La Rioja
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Utopías necesarias
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María Antonia San Felipe | 23-03-2012 | 10:00| 0

En este mundo al borde del infarto dos noticias me han impresionado especialmente. Por un lado, William White, destacado dirigente de la OCDE, ha declarado que le resulta “sorprendente que tan pocos banqueros hayan ido a la cárcel”. Aunque nos indigne, a nosotros no nos sorprende, sólo van al trullo chorizos de poca monta. Casi al mismo tiempo un directivo medio de Goldman Sachs, un desconocido Greg Smith, se ha despedido de la empresa afirmando que hace tiempo que los principios del citado banco de inversiones le alarman, ya que no se preocupan por los intereses de sus clientes sino, como se imaginará usted, por forrarse. Como era de esperar, el banco ha respondido que el individuo está despechado por no haber ascendido en la empresa, una fórmula sencilla de bloquear disidentes en cualquier organización humana en la que la ética jamás tuvo cabida bajo su techo.

A pie de calle hace tiempo que ya no nos asombra nada y mucho menos lo de Goldman Sachs cuando ya está acreditado que el banco engañó a sus inversores vendiéndoles valores hipotecarios con los que sólo él obtuvo ganancias. Este hecho nos confirma que si sus clientes les importan un rábano, fíjese usted lo que les preocupa la gente que no llega ni al salario mínimo. Todo ello, sin olvidar algo que debiéramos repetir todos los días: que fue este “ingenioso” banco el que ayudó a Grecia a hacer trampas con sus cuentas, algo que ha estado, o está, a punto de tumbar a Europa y por supuesto a España. No pasemos por alto el insignificante detalle de que Mario Draghi, ex Goldman Sachs, es ahora el presidente del Banco Central Europeo aunque, por supuesto, no entraba en su negociado el asunto de las mentiras griegas que pertenecía a otro “figura” que habrá sido convenientemente ascendido en la organización. Esto es lo que hay señores, esto es el capitalismo puro.

Algunos dicen que el modelo capitalista ha entrado en crisis aunque yo considero que simplemente se está perfeccionando. El dogma era que el mercado se regulaba a sí mismo y por ello se desregularon todos los mecanismos de control y todos se lo creyeron, incluida buena parte de la socialdemocracia europea, la denominada “tercera vía”. El resultado está a la vista, nos dejaron creer durante un tiempo que éramos todos ricos o casi, mientras socavaban los resortes de la política para que finalmente sea la economía la única que gobierne el mundo sin contrapeso alguno. Los ciudadanos ven cada día cómo se amenazan los derechos progresivamente conquistados desde los albores de la revolución industrial, nunca nuestros hijos heredarán ya las conquistas sociales del último medio siglo. El edificio construido comienza a desmoronarse porque lo que se cuestiona es la “sostenibilidad del estado de bienestar”. La socialdemocracia europea, que fue artífice de muchos de sus avances, ha dejado de ser el referente ideológico al haber perdido la credibilidad en aras del pragmatismo impuesto por Angela Merkel y la burocracia europea. Sólo se me ocurre una nueva tarea que encargar a la socialdemocracia: recuperar el papel y la importancia de la política como instrumento de la mayoría social para compensar los abusos del poder económico. Para conseguirlo deben cambiar muchas cosas, entre ellas, debe dignificarse el ejercicio de la política limpiando el patio propio y el ajeno de aprovechados. Para que los ciudadanos confíen de nuevo deben sentir que la política sirve para proteger lo común no para que una casta privilegiada se forre a su costa, para eso que manden el currículo a Goldman Sachs. Una nueva revolución debe nacer, la de la recuperación de la ética como único principio rector de toda actuación política y que ésta se imponga en el derecho internacional a las transacciones económicas. Lo que no es ético no puede ser legal. Lo sé, soy una panoli que cree en cuentos de hadas pero, como dice Eduardo Galeano, o ponemos la utopía en el horizonte o nunca caminaremos hacia adelante. ¡Jamás!, porque los lobos se nos comerán.

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Lugares que Superman no conoce
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María Antonia San Felipe | 16-03-2012 | 17:04| 0

Los patios traseros albergan cosas que no gusta enseñar a las visitas y cuando uno se ha convertido en un asesino en serie y almacena en ellos decenas de cadáveres no suele ser propenso a dejar pasar a nadie más allá del seto que protege el cementerio. Digamos que Siria forma parte del patio trasero del mundo y por eso Kofi Annan, delegado del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon y de la Liga Árabe, en su reciente viaje a los dominios de Bashar Al Assad sólo ha podido ver lo que los servidores del tirano han permitido. Han querido hacerle creer que la violencia y las matanzas las promueven terroristas y no las fuerzas armadas dirigidas por su eficiente hermano. La pasada primavera los movimientos por la “dignidad” se levantaron contra el régimen de Al Assad pero, un año después, pese a la creciente escalada de detenciones y torturas a opositores y a las indiscriminadas matanzas de civiles, entre ellos mujeres y niños, la ONU todavía no ha conseguido llegar a un acuerdo entre otras cosas porque Rusia y China están protegiendo al déspota. Con esa excusa el mundo, pretendidamente civilizado al que pertenecemos, tampoco ha hecho grandes esfuerzos. No olvidemos que es China la que compra la deuda de todos los países que integran esa reserva espiritual de la hipocresía en que nos hemos convertido.

Mientras despedían a Kofi Annan y éste se declaraba esperanzado en el futuro, sin haber cerrado la escotilla del avión, una matanza de inocentes llenaba de tragedia y de indignación la ciudad de Homs, la más enfrentada al presidente Al Assad. Las imágenes de niños y mujeres, asesinados o mutilados, han dado la vuelta al mundo, entre ellas, hemos visto una fotografía de Reuters que nos acerca a una niña a la que han extraído una bala que el médico nos muestra. La niña grita y llora dolorida en un improvisado hospital. Pese a la inmensa desgracia ella podrá contarlo, puede que a sus hijos, ya que sus padres quizás se cuenten entre los muertos. Aunque no queramos ver, volvamos a mirar: la niña siria viste una camiseta en la que destaca la S de Superman sobre el color azul, al que acompañan el amarillo y el rojo del legendario superhombre. Al contemplar la imagen una se da cuenta de que los niños de todo el mundo se parecen mucho: todos quieren ser felices, todos tienen héroes que admirar y todos sueñan con mundos que jamás existirán. Nosotros, un año después, comenzamos a olvidar que hay desgracias mayores que las nuestras, también sabemos que hay lugares a los que Superman nunca viajó ni, por supuesto, viajará. En el corazón de Siria, la niña llora envuelta en las ropas de un héroe de cuento cuya ayuda nunca llegará a tiempo porque el cine jamás se hace realidad y porque hoy la cruda realidad nos enseña que la única heroína, la verdadera Superwoman, es ella aunque su fuerza, desgraciadamente, emane primero del dolor y más tarde de la ira.

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La vitalidad de Mafalda
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María Antonia San Felipe | 14-03-2012 | 15:07| 0

 

Mafalda acaba de cumplir 50 años pero sus viñetas no han envejecido, el mundo sigue tan increiblemnte loco como siempre y sus preocupaciones siguen siendo las mismas. El mundo está lleno de esparadrapos y de heridas abiertas, como diría ella, estos “sures” no se merecen estos “nortes” y menos hoy que cada vez se parecen más. Pertenezco a una generación que creció física y mentalmente con sus viñetas por eso hoy echamos tanto en falta su atinada visión del mundo y de la vida.  ¡Cuánta sabiduría en una viñeta! Mafalda siempre quiso ser intérprete en la ONU, ¡ojalá, lo hubiera conseguido! Yo sin embargo siempre quise ser ella. FELIZ CUMPLEAÑOS, te echamos de menos.

 

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Las palabras que molestaron a Franco
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María Antonia San Felipe | 12-03-2012 | 22:15| 0

Hoy, 12 de marzo, se cumplen 70 años de la publicación de la Pastoral que el obispo de Calahorra y La Calzada, Fidel García escribió el 28 de febrero de 1942 denunciando el riesgo de nazificación que percibía en España. El Nuncio había pedido a los obispos que era necesario denunciar públicamente los errores del nazismo pero sólo uno lo hizo y ese gesto solitario lo protagonizó el obispo de Calahorra. Pese a que el papa Pío XI había condenado el nazismo en 1937, en su encíclica Mitt brenender sorge,  ningún otro miembro de la jerarquía eclesiástica quiso molestar a un régimen político que tantos privilegios les había otorgado. Prefirieron mirar hacia otro lado, era más fácil apoyar la dictadura que aplicar las enseñanzas de la propia Iglesia católica. La intromisión política siempre ha sido una tentación para la Iglesia y en esa identificación nació el nacional-catolicismo.

En aquellas fechas Franco miraba a Hitler con admiración, convencido como estaba de que los alemanes ganarían la guerra. Los obispos pensaban lo mismo. Siempre es mejor estar junto al vencedor, pensaban, por ello no les importó ocultar lo que estaba ocurriendo en Alemania no sólo con los judíos sino también con los católicos, aunque su persecución no supuso nunca el intento de exterminio como con los primeros. El obispo Fidel García estaba convencido de que la guerra la ganarían los aliados y se convirtió en una voz solitaria a la que muchos católicos  y sobre todo sectores falangistas le reprochaban su actitud crítica con el régimen franquista. La extraordinaria difusión de su Pastoral por todo el mundo gracias al propio Foreign Office británico y a la prensa internacional, incluido The New York Times, molestó tanto a Franco como a la Alemania de Hitler. Aunque el tiempo le dio la razón y entonces todos los obispos se volvieron antinazis, a él todo ello le supuso una campaña larga e intensa de descrédito que culminó con su renuncia a la silla episcopal en 1953.

Nota: La Pastoral publicada en el Boletín eclesiástico fue censurada por el régimen pero Fidel García editó en Imprenta Moderna el texto y se difundió por toda España y fuera de ella. La foto muestra un ejemplar.

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De vez en cuando la vida…
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María Antonia San Felipe | 09-03-2012 | 06:29| 0

Canta Joan Manuel Serrat que “de vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber qué pasa”, algo así nos ocurrió el pasado miércoles a muchos al escuchar de boca del flamante ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón que muchas mujeres “ven violentado su derecho a ser madres por la presión que generan a su alrededor determinadas estructuras”. Conocido su desmedido afán de notoriedad no es de extrañar que en su interés por abrirse hueco entre los titulares de prensa haya pensado hacerlo a costa del género femenino y ¿por qué no la víspera del Día de la Mujer Trabajadora? En este país es muy fácil hacer demagogia con asuntos tan serios como el aborto venga a cuento o no el citado asunto. Tenemos una legislación sobre el aborto mayoritariamente aceptada por la sociedad española y cuya modificación en la situación actual no parece que debiera estar entre las prioridades de ningún gobierno, sobre todo cuando el deterioro de la situación social es evidente. La crisis está empujando a muchos ciudadanos hacia la desesperación pero, ante esa evidencia, es mejor distraer al personal con otros temas que no están en la agenda de los españolitos de a pie.
No creo que ninguna mujer que desee ser madre en este país observe a su alrededor ningún tipo de presión social que le obligue a dirigirse contra su voluntad a ninguna clínica para practicarse un aborto. Muy al contrario, creo que contaría con todo el apoyo de sus familiares y amigos. El ministro puede opinar lo que quiera, pero los demás también pueden hacerlo y lo que resulta una violencia estructural en este país es la insistencia de alguna parte de la sociedad en querer coartar la libertad de decisión de las mujeres al tratar de imponerles, por vía legal y punitiva, su posición ideológica.
En la actualidad además de la consabida desigualdad de salarios entre hombres y mujeres, la crisis ha acentuado el índice de desempleo femenino, así que sugiero al sr. ministro que puede poner su atención legislativa en esta materia o en tratar de evitar que muchas mujeres, en edad de ser madres o embarazadas, sean las primeras en ser descartadas en una oferta de empleo o las primeras en ser despedidas en una situación empresarial desfavorable, sin mencionar la variada casuística de mujeres que se ven obligadas a soportar, en silencio, el acoso laboral-sexual de algunos jefes-sinvergüenzas por miedo a perder el empleo gracias a cuyo exiguo salario pueden vivir independientes o mantener a sus hijos. Todo esto también es violencia, ¿no le parece, sr. ministro? También resulta escalofriante que más del 15% de los jóvenes de menos de 30 años justifique la violencia contra las mujeres o que el 30% de las víctimas mortales por violencia de género del pasado 2011 fueran jóvenes menores de 30 años. Esto sí que es alarmante en un país avanzado como el nuestro, así que el ministro tiene tarea por delante si quiere contribuir a mejorar la condición social de la mujer española.

Hoy por hoy, quienes piensen, hombres o mujeres, que no hay que luchar más están equivocados, resignarse es siempre un error y más en estos momentos en los que las clases medias se derrumban y muchos derechos que se habían conseguido, gracias a su esfuerzo constante, y que parecían inmutables comienzan a ser pasto de las tijeras y de nuevas formas de dominación social y de sumisión política a los poderes fácticos. Hay que seguir adelante porque como canta Serrat, “de vez en cuando la vida nos besa en la boca,” aunque en estos tiempos más que besarnos nos está abofeteando a todos, pero a las mujeres en las dos mejillas.

 

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El oficio de mentir
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María Antonia San Felipe | 02-03-2012 | 07:19| 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Logroño un hombre se ha salvado de milagro de ser triturado por el compactador de basuras tras pasar la noche en un contenedor. La simple lectura de la noticia me estremece, sobre todo cuando pienso que en junio ocurrió lo mismo. ¡Cuánta desesperación debe albergar un alma para buscar refugio en un contenedor! Seguramente se huye de la mala suerte, se busca cobijo sin esperanza y jamás nadie espera que sea precisamente la fatalidad la que le salve a uno del infortunio en el último segundo, es decir, cuando la cuchilla de la guillotina está a punto de liberarte del dolor intenso con que te ha obsequiado la vida.
Es éste un ejemplo extremo de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor pero cierto es que las desgracias florecen como setas y que, hoy por hoy, ésta es la única verdad a la que no podemos sustraernos en un país en el que la mentira parece haberse convertido en el deporte nacional. Si nos ceñimos a la última polémica sobre la dichosa cifra del déficit público de 2011, coincidirán conmigo que uno no sabe a qué carta quedarse. El gobierno de España da una cifra y las comunidades autónomas otras. Los virreyes autonómicos se revuelven heridos y embisten contra el picador que les ha clavado la puya. En realidad ha quedado al descubierto algo que todo el mundo sabe sin tener acceso a la contabilidad pública: que han gastado más de lo que podían y debían en proyectos superfluos de nuevos ricos que administran recursos ajenos sin la prudencia exigible a quienes dicen actuar en su nombre. Los ejemplos son infinitos: edificios restaurados o recién construidos, inaugurados a bombo y platillo, que están infrautilizados o sin uso, aeropuertos sin aviones, museos tan originales que nadie los visita, camino asfaltados como las autopistas, empresas públicas sin finalidad concreta, gabinetes de asesores más poblados que el camarote de los hermanos Marx y toda una suerte de dispendios impagables ahora y siempre.
No sabemos quién dice la verdad, aunque empezamos a sospechar que nadie. Unos, para presionar a Bruselas a modificar el objetivo de déficit para el próximo año, mostrando el desastre de la herencia recibida y justificando así nuevas medidas de ajuste ante la evidente debacle nacional y otros, porque no pueden asumir en público su propia responsabilidad. El presidente de Cantabria ha sido el más gráfico, “estamos desnudos y sin un euro”, ha dicho. Al hombre hay que comprenderlo, llegó al cargo hace 6 meses y no se siente cómplice del desaguisado, por eso, a mi entender el más olímpico ha sido el presidente riojano, el nuestro. La culpa ha sido del gobierno socialista que dio mal los datos, ha declarado. Don Pedro Sanz dice que el déficit de La Rioja es del 1% (80 millones de Euros) y no está dispuesto a aceptar que nuevo criterios contables digan que es casi del doble (160). Y punto pelota. Después de 17 años en el gobierno a él no ha nacido quien le tosa y menos quien le enmiende la plana ni le sonroje recordándole sus excesos presupuestarios, que él es tan perro viejo en trucos y artificios contables que ya los quisiera para sí el premio Nobel de matemáticas. ¡Vamos anda!, como para que ahora le saque los colores el tal Montoro, si dice 1%, es 1% y no hay más que hablar. Mientras se echan la culpa unos a otros, nosotros sobrevivimos entre la realidad que ven nuestros ojos y las medias verdades que nos cuentan a diario. Hace mucho tiempo que nadie nos dice la verdad, allá arriba hay que reconocer que manejan el engaño (la muleta) con gran maestría. Torean en este inmenso ruedo que es España con más destreza que Manolete, aunque se olvidan que el toro somos todos nosotros que, por cierto, seremos los únicos que hincaremos las rodillas en el suelo. Como dice mi padre, la única verdad es que hoy todo es mentira.

 

 

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Irse a Laponia
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María Antonia San Felipe | 24-02-2012 | 07:00| 0

 

 

 Unos se disfrazan y otros se quitan las máscaras, en resumen, ésta ha sido siempre la esencia del carnaval. El disfraz ayuda a pasar desapercibido, por eso, los momentos estelares más grandiosos siempre se han producido con la caída de la máscara, es decir, cuando el personaje se nos muestra tal y como es en realidad. No nos engañemos, casi siempre son los detalles los que muestran la verdadera dimensión de la persona, ese momento no suficientemente controlado en el que el subconsciente traiciona y aparece ante el público su verdadera faz. Podemos decir que, tras la fiesta carnavalera, hemos conocido el pensamiento de dos personajes hasta ayer extraños para la mayoría de los españoles, me refiero a D. José Luis Feito, presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE y a D. Antonio Moreno, Jefe Superior de la Policía de Valencia. Hay que reconocer que las palabras de estos dos señores han hecho furor en los últimos días.

El directivo de la CEOE ha reivindicado la retirada del subsidio a los parados que rechacen un trabajo aunque sea «en Laponia». Al querer enviar a los desempleados incluso al círculo polar Ártico no podemos olvidar que sus palabras se pronunciaron tras la aprobación por el gobierno de la reforma laboral y ya hemos visto cómo al conocer su contenido en la CEOE se han fumado un puro (o a lo mejor, dos). En los trabajadores, por el contrario, se ha instalado un creciente temor ante la precariedad intrínseca que supone hoy cualquier trabajo por estable que parezca. Los parados por su parte, ante el terrible anuncio de Rajoy, que pronunció imperturbable, de que pueden destruirse otro millón de empleos, se ven sin esperanzas y sin cobertura de desempleo. En este clima social los directivos de la CEOE debieran ser, como mínimo, prudentes. Sus palabras parecen exigir al gobierno otra vuelta más de tuerca a cargar en las espaldas de los trabajadores que son los grandes paganos de una crisis sistémica profunda que ellos no han producido. Si, como sabemos, rechazar ofertas de trabajo ya está penalizado en nuestra legislación lo que su afirmación sugiere es que la mayoría de los parados no quieren trabajar, salvo que se les ponga la miel en la puerta de casa y teniendo en cuenta los 5.300.000 españoles que hay en paro me parece un insulto vergonzoso. Puede existir, señor Feito, entre todos ellos, un porcentaje de vagos pero no en la elevada proporción que usted ha sugerido. Generalizar tanto no es bueno, ¿cuál sería su reacción si se le espetara a usted que todos los empresarios son unos sinvergüenzas? Tampoco sería justo, pero no olvide que a su anterior presidente, Gerardo Diaz Ferrán lo están juzgando por estafa y apropiación indebida. La movilidad es ya el pan nuestro de cada día y todos sabemos que hoy un 22% de los jóvenes españoles en paro, los más capacitados y preparados, están abandonando España no sé si en dirección a Laponia pero si a Alemania, EEUU o América Latina.

Si a Feito habría que decirle que ha desaprovechado una buena ocasión para callarse, al jefe policial de Valencia debiéramos aplicarle el refrán de que en boca cerrada no entran moscas. Su afirmación de que “no es prudente que yo le diga al enemigo cuáles son mis fuerzas”, refiriéndose a los estudiantes contra los que ha utilizado un nivel de represión desproporcionado, con la aquiescencia de la Delegada del Gobierno, ha sido un desatino justamente reprochable. El lenguaje bélico no se justifica al hablar de conciudadanos que protestan en defensa de lo que consideran la vulneración de sus derechos y menos en un país que ha reconstruido su paz con un abrazo fraterno en torno a una Constitución consensuada. Echo en falta, en conclusión, un poco de prudencia en estos tiempos difíciles. Mientras, yo propongo que a estos dos señores los mandemos una temporada a Laponia, ustedes ya me entienden.

 

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El príncipe del pueblo
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María Antonia San Felipe | 17-02-2012 | 06:15| 2

La decepción que los españoles sienten con la forma en que se administra la justicia en este país no es nueva y ese sentimiento se ha incrementado en el último año. Que todos somos iguales ante la ley lo proclama nuestra Constitución y hasta el Rey ha solemnizado esa obviedad, aunque la portavoz del Consejo General del Poder Judicial no ha estado muy fina cuando, refiriéndose al asunto que tiene encausado al insigne infante consorte, D. Iñaki Urdangarín, dijo que sí, que todos somos iguales pero que “no todos los imputados son iguales”. Tal fue el asombro de muchos que el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, se vio obligado a explicar en el Congreso que sí, que todos somos igualitos, igualitos pero que, pese a la supuesta igualdad “las circunstancias son diferentes, y la verdadera igualdad es tratar diferente circunstancias que son distintas”.

Nadie debe extrañarse que ante tan preclara claridad la mayoría, incluida yo, pensemos como ese 77% de españoles que, según el barómetro de Centro de Investigaciones Sociológicas, consideran que la justicia no es igual para todos y no trata del mismo modo a los que tienen pasta y a los que carecen de ella, a los que pueden pagarse un buen abogado y a los que no. Salvo que, como toda regla tiene su excepción, alguien resulte excesivamente molesto o le tengan ganas sus colegas, como en el caso de Garzón y se decida, colectiva y orquestadamente, quitárselo de en medio para siempre. Dicen que la diosa de la Justicia lleva una venda en los ojos como símbolo de su imparcialidad al dictar sentencia aunque muchos creen que es para no ver los desmanes que cometen en su nombre los que la administran.

En este marco general de desconfianza no es de extrañar que la política de indultos haya concitado también el interés ciudadano. Puedes ser culpable y, con suerte, indultado sin cumplir la condena. Por ejemplo, el consejero delegado del banco de Santander, Alfredo Sáenz, un hombre con estrella, fue indultado en noviembre por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El sr. Sáenz, condenado por un delito de acusación y denuncia falsa, vio conmutada la pena de arresto mayor y la suspensión del ejercicio profesional por la multa máxima prevista para este caso, de unos 144.000 euros. Teniendo en cuenta que el banquero cobra al año nueve millones de euros, la elección no era dudosa. Los del Santander hablaron poco porque, como bien se sabe, cuánto más se airea una noticia más se difunde, así que punto en boca.

Así las cosas, no es de extrañar que Miguel Montes Neiro, el preso más antiguo de España, indultado por dos gobiernos, haya salido de la cárcel tras 36 años como un héroe popular perseguido por televisiones y reporteros. El preso común ha abrazado la libertad ante la algarabía de sus familiares y amigos, ha sido obsequiado con el mismo júbilo con el que la afición recibió los últimos éxitos del Mirandés o los del Alcorcón cuando ganó al Madrid. En fin, que ha obtenido la solidaridad que concita aquel al que el destino siempre considera, por fatalidad, el seguro perdedor de la historia. No dudo que Montes Neiro, que quiere ser alfarero, por su trayectoria, sus múltiples fugas, que agravaban aún más sus amplias condenas, y su mentalidad antisistema reúne características suficientes para llenar horas de programas televisivos y páginas de revistas. Hasta puede ser personaje inspirador de películas, de novelas o de poemas. Teniendo en cuenta que su vida recuerda la del pícaro tradicional español y ahora que la corrupción merodea los alrededores del palacio real, es posible, que este hombre pueda convertirse en un nuevo príncipe del pueblo. Además, si al engolado Mario Conde al salir de la cárcel le dieron un programa en la tele por qué a él no.

 

 

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Recuérdalo tú y recuérdalo a otros
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María Antonia San Felipe | 15-02-2012 | 21:03| 0

 

Entre tantas noticias que consumimos a diario a veces hay cosas que pasan desapercibidas, no nos da tiempo a seleccionar lo importante de lo superfluo, por eso, quiero recordar desde este blog la pérdida que ha supuesto el fallecimiento de historiador Ronald Fraser. Un magnífico hispanista que nos dejó un magnífico legado y que supo poner en valor la fuerza del testimonio oral para comprender la historia.

Fraser que vino a España por primera vez en 1957, murió entre nosotros el 10 de febrero en la ciudad de Valencia. El catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova realizaba el pasado domingo una semblanza de este importante historiador en El País (http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/13/actualidad/1329160156_783522.html).

Quiero destacar de entre sus obras, Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Historia oral de la guerra civil española. Un texto magnífico de recomendable lectura que abrió el camino a otra forma de ver la historia. Fraser tomó  el título de un magnífico poema de Luis Cernuda de su poemario Desolación de la quimera que hoy, en su memoria, comparto con vosotros:

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

En 1961 y en ciudad extraña,
más de un cuarto de siglo
después. Trivial la circunstancia,
forzado tú a pública lectura,
por ella con aquel hombre conversaste:
Un antiguo soldado
en la Brigada Lincoln.

Veinticinco años hace, este hombre,
sin conocer tu tierra, para él lejana
y extraña toda, escogió ir a ella
y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida,
juzgando que la causa allá puesta al tablero
entonces, digna era
de luchar por la fe que su vida llenaba.

Que aquella causa aparezca perdida,
nada importa;
Que tantos otros, pretendiendo fe en ella
sólo atendieran a ellos mismos,
importa menos.
Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

Por eso otra vez hoy la causa te aparece
como en aquellos días:
noble y tan digna de luchar por ella.
Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido
a través de los años, la derrota,
cuando todo parece traicionarla.
Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa.

Gracias, compañero, gracias
por el ejemplo. Gracias por que me dices
que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.

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Otro tiempo vendrá distinto a éste
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María Antonia San Felipe | 14-02-2012 | 16:48| 0

 

 Hoy, día de San Valentín, he leído: “Moody’s rebaja rating de España y amenaza a Francia y Reino Unido”.

Me he dicho a mí misma:

-Es hora de que a Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch, les vayan dando.

Puesto que quieren sacrificarnos en una hoguera a mayor gloria de los mercados se merecen nuestro desprecio. 
Bien pensado, dediquémosles una peineta colectiva y volvamos nuestros ojos hacia los poetas. Propongo un recuerdo a uno de mis poetas preferidos, Ángel González, que nos dejó un día demasiado temprano:

 

Otro tiempo vendrá distinto a éste. 
Y alguien dirá: 
«Hablaste mal. Debiste haber contado 
otras historias: 
violines estirándose indolentes 
en una noche densa de perfumes, 
bellas palabras calificativas 
para expresar amor ilimitado, 
amor al fin sobre las cosas 
todas.»
Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.

 

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.