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IVA

Todos jodidos
María Antonia San Felipe 20-07-2012 | 3:00 | 0

Ningún español tiene dudas de que al electricista que robó el códice calixtino en la catedral de Santiago de Compostela le va a caer una ejemplar y merecida condena. Tampoco dudan los españoles que ninguno de los responsables del saqueo y expolio de las cajas de ahorros tendrán la condena que indudablemente merecen. En España no sé si existe la justicia, pero diferencias ha habido siempre y al delincuente de cuello blanco se le ha dispensado siempre un tratamiento e incluso una admiración social difícil de comprender e incluso de aceptar.

 También resulta una verdad irrefutable que, en cualquier país democrático de nuestro entorno, si un diputado hubiera proferido el grito: -¡Qué se jodan!, refiriéndose a los parados a punto de perder la prestación por desempleo, hubiera tenido que dimitir sin más trámite ni ceremonias. Pero no, en España con una cartita hipócrita todo arreglado y la desvergonzada diputada sigue detentando todos los privilegios que le procura su condición de representante de ese pueblo, al que acaba de escupir a la cara  y al que ha demostrado detestar sólo porque se remueve y protesta ante la enésima agresión a sus derechos y a su dignidad.

 Está claro que España no es un país que proteja precisamente a la gente digna y honrada. Tener que escuchar, en un país camino de los 6.000.000 de parados, que se recorta la prestación por desempleo para que éstos se pongan a buscar trabajo desde el primer día y porque hay mucho fraude, cuando acaba de aprobarse una amnistía fiscal para los grandes defraudadores de este país, es una clara indignidad. El fraude debe combatirse, en un país democrático, siempre y en todo caso, no sólo persiguiendo al eslabón más débil de la cadena.

 Justificar el recorte salarial y el incremento de la jornada de los funcionarios, reprochándonos, como ha hecho Montoro, que somos unos privilegiados, que aprobar una oposición no lo es todo y que estamos obligados a colaborar y a entender lo que pasa, no es suficiente. Hay que decirle que sí, que estamos dispuestos a poner de nuestra parte el trabajo profesional e independiente de nuestra función pública pero que, antes de volver a apretarnos el cinturón otra vez, nos gustaría ver cómo empiezan a desfilar, para reducir esa gigantesca administración, los cientos de enchufados y cargos de confianza, de asesores de gabinetes y de empleados en fundaciones y empresas públicas injustificables que se han creado en el Estado, en los Ayuntamientos y sobre todo, en las Comunidades Autónomas. Esta red clientelar al servicio del poder de turno, ni siquiera ha hecho una oposición, sólo ha recibido la bendición del “dedo” y está en los puestos mejor retribuidos. No sólo sabemos lo que pasa, sino que incluso podríamos señalar con nuestro “dedo” las partidas presupuestarias inútiles para el servicio público que se gastan diariamente.

 Anunciar que en las próximas elecciones se reducirá el número de concejales en España cuando todos sabemos que en los pueblos pequeños, por ejemplo, no cobran sino que ayudan en su tiempo libre, mientras se mantiene un elevado número de concejales a cargo del erario público en localidades en los que nunca existieron, resulta de una hipocresía incomparable que protege a una nueva casta política que vive ajena a los pesares de la calle.

 Subir el IVA que va a hundir a muchas pequeñas empresas y no tocar, por ejemplo la fiscalidad de las grandes fortunas, aunque sólo sea para repartir la pesada carga, resulta igualmente reprochable. Es decir, señores del gobierno: no moralizar la vida pública, no decirnos nunca la verdad, demonizar al más débil, exagerar lo mal que estamos para que aceptemos lo inaceptable, ayudar así a hundir nuestro mercado de deuda y las esperanzas de futuro, eso es lo que nos tiene a todos jodidos, Sr. Presidente.

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Políticos y poetas
María Antonia San Felipe 29-06-2012 | 6:14 | 0

Siguiendo las últimas recomendaciones de los servicios sanitarios para olas de calor sahariano, Pedro se sentó en el sofá con una cerveza a esperar que comenzara el partido de la Eurocopa. Pensó, como millones de españoles:

- ¡A ver si hay suerte y la selección nos da una alegría que falta nos hace! Estoy de la prima de riesgo y de su santa madre hasta el pelo. Si nadie sabe adónde vamos que nos lo digan. Años votando al mismo partido y hoy ya no creo ni a los unos ni a los otros. Esto no es una crisis sino una estafa –pensó- recordando una pancarta que había visto en el telediario de unos manifestantes frente a Bankia. Se acordó de los mineros, las comarcas que dependen del carbón no tiene duda de que se van a ruina.  Más dinero cuesta el rescate a la banca y para ellos si hay pasta. Y, ¿a qué precio nos va a salir la broma? Dentro de nada lo sabremos y, por si fuera poco, a mi mujer, que trabaja en el Centro de Salud le van a bajar el sueldo. Y a mí,  ya veremos si no me echa el jefe a la calle que ha bajado el trabajo en el taller porque no hay pedidos. Uno tiene la impresión de que vamos, ¡viento en popa a toda vela! hacia el desastre.

Ve a los ministros de Hacienda y de Economía en el canal 24 horas y le recuerdan al Quijote y a Sancho Panza. A Montoro sólo le falta el yelmo pero, pensándolo bien, es probable que de Guindos se parezca más a Chiquito de la Calzada, sólo que en vez de risa, cada vez que abre la boca da miedo. Están hablando sin parar y se dice a sí  mismo:

-Si al menos estos políticos fueran poetas, nos enamorarían con metáforas en vez de cabrearnos con mentiras.

Recordó la película en la que el cartero de Neruda tomaba prestados los versos al poeta para enamorar a su amada Beatrice. Antes le había dicho, los poemas no son de quien los escribe sino de quien los necesita. Su futura suegra, una interesada arpía, acudía a Neruda a denunciar que Mario, el cartero, según ella, envenenaba a su hija “con metáforas”, convencida como estaba que se trataba de algún elixir maléfico.

-Los dirigentes actuales –se dijo-mira que se las pintan para darle vueltas a las palabras como si fuéramos idiotas. El caso es eludir la verdad. El rescate: no señores no, es una ayuda financiera fruto de la solidaridad de nuestros aliados. ¿Y las condiciones? Qué va, qué va, las condiciones se las pondrán a los bancos, nosotros valoraremos las recomendaciones y… ya veremos. ¿Qué recomendaciones? Bueno, en realidad, son obligaciones. Es decir, si queremos que nos presten la pasta habrá que hacer todo lo que negamos que haríamos. La verdad es que querer, no queremos pero vamos a subirles los impuestos, a recortar prestaciones por desempleo (qué hay mucho fraude, oiga), bajar sueldos a los funcionarios (que son unos vagos) y las pensiones también, no queremos, pero las bajaremos, aunque mientras lo hacemos los jubilados que paguen los medicamentos que no hacen más que derrochar, oiga. En fin, una forma de bajarles la pensión sin que nadie proteste y que conste que lo hacemos por su bien. No el IVA, no. El IVA no se va a subir, en realidad lo que el gobierno plantea, ha dicho, el diputado Cuevas del PP, es “ensanchar las bases del impuesto para atacar el fraude fiscal”. Hace falta tener jeta, que ya digo yo que mejor que fueran poetas por lo menos nos harían soñar pero no, entre eufemismos y circunlonquios, es decir, tratando de ocultar la verdad con florituras del lenguaje, mintiendo sin pestañear se creen más ingeniosos que Lope de Vega. Ya lo decía él: “de cuantas cosas me cansan, fácilmente me defiendo; pero no puedo guardarme de los peligros de un necio”. Eso, eso, de necios estamos rodeados, se autoproclaman nuestros líderes y nos hablan como si fuéramos tontos. ¡Qué cara más dura!

-¡Gol!, ¡Gol!, ¡Gol! y ¡Gol!, a la final. ¡Al fin, una buena noticia! ¡España!, ¡España!

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