La Rioja

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Zarpa la 2ª edición del libro Minimapas con una pequeña enseñanza: La magia de navegar sin rumbo
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Mercedes Garcia-Laso | 27-03-2017 | 18:50| 0

La aventura partió de este blog. Y esta semana Isa y yo presentamos ya la segunda edición del libro Minimapas para Tormentas (el jueves en Santos Ochoa y el viernes en Pamplona). La primera se agotó en poco más de un mes y con ésta comenzamos un nuevo viaje con los misteriosos horizontes que nos abre hacerlo, esta vez, de manos de una editorial (Ediciones Eunate).

Ya os he ido contado en otros lugares las aventuras y desventuras que estamos navegando con este libro. Por lo que hoy quiero dedicar este post a compartiros uno de los aprendizajes que este viaje me ha afianzado: No siempre necesito saber a dónde voy y porqué.

Es verdad que cuando tienes claro la dirección y el motivo llegas más rápido y, de cara a la galería, también más lejos. Pero la sorpresa te aguarda más cuando deambulas… y conoces lugares, interiores y exteriores, que jamás hubieras imaginado. Es la magia de navegar sin rumbo.

(Esto es lo que he vivido con Minimapas para Tormentas: nunca pensé escribir -pues apenas leo- ¡y ni te digo, publicar un libro!)

Lo que pasa es que navegar así, navegar en la incertidumbre, asusta mogollón –aunque, en realidad, todo es incertidumbre. Y por eso gastamos mucha mucha energía en aferrarnos a nuestros mapas e itinerarios de viaje, que nos crean una ilusión de control que nos calma.

Así que comenzar a aventurarnos hacia lo desconocido en algo pequeñito, nos puede ayudar a flexibilizar nuestros mapas en otras áreas donde lo incierto y lo que no depende de nosotros nos genera mogollón de angustia.

Curioso que hable de dejar a un lado los mapas cuando el libro se llama Minimapas, no? ¡Y es que me encantan las contradicciones y provocar un pelín! Si venís a las presentaciones del libro, lo comprobaréis. Será un rato interesante, divertido y firmaremos ejemplares con un dibujo de Isa y dedicatoria personalizadas. (Web del libro Minimapas para Tormentas para quien quiera curiosear más).

Nos vemos en las olas, navegantes!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño)

email-libro-minimapas-para-tormentas-santos-ochoa

(Captura de pantalla del email de Santos Ochoa)

 

Cartel-libro-minimapas-para-tormentas-Santos-Ochoa

(Cartel Santos Ochoa, jueves 19.30h)

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(Cartel Pamplona, viernes 19.30h)

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Enfermedad, muerte… pistas para cuando lo real de la vida nos sacude el alma
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Mercedes Garcia-Laso | 14-03-2017 | 19:43| 0

En general, conforme nos hacemos mayores los problemas se tornan más reales. Es lo que yo, al menos, estoy viviendo los últimos tiempos, al encontrarme, casi día tras día, con enfermedades y muertes cercanas.

De crío te agobias por el trabajo, el novio… aunque las muertes y enfermedades que tocan alrededor te duelen mogollón, te dejan como el poso de que son algo puntual, un duelo que has de pasar para seguir con los interesantes proyectos que te esperan en el futuro. Hablo –repito e insisto– en general (es decir, lo que creo que ocurre, más o menos, a muchos jóvenes en nuestro entorno).

Sin embargo, llega un día en que lo anecdótico comienza a transformarse en habitual, además de que tú mismo ya vas sintiendo en el cuerpo el paso del tiempo. A gente de tu edad, y más jóvenes, les aparece un tumor chungo; tus padres envejecen; amigos de ellos fallecen; amigas tuyas se convierten en enfermeras a full-time… Y no sé, cada uno esto lo vive de una manera diferente pero creo que a muchos nos hace sentir que ya somos “adultos”.

Además, como el ser humano es tan egocéntrico, todo esto nos suele confrontar (la mayoría de las veces de forma inconsciente) con nuestra propia muerte, nuestra propia vulnerabilidad. Y también, como es mi caso, con asuntillos antiguos que aun tenemos sin elaborar.

Escribo todo esto empujada por lo que sucede a mi alrededor, por lo que se me mueve dentro y por ciertos post que, como extrañas sincronías, van apareciendo en mi camino y que quiero compartir en este minimapa con todos vosotros. Es mi manera de ampliar perspectivas, que es lo que siempre busco en mi trabajo y para mí misma. Rescato dos, uno pivotado en lo individual y otro en lo social:

1. Mientras despierto de Ana Baza: Blog de una terapeuta gestalt a la que diagnosticaron un cáncer de pulmón este enero. Es un diario para ella, para estar presente, para redescubrirse mientras dura el viaje y a la vuelta. Os lo comparto tanto para los que estáis en estas mega tormentas, como para los que acompañáis a estos viajeros, y para todos los que queremos caminar por la vida de una forma más auténtica y real. (Escribe desde su particular personalidad y es sólo su particular viaje ¡no olvidéis esto nunca!

2. Los enfermos no son luchadores. Post que coincidió en el tiempo con la siguiente publicación en FB de Javi Vega: “Me revienta el concepto de enfermo luchador. Me revienta porque no concibo que nadie que se muera haya perdido ninguna lucha ni porque haya ningún mérito o demérito en sobrevivir o sucumbir a un cáncer.

Pero sobre todo me revienta porque ese término, luchador, lo inventó alguna persona sana para hacer más cómoda una verdad que incomoda a la que luego se añadieron otras como carrera o ejemplo de lucha.

Por cierto, mientras se nos llenan la boca con estas cosas tan cuquis, se recorta como nunca en investigación y hay una enfermera para 22 pacientes en el turno de noche en la planta de oncología”.

El cáncer no se trata de ser valientes, ni de luchar, ni de vencer. Porque donde hay valientes hay cobardes, donde hay vencedores hay vencidos, y donde alguien lucha alguien pierde. Así que poned atención a esos “tienes que ser fuerte”, ”tienes que luchar”, “sé valiente”, “no te rindas”. Y tengamos presente que en una enfermedad lo más influyente es la calidad del sistema público de salud, la investigación que se realiza y el apoyo instrumental y emocional del entorno y la comunidad.

Complejo esto del enfermar y del envejecer ¡y del vivir en general! (otro texto interesante a este respeto es esta reflexión sobre historia del Santo Job de M.Cruz Estada, que además aporta un diferente significado a lo que para mí es Aceptación).

Sin embargo, quiero acabar hoy con un párrafo de Ana Baza, que me retumba en las entrañas y resume lo que un día escribí sobre la insignificancia. Es para mí un faro esencial que intento, cada día, tener presente:

“Y así es nuestra vida, igual que aquella maravillosa, y creo que aún insuperable, escena en Blade Runner donde el replicante, interpretado por Rutger Hauer, habla de nuestra insignificancia y la búsqueda del sentido de la vida.. “y desapareceremos como lágrimas en la lluvia“. Siempre me ha estremecido esta escena y ahora se me cuela entre los huesos como la humedad en invierno. La vida continuará, sin alterarse un ápice, en el mismo milisegundo en que yo desaparezca, entonces para qué tanto esfuerzo en ser algo, en decir, en hacer, en buscar un sitio que en realidad ya ocupo por el mismo hecho de existir. Para qué tanta pelea, tanto disgusto, tanto pensar y planificar. Para qué poner la energía en mostrarme en el mundo, en vez de en el mismo acto de existir y estar en él por derecho propio. “

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Replicante Blade Runner pistas ante la muerte, enfermedad y lo real de la vida
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8 de marzo
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Mercedes Garcia-Laso | 07-03-2017 | 21:00| 0

8 de marzo, Día de la Mujer… A mí no me van estos días mundiales, internacionales o lo que sean (que le vamos a hacer, raruna que es una). Pero suelo escribir en ellos porque vivimos en el mundo que vivimos y mi espíritu es más de conversar con el vecino en su propia casa disfrutando juntos de vino, un té o lo que me ofrezca, que de ir por las calles con carteles y altavoces.

Sin embargo, esta semana me ha pillado el toro. Y con lo lento que escribo me resulta imposible elaborar algo medianamente decente para el Día de la mujer. Con lo que voy a hacer un re-mix.

Primero, os dejo los enlaces a los minimapas más relevantes para un 8 de marzo:

Hombres y mujeres: Minimapa práctico orientado a “luchar” contra la  discriminación en la vida  cotidiana, tanto externa como la que se da dentro de nuestras cabezas… o, como expresa la ilustración de Sara Fratini de abajo, a ¡crecer juntos!

Día de la Mujer, reflexiones personales.

Mujer y discapacidad.

Violencia contra la mujer.

✎ Y para futuros Minimapas sobre este tema podréis siempre consultar la etiqueta “Mujer

Segundo. os dejo el enlace a la app Palabra de Mujer de la Asociación Mujer, Ciencia y Tecnología con frases de científicas, pensadoras, y artistas para ampliar así nuestros escasos y rígidos referentes de mujer (sobre todo en las generaciones más jóvenes).

Y tercero, y con ello me despido, os copio un pequeño texto que rula por facebook. Se refiere al cáncer pero creo que nos puede iluminar también en otros temas, como el del Día de la Mujer que nos ocupa hoy. ¡Menos postureo y más granitos de arena!

***NO, NO ACEPTO EL RETO… es más, estoy hasta los cojones (sí, he escrito cojones) de tanta y tanta tontería y de tanto lacito. No hago ningún reto, ni fotos, ni echarme agua en cubos… porque una foto mía en blanco y negro o a color no va tener ninguna repercusión en la lucha contra el cáncer o cualquier otra enfermedad o causa. ¿Ahora quieres un reto de verdad? Pues ve hasta cualquier hospital y dona médula o aprovecha para hacer una donación de sangre o plaquetas que puede ayudar a mucha gente.

¿No puedes o no quieres…? no pasa nada. ¿Qué tal si donas 10 ó 20 € para la confección de pelucas para niños con quimioterapia o para el apoyo a las personas con cáncer en situación de vulnerabilidad? ¿Que no tienes dinero para donar? pues córtate el pelo y lo donas a Mechones Solidarios.

¡¡ Una publicación en Facebook no cambia nada !!….. es una chorrada sólo. Es postureo.  Nadie hará conciencia sólo por ver selfies de “caras bonitas”. -Hay otras maneras para hacer conciencia. ¡¡ Seámoslo nosotros primero !!***

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Sara Fratini 8 de marzo
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Me doy cuenta pero sigo igual. Metáfora de la mano izquierda como vía de cambio
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Mercedes Garcia-Laso | 27-02-2017 | 19:44| 0

Cuando te das cuenta de cómo te haces daño, el dolor es doble: al de siempre se le suma la frustración de no ser capaz de parar eso que ahora conoces. Sin embargo es el primer paso para que la vida deje de ser una inercia sin sentido, donde uno nace, crece, se reproduce si es el caso, y muere. Una inercia que, además y por desgracia, de instintiva no tiene nada. Sino que es un continuo huir de un vacio. Y es este permanente huir el que perpetúa el sufrimiento propio y del planeta entero.

En otros minimapas os he hablado de la importancia de sostener el malestar, incluso de la necesidad de profundizar en él. Pero hoy os voy a introducir la vía que complementa a esto: el desarrollar acciones diferentes. Y para ello utilizaré una metáfora surgida en una sesión de psicoterapia de hace un par de semanas:

Metáfora de la mano izquierda.

Si uno es diestro, lo va a ser toda la vida. Pero si comienzas poco a poco a utilizar la mano izquierda, con el tiempo te será más fácil elegir qué mano usar ante determinada situación, aunque siempre el primer impulso (lo que le sale a uno automático) es utilizar la derecha.

Pues lo mismo para determinados comportamientos o actitudes que nos hacen daño. Si uno, por ejemplo, nunca pide ayuda, puede comenzar a disciplinarse para pedir un poquitín ¡con mucho amor, eso sí! Es decir, es fundamental hacerlo como cuando educas a un niño que todavía no sabe lo que está bien y mal: no le exiges con una vara, sino que con paciencia le ayudas a averiguar cómo cuidarse.

Así, aunque siempre la cabra tire al monte, iras ganando en libertad, en abanico de rutas que puedes coger (en vez de ir siempre por la misma, que ya sabes a donde te lleva, y en la que apenas hay margen para la sorpresa y la magia)

Qué, te animas a comenzar a usar la mano izquierda? (por cierto, para los zurdos como yo es al revés, claro;))

Ah, puntualización final: en nuestros defectos (aquello que nos hace sufrir) se esconden grandes tesoros. Sólo hay que descubrirlos y crear con ellos algo bello, bello y flexible, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Metáfora de la mano izquierda con el amor de ayudar a un niño a comenzar a caminar.

(Francis)

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Entiende tus conflictos: ¿conoces a tu Perro de arriba y a tu Perro de abajo?
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Mercedes Garcia-Laso | 21-02-2017 | 07:24| 2

Os he comentado ya en alguna ocasión que dentro de nosotros hay como diferentes personajes. Un ejemplo de esto, que a todos nos es familiar, es el diablo y el ángel que aparecen en cada hombro del correspondiente personaje de dibujos animados. Pero hay muchísimos más (cuando el corazón tira para un lado y el cerebro para otro, etc.)… en realidad todos los que nos queramos imaginar, construir, a partir de nuestras contradicciones y/o partes inexploradas de nosotros mismos.

Hoy comenzaremos con dos personajes utilizados por la Gestalt y que en mi experiencia son sumamente útiles hagas, o no, terapia. Navegantes, os presento al “Perro de arriba” y al “Perro de abajo”.

Perro de arriba vs. Perro de abajo.

El Perro de Arriba es esa parte de nosotros que parece un padre (o un profe) autoritario, exigente y que se cree perfecto. Que nos está todo el día diciendo “tienes que” (tienes que ponerte a dieta; tienes que ponerte con los papeles; tienes que ser bueno). Que nos riñe porque estamos todavía muy lejos de determinado objetivo (ya sea de conseguir algo en el ámbito laboral; o de corregir un “defecto” de nuestra personalidad; o de cualquier otro cosa). Que es como un juez o un censor, todo el rato diciendo “mal, mal ¡mal!”.

Y el Perro de Abajo es ese personaje interno que es como un niño caprichoso, perezoso, rebelde, encantador de serpientes, autocomplaciente que se dice “todo está bien” para sólo centrarse en él y en los efectos a corto plazo. Es decir busca la satisfacción inmediata (las “ganas de” helado, por ejemplo), tira pelotas fuera, va de víctima, y seduce y hace síntomas para conseguir lo que quiere.

Se me ocurre, por otra parte, compararlos con el ángel y el demonio que comentábamos en el primer párrafo; con un profesor tirano y un niño mimado; con la hormiga y la cigarra de la fábula etc. Sin embargo, cada persona ha de ir investigando sus propias construcciones: por ejemplo, a mí me sirve visualizar a mi Perro de Arriba como una Srta Rotemmeyer o una estricta profesora de ballet.

Conflictos, guerra interna.

Los dos Perros son manipuladores, se necesitan mutuamente y nos encierran en un círculo vicioso absurdo. Ejemplo:

  • Perro de arriba: Deberías hacer esto.
  • Perro de abajo: Ay, no qué pereza ya lo haré mañana!
  • Perro de arriba: Vamos inútil, muévete! ¡todo el mundo hace cosas menos tú!
  • Perro de abajo: Es que no puedo, no me concentro…

Y a veces diremos “a la mierda todo, lo haré mañana”; otras terminaremos sintiéndonos tan mal que objetivamente no podremos hacer nada; y otras lo haremos pero pagando un precio ( ejemplo, dolores musculares por el sobre esfuerzo).

Lo importante, no obstante, es:

Primero, que exploremos cómo son en concreto, estos dos personajes en nosotros. En general al Perro de Arriba se le suele identificar fácil en el discurso de algunas personas. Mientras que suele costar más ver las estrategias del Perro de Abajo para salirse con la suya: puede utilizar el cuerpo (cansancio, sueño, pereza, somatizaciones); “justificaciones” y otros pensamientos; olvidos y despistes (no sabía si ir a esa cita y, mira tú por dónde, se me olvida); comportamientos impulsivos (estoy de exámenes, salgo a tomarme sólo una cerveza y me lío, llegando a las mil). Un ítem sencillo para diferenciarlos que me ayuda a diferenciar el de Arriba del de Abajo es el esfuerzo.

Y segundo que los pongamos a dialogar, no desde la mente sino interpretando, sintiendo, los dos papeles como si fuéramos actores. Por eso es mucho más fácil con la ayuda de un terapeuta pero también puedes hacer un trabajo interesante tú sólo cogiendo dos muñecos, por ejemplo.

No se trata de resolver el conflicto (que sería lo ideal, es decir, integrar, llegar a acuerdos) sino de flexibilizarlo y abrirlo (sentir lo que ocurre, poner palabras y relacionarlo con tu historia). Y esto ha de guiar el ejercicio aunque aparentemente se quede “pequeño”.

Ambos tienen partes sabias.

Tanto mi Perro de Arriba como mi Perro de Abajo tienen partes sabias. El primero si lo escucho con atención, me suele decir cosas coherentes y me proporciona disciplina, pues en el fondo fondo suele querer ayudar. El segundo me aporta disfrute y las cualidades de la cigarra.

El problema llega con el exceso.

El problema, como siempre, llega con el “exceso” (que incluye la rigidez). En el Perro de Arriba por la impaciencia, la estrechez de miras y la excesiva exigencia: si le obedezco, por ejemplo, me hago daño en la espalda como la hormiga del dibujo (es algo real, a parte las somatizaciones de protesta del perro de abajo); y si no le obedezco, siento culpa (además de su frecuente afición por el “doble vinculo”… pero esto os lo explico otro día).

Y en el Perro de Abajo este “exceso” viene de mano de la inercia, la pereza, puede que de los restantes “pecados capitales”, de la necesidad de “aplacar el malestar ya”, del “yo-mi-me-conmigo”… Si lo obedezco perjudico mi salud comiendo demasiadas chuches, por ejemplo; y si no le obedezco, se las arregla para boicotearme mis proyectos.

Solución:

Aprender a escucharme. Ahí es nada, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

La hormiga estaría dominada  el perro de arriba y la cigarra se dejaría llevar por el de abajo.

(Flickr Apastor85)

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Minimapas para San Valentín
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Mercedes Garcia-Laso | 12-02-2017 | 17:28| 0

De nuevo San Valentín ¿un poco rollo no? Es, por supuesto, simplemente mi opinión personal, claro. Pero, como estoy estos días un poco rebelde (más de lo habitual, me refiero, jeje), no me ha salido escribir otro post entorno a temas de amores y demás (aunque me quedan aun muchísimos asuntos que desarrollar, los dejaré para otras fechas). Así que os dejo la recopilación de minimapas referentes al corazón y un parrafillo bien interesante que he encontrado en “La biografía del Silencio” de Pablo D’Ors. Confío que os sirvan, navegantes!

Minimapas para San Valentín

♥ 12 reglas de oro para vivir en pareja de Joan Garriga.

♥ 5 sencillas y bellas rutinas para mantener la pareja en buen camino.

♥ ¿Entiendes el amor?

♥ ¿Solos o en pareja?

Texto de Pablo D’Ors sobre el amor romántico

Nadie vive más engañado que un enamorado, y pocos sufren tanto como él. El amor auténtico tiene poco que ver con el enamoramiento, que hoy es el sueño por excelencia, el único mito que resta en Occidente. En el amor auténtico no se espera nada del otro; en el romántico, sí. Todavía más: el amor romántico es, esencialmente, la esperanza de que nuestra pareja nos dé la felicidad. Sobrecargamos al otro con nuestras expectativas cuando nos enamoramos. Y tales son las expectativas que cargamos sobre el ser amado que, al final, de él, o de ella, no queda ya prácticamente nada. El otro es entonces, simplemente, una excusa, una pantalla de nuestras expectativas. Por eso suele pasarse tan rápidamente del enamoramiento al odio o a la indiferencia, porque nadie puede colmar expectativas tan monstruosas.

La exaltación del amor romántico en nuestra sociedad ha causado y sigue causando insondables pozos de desdicha. La actual mitificación de la pareja es una perniciosa estupidez. Por supuesto que creo en la posibilidad del amor de pareja, pero estoy convencido de que requiere de una extraordinaria e infrecuente madurez. Ningún prójimo puede dar nunca esa seguridad radical que buscamos; no puede ni debe darla. El ser amado no está ahí para que uno no se pierda, sino para perderse juntos; para vivir en compañía la liberadora aventura de la perdición.

Otros minimapas relacionados

✎ ¿Crisis de pareja?: cuándo separarse, cómo superarlo.

✎ “No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”.

✎ ¿Dudas sobre identidad sexual, orientación del deseo, etc.?

✎ Regalos de última hora.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

 

Waku y sus minimapas para san valentin

¡Échate de amante a la vida y déjate de tonterías! ;)

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4 pasos para descubrir mis heridas
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Mercedes Garcia-Laso | 30-01-2017 | 20:03| 0

En el minimapa anterior os deje una introducción al tema de las heridas. Hoy toca la parte práctica (cómo comenzar a descubrirlas) y sólo indicada para los que estéis interesados en salir de vuestra zona de confort (es decir, aquella zona que por poco, o nada, confortable que sea, conocemos, nos es familiar y nos cuesta tantísimo abandonar).

En realidad, preparé esto para varios de mis pacientes con unos apuntes de mi amiga y compi María Vázquez Costa… pero al ver que a alguno de mis amigos (que no hacen terapia) también le servía, he decidido compartirlo con todos vosotros por si os ayuda, de alguna manera, en vuestro viaje hacia una vida más plena. Comencemos.

PASO PRIMERO para comenzar a descubrir mis heridas: cultivar el sostén interior.

Antes de comenzar con este trabajo sobre las heridas, es imprescindible contar con un sostén interior firme. Y además es primordial cultivarlo intensamente durante el periodo que dure este proceso. Si dudas a este respecto, acude a un profesional o grupo de crecimiento (yo me apoyé en ambos, jeje).

A) ¿Qué me ayuda a conectar con ese sostén, con esa especie de calma que a veces siento en lo profundo?

Ejemplos que, según la persona, suelen ayudar: respiración abdominal,  contacto con la naturaleza, música, pintar, nadar, hablar con determinada persona, yoga…

B) Proporcionarme esas “ayudas” con toda la frecuencia posible.

PASO SEGUNDO: estar atento a cada vez que…

–Me digo “¡¿otra vez esto! ¿por qué?” (situación que se repite, que “me suena”, que “ya he vivido antes”).

–Me rallo o me quedo enganchado en un círculo vicioso entre mis pensamientos y emociones (rabia, tristeza, miedo, culpa…).

–Me enfado conmigo mismo (una parte de mí se enfada y machaca a la otra parte, porque sus sentimientos o conductas no son “como deberían”). Es decir, cuando me siento enfadado por “sentirme así”, por haber “hecho eso”, porque “otra vez igual”, porque “aún no he superado esto” etc.

–Experimento una emoción muy intensa (rabia, miedo, tristeza, culpa…) ante una situación que “objetivamente” no es tan “grave”.

PASO TERCERO: cuando me descubra en algo del paso anterior (son pistas de una herida), seguiré los siguientes seis puntos:

1–Recordarme a mí mismo que enfadándome, juzgándome o castigándome no consigo avanzar (quizá ya lo he hecho durante muchos años y he comprobado que sólo empeora las cosas).

Lo que me pasa es una oportunidad para empezar a “verme” y comprenderme. Por tanto, tratarme con todo el cariño y paciencia que pueda.

2–Darme cuenta de dónde estoy: en mi mente, en mi emoción, en el círculo vicioso entre ambas… Y tomar contacto con mi cuerpo: qué noto, qué sensaciones tengo… ¿qué siento?

3–Escuchar mi cuerpo y, bien conectada a con mis sensaciones, preguntarme “¿cuándo me he sentido así antes? ¿en qué situación, con quién?”. Y en esa situación ¿qué necesitaba y no tuve?

4–Tomar conciencia de esta repetición a lo largo de mi vida, yendo hacia atrás hasta mi infancia o hasta que ya no aparezcan más imágenes o sensaciones similares.

5–Observar (y escribir) lo que he “descubierto”, sin juicios, acogiendo mis necesidades y mi dolor. Permitirme sentir lo que siento. Compartirlo con alguien de confianza que lo pueda entender, si siento la necesidad de hacerlo.

6–Escucharme, si puedo, más allá de mis emociones y mi mente. Evocar, acudir a, esa experiencia de paz de fondo, de sostén interior, y escuchar, o mejor dicho, estar ahí sin más. Cómo me siento / quién soy en lo más profundo de mí mismo?

PASO CUARTO: llego en este trabajo hasta donde llegue mi toma de conciencia, sin exigencias, y entonces…

–Desde ahí actúo de la manera más constructiva posible ante esa situación en concreto.

–Compartiendo después el trabajo con mi terapeuta o con alguien sólido en quien confío y que pueda ayudarme a continuar ahondando en la toma de conciencia y la expresión de las necesidades insatisfechas de mi niño interior.

P.D.: niño interior.

Sé que apenas os he hablado todavía del niño interior por lo que puede dejaros un poco confusos esta última frase. Bueno, en realidad todo el post. Así que antes de despedirme os introduzco brevemente lo que desarrollaremos en futuros minimapas (es un tema muy muy complicado por lo que tomaros lo que sigue como una simplificación que deja fuera puntualizaciones esenciales):

En todos nosotros habita el niño que fuimos. Pero En la mayoría  está escondido o encerrado en el sótano, con lo que vivimos no sabiendo de su existencia. Esto tiene dos consecuencias perniciosas: una, que nuestro adulto se pierde, entre otras cosas, su espontaneidad y capacidad de gozo; y dos, que las heridas de nuestro niño se manifiestan en nuestra vida de una forma aparentemente incomprensible, tal y como hemos visto en el Paso Dos y también en el minimapa “Heridas y estilos de afrontamiento”.

Así que el camino pasa por ir conociendo a nuestro niño interior, ir permitiendo la expresión de sus necesidades y, desde nuestro adulto, acoger su dolor y  ofrecerle nuestro apoyo incondicional para que cure sus heridas en la medida de lo posible.

Hasta la próxima semana, navegantes!

Ah, desde una perspectiva un poco diferente, os dejo este video “Curando al niño herido que hay en tu interior” de Thich Nhat Hanh.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

Descubrir mis heridas y al niño interior
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¿Por qué en tu vida se repite siempre la misma historia? (Heridas y estilos de afrontamiento).
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Mercedes Garcia-Laso | 23-01-2017 | 19:40| 0

¿Nunca te has preguntado por qué parece que vivas en el Día de la Marmota? ¿Por qué sufrimos siempre por lo mismo? ¿Por qué hacemos de un dolor natural un sobre dimensionado sufrimiento? ¿O por qué no conseguimos que nuestra vida sea algo menos desastrosa?  ¿O por qué nos acusan una y otra vez, y diferentes personas, de hacer daño a la gente? En el #minimapa de hoy comenzaré a dejaros un acercamiento a posibles respuestas a estas importantes preguntas. Empecemos.

1. Conformación de nuestra personalidad

El niño llega a este mundo con ciertas características y predisposiciones, que pueden tener origen genético, o en lo acontecido en el embarazo o vete tú a saber. Así vemos que hay bebes más pachorros, otros más sensibles, etc. Aunque sin olvidar que esto también está afectado desde el minuto cero por el entorno (ejemplo: un niño que llora en el hospital y ya se le asigna la etiqueta de llorón, o incluso de “manipulador”). Pero bueno, sea como fuere, hay, por ejemplo, bebes más sensibles que van a vivir peor que la mamá se vaya a trabajar afectándoles a la configuración de su personalidad en mayor medida que a otros.

He puesto el ejemplo de la mamá que se va a trabajar para subrayar que no es que la mamá tenga que hacer algo mal, no. Simplemente es que la vida provoca siempre heridas (y son lo que en la especie humana nos mueve al desarrollo). Otra cosa es que haya heridas mucho más profundas que otras por el mal hacer del entorno.

Entonces, que me enrollo, es la interacción características del niño y entorno, lo que configura nuestro cerebro creando un software de percibir, sentir, pensar y actuar, que conservaremos, y repetiremos, con más o menos variaciones durante toda la vida. Para simplificar lo llamaremos personalidad.

Como explicamos en el #minimapa Identificaciones, cogemos este rasgo del abuelo; este otro, pero en su contrario, de papá; la voz de la conciencia de mamá se convierte en mi Pepito Grillo etc. Y por eso los hermanos pueden llegar a ser tan diferentes (por su historia y características cogen cosas diferentes para conformar su manera de ser).

2.  Heridas.

En la parte nuclear de este software, que hemos llamado personalidad, están nuestras heridas y  las maneras específicas con las que nos las hemos arreglado para salir adelante con ellas, formando, ambas cosas, un “programa” que, además de hacernos sufrir, se repite y se auto-perpetúa. Nos fue útil en nuestra infancia, ya que fue la manera que encontramos para sobrevivir; el problema es que continuamos repitiéndolo cuando ya no sirve.

La mayoría de los síntomas psicológicos están relacionados con este “programa”. También esa historia que siempre se repite en nuestra vida. Incluso algunos problemas físicos que sufrimos (ver minimapa Lo psicosomático). A este respecto es interesante leer a la controvertida Alice Miller… a mi entender carece de rigor pero me gustó las preguntas que despertó en mí (ejemplo: ¿será verdad que algunas madres no enferman porque trasmiten sus heridas a sus hijos?)

De niños pudimos sufrir algún tipo de  situación de abandono, de traición, de abuso, de subyugación, de exclusión en el cole, de fracaso escolar…  o  alguien importante nos hizo creer que el mundo era un lugar peligroso, o que eras incompetente para ser autónomo, o que eras imperfecto y no merecías amor, o simplemente no recibiste cariño de verdad…  tal vez se esperaba que fueras el mejor y te enseñaron que cualquier otra opción era un fracaso… incluso pudiste “sufrir” de ser muy mimado y ahora tienes dificultades por aceptar los límites reales de la vida. Todas estas situaciones pueden dejar, de una u otra manera, heridas que condicionan enormemente nuestra historia de vida pasada y futura.

El gran problema es que en la mayoría de nosotros todo esto, o al menos la parte más nuclear, permanece en el inconsciente.

3. Estilos de afrontamiento

Continuemos un poco más por esta capa externa de la cebolla. Ante las heridas que acabamos de comentar, aparecen tres estilos de afrontamiento: uno puede rendirse ante la herida, o  escapar de ella (evitarla), o contraatacar (sobrecompensar). Veamoslo con los ejemplos de Juan, Luis y Pedro, cuya herida principal tiene que ver con que de niños se sintieron imperfectos, avergonzados y poco queridos.

Juan tiene 18 años y va al instituto. No te mira a los ojos y cuando habla apenas se le oye. Siempre se compara desfavorablemente con los demás. Sale con una chica que siempre lo critica y su mejor amigo también es muy crítico con él. Su expectativa de que las personas sean críticas se ve confirmada a menudo.

Juan se ha rendido a su sentimiento de impefección. Y cuando nos rendimos, distorsionamos la perspectiva de las situaciones de tal manera que nos confirman nuestra herida. Reaccionamos con desmesurados sentimientos cada vez que ésta se activa y seleccionamos -parejas y situaciones que la refuerzan. Rendirse significa que la persona organiza su vida de tal modo que continúa repitiendo los patrones de la infancia (revive una y otra vez la herida infantil).

Luis tiene 40 años y le encanta socializar por los bares. Se siente más cómodo en relaciones amistosas fortuitas. Su mujer, obsesionada con las apariencias, quería un hombre como él para tener un matrimonio tradicional de cara a la galería, ignorando la verdadera intimidad.

Luis intenta todo el rato huir de sus sentimientos de imperfección (evita la intimidad y bebe). Con el escape, evitamos pensar en nuestra herida y rehuimos sentirla. Evitamos situaciones que podrían activarla (incluso nos podemos llegar a creer que “las fiestas son de frívolos” cuando en realidad nos dan miedo). Y cuando la herida asoma un poco, recurrimos para taparla al alcohol, drogas, comer en exceso, limpiar compulsivamente o nos volvemos unos trabajadores infatigables. De hecho, nuestros pensamientos, sentimientos y conductas funcionan como si esta herida no existiera.

Es natural escaparse porque lo que activa la herida es demasiado doloroso. La desventaja es que a largo plazo volvemos a caer en las mismas conductas negativas (incluidas adicciones), en las mismas relaciones autodestructivas, nuestra vida se vuelve muy pobre (renunciamos a sentir), y a menudo acabamos haciendo daño a los que nos rodean. Centramos nuestra existencia en evitar el sufrimiento (no sentir la herida infantil) y en consecuencia nos perdemos la vida.

Pedro tiene 32 años y  es corredor de bolsa. Aparentemente es una persona segura, de hecho es un poco engreído y muy crítico con los demás. Crea situaciones donde él está por encima de los demás y emplea casi toda su energía en ganar prestigio.

En realidad, Pedro se siente superior para experimentar lo contrario de lo que sintió en la infancia. Fue un niño al que sus padres infravaloraban y se pasa toda su vida intentando mantener a raya ese niño.

Cuando contraatacamos o sobrecompensamos, intentamos compensar la herida infantil convenciéndonos a nosotros y a los demás de que lo contrario es verdad. Nos aferramos a esa imagen con desesperación.

Si de pequeño fui muy controlado, trataré de no sentirme dependiente de nadie; si fui considerado débil o inseguro, trataré de mostrar fortaleza; si fui abusado, trataré de abusar o maltratar a otros, si fui considerado incapaz, trataré de mostrar méritos y logros.

Los que utilizan el contraataque pueden parecer saludables. De hecho, algunas de las personas que más admiramos, como las estrellas de cine o líderes políticos o financieros, pueden ser de las que contraatacan.

Pero los contraataques aíslan. No se preocupan por las personas que perjudican durante el proceso ni por las repercusiones que pueden tener sus acciones. Finalmente, las personas próximas los dejan o toman represalias. Además van en la dirección contraria de la verdadera intimidad. Pueden llegar a perderlo todo, incluyendo a alguien a quien amaban; sólo por el riesgo de mostrarse vulnerables.

No aprenden a enfrentarse a las derrotas, ya que no asumen la responsabilidad de sus fracasos ni reconocen sus limitaciones. Sin embargo, cuando hay un contratiempo importante, el contraataque se hunde, la armadura se agrieta y se sienten muy deprimidos.

En fin, vemos que Juan, Luis y Pedro afrontan una herida similar de formas radicalmente diferentes. Sin embargo es imprescindible señalar que la mayoría de las personas utiliza una combinación de rendición, evitación y sobrecompensación.

El próximo día más, navegantes ;)

(Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

Película El Día de la Marmota como metáfora de cómo repetimos por nuestras heridas y estilos de afrontamiento.
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Cómo controlar la ira en 6 puntos
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Mercedes Garcia-Laso | 15-01-2017 | 19:34| 0

Otros comienzos de año os he compartido #minimapas para los kilitos de más o la cuesta de enero… Así que éste va sobre la ira, ya que en esta época del año a veces se agudizan nuestras dificultades con esta emoción.

He elegido el título “cómo controlar la ira” porque es lo que más buscamos por internet. Pero en este #minimapa lo que descubriréis, en 6  puntos, es cómo no hacernos tanto daño con esta emoción, a la vez que aprovechamos sus potencialidades  –porque lo de “controlar” en el tema de las emociones mola más bien poco.

1–Es natural sentir, expresar y descargar la ira

Es una de las cinco emociones básicas; está en la jabalina que defiende a sus jabatos; la sentimos cuando algo nos llega como injusto; y nos lleva a la acción, a protegernos, a poner límites, a defender lo que nos importa.

Una discusión, una pelea, a tiempo puede ser sana aunque duela (otro día os hablaré de la asertividad). Y en la vida es necesaria la destrucción (ejemplo, romper una relación tóxica) pues, como bien expresan los tres dioses indús Brahma-Vishnu-Shiva, creación-conservación-destrucción están en  todos los niveles de la naturaleza, siendo los tres igual de esenciales. Siempre que se crea, se parte de algo; Siempre que se destruye, se deja algo. Todo está en continua transformación.

2–Las sombras de la ira

Por una parte, encontramos los peligros de la agresividad: hacer un daño excesivo al otro o a nosotros mismos; tanto por las propias acciones como por sus consecuencias (perder un trabajo, por ejemplo). Y por otra, el riesgo de volver esa rabia contra uno mismo: la culpa muchas veces es eso (prefiero sentirme yo culpable, que ver que el otro, al que admiro o temo, es el responsable); y también muchas somatizaciones (ejemplo contracturas musculares por la tensión de contener el enfado); además de que por evitar enfrentamientos podemos optar por una postura sumisa o demasiado conciliadora, con todas las consecuencias que esto tiene.

La rabia, como toda emoción, no hay que evitarla (ejemplo, evitando conflictos) ni bloquearla (ejemplo, racionalizando): Me pisan en el autobús y me dice la mujerica “ay, disculpe”; Contesto “no se preocupe, no pasa nada” no permitiéndome sentir rabia porque tengo la creencia implícita de que sentir “enfado no justificado” es de mala gente y ella pues lo ha hecho sin querer; Y sigo con mi día con el pie dolorido y una tensión en el cuello que atribuyo a la almohada.

Tampoco es cuestión de dejarse arrastrar por la ira en nuestros actos y devolverle un pisotón aun mayor. Pues aquí a diferencia del resto de los animales en sus peleas, entramos en una especie de locura de más y más violencia, sin pararnos un momento a sentir que el otro además del enemigo es mi hermano (el pararse a reconocer al otro como otro yo, el dejar el espacio para sentir al otro, es en mi opinión lo que pone límite a los actos de odio).

Y lo de engancharse a esta emoción azuzándola con pensamientos tampoco es buena idea. Dejarla ir es importante porque las consecuencias de sentir desprecio o resentimiento continuado las sufre el cuerpo.

A veces ayuda después de un enfado tomarse una larga pausa de varias horas para eliminar la ira de tu sistema. Baja la luz, escucha música suave… o sal a correr. A cada persona le sirve una cosa diferente para contactar con un poco de calma.

Y recuerda la frase Nelson Mandela “cuando salí para ser libre, supe que si no dejaba atrás toda la ira, el odio y la amargura, seguiría encarcelado.”

3–Qué sería lo sano

Lo sano sería permitimos el flujo natural de la experiencia. Es decir, en el ejemplo del autobús: me pisan → siento el dolor físico → emerge rabia → la noto y la observo (si es necesario la respiro para no actuarla) → y sólo después de sentir, reflexiono que ha sido un accidente, y actúo en consecuencia. Estoy atento a qué me dice y la dejo fluir, la dejo ir. Esto, por supuesto, es el ideal, pero como tal nos sirve de guía ;)

Además es importante tener en cuenta que a veces la rabia es, en realidad, miedo o también tristeza. Incluso hay personas que nos la hacen sentir para no sentirla ellas. Es decir, el mundo emocional en los humanos no es sencillo pero escuchándolo, en vez de intentar controlarlo, la vida se abre más y más cada día.

4–La culpa

¿Y qué pasa con la culpa? En otro #minimapa os hablaré de ella. Hoy sólo señalar que los que suelen sentir mucha culpa les convendría explorar el por qué de esa tendencia; y los que no la sienten, exhorto a su ética para que se lo miren un poco. La culpa sirve, o debiera servir, para reparar en lo posible el daño causado e inhibir volver a hacer algo parecido.

5–Sugerencias para manejarnos con la ira (que no para controlar la ira)

5.1. Escribe una lista de las cosas que suelen enfadarte.

Esto te servirá para dos cosas: para adelantarte a esa reacción; y para empezar a comprender lo que te enfurece.

¿Lo que te enfurece es razonable o es una reacción exagerada? Si es exagerada (es decir, si a otras personas no les afecta igual), es que está saliendo tu sombra (ver #minimapa Mr. Hyde) y/o tu niño herido (con toda su rabia reprimida) y/o estás desplazando otro problema (ejemplo: pagar en casa, problemas de trabajo).

5.2. Aprende a identificar las primeras señales de la ira.

Ya que sólo al principio se puede hacer algo (llegado un punto, el cortex frontal casi deja de funcionar y la amígdala toma el mando)

¿Cómo notas que “empieza a subir el termómetro”? (pensamientos, conductas y sensaciones corporales): ¿se acelera tu corazón? ¿y la respiración? ¿se te pone roja la cara? ¿mandíbula tensa?

5.3. Prueba posibles estrategias ante las primeras señales de ira:

-Vete de la situación (di por ejemplo que necesitas salir un momento para no explotar) o posponed la discusión.

-Cuenta hasta 10 practicando la respiración abdominal y piensa en las consecuencias: Espera un poco antes hablar o actuar; respira hondo unas cuantas veces y cuenta despacio hasta diez. Aprovecha ese momento para serenarte y decidir menos emocionalmente qué quieres hacer y decir, para que no sea algo de lo que te puedas llegar a arrepentir.

-Si dudas, no lo hagas (deja ese email que acabas de escribir para enviarlo mañana)

-Si sientes que no vas a poder controlar la situación y quieres distanciarte pero no puedes irte, imagina que eres una mosca en la pared. Lo que está pasando allí abajo no va contigo.

6–Concluyendo…

Todo esto, como suele pasar con  las cosas de la mente, es relativamente fácil de entender y muy complicado de aplicar. Dejad, por favor, de tratar de controlar la ira (dejando aparte los delitos, claro) y comenzad a escucharla y explorar lo que esconde (que los “síntomas” que se “controlan” salen luego por otra parte). El deporte, el yoga etc. ayudan mucho a bajar nuestro nivel de irritabilidad. Lo que yo te propongo es que también eches un vistazo a las causas, que quizá no son las que te imaginas;)

(Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

Personaje de la película Inside Out para comprender cómo controlar la ira.

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Los 10 minimapas más compartidos de 2016 ¡Feliz Año Nuevo!
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Mercedes Garcia-Laso | 28-12-2016 | 20:09| 0

Año importante para mí el que finalizamos (además con un broche de oro, ya que no deja de sorprenderme la excelente acogida que está teniendo el libro #Minimapas, teniendo escasamente dos semanas de vida). Y no está mal eso de parar, de vez en cuando, a hacer balance y dejarse sentir… Creo que el sábado cogeré mi libreta e iré a dar un paseo prontito y luego a desayunar ¡jeje, ya me estoy relamiendo!

Mucha gente evita hacer esto, el parar y el mirar, porque, claro, es entonces cuando los fantasmas de los que huyen aparecen. Sin embargo, yo hace ya unos años que empecé con ello y, aunque al principio suele ser difícil, después toda tu vida se transforma pues sobre todo, y ante todo, te sientes cada vez más vivo.

Si no, vamos como pollos descabezados, siempre corriendo, chocándonos una y otra vez con lo mismo, y sin saborear los pequeños gozos del alma. Además, no mismo ha de aprender a valorarse, en lo profundo, los esfuerzos de su caminar -no esperar que los demás lo hagan. Y para esto también hay que parar y bucear en lo íntimo del corazón de cada uno.

En fin, y poniéndonos más terrenales, jeje, que como estos días son los de las listas, he pensado dejaros la mía de los 10 minimapas más compartidos de 2016 (en orden alfabético) para despedir el año y desearos un lindo lindo 2017!!!

1. ¿Crisis de pareja?: cuándo separarse, cómo superarlo.

2. ¿Has tenido alguna vez ansiedad, depresión u otros síntomas? (este post, POR EJEMPLO, es posterior a la redacción del libro #Minimapas –aunque los que ya lo tengáis podréis ver que hay ligeras diferencias en todos los textos entre el blog y el libro, además de los chisposos dibujos de Isa, claro;)).

3. Menos auto-ayuda y más Bowie.

4. Mi historia en 850 palabras (Día Mundial de la Parálisis Cerebral).

5. Minimapa para hijos con padres ancianos, dependientes (en 6 puntos).

6. Por qué eres así y cómo se puede cambiar ;) (identificaciones).

7. Recta final de exámenes y oposiciones: 12 claves para la ansiedad.

8. Todos somos barquitos de papel en el océano de la vida.

9. Viviendo y acompañando duelos: 8 puntos que todos hemos de tener en cuenta.

10. Vuelta al trabajo: 6 lucecillas para la pérdida de ilusión.

Y para los que queráis seguir navegando por los contenidos que escribo en este blog, os invito a visitar el “Mapa de Minimapas” para encontrar fácil fácil aquel tema que te interesa :)

Feliz Año Nuevo

(Mercedes GarciaLaso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.