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El año de los ciudadanos
María Antonia San Felipe 03-01-2015 | 11:12 | 0

            Si ya han colgado en la pared el nuevo calendario de 2015 hagan el favor de abrocharse los cinturones que según Mariano Rajoy estamos despegando. Me preocupa que viajen a la velocidad de la luz sin la debida protección no vaya a ser que se peguen un golpe contra la realidad y se me mareen. Eso a Rajoy no va a sucederle porque está acostumbrado a mirar por la ventanilla del coche oficial que deforma lo cotidiano y aleja la crudeza de la vida de millones de conciudadanos de sus ojos presidenciales. Mariano Rajoy en su mensaje de fin de año ha optado por intensificar su discurso optimista aunque sus palabras suenen a chiste viejo. Sus asesores debieran haberle advertido que cuando se ha perdido la credibilidad por sucesión de engaños y por mentiras flagrantes muchos dejan de escuchar y los que lo hacen no creen una sola palabra de lo dicho.

Durante el mes de diciembre han hablado muchos organismos internacionales, entre ellos la OCDE que ha advertido del peligroso incremento de las diferencias sociales en España y es que, utilizando sus propias palabras, “la desigualdad tiene un impacto negativo y significativo en el crecimiento económico a medio plazo”. Es decir, que con las sucesivas rebajas salariales es posible que se hayan pasado de frenada y ello esté obstaculizando el crecimiento de países como España, en la que sólo aumenta la distancia entre los más ricos y el resto de los mortales. Muchos con sentido común ya lo decían, pero ahora parece que lo sensato es permitir que respiremos. Algunos comienzan, por interés, a predicar que no sería descabellado subir al menos un poquito los salarios para que se fomente el consumo privado. No podemos olvidar que el propio presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, advirtió en septiembre que en algunos países el salario en los primeros empleos había caído a niveles de los años 80. En España están como al comienzo de los 90, así que vayan echando cuentas, porque según los expertos los salarios han caído un 20% desde el año 2008. Es decir, que si con trabajo, cada vez más precario y peor retribuido, es difícil llegar a fin de mes imaginemos a los que no tienen empleo ni subsidio.

No dudo que los datos macroeconómicos sean levemente esperanzadores, pero de ahí a exhibir euforia como si estuviéramos en un período de expansión económica va un trecho. Sin olvidar que sería exigible un poco de prudencia y de sensibilidad a un presidente de gobierno cuando se dirige a una nación con una cuarta parte de su población activa en paro. Si a esta realidad sumamos la corrupción política a cargo del dinero público, un asunto del que ya resulta agotador hablar, debieran los asesores presidenciales aconsejar más prudencia, sinceridad, respeto y valentía al inquilino temporal de la Moncloa. Cuando Mariano Rajoy deje la presidencia, que ese día llegará, los españoles seguiremos trabajando para sacar adelante este país igual que hacemos ahora soportando en silencio mucho derroche de dinero de nuestros impuestos en  cosas superfluas en pueblos y ciudades mientras se ahorra en lo verdaderamente necesario.

Pero 2015 va a ser el año en el que los pacientes españoles que han soportado la crisis con resignación, entereza y solidaridad van a tomar la palabra. Este año es el año de los ciudadanos porque van a poder ejercer su derecho al voto tanto en las elecciones municipales y autonómicas como en las generales de noviembre. Mariano Rajoy sueña con retrasarlas hasta enero para que la probable mejoría económica sea percibida por los españoles y que éstos olviden que las han pasado canutas y vuelvan a votarle, pero además de la economía hay principios y derechos pisoteados. Seguro que los ciudadanos que tan silenciosamente han aguantado el chaparrón, ejercen su derecho al voto y alzan su voz en la urna con total libertad y suprema inteligencia. Feliz año, queridos lectores.

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Ya lo dijo Einstein
María Antonia San Felipe 09-08-2014 | 10:37 | 1

Ya demostró Einstein, y nadie le ha desmentido, que el tiempo y el espacio no son absolutos sino relativos respecto al observador que los mide. Aplicando la teoría de la relatividad a nuestra querida España, podemos deducir sin temor a equivocarnos que los mismos datos producen en quien los escucha distintos efectos según el punto de observación en que se sitúen. Analizando los últimos datos de desempleo facilitados por el gobierno, si hacemos caso a Einstein, podemos deducir que las mismas cifras producen diferentes reacciones y conclusiones diversas. El mes pasado se descontaron 29.841 parados respecto a junio, es decir un 0,6% menos y una bajada interanual del 5,9%. ¿Es mucho o es poco?, como diría Einstein, depende. Si estuviéramos en una tasa de desempleo muy baja estos porcentajes serían espectaculares, pero como es elevadísima, se trata de un minúsculo oasis en un inmenso desierto.

La desproporcionada reacción de entusiasmo de Rajoy y su gobierno nada tiene que ver con la que se escucha a pie de calle. En general, el empleo que se crea es estacional, a tiempo parcial y cada vez peor pagado. El que lleva mucho tiempo llamando a las puertas de las empresas sabe que cada día que pasa tiene menos posibilidades de encontrar un empleo que le permita vivir. No hay que perder la esperanza, sí, pero parece que ésta vive demasiado lejos y tendrá que pasar mucho tiempo antes de alcanzarla y, claro, como diría Einstein, el tiempo no corre igual para el que espera un empleo que para la corte de charlatanes que nos repiten que la crisis ha llegado a su fin. No van a pasar igual el verano Mariano Rajoy, que tras los últimos datos se cree el Cid Campeador, que el parado de 55 años que se ha quedado sin prestaciones ni que el joven que espera en septiembre hacer las maletas rumbo a un subempleo en Alemania o en la vendimia francesa.

Hay otro dato de esta semana que pone de manifiesto la distancia cada vez mayor entre el político convencional y la calle. Los últimos datos del CIS certifican el desplome en intención de voto de los dos partidos políticos que han gobernado España desde el advenimiento de la democracia y el avance de una nueva fuerza, Podemos, que parece consolidarse contra todo pronóstico de analistas y supuestos expertos y que está captando votos de todos los estratos sociales. Mariano Rajoy cree que si se consolida el crecimiento económico todos los desaguisados perpetrados contra el estado de bienestar y el inmenso pecado de corrupción de su partido les serán generosamente perdonados por un electorado temeroso de lo que pueda llegar. No se da cuenta de que el crecimiento no sólo es todavía imperceptible, sino que no hay garantías de su permanencia. Ahí tenemos a Italia que acaba de certificar de nuevo un crecimiento negativo. Por su parte el PSOE acaba de renovar su liderazgo aunque el resto de su estructura territorial, las poderosas baronías, siguen inmutables. Si su electorado, cada vez menos fiel, no observa cambios radicales, percibe titubeos contra la corrupción y no vislumbra otra forma de hacer política es posible que inicie, en vez de la remontada que esperan, el descenso a la marginalidad.

Pedro Sánchez, en su proclamación, apuntó que en esta crisis el problema no ha sido la economía sino la política la que ha fallado. En esa consideración lleva toda la razón, la vocación transformadora que debe tener la política se convirtió en un instrumento protector de los poderes económicos. Objetivamente han sido la falta de regulación, la ausencia de controles y el sometimiento de la clase política a la especulación organizada y al enriquecimiento ilícito, los que hicieron que los ciudadanos se sintieran traicionados por sus representantes. Hoy la calle demanda a gritos cambios sustanciales en el sistema, no quiere destruirlo pero sí regenerarlo radicalmente. La historia enseña que si los cambios no se propician desde arriba, éstos se acabarán consiguiendo desde abajo. Mensaje a los de arriba: caminen por las calles.

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Inteligencia menguante
María Antonia San Felipe 08-06-2013 | 9:59 | 0

Que casi 100.000 compatriotas abandonen la interminable lista del paro es, sin lugar a dudas, una buena noticia, sobre todo para los que han encontrado una esperanza. Aunque si nos alejamos del repique general de campanas que ha hecho el gobierno y tenemos en cuenta el factor de estacionalidad del dato, la mayoría se pregunta: ¿cuánto durará la alegría en la casa del pobre?, porque en materia de empleo somos hoy pobres de solemnidad. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas lo único que crece mes a mes es el estado general de depresión y desánimo en el que viven los españoles. Un 42% creen que dentro de un año la situación económica estará peor y un 35% creen que estará igual, es decir, que más de tres cuartas partes de la población ni ven brotes verdes ni los esperan. Nos han mentido tantas veces y de tan variadas maneras, que resulta difícil creer hasta no ver resultados.

Los datos han venido precedidos de otro exceso verbal del diputado popular González Pons afirmando que “no podemos decir que trabajar en la UE es trabajar en el extranjero” y lo hacía al mismo tiempo que el primer ministro italiano Enrico Letta pedía perdón a los jóvenes que parten de Italia, empujados por el ciclón destructor de la crisis, al afirmar que es necesario dar alguna razón a los jóvenes para quedarse en su país porque esa es la mayor deuda que está contrayendo Italia, además de ser “un error imperdonable”. Ya ven ustedes, lo contrario que en España. Aquí el gobierno considera que persistir en el error y negar los fracasos consigue evitar sus desastrosas consecuencias. Los mundos de Yupi o Alicia en el país de las Maravillas: la realidad no existe si no la miro porque así ella tampoco me ve. Con estos fuegos de artificio, el presidente Rajoy se ha ido a Europa a darse aires de líder resolutivo codeándose con los superjefes. Como es fin de curso y a la espera de que le pongan deberes para el verano,  lleva el buen dato de paro de mayo pero muchos ven difícil superar los exámenes de septiembre. Sus propuestas mágicas son la promoción de un plan de empleo juvenil con el apoyo de Francia, aunque nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste este nuevo bálsamo. Se desconoce quién contratará a los jóvenes si no hay crecimiento económico teniendo a las pequeñas empresas y a los autónomos que no aguantan un minuto más la sequía de crédito que está estrangulando incluso los negocios rentables que sostienen todavía una parte del empleo de este país.

Resulta alarmante conocer que los créditos a empresas del Instituto de Crédito Oficial (ICO) han caído en el primer trimestre de este año un 70% respecto al mismo periodo de 2012. ¿Cuál es la razón?, que se comercializan a través de la banca privada en condiciones casi imposibles para los pequeños empresarios. En Alemania las empresas pagan créditos al 5% y en España al 9% y así no hay quien levante cabeza. La crisis de la deuda soberana potencia su economía y hunde la nuestra. Alemania ante el descrédito que está sufriendo en los países del sur de Europa y ante las voces de alarma de su propio estancamiento, se ha visto obligada a prometer una línea de crédito de 1.000 millones de euros para pymes españolas que ha puesto tan contento al gobierno español, tan propenso a aceptar limosnas y a vender humo. Miren, los créditos del ICO en el primer trimestre ascendieron1.539 millones de euros, frente a los 5.105 millones de los tres primeros meses del año anterior. Es decir, que el problema no es publicitar la línea de crédito a bombo y platillo en la tele sino hacer que llegue de verdad a las pymes en condiciones ventajosas y sin tener que pagar un tributo de pleitesía y de dependencia vergonzoso a Alemania, como si fuera nuestra salvadora como cuando los americanos nos enviaron la leche en polvo. Así que lo que necesita España es que fluya el crédito y florezca el sentido común ahora que mengua la inteligencia de nuestros dirigentes y lo único que crece es la incertidumbre.

 

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Sin horizonte
María Antonia San Felipe 09-03-2013 | 10:15 | 0

 

          Desde lugares estratégicos se mira el paisaje y en los días claros el horizonte se dibuja con tal precisión que uno cree que puede tocar hasta el futuro con las manos. Ver hacia donde caminamos produce una tranquilidad que no se siente, ni presiente, cuando el horizonte queda cubierto por la niebla y la tormenta. Podemos decir, que en España y en Europa, hoy por hoy habitamos instalados en una permanente niebla. No hay duda, la última encuesta del CIS confirma el pesimismo de los españoles. Se incrementa hasta el 92,3% el número de los que creen que la situación económica es mala o muy mala y también crece hasta el 41,2% el porcentaje de los que consideran que dentro de un año la situación estará peor. En casi una regla no escrita de nuestra cultura la creencia de que el esfuerzo siempre encuentra recompensa pero, hoy por hoy, el problema es que el sacrificio se ha hecho, que el mayor peso ha caído sobre la parte baja de la pirámide, que se están renunciando a muchas cosas cada día pero no parece que la niebla despeje, nadie ve claro el futuro y, lo que es peor, muchos comenzamos a preguntarnos hacia dónde caminamos y cuál es la verdadera identidad de los que dirigen nuestros destinos.

          Este mes acabamos de superar la cifra de más de cinco millones de parados registrados en las oficinas del INEM, ¡esto sí que es histórico! y pese a la cacareada reforma financiera, el crédito sigue sin circular para autónomos, pequeñas y medianas empresas, comercios y proyectos de autoempleo. Ambos parámetros son en sí mismos una bomba de relojería en cualquier país y en cualquier época de la historia. Si este es el resultado de no destinar recursos para reactivar el crecimiento no descartemos cualquier reacción de la ciudadanía por inconveniente que le parezca a la Troika gobernante. Europa fue para los españoles un horizonte deseado porque traía libertad, bienestar y una cierta redistribución de la riqueza. No hay duda de que Alemania y España no son hermanas gemelas pero el milagro económico alemán de los últimos años se basa en mini-empleos que mantienen a entre 7 y 9 millones de trabajadores, que cotizan a la Seguridad Social pero que trabajan menos de 40 horas al mes a precios ridículos la hora. La cifra de paro alemán terminó 2012 con un histórico 6,8%, pero está claro que sólo la desesperación y el miedo a la exclusión social puede llevar a aceptar condiciones laborales de semiesclavitud.

          La vieja Europa fue durante años un espacio imperfecto pero en él habitaba una mayoría social que se sentía protegida y esperanzada con su futuro, pero si no hay un golpe de timón en el gobierno europeo veremos que se está construyendo una Europa menos democrática, menos social, más injusta, más pobre y desde luego menos común. Cuando digo menos común quiero decir que cada uno piensa en lo suyo y al parecer nadie piensa en lo de todos. La Eurozona está en recesión pero pese a que todos los economistas y una gran variedad de analistas aconsejan tomar decisiones que impulsen el crecimiento, observamos que toda Europa está paralizada por el ajuste fiscal y no se adoptan otras medidas porque se está esperando a que Angela Merkel gane las elecciones de nuevo en Alemania donde un nutrido grupo de euroescépticos que abogan por echar del euro a los países del sur de Europa están avanzando progresivamente en las encuestas. Es decir, una vez más el interés común se sacrifica a los intereses políticos de un partido, en este caso de la canciller Merkel, que gobierna Alemania y Europa sin que nadie le rechiste. Si la nueva Europa que quieren construir los poderes económicos es una unión política autocrática en la que se instale la incertidumbre y la desesperanza habrá que movilizarse para construir otro futuro. Sería terrible que cuando se disipe la niebla descubriéramos que nos han robado el horizonte.

 

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Alimentando la rebeldía
María Antonia San Felipe 01-03-2013 | 8:22 | 0

           Cuando las arbitrariedades se presentan como decisiones democráticas, pasa lo que pasa y lo que ha ocurrido en Italia es que muchos ciudadanos han decidido rebelarse contra los procedimientos antidemocráticos que practica la Unión Europea. Merkel que gobierna Europa, con el asentimiento de los burócratas a los que nadie ha votado jamás, designó a Mario Monti para dirigir los destinos de Italia. Sin pasar por el veredicto de las urnas los partidos políticos italianos aceptaron sustituir al pintoresco Berlusconi por el tecnócrata Monti que aplicó las recetas de Alemania a rajatabla demostrando ser un aplicado siervo de la lideresa europea. La escasa legitimidad democrática de Monti ha avocado finalmente a Italia a la convocatoria electoral y los italianos han votado lo que les ha dado la real gana. Ahora la burocracia europea se escandaliza por el resultado y se rasga las vestiduras hablando de las incertidumbres que se avecinan ante un gobierno débil o quizás imposible. Es lo que tiene jugar con fuego y en Italia, como en España, por indicación de Europa se está jugando con fuego desde hace tiempo. Que el cómico Beppe Grillo haya concitado tantas voluntades o que Berlusconi haya resucitado como el ave fénix hundiendo las expectativas del centro izquierda y por supuesto olvidando para siempre a Monti, son el resultado de los errores de muchos años. No es de extrañar que Merkel y sus muchachos estén boquiabiertos, eso desde luego no pasa en Alemania, pero el carácter latino es así y los italianos le han devuelto la jugada con un mensaje claro: si de lo que se trata es de fastidiar, fastidiemos todos. Cierto es que las economías del sur necesitan de las economías del norte, pero las del norte también necesitan que les mejoremos el rendimiento de su balanza comercial los del sur.

          Aunque los gobiernos parecen ignorarlo, el pueblo llano lo entiende todo y contribuye sacrificadamente al bienestar de la nación con más generosidad que la mayoría de sus dirigentes. La austeridad es necesaria en toda casa de buen gobierno pero avocar a la gente a cifras de desempleo y miseria tan alarmantes como hirientes no es tolerable y menos cuando resulta evidente que las recetas que se están aplicando con mano dura en Europa, sólo están trayendo más recesión, más paro y una pérdida generalizada de derechos sociales y civiles.

          Algunos creen que en España no va a ocurrir como en Italia, pero eso hoy por hoy es mucho aventurar. El gobierno de Rajoy cumple disciplinadamente lo que le ordenan y lo hace con una chulería y prepotencia poco recomendable para un país en el que habitan el 33% de los parados de la zona euro y del que los jóvenes están huyendo por las fronteras en busca de una esperanza. Por si fuera poco, la percepción de que la corrupción está generalizada entre la clase política hace que los ciudadanos miren con desconfianza a todas las instituciones del Estado, porque cree que están todos pringados en chollos y corruptelas y no en mejorar el país. Las clamorosas mentiras del gobierno de Rajoy y del PP en el caso del repartidor de sobres de dinero negro, Luis Bárcenas, que ahora les ha propinado una nueva bofetada demandándolos por despido improcedente y apuntándose al paro, toma tintes de opereta. Hasta el 31 de enero de 2013 le estaban pagando religiosamente 21.300€ al mes lo que significa, simple y llanamente, que estaban comprando su silencio a elevado precio, en un país en el que el salario mínimo es de 645€. Todas estas mentiras o como diría Dolores de Cospedal, esta simulación de la verdad y este descaro prepotente en el engaño, diferido en el tiempo, como el salario de Bárcenas, está subiendo tanto la temperatura de la indignación que si no dejan de mentirnos presiento que la bomba que ustedes mismos han fabricado les va a estallar entre las manos. No olviden que cada día hay más gente desesperada y más riesgo de un estallido social porque todos sabemos que desde que el mundo es mundo, sólo la rebeldía colectiva ha conseguido remover injusticias.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.