La Rioja
img
Etiquetas de los Posts ‘

futuro

El demonio en el cuerpo
María Antonia San Felipe 10-03-2018 | 8:00 | 3

manifestacion-feministaNotaba yo una cosa extraña que me desazonaba cuando pensaba en la huelga del 8 de marzo y menos mal que ha sido el obispo de San Sebastián el que me ha iluminado con su inmensa sabiduría. Lo que me ocurre es que tengo, como muchas mujeres, el demonio en el cuerpo. Ya notaba yo algo raro desde que fui a la universidad y se me despertó esa pasión irrefrenable por la democracia, la libertad y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Y es que monseñor Munilla pertenece a esa estirpe de obispos (pues no existen obispas) que siempre han creído que la mujer está tan invadida por el demonio que es el demonio mismo. Para una vez que algún eclesiástico como el cardenal Osoro había declarado que comprendía nuestra jornada reivindicativa pronto la caverna ha vuelto por donde solía.

Así que gracias al empujoncito de monseñor Munilla me decidí por la huelga de veinticuatro horas que fue lo que el demonio me aconsejó. Hago huelga no solo porque sobran razones sino porque faltan argumentos para convencerme de lo contrario. Quienes niegan la fuerza de este movimiento por la igualdad real que ha renacido internacionalmente son los mismos que históricamente se opusieron a propiciar los cambios que hemos conseguido como sociedad. Costó conseguir la jornada de ocho horas, costó conseguir los derechos civiles, costó aceptar el acceso de la mujer a la educación, costó erradicar el trabajo y la explotación de los menores de edad, costó que no estuviera mal visto el trabajo de la mujer fuera de casa, costó conseguir los primeros convenios colectivos para evitar la explotación del obrero hombre y la sobreexplotación de la obrera mujer, costó conseguir el voto… En estas luchas históricas quienes pelearon lo hicieron por la totalidad del colectivo.

Por eso, quienes creen que la actual lucha de las mujeres no tiene sentido se equivocan. Que sí, que hemos avanzado mucho, hombres y mujeres, pero en el reparto siempre salimos perdiendo. Todo lo conseguido ha costado mucho dolor y muchas renuncias a nuestras antecesoras. Personalmente algunas pueden no sentirse discriminadas pero eso ocurre porque no se ponen en la piel de otras, de muchas. Hay mujeres que han llegado muy lejos pero no son mejores que las que no lo consiguieron habiéndolo intentado, simplemente tuvieron más suerte. Llegan alto menos de las que por su talento merecen.
Algunos siguen empeñados en ridiculizar nuestra lucha para deslegitimarla. Los chistes y las bromas de mal gusto se reiteran cada día. Sin embargo el futuro va a ser más femenino porque vamos a continuar con la vista puesta en el horizonte. Las mujeres estamos obligadas a reivindicar la utopía, los sueños imposibles, porque es la única forma de llegar lejos. Por cierto, a ver si les entra en la cabeza a algunos y a algunas, ni luchamos contra los hombres ni para ser como ellos. Afortunadamente cada vez más hombres nos acompañan y comparten nuestros sueños.

Cuando esto escribo nadie sabe cuál será el impacto de la huelga pero sea cual sea, ya ha triunfado. Nunca ha habido tantas mujeres conscientes de su propia fuerza transformadora. Esta huelga tiene un sentido simbólico evidente, es el punto de partida de un nuevo tiempo por la igualdad real. Quienes la combaten o la manipulan están fuera de una realidad en proceso de cambio. Esta huelga ha sido por las que lucharon antes, por las que consiguieron lo que tenemos, por las asesinadas, violadas y maltratadas, por la brecha salarial, por las que trabajan sin salario, contra la precariedad, el silencio y la incomprensión. Por las que queriendo no pudieron hacerla, por las que pudieron y no quisieron, por las que niegan la discriminación pero la sufren. Esta huelga es un empujón para anticipar un futuro que tenga color de igualdad.

Ver Post >
Tengo miedo
María Antonia San Felipe 07-10-2017 | 8:00 | 0

chicas-banderasDesde el domingo no abro las ventanas tengo miedo, miedo de que penetre la desesperanza y esa creciente tristeza que inunda a toda España, también la que habitan los que quieren irse. Me siento, como la mayoría, desolada. No creo que estemos al borde del precipicio, más bien observo que estamos cayendo por el abismo a velocidad de vértigo. Percibo la caída tan real que ya me duelo solo de imaginar la potencia del impacto. Creo que la bofetada se anuncia monumental, salvo que, como en las películas, en el último momento alguien sea capaz de desplegar una red que la amortigüe. De momento no veo a nadie. 

Quienes negaron el problema dejando que el tiempo lo acrecentase están paralizados, atónitos porque todo lo que no iba a ocurrir, ha ocurrido y todo el mundo lo ha visto. Nos han dejado asombrados. Tras años de negar la realidad, cuando ha llegado la hora de la verdad su torpeza e improvisación han sido evidentes. El resultado de su acción ha dado una coartada de legitimidad a quienes la habían perdido por completo en una sesión parlamentaria tormentosa en la que se pusieron al margen de la legalidad. Han caído en todas las trampas diseñadas milimétricamente por quienes desde el Govern no han hecho otra cosa que planificar este momento. Desconcertados en su propio error se han escondido cobardemente detrás de policías y guardias civiles, ya saben, siempre sacrificando peones para salvarse ellos. Al otro lado, quienes irresponsablemente han desafiado la legalidad se han parapetado detrás de su propio pueblo al que han partido en dos, quien sabe si para siempre. Así que incluso su éxito es un clamoroso fracaso.

El balance es desolador porque quienes han vulnerado las normas básicas de convivencia que nos dimos se han envalentonado con los errores ajenos y han tomado las calles con la ficción de quienes creen estar haciendo historia para conseguir la Arcadia feliz. El problema es que todo eso es mentira. Este momentáneo éxito camina hacia el precipicio de la realidad y más si, como todo apunta, se declara la independencia de forma unilateral. Al día siguiente no habrá independencia pero Cataluña y España estarán rotas, fragmentadas de dolor.

La constatación de que un río de emociones recorre las calles y los pueblos es hoy desconcertante porque la racionalidad ha quedado aparcada. Es lo que ocurre cuando se sacan a pasear los sentimientos y unos se creen con más derechos que los otros. En estos momentos no vivimos el otoño sino los preludios del enfrentamiento. Ya lo dije la semana pasada, el hijo del enfrentamiento es el odio y, si no se impone la cordura, lo que florece es la malquerencia y un chispazo puede acabar en pelea. Ahí estamos, en el insulto y la bilis, entre el resentimiento y la hiel, diciéndonos barbaridades unos a otros sin poder taponar la brecha.

El mal ya está hecho y las heridas van a quedar tan repartidas como las culpas. El problema es que las vendas, las consecuencias de tanta irresponsabilidad política, de tanta manipulación de las emociones colectivas, siempre las sufre el pueblo, los pueblos, conducidos por líderes de pacotilla hasta el desencuentro.

No sé cuál es la solución aunque presiento que quienes nos han traído hasta aquí tampoco la conocen, pero hemos llegado a un punto que no podemos tolerar más despropósitos. España es una democracia y quienes lo niegan es porque no saben lo que es una dictadura, si lo supieran no jugarían con fuego. Hay una sociedad civil que debe reaccionar. No quiero tener miedo, nos jugamos el futuro, el de todos, así que es mejor que no nos perdamos el respeto. Todavía queda mucha inteligencia en este país, usémosla, alejemos el odio porque hay cauces democráticos y legales para enmendar el desastre, nunca es demasiado tarde para ganar el futuro y hoy es demasiado pronto para perderlo.

Ver Post >
Trabajar el futuro
María Antonia San Felipe 14-07-2017 | 7:50 | 0

europarlamentoEn ocasiones una noticia menor te impacta y te empuja a hacerte preguntas. Por ejemplo, vemos el hemiciclo del Parlamento Europeo vacío mientras en la tribuna de oradores un señor se esfuerza en hablar ante nadie y, de pronto, el cabreo surge de forma natural, como si lo hubiera convocado el asombro. El primer ministro de Malta, Joseph Muscat rendía cuentas a nadie sobre los seis meses de presidencia y a nadie le importaba porque nadie había. El ciudadano se indigna y se pregunta: ¿Por qué no nos entienden, por qué no ven que nos duele su ausencia del puesto de trabajo? La respuesta es sencilla, simplemente no dan importancia a lo que nosotros consideramos relevante y eso ocurre porque cada vez están más lejos, no en distancia kilométrica sino en porcentaje de intuición política.
          Los eurodiputados se muestran tan distantes del trabajador como del autónomo, del abogado como del médico, del barrendero como del maestro. Es tal la lejanía que no es extraño que en la Unión Europea y los países que la integran se viva una deriva política que resulta más sencillo describir que solucionar. El abismo entre la clase política y los ciudadanos, entre los representantes y los representados se incrementa por ausencia de sintonía.
           Por eso, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, se mostró sorprendido cuando el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, al comprobar que de los 751 diputados solo asistían a la sesión una treintena, se enfadó y afirmó que aquello era “ridículo”, exageradamente “ridículo”. Sin duda una falta de respeto a los países pequeños ya que, añadió, “Si el señor Muscat fuera la señora Merkel, algo difícilmente imaginable, o el señor Macron, más imaginable, hubiese encontrado una Cámara llena”.
           Sin embargo, quienes vemos la imagen no solo lo consideramos una falta de respeto al orador sin público sino un insulto a los ciudadanos, cuando a los trabajadores se les pide, en toda Europa, compromiso y dedicación a su trabajo para poder conservarlo, en muchas ocasiones, con salarios exiguos y condiciones laborales mucho menos favorables que las de los señores eurodiputados.
           Dicen que los señores europarlamentarios estaban haciendo otras cosas pero según Junker, si hubiera estado otro jefe de estado como Merkel, las ausencias hubieran sido menos abultadas. Es cierto que, a veces, las apariencias engañan pero las imágenes del vacío parlamentario que se repiten habitualmente son demoledoras. Europa camina a la deriva desde hace tiempo y la prolongada crisis nos ha mostrado las goteras del edificio, que son muchas. Los movimientos antieuropeos y ultranacionalistas están amenazando y minando el proyecto común y poniendo en riesgo el espacio democrático más estable desde la Segunda Guerra Mundial, pero la falta de respuestas coherentes de las élites políticas de la burocracia europea también.
           Seguramente Juncker quiso llamar la atención de sus señorías porque ahora que Trump se acerca a Putin y que la Gran Bretaña, se separa del proyecto europeo, es cuando más necesaria es una Europa fuerte y cohesionada. El primer reto, al que parecen dar poca importancia los eurodiputados ocupados en no se sabe qué, es aproximarse más a sus propios electores. Es tiempo de que, en vez de pelear por ir en las listas de sus partidos en puestos de salida, se preocupen de sintonizar la misma frecuencia vital que sus electores. Ellos también tienen un contrato con nosotros y queremos verlos en sus puestos de trabajo actuando con diligencia. Al fin y al cabo, aunque ellos no parecen darle importancia, de sus decisiones no depende su generoso sueldo sino algo más importante: nuestro futuro.

Ver Post >
Mirar y ver
María Antonia San Felipe 13-05-2017 | 8:00 | 0

Que mirar y ver no son la misma cosa es algo que sabemos pero que olvidamos con demasiada frecuencia. En Francia se ha frenado a la ultraderecha de Le Pen pero el germen sigue intacto ya que sus principales apoyos han sido cosechados entre la clase obrera que se siente abandonada por sus representantes tradicionales.
           El estrepitoso fracaso del Partido Socialista ha sido tan importante que no es posible predecir sus consecuencias. Habrá que ver si en el escaso tiempo que resta para las elecciones legislativas de junio puede reorganizar a los supervivientes. En Inglaterra, que está ya en campaña electoral, el Partido Laborista puede cosechar desastrosos resultados. No podemos olvidar que tanto Benoît Hamon como Jeremy Corbyn fueron elegidos en las primarias correspondientes y que ambos levantaron grandes pasiones frente a sus rivales pero no ocurrió lo mismo entre sus votantes. Ello indica que no sólo los dirigentes de ambos partidos, sino también sus militantes han caminado por senderos divergentes a sus potenciales votantes. En el caso francés (6,3%) el abismo que se ha abierto bajo sus pies produce el vértigo de un desmoronamiento.
           En España el PSOE está entregado a su propia batalla y sería conveniente que todo el partido (dirigentes, candidatos y afiliados) reflexionasen sobre el proceso en el que están participando. Si miran bien lo que ha ocurrido en el país vecino debieran poner las barbas a remojar. El ambiente en que se está celebrando la campaña electoral interna es de una crudeza extrema, la tensión se vislumbra de arriba abajo y de abajo arriba. No es de extrañar, pues el proceso de primarias nace de un Comité Federal cainita que ha dejado heridas sangrando y mucho resquemor entre la militancia que se siente manejada e incomprendida. Los dos candidatos que han obtenido más avales de la militancia, Susana Díaz y Pedro Sánchez, esgrimen sus razones legítimas pero las afrentas previas que ambos acumulan hacían aconsejable que no fueran los protagonistas de esta carrera en la que el PSOE se juega su supervivencia.
           Susana Díaz esgrime a su favor la fuerza que le da ser la presidenta de Andalucía y representar a la mayor federación socialista, aunque no sea secundada por todos. Cree que puede ganar, tiene apoyos notables y se ha educado en la organización interna del PSOE para llegar a lo más alto. La distribución geográfica de sus avales ha puesto de manifiesto que Sánchez gana en 11 federaciones y Susana en 6. Es decir, que tiene un nivel de rechazo que, quizás, no esperaba.
           Pedro Sánchez se queja de que Díaz tiene a su favor al aparato del partido y, sin duda, sabe de lo que habla porque él lo controló con mano de hierro a través de César Luena. Él ya ha concurrido dos veces a las elecciones con exiguos resultados. Sin embargo, lo sucedido en el Comité Federal del 1 de octubre pasado le ha dado una fuerza de la que carecía tras su segunda derrota electoral. Fue victimizado ante todo el país en una reunión muy poco edificante, lo que significa que del infierno puede pasar al cielo del poder interno. Pedro Sánchez tiene posibilidades de ganar, más de las que creían sus enemigos e incluso sus amigos que se pasaron a la candidatura de Patxi López que, hoy por hoy, tiene menguadas posibilidades.
           Quedan todavía muchos militantes socialistas sin candidato claro, que hubieran preferido otros rostros y más ideas que cuchillos para ganar sus voluntades. Todo es muy incierto, puede ocurrir que quien gane las primarias obtenga su último éxito. Si no se pone en juego algo más que pelea interna, si no se produce una profunda regeneración ideológica que abandone la complicidad con las políticas aceptadas por el PSOE en el año 2010, si no hay un proyecto sincero que devuelva la confianza a los votantes maltratados y excluidos, a los que se lleva tiempo dando la espalda, ese partido ganador, que todos dicen querer, puede convertirse en un partido con más ambiciones que líderes y con más historia que futuro.

Ver Post >
El futuro de España
María Antonia San Felipe 25-06-2016 | 8:15 | 0

En las fiestas de los pueblos cuando pasa la charanga deja unos segundos en el aire el rumor de la melodía. Todavía retumban en nuestros oídos los últimos sonidos de esta campaña electoral que comenzó el pasado invierno y concluye con el calor del verano. Es innegable que la temperatura de la contienda electoral ha subido como el termómetro, de golpe. Hay nervios y cierta ansiedad general. No sabemos si todo seguirá como hasta ahora o los ciudadanos con su voto darán la vuelta a la tortilla. En cualquier caso el futuro está por estrenar y la tentación de la novedad produce un cierto vértigo, es lo que tiene el porvenir que, en ocasiones, se viste de sorpresa. Pase lo que pase la noche del domingo será tiempo de emociones. Puede que haya ganadores que pierdan y todo lo contrario, pero seguro que tanto entre los políticos como entre los votantes habrá esperanzas quebradas y otras satisfechas. Merecemos que de estas urnas salga un gobierno, pero sobre todo los ciudadanos esperamos que cese ya el estruendo de la charanga que escuchamos desde hace meses.

Lo que está por venir lo sabremos el domingo pero en esta campaña hemos visto de todo. Es innegable que ha habido más tensión y más nervios porque se vive en el terreno de la incertidumbre. Pese a la intensidad de la campaña mediática, especialmente en televisión, creo que se ha seguido con cierto desapego ciudadano. No obstante, hay que reconocer que ha habido indudables escenas de comedia con libretos espléndidos al estilo de las películas de Paco Martínez Soria y La ciudad no es para mí. Si me piden que elijan el momentazo de esta campaña yo dudo entre la emoción de Rajoy en el campo de alcachofas de Tudela o la escena/mitin en una granja en la que el presidente en funciones explicaba, mientras mugían las vacas, que “España es una gran nación y sobre todo, tenemos algo muy importante: españoles”. Es probable que las vacas todavía permanezcan atónitas ante tan insólito espectáculo. Seguramente el vaquero les dobló la ración de alfalfa para reanimarlas del susto. Yo confieso que, como soy hija de lechera, me quedo con la escena de la vaquería. Es que yo soy muy sentimental aunque reconozco que en mi interior el espectáculo de la granja compite con la aventura de Mortadelo y Filemón protagonizada por el inefable espía de adversarios políticos, el ministro Jorge Fernández Díaz. Por lo demás, las cosas han transcurrido por los senderos de siempre. Hoy algunos firmarían por quedarse, al menos, con los resultados que obtuvieron el 20-D y otros aspiran a mejorar pero nada hay de cierto ni en las encuestas ni en las intuiciones de los candidatos ni entre los ciudadanos, muchos de los cuales todavía albergan dudas de a quién votar.

Todos los candidatos dicen querer una España mejor, pero lo complicado es definir qué significa mejor y quienes percibirán la mejoría. Esta es una tarea tan ardua como explicar en qué consiste la felicidad. Si ha existido una estrategia de la que se ha abusado en esta campaña, ha sido la de meter miedo al votante sobre su propio futuro según cuál sea el resultado electoral. Creo que es una irresponsabilidad que puede tener efectos contrarios a los pretendidos.  Gobierne quien gobierne el futuro es una incógnita y nadie puede asegurar cómo será, nadie. Por eso lo importante es votar desde la propia libertad. En un país en el que hemos votado muy poco a lo largo de la historia, votar es un derecho conseguido con dolor, por eso es un orgullo ejercerlo. Hubiera sido mejor que no se repitieran las elecciones pero, no lo duden, todavía sería peor que no pudiéramos votar. El futuro empieza el domingo, así que, si tiene dudas, despéjelas y vaya a votar a quien crea que le ofrece el país más parecido al que usted sueña.

 

Ver Post >
Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.