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corrupción

El paraguas
María Antonia San Felipe 23-04-2017 | 5:48 | 0

La corrupción en este país es como el mito del eterno retorno, siempre vuelve. Cuando una cierta calma se había instalado en Moncloa y en los cuarteles generales del PP tras el exitoso congreso que coronó de nuevo a Mariano Rajoy, sin oposición interna aparente, una gaviota negra ha sobrevolado su territorio y ha depositado sus excrementos en la hoja de ruta del gobierno. No hay como estrenar traje para que algún pájaro te regale una cagadita en la hombrera.
          Mientras conocíamos que el superministro Rodrigo Rato no había parado de hacer negocios ni de expatriar capital cuando estaba en el gobierno de Aznar ni tampoco durante su etapa al frente del FMI, en el PP se ocupaban en distanciarse del  gurú del milagro económico del PP, según su anterior doctrina. Rodrigo Rato es ya un apestado del pasado, así que respiraban ufanos cuando unos jueces, aplicando la ley, deciden que Mariano Rajoy debe declarar como testigo sobre el caso Gürtel en la Audiencia Nacional. Hay que reconocer que, incluso en esta democracia que nos parece imperfecta, todavía hay ámbitos que escapan del control del gobierno. ¡Viva la Constitución!
          El jarro de agua fría se produjo contra todo pronóstico, especialmente el de sus tutelados en la Fiscalía y en la Abogacía del Estado. Esperanza Aguirre también va a declarar y aunque dicen los juristas que los testigos no pueden mentir, lo que es seguro es que no dirán la verdad. Es la fuerza de la costumbre, porque esa es la única certeza que tenemos desde que comenzó el asunto, que llevan años mintiéndonos. Pero ahora lo que toca es hacerse el tonto que es la estrategia judicial más exitosa en este país. Recordemos a la infanta Cristina, a Ana Mato y a otros que nada sabían ni recordaban porque los millones caen del cielo los días de luna llena. Aunque a Mariano, no se hagan ilusiones, no lo veremos hacer el paseíllo hasta la Audiencia Nacional, él no es de esos toreros que esperan al morlaco a la salida de toriles a porta gayola, él es don Tancredo y su testimonio evitará el riesgo de cornada.
          Pues eso, que estaba Mariano pensando cómo salvar este trance haciendo nada mientras sus portavoces culpan a los demás de este contubernio y va el juez Velasco y ordena la detención del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. El heredero de la cazatalentos Esperanza Aguirre está implicado en la trama Púnica y en la supuesta corrupción en el Canal de Isabel II. El corazón corrupto del PP madrileño ha quedado al descubierto y como guinda el juez ha imputado al mayor adulador del Reino, Francisco Marhuenda.
          Pero nada, la corrupción no existe en el PP, eso repiten sus voceros que han regresado a la vieja cantinela de que todo es un contubernio político contra ellos, un partido pulcro que no sabe nada de adjudicaciones públicas a cambio de dinero, que jamás tuvo caja B, ni conoció a Bárcenas, ni a Correa, ni a Granados ni a Rato ni a nadie de los que, todo el mundo intuye, pasaban por la ventanilla para pagar el correspondiente peaje. Dice el portavoz popular que no solo no hay derecho a esto, sino que es un abuso del derecho. Así que ahora toca desacreditar a los jueces que se venden a intereses espurios no como el PP donde solo admiten dirigentes inmaculados.
          Pero Mariano ya ha advertido a todos que estén tranquilos, no hay motivos para dimitir ni para preocuparse pues hasta ahora sin hacer nada, resistiendo y negando lo evidente han revalidado el gobierno. En el PP creen que a estas alturas la corrupción, por inmensa que sea, ya no les pasa factura electoral, pues según los sondeos de opinión son el único partido que aguanta y mejora resultados. ¡Que nadie pierda los nervios!, ha decretado Mariano argumentando que siempre que llueve escampa y tal como están las cosas ni siquiera tendrán necesidad de abrir el paraguas. A nosotros nos conviene hacerlo para evitar que tanta mierda nos caiga encima.

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Cloacas
María Antonia San Felipe 17-09-2016 | 8:00 | 1

Quienes pensaban que la corrupción no le iba a pasar factura a este país se equivocaban. Demasiada tolerancia social con la obtención de dinero fácil, demasiada propensión partidista a proteger a los corruptos propios, demasiada connivencia institucional para usar el poder para intercambiar contratos por mordidas, demasiada complicidad política para obtener o conceder prebendas, favores o silencios. En conclusión, demasiados virus infectando un cuerpo institucional que ahora languidece, en la Unidad de Cuidados Intensivos de este gran hospital llamado España.
          No querer ver lo que es evidente es un error que no nos podemos permitir los españoles salvo que prefiramos ser encubridores y cómplices de este cáncer cuya voracidad no ha tenido límites. Entre muchos votantes se ha extendido la peculiar creencia de que cómo todos roban mejor que les roben los que consideran suyos. Esta pintoresca argumentación no es sino una forma de resignación y un cheque en blanco que ha favorecido que los corruptos se sientan impunes porque las urnas les refrendan con más generosidad que los tribunales los absuelven. En el punto en el que estamos la corrupción es un problema estratégico tan importante como la deuda que supera el 100% de nuestro PIB. Y no nos engañemos o se erradica o nos devora; o se tolera o se combate y eso debe hacerse tanto desde los tribunales de justicia como ejerciendo un voto crítico que no legitime corruptelas económicas o éticas de ningún tipo.
          La situación es de emergencia, no hay gobierno y quien se siente legitimado por las urnas para formarlo está en estos momentos cercado por la corrupción de su propio partido y de muchos de sus iconos políticos. El candidato Rajoy tiene pendiente hace tiempo una profunda reflexión por el interés general de España. Seguramente todos los partidos deben hacerla pero el PP está necesitado de una regeneración urgente.
          La investigación iniciada por el Tribunal Supremo a Rita Barberá por blanqueo de capitales es sólo el último caso conocido. Es comprensible que Rita considere que otros muchos de su partido han hecho cosas peores y no han sido humillados como ella, pero Rita tenía las horas contadas. Rajoy le ha pedido su dimisión, como antes se la pidió a José Manuel Soria,  sólo porque está entre la espada y pared se juega su supervivencia. Rita se queda el escaño pero causa baja en el partido. En el PP respiran. Ciudadanos, que se conforma cada vez con menos, se da por satisfecho y mantiene el apoyo a la investidura de Rajoy. Pero la basura generada por el PP de Valencia sigue donde estaba, no nos engañemos. Estos días otro frente judicial pondrá de nuevo en apuros a Rajoy. Jaume Matas, el que fuera todopoderoso presidente de Baleares, ministro de Aznar y ejemplo a seguir, según Rajoy expresó en su día, está negociando con la fiscalía contar parte de los amaños en adjudicaciones públicas para evitar entrar en prisión. Es decir, para salvarse, hablará y la mierda salpicará a Rajoy.
          El caso del ministro Soria sigue abierto. La comparecencia de Luis de Guindos ha confirmado lo que ya sabíamos, que el gobierno mintió a todos los españoles. Lo hizo con el descaro y la soberbia de quien es maestro del engaño y mosquetero de la mentira, uno para todos y todos al servicio del embuste. Esto también es corrupción política aunque Ciudadanos se lo trague y calle. En esta novela de aventuras no falta pícaro ni bufón, Luis Bárcenas ha renunciado, en la causa por la destrucción de su ordenador, a acusar al partido al que sirvió con diligencia durante lustros lubricando las vías de su financiación irregular, lo que alimenta la sospecha de algún pacto oscuro entre antiguos socios. El juicio por el caso Gürtel está a punto de comenzar y Rato se aproxima de nuevo al banquillo. En este horizonte de escándalos espero que en España alguien aprenda a dimitir. Es mejor abrir la puerta y salir con honor que verse obligado a escapar por la alcantarilla de la cloaca aunque vuelva a ganar las terceras elecciones.

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Marear la perdiz
María Antonia San Felipe 27-08-2016 | 8:00 | 0

Cuando el tiempo pase y tengamos perspectiva recordaremos este año como el año en que vivimos sin gobierno y este tórrido verano como el tiempo en que los líderes, aparentes y supuestos, de los partidos, emergidos y emergentes, se lo pasaron mareando la perdiz. La finalidad de dar tantas vueltas al molino no es la de obtener agua sino la de construir un espejismo que nos seduzca con su engaño.
Tras dejar correr el tiempo hasta que finalizasen las olimpiadas los de Rajoy han decidido mover alguna ficha, aparentar que trabajan por nuestro bien y el de España. Así es que están negociando con los de Rivera para lograr no sabemos si una investidura o un pacto de gobierno. De momento, de las innegociables propuestas de Ciudadanos ya han conseguido que en el descolorido pacto anticorrupción no aparezca la palabra Bárcenas. Es normal, el PP no quiere que cada vez que se pronuncia, la palabra vedada: Luis Bárcenas toda España recuerde el mensaje de Rajoy diciéndole: ¡Luis, sé fuerte! O que cuando arrecie el temporal judicial en las causas abiertas por el caso Bárcenas, la sombra de Rajoy planee sobre ella como cuando el sol y la luna se alinean en un eclipse y nos cieguen de rabia al constatar su sintonía.
Del pacto también se ha obviado la tozuda realidad de que el PP, como organización política, está en el banquillo por ser responsable civil subsidiario en un caso de corrupción política y que el juez José de la Mata le ha impuesto una fianza de 1,2 millones de euros. O que ha sido procesado como partícipe, a título lucrativo, en el caso Gürtel y en otra trama corrupta en Boadilla del Monte (Madrid). En fin, pequeños detalles que se siguen negando en nuestras narices y que exigirían al menos una petición de disculpas a la ciudadanía, asunto sobre los que el flamante superman de la regeneración política, Albert Rivera, ha pasado de puntillas olvidando todas sus alharacas electorales y sus sermones televisivos.
Pero ahora estamos en un nuevo juego de magia potagia para hacer aceptable lo que ayer parecía indefendible. Ser o no ser, esa ha sido siempre la cuestión. Ser o no ser corrupto parece ahora el dilema y para esclarecerlo están armando entre los de Rivera y los de Rajoy un nuevo sofisma que oculte falsas verdades.
“No es lo mismo meter la pata que meter la mano en la caja”, nos han aclarado a los españolitos a los que, es evidente, consideran idiotas. Está claro que no es lo mismo robar carteras en el mercadillo que forrarse desde un elegante despacho, obtenido como favor político, quedándose con los ahorros de inocentes preferentistas a toque de campana; ni prevaricar en una adjudicación y recibir la compensación en diferido vía Suiza y que se regularice en una amnistía fiscal. Tampoco es lo mismo mendigar en la puerta de la iglesia del pueblo que pedir comisiones a cambio de favores administrativos para financiar a un partido político y después cobrar sobresueldos en B y decir que ellos no sabían de dónde venía el dinero ni nada de nada.
Esto es de locos, la verdad. Al final va a resultar que la corrupción política, uno de los males que ha minado nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestro sistema político no ha existido y es sólo fruto de nuestra disparatada imaginación que no sabe qué hacer para desacreditar la obra ingente de unos excelentes patriotas. En fin, que todo es mentira, salvo algunas cosas, como diría Rajoy.
No hay peor mal para la credibilidad de la clase política que la incoherencia. Están mareando la perdiz y además creen que no nos damos cuenta. Estamos hartos, sí, pero no olvidemos que la mentira sólo triunfa cuando el pueblo soberano claudica en su deseo de conocer la verdad.

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El humo
María Antonia San Felipe 21-05-2016 | 8:00 | 0

Hasta aquí no llega el humo de los neumáticos quemados en Seseña aunque el hedor que emana el vertedero ilegal alcanza nuestras narices. Por mucho que imaginemos, la realidad es más portentosa que la ficción. Como dice la canción, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Y así este pequeño municipio, a medio camino entre Toledo y Madrid, ha vuelto a ser la sorpresa nacional, protagonista y víctima de un desastre ecológico sobrevenido por la apatía de quienes niegan la realidad porque es mejor eludirla que afrontarla. El erario público soporta, con reincidente paciencia, la desidia de quienes gobiernan las administraciones públicas. Y así, entre la corrupción y la incompetencia, andan las autoridades a la gresca echándose las culpas y buscando unas soluciones que debieron adoptarse hace mucho tiempo.

Seseña hace tiempo que se descubrió como paradigma de la especulación urbanística, un ejemplo del pelotazo y el enriquecimiento súbito de muchos personajes como “Paco, el pocero”, que levantaron urbanizaciones en terrenos adquiridos a precios de desierto que, sin garantías de servicios ni dotaciones para los futuros habitantes, crecieron como setas tras recalificaciones negociadas con los regidores municipales. Hoy Seseña no sólo es un símbolo de la corrupción generalizada que ha impregnado este país sino también de la ausencia total de sensatez en la gestión pública y es que en España la irresponsabilidad no tiene precio sino que tiene premio.

Si huyen del incendio de Seseña y van hacia el norte pueden parar ustedes en Valdemoro, otra joya del mangoneo urbanístico alrededor de la capital del reino. Aquí el principal protagonista, no el único, es Francisco Granados, hijo político y predilecto de Esperanza Aguirre. Mientras en Seseña sofocaban el incendio y el empresario del vertedero, tolerado y consentido, permanece huido, David Marjaliza, declaraba en la Audiencia Nacional. Este  exsocio del que fue Consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid y alcalde de Valdemoro ha revelado con desparpajo y naturalidad, que tan ilustre autoridad se llevaba el 20% del lucrativo negocio a través de una sociedad que compartían y cuyas ganancias procedían de las recalificaciones de suelo, adjudicaciones y venta de viviendas. Además, Granados obtenía también entre 3.000 y 6.000 euros por vivienda entre 1999 y 2007 de forma constante, con independencia de las ganancias finales de la sociedad. Todo presuntamente, como si no supiéramos que últimamente todo concluye por ser cierto. Dice Esperanza Aguirre, en su libro, que ella no se calla, yo ante este fichaje más bien me quedo muda pero porque la ira me bloquea las cuerdas vocales y se me acelera la producción de bilis.

Si la lista de desmanes no fuera interminable, quizás pudiéramos enfadarnos y punto, pero no. La lista es demasiado larga y se une a esta cruel crisis económica. Este prolongado período de decadencia moral, hoy empíricamente constatado, nos avoca al desaliento y nos acerca a otro aniversario: el del movimiento 15-M, que nació hace cinco años en la madrileña Puerta del Sol. Podrá verse con simpatía o no, pero es justo reconocer que supuso una apertura a la esperanza. Los frutos de aquella movilización espontánea pueden parecer escasos, pero al menos ha conseguido que la sensación de impunidad se haya frenado y que el rechazo social hacia los protagonistas de aquellos tiempos haya crecido de forma plausible. No es mucho, ciertamente. Sigue sonrojando la tolerancia que todavía persiste con estos comportamientos corruptos y fraudulentos, pero Roma no se conquistó en un día y el progreso social, tampoco. Desde Seseña nos llega el humo del estercolero, es la inequívoca señal de que el extintor que sofoque el incendio que quema este país sólo puede nacer de nuestra propia conciencia siempre que sea crítica e insobornable al conformismo.

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Estrellas estrelladas
María Antonia San Felipe 20-02-2016 | 7:53 | 0

Todos sabemos que el universo popular de los últimos veinte años ha estado iluminado por dos estrellas que relucían más que el sol, sobre todo cuando el sol se llama Mariano Rajoy. Me refiero a Rita Barberá y a Esperanza Aguirre. Es cierto que hay otras estrellas más recientes, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, han brillado últimamente en el PP pero no con tanta intensidad ni persistencia en el tiempo. Sería como pretender comparar a los Beatles y a los Rolling Stones con Los Diablos y Fórmula V. Nada que ver. La verdad es que Rita es una auténtica fallera mayor, no necesita traje, ella sola era Valencia y en España ha sido como la Dama de Elche, un icono de la españolidad a la vieja usanza. Por su parte, Esperanza Aguirre ha mostrado siempre ese toque supremo que tienen los metales nobles por derecho. Ella siempre ha mirado a todos desde arriba. La condesa de Bombay, incluso en calcetines cortos, ha conservado siempre su altivez con un toque de prestancia difícil de superar.

En común tienen, además de desparpajo, un instinto de supervivencia política que conecta con un electorado fiel y entregado a la causa, incluso cuando la balsa de la corrupción se convirtió en un océano. Pero las olas de ese mar embravecido pueden llevarse por delante incluso el espigón de la playa y eso le está pasando a Rita. Las investigaciones judiciales y el hartazgo de la ciudadanía amenazan con dejarla recluida en su casa. Tras veinticuatro años de alcaldesa suprema de Valencia, a Rita se le rompió la mayoría absoluta. “Vaya hostia, vaya hostia”, exclamó la noche electoral. Así que tras el clamoroso tropezón ha venido el mayúsculo resbalón. Se ha visto con claridad que no es posible estar rodeado de mierda por todas partes sin que te manche. Como lo sabía se fue a Madrid, al fin y al cabo, en el mausoleo en que se ha convertido el Senado, se vive bien y se cobra al mes más que en un año en la mayoría de nuevos empleos. Además Mariano, que teme que la ola marrón le salpique, ya la ha blindado para él protegerse detrás. Ya pueden hacer lo que quieran porque el maremoto valenciano a Rita se la va a llevar por delante más pronto que tarde.

En Aguirre todo es más multicolor. Esperanza es incapaz de defraudar a la afición, ¡buena es ella! Antes muerta que sencilla. Después de múltiples redadas anteriores, la Guardia Civil registró la sede del PP madrileño y varios domicilios, como el de Javier López Madrid y la empresa de su suegro Villar Mir, matriz de OHL, una de las sospechosas de haber engrasado la rueda de la corrupción para financiar irregularmente al partido en el gobierno. Todo ello supuestamente, claro. Pero tan claro y meridiano parece que el brillo nos ciega y nos sube la bilirrubina por encima del rabillo de la boina de la paciencia. Bueno pues cuando nosotros, los ciudadanos de a pie, no sólo vemos sino que olemos la mierda, otra vez Esperanza nos sorprende. De improviso, el domingo, después de la misa mayor, la condesa de Bombay dimite otra vez. Claro que yo estoy por cantarle esa vieja canción de José Alfredo Jiménez: No me amenaces, no me amenaces;/cuando estés decidida a buscar otra vida,/pues agarra tu rumbo y vete;/ya estás grandecita,/ya entiendes la vida/ya sabes lo que haces/Porque estás que te vas,/y te vas, y te vas,/y no te has ido/ y yo estoy esperando tu amor,/o esperando tu olvido. Ya ven, cuando la oyó Mariano, a la hora del aperitivo, se le atragantó el vermut. Rajoy sí que pensó en el olvido pero ella lo tiene siempre en su pensamiento y le ha brindado su amago de dimisión a ritmo de bofetada. Si a mí se me lleva el mar de la corrupción, a ti también, Mariano- pensaba en la rueda de prensa.

Manténganse atentos a las pantallas, no hay dos sin tres. No sabemos si habrá presidente pero si lo hay no será Mariano, claro que en otro país hace tiempo que Mariano hubiera pedido perdón y dimitido. De momento el cielo sigue estrellado.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.