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dimisión

Estrellas estrelladas
María Antonia San Felipe 20-02-2016 | 7:53 | 0

Todos sabemos que el universo popular de los últimos veinte años ha estado iluminado por dos estrellas que relucían más que el sol, sobre todo cuando el sol se llama Mariano Rajoy. Me refiero a Rita Barberá y a Esperanza Aguirre. Es cierto que hay otras estrellas más recientes, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, han brillado últimamente en el PP pero no con tanta intensidad ni persistencia en el tiempo. Sería como pretender comparar a los Beatles y a los Rolling Stones con Los Diablos y Fórmula V. Nada que ver. La verdad es que Rita es una auténtica fallera mayor, no necesita traje, ella sola era Valencia y en España ha sido como la Dama de Elche, un icono de la españolidad a la vieja usanza. Por su parte, Esperanza Aguirre ha mostrado siempre ese toque supremo que tienen los metales nobles por derecho. Ella siempre ha mirado a todos desde arriba. La condesa de Bombay, incluso en calcetines cortos, ha conservado siempre su altivez con un toque de prestancia difícil de superar.

En común tienen, además de desparpajo, un instinto de supervivencia política que conecta con un electorado fiel y entregado a la causa, incluso cuando la balsa de la corrupción se convirtió en un océano. Pero las olas de ese mar embravecido pueden llevarse por delante incluso el espigón de la playa y eso le está pasando a Rita. Las investigaciones judiciales y el hartazgo de la ciudadanía amenazan con dejarla recluida en su casa. Tras veinticuatro años de alcaldesa suprema de Valencia, a Rita se le rompió la mayoría absoluta. “Vaya hostia, vaya hostia”, exclamó la noche electoral. Así que tras el clamoroso tropezón ha venido el mayúsculo resbalón. Se ha visto con claridad que no es posible estar rodeado de mierda por todas partes sin que te manche. Como lo sabía se fue a Madrid, al fin y al cabo, en el mausoleo en que se ha convertido el Senado, se vive bien y se cobra al mes más que en un año en la mayoría de nuevos empleos. Además Mariano, que teme que la ola marrón le salpique, ya la ha blindado para él protegerse detrás. Ya pueden hacer lo que quieran porque el maremoto valenciano a Rita se la va a llevar por delante más pronto que tarde.

En Aguirre todo es más multicolor. Esperanza es incapaz de defraudar a la afición, ¡buena es ella! Antes muerta que sencilla. Después de múltiples redadas anteriores, la Guardia Civil registró la sede del PP madrileño y varios domicilios, como el de Javier López Madrid y la empresa de su suegro Villar Mir, matriz de OHL, una de las sospechosas de haber engrasado la rueda de la corrupción para financiar irregularmente al partido en el gobierno. Todo ello supuestamente, claro. Pero tan claro y meridiano parece que el brillo nos ciega y nos sube la bilirrubina por encima del rabillo de la boina de la paciencia. Bueno pues cuando nosotros, los ciudadanos de a pie, no sólo vemos sino que olemos la mierda, otra vez Esperanza nos sorprende. De improviso, el domingo, después de la misa mayor, la condesa de Bombay dimite otra vez. Claro que yo estoy por cantarle esa vieja canción de José Alfredo Jiménez: No me amenaces, no me amenaces;/cuando estés decidida a buscar otra vida,/pues agarra tu rumbo y vete;/ya estás grandecita,/ya entiendes la vida/ya sabes lo que haces/Porque estás que te vas,/y te vas, y te vas,/y no te has ido/ y yo estoy esperando tu amor,/o esperando tu olvido. Ya ven, cuando la oyó Mariano, a la hora del aperitivo, se le atragantó el vermut. Rajoy sí que pensó en el olvido pero ella lo tiene siempre en su pensamiento y le ha brindado su amago de dimisión a ritmo de bofetada. Si a mí se me lleva el mar de la corrupción, a ti también, Mariano- pensaba en la rueda de prensa.

Manténganse atentos a las pantallas, no hay dos sin tres. No sabemos si habrá presidente pero si lo hay no será Mariano, claro que en otro país hace tiempo que Mariano hubiera pedido perdón y dimitido. De momento el cielo sigue estrellado.

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Sainetes
María Antonia San Felipe 18-10-2014 | 10:24 | 1

Está claro que la proclividad hacia el sainete que tenemos en este país es parte de nuestra esencia. En las noticias de la semana hay materia de sobra para escribir varios, pero como el sainete siempre tiene su parte de drama, aquí estamos, llorando de risa, de pena y de rabia al mismo tiempo. Estos días, como muchos españoles, me he preguntado: ¿para qué sirve un ministro? Está claro que si tomamos como ejemplo a la ministra de Sanidad, Ana Mato, concluiremos que para poco o nada. Es más, la sinsustancia de sus declaraciones nos ha demostrado que sus comparecencias pueden causar más desconcierto que tranquilidad en la ciudadanía. De ella sólo sabemos que no vio jamás un supercoche Jaguar aparcado en su garaje y que nunca supo quien pagaba el confeti de los cumpleaños ni los viajes de lujo de su familia. Puede decirse que por no saber ni ver nada de nada llegó al gobierno de España. Es ya evidente que la actuación conjunta de Ana Mato y del deslenguado consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid pasará al libro de los disparates de este aciago período de la historia de España. El viejo sueño de ser gobernados por los “mejores” es una indudable utopía, pero al menos, seríamos más felices si consiguiéramos que no nos administraran los más incompetentes.

Mientras Teresa Romero se debate entre la vida y la muerte la incontinencia verbal de Javier Rodríguez ha desparramado despropósitos sin ningún pudor culpabilizándola de un supuesto error, insultando a la inteligencia de cualquiera con dos dedos de frente. Por otro lado, la actuación de Ana Mato ha sido incalificable tanto por acción como por omisión. Que el propio presidente del gobierno, que jamás mueve un dedo hasta que el edificio se desploma,  haya tenido que poner al frente de la desastrosa gestión de la crisis del ébola a Soraya Sáenz de Santamaría, que parece la administradora única de todas las áreas del gobierno de España, es la mejor prueba de la incapacidad de la ministra. La petición de perdón del consejero de Sanidad, forzado por la ola de indignación que sus palabras chulescas y salidas de tono han producido, no borran ni su imprudencia ni la mala fe de sus acusaciones contra Teresa.

En la España actual, desangrada por la corrupción y la incompetencia, cualquier mediocre sin sentido puede ser nombrado ministro. En este caso la única virtud conocida de Mato son los servicios prestados a Mariano Rajoy cuando se tambaleaba como líder del PP. Premiar fidelidades con cargos de tan alta responsabilidad sin estar capacitados es una temeridad y un riesgo para el conjunto de un país asolado por la avaricia y la ambición de quienes creen que gobernar consiste en asistir a saraos y recepciones. Resolver problemas y no crearlos es sólo uno de los méritos que debe exigirse a cualquier gobernante. Pero, Ana Mato ni siquiera sabe para qué sirve un ministro. Ella y el consejero de Sanidad de Madrid son dos buenos ejemplos, aunque no los únicos, de la mediocridad instalada en las alturas del poder. Esto es para echarse a temblar. Cuantas más veces dicen que todo va bien, más miedo tengo. Mientras el viento sopla a favor el barco avanza pero al menor contratiempo, es decir, cuando un dirigente político debe demostrar su valía, es cuando se evidencia el grado de ineptitud de unos falsos líderes que sólo saben echar balones fuera y derivar las responsabilidades hacia los más débiles de la cadena. No se olviden de que la culpa de esta terrible crisis nos la han echado a nosotros por vivir, supuestamente, por encima de nuestras posibilidades, mientras ellos se afanaban, por ejemplo, en saquear las cajas de ahorro. En cualquier otro país, Mato y Rodríguez, hubieran dimitido por vergüenza torera o estarían ya fulminantemente cesados. Por cierto, en esta crisis, ¿dónde ha estado el presidente? Lejos, muy lejos de todos nosotros.

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¡Viva San Fermín!
María Antonia San Felipe 13-07-2013 | 10:24 | 0

           El día 7 de julio de 2013, San Fermín, en Pamplona el primer encierro se celebró puntualmente a las 8 de la mañana con toros de la ganadería de Alcurrucén, hubo emoción pero no heridos. A esa hora el diario El Mundo ya había soltado sus propios astados que recorrieron al trote su particular calle de la Estafeta corneando a troche y moche a toda la cúpula dirigente del Partido Popular. Cuentan las fuentes bien informadas que temiéndose lo peor, María Dolores de Cospedal, en vez de sobres, había repartido convenientemente los pañales que Luis Bárcenas, “el cabrón” (con perdón) les había enviado desde la cárcel de Soto del Real, al tiempo que remitía a Pedro J. Ramírez la primera entrega de la contabilidad obscena del Partido Popular. Ese libro plagado de ingresos ilegales y de pagos fraudulentos no se entrega al Tribunal de Cuentas para que lo audite porque teóricamente nunca existió. Lo desvelado es la prueba fehaciente de cómo se corrompen los dirigentes sin escrúpulos que saquean el dinero público con la excusa de que nos construyen puentes, parques o carreteras a precios muy superiores al precio real. No es de extrañar que mientras se disparaba el difícil público se iba incrementando el holgado nivel de vida de los altos cargos de un partido que se autoproclamaba enemigo de la corrupción. Está claro que ellos si han vivido por encima de sus posibilidades.

          En este particular encierro, dirigido por Bárcenas y patrocinado por Pedro J., el balance arroja un número amplio de heridos y múltiples contusionados. Está claro que los toros salieron en puntas y sin afeitar y que hubo momentos de pánico en el recorrido de tan particular encierro. Una vez a salvo, detrás de las tablas, se pudo comprobar que entre los heridos estaban Rato, Mayor Oreja, Javier Arenas, Paco Cascos y algún otro, pero el más grave de los arrollados, a simple vista y antes de recibir cuidados médicos, era Mariano “el silencioso”. No es de extrañar que desde el domingo el Presidente del gobierno, amigo del jefe de lidia desde hace años, no haya recuperado el don de la palabra salvo para explicar que en este país sólo se habla de tonterías y no de lo importante, como si saquear el dinero de nuestros impuestos debiera premiarse con dos orejas, el rabo y salida a hombros desde el centro del redondel.

          Resulta llamativo escuchar las variadas ocurrencias y mentiras con las que cada día intentan hacernos comulgar con ruedas de molino los diferentes portavoces del PP. Cuanto más apesta la basura y más evidente es la ciénaga moral más intentan convencernos de que huele a colonia y a cumplimiento estricto de la legalidad. Ya nada nos resulta sorprendente porque la verdad cada día es más clamorosa por mucho que traten de ocultarla. A mí lo único que me resulta sorprendente es como a estas alturas de una película, con aroma a mafia siciliana, todavía nuestra paciencia de ciudadanos burlados resiste sin estallar.

          En cualquier país verdaderamente democrático este escándalo habría hecho caer al gobierno hace tiempo, por ejemplo el día que nos explicaron por qué pagaban la nómina de Luis Bárcenas antes de despedirlo en diferido, cuando en realidad lo que estaban comprando a plazos era un silencio que ya por entonces hablaba con más contundencia que la contabilidad publicada por El Mundo. No es de extrañar que la amiga del alma de Rajoy, Esperanza Aguirre le haya animado a confesar las irregularidades contables si es que existieron, porque es mejor ponerse rojo una vez que ciento amarillo. Cuanto más largo sea el silencio más dolorosa resultará la verdad y más inaceptable para un país que ya no soporta más tanta falta de vergüenza y decencia pública. Está claro que el tema no va a acabar aquí, la primera cornada propinada al presidente del gobierno lo ha dejado sin habla y si no recupera la palabra para confesar la verdad debe presentar la dimisión y convocar elecciones antes de que la fiesta termine, como es tradición, con la traca final.

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Elogio de la paciencia
María Antonia San Felipe 04-05-2013 | 9:41 | 0

 

          España ha llegado a la insoportable cifra de 6.202.700 parados y según el gobierno nada puede hacerse, salvo refugiarse en la resignación y tener paciencia, mucha paciencia para soportar la adversidad. ¡Tranquilos!, nos han dicho, que el gobierno sabe lo que hace. El último consejo de ministros presidido por Mariano Rajoy, “el ausente”, ha sido un ejercicio de clamorosa capitulación ante la realidad. Su política económica ha fracasado y desde el punto de vista político no hay mayor muestra de incompetencia que admitir ante la ciudadanía que nada puede hacerse en los próximos años para superar uno de los momentos más difíciles de la historia reciente de España.

          Nos piden paciencia y esperar a que escampe. Los portavoces gubernamentales quieren que tengamos fe, cuando su credibilidad es inexistente, porque lo único indudablemente cierto es que han incumplido todas las promesas que hicieron a los españoles. La primera mentira fue contarnos que no sabían que las cosas estaban tan mal, algo increíble porque gobernaban la mayoría de las Comunidades Autónomas y controlaban casi todas las cajas de ahorro hoy quebradas. Después vino la excusa de la herencia recibida, mala era, de ello no hay duda 4.978.300 parados, pero ellos se presentaron como el talismán del cambio. Su llegada al gobierno iba a ser tan milagrosa que en algunos lugares, como La Rioja, la cifra de desempleo estaría por debajo del 9%. Después vino la confesión de que Europa nos exige austeridad y que la realidad, como cuando un atracador te encañona con un arma, les estaba obligando a subir impuestos y a dejarnos sin derechos laborales, sin ley de dependencia, con sanidad privatizada y con educación recortada. Está claro que saben lo que hacen. Nos han conducido al borde del precipicio y sólo falta ahora que nos digan que saltemos por el barranco que ya irá Fátima Bañez con Montoro y De Guindos y el jaguar de Ana Mato a recoger nuestros trocitos cuando nos despeñemos.

          Sr. Presidente, no puede jugar al escondite con nosotros, no es tolerable que permanezca en silencio ante su pueblo, porque no resulta un consuelo el juego de niños que se traen entre manos de ponerse en lo peor, con unas previsiones que prolongan la recesión y el desempleo al año 2016, esperando que suene la flauta y las cifras sean mejores para sin hacer nada por conseguirlo vendernos un éxito como quien saca un conejo de la chistera. España no es un circo, aunque a este paso la miseria va a cosechar más víctimas que los leones en la época de Nerón, ya que su política está condenando a la exclusión a demasiada gente. Sin trabajo, ni esperanza de encontrarlo y el que existe ofrecido en condiciones tan precarias que vamos camino de parecernos más a Bangladesh que al resto de Europa, no se puede continuar. ¿Puede salir adelante un país sin ambición y sin esperanza? Yo creo que no, aunque desgraciadamente no veo a nadie capaz de ofrecer esa confianza precisa para ganar el futuro.

          Hasta ahora sr. Rajoy, la gente se ha organizado desde la solidaridad con increíble paciencia pero es hora de ofrecer soluciones. Creo que ha llegado su momento, el de la verdad. Sr. Presidente, es la hora de dar la cara ante la Nación y dejarse de embustes y medias verdades porque cuando un gobierno se equivoca tan gravemente en sus previsiones y en su diagnóstico de la realidad cabe esperar, cuando menos, una rectificación de sus políticas a la velocidad del rayo, pero si la única receta económica que puede ofrecer es la petición de paciencia a la insuperable cifra de damnificados por una política errónea, que está hundiendo cada vez más en la recesión a todo el país condenándolo a un futuro negro como el carbón, sólo cabe una salida: la dimisión.

 

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Al final de la escapada
María Antonia San Felipe 11-11-2011 | 3:36 | 0

 

          Parecía que no iba a ocurrir jamás pero sucedió, por eso estos días recordamos que Joe Frazier tumbó a Muhammad Ali (Cassius Clay), un 8 de marzo de 1971, ante la expectación mundial. Si lo comparamos con los combates que libra Berlusconi diremos que éstos nunca fueron a pecho descubierto ni tuvieron tintes heroicos ya que él siempre se movió entre penumbras, es decir, en las tinieblas entre las que se fraguan las intrigas y los negocios fraudulentos. El estilo político de Berlusconi ha estado siempre alimentado de sobornos, chabacanería y, sobre todo, de una evidente confusión entre negocios e interés nacional que siempre emanaron un cierto olor a podrido. No obstante il Cavaliere parecía imbatible y por supuesto inasequible al desaliento, ya que hiciera lo que hiciera, conseguía finalmente el favor del pueblo italiano. Aficionado a las juergas sin límite y forofo del botox y el injerto capilar, ha sido el presidente italiano más duradero de la historia. Pero como no hay mal que cien años dure, la crisis de la deuda lo ha puesto contra las cuerdas y ocho diputados “traidores”, que antes comían de sus manos, han acabado de dejarlo KO sobre el cuadrilátero en el que se ha convertido el parlamento italiano.


           Está claro que il Cavaliere no va a salir por la puerta grande, sobre todo porque no hay peor error en política que prolongar las agonías. Sólo el hecho de anunciar que está en trance de dimitir al tiempo que intenta dilatar su efectividad a la adopción de las medidas que le exige Europa, no es sino una treta para mantener su, hasta ahora, omnímodo poder. Quizás a Berlusconi sería bueno brindarle el consejo del refrán español que advierte que siempre es mejor irse antes de que te echen. Pero él no piensa lo mismo. Su primera reacción, cuando se aventuraba que había perdido la mayoría parlamentaria, no fue reunir a sus ministros en un gabinete de crisis, sino a su familia para estudiar lo que interesaba, no al país, sino a sus negocios. No es nuevo, siempre ha sido así, pero ahora los ánimos están demasiado exaltados como para aguantar impertinencias de un primer ministro acorralado y sin ninguna idea bajo el tupé que le han implantado en una clínica estética de lujo.
           Hemos comprobado empíricamente que el rumor de su posible dimisión disparó al alza la bolsa de Milán y que posteriormente, al no producirse, el diferencial de la deuda ha puesto a Italia al borde de la intervención, lo que significa que a este hombre no sólo sus socios sino hasta los mercados le han señalado el camino. Hace unos días se criticaba a Yorgos Papandreu por su órdago contra la Unión Europea, pero su movimiento fue realizado en clave de política interna y su táctica ha dado el resultado que él, en solitario, no hubiera conseguido. Era evidente que para que se formara un gobierno de concentración o de salvación nacional, el primero que debía retirarse era el propio Papandreu y así lo ha hecho. Yo no dudo de que así lo tenía pensado de antemano, ya que si en tan corto espacio de tiempo ha sido posible un acuerdo de los partidos mayoritarios en Grecia es porque se ha puesto de manifiesto que si Papandreu, como sostiene la mayoría, no ha estado a la altura de las circunstancias, el resto de políticos griegos tampoco. Sólo así se explica que hayan aceptado ahora las medidas que no quisieron apoyar cuando las proponía Papandreu. Lo mismo ocurrió en Portugal donde Pedro Passos Coelho ha tenido que dar por bueno lo que tan mal le parecía antes de ganar las elecciones a José Sócrates y seguramente lo mismo ocurrirá en España. Concluyendo, Berlusconi ha puesto a Italia en una encrucijada, mientras sus actividades no perjudicaban al resto de países todo le ha sido consentido, pero ahora ya nadie le ríe las gracias. Berlusconi se encuentra al final de la escapada mientras un vendaval de pesimismo recorre la vieja Europa.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.