La Rioja

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Benditos griegos
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Nuria Alonso | hace 15 horas| 0

Les han azotado de lo lindo. En Bruselas los han humillado, les han obligado a una rendición casi vergonzosa por el dictatorial mandato de una Europa gestionada por la mano enguantada en hierro (u hormigón armado) más dura desde Thatcher, la de Merkel. Los demás europeos se han (nos hemos) envalentonado en el desprecio a los despilfarradores helenos, que mintieron y engañaron a los ilusos dirigentes europeos para entrar en el euro. Se les ha dado estopa sin compasión, obligándoles a subir impuestos, bajar pensiones y qué sé yo más recortes.

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Ruedas temblorosas
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Nuria Alonso | 20-07-2015 | 16:39| 0

No les voy a engañar. No me gusta hacer deporte. Sí, ya sé, es saludable, beneficioso y todo eso, pero no es lo mío. He probado prácticamente todo y he comprobado que me martiriza aquello que tiene que ver con el ejercicio. Sin embargo, no desisto. De veras que lo intento. Así que el año pasado, imbuida por el espíritu del deporte que embargó Logroño por aquello de ser nombrada Ciudad Europea del Deporte, me lancé a adquirir una bicicleta, convencida de que al menos, podría ir y volver al trabajo sobre dos ruedas. Menos es nada, me dije.

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Guiños
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Nuria Alonso | 02-07-2015 | 17:31| 0

Acabamos de estrenar el verano pero apenas se percibe ese tufillo habitual de otros años por el que toca hablar de vacaciones, de descanso y de relax. Este año todas esas cosas se postergan porque, por si no se habían dado cuenta (seguramente porque han estado escondidos en un oscuro agujero en la Antártida) ha empezado la carrera de las elecciones generales.

Si hasta el 24 de mayo la guerra se batió en las trincheras municipales y regionales, ahora la batalla es en campo abierto y a pecho descubierto. Ya no importan las peculiaridades autonómicas, ya nos ceñimos a la generalidad. Y claro, entre tanto disparo al aire y cañonazo al adversario, desaparece la sutileza.

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Por cinco euros
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Nuria Alonso | 23-06-2015 | 10:38| 0

No he podido resistirme esta semana a contarles un episodio que me sucedió hace algunos días y que me dejó desconcertada, amén de indignada. Verán.

Me encontraba departiendo con unos amigos en una de las múltiples terrazas que pueblan nuestras calles. Imaginen las circunstancias: calorcito primaveral, una refrescante cerveza y buena conversación. Tan involucrada estaba en la cháchara que de repente me sobresaltó una presencia extraña a escasos diez centímetros de mi cuerpo. «Tranquila –me dijo mi acompañante–, que se le ha caído la cartera». Resoplé aliviada y proseguí con mi conversación sin más reparo. No dejaba de revolotear en mi cabeza la extrañeza de que la cartera se hubiera ido precisamente a precipitar justo debajo de mi silla. Pero no soy de naturaleza suspicaz y lo dejé correr.

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Deber sin más
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Nuria Alonso | 23-06-2015 | 10:30| 0

Hay semanas en las que no es fácil confiar en el género humano. Una se nutre de noticias, informativos y demás contenido de actualidad y dan ganas de tirar la toalla. Se oyen continuos escándalos en los que la sinvergonzonería (que no la santificada picaresca), el descaro y el afán desmedido de enriquecimiento copan portadas de matinales y tertulias nocturnas. Y una tiene la sensación de que no cabe ni un ladrón más, de que no es posible mayor número de canallas por metro cuadrado, de que se ha llegado al máximo de golfos en este país. En ese momento, dan ganas de abrir las ventanas, coger un megáfono y gritar de desesperada indignación. Y si no se hace es por vergüenza, esa que deberían tener muchos y de la que carecen por completo.

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No quieren
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Nuria Alonso | 24-05-2015 | 16:44| 0

Empieza con fuerza la primera semana de campaña. Nadie quiere oír hablar de futuros pactos de gobierno: eso lo entiendo. Precipitarse a la hora de mostrar la estrategia antes de tener resultados es, cuando menos, arriesgado. Porque no sale muy rentable mostrar las cartas antes de que la jugada sea completa. No vaya a ser que nos pillemos los dedos. Puestos a negarnos a pactar, ¿para qué vamos a negociar sobre la formación del Gobierno andaluz? Por lo que parece, es más ventajoso (electoralmente hablando, claro) dejar que el desgobierno y la incertidumbre dirijan la comunidad que fue a las urnas para «ganar en estabilidad» (según palabras de la propia Susana Díaz).

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Cuatro años
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Nuria Alonso | 04-05-2015 | 17:02| 0

Es tronchante. Desternillante. Hilarante comprobar que los que han ignorado a los ciudadanos y sus cuitas durante casi cuatro años, ahora se afanan sin descanso en proponer (y prometer) novedades que supuestamente nos harán la vida más cómoda. La pregunta del millón es dónde han estado estas propuestas todo este tiempo y dónde quedaron las realizadas hace cuatro años, que las hubo, y muchas.

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Hillary, al ring
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Nuria Alonso | 27-04-2015 | 15:51| 0

Me gusta apostar. No por dinero, pero siempre me ha apetecido lanzar órdagos para ver si los vaticinios se hacen realidad. En la mayoría de las ocasiones, claro está, me suelo dar de bruces con la realidad porque una cosa es apostar por un hecho futuro posible y otra, desear que ocurra algo utópico.

Sin embargo, hace siete años me costó recuperarme de uno de esos anhelos que creía alcanzables. Que una mujer pudiera alcanzar el cetro supremo del poder se estilaba como algo realizable. No había grandes candidatos republicanos (y más con la herencia que dejaba George W.Bush) que pudieran hacer sombra a la arrolladora personalidad de una mujer como Hillary Clinton, sobradamente experimentada en las lides políticas y en las personales (aún recuerdo la mirada que la acompañaba cuando respaldaba contra viento y marea al adúltero de su presidencialista esposo).

Pero de repente, surgió el tsunami político que lideró Barack Obama, un afroamericano de origen humilde que encarnaba los clásicos valores del ‘sueño americano’ y que supo encandilar como pocos a propios y extraños.

Hillary se vio sobrepasada por la espectacular maquinaria comunicativa de un candidato inexperto, incluso dócil, pero aupado por las clases medias que se veían identificados con su novedoso mensaje, aunque estuviera algo cojo de contenido.

Siempre me sorprenden estos giros que da la política. De hecho, la hacen emocionante. Siete años después (nominación demócrata mediante), Hillary vuelve a saltar al ring. Aquel fracaso le habrá otorgado un grado. Yo sólo espero que esta vez al menos le permitan soltar el primer gancho. Aunque vuelva a terminar en la lona.

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El silencio del miedo
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Nuria Alonso | 27-04-2015 | 15:50| 0

Una de las peores circunstancias que ha forjado esta cuasieterna crisis económica es el silencio forzado al que se han visto abocados muchos perjudicados por la recesión. A lo largo de estos últimos años, han visto la luz decenas de escándalos de corrupción, centenares de miserables desahucios, miles de cierres de empresas con los consiguientes millones de despidos…

Sin embargo, aún faltan muchos desmanes por conocerse. Y eso se debe al mutismo de aquellos que sufren situaciones ruines sin poder denunciarlo ni exigir respuestas ni reclamar indemnizaciones. Y todo ese silencio obligado procede del miedo. Un pavor que rechazó miserablemente Montoro hace unas semanas cuando negó que muchos trabajadores tuvieran miedo a perder su empleo.
Pues ese miedo perdura. Y no saben hasta qué punto. Ese desasosiego que atenaza a muchas voces llega impuesto por mentiras, excusas y amenazas veladas, y se refugia además en intereses ocultos, en muchas ocasiones relacionados con altas instancias, aunque sea de forma tangencial.

Ese temor a quedarse sin sustento se convierte, por si fuera poco, en fuente de frustración y desmotivación de los que observan impotentes cómo su trabajo se menosprecia a diario cuando el empresario de turno decide por capricho no abonar la nómina a tiempo. Y el cabreo sigiloso se acrecienta cuando el indefenso ‘currito’ se ve obligado a enjugar las lágrimas de cocodrilo del patrón, mientras éste se carcajea a su espalda.

Con todo, el único recurso viable para el trabajador maltratado sigue siendo ese silencio acobardado, que se perpetuará hasta que se imponga una protección fiable y decente. Y de una vez por todas, se acabe con el miedo.

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Estado de Derecho
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Nuria Alonso | 27-04-2015 | 15:47| 0

Vamos a realizar hoy un ejercicio de imaginación. Pongamos que en lugar de en España, vivimos en cualquier otro país del llamado primer mundo: Reino Unido, Francia o Alemania. No les digo Estados Unidos porque ya la cosa se volvería surrealista. Y pongamos por caso que los jueces aplican estrictamente la ley y el Estado de Derecho.

Ahora ubiquen lo que acaba de ocurrir con el terrorista de ETA Valentín Lasarte en cualquiera de esos países. ¿Alguien concibe que un terrorista condenado a más de trescientos años de cárcel por varios asesinatos pudiera salir de la cárcel habiendo cumplido tan sólo 19 años por haberse arrepentido? ¿En qué lugar dejaría a ese país en el que aconteciera semejante aberración al Estado de Derecho? ¿Qué pensarán las víctimas sobre esta singular aplicación de las penas? ¿Qué mensaje lanza este tipo de situaciones a la sociedad, más que hastiada por la libre interpretación de las leyes que se admite solo a algunos?

Cuando un país o una sociedad deja que sus principios más básicos queden pisoteados en deferencia de una paz mal entendida, algo grave sucede. Es intolerable que el tan mentado Estado de ¿Derecho? consienta como algo habitual el arrepentimiento sin colaboración o las filtraciones (como la que la semana pasada posibilitó la huida del etarra Plazaola). Así, el mazazo a las víctimas se multiplica hasta la enésima potencia: la barbarie no sólo les arrebata un ser querido, no sólo se las descalifica y atenaza durante décadas, sino que además tienen que ser objeto de las carcajadas de los siniestros liberados que hace cuatro días empuñaban pistolas para imponer su línea unívoca de pensamiento. ¿Era esto el Estado de Derecho? ¿En serio?

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Sobre el autor Nuria Alonso
Es periodista de Diario LA RIOJA desde el 2004. Ha cubierto información local, deportiva y cultural. En la actualidad es editora de la sección de Culturas y Sociedad y Edición.