a las mujeres muy pocos alzan su voz. Al menos, a mi juicio, no dicen ni hacen lo suficiente para frenar actitudes cada vez más peligrosas, sólo condenas suaves en la línea de lo políticamente correcto. Pero la agresión verbal de este parlamentario vulnera la dignidad y maltrata, al menos, a la mitad de las personas que pueblan la Unión Europea y el mundo.
           Estas actitudes revelan el machismo secular que todavía perdura en muchos rincones del mundo y en la mentalidad obtusa de muchos hombres y, desgraciadamente, también mujeres. En medio de esta polémica que pasará pronto al olvido he recordado que, en el siglo XIX, hubo mujeres como Concepción Arenal que tuvieron que disfrazarse de hombres para poder acudir a estudiar en la universidad. Tras siglos teniendo prohibido el acceso a la cultura y al conocimiento algunas mujeres lucharon contracorriente para demostrar lo obvio: que somos iguales.  Concepción Arenal, en 1892, formulaba un razonamiento que me parece irrefutable:
           “¿El hombre más inepto es superior a la mujer más inteligente?
           ¿Quién se atreve a responder que sí? Resulta, pues, de los hechos que hay hombres, no se sabe cuántos, ineptos para ciertas profesiones; mujeres, no se sabe cuántas, aptas para esas mismas profesiones; y si al hombre apto no se le prohíbe el ejercicio de una profesión porque hay algunos ineptos, ¿por qué no se ha de hacer lo mismo con la mujer? ¿Se dirá que la ineptitud es en ella más general? Aunque esto se probara, no se razonaría la opinión ni se justificaría el hecho de vedar el ejercicio de las facultades intelectuales al que las tenga”.
           Dicho lo cual, me pregunto: ¿cuántos hombres ineptos ejercen la política hoy en día? Seguramente más que mujeres porque son muchos más los que ocupan las posiciones claves en los órganos de decisión que nos están vedados. Este europarlante, Janusz Korwin-Mikke, ha dejado demostrado las cumbres tan altas que puede escalar la ineptitud.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.