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Cospedal

Ser o no ser (IIª parte)
María Antonia San Felipe 14-01-2017 | 8:15 | 1

Cuando desde la política se deja de ver la dimensión humana de las decisiones que se toman es que se ha perdido el rumbo. Y si las resoluciones se adoptan para ocultar la verdad y, por tanto, se miente deliberadamente queda acreditado que la persona no está capacitada ni merece ocupar el cargo que ostenta. Federico Trillo es un magnífico ejemplo. La soberbia del exministro de Defensa es bastante más abultada que sus aciertos, su indignidad se demostró el día en que decidió mentir sobre el accidente del Yak-42. Esto ya lo sabe toda España y, no nos engañemos, a muchos no les importa.
          Lo que más me ha impresionado tras el esclarecedor dictamen del Consejo de Estado no es la evidencia de la bajeza política y humana de Federico Trillo sino el testimonio emocionado y doliente de los familiares afectados. Me han removido las entrañas las palabras de Francisco Cardona recordando que, cuando por fin abrieron el féretro, el cadáver de su hijo tenía tres piernas. No puedo imaginarme un momento más duro para alguien que roto de dolor se encuentra ante esa realidad y toma conciencia de que todo lo que habían sospechado no sólo era cierto, sino peor de lo que imaginaron: les habían mentido y humillado tras haber empujado a los suyos a la catástrofe.
            Otro de los familiares ha puesto el dedo en la llaga de esta infamia. Con la prepotencia acostumbrada, portavoces del PP llevan años insinuando que las familias sólo buscan dinero. La hermana del cabo David García Díaz ha dirigido una carta abierta a Federico Trillo en uno de cuyos desgarrados párrafos dice:
            “Y no me hable sr. Trillo de dinero, porque nunca hemos pedido dinero, o quizás se les debe de recordar a ustedes aquel papel que quisieron hacernos firmar deprisa y corriendo, anteponiendo una cantidad de dinero que no voy a mencionar porque era el precio que ustedes ponían a la vida de mi hermano y sus compañeros, a cambio de no culpar de aquel momento en adelante ni a usted ni a sus secuaces de absolutamente nada relacionado con el ‘accidente’. ¿Quieren que recordemos eso? Porque recuerdo que no se aceptó, no se aceptó porque lo único que hemos pedido siempre ha sido algo muy simple, justicia. Me da usted vergüenza, me da usted asco”. No hay nada que añadir. Todo es asombroso.
             La nueva ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, al fin ha recibido a las víctimas para reconocer la responsabilidad de la administración como señala el Consejo de Estado. Ha sido un indudable acierto pero hemos de analizar su gesto para no dejarnos confundir. En febrero hay congreso del PP y Cospedal está haciendo méritos. Su postura ha sido elogiada y ella quiere aparecer como una ministra valiente y comprensiva. Otro factor de análisis que no conviene olvidar son los dosieres que circulan sobre los negocios de su marido con los Pujol y que el próximo lunes, cuando ella comparezca en el Congreso, Luis Bárcenas, que ya dijo que se había pagado la defensa de los implicados en el Yak-42 con dinero de la caja B del PP, estará declarando en la Audiencia Nacional por el caso Gürtel.  Además, el anterior gobierno de Mariano Rajoy, con su aplastante mayoría absoluta, no movió un dedo por los afectados. Ahora ante el clamor de que mintieron con premeditación, alevosía y desprecio no pueden, con su actual debilidad parlamentaria, mantenerse chulitos y con la soberbia acostumbrada. En este tema no tienen aliado. Por lo tanto, no se han vuelto humildes de repente sino que actúan desde el interés táctico  inmediato.
            Es bueno no olvidar estos detalles porque lo accesorio, en ocasiones, oculta lo esencial. Desgraciadamente mentir en este país es gratis total y, como dije la semana pasada, la cuestión se resume en ser o no ser decente, ser o no ser un sinvergüenza aunque parece que en esta España nuestra la dignidad moral a casi nadie le importa.

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Seres humanos normales
María Antonia San Felipe 18-04-2015 | 10:12 | 0

“Cuando los dioses quieren castigar a los pueblos, les envían reyes jóvenes” ha declarado María Dolores de Cospedal el día en que se cumplían ochenta y cuatro años de la proclamación de la II República española. Es de suponer que en el palacio de la Zarzuela los nuevos reyes de España, Felipe VI y Leticia, habrán agradecido a la secretaria general del PP tan sinceras y oportunas palabras ahora que están lanzados a la reconquista del corazón de los españoles. Se trata de una de esas frases que, junto a la del despido en diferido de su querido tesorero Luis Bárcenas, ayer ciudadano ejemplar y hoy maldito sinvergüenza, harán historia. Aunque María Dolores no se refería a sus majestades sino a políticos que se sitúan al alza en las encuestas, está claro que su slogan va a la cabeza de las ocurrencias nerviosas de la campaña electoral.

No obstante, seré sincera. A mí lo que de verdad me ha causado una profunda emoción es la alusión de Mariano Rajoy a los gustos de los “seres humanos normales”. Ahora el presidente del gobierno se dedica a la clasificar a las personas en dos grupos claramente diferenciados. El punto de vista de la clasificación es consecuencia de la miopía política y el déficit democrático de quienes se consideran administradores y detentadores por ley natural de un poder que, en realidad, otorga el pueblo y no los dioses. Pues bien, según el don Tancredo español (Rajoy) existen dos clases de personas: “los seres humanos normales”, al estilo Rodrigo Rato y el resto, es decir, la mala gente. La principal cualidad de los “humanos normales” es que quieren que gane el PP porque es lo normal, lo que los dioses desean, lo que manda la razón. Eso es lo que aconseja la costumbre ancestral porque se garantiza que no se varíe el orden natural de las cosas basado en que unos mandan y otros acatan sumisos y obedientes. Claro que este pensamiento hunde su origen en los tiempos del cólera, es decir, cuando la gente no leía a seres humanos, como el recientemente fallecido nobel de literatura Günter Grass que ya decía que “el deber de un ciudadano es mantener la boca abierta”. Seguramente ni Grass ni Eduardo Galeano, ambos símbolos del compromiso crítico con la sociedad actual, son seres humanos normales porque su anormalidad consiste en situarse como ciudadanos en la vanguardia, es decir, por encima de la resignación en la frontera del compromiso y de la rebeldía.

La simplificación y la simpleza de Rajoy es palmaria porque sitúa en la anormalidad a quienes manifiestan su intención de no votar al PP. Considera anormales las conciencias críticas de ciudadanos que, incluso habiéndolos votado, se rebelan ante quienes aducen su larga experiencia gubernamental como su mayor mérito. Y lo hacen  cuando es evidente que han protegido y ocultado la corrupción que les permitió acceder a un poder que, tienen que tener claro, es un préstamo temporal que otorga la ciudadanía siendo libre de cambiar su voto y su compromiso cuando le plazca. Yo no quiero ser de esa clase de seres humanos normales a los que se refiere Rajoy, prefiero la anormalidad de los que militan entre el inconformismo y la rebeldía. Hay una verdad, una lección innegable que nos ha enseñado la historia: sólo a contracorriente se han conseguido los derechos y libertades de los que hoy todavía disfrutamos. Por cierto, que nadie dude que sólo desde esa conciencia crítica y reivindicativa, sostenida en el tiempo conseguiremos conservarlos.

 

 

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Patrimonio de todos
María Antonia San Felipe 20-12-2014 | 1:30 | 0

El gordo de Navidad será difícil que nos toque tantas veces como a Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, hoy en la cárcel de Aranjuez, pero si se reparte algo lo más probable es que nos corresponda cargar con el peso de los errores ajenos, porque en este país parece que lo único que se distribuye entre el grueso de la ciudadanía son los sacrificios pero jamás los beneficios.

Miremos un poquito hacia atrás, la culpa de esta larga crisis nos la resumieron diciendo que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, pronto descubrimos que muchos habían vivido no sólo por encima de sus posibilidades sino de las nuestras. Los que jamás repartieron sus beneficios en la época de expansión tuvieron que ser rescatados con nuestro sudor y nuestras lágrimas, es decir, con el deterioro de nuestra educación y nuestra sanidad públicas, con rebajas salariales y creciente desempleo. No obstante las cuentas corrientes de algunos patriotas estaban repletas aquí, en Suiza, en Andorra o en Luxemburgo. Mientras los expoliadores contaban sus ganancias personales, ya que las pérdidas colectivas de las cajas y organismos quebrados por ellos ya nos las habían encasquetado nacionalizando Bankia o vía FROB (Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria), más de un millón de españoles han salido por las fronteras y la población en general se ha empobrecido de forma evidente.

Poco a poco el soufflé ha ido creciendo en el horno, aunque los únicos quemados somos nosotros. El tiempo y algunos jueces nos han ido descubriendo los negocietes oscuros de muchísimas administraciones públicas, es decir, sobornos, comisiones millonarias, tráficos de influencias, desvío de fondos públicos, adjudicaciones fraudulentas, sobresueldos en negro, financiación ilegal del partido en el gobierno, viajes de placer y toda una variedad de indignidades. Ahora que todos sabemos que hemos nadado en un mar de podredumbre, María Dolores de Cospedal nos insulta anunciando que la corrupción es patrimonio de todos los españoles, que los políticos son tan corruptos como la sociedad de la que emergen, es decir, que todos somos igualmente culpables. Es verdad que muchos ante la ocasión se hubieran corrompido pero la diferencia es que la mayoría de la gente ni tiene ocasión de corromperse ni lo hubiera hecho jamás, todavía queda gente con principios en este país.

Que esto es así lo demuestra que ante los severos recortes la sociedad se ha organizado por su cuenta y de la mano de muchas organizaciones no gubernamentales como Cáritas, Cruz Roja, el Banco de Alimentos u otras muchas han visto incrementar el número de sus voluntarios y de participantes en sus campañas para tratar de ayudar a quienes con más dureza viven la crisis. La solidaridad ha crecido como una red protectora, la generosidad de la gente ha suplido los recortes presupuestarios que habrían sido innecesarios si tantas tropelías se hubieran atajado de raíz en vez de ser encubiertas. Han fallado los controles porque los controladores estaban de cacería o atesorando fortunas. Cuando la gente sobrevive con la ayuda familiar, la de los amigos, con pequeños subsidios o con salarios de seiscientos euros no pueden hablarles en ese tono insultante quienes están mintiendo sobre la corrupción que les rodea. Que en su partido o en otros estén rodeados de corruptos no quiere decir que los españoles lo sean en igual porcentaje.  La recuperación económica llegará cuando llegue, y no parece que vaya a ser esta Navidad, pero hasta que no se cuente a los españoles la verdad sobre la corrupción no se superará la profunda crisis política en la que vivimos. Señora Cospedal, con todo respeto, España no es esencialmente corrupta, ese patrimonio no es nacional así que no nos insulte atribuyéndonos lo que no es nuestro.

 

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El país de Jauja
María Antonia San Felipe 17-08-2013 | 9:30 | 0

        

Cuentan que en el país de Jauja es tal la abundancia, el derroche y la ostentación que los perros se atan con longanizas y parece ser que en ese país creían que vivían los dirigentes del PP que ahora desfilan por la Audiencia Nacional. Ninguno sabía nada de lo que pasaba dentro de su partido ni conocían si el dinero que financiaba todas sus actividades, viajes y sobresueldos, caía del cielo “como en todas partes”, como dijo Rajoy en sede parlamentaria, o si por el contrario provenía de una inmensa y pestilente cloaca construida sobre el fraude en el cumplimiento de la legislación de contratos de las administraciones públicas y de la ley de financiación de los partidos políticos. Ellos jamás observaron nada raro y como el dinero no se obtenía con el sudor de su frente nunca supieron lo que había que hacer para pagar su estupendo tren de vida. Les pasa a los dirigentes del PP lo mismo que a los miembros de los consejos de administración de las cajas de Ahorro, saqueadas y quebradas por ellos mismos, que tampoco sabían nada de nada de las cuentas de la entidad financiera que gobernaban, salvo cobrar a fin de mes mientras vivían a todo tren en el país de Jauja.

          La secretaria general del PP ha declarado, igual que Alvárez Cascos y Arenas, que a ella nada le consta de contabilidades en B ni de sobresueldos ni cosas raras. Pero además ha confesado al juez que, tras ser Bárcenas imputado en la trama Gürtel, la decisión de ponerle un sueldo de 18.000 € al mes, es decir 3.000.000 de las antiguas pesetas, más chófer, secretaria y despacho fue cosa del actual presidente del gobierno y de Javier Arenas. De este modo Cospedal se ha sacudido el muerto de encima y le ha echado toda la porquería encima a Mariano Rajoy. Ya saben ustedes que sólo en el país de Jauja se cobran 18.000 machacantes al mes por no hacer nada pero, en cualquier otro país, todo el mundo se percataría de que sólo puede pagarse ese salario a cambio de algo: es el precio del silencio. Si según dice el PP, Bárcenas está intentando chantajear a Rajoy, todo indica que hay motivos para ello, ya que cuando las cosas se construyen sobre una mentira cada vez hay que taparla con otra más gorda hasta que al final el globo hace pim, pam, pum y explota.

          Ya sabemos que Bárcenas es un presunto culpable y un indudable sinvergüenza pero él solito no ha construido el estercolero sobre el que ha crecido el PP en los últimos años. Por tanto, si colaboraron con él deben dimitir ya, al margen de las responsabilidades judiciales que les imputen los tribunales, y si no advirtieron ni supieron lo que estaba ocurriendo en su propia casa, deben dimitir también, por incompetentes, porque las responsabilidades se adquieren tanto por acción como por omisión. Pensemos, ¿si no fueron capaces de oler la basura que tenían tan cerca, cómo nos van a proteger de tantos riesgos e incertidumbres como aquejan a España? Si los españoles dan más crédito a las palabras del presunto delincuente que a las del presidente es porque las peregrinas explicaciones dadas ni son creíbles ni resultan probables a la vista de los acontecimientos.

         Ya se sabe que los truenos siempre anuncian tormentas y una gorda se presagia dentro del PP. Las palabras de Cospedal poniendo el foco del pacto con Bárcenas en Rajoy anuncian cuchillos para la sucesión. Si Arenas y Alvárez Cascos, otrora todopoderosos secretarios generales del PP, son dos cadáveres políticos, Mariano Rajoy también. Sólo falta que él mismo se dé cuenta. Cospedal ya lo sabe y ha actuado en consecuencia. A nosotros, ciudadanos de a pie, sólo nos queda exigir que va siendo hora de que en este país, el que la hace la paga, porque España no puede ser el país de Jauja que engorda a una pandilla de vividores y condena a pasar estrecheces a la inmensa mayoría de los españoles.

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La banda de los sin miedo
María Antonia San Felipe 06-07-2013 | 10:26 | 0

          Mediaba la semana anterior cuando un antiguo senador popular del Reino, más conocido hoy en toda España como Luis “el cabrón” (con perdón), ingresaba rodeado de cámaras y reporteros en la cárcel de Soto del Real. Según han contado algunos presos, contentos porque les ha regalado una pantaloneta, el nuevo recluso fuma puros, juega a las cartas y se acomoda con galanura a la disciplina carcelaria y a las limitaciones de su nueva residencia veraniega. A juzgar por el relato que han ofrecido sus nuevos amigos, en Soto del Real habita un nuevo héroe al que piden que tire de la manta para que caigan todos los chorizos que quedan fuera. Los presos tienen bastante claro donde tienen que estar los ladrones, aunque también saben que si no te pillan in fraganti o le endilgas a otro el marrón, el que va al talego no es casi nunca el cabecilla de la banda sino su testaferro. Esta debe ser la causa por la que en Soto del Real se ha generado un sentimiento de solidaridad con el nuevo presidiario porque entre los reclusos comunes se comenta que los jefes de la banda siguen fuera.

          En la sede central del Partido Popular dicen que ellos no tienen ningún miedo a lo que pueda contar Luis Bárcenas. Dicen (mienten) que tienen la conciencia tranquila. Actúan como Juan sin miedo. Yo les comprendo porque cuando la política se practica desde la ausencia total de ética y honestidad, cuando se miente al ciudadano a sabiendas y sin propósito de la enmienda es imposible que haya remordimiento alguno. Lo niegan todo y por eso actúan desde la temeridad. Dolores de Cospedal y sus muchachos se han fortificado en un castillo construido sobre tantas medias verdades y tan infinitas mentiras que es imposible que perdure en el tiempo esa realidad virtual que han construido para engañarnos. Ellos mantuvieron hasta el mes de febrero a Bárcenas en su nómina y vistas las millonarias cuentas en Suiza y los fraudes a la hacienda pública, supongo que le pagaban la nómina en calidad de asesor fiscal. La ciénaga en la que están nadando huele tan mal que yo pronostico que a nada que sople el viento del dios Bárcenas, el frágil edificio construido sobre mentiras increíbles, al final caerá sin remedio. El gran jefe Rajoy, que guarda silencios clamorosos ante tan lacerantes engaños, ha dejado claro a estas alturas que no sólo carece de capacidad para pilotar el gobierno sino que no existe dato económico, por favorable que sea, que pueda tapar su incapacidad política y su total ausencia de liderazgo moral. No es de extrañar que Aznar, amigo de sus amigos de la Gürtel, que pagaron los eventos de la boda de su hija en el monasterio de El Escorial, se haya convertido en su principal contrincante. Está claro que en el gran teatro nacional que es España se está representando una gran farsa que puede acabar en tragedia porque están poniendo a prueba nuestra paciencia, están insultando a nuestra inteligencia y se están riendo de nosotros en nuestra propia cara.

          Doña Dolores de Cospedal ha declarado que el PP se está desnudando públicamente en un ejercicio de transparencia sin precedentes en la democracia española. La señora Secretaria General del PP se ha quedado tan ancha pretendiendo que nos creamos que tantos millones de euros en cuentas suizas y sobresueldos se obtenían todos por medios lícitos y conductos transparentes y que si algo se hizo mal ellos no sabían de donde venía el dinero que cobraban. Todos eran mudos, sordos y ciegos. Está claro que llega el momento de decir la verdad. El  99% de los españoles no tenemos ninguna duda de lo que ha estado pasando en los últimos años. Estamos gobernados por una casta política autodenominada “la banda de los sin miedo”, aunque bien sabemos que el pánico que habita en la sede del PP y del gobierno de Rajoy es de tal calibre que estos días, además de sobres con nóminas generosas, se reparten los pañales que Bárcenas  les ha enviado para que no lo olviden.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.