La Rioja
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Autor: Kavafis
La vitalidad de Mafalda
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María Antonia San Felipe | 14-03-2012 | 5:07| 0

 

Mafalda acaba de cumplir 50 años pero sus viñetas no han envejecido, el mundo sigue tan increiblemnte loco como siempre y sus preocupaciones siguen siendo las mismas. El mundo está lleno de esparadrapos y de heridas abiertas, como diría ella, estos “sures” no se merecen estos “nortes” y menos hoy que cada vez se parecen más. Pertenezco a una generación que creció física y mentalmente con sus viñetas por eso hoy echamos tanto en falta su atinada visión del mundo y de la vida.  ¡Cuánta sabiduría en una viñeta! Mafalda siempre quiso ser intérprete en la ONU, ¡ojalá, lo hubiera conseguido! Yo sin embargo siempre quise ser ella. FELIZ CUMPLEAÑOS, te echamos de menos.

 

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Las palabras que molestaron a Franco
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María Antonia San Felipe | 13-03-2012 | 12:15| 0

Hoy, 12 de marzo, se cumplen 70 años de la publicación de la Pastoral que el obispo de Calahorra y La Calzada, Fidel García escribió el 28 de febrero de 1942 denunciando el riesgo de nazificación que percibía en España. El Nuncio había pedido a los obispos que era necesario denunciar públicamente los errores del nazismo pero sólo uno lo hizo y ese gesto solitario lo protagonizó el obispo de Calahorra. Pese a que el papa Pío XI había condenado el nazismo en 1937, en su encíclica Mitt brenender sorge,  ningún otro miembro de la jerarquía eclesiástica quiso molestar a un régimen político que tantos privilegios les había otorgado. Prefirieron mirar hacia otro lado, era más fácil apoyar la dictadura que aplicar las enseñanzas de la propia Iglesia católica. La intromisión política siempre ha sido una tentación para la Iglesia y en esa identificación nació el nacional-catolicismo.

En aquellas fechas Franco miraba a Hitler con admiración, convencido como estaba de que los alemanes ganarían la guerra. Los obispos pensaban lo mismo. Siempre es mejor estar junto al vencedor, pensaban, por ello no les importó ocultar lo que estaba ocurriendo en Alemania no sólo con los judíos sino también con los católicos, aunque su persecución no supuso nunca el intento de exterminio como con los primeros. El obispo Fidel García estaba convencido de que la guerra la ganarían los aliados y se convirtió en una voz solitaria a la que muchos católicos  y sobre todo sectores falangistas le reprochaban su actitud crítica con el régimen franquista. La extraordinaria difusión de su Pastoral por todo el mundo gracias al propio Foreign Office británico y a la prensa internacional, incluido The New York Times, molestó tanto a Franco como a la Alemania de Hitler. Aunque el tiempo le dio la razón y entonces todos los obispos se volvieron antinazis, a él todo ello le supuso una campaña larga e intensa de descrédito que culminó con su renuncia a la silla episcopal en 1953.

Nota: La Pastoral publicada en el Boletín eclesiástico fue censurada por el régimen pero Fidel García editó en Imprenta Moderna el texto y se difundió por toda España y fuera de ella. La foto muestra un ejemplar.

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De vez en cuando la vida…
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María Antonia San Felipe | 09-03-2012 | 8:29| 0

Canta Joan Manuel Serrat que “de vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber qué pasa”, algo así nos ocurrió el pasado miércoles a muchos al escuchar de boca del flamante ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón que muchas mujeres “ven violentado su derecho a ser madres por la presión que generan a su alrededor determinadas estructuras”. Conocido su desmedido afán de notoriedad no es de extrañar que en su interés por abrirse hueco entre los titulares de prensa haya pensado hacerlo a costa del género femenino y ¿por qué no la víspera del Día de la Mujer Trabajadora? En este país es muy fácil hacer demagogia con asuntos tan serios como el aborto venga a cuento o no el citado asunto. Tenemos una legislación sobre el aborto mayoritariamente aceptada por la sociedad española y cuya modificación en la situación actual no parece que debiera estar entre las prioridades de ningún gobierno, sobre todo cuando el deterioro de la situación social es evidente. La crisis está empujando a muchos ciudadanos hacia la desesperación pero, ante esa evidencia, es mejor distraer al personal con otros temas que no están en la agenda de los españolitos de a pie.
No creo que ninguna mujer que desee ser madre en este país observe a su alrededor ningún tipo de presión social que le obligue a dirigirse contra su voluntad a ninguna clínica para practicarse un aborto. Muy al contrario, creo que contaría con todo el apoyo de sus familiares y amigos. El ministro puede opinar lo que quiera, pero los demás también pueden hacerlo y lo que resulta una violencia estructural en este país es la insistencia de alguna parte de la sociedad en querer coartar la libertad de decisión de las mujeres al tratar de imponerles, por vía legal y punitiva, su posición ideológica.
En la actualidad además de la consabida desigualdad de salarios entre hombres y mujeres, la crisis ha acentuado el índice de desempleo femenino, así que sugiero al sr. ministro que puede poner su atención legislativa en esta materia o en tratar de evitar que muchas mujeres, en edad de ser madres o embarazadas, sean las primeras en ser descartadas en una oferta de empleo o las primeras en ser despedidas en una situación empresarial desfavorable, sin mencionar la variada casuística de mujeres que se ven obligadas a soportar, en silencio, el acoso laboral-sexual de algunos jefes-sinvergüenzas por miedo a perder el empleo gracias a cuyo exiguo salario pueden vivir independientes o mantener a sus hijos. Todo esto también es violencia, ¿no le parece, sr. ministro? También resulta escalofriante que más del 15% de los jóvenes de menos de 30 años justifique la violencia contra las mujeres o que el 30% de las víctimas mortales por violencia de género del pasado 2011 fueran jóvenes menores de 30 años. Esto sí que es alarmante en un país avanzado como el nuestro, así que el ministro tiene tarea por delante si quiere contribuir a mejorar la condición social de la mujer española.

Hoy por hoy, quienes piensen, hombres o mujeres, que no hay que luchar más están equivocados, resignarse es siempre un error y más en estos momentos en los que las clases medias se derrumban y muchos derechos que se habían conseguido, gracias a su esfuerzo constante, y que parecían inmutables comienzan a ser pasto de las tijeras y de nuevas formas de dominación social y de sumisión política a los poderes fácticos. Hay que seguir adelante porque como canta Serrat, “de vez en cuando la vida nos besa en la boca,” aunque en estos tiempos más que besarnos nos está abofeteando a todos, pero a las mujeres en las dos mejillas.

 

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El oficio de mentir
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María Antonia San Felipe | 02-03-2012 | 9:19| 0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Logroño un hombre se ha salvado de milagro de ser triturado por el compactador de basuras tras pasar la noche en un contenedor. La simple lectura de la noticia me estremece, sobre todo cuando pienso que en junio ocurrió lo mismo. ¡Cuánta desesperación debe albergar un alma para buscar refugio en un contenedor! Seguramente se huye de la mala suerte, se busca cobijo sin esperanza y jamás nadie espera que sea precisamente la fatalidad la que le salve a uno del infortunio en el último segundo, es decir, cuando la cuchilla de la guillotina está a punto de liberarte del dolor intenso con que te ha obsequiado la vida.
Es éste un ejemplo extremo de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor pero cierto es que las desgracias florecen como setas y que, hoy por hoy, ésta es la única verdad a la que no podemos sustraernos en un país en el que la mentira parece haberse convertido en el deporte nacional. Si nos ceñimos a la última polémica sobre la dichosa cifra del déficit público de 2011, coincidirán conmigo que uno no sabe a qué carta quedarse. El gobierno de España da una cifra y las comunidades autónomas otras. Los virreyes autonómicos se revuelven heridos y embisten contra el picador que les ha clavado la puya. En realidad ha quedado al descubierto algo que todo el mundo sabe sin tener acceso a la contabilidad pública: que han gastado más de lo que podían y debían en proyectos superfluos de nuevos ricos que administran recursos ajenos sin la prudencia exigible a quienes dicen actuar en su nombre. Los ejemplos son infinitos: edificios restaurados o recién construidos, inaugurados a bombo y platillo, que están infrautilizados o sin uso, aeropuertos sin aviones, museos tan originales que nadie los visita, camino asfaltados como las autopistas, empresas públicas sin finalidad concreta, gabinetes de asesores más poblados que el camarote de los hermanos Marx y toda una suerte de dispendios impagables ahora y siempre.
No sabemos quién dice la verdad, aunque empezamos a sospechar que nadie. Unos, para presionar a Bruselas a modificar el objetivo de déficit para el próximo año, mostrando el desastre de la herencia recibida y justificando así nuevas medidas de ajuste ante la evidente debacle nacional y otros, porque no pueden asumir en público su propia responsabilidad. El presidente de Cantabria ha sido el más gráfico, “estamos desnudos y sin un euro”, ha dicho. Al hombre hay que comprenderlo, llegó al cargo hace 6 meses y no se siente cómplice del desaguisado, por eso, a mi entender el más olímpico ha sido el presidente riojano, el nuestro. La culpa ha sido del gobierno socialista que dio mal los datos, ha declarado. Don Pedro Sanz dice que el déficit de La Rioja es del 1% (80 millones de Euros) y no está dispuesto a aceptar que nuevo criterios contables digan que es casi del doble (160). Y punto pelota. Después de 17 años en el gobierno a él no ha nacido quien le tosa y menos quien le enmiende la plana ni le sonroje recordándole sus excesos presupuestarios, que él es tan perro viejo en trucos y artificios contables que ya los quisiera para sí el premio Nobel de matemáticas. ¡Vamos anda!, como para que ahora le saque los colores el tal Montoro, si dice 1%, es 1% y no hay más que hablar. Mientras se echan la culpa unos a otros, nosotros sobrevivimos entre la realidad que ven nuestros ojos y las medias verdades que nos cuentan a diario. Hace mucho tiempo que nadie nos dice la verdad, allá arriba hay que reconocer que manejan el engaño (la muleta) con gran maestría. Torean en este inmenso ruedo que es España con más destreza que Manolete, aunque se olvidan que el toro somos todos nosotros que, por cierto, seremos los únicos que hincaremos las rodillas en el suelo. Como dice mi padre, la única verdad es que hoy todo es mentira.

 

 

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Irse a Laponia
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María Antonia San Felipe | 24-02-2012 | 9:00| 0

 

 

 Unos se disfrazan y otros se quitan las máscaras, en resumen, ésta ha sido siempre la esencia del carnaval. El disfraz ayuda a pasar desapercibido, por eso, los momentos estelares más grandiosos siempre se han producido con la caída de la máscara, es decir, cuando el personaje se nos muestra tal y como es en realidad. No nos engañemos, casi siempre son los detalles los que muestran la verdadera dimensión de la persona, ese momento no suficientemente controlado en el que el subconsciente traiciona y aparece ante el público su verdadera faz. Podemos decir que, tras la fiesta carnavalera, hemos conocido el pensamiento de dos personajes hasta ayer extraños para la mayoría de los españoles, me refiero a D. José Luis Feito, presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE y a D. Antonio Moreno, Jefe Superior de la Policía de Valencia. Hay que reconocer que las palabras de estos dos señores han hecho furor en los últimos días.

El directivo de la CEOE ha reivindicado la retirada del subsidio a los parados que rechacen un trabajo aunque sea «en Laponia». Al querer enviar a los desempleados incluso al círculo polar Ártico no podemos olvidar que sus palabras se pronunciaron tras la aprobación por el gobierno de la reforma laboral y ya hemos visto cómo al conocer su contenido en la CEOE se han fumado un puro (o a lo mejor, dos). En los trabajadores, por el contrario, se ha instalado un creciente temor ante la precariedad intrínseca que supone hoy cualquier trabajo por estable que parezca. Los parados por su parte, ante el terrible anuncio de Rajoy, que pronunció imperturbable, de que pueden destruirse otro millón de empleos, se ven sin esperanzas y sin cobertura de desempleo. En este clima social los directivos de la CEOE debieran ser, como mínimo, prudentes. Sus palabras parecen exigir al gobierno otra vuelta más de tuerca a cargar en las espaldas de los trabajadores que son los grandes paganos de una crisis sistémica profunda que ellos no han producido. Si, como sabemos, rechazar ofertas de trabajo ya está penalizado en nuestra legislación lo que su afirmación sugiere es que la mayoría de los parados no quieren trabajar, salvo que se les ponga la miel en la puerta de casa y teniendo en cuenta los 5.300.000 españoles que hay en paro me parece un insulto vergonzoso. Puede existir, señor Feito, entre todos ellos, un porcentaje de vagos pero no en la elevada proporción que usted ha sugerido. Generalizar tanto no es bueno, ¿cuál sería su reacción si se le espetara a usted que todos los empresarios son unos sinvergüenzas? Tampoco sería justo, pero no olvide que a su anterior presidente, Gerardo Diaz Ferrán lo están juzgando por estafa y apropiación indebida. La movilidad es ya el pan nuestro de cada día y todos sabemos que hoy un 22% de los jóvenes españoles en paro, los más capacitados y preparados, están abandonando España no sé si en dirección a Laponia pero si a Alemania, EEUU o América Latina.

Si a Feito habría que decirle que ha desaprovechado una buena ocasión para callarse, al jefe policial de Valencia debiéramos aplicarle el refrán de que en boca cerrada no entran moscas. Su afirmación de que “no es prudente que yo le diga al enemigo cuáles son mis fuerzas”, refiriéndose a los estudiantes contra los que ha utilizado un nivel de represión desproporcionado, con la aquiescencia de la Delegada del Gobierno, ha sido un desatino justamente reprochable. El lenguaje bélico no se justifica al hablar de conciudadanos que protestan en defensa de lo que consideran la vulneración de sus derechos y menos en un país que ha reconstruido su paz con un abrazo fraterno en torno a una Constitución consensuada. Echo en falta, en conclusión, un poco de prudencia en estos tiempos difíciles. Mientras, yo propongo que a estos dos señores los mandemos una temporada a Laponia, ustedes ya me entienden.

 

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.