La Rioja

img
Categoría: Sin categoría
Asesinos

Este verano está siendo especialmente sangriento en Europa y… lejos de ella. Los terroristas del DAESH hace tiempo que practican una guerra que han internacionalizado con tanta crueldad como destreza. Utilizan métodos de propaganda impactantes que amplifican su propia capacidad destructiva por la brutalidad de sus acciones. Hace tiempo que Europa se siente consternada, atacada en una guerra no convencional que no ha sido oficialmente declarada pues el autodenominado Estado Islámico no existe. Es cierto, no obstante, que ese ente actúa como organización armada y aglutina en torno a él todo el descontento y el fanatismo extremista de sus adeptos cada vez más numerosos y de muy variadas nacionalidades.
El tipo de acciones que promueve evidencia que la violencia extrema e irracional, la que produce un miedo paralizante al tiempo que conmueve por la crueldad empleada con las víctimas, es la esencia de su propia existencia y la forma de prolongar su propia supervivencia.
La brutalidad, por ejemplo del atentado de Niza, arrollando a una población indefensa y tranquila que disfrutaba de su fiesta nacional es difícil imaginar incluso en la literatura de ficción. Pero ocurrió. Los ecos de la Marsellesa todavía retumbaban en los oídos de los franceses cuando el yihadista decidió asesinar a quienes festejaban el 14 de julio. Todavía reciente la conmoción, los atentados se sucedieron en Alemania, en Kabul y de nuevo en Francia con el asesinato del anciano sacerdote católico que oficiaba misa en la iglesia Saint Etienne du Rouvray (Normandía). La atrocidad del degollamiento de Jaques Hamel, de 86 años, no deja lugar a dudas de la irracionalidad salvaje de esta organización terrorista. Si no hay idea que pueda justificar ninguna muerte mucho menos la violencia extrema, sádica y atroz puede engrandecer ideología o propósito alguno.
 El primer atentado se produce el día en que los ciudadanos franceses actualizan el lema básico de la Francia republicana: Libertad, Igualdad, Fraternidad. El segundo, el asesinato del sacerdote católico, grabado para su difusión, es un ataque a otro derecho básico de las personas: la libertad religiosa. Por eso, si analizamos el simbolismo de ambos crímenes lo cierto es que un estremecimiento te recorre todo el cuerpo.
Es comprensible que en Europa los ciudadanos estemos consternados pero hemos de superar miedo y dolor para tratar de ser cada vez más eficaces en la lucha contra el DAESH. Esta guerra indiscriminada y globalizada que practican hace que muchos países pidan a sus gobiernos soluciones drásticas como el replanteamiento de las políticas de inmigración y de refugiados. Sin embargo, sería un error que el temor lastre la idea de Europa que debe actuar no sólo desde principios éticos universales sino con más inteligencia y eficacia que sus enemigos. Esta no es una guerra de religión ni una guerra de civilizaciones, eso es lo que los terroristas pretenden, esta es una guerra de asesinos y de ambiciones. Comparto, por ello, la reacción del papa Francisco al ser preguntado por el asesinato del sacerdote francés. El papa ha dicho: “El mundo está en guerra”, pero la que estamos viviendo “no es una guerra de religión”.  Para aclararlo más ha añadido: “cuando hablo de la guerra significa guerra en serio, no una guerra religiosa. Hablo de las guerras de interés, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos”.
Pues eso, no nos engañemos, no estamos volviendo a las Cruzadas sino que seguimos donde la humanidad siempre estuvo estancada en la adoración perpetua de la ambición del poder totalitario y de la riqueza. Los desalmados que, en grado superlativo, codician ambas cosas siempre han tratado de crear ejércitos de adeptos fanatizados que sirven a sus intereses y que utilizan para tratar de someter las voluntades ajenas privándoles de su libertad mediante el miedo y el terror.

Ver Post >
España rota

El tiempo dirá si Mariano Rajoy ha sido el peor presidente desde la restauración democrática en España pero, a fecha de hoy, podemos afirmar que en la historia figurará como un aventajado Maquiavelo. Durante años el PP ha alimentado el anticatalanismo para cosechar más votos en el resto de España. Era un negocio muy conveniente para las dos derechas: la española y la catalana. PP y Convergencia, dos partidos hermanados por la ideología y gemelos en la corrupción, ambos en progresivo declive que se auxilian cuando más lo necesitan. La familia es lo primero. Me gustaría ver la cara que se les ha puesto a los votantes de ambos partidos tras desvelarse que Convergencia ha prestado votos sus votos al PP en la elección de la mesa del Congreso. Está claro, hasta para el más iluso, que todo tiene un precio. El PP facilitará que Convergencia pueda constituirse como grupo parlamentario, algo que no podrían obtener reglamentariamente y que les va a facilitar dinero y medios. Rajoy espera la contrapartida en la investidura.

Como vemos todo muy prosaico y muy alejado de los principios que ambos venden a sus respectivas clientelas. Por un lado el PP y su inefable ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, crea una gestapillo para vigilar a los políticos catalanistas e independentistas que quieren romper España y por otro, Convergencia negocia con movimientos antisistemas, como la CUP, la hoja de ruta por la independencia. Pero no nos engañemos todo es un gran engaño, los inmutables principios que ambos exhiben ante sus electorados son pura mentira, la savia que los mantiene frescos. Los aparentemente enemigos se engordan en las disputas y se auxilian en los apuros. Por eso no acabo de imaginar qué pensará el votante del PP que en las tertulias del bar insulta a los catalanistas hasta hinchársele la vena o el independentista de Convergencia que defiende que España nos roba ante este pacto tan singular.

También me cuesta interpretar la cara que se les habrá puesto a aquellos barones y baronesas socialistas que, en un Comité Federal tras las elecciones del 20N, obligaron a Pedro Sánchez a no hablar con los partidos catalanes cuando hayan visto plasmarse este acuerdo. O que, sin sonrojo, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, tan preocupada por la unidad de la nación española se reúna con Oriol Junqueras, el líder de Esquerra Republicana y seguro que no han hablado del tiempo sino de lo importante: permanecer en el gobierno.

También me figuro que esos pequeños demonios morados de Podemos, los malos, malísimos que, según Rajoy, iban a arruinar España se habrán quedado estupefactos de la maniobra orquestada en la oscuridad por los magos del PP. Seguramente habrán comprendido que son todavía unos ingenuos que tienen mucho que aprender de quienes llevan años tejiendo unas redes clientelares espesas y bien arraigadas que les permiten y ayudan a permanecer en el poder. En Podemos, que no son tontos, concluirán que la vieja política sigue teniendo más fuerza de lo que parece y más apoyos que los votos que obtienen.

Si la izquierda hubiera hecho lo mismo sus líderes estarían ardiendo en la hoguera atizada por las lenguas afiladas de los tertulianos y portavoces del poder establecido. En los bares se les llamaría traidores que venden España. Un apocalipsis.

Conclusión, las derechas unidas protegen su cortijo mientras las izquierdas se culpabilizan recíprocamente hasta malherirse. Esta es la lección de este tiempo turbio. No sé si España se rompe, sé que casi todo es mentira (menos algunas cosas, que diría Rajoy). Lo cierto es que este pacto de intereses velados ha roto el discurso de los principios morales en política y quebrado los deseos de regeneración de la mayor parte de la sociedad española.

Ver Post >
Pinocho

Leí esto y me estremecí: “Virgen hermosa de 12 años… Su precio ha llegado a los 12.500 dólares y se venderá pronto”. Este es el sobrecogedor anuncio que apareció en Telegram en una aplicación de comunicación cifrada que ha sido difundida por un activista de la comunidad yazidí que está tratando de liberar a unas 3.000 mujeres y niñas en manos de los extremistas del autodenominado Estado Islámico. Aldeas yazidíes de habla kurda al norte de Irak fueron invadidas por los yihadistas/terroristas hace dos años y mantienen cautivas a muchas mujeres que son vendidas y utilizadas como esclavas sexuales. Creo que la información resulta tan inquietante y demoledora que produce un inevitable vómito interior en cualquier persona decente.

Convendrán conmigo que resulta inevitable pensar, siquiera por un momento, que si EEUU e Inglaterra, George W. Bush y Tony Blair, con el apoyo del presidente español José María Aznar no hubieran invadido Irak sin la autorización de la ONU, quizás el mundo sería diferente. Es cierto que tendría un dictador más, Sadam Hussein, pero no se habría fortalecido el Daesh, ese califato levantado sobre el terror. Seguramente no habría costado tantas vidas inocentes, en Oriente y en Europa, ni se hubiera desestabilizado una región ya de por sí complicada desde el punto de vista político y territorial. Irak no es hoy la democracia que se prometía cuando se derribó la estatua de Sadam por el ejército americano sino un refugio de terroristas y un monumento al dolor humano sin alternativa de esperanza.

 Esta asociación de ideas se produce porque al tiempo que leía la estremecedora información sobre la niña vendida por whatssapp se hacía público el contenido del informe dirigido por John Chilcot que se inició en 2009 por orden del entonces primer ministro laborista del Reino Unido, Gordon Brown. Las conclusiones han puesto en evidencia no sólo a Tony Blair sino también a José María Aznar. Es cierto que en la guerra Aznar sólo fue un figurante en la infame foto de las Azores, pero no es menos cierto que mentir es grave siempre y más en una autoridad del estado.

El informe desvela que Blair y Aznar, en una reunión en Madrid el 27 y 28 de febrero de 2003, pactaron una estrategia de comunicación para engañar a sus opiniones públicas, es decir, a nosotros. Acordaron presentarnos la guerra como inevitable, como si se tratara de un imperativo de nuestro destino, pero no era cierto y otros muchos, muchísimos, así lo explicaron. No podemos olvidar, por ejemplo, que Francia, Alemania o el papa Juan Pablo II eran contrarios a la invasión. Además un elevadísimo número de ciudadanos salieron a las calles incrédulos de las ventajas y conscientes de las graves consecuencias que una intervención como la que se alentaba tendría para Irak y para el mundo. Hubo más sensatez en los ciudadanos que en sus gobernantes. Las armas de destrucción masiva eran el instrumento con el que asustarnos, no existían. La guerra pudo evitarse, pero nos tomaron por idiotas y en su inmensa soberbia se creyeron los superhéroes que nunca fueron.

El informe Chilcot también enseña que no siempre los gobiernos dicen la verdad sino todo lo contrario. En general mienten cuando protegen intereses que no son los de sus conciudadanos. Hace tiempo que sabemos que los poderes económicos, los lobbys y los intereses de grandes grupos de comunicación se alían para engañarnos, para hacernos creer lo que les interesa. Es decir, cuando nuestros representantes se ponen del lado de los verdaderos amos y renuncian a pelear por defendernos es cuando ocurren los desmanes que conocemos. Lo único bueno de nuestras imperfectas democracias es que más pronto o más tarde la verdad se hace pública y algunos como Tony Blair quedarán para la historia a los pies de los caballos. Por su parte nuestro expresidente Aznar se pasea por el mundo mirando por encima del hombro al resto de los mortales. Este informe es para Aznar el antídoto de su soberbia ya que él nunca ha practicado la humildad. Se autoproclamó el mejor presidente de la historia de España y cree formar parte del panteón de los dioses del Olimpo, cuando en realidad actuó como un vulgar Pinocho.

Ver Post >
La resaca

Cuando la fiesta y el cava se agotaron en la sede del PP y los españoles se fueron a la cama, los problemas seguían allí. Es lo que tiene la resaca que al día siguiente la cabeza duele menos que la realidad. Así al tiempo que muchos españoles, los más afortunados, se disponían a salir de vacaciones, como si del oeste americano se tratara la hucha de las pensiones fue asaltada y de ella se extrajeron otros 8.700 millones de euros. Rajoy recibió casi 67.000 millones de euros del Fondo de Reserva y ya sólo quedan 25.176 millones. Las cuentas son fáciles y pese al cuento de que vamos viento en popa a toda vela, lo cierto es que están a punto de poner en quiebra el sistema público de pensiones, sin olvidar que el endeudamiento público supera el 100% del PIB. Las aseguradoras privadas hace tiempo que transitan por los caminos de España con los dientes largos acechando clientes. Hasta siento en mi cuello los colmillos de los vampiros. Aunque con estos salarios medios de miseria y con más de dos de cada cinco españoles en edad de trabajar en el paro, además de caer las cotizaciones a la Seguridad Social, ¿quién puede ahorrar para invertir en un fondo de pensiones?

Claro que todo esto no se ha hablado en la campaña, para qué. Nos entretienen con bobadas televisivas y nos asustan con el tradicional cuento de que viene el lobo. El problema es que ese animal peligroso con el que nos amedrantan ya vino hace tiempo y se ha mimetizado entre nosotros. Camina a nuestro lado vestido de cordero y la realidad es que nos ha dejado sin aliento y más pobres que las ratas, salvo a algunos, claro. El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, reconoce que la hucha de las pensiones a este paso se acabará en dos años. Pero no pasa nada, según Rajoy y los suyos con los rojos y los malos aún sería peor. Yo creo que es imposible tolerar tantas mentiras y medias verdades, pero ahí sigue Fernández Díaz con sus mortadelos y filemones investigando a adversarios políticos o amañando informes falsos sobre los demonios con coletas que amenazan las columnas de la patria, mientras su amigo Montoro ha dado salida legal a cientos de defraudadores de las arcas públicas. En fin, como en este país nunca pasa nada cuando tiene que pasar sólo espero que en esta legislatura ocurran muchas cosas sorprendentes.

Que Rajoy ha ganado es indiscutible, pero que su mayoría minoritaria es insuficiente por sí misma para alcanzar el gobierno, también. Se abre un horizonte apasionante para el observador pero incierto para él. No dudo que Rajoy seguirá de presidente, con apoyos explícitos o con abstenciones activas o pasivas de unos y/o de otros, pero también creo que esta legislatura va a ser sorprendente. Muchas de las cosas que negaban y negaban, serán desveladas; muchas promesas serán olvidadas en aras del pragmatismo de mantenerse en el poder; otras que parecían inmutables se tornarán perecederas y las dosis de soberbia serán ahora una cicuta que terminará con muchos que se creían imprescindibles. Es sólo un pequeño alivio pero la falta de mayoría absoluta, ese cómodo rodillo que con tanta destreza han aplicado las huestes de Rajoy, deberá ser sustituido por miel y pomada para sellar heridas.

Teniendo en cuenta que dos tercios de los votantes no apoyaron a Rajoy hemos de confiar en que los diputados y los partidos que representan a esa otra mayoría de españoles sean capaces, al menos, de unirse para impedir que se destruyan la parte del estado de bienestar que todavía queda en pie. Rajoy y su partido son herederos de sí mismos, van administrar su propio legado, veremos a partir de ahora a quién le echan la culpa de lo que pase. Espero que sus votantes no tengan que cantarles: “Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvidó…”.

 

Ver Post >
El voto del señor Bárcenas

Desde la noche electoral podemos decir que España vive entre la euforia de los triunfadores y el desconcierto de los vencidos. El Partido Popular exhibe un éxito importante. En un panorama tan desabrido, como el que hemos vivido en el último año, ha obtenido uno de cada tres votos emitidos. Teniendo en cuenta los duros recortes sociales impuestos a la población y la proliferación de los innumerables casos de corrupción que les afectan, podemos afirmar, como el veterano periodista Miguel Ángel Aguilar, que el PP ha estado a un escándalo más de conseguir la mayoría absoluta. Yo también lo creo.

Tras felicitar al vencedor no está de más resaltar la desazón y el desconcierto de los dos tercios de españoles que no les votaron y de los abstencionistas que tampoco. Concluiremos que hay una parte nada desdeñable de la población que vive asombrada por el récord de votos obtenido por Rajoy y su partido. Muchos se preguntan en los bares y corrillos:

 -¿Qué más tienen que hacernos para perder las elecciones?

Esta es la incógnita electoral más difícil de despejar estos días, más incluso que el origen de las pérdidas de votos de sus adversarios. A la vista del fallo de las encuestas todo indica que muchos votantes del PP se avergonzaban de confesar su intención teniendo en cuenta la melé que les rodeaba. Aunque, es justo reconocer que el ganador tiene motivos para sentirse orgulloso del éxito. Ellos y sus votantes estarán tranquilos; el resto, desolados.

Agitada estaba por este desasosiego que confieso me invade cuando leí la noticia de que Luis Bárcenas, que esta vez no adornaba con su tronío las listas electorales del PP, había protagonizado un incidente con un señor cuando éste venía de votar a eso de las cuatro y media de la tarde. Se encontraron en la calle Príncipe de Vergara, en el corazón del madrileño barrio de Salamanca, y el caballero le increpó:

-¡Cuánto daño habéis hecho a España con la corrupción, el robo y la falta de vergüenza!

A lo que Bárcenas contestó indignado:

-¡Maricón, hijo de puta, tú no sabes nada de lo que ha pasado!

Entonces Bárcenas le propinó un puñetazo que lo tiró al suelo. El agredido hubo de ser atendido en la clínica Ruber y ha respondido con una denuncia que se sustanciará en el juzgado. Los periódicos no cuentan si este señor anónimo venía de votar al PP con una pinza en la nariz, de ahí su comprensible y hasta disculpable excitación. Mi imaginación intuye que este justiciero verbal estaba hasta las narices, de eso no tengan duda, y posiblemente por ello pensó que quien insulta a un ladrón (presunto o no) tiene cien años de perdón. Yo sin embargo, mientras devoraba la crónica buscando detalles de tan pintoresco incidente, pensé:

-Si Luis Bárcenas fue a votar, ¿a quién votó?

A Unidos Podemos seguro que no, al PSOE no parece probable y a Ciudadanos, tampoco. Pensemos, cuando uno está con el ánimo hundido sólo confía en la ayuda generosa y comprensiva de los amigos y, al fin y al cabo, quién para reconfortarle en el camino hacia la cárcel, como una palmada en la espalda, le mandó un mensaje diciéndole:

-Luis, sé fuerte.

Pues claro, fue Mariano y de bien nacidos es ser agradecidos. Pues bien, ahora que la charanga ha terminado, la música electoral ha cesado, las urnas se han recontado y las celebraciones de los vencedores han concluido debe llegar un gobierno. Mariano Rajoy y el PP gobernarán desde ahora con la seguridad de que ningún caso nuevo de corrupción les va a debilitar, al contrario, cada escándalo les hará más fuertes. Así es España, no es la que yo quiero pero, pese a todo, la quiero.

Ver Post >
El futuro de España

En las fiestas de los pueblos cuando pasa la charanga deja unos segundos en el aire el rumor de la melodía. Todavía retumban en nuestros oídos los últimos sonidos de esta campaña electoral que comenzó el pasado invierno y concluye con el calor del verano. Es innegable que la temperatura de la contienda electoral ha subido como el termómetro, de golpe. Hay nervios y cierta ansiedad general. No sabemos si todo seguirá como hasta ahora o los ciudadanos con su voto darán la vuelta a la tortilla. En cualquier caso el futuro está por estrenar y la tentación de la novedad produce un cierto vértigo, es lo que tiene el porvenir que, en ocasiones, se viste de sorpresa. Pase lo que pase la noche del domingo será tiempo de emociones. Puede que haya ganadores que pierdan y todo lo contrario, pero seguro que tanto entre los políticos como entre los votantes habrá esperanzas quebradas y otras satisfechas. Merecemos que de estas urnas salga un gobierno, pero sobre todo los ciudadanos esperamos que cese ya el estruendo de la charanga que escuchamos desde hace meses.

Lo que está por venir lo sabremos el domingo pero en esta campaña hemos visto de todo. Es innegable que ha habido más tensión y más nervios porque se vive en el terreno de la incertidumbre. Pese a la intensidad de la campaña mediática, especialmente en televisión, creo que se ha seguido con cierto desapego ciudadano. No obstante, hay que reconocer que ha habido indudables escenas de comedia con libretos espléndidos al estilo de las películas de Paco Martínez Soria y La ciudad no es para mí. Si me piden que elijan el momentazo de esta campaña yo dudo entre la emoción de Rajoy en el campo de alcachofas de Tudela o la escena/mitin en una granja en la que el presidente en funciones explicaba, mientras mugían las vacas, que “España es una gran nación y sobre todo, tenemos algo muy importante: españoles”. Es probable que las vacas todavía permanezcan atónitas ante tan insólito espectáculo. Seguramente el vaquero les dobló la ración de alfalfa para reanimarlas del susto. Yo confieso que, como soy hija de lechera, me quedo con la escena de la vaquería. Es que yo soy muy sentimental aunque reconozco que en mi interior el espectáculo de la granja compite con la aventura de Mortadelo y Filemón protagonizada por el inefable espía de adversarios políticos, el ministro Jorge Fernández Díaz. Por lo demás, las cosas han transcurrido por los senderos de siempre. Hoy algunos firmarían por quedarse, al menos, con los resultados que obtuvieron el 20-D y otros aspiran a mejorar pero nada hay de cierto ni en las encuestas ni en las intuiciones de los candidatos ni entre los ciudadanos, muchos de los cuales todavía albergan dudas de a quién votar.

Todos los candidatos dicen querer una España mejor, pero lo complicado es definir qué significa mejor y quienes percibirán la mejoría. Esta es una tarea tan ardua como explicar en qué consiste la felicidad. Si ha existido una estrategia de la que se ha abusado en esta campaña, ha sido la de meter miedo al votante sobre su propio futuro según cuál sea el resultado electoral. Creo que es una irresponsabilidad que puede tener efectos contrarios a los pretendidos.  Gobierne quien gobierne el futuro es una incógnita y nadie puede asegurar cómo será, nadie. Por eso lo importante es votar desde la propia libertad. En un país en el que hemos votado muy poco a lo largo de la historia, votar es un derecho conseguido con dolor, por eso es un orgullo ejercerlo. Hubiera sido mejor que no se repitieran las elecciones pero, no lo duden, todavía sería peor que no pudiéramos votar. El futuro empieza el domingo, así que, si tiene dudas, despéjelas y vaya a votar a quien crea que le ofrece el país más parecido al que usted sueña.

 

Ver Post >
Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.