La Rioja
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Las nuevas manadas
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María Antonia San Felipe | 01-07-2018 | 17:37| 0

la-manadaTodavía hay quienes se asombran del movimiento reivindicativo que están impulsando las mujeres, todavía hay quienes creen que nos estamos pasando y todavía hay quienes defienden que nuestra indignación no está justificada. Sin embargo cada día nos sobran razones para continuar luchando. Se cumplen dos años desde la violación grupal de La Manada a una joven en los sanfermines y, pese a la repulsa social que produjo, hay muchas manadas actuando y nada parece haber cambiado.

Según el Balance de Criminalidad del primer trimestre de 2018 del Ministerio del Interior, en España se denuncian más de cuatro violaciones al día, habiéndose incrementado un 28%. En un 14% han crecidos los delitos contra la libertad sexual durante el primer trimestre. En cifras absolutas ascendieron en 2017 a 3.025, de los que 371 fueron agresiones con penetración (un 10,6% más). Sin embargo los robos con fuerza se incrementaron un 1,6%. Pese a las cifras algunos insisten, en corrillos y en redes sociales, que habrá que esperar a que a las mujeres se nos pase la calentura, como si fuera una enfermedad estacional, a la espera de que con el tiempo las aguas de esta efervescencia vuelvan a su cauce ancestral. El tiempo pasará pero algunas ya estarán muertas y a otras no las curará de las palizas ni las liberará de la ansiedad y el miedo. A las que sobrevivan de las 371 violadas, ya que la mayoría son mujeres, la agresión las habrá roto por dentro y les habrá arruinado el futuro porque hay desgracias que dejan huella para siempre.

La sentencia de La Manada considerando abuso y no violación el delito cometido por estos cinco personajes, a los que su abogado defensor definió como “buenos hijos”, sublevó a muchos hombres y mujeres en este país. La puesta en libertad tras la condena con el pretexto de que la sentencia no es firme, también ha levantado ampollas. Así que es evidente que algo hay qué hacer en el parlamento de nación para que la justicia lo sea de verdad y sus resoluciones no resulten incomprensibles para la mayoría de la gente. Esa es labor de los legisladores, pero algo más habrá que hacer.

La otra tarea debe hacerla la propia sociedad no consintiendo actitudes que supongan cualquier tipo de agresión contra las mujeres. Los agresores no pueden ser héroes sino villanos aunque todavía haya quien los defienda mientras culpabiliza a las víctimas de haber buscado su propia desgracia. ¡Ya basta! Repasar las noticias produce escalofríos: el pasado 19 de mayo una joven denunció haber sido violada por cinco jóvenes en Molins de Rei. En la madrugada del día de San Juan, en Palamós, una adolescente de 15 años también declaró haber sido violada en la verbena. La misma la noche se registró una agresión sexual en la playa de El Buzo en Cádiz y otra a dos jóvenes en Ciutadella (Menorca). Hace unos días pasaban a disposición judicial cuatro hombres que se hacen llamar La Nueva Manada, incluido un menor de edad, que fueron detenidos en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) como presuntos autores de una violación múltiple de una menor de edad… Es decir, las cifras del Ministerio del Interior tienen nombre y rostros de mujer y las víctimas se suceden día a día como una maldición interminable.

Hay un problema con la justicia, eso es indudable, pero también hay un conflicto social entre mentalidades. Hay en los violadores y en sus imitadores, en los agresores en general, una mentalidad obsoleta y mezquina que considera que el hombre que domina, doma y humilla a la mujer, incluso con insultos cotidianos, es más hombre que el que la comprende, la quiere y la acompaña en la vida. Hay un mal muy extendido en la sociedad y es la aceptación de la dominación del macho. Hay un problema grave, incluso en los más jóvenes, que solo la educación y el rechazo social puede transformar. No quiero ninguna manada en acción, tampoco quiero ser manada, solo quiero que no nos juzguen socialmente a las mujeres desde ideas preconcebidas que perpetúen la desigualdad mientras se cercena nuestra libertad.

 

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Mentiras en cadena
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María Antonia San Felipe | 29-06-2018 | 20:49| 0

soraya-y-cospedalLas mentiras suelen proporcionar triunfos efímeros y es que los engaños son como las bombas, que al final explotan en el momento más inoportuno para el embustero. Esto le ha ocurrido al PP y de ahí nace su desconcierto. La ristra de mentiras acumuladas ha terminado actuando como las bombas de racimo. Lanzada la bomba madre las sucesivas explosiones tienen ahora un área de impacto cada vez mayor.

Los dirigentes del PP llevaban tanto tiempo invertido en simulaciones que se convirtieron en catedráticos en el oficio de mentir, un título que no necesita convalidación académica sino caradura y voluntad de persistir en la argucia. Alzaron su poder sobre un barrizal hasta que su propio fango los ha engullido. Es natural que estén desconcertados, el problema de los mentirosos es que terminan por creerse sus propios embustes y creen que el resto del mundo no advierte el engaño. Llevaba razón Rajoy cuando, en 2013, sostenía que el caso Gürtel era una conjura contra ellos de las fuerzas del mal y entonces lanzó una de sus famosas frases que algún día aparecerán subrayadas en los libros de historia: -Todo es absolutamente falso, salvo alguna cosa.

Efectivamente todo era una farsa. Falsa era su contabilidad, falsas muchas de sus promesas, falsas las amnistías (llamadas regularizaciones fiscales), falsos los títulos de muchos de sus dirigentes, falso que la corrupción organizada no existiera, falso que los corruptos eran casos aislados (Zaplana, Matas, Rato, Ana Mato, el marido de Mato, Bárcenas, Camps, Carlos Fabra, Alfonso Rus, Granados, González,…). Lo único cierto del balance son los recortes sociales que hemos padecido, el incremento de la desigualdad y la pobreza, y el retroceso en derechos y libertades.

Están en el PP estupefactos, todavía no han comprendido que la caída de Rajoy es el resultado del desbordamiento del hartazgo generalizado que habían producido con su resistencia a asumir la verdad de sus propias mentiras. Rajoy los ha dejado huérfanos de liderazgo, él amalgamaba las diferentes corrientes y ambiciones, no tanto por su capacidad de liderazgo sino porque detentar el poder une y acalla diferencias internas. Su precipitado adiós ha desencadenado una guerra a la que el PP no está acostumbrado. Al líder se le señalaba y se le aceptaba, ahora lo van a elegir. El miedo a las primarias abiertas les hizo optar por un procedimiento que hoy demuestra ser una trampa para su propia credibilidad. Es normal que sus militantes y sus votantes, más los segundos que los primeros, estén desorientados porque la sucesión ha alumbrado nuevas falsedades.

La primera era evidente, el PP no es un partido unido, ahí están Cospedal y Santamaría para certificarlo. El portazo de Alberto Núñez Feijoo ha dejado a la organización abierta en canal y eso produce un vértigo inédito que tendrán que administrar. El segundo fraude que ha aflorado es que el PP tampoco es el partido fuerte que predicaban. Resulta que lo del partido más grande de España, 860.000 afiliados, también es mentira. Sólo 65.000 se han inscrito para votar y de ellos una mayoría son los propios cargos orgánicos y públicos que tienen en la actualidad. Pueden decir lo que quieran pero esta contabilidad es la guinda de un pastel inmenso que sin sacarlo del horno ya huele a fracaso. No sabemos quién sucederá a Rajoy pero, sea quien sea, nace lastrado por la escasez de votantes, la carencia de debate ideológico y por la ausencia de autocrítica de sus errores. Sin olvidar los sucesivos agravios a los ciudadanos que, como muestra de su actitud, fueron resumidos por Andrea Fabra en 2012 y por la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro hace un mes, dirigiéndose a los parados y pensionistas, con un demoledor: -¡Qué se jodan!

Ya lo dijo Rajoy, todo era falso, salvo alguna cosa.

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¡Que se calle el Papa!
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María Antonia San Felipe | 23-06-2018 | 05:56| 0

ninos-jaulasCuando se niegan los problemas, no se abordan las soluciones. La Unión Europea lleva tiempo evitando afrontar la inmigración como problema común y ello está debilitando el proyecto europeo. Juncker, forzado por la emergencia, se ha visto obligado a convocar una cumbre “informal” de jefes de estado y de gobierno para analizar lo que a todas luces es un fracaso. Años de titubeos, desde la crisis de la guerra de Siria hasta el buque Aquarius, han dejado claro ante los ojos de los ciudadanos europeos que estamos frente un problema que nos afecta a todos y que no puede solventarse con apaños puntuales. La política del avestruz puede acabar dinamitando Europa dando alas a los euroescépticos y a los populismos xenófobos que alientan posiciones políticas erróneas entre quienes creen que simplemente cerrando fronteras y levantando muros se soluciona un asunto tan complejo.

España ante la crisis del buque Aquarius ha hecho lo que tiene que hacer un país con dignidad y valores éticos, pero ya se han apresurado, unos desde las tertulias y otros desde las redes sociales, a difundir bulos y medias verdades para dificultar el estudio de soluciones. Tratan de generar inquietud, temor, recelo hacia el diferente e incluso odio a los extranjeros reforzando un discurso simplista pero fácilmente asumible cuando no se profundiza. Es la forma de abonar el terreno para que lleguen al poder personajes como el ministro del interior italiano y líder de la ultraderechista Liga Norte, Matteo Salvini o el presidente americano, Donald Trump. Veremos adónde nos llevan.

Salvini no solo ha negado ayuda humanitaria al Aquarius sino que ha anunciado que quiere hacer un censo de gitanos. Cuando los tenga perfectamente contados en su negro cuaderno de supuestos enemigos de Italia y de los italianos, dirá que son muchos y que hay que expulsarlos. Después contará a los negros y después vendrán otros hasta que la pureza italiana quede a salvo. ¿A qué les suena esto? Pues sí, al regreso del fascismo. Además esto lo hace con el apoyo del Movimiento Cinco Estrellas, un partido antisistema y antieuropeo que no tiene inconveniente en apoyar posiciones que vulneran los principios éticos que deben sustentar a cualquier país democrático que se precie.

Estamos ante un fracaso colectivo evidente. No se ha sabido, en esta larga crisis política y económica que vivimos, ni explicar las cosas ni adoptar medidas que rescataran de la desesperación a muchos ciudadanos que ahora han sido seducidos por lo que podemos llamar la antipolítica. Desde la tragedia de Lampedusa en octubre de 2013 (518 cadáveres), el cuerpo sin vida del niño Aylan, en 2015, en una playa turca hasta la llegada del Aquarius, el Mediterráneo ha sepultado, como mínimo, a 16.000 personas. Europa tiene una parte indudable de responsabilidad en este cementerio.

En la Unión Europea, los partidos de extrema derecha se están organizando con el viento a favor de la desunión y con la inmigración como pilar de sus programas políticos. Lo mismo ocurre en EEUU. Estos días hemos visto los resultados de la política migratoria del ultraconservador Donald Trump. Encoge el corazón ver a numerosos niños llorando, metidos en unas jaulas y gritando que los lleven con sus padres que, para ellos, son la única referencia de seguridad incluso en momentos de adversidad. Y vuelvo a preguntar: ¿a qué nos recuerdan esas jaulas? Ya saben la respuesta. Resulta tan desgarrador que no hay ideología política que pueda engrandecerse desde la ignominia.

Ante el escándalo por todo lo que está ocurriendo, el Papa Francisco ha vuelto a alzar su voz denunciando que los populistas están “creando una psicosis” en el tema de la inmigración y señalando que Europa está viviendo “un gran invierno demográfico” y que necesita por tanto más inmigrantes. Seguramente, algunos de los que usan la religión cuando les conviene, al escucharle habrán pensado espetarle al Papa: ¡Francisco!, ¿por qué no te callas?

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La única patria
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María Antonia San Felipe | 15-06-2018 | 20:40| 0

lopeteguiQue es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

(Espronceda, 1835)

Ya les confieso que yo de fútbol no entiendo pero la noticia del fichaje del Julen Lopetegui por Florentino Pérez, anunciada a 72 horas de dar comienzo el mundial de fútbol, me ha dejado perpleja. Yo creía que nada había más importante para un entrenador que serlo de la Selección española, pero por lo visto el prestigio y la ética profesional son menos atractivos que el dinero y éste mucho más importante que la ilusión de un país. Al escuchar el fichaje estrella del Real Madrid me ha venido a la mente el poema de Espronceda La canción del pirata, solo que aquí la única patria no es el mar sino el vil metal. Ya no quedan románticos y a los soñadores los llaman tontos. Todos fantaseando con nuevas gestas deportivas de La Roja, todos con el corazón ensanchado y los puños prietos a ver si repetimos la hazaña de 2010 y el seleccionador negociando un sustancioso contrato para él en vez de pensar en la estrategia deportiva que conduce al éxito colectivo.

Llevamos años viendo como las patrias se invocan cuando interesa cuando la única patria verdadera parece ser el dinero. ¡Cuántas miserias ocultan las patrias! También en el fútbol ocurren cosas muy sospechosas, excesos que no se quieren ver porque afectan a los símbolos de nuestro deporte rey. Estos días muchos corruptos han entrado en prisión, el último Jaume Matas, exministro de Aznar y expresidente de Baleares. Iñaki Urdangarín, el yerno del Rey emérito y el cuñado del Rey actual, va camino de la cárcel, no será el último de la fila. Durante años en este país han ocurrido escándalos de los que muchos no querían darse por enterados hasta que ha sido necesario hacer limpieza general. Afrontamos un tiempo nuevo de mayor exigencia ética y espero que de fomento de valores universales. Aunque mirando al mundo he de confesar que el apretón de manos entre el dictador Kim Jong-un y el excéntrico presidente Trump o la actitud hipócrita de Europa y del ministro italiano, el ultraderechista Salvini, respecto al salvamento humanitario del Aquarius te vuelven escéptica respecto al futuro.

Pero volvamos a España. Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol cesó el miércoles a Julen Lopetegui. Pese a las voces que lo han criticado, yo creo que ha hecho lo que debía. Si a los jugadores se les pide que no piensen en sus equipos sino en la selección, el entrenador no puede tener la cabeza en otro sitio que no sea cohesionar a los seleccionados en aras de la efectividad deportiva. El mismo día, el ministro de Cultura, Màxim Huerta, ha presentado su dimisión al conocerse una sentencia descubriendo que defraudó 256.778 euros al fisco entre 2006 y 2008. Es cierto que ha pagado dos veces, la multa y la dimisión, pero deja alto el listón del que no puede despistarnos el cinismo del PP. A partir de ahora, un entrenador podrá errar en la estrategia, un ministro podrá cometer errores de gestión pero ninguno puede equivocarse en la honestidad de sus comportamientos públicos.

El cese de Lopetegui y la renuncia de Huerta son dos señales importantes que marcan el comportamiento ético para el futuro y sientan un precedente de ejemplaridad. Ni la Federación española de fútbol puede permitirse una mancha, ni el gobierno de Sánchez un borrón cuando ambos están tratando de regenerar la herencia del reciente pasado. Es bueno que corra el aire, que La Roja meta goles y que el gobierno acierte. Yo, con permiso de Espronceda, me atrevo a esta licencia poética: Que España es nuestro tesoro,/nuestro Dios la libertad,/la ley, la que iguala todo,/nuestra patria, la verdad.

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Todo cambia
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María Antonia San Felipe | 09-06-2018 | 07:19| 0

consejo-de-ministras-2Cambia lo superficial/Cambia también lo profundo/Cambia el modo de pensar/ Cambia todo en este mundo. Así cantan los poetas y como vemos, en política, las cosas cambian a velocidad de vértigo. El que parecía un gobierno eterno y sin alternativa naufragó ante el mecanismo constitucional de la moción de censura. Se fue un presidente legítimo, Rajoy y llegó otro, Sánchez, con igual legitimidad. Quienes se predican constitucionalistas no debieran poner en duda el procedimiento porque les convenga ocultar que han sido desalojados del gobierno porque la corrupción lo impregnaba todo, incluso, la credibilidad de España en el exterior. Era tal el hedor que el ambiente se había hecho irrespirable, no para ellos, que estaban en su salsa sino para la ciudadanía.

Tras la conmoción no vino la calma, sino los anuncios del apocalipsis. Las trompetas del PP y de Ciudadanos advertían de la llegada del fin de España, cuando todos sabemos que más fragmentada que ahora no ha estado desde la restauración de la democracia hace ya cuarenta años. En una semana Rajoy se ha ido del gobierno y de la dirección del PP sin hacer ninguna autocrítica, como si fuera víctima de un complot y no de sus propios errores. Aznar, cabalgando en su propio cinismo, ha querido apuntillarlo olvidando que fue él quien le legó el fango que lo ha ahogado. Ahora buscan un líder que, a poder ser, no estuviera en la boda de El Escorial. Ya ven que todo cambia, ¡quien se lo iba a decir!

Inopinadamente alguien ha abierto una ventana a la esperanza para quienes creían que Rajoy no podía continuar. Pedro Sánchez lo tiene muy difícil, es cierto. La fragilidad parlamentaria es innegable pero este hombre, hay que reconocerlo, se ha fraguado en la adversidad que es mejor maestra que la universidad. De momento, Sánchez ha tenido la virtud de dejarnos boquiabiertos con su gabinete. Seguramente nadie se esperaba el perfil de solvencia profesional, con personas procedentes de muchos ámbitos, con tanta variedad de perfiles y sensibilidades como la propia sociedad a la que han de servir. Es una forma de sintonizar con la ciudadanía, once mujeres y seis hombres, un guiño evidente al movimiento del 8 de marzo. Este mensaje es muy potente, todo el mundo lo resalta. Yo tampoco puedo sustraerme a esta realidad porque es un hito en la historia reciente de España. Ya vemos que hay muchas mujeres comprometidas con el servicio público y con la necesidad de pintar con otras miradas el gris predominante, es decir, aquello que nos han hecho creer que es lo normal. Por fin, alguien ha entendido nuestro mensaje.

La convicción europeísta es otra apuesta de Sánchez. Puede ser la visión supranacional del sueño europeo la que puede ayudar a diluir las veleidades secesionistas. Ahí estará, Josep Borrell y el resto de ministras del área económica y territorial, Nadia Calviño, María Jesús Montero y Meritxell Batett. En este asunto no se puede olvidar a la propia vicepresidenta, Carmen Calvo que es catedrática de derecho constitucional y que tendrá la complicada tarea de coordinar todas las áreas y a tan diversas personalidades, entre ellas, a los titulares de Justicia, Interior y Defensa, los tres provenientes del ámbito judicial en unos momentos muy especiales. La lucha contra la desigualdad y la pobreza, la sanidad y la educación, es decir, la prioridad de la agenda social y la necesidad de abordar los problemas medioambientales apuntan también como señas de identidad del nuevo gabinete. No podemos olvidar a la estrella interestelar, el astronauta Pedro Duque. Pienso, por ejemplo, en Cristóbal Montoro o en José Ignacio Wert, de infausto recuerdo y, claro, si he de elegir me quedo con el astronauta. Reconozco que este fichaje me encanta porque sorprende y porque es un guiño inequívoco a la necesidad de mirar lejos, un poco más allá de nuestras propias narices, respirar oxígeno y sentar las bases para que la investigación pase a ser un pilar de nuestro propio desarrollo tecnológico y económico.

¡Presidente Sánchez, lo tiene usted muy difícil, pero ya ha llegado adónde nadie pensaba! Incluso lo que parece inmutable, también cambia.

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El trecho
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María Antonia San Felipe | 25-05-2018 | 18:41| 0

iglesias-monteroLa incoherencia en política tiene una consecuencia: la pérdida de credibilidad. No hay mensaje más demoledor para quien ha depositado la confianza o la esperanza en alguien que constatar cómo lo prometido se pierde en el escaso trecho que hay entre lo dicho y lo hecho. En esta contradicción han entrado Pablo Iglesias e Irene Montero. Herederos del espíritu del 15-M, anunciaron que Podemos era como la gente. Insistían en que sus códigos éticos los acercaban a los electores porque ellos vivían como la gente, vestían como la gente, comían como la gente, en fin, que eran la gente.

La compra de su chalet es legítima, legal y estupenda, con su dinero, honradamente ganado, pueden hacer lo que quieran pero han de reconocer que su decisión los aleja de lo que ellos llaman la gente y les acerca a quienes tanto criticaron en su forma de vida. El porcentaje de currantes que accede a una vivienda de 600.000 se aproxima a la probabilidad de que te toque el gordo de la lotería. No han hecho nada malo, solo contradecirse a sí mismos. Es fácil enunciar loables principios pero es más difícil vivir conforme a ellos. Quien ha crecido políticamente predicando la austeridad no puede abandonar ahora su propia ortodoxia sin que alguien le señale con el dedo la magnitud de sus contradicciones.

Ellos en vez de calcular si con sus dos sueldos podían pagar la hipoteca debieran haber valorado si su decisión iba a ser comprendida por aquellos a los que representan. El siguiente error ha sido trasladar la resolución final sobre su futuro a la militancia de su propio partido. Comprar ha sido una decisión personal. Dimitir o no, también lo es. Nadie dijo que dedicarse a la política fuera tarea fácil, tiene renuncias y sacrificios. La exposición mediática, la pérdida de la intimidad es uno de los tributos que se pagan, debieran saberlo quienes ha decidido estar en la primera línea de la política. La historia no comienza con ellos. No es de valientes someterse a las bases, a mi entender, de valientes es reconocer la contradicción y evitar a la organización una tensión interna que puede dinamitarla. El conmigo o contra mí nunca dio buenos resultados en democracia. Pueden ganar internamente la consulta, pero quedarán heridas abiertas y desconfianzas mutuas, el mayor cáncer de todos los partidos. Está claro que Podemos es un partido más que puede quedar abierto en canal ante sus electores, que darán su veredicto final en las urnas. Esta vez en Podemos no han sido sus adversarios quienes les han alcanzado con sus críticas, han sido sus dos máximos dirigentes, al colectivizar su decisión, quienes han puesto en solfa la credibilidad de su propio proyecto. Una inversión ruinosa en términos políticos.

Conviene recordar, en este río revuelto por el que camina la política española, que estamos hablando de coherencia, no de corrupción; de la credibilidad de unos dirigentes, no de saqueo de las arcas públicas en beneficio propio; de errores políticos, no de delitos. Es importante remarcarlo porque esta semana, en el enésimo escándalo de los cientos que llevamos soportando, uno de los exministros de Aznar, Eduardo Zaplana, ha sido detenido acusado de blanqueo de capitales. Su frase más conocida y olvidada, fue que él estaba en política para forrarse. Como vemos, coherente ha sido. Asimismo el número dos de Montoro está imputado por prevaricación, cohecho, malversación, etc. Aznar prometió a los españoles un gobierno limpio y honesto y a estas alturas casi todos sus exministros están encausados judicialmente. Rajoy, su heredero, sobrevive al naufragio con el flotador que le prestan los votos de Albert Rivera. Cada vez es más difícil contener el dique antes de que la presa se rompa y nos inunde de m… Una vez más se comprueba que del dicho al hecho, hay un trecho.

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Sobreviviremos
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María Antonia San Felipe | 18-05-2018 | 16:55| 0

quim-torraAl fin, en Cataluña hay president. Es éste un hecho cierto aunque todo indica que a la Generalitat no ha llegado todavía el sentido común. A la biografía de Quim Torra le precede su adscripción a la xenofobia y al supremacismo, ideologías excluyentes y parafascistas que dan mucho miedo. A mí, al menos, no me tranquiliza que en uno de los momentos más complicados de nuestra historia reciente llegue a presidir el autogobierno catalán un tipo que ha hecho del insulto racista su bandera. No sólo se ha elegido a un títere a las órdenes, no de los electores, sino de otro títere designado en su día por un Artur Mas rodeado de corrupción y de fracasos. El nuevo president ha dejado claro que no pretende serlo de todos sino de una parte a la que le están falseando la realidad. La cosa ha comenzado fatal.

Los independentistas, nacionalistas de derechas, de izquierdas o antisistemas, envueltos en contradicciones inexplicables y en una realidad paralela, han elegido a un gobernante peligroso incluso para sus propios intereses. Sus obsesiones no obedecen a las aspiraciones de la totalidad de los catalanes sino a un misterio profético que les salvará de la “crisis humanitaria” en la que dicen vivir. Torra no está al servicio de la ciudadanía catalana en su conjunto, sino a las órdenes del expresident Carles Puigdemont, que prometió liberar a su país de la opresión pero huyó sin atreverse a culminar el desafío de la República catalana. Siempre he desconfiado de los patriotas que se esconden tras las banderas y se olvidan de las personas.

¡Qué fácil es pervertir el lenguaje! Hablar de democracia y olvidar a más de la mitad de tu propio pueblo, hablar del derecho a decidir e ignorar el derecho a pensar distinto. En fin, es difícil pasar de lo abstracto a lo concreto, de verbalizar palabras grandilocuentes a mejorar la vida cotidiana, de proclamar lealtades inquebrantables a ponerse al servicio de los ciudadanos.

A Quim Torra pueden ocurrirle dos cosas a partir de ahora: que quede preso de su obediencia al prófugo que vive en Alemania o que el poder nuble, todavía más, los confines de su inteligencia. Todo es posible en aquellos políticos que se creen predestinados para culminar mandatos que el pueblo soberano no les ha encomendado. En este caso, la sentencia de las urnas nunca fue proclamar la independencia por mucho que hayan ganado las elecciones. El diputado de los Comunes, Xavier Domènech, le formuló a Torra una pregunta cuya respuesta hubiera sido interesante conocer:

“-¿Qué piensa usted de los españoles? Porque entonces sabremos qué piensa de Catalunya. Un 70% de catalanes se sienten también españoles en mayor o menor medida” (…) Si yo hubiese hecho los tuits que usted publicó, -añadió- no me atrevería a presentarme como candidato a presidir la Generalitat; un país dividido contra sí mismo es un país que no puede subsistir”.

No hubo contestación, por eso es evidente que Quim Torra será a partir de ahora, dueño de su silencio y esclavo de sus palabras. Sus palabras son los insultos, su silencio proclama que no tiene un proyecto que compartir, no pretende restablecer la convivencia entre todos los catalanes sino continuar con el desafío. Veremos.
En Cataluña la ciudadanía está partida, rota y desolada, son más los que no ven el futuro con esperanza. En el resto de España, el hartazgo nos lleva por el territorio del olvido. Es decir, estamos del procés hasta el moño. La miopía de este nuevo líder del procesismo es infinita porque siendo grave el desafío al estado, no lo es menos la factura social, soterrada o explícita, que en Cataluña se ha producido.

Creo que el gobierno de Rajoy está pagando sus propios errores, que no son pocos ni pequeños, pero tarde o temprano los independentistas, ahora envalentonados, pagarán los suyos. No soy muy optimista sobre la duración de esta locura pero tengo claro que Rajoy, pasará; Puigdemont, pasará; Torra, pasará y España y Cataluña les sobrevivirán.

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El entierro
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María Antonia San Felipe | 12-05-2018 | 06:49| 0

eta¿En qué lugar de la historia se ocultarán las mentiras? ¿Cómo interpretará el tiempo las palabras que construyen los engaños? Estas cosas me vinieron a la mente escuchando el último comunicado de ETA. De nuevo, quienes justifican la violencia como forma de participación política vuelven a transitar por el sendero de la infamia, a persistir en la falsificación de una realidad vergonzosa y vergonzante para ellos.

ETA está derrotada, fue derrotada hace tiempo, el 20 de octubre de 2011 se rindió sin conseguir ni uno solo de sus objetivos. La semana pasada, intentando cambiar la historia, anunció “el final de su trayectoria” dando “por concluidos el ciclo histórico y la función de la Organización” (sic). ¡Cuánto cinismo! Si alguien ha cursado un máster de obscenidad en el último medio siglo han sido los ideólogos de la banda terrorista ETA. Su aportación a la historia se resume fácilmente, terror y muerte. Ese es su histórico balance. La muerte y el dolor multiplicados exponencialmente desde la crueldad. Una aportación demasiado tétrica como para olvidarla tras la nueva representación teatral que han montado en el sur de Francia.

Además de muerte su otra aportación a la historia no es menos inquietante, se llama terror y miedo. Con ambos instrumentos y la complicidad de quienes les apoyaban, exculpaban o banalizaban su violencia, sus extorsiones y sus amenazas llenaron Euskadi y Navarra de alambradas invisibles que recorrían las calles y circundaban las plazas. Con mensajes subrepticios, silenciosos o explícitos del tipo: “sabemos cómo piensas”, “sabemos dónde vives”, “conocemos a tus hijos” crearon un clima sórdido e irrespirable. Sin elecciones se proclamaron intérpretes de las aspiraciones de los vascos, la disidencia suponía un tiro en la nuca, una extorsión, el repudio de los vecinos… Un manto de silencio y plomo cubrió sus acciones y en torno a los hogares de los señalados con su dedo totalitario se levantaron unas alambradas que sitiaban su libertad. Eran invisibles pero eran reales, las malditas alambradas las levantaba el miedo.

Durante años muchos vivieron amedrentados, incluso habiendo luchado por la libertad solo podían ejercerla en el limitado recinto de su domicilio detrás de la alambrada. Porque al otro lado muchos fingían que no veían, no sabían, no escuchaban. Toda excusa era buena para no afrontar la dura realidad, la complicidad con quienes habían levantado esos muros de aislamiento que sitiaban a las víctimas de la intimidación infligida por los delatores y mensajeros de los pistoleros. Llenaron España de dolor y Euskadi y Navarra, de alambradas. Muchos se sintieron, ya lo dije hace tiempo, como en el Niño con el pijama de rayas. El niño alemán limpio y sonriente ve, al otro lado de la alambrada, al niño judío sucio y con hambre, con la diferencia de que éste no puede traspasar la valla del terror que le mata lentamente como a un perro solitario.

La quiebra de la convivencia alimentada por los etarras y sus cómplices es el otro “mérito histórico” de la banda que todavía perdura en muchos pueblos vasconavarros. Este es el reto de los próximos tiempos. Algunos ya han comenzado a reconocer sus propios errores, otros no. Tímidamente la Iglesia católica ha pedido perdón por sus “complicidades, ambigüedades y omisiones”. Es un modo de comenzar, no debemos renunciar a la esperanza.

Durante años hemos acompañado a las víctimas en su dolor, hemos sufrido con las infamias que recibieron, hemos asistido solidariamente a sus funerales y hemos llorado a sus muertos. Desde ese dolor incalculable les recordaremos siempre. Sabemos que cuando termina un funeral solo pervive el dolor. El pasado 3 de mayo de 2018 vimos pasar ante nuestros ojos el cadáver de ETA, querían engañarnos pero su olor delataba que hacía tiempo que había muerto. En el funeral no hubo flores solo el desprecio lo cubrió por completo. Por primera vez no sentí dolor en un entierro.

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Ni miran ni ven
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María Antonia San Felipe | 04-05-2018 | 17:28| 0

manada2Hay quienes ni miran, ni ven. En España la distancia entre la calle y las instituciones se estira como el chicle. Vivimos un problema de interpretación de la realidad social por parte de nuestros representantes. Desde el gobierno no van abriendo camino sino rectificando de posición a golpe de encuestas electorales. En sus palabras hay más marketing que verdad, de hecho la verdad es irrelevante para ellos.

Analicemos lo ocurrido con la dolorosa sentencia sobre La Manada que ha desbordado la indignación por todo el país y fuera de él. A estas alturas está todo dicho. Más allá de sutilezas jurídicas, las mujeres se han sentido desprotegidas, abandonadas y, esencialmente, humilladas. Hemos visto como se describía una violación múltiple y se condenaba un abuso. Hemos visto dolor y amargura donde un juez ha visto “jolgorio y regocijo”. Hemos sentido cómo la rueda de la historia nos aplastaba. Algunos están sorprendidos de las protestas multitudinarias que ha tenido el fallo, ¡vaya ironía! Desgraciadamente solo ha causado sorpresa entre quienes añoran la Edad Media.

El hecho de que muchos hombres hayan temido por sus mujeres, sus hijas, sus hermanas o sus nietas los ha unido a nosotras solidariamente en la protesta. Hasta las clarisas de Villaviciosa y las carmelitas de Hondarribía, todas ellas mujeres de la iglesia católica, han alzado su voz. Es justo reconocer que han superado el viejo atavismo religioso de culpabilizar a la mujer. Ha sido como si sor Juana Inés de la Cruz renovara su voz con su conocido poema “hombres necios”, escrito allá por el siglo XVII. Así que el ejército de la indignación crece cada día. Hay esperanza porque la protesta cívica se ha dignificado, incluso quien no sale a la calle se solidariza con los manifestantes y comparte las reivindicaciones. Hay un movimiento transversal que insiste en mostrar problemas que algunos no quieren ver. Hoy las mujeres se están convirtiendo en la vanguardia intelectual de este siglo y todo indica que van a ser el motor de un nuevo cambio.

Pertenezco a una generación que se sintió muy orgullosa de lo conseguido por las mujeres tras la restauración de la democracia en España. Hoy queda claro que nos habíamos relajado en la reivindicación de la igualdad. La violencia contra las mujeres no cesa, las generaciones jóvenes siguen reproduciendo los viejos esquemas, lo que indica un problema en la educación. La precarización del empleo también tiene rostro de mujer, afecta al 70%, igual que las pensiones más bajas, en especial, las de viudedad. En definitiva, la desigualdad está impulsando la reacción consciente de las mujeres para intentar dar la vuelta a la situación no solo en beneficio propio sino para mejorar una sociedad injusta y todavía muy machista como ha dejado claro el contenido de la dichosa sentencia y, en especial, su voto particular.

Entretenidos en peleas inanes el gobierno y muchos políticos viven en las nubes, siguen sin ver lo que todos vemos. No es de extrañar que vayan de sorpresa en sorpresa. Llevan tiempo subestimándonos y llevamos mucho tiempo tolerando lo intolerable por eso la reacción social les ha pillado desprevenidos. Se quedaron boquiabiertos primero con los jubilados y las jubiladas (hay más de un millón de mujeres que de hombres). Después minusvaloraron la huelga del 8 de marzo y cuando las calles se llenaron de madres, abuelas nietas y de muchos hombres, se apuntaron al carro como ahora con la sentencia de La Manada. Dejar claro en el código la diferencia entre abuso y violación o el concepto de violencia desde una posición prevalente, no necesita dinero sino sensibilidad.

Reconozco que yo también me estoy radicalizando. No podemos seguir retrocediendo en derechos, en salarios, en condiciones laborales, en igualdad y en libertad. Las mujeres pelean con muchas miserias cotidianas y solo falta que tengamos que sobreponernos a la humillación. Por la víctima de La Manada, de todas las manadas, por su dignidad y por la nuestra hemos llenado las calles. Llámenme ilusa pero presiento que algo va a ocurrir y creo que el cambio tiene el rostro y el tesón de las mujeres.

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Tiempo de venganza
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María Antonia San Felipe | 27-04-2018 | 20:48| 0

cifuentes-eroskiDesgraciadamente esto es lo que parece: un estercolero. En él se acumulan miserias, latrocinios, embustes y venganzas. De lo único que permanece limpio el basurero es de dignidad, ética, altruismo y esfuerzo. El daño que está causando a la política española la actitud del PP frente a la corrupción es imperdonable.

 Cristina Cifuentes ha dimitido. Un vídeo de hace siete años sobre la sustracción de dos botes de cremas, oportunamente filtrado, ha terminado con ella. Ya lo dije hace dos semanas, la expresidenta era un cadáver político incluso antes de ir a la convención del PP en Sevilla en la que tanto la aplaudieron, fue la premonición del final. El martes, como el Cid Campeador después de muerto, acudió a la entrega del premio Cervantes montada en el corcel de la soberbia. Allí, en presencia de los Reyes, Rajoy la besó como un Judas. Don Quijote, presente en el acto, al observar la escena desde su rocín flaco exclamó: -¡Cosas veredes, amigo Sancho!

 Y nosotros, como Sancho, vimos al día siguiente, al mismo Judas que la besó ordenar que se quitara de en medio. Consideró, tras visionar el bochornoso vídeo, que haberse llevado unas cremas del Eroski de Vallecas, algo que ya sabía cuando la nombró delegada del Gobierno, era la puntilla. Para Rajoy un pequeño hurto es más grave que apropiarse de un título de máster usando las influencias políticas, mintiendo con desparpajo y desacreditando a la Universidad. Lo que puede cuantificarse en cuarenta euros es más escandaloso que la Gürtel, la Púnica y toda la basura que conocemos. Está claro que con Cristina Cifuentes no ha terminado un último ápice de dignidad, ni el reconocimiento de sus errores, sino la venganza. Si Cifuentes en vez de ponerse chula hubiera pedido perdón, reconociendo que nos mintió a los ciudadanos y hubiera dimitido hace un mes se hubiera ahorrado este linchamiento personal al que la han sometido desde círculos próximos a ella. No hay peor cuña que la de la misma madera, acierta el refrán.

Seguramente quienes han filtrado este vídeo, quienes lo han guardado tanto tiempo, son personas acostumbradas a moverse con mucha soltura por cloacas y estercoleros, quienes saben de sobornos, chantajes y todo tipo de prácticas mafiosas que llevan años negando pero que practican con la misma eficacia que el cirujano el bisturí. Seguramente podían haber elegido otro medio para conseguir la dimisión de Cifuentes pero han optado por el más zafio, algo que todo el mundo comprende, un hecho vulgar y humillante que la desacredita situándola, en el ideario popular, al mismo nivel que cualquier ratero de barrio.

Aunque algunos crean que la oposición ha conseguido su cabeza, es bueno insistir en que este trofeo es hijo de la venganza. Ha sido un escarmiento que se ha tramado desde dentro de un partido que lleva demasiado tiempo nadando en la corrupción. Así que aunque Albert Rivera quiera anotarse el triunfo hay demasiadas evidencias que apuntan a lo contrario.

Cifuentes en su despedida ha querido aparecer como una víctima porque no comprende lo que le ha pasado. Ella ha mentido, sí. Pero nadie mejor que ella sabe que en su partido llevan años mintiéndonos sobre Bárcenas, sobre la financiación ilegal de su partido, sobre el rescate bancario y sobre casi todo. Cierto es que ella ha tenido un tono más alto de chulería y desparpajo  precisamente cuando el estercolero se estaba desbordando. Esta vendetta no es nada edificante, enfanga mucho más la política, desacredita el sistema y desprestigia la nobleza y la ética que deben caracterizar el ejercicio de las tareas públicas. A Cifuentes le han dado una bofetada pero su caída es insuficiente para regenerar la política. Mientras se libran estas mezquinas batallas los ciudadanos pelean cada día con la vida preguntándose si ahí arriba hay alguien pensando en ellos.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.