La Rioja
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Autor: Kavafis
Entre la ética y la estética
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María Antonia San Felipe | 23-01-2016 | 10:43| 0

-No sé adónde vamos a llegar en este país, ¿has visto a esos diputados que van al parlamento con rastas en la cabeza, con jerséis y camisetas, en vez de llevar un traje como Dios manda? Seguro que llevan piojos y no se duchan.

-Vamos al desastre, que te lo digo yo. Con lo elegantes que iban siempre Francisco Camps o Rodrigo. Si, si. Rodrigo Rato iba siempre impecable. Y Bárcenas, tan bien peinado y tan educado, con su elegante abrigo cover coat. Eso de los sobres y los papeles, total una tontería ¡Quien no ha ocultado un pecadillo en su vida!

-Este país, se hunde. Estos nos llevan a la ruina. Lo que hace falta es un gobierno serio y con experiencia que nos proteja a nosotros, claro, que para eso son de los nuestros.

-¡Y yo que creía que ya estábamos en el desastre!, porque a la ruina ya hemos llegado la mayoría- pensó el camarero mientras servía el café a las señoras de la respetable urbanización.

            Precisamente por eso, para evitar maledicencias, el diputado comisionista Gómez de la Serna para la sesión constitutiva del Congreso eligió un traje y una corbata discretos. Quería pasar desapercibido entre la variada multitud que iba a poblar el hemiciclo a partir de ahora. No era cuestión de llamar la atención de cámaras y televisiones, ya había tenido suficiente cuajo para presentarse allí, tras adueñarse del escaño que le ha regalado el PP y que no piensa devolver, porque eso es lo que se hace con las comisiones por intermediación. Lo suyo era no desentonar y lo consiguió. A él nadie le hizo un mal gesto ni le afeó su caradura, no había tiempo, entretenidos como estaban rasgándose las vestiduras y vaticinando catástrofes para un país minado por la corrupción de los elegantes.

            Mientras se habla de la estética, nadie se acuerda de la ética, la única necesaria para regenerar la decadencia de un sistema democrático expoliado por algunos. Estos días las conjeturas sobre la formación de un nuevo gobierno hacen que los mentideros del país rebosen como un soufflé en pleno subidón. Lo cierto es que Rajoy, que no tiene costumbre de consenso ni de pacto, permanece recluido en su silencio, sin imaginación para romper inercias de un pasado totalmente caduco. Cree que el argumento de la necesaria defensa de la unidad de España debiera ser suficiente para conseguir adhesiones a su investidura. Se equivoca, pues ha sido precisamente con su gobierno, de amplia mayoría absoluta, cuando hemos llegado al punto de una posible ruptura. El auge secesionista es la evidenia de su fracaso. Ha sido incapaz de hablar con el nuevo presidente de la Generalitat que, le guste o no, es un cargo institucional y, hoy por hoy, parte del Estado. Tampoco ha ofrecido un programa de gobierno que permita sumar más voluntades que las propias y la abstención, activa pero insuficiente, de Ciudadanos.

            Los españoles prefieren que haya gobierno porque han votado que los partidos políticos, nuevos o viejos, se pongan de acuerdo. Cada uno deberá tener la inteligencia de interpretar ahora la voluntad de sus votantes y de qué modo no les defraudarán, porque cesiones tendrán que hacer todos para lograr un acuerdo y los ciudadanos lo saben y lo comprenden. Rajoy comienza a ser consciente de su soledad, es lo que tiene gobernar desde la soberbia. Está claro que no va a hacer grandes esfuerzos, prefiere probar suerte en nuevas elecciones. Veremos si en este país, tan maravilloso como diverso, se restaura la costumbre del consenso sobre reformas necesarias y mayoritariamente apoyadas por la población. Esta legislatura será corta y compleja pero no tiene por qué ser decepcionante ni estéril. Recuperemos la ética y desterremos la falsa estética. Y, no nos volvamos locos, tras la negrura nocturna siempre sale el sol.

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Algo nuestro se quema
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María Antonia San Felipe | 16-01-2016 | 12:02| 0

           Todavía no nos habíamos repuesto de las estériles polémicas sobre los reyes y las reinas magas cuando, en el tiempo de descuento, en Cataluña, nos nació un presidente, tras el suicidio involuntario, aunque inducido, de Mas. El acuerdo con la CUP se fraguó in extremis porque ambas partes pensaron que era mejor pájaro en mano que ciento volando. El miedo al retroceso electoral ha permitido un acuerdo sorprendente, sobre todo para los votantes de la formación anticapitalista. La justificación de que han lanzado a Mas a la papelera de la historia no parece razón suficiente para investir a un actor secundario, que simboliza lo mismo que Mas. Al fin y al cabo la corrupción de los gobiernos sucesivos del partido de Jordi Pujol y Artur Mas suponen la mayor traición jamás perpetrada al pueblo catalán. Pese a todo, la denominada desconexión con España me sigue pareciendo tan irreal y distante como el sueño infantil de abrazar la luna para regalarla. Artur Mas lo sabe y ahí les ha dejado el lío, confiamos en que nadie se cortocircuite con el calambrazo de una desconexión unilateral.

            La otra sorpresa de la semana nos la ha proporcionado la abogada del Estado, Dolores Ripoll que, en su intervención en el caso Noos, mientras ejercía una apasionada defensa exculpatoria de la infanta Cristina de Borbón ha enviado también a la papelera de la historia nuestro sagrado mito de que Hacienda somos todos. Tras años de pedagogía democrática para hacernos comprender el artículo 31 de nuestra Constitución, nos enteramos de que solamente somos Hacienda los imbéciles que a través de nuestras nóminas financiamos la sanidad, la educación y tantos servicios que nos son imprescindibles. Lo demás es publicidad engañosa como la de las cremas rejuvenecedoras o las dietas milagro. Realmente decepcionante esta confesión realizada desde el corazón del propio Estado. Esta bromita insultante a nuestra inteligencia me ha recordado otro viejo eslogan gubernamental, convertido en chiste por la sabiduría popular: “cuando un monte se quema, algo suyo se quema…, señor conde”.

          Y es que, con unas cosas y otras, nos han robado la esperanza y han quemado nuestra confianza y claro la cosa no está ni para llamar a los bomberos. Ya ven ustedes, si nos parecía un escándalo que el partido que fundó Pujol y ha dinamitado Artur Mas, tuviera 15 sedes embargadas por el “caso Palau”, ahora han sido detenidos dos altos mandos de los bomberos de la Generalitat y un exalto cargo de la Conselleria d’Interior por su presunta participación en una trama de contratación fraudulenta de aviones para la extinción de incendios a cambio de sobornos. Es lo que tienen años de impunidad en la comisión de delitos. Si no se da ejemplo desde arriba todo el mundo se cree con derecho a repartirse el pastel, es decir, nuestro pastel: el de la buena gente que cree que Hacienda somos todos y todavía soñamos con el bien común.

         Mientras este nuevo incendio prendía en Cataluña, se constituían la nuevas Cortes. Hay que reconocer que la del Congreso ha tenido un colorido especial. Tanta gente nueva en el hemiciclo augura un período que no será largo pero si de emociones intensas. El nuevo presidente Patxi López  debe contribuir a dinamizar una institución que había languidecido con la aplastante mayoría del PP en la pasada legislatura. No me cabe duda de que este período va a estar más al hilo de la calle. No obstante, confieso que me ha sorprendido la enorme repercusión mediática que ha tenido el hecho de que la diputada Carolina Bescansa haya acudido con su niño en contraposición con el escándalo que supone la toma de posesión del diputado comisionista Gómez de la Serna y que casi ha pasado desapercibida. En este país hacemos un mundo de una anécdota y olvidamos lo esencial. Está claro que nos encanta avivar hogueras más que apagar incendios, a lo mejor por eso además de incrédulos estamos tan quemados.     

             

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Supervivientes
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María Antonia San Felipe | 09-01-2016 | 11:43| 0

Me encanta la osadía de algunos en estos tiempos de pasión política. Tras la inocentada del empate a 1.515 votos  de la CUP para investirle como presidente de la Generalitat y tras el explícito “no” a su persona, el chulo que Artur Mas lleva dentro dice que no piensa dar un paso atrás. Anuncia que tiene ganas de plantar cara a Madrid y a quien se le ponga por delante. Tras humillarse suplicante ante la CUP, tras ponerse de rodillas y recibir una sonora bofetada, noqueado y dolorido se alza contra los molinos de viento con la lanza maltrecha sin advertir que la principal batalla debió haberla librado contra sí mismo: contra su orgullo, su ambición y su ceguera. Me encantan estos patriotas de tres al cuarto que creyéndose imprescindibles no ven la realidad. Algunos llevan tanto tiempo sobreactuando en el ridículo que se sienten incómodos en la sensatez, y lo juicioso ahora sería que Artur Mas, tras haber dirigido a su partido al desastre y fracturado la sociedad catalana, se fuera con viento fresco a su casa. Que no se preocupe, que la historia, a buen seguro, no lo olvidará.

Ya ven lo que son las cosas de la vida. Tras la resolución independentista de noviembre del Parlamento de Cataluña parecía que el proceso de desconexión con España iba a ser como quitar el enchufe de la red eléctrica y ahora sin la intervención de Tribunales constitucionales, ni del estado central, ni suspensiones de autonomía a través del artículo 155 de la Constitución, ni instrumentos coercitivos de ningún tipo, el proceso ha encallado. Artur Mas cegado por la ilusoria mayoría parlamentaria secesionista inició un proceso más complicado que la aventura equinoccial de Lope de Aguirre y la CUP, que ya dijo desde el principio que el plebiscito se había perdido, ha terminado por considerar que el lastre de corrupción y regresividad social en Cataluña se llama Mas. Un pacto imposible entre opciones políticas antagónicas.

En Moncloa, Rajoy, escocido por la pérdida de tres millones y medio de votos, ha brindado con cava. Sueña con la gran coalición pero el batacazo de Mas le favorece. Sin hacer nada, tras años de echar leña al fuego, se ha desinflado el globo, al menos de momento. Rajoy, que está tan rodeado de corrupción como Mas y con un resultado electoral que, aunque quieran plantearlo como un éxito, es un sonado batacazo, se lame las heridas y se regocija de las adversidades ajenas. Mas está, políticamente, como los muertos vivientes. Cualquier día anunciarán el funeral.

Para Rajoy el silencio es su mayor ventaja. Si Mas está en capilla, Pedro Sánchez está sitiado por los suyos. Las baronías del reino de taifas en que se ha convertido el PSOE están moviendo peones y tropas para intentar relevarlo del liderazgo que alcanzó por el voto de los militantes. La presidenta andaluza, Susana Díaz, parece que lidera la rebelión interna y todo indica que la apuesta es firme, aunque puede que el momento elegido para el aldabonazo se le vuelva en contra. Díaz no es garantía de mejores resultados. El problema del PSOE puede que sea de liderazgo pero también lo es de credibilidad y de fortaleza ideológica. Creo que es un despropósito lo que está ocurriendo en este partido centenario que lleva tiempo en una dinámica autodestructiva, tan peligrosa como incomprensible para sus votantes. Los votos no son propiedad de nadie y no parece que luchen por recuperarlos entretenidos como están acuchillándose unos a otros. Un par de batallas internas más y estos dirigentes tan listos pueden dejar a su partido anclado en la irrelevancia. Está claro que no necesitan enemigos externos por mucho que los busquen. Los ciudadanos, ejerciendo su libertad, votan a aquellos con los que se sienten identificados, ese es el único camino hacia la recuperación, volver a parecerse a sus potenciales electores.

Ante este panorama Mariano Rajoy se frota las manos. Sabe que está tan moribundo como los otros pero puede que, por la ineptitud general, el único superviviente sea él.

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Después de la batalla
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María Antonia San Felipe | 23-12-2015 | 10:43| 0

Pues nada, los votos rebosaron las urnas con una alta participación (73,2%) y ahora la película se titula, “paisaje después de una batalla”. No hay duda de que el PP ha ganado las elecciones, aunque en la sede del partido se hace inventario detallado de desperfectos. Han perdido bastante más de tres millones y medio de votos y 63 diputados. Las urnas los han dejado malheridos y con la sonrisa de la soberbia congelada y es que, a veces, el triunfo sabe a derrota.

            En el PSOE tampoco están para muchas celebraciones, han perdido veinte diputados y millón y medio de votos. Es cierto que son la segunda fuerza pero también lo es que en grandes ciudades, como Madrid, son la cuarta fuerza política y Podemos le sigue a sólo 340. 000 votos. Sería inteligente que sus dirigentes en vez de tomar nota tomen medidas drásticas que la cuesta abajo es tan pronunciada que parece un precipicio. A Garzón con casi un millón de votos lo ha atropellado el sistema electoral, una pena para un político de raza.

Respecto a las fuerzas emergentes, Podemos y Ciudadanos, han tenido un estupendo papel dinamizador de la campaña y de la sociedad española, especialmente los seguidores de Pablo Iglesias. Entrar en el parlamento español con los porcentajes que lo han hecho no es un dato despreciable para los nuevos partidos, de hecho jamás ha ocurrido desde 1977. Probablemente ninguno de los dos se siente totalmente satisfecho pero Podemos, con más de cinco millones de votos, tiene ahora una enorme responsabilidad. Administrar la confianza que han depositado en ellos y consolidarla es una tarea bastante más difícil que haberla conseguido.

Para Nochebuena, Rajoy ha pedido de urgencia a papá Noel una calculadora, un juego de magia y una inmensa sonrisa para encandilar no sólo a Albert Rivera sino a aquellos con los que nunca ha querido hablar. Si él fracasa, lo intentará Sánchez y si no, Soraya. La ecuación es complicada sobre todo porque ya hay suficiente gente poderosa interesada en decirnos que esto es un desastre, que el país es ingobernable, que la prima de riesgo sube y la bolsa baja. Insinúan que a los mercados y a los núcleos de poder no les ha gustado el resultado, por eso quieren que nos sintamos culpables. Es la única forma de justificar una gran coalición o nuevas elecciones, a ver si aprendemos y votamos a su gusto y no al nuestro. A ver si, de una vez por todas, nos enteramos de que nuestra libertad la administran ellos. Disculpen, quizás me he vuelto loca. Nos vemos con el año nuevo. ¡Feliz Navidad!

 

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Con los ojos abiertos
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María Antonia San Felipe | 19-12-2015 | 10:51| 0

Estamos a las puertas del colegio electoral y todavía hay muchos españoles que navegan en la indecisión. Hace mucho tiempo que no se producía una situación semejante ante unas elecciones generales. Persiste un importante porcentaje de españoles que no sabe a quién votar o que prefiere no decirlo. Pese a que muchos creen que una oleada de aire limpio es lo que precisa nuestro actual sistema político y aunque algunos cambios ya se están produciendo, ya veremos si es cierto el viejo aforismo en el que algo cambia para que nada cambie. En el ánimo de muchos electores pesa una cierta responsabilidad histórica. Parece que estas elecciones van a rescatar a muchos abstencionistas que, defraudados, habían decidido ausentarse de los procesos electorales. Ahora, otra vez, son conscientes de que su voto puede cambiar las cosas y vuelven a las urnas. Creo que se está prestigiando de nuevo la fuerza del voto.

Existe la impresión de que esta campaña se ha seguido con más interés. La audiencia de los debates ha sido elevada, aunque la repercusión en el voto no sabemos hasta donde alcanza. El debate de los cuatro candidatos de los partidos políticos con mayores posibilidades electorales fue interesante y fue el acontecimiento más vibrante del inicio de la campaña. No podemos pasar por alto que, tras el cara a cara entre Rajoy y Sánchez, la contienda electoral subió el tono y las expectativas de la misma. El inesperado sartenazo verbal del candidato del PSOE al presidente del gobierno ha supuesto un punto de inflexión. Sorprende que quienes han sido aventajados maquiavelos del insulto hacia los otros se asombren ahora de lo que duelen la maldades y las salidas de tono directas al hígado del contrincante, como en el boxeo. Las hemerotecas son ricas en descalificaciones de tono grueso de los líderes del PP. Lo cierto es que en ningún otro país de solera democrática se hubiera permitido que un presidente, rodeado de corrupción por todas las partes, fuera de nuevo candidato. Posiblemente si Rajoy hubiera dimitido el día en que envió a Bárcenas su recordado: -Luis, sé fuerte, su partido hubiera podido hoy presentarse con traje nuevo e impoluto ante sus electores. Desconozco a estas alturas si la bofetada dialéctica va a ser electoralmente eficaz pero es lo que tiene la espiral endiablada del “y tú más” que tanto aburre por ausencia de argumentos. Hace tiempo que debimos exigir más frescura intelectual.

Pero la realidad es persistente. Según las encuestas parece que pese a la anunciada muerte del bipartidismo el partido de Rajoy resiste, aunque muchos de sus votantes lleguen a la urna con una pinza en la nariz como tributo a la fidelidad. Así parece que va a ocurrir, pese a todo lo que seguimos conociendo, como el asunto del embajador y diputado comisionistas y otras tropelías. Todo apunta a que el PP va a volver a ganar las elecciones. Si lo consigue, aunque quede diezmado por las enormes pérdidas de diputados que se le anuncian, es posible que consiga una alianza (activa o pasiva) con Ciudadanos que le permita continuar al frente del gobierno con lo que el relevo del actual presidente será una quimera, un sueño que hizo a muchos felices hasta que llegó la realidad. Los cambios producen vértigo y por eso es normal que los más conservadores se resistan a las novedades. No conviene olvidar que en este país los mayores logros, los principales avances sociales, vinieron siempre de la mano de los que se arriesgaron a cambiar.

Aunque el actual sistema político hace aguas no está claro si la mayoría de la población lo quiere cambiar. La noche del 20 de diciembre es indudable que va a ser apasionante y el día siguiente también. En fin, votemos. Seamos libres y sobre todo permanezcamos con los ojos bien abiertos hasta conocer qué deciden los españoles antes de sentarse a la mesa esta Navidad.

Nota: Condeno la violencia como instrumento político y la agresión sufrida por Mariano Rajoy.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.