La Rioja
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Autor: Kavafis
Utopías necesarias
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María Antonia San Felipe | 23-03-2012 | 12:00| 0

En este mundo al borde del infarto dos noticias me han impresionado especialmente. Por un lado, William White, destacado dirigente de la OCDE, ha declarado que le resulta “sorprendente que tan pocos banqueros hayan ido a la cárcel”. Aunque nos indigne, a nosotros no nos sorprende, sólo van al trullo chorizos de poca monta. Casi al mismo tiempo un directivo medio de Goldman Sachs, un desconocido Greg Smith, se ha despedido de la empresa afirmando que hace tiempo que los principios del citado banco de inversiones le alarman, ya que no se preocupan por los intereses de sus clientes sino, como se imaginará usted, por forrarse. Como era de esperar, el banco ha respondido que el individuo está despechado por no haber ascendido en la empresa, una fórmula sencilla de bloquear disidentes en cualquier organización humana en la que la ética jamás tuvo cabida bajo su techo.

A pie de calle hace tiempo que ya no nos asombra nada y mucho menos lo de Goldman Sachs cuando ya está acreditado que el banco engañó a sus inversores vendiéndoles valores hipotecarios con los que sólo él obtuvo ganancias. Este hecho nos confirma que si sus clientes les importan un rábano, fíjese usted lo que les preocupa la gente que no llega ni al salario mínimo. Todo ello, sin olvidar algo que debiéramos repetir todos los días: que fue este “ingenioso” banco el que ayudó a Grecia a hacer trampas con sus cuentas, algo que ha estado, o está, a punto de tumbar a Europa y por supuesto a España. No pasemos por alto el insignificante detalle de que Mario Draghi, ex Goldman Sachs, es ahora el presidente del Banco Central Europeo aunque, por supuesto, no entraba en su negociado el asunto de las mentiras griegas que pertenecía a otro “figura” que habrá sido convenientemente ascendido en la organización. Esto es lo que hay señores, esto es el capitalismo puro.

Algunos dicen que el modelo capitalista ha entrado en crisis aunque yo considero que simplemente se está perfeccionando. El dogma era que el mercado se regulaba a sí mismo y por ello se desregularon todos los mecanismos de control y todos se lo creyeron, incluida buena parte de la socialdemocracia europea, la denominada “tercera vía”. El resultado está a la vista, nos dejaron creer durante un tiempo que éramos todos ricos o casi, mientras socavaban los resortes de la política para que finalmente sea la economía la única que gobierne el mundo sin contrapeso alguno. Los ciudadanos ven cada día cómo se amenazan los derechos progresivamente conquistados desde los albores de la revolución industrial, nunca nuestros hijos heredarán ya las conquistas sociales del último medio siglo. El edificio construido comienza a desmoronarse porque lo que se cuestiona es la “sostenibilidad del estado de bienestar”. La socialdemocracia europea, que fue artífice de muchos de sus avances, ha dejado de ser el referente ideológico al haber perdido la credibilidad en aras del pragmatismo impuesto por Angela Merkel y la burocracia europea. Sólo se me ocurre una nueva tarea que encargar a la socialdemocracia: recuperar el papel y la importancia de la política como instrumento de la mayoría social para compensar los abusos del poder económico. Para conseguirlo deben cambiar muchas cosas, entre ellas, debe dignificarse el ejercicio de la política limpiando el patio propio y el ajeno de aprovechados. Para que los ciudadanos confíen de nuevo deben sentir que la política sirve para proteger lo común no para que una casta privilegiada se forre a su costa, para eso que manden el currículo a Goldman Sachs. Una nueva revolución debe nacer, la de la recuperación de la ética como único principio rector de toda actuación política y que ésta se imponga en el derecho internacional a las transacciones económicas. Lo que no es ético no puede ser legal. Lo sé, soy una panoli que cree en cuentos de hadas pero, como dice Eduardo Galeano, o ponemos la utopía en el horizonte o nunca caminaremos hacia adelante. ¡Jamás!, porque los lobos se nos comerán.

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Lugares que Superman no conoce
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María Antonia San Felipe | 16-03-2012 | 7:04| 0

Los patios traseros albergan cosas que no gusta enseñar a las visitas y cuando uno se ha convertido en un asesino en serie y almacena en ellos decenas de cadáveres no suele ser propenso a dejar pasar a nadie más allá del seto que protege el cementerio. Digamos que Siria forma parte del patio trasero del mundo y por eso Kofi Annan, delegado del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon y de la Liga Árabe, en su reciente viaje a los dominios de Bashar Al Assad sólo ha podido ver lo que los servidores del tirano han permitido. Han querido hacerle creer que la violencia y las matanzas las promueven terroristas y no las fuerzas armadas dirigidas por su eficiente hermano. La pasada primavera los movimientos por la “dignidad” se levantaron contra el régimen de Al Assad pero, un año después, pese a la creciente escalada de detenciones y torturas a opositores y a las indiscriminadas matanzas de civiles, entre ellos mujeres y niños, la ONU todavía no ha conseguido llegar a un acuerdo entre otras cosas porque Rusia y China están protegiendo al déspota. Con esa excusa el mundo, pretendidamente civilizado al que pertenecemos, tampoco ha hecho grandes esfuerzos. No olvidemos que es China la que compra la deuda de todos los países que integran esa reserva espiritual de la hipocresía en que nos hemos convertido.

Mientras despedían a Kofi Annan y éste se declaraba esperanzado en el futuro, sin haber cerrado la escotilla del avión, una matanza de inocentes llenaba de tragedia y de indignación la ciudad de Homs, la más enfrentada al presidente Al Assad. Las imágenes de niños y mujeres, asesinados o mutilados, han dado la vuelta al mundo, entre ellas, hemos visto una fotografía de Reuters que nos acerca a una niña a la que han extraído una bala que el médico nos muestra. La niña grita y llora dolorida en un improvisado hospital. Pese a la inmensa desgracia ella podrá contarlo, puede que a sus hijos, ya que sus padres quizás se cuenten entre los muertos. Aunque no queramos ver, volvamos a mirar: la niña siria viste una camiseta en la que destaca la S de Superman sobre el color azul, al que acompañan el amarillo y el rojo del legendario superhombre. Al contemplar la imagen una se da cuenta de que los niños de todo el mundo se parecen mucho: todos quieren ser felices, todos tienen héroes que admirar y todos sueñan con mundos que jamás existirán. Nosotros, un año después, comenzamos a olvidar que hay desgracias mayores que las nuestras, también sabemos que hay lugares a los que Superman nunca viajó ni, por supuesto, viajará. En el corazón de Siria, la niña llora envuelta en las ropas de un héroe de cuento cuya ayuda nunca llegará a tiempo porque el cine jamás se hace realidad y porque hoy la cruda realidad nos enseña que la única heroína, la verdadera Superwoman, es ella aunque su fuerza, desgraciadamente, emane primero del dolor y más tarde de la ira.

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La vitalidad de Mafalda
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María Antonia San Felipe | 14-03-2012 | 5:07| 0

 

Mafalda acaba de cumplir 50 años pero sus viñetas no han envejecido, el mundo sigue tan increiblemnte loco como siempre y sus preocupaciones siguen siendo las mismas. El mundo está lleno de esparadrapos y de heridas abiertas, como diría ella, estos “sures” no se merecen estos “nortes” y menos hoy que cada vez se parecen más. Pertenezco a una generación que creció física y mentalmente con sus viñetas por eso hoy echamos tanto en falta su atinada visión del mundo y de la vida.  ¡Cuánta sabiduría en una viñeta! Mafalda siempre quiso ser intérprete en la ONU, ¡ojalá, lo hubiera conseguido! Yo sin embargo siempre quise ser ella. FELIZ CUMPLEAÑOS, te echamos de menos.

 

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Las palabras que molestaron a Franco
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María Antonia San Felipe | 13-03-2012 | 12:15| 0

Hoy, 12 de marzo, se cumplen 70 años de la publicación de la Pastoral que el obispo de Calahorra y La Calzada, Fidel García escribió el 28 de febrero de 1942 denunciando el riesgo de nazificación que percibía en España. El Nuncio había pedido a los obispos que era necesario denunciar públicamente los errores del nazismo pero sólo uno lo hizo y ese gesto solitario lo protagonizó el obispo de Calahorra. Pese a que el papa Pío XI había condenado el nazismo en 1937, en su encíclica Mitt brenender sorge,  ningún otro miembro de la jerarquía eclesiástica quiso molestar a un régimen político que tantos privilegios les había otorgado. Prefirieron mirar hacia otro lado, era más fácil apoyar la dictadura que aplicar las enseñanzas de la propia Iglesia católica. La intromisión política siempre ha sido una tentación para la Iglesia y en esa identificación nació el nacional-catolicismo.

En aquellas fechas Franco miraba a Hitler con admiración, convencido como estaba de que los alemanes ganarían la guerra. Los obispos pensaban lo mismo. Siempre es mejor estar junto al vencedor, pensaban, por ello no les importó ocultar lo que estaba ocurriendo en Alemania no sólo con los judíos sino también con los católicos, aunque su persecución no supuso nunca el intento de exterminio como con los primeros. El obispo Fidel García estaba convencido de que la guerra la ganarían los aliados y se convirtió en una voz solitaria a la que muchos católicos  y sobre todo sectores falangistas le reprochaban su actitud crítica con el régimen franquista. La extraordinaria difusión de su Pastoral por todo el mundo gracias al propio Foreign Office británico y a la prensa internacional, incluido The New York Times, molestó tanto a Franco como a la Alemania de Hitler. Aunque el tiempo le dio la razón y entonces todos los obispos se volvieron antinazis, a él todo ello le supuso una campaña larga e intensa de descrédito que culminó con su renuncia a la silla episcopal en 1953.

Nota: La Pastoral publicada en el Boletín eclesiástico fue censurada por el régimen pero Fidel García editó en Imprenta Moderna el texto y se difundió por toda España y fuera de ella. La foto muestra un ejemplar.

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De vez en cuando la vida…
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María Antonia San Felipe | 09-03-2012 | 8:29| 0

Canta Joan Manuel Serrat que “de vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber qué pasa”, algo así nos ocurrió el pasado miércoles a muchos al escuchar de boca del flamante ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón que muchas mujeres “ven violentado su derecho a ser madres por la presión que generan a su alrededor determinadas estructuras”. Conocido su desmedido afán de notoriedad no es de extrañar que en su interés por abrirse hueco entre los titulares de prensa haya pensado hacerlo a costa del género femenino y ¿por qué no la víspera del Día de la Mujer Trabajadora? En este país es muy fácil hacer demagogia con asuntos tan serios como el aborto venga a cuento o no el citado asunto. Tenemos una legislación sobre el aborto mayoritariamente aceptada por la sociedad española y cuya modificación en la situación actual no parece que debiera estar entre las prioridades de ningún gobierno, sobre todo cuando el deterioro de la situación social es evidente. La crisis está empujando a muchos ciudadanos hacia la desesperación pero, ante esa evidencia, es mejor distraer al personal con otros temas que no están en la agenda de los españolitos de a pie.
No creo que ninguna mujer que desee ser madre en este país observe a su alrededor ningún tipo de presión social que le obligue a dirigirse contra su voluntad a ninguna clínica para practicarse un aborto. Muy al contrario, creo que contaría con todo el apoyo de sus familiares y amigos. El ministro puede opinar lo que quiera, pero los demás también pueden hacerlo y lo que resulta una violencia estructural en este país es la insistencia de alguna parte de la sociedad en querer coartar la libertad de decisión de las mujeres al tratar de imponerles, por vía legal y punitiva, su posición ideológica.
En la actualidad además de la consabida desigualdad de salarios entre hombres y mujeres, la crisis ha acentuado el índice de desempleo femenino, así que sugiero al sr. ministro que puede poner su atención legislativa en esta materia o en tratar de evitar que muchas mujeres, en edad de ser madres o embarazadas, sean las primeras en ser descartadas en una oferta de empleo o las primeras en ser despedidas en una situación empresarial desfavorable, sin mencionar la variada casuística de mujeres que se ven obligadas a soportar, en silencio, el acoso laboral-sexual de algunos jefes-sinvergüenzas por miedo a perder el empleo gracias a cuyo exiguo salario pueden vivir independientes o mantener a sus hijos. Todo esto también es violencia, ¿no le parece, sr. ministro? También resulta escalofriante que más del 15% de los jóvenes de menos de 30 años justifique la violencia contra las mujeres o que el 30% de las víctimas mortales por violencia de género del pasado 2011 fueran jóvenes menores de 30 años. Esto sí que es alarmante en un país avanzado como el nuestro, así que el ministro tiene tarea por delante si quiere contribuir a mejorar la condición social de la mujer española.

Hoy por hoy, quienes piensen, hombres o mujeres, que no hay que luchar más están equivocados, resignarse es siempre un error y más en estos momentos en los que las clases medias se derrumban y muchos derechos que se habían conseguido, gracias a su esfuerzo constante, y que parecían inmutables comienzan a ser pasto de las tijeras y de nuevas formas de dominación social y de sumisión política a los poderes fácticos. Hay que seguir adelante porque como canta Serrat, “de vez en cuando la vida nos besa en la boca,” aunque en estos tiempos más que besarnos nos está abofeteando a todos, pero a las mujeres en las dos mejillas.

 

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.