La Rioja

img
Etiquetas de los Posts ‘

PP

Zipi y Zape
María Antonia San Felipe 18-03-2017 | 8:14 | 0

Cuando dos cosas se parecen decimos que son como dos gotas de agua. Pues bien en la política española el partido de Jordi Pujol y Artur Mas se parece al de José María Aznar y Mariano Rajoy  como la oveja Dolly a su clon. En fin, que Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y el PP son como Zipi y Zape. No hay que ser un lince para detectar que ambos partidos han construido su supremacía política, en Cataluña y en España, en base a idénticos argumentos que el tiempo va demostrando que son fantásticas mentiras. Digo fantásticas porque parecen de ciencia ficción, como propias de un mundo, más bien mundillo, que sólo ellos habitan. El resto de los españoles bastante tenemos con sobrevivir a sus mentiras y al saqueo del país.
          Estos días se está celebrando el juicio por el “caso Palau” y hemos escuchado, no sin sonrojo e indignación, como Félix Millet, el todopoderoso director de la emblemática institución catalana del Palau de la Música, confesaba que algunas empresas, como Ferrovial, hacían donaciones para que el dinero fuera a Convergencia a cambio de obra pública que les adjudicaban. Su número dos, Jordi Montull, con total naturalidad, ha explicado que el “presunto”soborno“primero era del 3% y después del 4%”. El fiscal Emilio Sánchez Ulled, a fin de aclarar, le preguntó: “¿subieron por el incremento en el coste de la vida?” y Montull respondió “no, porque Convergencia quería más dinero”. Es decir, que CDC era como el tragantúa que  todo lo come. El reparto era sencillo: un 2,5% para CDC, un 1% para Millet, y un 0,5% para Montull. Primero la organización y después los recaudadores, a cada cual según el escalafón.
          Lo mismo prácticamente ha explicado Correa en la Audiencia Nacional al desvelar que también el PP participaba en una trama para recaudar el 3%. Por este motivo el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, ha ordenado la reapertura del caso de la caja b del PP. Según explica Correa, el entonces gerente del PP, Luis Bárcenas, mediaba con los ministerios de Fomento, Agricultura y Medio Ambiente para conseguir obras para sociedades como OHL o ACS y estas empresas pagaban a cambio una comisión que se repartían entre el líder de la Gürtel, Bárcenas y el Partido Popular.
           Ya ven, como dos gotas de agua. Y ante estas cosas tan grotescas, que ponen los pelos de punta y agrian el estómago, ¿cuál ha sido la reacción de Zipi y Zape? Pues, como procede entre iguales: negarlo todo. Según Zipi, todo son invenciones para acabar con el “procés independentista català”. Según Zape, todo son confabulaciones para minar al gobierno. Y además como dice Mariano, “esto son cosas del pasado” y por supuesto, “todo es mentira salvo alguna cosa”. Aun poniendo cara de tonto todo indica que casi todo es verdad y que la única mentira es la que ellos nos cuentan.
          Pero la pretensión del engaño va más lejos todavía. Igual que los gemelos se echan en falta cuando se alejan, CDC y el PP se necesitan como la playa al mar. Los de Convergencia se hacen las víctimas del PP y el PP anuncia, por activa y por pasiva, que no se doblegarán a las pretensiones de Mas y Puigdemont. Ambos partidos, enfangados hasta las cejas, se levantan sobre su propio barro mientras esquilman la sanidad, los servicios públicos y las prestaciones sociales. Perfectamente coordinados se acusan de anticatalanes y antiespañoles, respectivamente. Al tiempo que abren una brecha en la sociedad, cada vez más profunda, pretenden distraernos del tufo que emerge de las cloacas sobre las que están instalados. Es cada día más complicado para Zipi y Zape continuar negando lo que todo el mundo sabe que es verdad. Espero que la justicia termine por mostrarnos la inmensidad del expolio perpetrado al presupuesto público y que, una vez probadas judicialmente las mentiras, se les caiga la cara de vergüenza  a quienes insisten en tratarnos como a imbéciles.

Ver Post >
Cajas mágicas
María Antonia San Felipe 18-02-2017 | 8:15 | 0

Las cajas mágicas sirven para deslumbrarnos con un engaño y no es fácil adivinar cuál es el truco que te encandila. El espectáculo ofrecido por el PP en el recinto madrileño de la Caja Mágica fue de una armonía tan idílica que simulaba el jardín del Edén. La actuación del mago Rajoy desbordó los aplausos. Hay que reconocerle a Mariano que, pareciendo un hombre aburrido, es un prestidigitador consumado. El mago Houdini sería un aprendiz a su lado, como él, no sólo aturde a las masas con falsos ilusionismos, sino que también es un escapista consumado. Hasta ahora ha escapado sin ningún rasguño de los múltiples incendios que ha sufrido su partido.
           Rodeado de corrupción sobrevive como el superman de la Gürtel, no hay condena judicial ni criptonita que rebaje sus mágicos poderes. Mientras era aclamado conocíamos las condenas de la trama por la financiación ilegal de las campañas electorales del PP de Valencia, en las que participó Rajoy. Pero nada de ello quebró el ánimo del mago Mariano ni de su ayudante Dolores de Cospedal en el escenario central de la Caja Mágica. Los aplausos cerrados ocultaron el ruido de cuchillos contra la secretaria general, negar el malestar es otra mentira. Pese a todo, Mariano y María Dolores vendieron unidad frente a las divisiones ajenas. Según ellos, sólo el PP lucha por España, el resto por el poder, pero ninguno cede el testigo después de haber popularizado la corrupción como distintivo de la Marca España. Es triste comprobar lo fácilmente que el pueblo perdona y lo pronto que olvidan los implicados sus tropelías.
           En Vistalegre la batalla por el control de Podemos ha sido más explícita, a pecho descubierto, sin caretas que distraigan la atención de la tarea principal. Son jóvenes y predicaban la transparencia incluso amplificando las discrepancias. Aunque hay que reconocer que la espontaneidad no ha sido la que hubo en Vistalegre I. El ambiente era tenso, el aire enrarecido, los asistentes reclamaban unidad y abrazos, que los hubo, pero forzados por las bases que huelen el peligro y perciben la falsedad. El balance es sencillo: ha habido un debate, sin duda enriquecedor, y mucha participación en las votaciones por internet (lo que excluye a una franja de la población). Ningún partido se abre tanto a la sociedad que lo examina pero, tras la confrontación, quedan las heridas. Hay vencedores y vencidos, Pablo Iglesias ha ganado a su antiguo amigo Íñigo Errejón y la brecha, en lo humano y en lo político, no duden que sigue abierta.
           Al final, Podemos se ha hecho mayor y ha mimetizado los defectos de los partidos a los que habían criticado sin piedad. Pablo Iglesias acaba de advertir a Errejón que las discusiones deben hacerse en los órganos internos y no airearlos en la prensa. Es decir, lo que han hecho siempre los partidos tradicionales. Los trapos sucios se lavan dentro para no producir quebrantos como ha ocurrido con el PSOE y como ahora temen en Podemos, ya se sabe que el electorado castiga las divisiones. Lo siguiente que ocurrirá será la depuración de los vencidos. Lo de que todos caben dentro es mentira, en realidad muchos desean que Errejón se marche. Sería otra forma de vencerlo. Lo más chocante es que para destituirlo de la portavocía en el Congreso se hable de feminizar a sus portavoces. Otra vez el viejo truco de utilizar a las mujeres para ocultar las purgas.
           Lo que ocurra a partir de ahora depende de la generosidad de los vencedores y de la inteligencia de los vencidos. Iglesias y los suyos han ganado el congreso pero está por ver si han ganado la calle. Errejón, por coherencia, deberá esperar. El tiempo da y quita razones. Mucho me temo que, más pronto que tarde, vamos a saberlo porque las elecciones se convocarán cuando al mago Mariano le convenga.

 

Ver Post >
Demasiados hipócritas
María Antonia San Felipe 26-11-2016 | 8:15 | 0

Cuando Miguel de Unamuno murió, el último día del año 1936, José Ortega y Gasset estaba en el exilio, en París. Al enterarse del fallecimiento del hombre con el que había mantenido interminables polémicas filosóficas escribió en La Nación que desconociendo las razones médicas estaba seguro de que había muerto de “mal de España”. Al conocer la muerte de Rita Barberá lo he recordado y he presentido que a ella le aquejaba una dolencia parecida. Ha sido víctima de un mal que no se investiga en laboratorios ni se combate con fármacos. Rita Barberá, durante años buque insignia del PP, ha sucumbido al “mal del partido”, se trata de un potente virus que se alimenta de decepciones y al que engordan los desengaños. El factor humano es una variable que rara vez se tiene en cuenta en los análisis políticos pero no olvidemos que son fundamentales a la hora de comprender a las organizaciones humanas.
            No hay que ser un lince para adivinar que, entre los asuntos que habían quebrado el ánimo de Rita Barberá, el menor era su declaración ante el Supremo acusada de blanqueo de capitales para financiar, presuntamente, al PP. No hay dudas de que el puñal en el corazón se lo clavó su propio partido precipitando el inesperado desenlace. Si Rita es culpable o no, lo dirán los tribunales pero su forzoso silencio cierra las posibilidades de la investigación y protege a los beneficiados por el tinglado económico que son los mismos que terminaron negándole el saludo para salvarse.
            No es éste un elogio de Rita Barberá, no gozaba de mis simpatías políticas, la he criticado abiertamente pero, desde el respeto hacia la persona, es fácil imaginar las causas de su declive y el origen de sus pesares. Lo que mató a Rita no fueron las críticas de los adversarios sino la actitud de sus presuntos compañeros. No hay peor cuña que la de la propia madera. El momento crucial fue el 14 de septiembre cuando el PP le pidió que devolviera su carnet tras cuarenta años de militancia y quedó como una apestada en el Grupo Mixto del Senado. Se lo exigieron los favorecidos por un tejemaneje orgánico urdido para conseguir el mayor poder posible en toda España y ello incluye a Mariano Rajoy que, gracias a ella, ganó el congreso de Valencia.
              Cuando el pasado martes Rita apoyó su cabeza sobre la almohada de la tristeza y el desengaño en un hotel de Madrid, toda su vida política transcurrió ante sus ojos como una tragedia. Gran parte de la película la llenaban los aplausos, las adulaciones, la plaza de Valencia repleta y ella compartiendo escenario con Aznar, Rajoy, Camps y otros figurantes de primera fila, todos ellos miembros de la misma trama. Recordando  momentos felices se le heló el alma cuando en su cabeza retumbó el silencio de quienes hoy la rehúyen despreciándola. Presagiando su fatal destino sintió el martilleo incesante de las despectivas palabras del portavoz del PP, Pablo Casado, declarando sin pestañear, que nada debe decir de quien ya no pertenecía al PP. También recordaría a Javier Maroto y a tantos otros que hoy triunfan en su partido escudados en la hipocresía y olvidando que se cobraban sobresueldos ocultando la verdad.
             La ausencia de ética en el PP es inconmensurable. Campeones del disimulo, con espaldas anchas y conciencia estrecha, ahora que la difunta está de cuerpo presente culpan a otros y fingen estar consternados mientras se sienten a salvo sabiendo que Rita guarda silencio para siempre. Predicar una cosa y practicar la contraria es síntoma de total ausencia de principios. Nadar en la mentira tiene beneficios pero este cadáver ha puesto en evidencia la clase de personas de las que hablamos. La muerte de Rita es su venganza, una bofetada en sus conciencias. Son muchos los ciudadanos que sentimos náusea ante una forma de ejercer el poder tan deplorable que resulta urgente erradicarla para siempre. Insisto, no es un alegato a favor de Rita, es solamente un grito sincero pidiendo regenerar la política evitando reciclar la basura.

Ver Post >
El dilema
María Antonia San Felipe 22-10-2016 | 8:08 | 0

Los casi cinco millones y medio de votantes que tuvo el PSOE en las elecciones de junio observan con asombro el inesperado espectáculo que les está ofreciendo el partido al que apoyaron. También los militantes contemplan la indiscutible división y en esa guerra de pasiones y sentimientos transitan entre la indignación y la desesperanza. Las últimas semanas han sido un viaje por el corazón de las tinieblas buscando la luz al final de un túnel que, se decida lo que se decida en el Comité Federal del domingo, va a dejar al PSOE como una arquitectura que se resquebraja tras un terremoto y que puede desplomarse si se produce una réplica del seísmo.
         Ya no cabe preguntarse si, tras el 26 de junio, debió dimitir alguien por el desastroso resultado electoral. Tampoco es tiempo de valorar si tras el NO al primer debate de investidura de Rajoy, en el que todos estaban de acuerdo, debió pedirse la cabeza de Rajoy, manteniendo el NO si el presidente del PP no daba un paso atrás. Cualquier hipótesis en ese sentido es ahora ciencia ficción. El PSOE se ha colocado a sí mismo en una situación tan insólita que cualquiera que sea la decisión de su Comité Federal va a resultar muy complicado restablecer la sintonía con su electorado.
          Si la resolución del PSOE fuera votar en bloque No a Rajoy, lo más probable es que no hubiera ni debate de investidura sino directamente elecciones. La parte buena para el PSOE es que la mayoría de su electorado y de sus militantes no se sentirían defraudados aunque posteriormente si quedarían decepcionados. ¿Por qué? Porque todo indica que, pese a los obscenos cánticos de Francisco Correa en la Audiencia Nacional sobre el reparto de comisiones millonarias en la sede del PP, Rajoy volvería a ganar con mayor porcentaje y más diputados. No hay que engañarse, en el PP ni se avergüenzan de la corrupción que se está juzgando ni tienen miedo a nuevas elecciones. Muertos de risa, sin quitar ojo al espectáculo, esperan tranquilos y unidos que finalice la función protagonizada por, hasta ahora, su adversario más directo.
          Si por el contrario el PSOE se inclina, como parece, por la abstención está claro que Rajoy será investido presidente sólo unos meses antes que si hubiera terceras elecciones. Esta decisión supone que, dada la debilidad del PSOE, no está ahora en posición de pedir condiciones del calado que hubiera podido exigir con anterioridad. Por eso muchos pueden interpretarlo como una rendición incondicional ante su perpetuo contendiente, lo que dejaría a sus votantes desencantados, descorazonados o indignados según el grado de identificación con el partido.
La parte positiva, que no mejor, de esta decisión es que, sin más compromisos que permitir la investidura, podrían ejercer una oposición exigente ganando tiempo para reconstruir el partido. Para ello, debieran firmar un armisticio interno que serenase los ánimos de los militantes para después elegir un nuevo líder, hombre o mujer, capaz no sólo de restañar las heridas sino de propiciar un debate ideológico que reoriente el rumbo del PSOE y lo reconcilie con un electorado a fecha de hoy totalmente desilusionado.
          En cualquiera de los dos casos, es decir, perdiendo por tercera vez las elecciones de forma más estrepitosa que la anterior o permitiendo la investidura, el PSOE tendrá que refundarse armándose de valor e ideas. La tarea exige de tanta generosidad interna como inteligencia y de ninguna de ambas cosas anda sobrado el actual PSOE. Reconozco que mi análisis puede estar totalmente equivocado pero creo que quienes han hundido al PSOE en el desastre no van a sacarlo de él. Algunos debieran abandonar sus cargos devolviéndolos a los militantes ya que, siendo todos necesarios, nadie es imprescindible. El PSOE ha hipotecado su presente pero el futuro siempre está por escribir.

Ver Post >
La resaca
María Antonia San Felipe 09-07-2016 | 8:28 | 0

Cuando la fiesta y el cava se agotaron en la sede del PP y los españoles se fueron a la cama, los problemas seguían allí. Es lo que tiene la resaca que al día siguiente la cabeza duele menos que la realidad. Así al tiempo que muchos españoles, los más afortunados, se disponían a salir de vacaciones, como si del oeste americano se tratara la hucha de las pensiones fue asaltada y de ella se extrajeron otros 8.700 millones de euros. Rajoy recibió casi 67.000 millones de euros del Fondo de Reserva y ya sólo quedan 25.176 millones. Las cuentas son fáciles y pese al cuento de que vamos viento en popa a toda vela, lo cierto es que están a punto de poner en quiebra el sistema público de pensiones, sin olvidar que el endeudamiento público supera el 100% del PIB. Las aseguradoras privadas hace tiempo que transitan por los caminos de España con los dientes largos acechando clientes. Hasta siento en mi cuello los colmillos de los vampiros. Aunque con estos salarios medios de miseria y con más de dos de cada cinco españoles en edad de trabajar en el paro, además de caer las cotizaciones a la Seguridad Social, ¿quién puede ahorrar para invertir en un fondo de pensiones?

Claro que todo esto no se ha hablado en la campaña, para qué. Nos entretienen con bobadas televisivas y nos asustan con el tradicional cuento de que viene el lobo. El problema es que ese animal peligroso con el que nos amedrantan ya vino hace tiempo y se ha mimetizado entre nosotros. Camina a nuestro lado vestido de cordero y la realidad es que nos ha dejado sin aliento y más pobres que las ratas, salvo a algunos, claro. El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, reconoce que la hucha de las pensiones a este paso se acabará en dos años. Pero no pasa nada, según Rajoy y los suyos con los rojos y los malos aún sería peor. Yo creo que es imposible tolerar tantas mentiras y medias verdades, pero ahí sigue Fernández Díaz con sus mortadelos y filemones investigando a adversarios políticos o amañando informes falsos sobre los demonios con coletas que amenazan las columnas de la patria, mientras su amigo Montoro ha dado salida legal a cientos de defraudadores de las arcas públicas. En fin, como en este país nunca pasa nada cuando tiene que pasar sólo espero que en esta legislatura ocurran muchas cosas sorprendentes.

Que Rajoy ha ganado es indiscutible, pero que su mayoría minoritaria es insuficiente por sí misma para alcanzar el gobierno, también. Se abre un horizonte apasionante para el observador pero incierto para él. No dudo que Rajoy seguirá de presidente, con apoyos explícitos o con abstenciones activas o pasivas de unos y/o de otros, pero también creo que esta legislatura va a ser sorprendente. Muchas de las cosas que negaban y negaban, serán desveladas; muchas promesas serán olvidadas en aras del pragmatismo de mantenerse en el poder; otras que parecían inmutables se tornarán perecederas y las dosis de soberbia serán ahora una cicuta que terminará con muchos que se creían imprescindibles. Es sólo un pequeño alivio pero la falta de mayoría absoluta, ese cómodo rodillo que con tanta destreza han aplicado las huestes de Rajoy, deberá ser sustituido por miel y pomada para sellar heridas.

Teniendo en cuenta que dos tercios de los votantes no apoyaron a Rajoy hemos de confiar en que los diputados y los partidos que representan a esa otra mayoría de españoles sean capaces, al menos, de unirse para impedir que se destruyan la parte del estado de bienestar que todavía queda en pie. Rajoy y su partido son herederos de sí mismos, van administrar su propio legado, veremos a partir de ahora a quién le echan la culpa de lo que pase. Espero que sus votantes no tengan que cantarles: “Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvidó…”.

 

Ver Post >
Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.