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Rajoy

Asombrados
María Antonia San Felipe 29-07-2017 | 7:29 | 1

blesa-rajoyDescerrajarse un tiro en el pecho no debe ser tarea fácil aunque esa fue la decisión última y final de Miguel Blesa. También debió ser muy difícil colocarse la soga alrededor del cuello para ese hombre de 55 años, cuyo nombre nadie recuerda, que en Alicante, el 13 de febrero de 2013, fue encontrado ahorcado por la comisión judicial que se disponía a hacer efectivo el desahucio de su vivienda.

Ambos ejercieron su libertad, aunque el hombre anónimo no tomó la decisión de perder su empleo y quedarse sin ingresos para pagar la hipoteca. La vida hizo planes por su cuenta, sin que él resolviera darle su consentimiento. Miguel Blesa procedió libremente el 19 de julio pasado como lo hizo cuando se aventuró a burlar todos los códigos éticos y legales desde la presidencia de Caja Madrid, adonde llegó de la mano de su amigo José María Aznar en 1996. Sabemos desde la antigüedad que, como cualquier pacto con Mefistófeles, en un momento determinado de la vida el pago será reclamado. La Justicia y la sociedad, aflorada la verdad, le exigieron que asumiera el precio de sus decisiones y sentenciaron la pérdida de los oropeles del poder y limitaron esa libertad que ejerció creyéndose en la cúspide de la impunidad. A Miguel Blesa debió parecerle más liberadora la muerte que la losa de la conciencia y más reconfortante que la estancia en la prisión de Soto del Real.

Toda muerte deja un halo de melancolía pero la condescendencia que puede producir su crudeza no puede borrar el pasado ni dulcificar el presente. Miguel Blesa es uno de tantos ejemplos de ascensión meteórica a puestos relevantes de supuestos expertos que, en realidad, no eran entendidos en nada. El tiempo ha demostrado que una mayoría eran arribistas sedientos de dinero y de privilegios en este bucle infernal del capitalismo de amiguetes que se ha practicado en este país hasta poner en situación de quiebra, tanto económica como política, al propio Estado.
El otro buen ejemplo, que solo sorprendió a los más incautos, es el de Ángel María Villar, el presidente eterno de la Real Federación Española de Fútbol. Es posible que el exfutbolista llegara a la presidencia para renovar el mundo del fútbol pero su prolongado mandato ha favorecido no solo la corrupción sino la creación de una red clientelar que lo perpetuaba, mandato tras mandato, elección tras elección en la cúspide del “fúrbol”. 

Esto también es viejo, así se ha sustentado el poder a lo largo de muchos siglos, yo te hago un favor  con dinero ajeno y tú me lo debes. Compramos silencios y fidelizamos voluntades y aquí paz y después gloria. Pero la gloria también es efímera y en el corralito del “fúrbol” hacía tiempo que olía a corrompido y, no nos engañemos, hay cosas con las que nadie quiere meterse y este territorio ha estado blindado durante muchas décadas a una auditoría seria de sus cuentas y a un control democrático de sus instituciones. Las casis tres décadas de Villar al frente de la Federación son la demostración empírica de que es necesario en este país imponer la limitación de mandatos para todo. Es la mejor manera de mantener ventilados los cargos e instituciones sin que terminen por pudrirse contaminando a todos.

Durante mucho tiempo ha habido demasiados ojos cerrados, demasiada gente que no oía, ni veía, solo callaba. En España hay demasiados sordos, ciegos y mudos, hay mucha tolerancia con la corrupción y escaso nivel de exigencia. En la cúspide de la nación tenemos la guinda de este pastel de mierda: Mariano Rajoy. El presidente del gobierno es el único jefe del mundo que siendo jefe nada sabía, nada veía, nada escuchaba sobre la financiación ilegal de su partido. Vivir ignorando no te convierte en ignorante pero si en cómplice necesario de la perpetuación del basurero. Hoy en el PP hay un líder que niega lo que todos vemos. Desgraciadamente, lo único cierto es que hemos vivido muchos años no por encima de nuestras posibilidades, sino a la sombra de infinitas mentiras que todavía hoy nos asombra que sean verdad.

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Tiempo de decepción
María Antonia San Felipe 17-06-2017 | 8:33 | 0

rajoy-y-granadosEn la vida cuando una puerta se cierra, otra se abre. Al tiempo que concluía la votación de moción de censura de Podemos contra Mariano Rajoy, se cerraba la puerta del Congreso y se abría la puerta de la prisión de Estremera para que Francisco Granados, presunto cabecilla de la trama Púnica, pudiera respirar al aire libre tras depositar una fianza de 400.000 euros. ¡Qué cosas tiene la vida! Ha podido Granados comprobar de primera mano el buen estado de las obras de la cárcel que él mismo inauguró en julio del año 2008, cuando era consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid. Como conoce la administración y sus recovecos podrá ejercer de Defensor del Preso y encauzar las reivindicaciones de los reclusos, sus nuevos compañeros.
           Granados no es el único, muchos antiguos altos cargos del PP siguieron desde las diferentes cárceles el debate parlamentario, en otros tiempos lo hubieran visto desde el propio hemiciclo o en lugares preferentes. Hoy lo hacen desde la sala de televisión de Soto del Real, Alcalá de Henares, Estremera y otros lugares de retiro carcelario. Hace mucho calor pero ellos han sentido el frío y la sonrisa hipócrita de sus excompañeros cuyas campañas electorales contribuyeron a financiar, al tiempo que se enriquecían. Unos negocios muy convenientes para todos.
           En la parte glamurosa y fingidora del actual PP se dice que Mariano Rajoy, rodeado de basura por todas partes, ha ganado el debate y ha salido reforzado como si de un d’Artagnan parlamentario se tratara y Rafael Hernando, fuera su fiel mosquetero. Dice Rajoy, desde la soberbia, que se ha vencido a los radicales y extremistas pero a los españoles, a los que se les han mostrado los pañales sucios de quienes nos gobiernan, hubieran preferido que él hubiera sido un poco más radical contra las comisiones ilegales que financiaban su partido. Puede que la corrupción siga sin castigarles electoralmente pero estar inmersos en ella es un lastre muy difícil de superar porque cada día hay un escándalo que no tapa el anterior sino que lo aumenta. Mariano Rajoy exhibe éxitos económicos pero esos pequeños avances ni pueden ni deben ocultar tanta corrupción como niegan creyendo que todo el mundo es además de ciego, tonto.
           En el otro lado, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, necesitaba darse una pátina institucional que hasta ahora había evitado, pese a los consejos de Errejón y otros compañeros. Ha mostrado otra cara, va comprendiendo que mantener un clima de tensión en la calle no es tan fácil como parecía y como otros partidos ya saben. En Podemos ha surgido con fuerza otra prometedora parlamentaria, Irene Montero, que por superar ha superado hasta las menciones machistas del bocazas de Rafael Hernando. El PSOE ha estrenado portavoz y tras el intercambio de reproches, lógico, de que podía haber otro gobierno en España si Podemos hubiera optado por abstenerse en la investidura de Pedro Sánchez, parece haberse inaugurado un nuevo clima de relaciones parlamentarias y políticas que solo el tiempo marcará en su recorrido.
           Ciudadanos y su líder, Albert Rivera, han sido más duros incluso que el PP contra Iglesias, es la única forma que tienen de sustraer votos al partido de Rajoy y de tratar de esconder que son el aire que respira su gobierno.
           Realmente el debate no ha dado para más puesto que no había grandes expectativas ante un instrumento parlamentario cuyo fracaso se conocía de antemano. Es innegable que en la ciudadanía queda un regusto de decepción porque hoy en España todo sigue igual que ayer. Da un poco de melancolía que pueda hablarse de ganadores y perdedores de un debate en medio de este basurero que tiene un notable administrador.
           Queda por saber, ahora que la sesión ha terminado, que opinarán Jaume Matas, Rodrigo Rato, Ignacio González, Francisco Granados, Francisco Correa y los más de 800 imputados del PP sobre el desparpajo parlamentario de su presidente al que, en otro tiempo, con tanta pasión sirvieron y, algunos, todavía sirven.

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¡Viva el circo!
María Antonia San Felipe 03-06-2017 | 8:50 | 0

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¡Me encanta!, lo reconozco. Por fin, en España va a ocurrir algo extraordinario: va a haber circo y todos los españoles tenemos entrada reservada para la función. ¡Qué vergüenza y cuánta hipocresía! Argumentan los portavoces del PP que el hecho de que los magistrados de la Audiencia Nacional hayan decidido que Mariano Rajoy acuda en persona a declarar como testigo por el caso Gürtel y la financiación irregular del PP es “una rareza” con el fin de montar un “circo mediático”. Entiendo que les moleste ver a Rajoy rodeado de los acusados en el prolongado y presunto latrocinio de las arcas públicas pero debieran procurar no reírse de nosotros en nuestras propias narices.
           Por primera vez desde la restauración democrática un presidente de gobierno, en ejercicio, va a tener que acudir a declarar ante los jueces por la financiación irregular del partido con el que llegó al gobierno en la época en la que él era el Secretario General de la cosa y por tanto el encargado de la maquinaria interna. Es decir que el circo, el inmenso circo de muchas pistas, está instalado desde hace años por los territorios del suelo patrio y ellos han sido quienes se han ocupado de montar las carpas, fichar a los artistas y poner en cartelera el denigrante espectáculo que contemplamos cada día.
           Llevan tiempo mareando la perdiz con el presidente escondido en el silencio o detrás de sus portavoces. Tiene pánico escénico a dar la cara porque su partido y él, según los propios jueces, se han negado a realizar declaración alguna en las instancias judiciales. Nunca sabremos todos los detalles de tan abultado episodio de corrupción pero, al menos, los jueces han decidido darle al pueblo, indignado y harto, una pequeña satisfacción. De esto se trata cuando hay circo, de sonreír con el espectáculo.
           Aunque claro, la función es permanente a poco que observemos el panorama. Mientras nos distraen con cualquier minucia, el gobierno continúa haciendo de las suyas. Ahora están tomando las medidas oportunas para que ni jueces ni fiscales les den ningún disgusto con la investigación de las causas por corrupción que les afectan directamente. Mariano Rajoy quiere tranquilidad. Veamos, Concepción Espejel, fue apartada por sus propios compañeros del caso Gürtel, al igual que Enrique López. Fueron recusados por su manifiesta proximidad al PP y ahora ella es la nueva presidenta de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y López el flamante titular de la nueva plaza de la Sala de Apelaciones de dicha Audiencia. Es decir, están colocando a sus cancerberos para protegerse y utilizar la justicia en su propio beneficio.
           Del fiscal General del Estado, José Manuel Maza, es ya público que ha maniobrado para auxiliar a altos cargos políticos acusados de corruptelas y por supuesto para el fiscal Anticorrupción, Manuel Moix ya no tengo palabras: el zorro custodiando el gallinero. En el centro de la pista del supercirco judicial que nos ha montado el ministro/malabarista del ramo, Rafael Catalá, apareció de pronto un trapecista dando saltos mortales sobre un pastel gigante de merengue (ya me entienden), era el fiscal Moix que, además de mucha cara, tiene una sociedad en el paraíso fiscal de Panamá y nos ha contado un montón de mentiras. El triple salto mortal debiera llevarse por delante no solo a Moix, que ha caído por el peso de la vergüenza encima del merengue, sino también a quien propició su nombramiento, el ministro de Justicia y a quien lo nombró, el fiscal General del Estado. Las declaraciones del fiscal Maza anuncian que el espectáculo por el control de la justicia por parte del gobierno continúa.
           El presidente del tribunal, Ángel Hurtado, que ha votado contra la comparecencia personal de Rajoy,  dice que “su declaración ni es pertinente ni es necesaria, y además puede ser absolutamente perturbadora”. Lo que resulta terriblemente perturbador es este circo para tratar de impedir que la justicia haga su trabajo mientras se protege la impunidad por interés político. Rajoy que es el jefe del circo sigue escondido, pero ya saben: o cerramos el circo o !viva el circo!

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Lágrimas en la lluvia
María Antonia San Felipe 20-05-2017 | 11:47 | 0

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Hubo un tiempo en que creímos, con inocencia de novatos en democracia, que la división de poderes era esencial. Pasado el tiempo sufrimos una profunda desilusión. Nada es como parece y mucho menos, como debiera. Estoy hablando de la justicia esa balanza independiente que equilibra los poderes y que se administra en nombre del pueblo. En España más bien parece que se imparte tomándonos por los tontos del pueblo. ¡Qué espectáculo, señores! Todo tiene tintes de tragicomedia.          

          El ministro de Justicia, el Fiscal General del Estado y el Fiscal Anticorrupción acaban de ser reprobados por el Parlamento pero no va a pasar nada. Son fuegos artificiales, una regañina sin importancia ya que hace tiempo que lo importante dejó de importar a nadie. El Fiscal General, José Manuel Maza ya ha declarado que no le incomoda ser reprobado, al fin y al cabo, ¿quiénes son los diputados si él es nombrado a propuesta del Gobierno? Tampoco él se arrepiente de haber nombrado un Fiscal Anticorrupción, Manuel Moix, que cuida y protege a los acusados de corrupción en el caso Lezo. Todo muy ejemplar en este merduquero en que han convertido la justicia.
           Y por supuesto, a Rafael Catalá, el deslenguado ministro de Justicia no lo va a cesar Rajoy que, por cierto, nunca pensó que gobernando en minoría tuviera tanta paz. Al fin y al cabo solo es una pirueta de una oposición dividida que patalea de cuando en cuando pero no es capaz de oponer una alternativa que limpie las cloacas del sistema. Es lo que hay señores, así que paciencia y a seguir tragando cada mañana una mentira nueva y cada tarde una rectificación o una chulería sin propósito de enmienda.
          Nos cuentan que quieren acabar con la corrupción pero no notamos ningún cambio ni de actitudes, ni de palabras, ni de hechos. Rajoy tiene que declarar como testigo por el caso Gürtel y si tan grande es su deseo de limpiar el vertedero que rodea la corrupción en torno a sus campañas electorales tendría que personarse a pecho descubierto en la Audiencia Nacional y contar toda la verdad y nada más que la verdad. Claro que si lo hace todos sabemos que el precio es alto: la dimisión irrevocable.
Nada de esto va a ocurrir porque la valiente elección del presidente Rajoy va a ser declarar a través de televisión, es decir, abusando de privilegios, como siempre. Está blindado y protegido y nadie a su alrededor advierte que debiera está rojo de vergüenza. Claro que Rajoy mirará a su colega presidencial, Donald Trump y pensará que no solo él tiene líos irresolubles. Ahí está el presidente norteamericano, rodeado de escándalos a cada cual más llamativo.
          El New York Times acaba de publicar que Trump le pidió a Comey, al que fulminantemente cesó como director del FBI, en un encuentro en el Despacho Oval de la Casa Blanca,  que “se olvidara” de la investigación a Flynn.  Es decir, que paralizara las pesquisas sobre la relación del entonces consejero de Seguridad Nacional, Mike Flynn, con el Gobierno ruso. La prensa americana cita las propias notas de Comey tras la reunión. De ser así, Trump podría ser acusado de obstrucción a la Justicia, ya que las notas de un agente del FBI tienen valor legal como prueba en un juicio. Un nuevo Watergate está naciendo. Cuentan que Rajoy ya le ha enviado un telegrama a Trump diciéndole: -Donald, sé fuerte. Haz como yo. Quédate quieto y no te verán.
          En fin, que el poder solo sueña con burlar a la justicia y a nosotros. Cuanto más nos engañan a los de a pie, menos les incomodamos. Cuanto más silencio guardemos más fuertes serán quienes lo ostentan y más débil será la justicia. Si algún día las generaciones venideras consiguen perfeccionar esta democracia maltrecha, podremos contarles, igual que el replicante Roy Batty en la película Blade Runner: – Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Para añadir: -He visto amordazar a la justicia mientras se escuchaba un atronador silencio. Y nunca pasó nada, todo se perdió en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

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Sin vergüenzas
María Antonia San Felipe 29-04-2017 | 8:00 | 0

España ya no es una península sino una isla rodeada por el océano de la corrupción. Al principio la ciénaga de mierda nos pareció un lago, desagradable, pero de dimensiones controlables. La voracidad de una clase política decadente e inmoral ha conseguido, con tesón, eficacia y años de dedicación a la mamandurria y al mangoneo convertir el lago en un mar de sorpresas tan inmenso como repulsivo. España ha pasado del estado del bienestar a ser un estado en permanente saqueo. El prodigio es sencillo: el enriquecimiento de unos convierte en endémica la pobreza de otros. Ese es el nuevo milagro económico español. En 2015, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, 2,6 millones de españoles están en situación de pobreza severa. Sin estadísticas, también sabemos que una abundante y nutrida representación de políticos, mientras predicaban amor a España, nos vaciaban las arcas públicas y se forraban.
           Pese a que es imposible ocultar por más tiempo la verdad en este país todavía hay quienes pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino, mintiéndonos sin sonrojarse, y quienes están dispuestos a perdonar que el saqueo se producía mientras nos sermoneaban con la cantinela de que vivíamos por encima de nuestras posibilidades.
           Como dice el humorista El Roto, ya no son necesarias las dictaduras porque nadie desobedece y porque, como dicen en la calle, nos tienen cogido el tranquillo. Esta es la realidad, solo levantamos la voz en los bares pero ante las urnas hay pánico al castigo. Por eso, en la cúpula del gobierno, Rajoy está tranquilo y el PP, también.
           El asunto de Nacho González, el expresidente de la Comunidad es una bomba en el corazón del Estado. Algunos duermen ya en la cárcel de Soto del Real pero los consentidores, los encubridores, los correligionarios silenciosos, los fiscales amigos y una amplia panoplia de beneficiados siguen en sus puestos de mando. Esperanza Aguirre se ha visto obligada a dimitir por no haber vigilado este sucio negocio de comisiones pero no puede olvidarse que la financiación del PP estaba entre los fines principales de esta trama organizada. Un delito que el fiscal anticorrupción, el amigo Manuel Moix, ha evitado señalar en primera instancia.
           Las escuchas telefónicas y la investigación han desvelado la tremenda complicidad y  la confusión entre las redes corruptas de políticos y el poder judicial. Todo esto es muy grave porque vulnera la división de poderes, que es la garantía del buen funcionamiento de un estado democrático. Es un escándalo tan descomunal como el dinero del que se ha apropiado la trama corrupta. Pero hay más, Cristina Cifuentes haciéndose como dice ella, “la rubia”, que es lo mismo que hacerse la tonta, está aparentado ser lo que no es. Ha sido su testimonio el que ha exonerado a Francisco Marhuenda y a otros. Una vergüenza que oculta la complicidad de intereses con la prensa sumisa, no con el periodismo libre. Sin olvidar que Cifuentes y Rajoy son, al fin y al cabo, los beneficiarios de las campañas del PP financiadas ilegalmente.
           La dimisión de Aguirre es insuficiente. Tanto Esperanza como Rita Barberá han sido utilizadas como cortafuegos para frenar el incendio del principal responsable político de todo este merduquero: Mariano Rajoy. El recado que le ha enviado Esperanza Aguirre, aunque solo sea por no vigilar, es un aguijonazo en la conciencia no solo del presidente sino de muchos militantes del PP. Mariano Rajoy está en el centro de la ciénaga, no sentado en una nube, por eso tiene que ir a declarar a la Audiencia Nacional, algo sin precedentes en esta democracia ultrajada. Si le queda un poco de  lo que debe tener un buen político, es decir, dignidad y sentido de estado, debiera dimitir antes de esa fecha. No va a hacerlo, pero puede ser que del pudridero de la corrupción salga, sin esperarlo, el final de un cuento de ranas en el que el único príncipe sea, tarde o temprano, la verdad y ojalá que también la justicia. Hace mucho que algunos extraviaron la decencia, pero la ciudadanía no puede perderla. Es hora de hacerles sentir vergüenza, no de consentir sinvergüenzas.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.