La Rioja

img
Etiquetas de los Posts ‘

Gallardón

Salir del laberinto
María Antonia San Felipe 27-09-2014 | 10:28 | 0

          Llevaba tiempo Alberto, como escribí la semana pasada, dando vueltas como loco por los pasillos del laberinto por los que andaba perdido con su anteproyecto de ley del aborto bajo el brazo. Está claro que de él sólo podía salir con ayuda de Dédalo que fue quien lo construyó, es decir, de Rajoy. La realidad ha sido terriblemente dura para Gallardón. Parece mentira que habiendo sido líder carismático de la simulación y el embaucamiento no haya aprendido que en política lo mismo te aplauden con fruición tus compañeros de partido que te tiran al cubo de la basura y precintan la tapa para que no levantes cabeza. Digamos que esto último es lo que le ha ocurrido al listo de Alberto Ruiz Gallardón. Él iba y venía con su ley a mostrársela al jefe y mientras otros gurús le llenaban a Rajoy la mesa de encuestas que le indicaban que para ganar las elecciones era necesario buscar el centro político, algo tan complicado de encontrar como el santo grial de la leyenda artúrica.

  Él amenazó con dimitir y ese órdago público, tantas veces repetido, no le ha dado esta vez resultado. Rajoy no le pidió que reconsiderase su postura, no insistió en que se quedara por el bien del PP y de España. La suerte estaba echada. Una vez que el presidente del gobierno anunció su decisión de aparcar el proyecto de ley del aborto, al listo de Gallardón no le quedaba otra salida que la dimisión si no quería ser motivo de chanzas y chirigotas. Aunque está claro que de los chistes no lo va a librar nadie. Gallardón es ya historia y no hay duda de que a ella va a pasar como el primer ministro de España que, en vez de avanzar hacia el futuro en sintonía con la sociedad española, pretendió retrotraerla al pasado criminalizando a las mujeres e intentado imponerles una moral como en otros tiempos la Inquisición trataba de condicionar las conciencias con castigos y amenazas.

Su paso por el ministerio ha sido nefasto y aunque Gallardón se ha ido porque Rajoy y su partido lo han sacrificado a cambio de un puñado de votos, su dimisión es un triunfo de la sociedad que ha mostrado su disconformidad con una visión tan retrógrada del mundo en que vivimos. Despedido Gallardón, no podemos perdonar el dolor que han causado pero si constatar la profunda hipocresía que habita en el gobierno de España. Dice Rajoy que ésta es la mejor decisión y la que menos divide a la sociedad española. Esta afirmación resulta en sí misma la prueba evidente de la falta de escrúpulos con la que se ejerce el gobierno. Cuando se adoptan disposiciones de tanta trascendencia social se supone que se han valorado todos los aspectos que concurren. Pero no, con una soberbia infinita ayer presentaban su ley del aborto como el mayor avance en la protección de los derechos del concebido no nacido y hoy se dan cuenta de que ni sus votantes demandaban esas contrarrevoluciones ideológicas.

El fraude a la sociedad española ejercido desde el gobierno de Rajoy es inmenso, ni siquiera la frágil mejora económica puede tapar el retroceso en derechos, el saqueo de la sanidad pública, la merma de servicios sociales, la subida de impuestos, el billón de euros de deuda, el paro y la corrupción… Siendo todo esto terrible no hay duda de que el fraude a sus propios votantes es todavía mayor. Obtuvieron un apoyo masivo de los españoles y hoy el inventario de mentiras, previas y posteriores, no los encubre el recuerdo de la herencia anterior. La retirada de su ley del aborto es la mejor prueba de la traición al programa electoral que los llevó al poder. Será difícil que a partir de ahora los portavoces del gobierno y del PP puedan invocar principios universales o la coherencia en sus actuaciones, seguramente en las filas de los cargos públicos del PP estos días cunde el desánimo ante la evidencia de tanto engaño perpetrado consecutivamente contra la sociedad española, pero ya sabemos que dimitir es un verbo que sólo se conjuga en España cinco minutos antes de ser cesado o depositado, como Gallardón, en el cubo de la basura.

 

Ver Post >
El olvido está lleno de memoria
María Antonia San Felipe 08-02-2014 | 11:29 | 2

          “Hay quienes imaginan el olvido/como un depósito desierto/ una cosecha de la nada y sin embargo/el olvido está lleno de memoria”. El viento del invierno me ha refrescado estos versos de Mario Benedetti al contemplar lo que ocurre en nuestra querida España. Terminaba la semana con el partido del gobierno reunido en Valladolid, allí sus dirigentes se enorgullecían de la multitud de batallas ganadas en su lucha contra la ciudadanía tras someterla a tal cantidad de torturas cotidianas que van a resultar inolvidables para muchas generaciones. Dijo Dolores de Cospedal que en España o “es el PP o la nada”. Podemos decir que es, en esa miserable nada, donde nos han colocado. Pareciera que los dirigentes del PP hubieran olvidado todo lo que prometieron. Como no es posible andar tan desmemoriados es fácil concluir que nos toman por el pito del sereno. Los pilares de su programa electoral fueron básicamente: crear empleo, bajar impuestos, no poner dinero público para salvar bancos y no tocar ni educación ni sanidad ni servicios sociales. No hace falta que les recuerde a ustedes lo que han hecho. Unos días después de su glamurosa convención, que terminó con una carga policial desmesurada contra los manifestantes, las cifras de paro fueron elocuentes: 113.097 desempleados más y 184.031 afiliados menos a la Seguridad Social en el último mes. En resumen, un millón de parados más desde que Rajoy es presidente. Las explicaciones que dieron al desastre humano del paro fueron hilarantes.

          Protagonizan una película de los hermanos Marx, un despropósito tras otro y tras tirar todo al contenedor de basura la única promesa prioritaria es la modificación de la ley del aborto. El general Gallardón ha decidido que las mujeres serán madres aunque no quieran. Él no piensa abdicar de su programa ni del apoyo que le otorga el presidente del gobierno, a cuya superior jefatura se debe porque su efímero poder, que tanto adora, proviene del dedo de Rajoy. Al ministro de Justicia debiera preocuparle más acabar con la corrupción en España que con los derechos de las mujeres y más hoy que la Unión Europea ha advertido que España, además de campeona del paro, es líder en corrupción pública. Pero esto para Gallardón no tiene importancia. Él solo se ocupa de proteger a los imputados por corrupción con la ayuda de la fiscalía. Claro que para combatir con eficacia este cáncer habría que hacer tal limpieza que pudieran acabar echándole a él.

          Aquí en nuestra tierra, en La Rioja, que tanta transparencia prometen y jamás practican, mediada la semana, el juez Ruz citó a declarar al secretario general del PP riojano y a su gerente para que detallaran si la compra de su sede por un millón y medio de euros, ¡ahí es nada!, pudo hacerse con dinero negro, posteriormente blanqueado por Luis Bárcenas y de nuevo remitido a La Rioja. Esto ocurrió en 2008 y ¡oh, sorpresa!, ni Carlos Cuevas ni la gerente se acuerdan de nada de nada. Ellos, que tanto recuerdan los errores ajenos aunque sean del siglo pasado, dicen que mágicamente aparecieron 200.000 euros en su cuenta y se enteraron cuando vieron el extracto. Esto no me digan que no es un milagro. Deduzco, con toda lógica, que si el ministro del Interior, Fernández Díaz, ha declarado que España va mejor porque Santa Teresa de Jesús vela por nosotros, quizás, en algún rato libre mi querida Santa Teresa, multiplicó la pasta de la cuenta del PP en vez de hacerlo con la de Cáritas, el Banco de Alimentos o en la Cocina Económica como Dios manda.

           Como dice Benedetti “en el fondo el olvido es un gran simulacro/Nadie sabe ni puede/aunque quiera/olvidar”. Yo confío en que Santa Teresa y la Virgen de Valvanera iluminen nuestra memoria de ciudadanos reiteradamente burlados para que no olvidemos que además de tomarnos por tontos quieren que comulguemos con ruedas de molino.

Ver Post >
El País donde nunca pasa nada
María Antonia San Felipe 28-12-2013 | 4:38 | 0

           

          Peter Pan vivía en el País de Nunca Jamás donde los niños eran felices aunque no crecían. Nosotros que año tras año encanecemos, hemos comprobado que vivimos en el país Donde Nunca Pasa Nada. Bueno, perdón, si pasa. Si eres un mendigo te pueden multar por dormir en la fría calle, si eres un trabajador te pueden despedir por un simbólico puñado de euros, si eres un investigador te dejan sin beca y sin ratones de laboratorio, si eres un enfermo de Alzheimer te quitan la ayuda, si eres un anciano te congelan la pensión, si robas para comer te meten en la cárcel, si eres joven te empujan a abandonar tu país, si eres estudiante de familia sin excesivos recursos, olvídate de la beca y por tanto de estudiar e incluso ahora, si eres mujer, gracias al ministro Gallardón, te pueden fastidiar la vida gracias a la nueva ley del aborto que nos traslada directamente a la Edad Media… Ahí tenemos un buen ejemplo de lo que pasa en este país, puedes dejar en la ruina al Ayuntamiento de Madrid y en vez de exigirte responsabilidades simplemente te hacen ministro para que arruine las vidas de muchas mujeres y de muchos padres privándolos de su derecho a decidir.

          Pero tranquilo, porque si eres un perfecto sinvergüenza puedes vivir a papo de rey sin que nadie te despeine el flequillo. Por ejemplo, puedes presidir una caja de ahorros, pegarte una vida de lujo, caviar y yates, quebrar la entidad financiera, engañar a miles de ahorradores, precisar del mayor rescate de la historia de España, que por supuesto va a costa de nuestros riñones y entonces el inefable Ruiz Gallardón te enviará al fiscal para que actúe, no como acusador y defensor a ultranza del interés general de los españoles, sino como abogado defensor del acusado y presunto delincuente. Ahí tenemos a la infanta y a su estupendo esposo protegidos por la fiscalía con más eficacia que por su abogado y para qué hablar de la actuación del fiscal en el caso de la financiación ilegal del PP. En otro país, distinto al País donde Nunca Pasa Nada, si la policía, por orden de un juez, registra durante 14 horas la sede del partido en el gobierno hubieran dimitido desde el conserje al presidente del gobierno, pero en este país nuestro, no sólo no se han ido a casa con las orejas gachas y la vergüenza en la cara sino que no han dicho ni palabrita del niño Jesús, que para eso estamos en Navidad. Ni se han dignado a considerar esa posibilidad y así, camino de fin de año: mienten y mienten y vuelven a mentir los peces (gordos) en el río porque nos toman por tontos para sobrevivir.

         El año 2013 termina y además de no ver la luz al final del túnel (no hay dinero para pagar la factura después de la fallida subasta), tampoco vemos señal alguna de que las cosas vayan a mejorar en 2014. Intuyo que si el balance en términos económicos es desolador, en materia de empleo resulta desesperante, en pérdida de derechos indignante y respecto de ética en los comportamientos públicos es como para pedir una revolución que regenere a todas las instituciones básicas de nuestro sistema democrático. Si todo está contaminado desde las cloacas del poder, si la corrupción no se combate con ejemplaridad por nadie, si los corruptos siguen en sus cargos, si se enmascara al defraudador, si se castiga al mendigo y se encubre al corrupto, si se miente hasta la saciedad al personal con la connivencia de muchos creadores de opinión, entonces es que este país no tiene remedio. El Rey, en su último mensaje, para evitar las risas, no ha dicho que todos somos iguales ante la ley pero sus palabras diciendo que asume “las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad”, resultan escasas a la vista de los comportamientos que hemos visto en torno a su familia. No hay nada más convincente en política institucional que predicar con el ejemplo. Aquí nunca pasa nada pero si pasa algo malo, no preocuparse que el marrón caerá siempre sobre los mismos.

Ver Post >
El infante republicano
María Antonia San Felipe 13-04-2013 | 10:47 | 0

 

          De pronto, en España y sin que la clase política (siempre huyendo de la realidad) haya contribuido a ello, el debate sobre monarquía o república ha llegado a la calle de forma natural y me pregunto: ¿a quién se debe el incremento inesperado del número de republicanos en nuestro suelo patrio?, ¿quién ha sido el paladín de esta causa que parecía olvidada en aras del pragmatismo y de la costumbre? Pues ya lo saben, nunca un infante consorte y una falsa princesa lograron convertir en republicanos a tantos monárquicos. Tal como lo veo si ahora hubiera que elegir presidente de honor de la plataforma por el advenimiento de la III República española yo propondría para el nuevo cargo a Iñaki Urdangarín y de madrina a la princesa Corinna. No hay que minimizar la enorme contribución que han tenido en el asunto el expresidente valenciano Francisco Camps, la alcaldesa Rita Barberá, el expresidente balear Jaume Matas o el exalcalde de Madrid y hoy ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. En realidad son ellos y solamente ellos, los que burlaron las normas de contratación administrativa para comprar a Urdangarín humo a precio de oro de 24 kilates, al fin y al cabo el encausado lo único que vendía era el brillo de su glamuroso título de infante consorte y con mucha suerte para él, los dirigentes políticos derrocharon el dinero público de nuestros impuestos por fotografiarse a su lado. Esa es la verdadera estafa y una vez más las víctimas somos nosotros. Por tanto lo sorprendente no es la imputación de la infanta sino que ninguno de ellos esté encausado a estas alturas de la película.  

          Ocurra lo que ocurra con la infanta Cristina, sea procesada o no y absuelto o condenado el matrimonio, lo cierto es que ya nada será como fue. El período en que la monarquía en España, con la complicidad de la prensa, quedaba al margen de todo control político y ciudadano ha terminado. En la memoria de las nuevas generaciones Juan Carlos I ya no es aquel joven rey que frenó el bochornoso golpe de estado de febrero de 1981 y ganó el afecto de millones de españoles sino alguien que, en circunstancias muy difíciles para su pueblo, está cometiendo torpezas como la cacería de Botsuana, su relación entrañable con la princesa Corinna instalada a todo lujo y a cargo del erario público en El Pardo y con una herencia en cuentas suizas de la que no ha dado nunca explicaciones ni a los españoles ni a la hacienda pública. Hoy es evidente el desencanto progresivo con la Corona y cada vez más españoles se preguntan si no es mejor elegir Jefe de Estado cada cuatro años en vez de sostener una institución anacrónica. Hoy por hoy, la herencia política de la Transición ha sido dilapidada de tanto invocarla.  

          Las últimas encuestas señalan dos cosas: la caída en picado del crédito de la Casa del Rey y de los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, que no suman juntos el 50% de la intención de voto. Ambos datos no tienen precedentes. Es urgente que en vez de aparentar que no se han enterado y esconderse en los salones palaciegos para pactar componendas, sus señorías salgan a la plaza pública a escuchar a la soberanía popular. Nuestro sistema político ya no da más de sí. En este país en el que resulta más probable que uno vaya a la cárcel por protestar contra la injusticia que por forrarse en la ciénaga de la corrupción ya no es tolerable que las más altas instituciones del estado hagan como que no ven el basurero en el que viven. En política hay que aprender a asumir responsabilidades, a dimitir y a rendir cuentas y no a forrarse en el ejercicio de un cargo público y hacerse encima el ofendido si es descubierto. Como nos ha enseñado José Luis Sampedro, ese gran español que acaba de dejarnos, en la historia nada se ha conseguido porque hayan querido los de arriba sino por la persistencia en lograrlo de los de abajo. Los de arriba no necesitan cambios porque ellos tendrían que irse los primeros, así que es hora de que los de abajo les ayudemos a encontrar la salida.

Ver Post >
La libertad y los jardines de Gallardón
María Antonia San Felipe 30-03-2012 | 9:04 | 2

 

Don Manuel, ¿cree usted que la libertad hace más felices a los hombres?
Y Manuel Azaña, respondió:
-Francamente no lo sé; de lo que estoy seguro es de que los hace más hombres.
Estas palabras del que fuera presidente de la Segunda República española fueron pronunciadas para ensalzar la libertad que los españoles, hombres y mujeres, consiguieron en España, en 1931, tras la caída de la monarquía a consecuencia del creciente desafecto popular cosechado por el rey Alfonso XIII. Es evidente que Azaña sólo quería expresar que la plenitud y la cualidad diferenciadora al hombre y a la mujer se la otorga solamente la libertad. Así lo creía pese a ser consciente, como era, de que a veces la libertad es simplemente un sueño inalcanzable por el que colectivamente se lucha aunque se ejerza después individualmente.

Pues bien esta frase, totalmente sacada de su contexto, ha sido utilizada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, para afirmar que solamente “la libertad de maternidad es lo que hace a las mujeres auténticamente mujeres”. Este “moderno” de salón nos demuestra cada día que, en realidad, es más antiguo que la polka y que en su obsesión por ganar notoriedad pública lo único que hace es meterse en jardines embarrados y en discusiones filosóficas tan cínicas como de pacotilla. Dentro de poco su excelencia el ministro nos dirá que las mujeres, MUJERES, sólo son felices recluidas en la cocina, pasando la mopa y preparando las zapatillas para el rey de la casa al que deben esperar con un lazo rosa en la cabeza. Como los problemas de los españolitos de a pie son pocos, el señor ministro, se esfuerza por mantenernos entretenidos con fuegos de artificio tratando de despistarnos de lo verdaderamente importante: el paro y los recortes sociales. El ministro se ha puesto épico en el Parlamento al explicar, como si tuviera que luchar contra poderosos enemigos armados hasta los dientes, que merece la pena ser ministro aunque su única misión consistiera únicamente en poder salvar a una mujer, aunque sólo existiera una sola mujer en España que deseara ejercer su derecho a la maternidad y los malvados (no identificados) se lo impidieran empujándola a abortar contra su voluntad. Esta frase ha cosechado los aplausos de sus correligionarios, estupendo.

Pero vayamos a la raíz del asunto, a mi juicio hoy por hoy el problema de que España tenga una tasa de natalidad cada día más baja va a tener a partir de ahora más que ver con la situación de recesión económica que con el aborto que tanto obsesiona al ministro Gallardón. Por otro lado, la media de edad de las madres supera los 31 años y sigue al alza, ya que en la decisión de posponer la maternidad interviene la tardía incorporación al trabajo, la precariedad del mismo, los bajos salarios y la creciente incertidumbre. Un embarazo puede suponer la pérdida del empleo o la imposibilidad de encontrarlo y esos son elementos objetivos contra los que las mujeres tienen que luchar día a día a la hora de ejercer su libertad. No puede decirse que las medidas económicas de los últimos años, la reforma laboral aprobada y los nuevos recortes y ajustes que van a anunciarse hoy mismo vayan a contribuir a que las mujeres quieran ser madres. Quizás al ministro se le ocurra promulgar una nueva norma que obligue a las mujeres a permanecer en casa en vez de dedicarse a buscar empleo, de este modo, las mujeres no serían libres pero si felices (según el concepto de felicidad del sr. ministro), ellas serían mujeres, MUJERES y las listas de paro descenderían a cifras históricas. De este modo el presidente Rajoy nombraría a Gallardón ministro de Empleo y los que de verdad gobiernan el mundo serían más felices porque se habrían comido todas las perdices, es decir todos nuestros derechos que son los únicos que alimentan nuestro ejercicio de la libertad.

 

Ver Post >