La Rioja
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Autor: Kavafis
Ciudadanos ejemplares
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María Antonia San Felipe | 08-06-2012 | 7:35| 0

El mundo está lleno de gente sin honor y no hay duda de que en España el número de caraduras por metro cuadrado está por encima de la media europea y universal. El año pasado el ministro de Defensa alemán, Karl Theodor Guttenberg, dimitió de su cargo, tras ser acusado de plagiar su tesis doctoral y hace tan solo un par de meses lo hacía el presidente de Hungría, Pal Schmitt, por igual causa. Christian Wulff, presidente alemán acusado de haber utilizado su cargo para obtener un trato privilegiado en la obtención de un crédito, dimitió en febrero. Como ven, menudencias en comparación con lo que pasa en nuestro solar patrio. En España, nadie dimite ni asume responsabilidades por sus desmanes y lo que es peor, los partidos políticos pastelean para blindar la mera exigencia de responsabilidades a los suyos, no les vayan a causar un disgusto.
Los tres hechos son sencillos ejemplos que ilustran, por mera comparación, la diferencia en los comportamientos públicos en unos países y otros y el nivel de moralidad que los ciudadanos de otros países exigen a aquellos que les representan. Parece que, en este país nuestro, cuando algunos se encaraman a un puesto de relativa importancia, se consideran relevados de exigirse a sí mismos lo que en otro tiempo demandaron a otros. Hoy en día la ausencia de credibilidad que tiene España y uno de los mayores males que la aquejan tiene mucho que ver con la ausencia total de ética en los comportamientos públicos, un mal que alcanza ya a las más altas instituciones del Estado.
Estos días nos sobran muestras de conductas poco ejemplares de ciudadanos que, por sus altos cargos institucionales, debieran ser impolutas, limpias como la patena. Ahí tenemos a Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo riéndose en nuestras narices diciendo que él nada tiene que reprocharse ni legal ni éticamente. Este señor que juzga a otros no puede ser juzgado, ni siquiera pueden pedírsele explicaciones, ya se encargan otros de vetar su comparecencia en el Congreso de los Diputados no vaya a ser que tenga que interrumpir su semana caribeña mientras al resto del personal le incrementan la jornada laboral y le bajan el sueldo. Yo le digo desde aquí: -¿Pero usted, quién se ha creído que es?
En el cuadro de honor pondremos al expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, que tras salir huyendo del Fondo Monetario Internacional, sin que jamás se nos explicara por qué, sigue siendo presidente de Caja Madrid adonde llegó aupado por las intrigas políticas de la villa y corte y al que, junto a su antecesor Miguel Blesa, se les quiere exonerar de culpa alguna en la gestión de ese inmenso agujero negro que amenaza con sepultar nuestras finanzas públicas a la vez que nuestro prestigio internacional. Como a este señor le paguen la indemnización de más de un millón de euros que tiene pactada, como se ha hecho con otros arruinadores de cajas de ahorro, es como para pedir que se abran las puertas de las prisiones para liberar y condecorar a todos los raterillos de España que, al menos, no nos van a llevar a la quiebra.
Si esto no es suficiente, ahora viene la taza y media: las amnistías fiscales y urbanísticas, la primera aprobada y la segunda en preparación. Es decir, el que ha defraudado con premeditación y alevosía a la hacienda pública ahora va a ser perdonado e incluso adulado y a aquellos que han construido ilegalmente obteniendo plusvalías excesivas, les van a hacer borrón y cuenta nueva. No me extraña que en este país aquellos que pagan sus impuestos y cumplen disciplinadamente la ley sean considerados sencillamente unos imbéciles sin remedio.
-¡Tonto!, no ves que aquí no va a la cárcel ni dios.

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ÁNGELES Y DEMONIOS
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María Antonia San Felipe | 01-06-2012 | 5:35| 0

Esto días ángeles y demonios sobrevuelan por entre los muros del Vaticano, sus calles, hospederías y conventos. Los representantes imaginarios del bien y el mal están más agitados que nunca quizás porque a cada uno de ellos les gusta desarrollar su delicado trabajo lejos de los ojos fiscalizadores del común de los mortales. Cuando acudimos como turistas a contemplar la grandeza vaticana nunca los hemos visto bajo el techo de la capilla Sixtina o en el deambulatorio de la basílica de San Pedro pero probablemente ellos siempre estuvieron allí, incluso antes de que Lutero se escandalizara de la forma de vida de la curia romana. Si todas las comunidades humanas sucumben inevitablemente a la pasión de las intrigas que conducen al poder, podemos afirmar que en Roma los vericuetos que apuntan hacia él han sido siempre objeto de incontables leyendas. Estos días las aguas del engaño bajan revueltas y el cabeza de turco tiene nombre mitad de apóstol y mitad de arcángel, se llama Paolo Gabriele y es en realidad el mayordomo del papa.

Horas después de que el presidente del Banco Vaticano fuera destituido bajo la alargada sombra de la sospecha del blanqueo de dinero, el mayordomo papal era detenido acusado de estar filtrando información sensible de la iglesia católica. Unos creen que Gabriele sólo trataba de proteger al papa Benedicto XVI rodeado por una bandada de cuervos que, cómo buenas aves de rapiña, sólo tratan de acabar con él. Las especulaciones se han disparado más que la prima de riesgo, que ya es decir. Unos dicen que el mayordomo no actúa solo y que son muchos los que quieren denunciar la corrupción vaticana y proteger al pontífice y por ello hablan incluso de un complot para acabar con su vida. Otros afirman que al que quieren destruir es al secretario de estado vaticano el cardenal Tarsicio Bertone. Es decir, que incluso en el Vaticano, que representa teóricamente la obra de Dios, el cúmulo de inmundicia es tan elevado como para dudar de si estamos en el cielo o en el infierno o si finalmente el bien ha sucumbido ante el innegable atractivo del mal. El asunto puede ser un temazo para inspirar variadas novelas de espías, corrupciones morales y económicas, ambiciones personales y un largo elenco de pecados mortales de difícil absolución. Pues nada, señores, que así están las cosas alrededor del anciano Benedicto XVI. Como siempre corrupción e intrigas para hacerse con el poder, cabe preguntarse qué pensaría Jesucristo si resucitase de nuevo al calor de la noche romana. Como ven ustedes nada ha cambiado desde el origen de los tiempos: el poder, siempre el poder.

Pese a todo me atrevo a contarles el final de esta historia que se está tejiendo en Roma. La conclusión es sencilla: jamás sabremos la verdad de lo ocurrido, como jamás supimos como murió Juan Pablo I. Cíclicamente unos encubren a otros con un manto de complicidad para que todos ellos sobrevivan a sus propias intrigas. Hoy por hoy, aseguro que de este capítulo de la larga historia vaticana los ciudadanos conoceremos lo mismo que vamos a saber los españoles sobre cómo Bankia ha llegado a necesitar 23.000 millones de euros (unos 4 billones de las antiguas pesetas) sin que nadie nos diga la verdad sobre la acumulación de activos tóxicos en sus cuentas plagadas de trampas contables y de grandiosas mentiras  y gobernada, en sus diferentes escalones, por una pandilla de irresponsables, corruptos e incompetentes a los que sólo preocupa blindar sus despidos aun después de haber quebrado la entidad financiera.
En fin, señores, el cuento de siempre y la única verdad es también imperecedera, no es posible servir a dos señores al mismo tiempo: a dios y al diablo, a la verdad y a la ambición, al incauto cliente y a la codicia. Que nadie se extrañe al notar que el estiércol nos llega al cuello.

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¡Heredarás las deudas!
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María Antonia San Felipe | 25-05-2012 | 2:48| 0

A estas alturas la única verdad que resplandece en esta España nuestra es que todo lo que nos cuentan es mentira y lo que parece que no, a los pocos días también lo es. De este modo, de sobresalto en sobresalto y de sorpresa en sorpresa vamos descubriendo la escasa solidez de nuestro espejismo. Ahora sabemos que no vivíamos en el cielo, aunque nos lo parecía, sino que simplemente estábamos en el recreo del infierno y cuando nos han puesto de rodillas hemos visto con meridiana claridad la inmensa ciénaga en la que nos habíamos instalado. Por si fuera poco hoy la política se ha convertido en el refinado arte de mentir sin sonrojarse y cuanto mayor es la mentira más garantía hay de éxito.

Nos mienten a diario para no perder la costumbre y si son descubiertos nos vuelven a mentir. Por ejemplo, según las autoridades gubernativas nuestro sistema financiero era el más saneado del mundo. Pues bien, hoy estamos implorando a la emperadora Angela Merkel que nos eche una manita por si hubiera que rescatar a nuestros bancos. Hoy nadie duda que las cajas de ahorro, muchas de ellas centenarias y de notable arraigo popular han sido saqueadas por directivos incompetentes, muy bien retribuidos y fichados por los gobiernos autonómicos de todos los colores políticos. Descubierto el pastel se van, nos dejan la quiebra, es decir el muerto y cobran indemnizaciones de infarto sin que ninguno de ellos pida perdón, vaya al trullo o por lo menos lo pongan en la plaza mayor del pueblo para ser públicamente increpado. ¿Se acuerdan ustedes de aquellos test de estrés que habían hecho a la banca? Pues sus resultados también eran mentira, ya que se obtuvieron con artificios contables realizados con asesorías externas que, si nos descuidamos, serán las mismas que ahora han sido contratadas por el gobierno como verificadoras de nuestra realidad bancaria. Para colmo todas ellas no sólo tienen intereses económicos sino que han ayudado a mentir a otros para burlar las normas. Ahí está el caso de Goldman Sachs que va a auditar a Bankia, nuestra principal entidad repleta de activos tóxicos. Me pregunto ¿se puede confiar en una entidad que ayudó a mentir a Grecia o en otra que dio por bueno el sistema bancario irlandés antes de entrar en barrena? A mí me parece que es como poner a la zorra a cuidar las gallinas. Sabiendo que ahora los bancos se roban desde dentro, El Lute, me parece un santo, no lo duden.

La otra gran mentira descubierta estos días es la cifra real del déficit público. Cada día nos dan una y siempre al alza, lo que alimenta las dudas de los sacrosantos mercados mientras disminuye la credibilidad de los gobiernos autonómicos a ojos de los españoles y del mundo entero. No se sorprenda, en España las matemáticas no son una ciencia exacta. Recuerden a Esperanza Aguirre, que se autoproclamaba como la heroína antidéficit cuando en realidad había escondido cientos de facturas en los cajones. Hoy sabemos que todo era propaganda a beneficio de inventario, no sólo mentira, sino un gran fraude. En Valencia ni les cuento, pues lo peor del “ejemplar” presidente Camps no es que se dejara regalar trajes, sino la quiebra en que ha dejado las arcas públicas, encubierta por el gobierno central, para no dejar al aire las partes pudendas de un gobierno ineficaz y posiblemente corrupto. Pues bien en este país como nos gusta más buscar culpables de las desgracias que soluciones a las mismas ahí tenemos a nuestra clase política entretenida en tirarse los trastos a la cabeza pero sin asumir responsabilidad alguna. Todavía no han entendido que lo importante no es el tamaño de la mentira sino que mentir es también una intolerable forma de corrupción moral.

Pronto será una verdad irrefutable que a nuestros hijos, en el supuesto de que sobrevivan a esta crisis tormentosa, lo único que podemos asegurarles es que no sólo heredarán nuestras deudas sino también la triste cosecha de la perpetua mentira.

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¡Rayos y centellas!
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María Antonia San Felipe | 18-05-2012 | 4:36| 0

Los tiempos no están para fuegos artificiales, y menos si son a cargo del erario público, por eso no es de extrañar que los dioses del Olimpo se reunieran, con Zeus a la cabeza, y decidieran obsequiarnos con rayos y tormentas a partir del 6 de mayo. Desde antiguo se mira al cielo buscando esperanzas y se confía en que lo bueno nos venga regalado desde las alturas, pero la experiencia terrenal nos enseña que cuanto más alto está en el escalafón el que toma las decisiones, más elevado es, su más que probable, nivel de incompetencia. Así podríamos decir que Europa es hoy algo así como el Olimpo donde los dioses (burócratas indecisos y de acreditada mediocridad en sus países de origen) se reúnen y no aciertan ni una desde hace tiempo. Sus titubeos y su falta de ímpetu y gallardía les hacen refugiarse en sus despachos eludiendo la batalla en vez de combatir a los mercados y a las injusticias. Por comparar, yo diría que actúan como si Zeus hubiera renunciado a plantar cara al malvado y monstruoso dios Tifón que siempre amenazó con destruir el Olimpo.  Hoy vemos cómo los supuestos dioses van cayendo uno tras otro, aunque no bajo la acción del rayo de Zeus sino por la voluntad soberana de sus súbditos que nunca aspiraron a ser héroes, semidioses o hijos de dioses sino simplemente ciudadanos libres.

Habría que averiguar por qué razón, la toma de posesión del nuevo jefe del estado francés, François Hollande ha estado presidida por una monumental tormenta. Me pregunto: si el rayo es el atributo más conocido de Zeus y Hollande ha sobrevivido a la ráfaga que alcanzó su avión, ¿será el objeto de su ira o, por el contrario, será un protegido de Zeus? Conociendo a su antecesor, el egocéntrico  Sarkozy, es probable que él mismo se hubiera creído el mismo dios, pero Hollande es un hombre tranquilo y se ha presentado en Berlín para intentar diseñar una nueva Europa. Es bueno reconocerle el mérito de aclarar que el eje franco-alemán es decisivo pero que no puede ser el que decida por toda Europa. Es una forma de manifestarse contra la alergia a la democracia que están demostrando los burócratas europeos y que se añade a sus reiteradas  equivocaciones en las previsiones, su falta de decisión y reconocimiento del verdadero mal que nos aqueja y, por si fuera poco la continua práctica de hablar a destiempo. Sirven de ejemplo las últimas declaraciones del comisario Olli Rehn poniendo en duda las previsiones de cumplimiento del déficit español que han echado más leña al fuego de nuestra achicharrada deuda soberana. En fin, señores, que a mí estos líderes europeos me transmiten menos credibilidad y solvencia que el horóscopo diario que publican los periódicos y que escribe el último becario llegado a la redacción.

Ojalá sea posible construir una nueva Europa, pero para que todo el frágil proyecto europeo no se vaya a pique, hay que superar la crisis griega y no hay que olvidar que Grecia está encerrada, como el Minotauro, en un laberinto sin salida aparente. Las elecciones no auparon a un hombre tranquilo a la presidencia griega sino que la imposición, no democrática, de un presidente-tecnócrata que contaba con el visto bueno de la Unión Europea, ha agitado las aguas de la desesperación en las que cada día nadan los griegos. La falta de horizontes ha lanzado a muchos en brazos de la ultraderecha y ha terminado por ser un país ingobernable. Cuanto más se dice por los líderes europeos que se va a hacer todo lo posible para que Grecia no salga del euro más cerca veo a los griegos de la puerta de salida. Los griegos van a volver a votar el próximo 16 de junio pero, sinceramente, su soberanía está más en cuestión que la nuestra. Miro al cielo con miedo de ver a Zeus desplegando su arma repleta de rayos y centellas. Si lo ven, pónganse a cubierto.

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Atrapados
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María Antonia San Felipe | 11-05-2012 | 8:30| 0

 

No había que ser un lince para darse cuenta de la que se nos avecinaba, la pasada semana les hablaba de “lo que estaba por venir” y como han podido comprobar lo que temíamos ha llegado y de nuevo el pánico se ha instalado entre nosotros. Hace menos de un mes, un dirigente de la UE explicaba que probablemente los ciudadanos europeos no estaban preparados para aceptar que sus gobiernos acudieran de nuevo a salvar la banca con dinero público y por eso en los últimos tiempos nos han estado mentalizando para que de nuevo, como una fatalidad irremediable, lo aceptemos. Hace tiempo que nos han enseñado que nuestros amigos, hijos, sobrinos y cuñados se pueden quedar en la fila del paro o tener que pedir ayuda a los allegados para que no los echen del piso por impago, pero que es imposible dejar caer a los bancos porque lo que se hunde es el barco colectivo en el que todos viajamos. Esta es la cruel verdad del capitalismo inhumano y voraz que hemos construido y que amenaza con llevarse por delante nuestra propia dignidad colectiva y nuestra estabilidad como nación.

No es de extrañar que vivamos en una creciente depresión colectiva, no me refiero a la depresión económica que es evidente, sino a la que se mide por la cantidad de ataques de nervios que se propagan cada mañana por toda España al escuchar las noticias. A estas horas todos nosotros, a través de nuestro maltrecho estado, somos ya accionistas de Bankia sin haberlo siquiera deseado y encima, pongámonos todos a rezar (con fe o sin ella), para que todo salga medianamente bien. Les propongo que realicen una novena a su santo predilecto, para que esto que denominan pomposamente la reforma del sistema bancario no se nos lleve a todos por delante. No se olvide que por detrás va a seguir la penitencia a costa de nuestra inagotable paciencia. Hay que reconocer que ni los denominados analistas de la cosa ni tampoco la clase política saben leer  nuestro estado de ánimo, ellos leen las encuestas en una clave y los ciudadanos lo hacemos en otra. Así por ejemplo, la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas ha sido analizada bajo la premisa simplista de: el PP pierde un poco en intención de voto y PSOE apenas sube. A renglón seguido el CIS nos dice que ningún líder político aprueba, que tanto la acción del gobierno como la de la oposición cosechan suspensos estrepitosos y por si fuera poco Rajoy inspira poca o ninguna confianza al 72% de los ciudadanos y Rubalcaba al 80%. Por tanto, a mi modesto entender, el nivel de enfado es estrepitoso, la credibilidad mínima y la desesperación creciente. No obstante, la ciudadanía está dispuesta a seguir votando porque cree en el sistema democrático, pero está exigiendo un cambio de actitudes en la forma de hacer política de manera urgente y nadie parece escuchar el mensaje. Después de todo lo que el país lleva aguantando el enojo sube de tono cuando los hechos demuestran, cada día, que en España la corrupción económica y moral ha sido un virus que ha infectado una gran parte del sistema y que en ella han sucumbido muy variados personajes agazapados tras la bonanza. El saqueo de las cajas de ahorro es un buen ejemplo que ahora pagamos con sangre, sudor y lágrimas. Urgen las medidas económicas pero también urge la regeneración política y las formas de ejercerla, apremia tanto recuperar la confianza de los mercados como la de los ciudadanos. Si la clase dirigente se conforma con el dato ramplón de que unos suben y los contrarios bajan en las encuestas vamos por mal camino, ahí tienen a Grecia. Los españoles no podemos salir corriendo como Rodrigo Rato, nosotros estamos atrapados en la dura realidad y el desamparo puede llevar a muchos a soñar con salvadores. ¡Ojo al dato!

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.