La Rioja
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¿Qué es la depresión? (mis 12 puntos para prevenir, acompañar y situarse)
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Mercedes Garcia-Laso | 23-05-2017 | 19:24| 0

1. ¿Qué es la depresión? Pues os parecerá mentira pero a pesar de toda mi formación, no lo tengo del todo claro;)

2. El DSM-V, la clasificación diagnóstica más famosa por desgracia, define el Episodio Depresivo con los criterios de la siguiente tabla. Y para el trastorno depresivo persistente (distimia) dichos criterios son aún más laxos, y todavía más para los trastornos adaptativos (no me enrollo con esto porque lo podéis buscar por internet). Pero… acaso tener estos síntomas es tener una enfermedad? De ninguna manera. En todo caso, se podría utilizar la palabra “síndrome” al que se puede llegar por diferentes vías, como ocurre con un síndrome febril, que puede estar relacionado con un catarro, una insolación, una oscilación hormonal premestrual, una apendicitis, un cáncer…

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3. En mi opinión lo más paradigmático sería, no obstante, cuando no hay fuerzas para levantarse de la cama y se empieza a descuidar incluso el aseo (aunque estoy generalizando pues, por ejemplo, muchas depresiones en adolescentes cursan sobre todo con irritabilidad). Y por supuesto hay grados porque en un extremo tenemos lo normal, y que todos lo hemos experimentado, de días o épocas en los que suena el despertador y uno sólo quiere desaparecer bajo las sábanas, pues siente que no puede, que ya no tiene fuerzas. Y en el otro extremo, por ejemplo, la casi inmovilidad física, mental y emocional de algunas depresiones de personas con trastorno bipolar.

4. Es decir, en todo esto hay un gradiente en la gravedad de los síntomas donde además influyen otro tipo de factores (por ejemplo, a veces sólo nos deprimimos cuando podemos –es decir, cuando las urgencias exteriores bajan y podemos parar un poco y descansar).

5. En los casos más graves sí puede ser importante la medicación. Pero o se empieza un trabajo para ir descubriendo las causas reales del problema (y subrayo “reales” porque casi siempre no son las que creemos) e ir construyendo una nueva manera de estar en el mundo; o nos atascaremos en un ir pasando la vida como medio autómatas grises.

6. Precisamente una de las funciones de la tristeza es obligarnos a descansar y después a mirar hacia adentro y rehacernos y rehacer nuestro camino (por eso también suelen ser periodos muy creativos). Con lo que, así como a veces es necesaria la medicación, otras puede entorpecer este proceso al tapar la tristeza y hacernos volver a la rutina y sus exigencias.

7.  Entonces vemos que considerar estar “depre” como una enfermedad puede ser peligroso (además de tener poco rigor científico como hemos visto en el párrafo 2) pues puede ser interpretado como algo que necesita nuestro yo profundo para re-hacerse ante palos externos o internos y tomar un mejor rumbo. Por ejemplo, no es raro que una persona que ha iniciado terapia se “deprima” al ir sacando a la luz sus asuntos inconclusos y es éste un signo de buen pronóstico. Incluso estar deprimido tras algo muy duro que nos sucede, nos puede evitar una enfermedad futura (ver #minimapa “Lo psicosomático“). El problema es, como tantas veces, cuando lo natural se convierte en patológico por diferentes factores (incluidos los biológicos) que no nos dejan atravesar el desierto y nos quedamos perdidos en él.

8. Me gusta mucho la metáfora del desierto para hablar de la depresión. Me evoca a la Noche Oscura de los místicos (curioso también, por cierto, que ellos pasen por estos episodios depresivos, no?). Y vemos que hay autores que defienden salir de allí cuanto antes (es decir, trabajan para que manejemos mejor los síntomas y nuestro ánimo se recupere); mientras otros animan a atravesarlo (proceso muchísimo más complejo, porque lo que nos sale es escapar de allí cuanto antes, al que aluden las psicoterapias profundas).

9. Dentro de la primera opción, os dejo este genial vídeo “Un perro negro llamado depresión” de la OMS que os recomiendo ver a todos; para los sensibles a lo espiritual o simplemente curiosos de visiones diferentes este otro de Jeff Foster; y los referentes a psicoterapia humanísticas y dinámicas los dejo para otro minimapa.

10. Otra cosa importante que quiero señalar es que salir del “desierto” no es una cuestión de voluntad (culpabilizar es un mecanismo de defensa que nos encanta pero es muy perverso). Y en contra posición tampoco ayuda etiquetar a la persona como “enfermo” ya que entonces el sujeto desaparece (limitándose a tomarse las pastillas y a hacer el ejercicio moderado que le han pautado etc.; sin hacerse ninguna pregunta). Hay que tener en cuenta que al sistema lo que le interesa es que volvamos cuanto antes a ser una oveja productiva. Y por otro lado, la depresión es en parte también una patología social.

11. Y por ir acabando con cosas más prácticas. Sí te encuentras depre y no sabes por qué o es ya demasiado, lo primero sería descartar algo físico (hipotiroidismo y otras enfermedades), y lo segundo pedir ayuda (ya sea un pequeño asesoramiento, ya sea cierto tipo de terapia). Y si un amigo o un familiar está en esta situación, seguramente el vídeo del Perro Negro te haya ayudado a entender un poco lo que le pasa, y desde ahí: a) estar desde el respeto; b) ir cogiéndole el punto de empujarle muy de a poquitos, con mucho amor, y sobre todo no tomándote como algo personal sus “noes”; y c) cuidándote ante todo a ti mismo. Hay personas que salen rápido, otras tardan y otras, por desgracia, no terminan de salir, con lo que el punto “a” y “c” son los fundamentales.

12. Por último, para mí la “cura” de la depresión tiene que ver con dos palabras: amor y humildad. Cuando se pasa del odio al amor, a uno mismo y al mundo (en términos de compasión, es decir descubriendo e integrando), y se es capaz de conectar con la humildad, uno ya ha subido a la octava de una vida plena. Pero explicar todo esto, lo dejo para otra ocasión;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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¿Y si necesitabas haberte equivocado? (breve clave sobre el sentido de culpa y errores en Alma Salvaje)
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Mercedes Garcia-Laso | 18-05-2017 | 19:36| 1

Hace año y medio, o así, vi una película que me impactó y que me viene mucho a la cabeza cuando trabajo. Hoy quiero hablaros de ella, no como análisis (ya que no la veo desde entonces), sino  porque expresa muy bien un mensaje que considero fundamental. Se trata de Alma Salvaje  de Jean-Marc Vallée, protagonizada por Reese Witherspoon (que interpreta a Cheryl) y basada en una historia real (Nota: evidentemente este post es spoirler pero, en mi opinión, en esta peli esto no tiene  mucha importancia).

En la escena final Cheryl dice: “Si pudiera volver atrás en el tiempo, no haría nada de forma distinta… ¿Y si todas las cosas que hice fueron las que me trajeron aquí?”. Y con ‘todas las cosas que hice’ incluye la escalada autodestructiva que comienza tras la muerte de su madre (engañar a su pareja, dejarse usar sexualmente, heroína…). Y es que la vida es definitivamente un misterio, al igual que los extrañísimos recorridos que a veces necesita recorrer el alma.

A mí esta idea me llega mucho. No como un destino o una excusa para no asumir mi responsabilidad. Sino como un no saber lo que es bueno para el alma (ni para la mía ni para la del otro). Es decir, este mensaje me coloca en la humildad de que la vida sabe mucho más que yo.

Una persona herida hace lo que puede para salir adelante. A veces este ‘hacer’ le lleva a la muerte, como le podía haber ocurrido perfectamente a Cheryl. Otras veces, sin embargo, si conseguimos ir elaborando lo que nos sucede, acabamos el camino habiendo subido de octava. Y esto es lo que le pasa a Cheryl recorriendo a pie los mil kilómetros de la Pacific Crest Trail, que inicia, sin saber por qué, cuando casi ha tocado fondo en su espiral hacia la muerte (pues logra elaborar caminando el duelo patológico y la culpa que la aplastaban) .

Esta durísima ruta que ella hace, casi desde Méjico a Canadá, es una magnífica metáfora de un proceso de psicoterapia (a lo bruto, claro, pues la labor del terapeuta es cuidar y facilitar). A la vez que muestra que la terapia no es, para nada, la única vía para elaborar heridas. Pero hoy no quiero entrar en esto. Y tampoco en otras geniales metáforas que plagan esta película. Quiero sólo incidir en la idea del 2º párrafo:

Si transitamos la culpa y todo lo que ella oculta, encontramos el sentido profundo y nuestra mente se abre a las preguntas sin respuesta. Quizá es que mi alma necesitaba pasar por esos infiernos para llegar a conocerse, evolucionar e integrarse y para que en la vida me apareciesen otras posibilidades. O quizá no.

En todo caso, os recomiendo muy mucho esta película ;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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¿Hablar de mis padres en terapia? ¡3 premisas!
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Mercedes Garcia-Laso | 19-05-2017 | 05:56| 0

En terapia, o al menos en la que yo hago, hay que trabajar con la infancia de la persona (a diferentes profundidades según el caso, eso sí). No se trata de revolver por revolver sino que el cambio y el avance personal pasa por entender un poco por qué somos cómo somos y por reparar heridas que incluso desconocemos.

En este proceso, a muchos de nosotros nos es difícil hablar las cosas malas de nuestros padres por sentirnos, por ejemplo, unos desagradecidos con todo lo que nos han dado. Por eso, yo les explico a mis pacientes y clientes tres puntos, tres premisas.

Y hoy se me ha ocurrido dejarlas en un minimapa con los siguientes propósitos: para optimizar el tiempo en consulta dada mi veloz locuacidad (así, en vez de explicarlo yo, lo leemos juntos); como resumen práctico que quizá pueda servir a quienes se están formando en psicoterapia; para compartir con otros compis mi particular visión y así poder debatir y pensar juntos; y para que cualquier lector en general pueda curiosear sobre de qué va, en parte, esto de hacer terapia;)

Ahí van entonces mis 3 premisas para el trabajo en  terapia con los padres de nuestra infancia:

1. Casi todos los padres lo quieren hacer bien. Otra cosa es que metan la pata o que las circunstancias no se lo permitan (ejemplo: pobreza que obliga a priorizar la obtención de alimento frente al cuidado adecuado del niño; hospitalizaciones del bebe; o situaciones muy estresantes y/o dolorosas en la familia).

Todos los papás meten la pata ¡y no pasa nada porque esto es inherente a la constitución del ser humano! Cuando sí pasa, claro, es cuando es excesivo. Y siempre siempre es consecuencia de sus propias heridas, historias y circunstancias ¡lo que no lo justifica, por supuesto, cuando hay actuaciones negligentes e incluso malvadas!

2. En terapia no trabajamos con los padres reales, objetivos, sino con los que nuestro niño interiorizó. Averiguar qué pasó es importante. Pero lo es más conectar con lo que nuestro niño sintió y/o con lo que no se permitió sentir.

3. Tampoco es cuestión de culpabilizar sino de limpiar. Y esto en la mayoría de los casos lleva a terminar el proceso con un amor mucho más auténtico hacia nuestros padres.

Finalizando…

Nuestra manera de pensar, sentir y actuar se forma en la infancia, siendo las primeras relaciones las que modulan de forma radical la genética. Y si trabajamos desde ahí, podemos aprovechar la plasticidad neuronal, con la que contamos hasta que fallezcamos, para crear nuevas conexiones neuronales y por lo tanto nuevas formas de pensar, sentir y actuar más adaptativas (es decir, que conlleven un menor sufrimiento).

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

3 premisas para facilitar el hablar padres terapia
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En la Semana del Libro… Prueba este ejercicio de las Páginas Matutinas ¡y verás como todos somos creativos!
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Mercedes Garcia-Laso | 24-04-2017 | 19:37| 0

En la semana del libro, os voy a proponer un sencillo ejercicio que encontré hace poco y me encantó porque concretiza lo que yo he podido experimentar durante estos últimos años.

Yo, que soy más de experimentar que de leer, comencé a escribir como una especie de disciplina de auto-cuidado ante algo que para mí era muy difícil: parar e intentar poner palabras a lo que me pasaba por dentro. Y mira tú por donde, que esos párrafos deslabazados y caóticos, además de ayudarme a nivel personal un montón, generaron la semilla de lo que luego ha sido el libro Minimapas para Tormentas ¡cuando jamás había ni imaginado escribir un libro! ¡y ya va por la 2ª edicion!

Por otra parte, con mis pacientes-clientes también suelo utilizar la técnica de la escritura automática, que es en la que, en realidad, se basa este ejercicio llamado las “páginas matutinas” del libro El Camino del Artista. Otro día os hablaré más de otros aspectos de la escritura automática y de otras potencialidades del hecho de escribir. Hoy no me enrollo más y os dejo ya mi particular resumen de la técnica de las páginas matutinas, que sirve tanto para desarrollar nuestra creatividad como para nuestro crecimiento personal.

Feliz Semana del Libro, navegantes! (P.D.: podéis leer más en “Eres creatividad”, “Niño interior”).

(De la escritura automática a firmar ejemplares en el Corte Inglés por el #DiaDelLibro2017, jeje)

Las páginas matutinas consisten en:

Todos los días, nada más levantarte de la cama, escribe tres páginas manuscritas de estricto flujo de conciencia. Por ejemplo: «Dios mío, ha amanecido de nuevo. No tengo nada que contar, nada que decir. Tengo que lavar las cortinas. ¿Recogí ayer la ropa de la tintorería? Bla, bla, bla…».  Nadie podrá leerlas. Tampoco tú durante las siguientes ocho semanas, más o menos.

Las páginas matutinas no pueden hacerse mal!

-Estas divagaciones diarias no pretenden ser arte, sino desaguar el cerebro. Por tanto, incluiremos todo por nimio, tonto, estúpido o raro que pueda parecer.

-Con frecuencia estás páginas matutinas son negativas, fragmentarias, autocompasivas, repetitivas, forzadas, infantiles, malhumoradas, sosas y hasta ridículas. ¡No importa! Todos aquellos enfados, preocupaciones, miserias que vuelcas al papel por las mañanas son precisamente las cosas que se interponen entre tú y tu creatividad.

-Si vas todos los días directamente de la cama a la página, aprenderás a evitar a tu “censor interior”, que es esa voz perfeccionista que nos critica todo el rato. Márcate esta regla: recuerda siempre que las opiniones negativas de tu Censor no son la verdad. Esto hay que practicarlo: ni hay una forma incorrecta de escribir las páginas matutinas, ni cuenta la opinión del Censor. Es decir, deja que él siga con su palabrería y que tu mano corra por la página. Puedes escribir también sus pensamientos, si quieres, y observar cómo disfruta lanzándose a la yugular de tu creatividad. Su aspiración es atraparte.

Busca una caricatura para tu Censor Interior.

Sólo identificando al Censor como el nimio y sibilino personaje que es, lograrás despojarlo de buena parte del poder que ejerce sobre ti y sobre tu creatividad. Elije un personaje (como la Srta. Rotenmeyer, por ejemplo); o createlo; o pega en el lugar donde escribas una foto poco favorecedora de tu padre, madre o aquel que haya sido responsable de introducir al Censor en tu psique. La idea es dejar de escuchar la voz del Censor como si fuera la de la razón y aprender a oírla como el mecanismo represor que en realidad es. Las páginas matutinas también te ayudarán a ello.

Las páginas matutinas son innegociables.

Si no sabes qué poner, entonces escribe “No sé qué escribir” y hazlo hasta que hayas llenado tres páginas.

Jamás te las saltarás o las reducirás, independientemente de tu estado de ánimo o de las cosas desagradables que te diga tu Censor.

Siempre pensamos que debemos tener el humor adecuado para escribir, pero no es así. Las páginas matutinas te demostrarán que tu estado de ánimo no importa.  Con ellas dejarás de juzgarte y te pondrás a escribir. Tu artista es un niño, necesita alimentarse y estas páginas matutinas son su alimento.

-Con frecuencia las personas más resistentes a las páginas matutinas acaban por ser los que más las aprecian. La desgana y la pregunta “¿para qué sirve esto?” no son más que miedo. Vuelca tus miedos en la página.

¿Por qué hay que escribir las páginas matutinas?

-La autora del libro, Julia Cameron, dice: Las páginas matutinas nos llevan al otro lado de nuestros miedos, de nuestra negatividad, de nuestros altibajos. Sobre todo nos alejan de nuestro Censor. Y mandan al cerebro lógico al banquillo para que juegue el cerebro artístico” (en otro minimapa os cuento lo que diferencia a estos dos cerebros).

-“Son una vía válida que induce a la introspección y nos ayuda a hacer cambios reales en nuestras vidas.  (…) Son el camino para llegar a una firme y clara conciencia de uno mismo, la pista que seguimos por nuestro interior hasta encontrarnos con nuestra creatividad y sabiduría.”

-“Cuando estoy atascada en una situación dolorosa o con un problema que no sé cómo resolver, recurro a las páginas y les pido consejo. Para ello escribo «PJ», las iniciales de «Pequeña Julia», y hago mi consulta. Espero entonces la respuesta y la escribo.

‘Cuanto más escuchas a tu sabiduría interior, más la fortaleces, como si fuera una habilidad o un músculo’. Robbie Gass.

-“Los abogados que las escriben aseguran que les vuelven más eficaces ante los Tribunales; y los bailarines, que mejoran su equilibrio, y no sólo su equilibrio emocional. Es decir cualquiera se puede beneficiar de ellas”

Y si pruebas a ver en qué te ayudan a ti?  ;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición).

Dibujo que ilustra la esencia de las páginas matutinas.

(Ilustración de http://gabirubi.blogspot.com.es)

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Un pequeño secreto sobre las casualidades y el alma
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Mercedes Garcia-Laso | 10-04-2017 | 18:42| 0

Hace 10 días Isa y yo viajamos a Pamplona a presentar el libro Minimapas. Fueron 24 horas geniales y sorprendentes. Y este último adjetivo (es decir, “sorprendente”) me empuja hoy a escribir sobre casualidades, coincidencias y sincronicidades.

¿Te ha pasado alguna vez estar en el sitio más perdido del mundo y encontrarte con alguien de tu pueblo? ¿O soñar con una persona de la que hace mogollón que no te acordabas y que justo te llame ese día? Estas extrañas coincidencias o casualidades es lo que Jung llamaba sincronicidades.

Los escépticos explican estos curiosos sucesos con la probabilidad. Y aluden por ejemplo a la paradoja del cumpleaños: si juntamos 60 personas, la probabilidad de que al menos dos de ellas cumplan años el mismo día ¡es del 99%! ¿alucinante, no? Es decir, lo que parece magia, es simplemente aséptica probabilidad.

Y yo también me puedo poner científica señalando que cuando uno sale de su zona de confort es cuando empiezan a aparecer estas conexiones, que son además el origen de toda innovación tecnológica, científica, artística y humana. Ya sea con un viaje o simplemente dejando a un lado un rato las orejeras que siempre llevamos y que nos mantienen encerrados, si prestamos atención realmente a lo que sucede, es cuando el hemisferio derecho comienza a descubrir la sorpresa.

Sin embargo, en lo que quiero incidir en este post es que, dejando aparte que estos fenómenos de los que hablamos tengan explicación o no desde  la ciencia, lo importante es que el hombre es un animal de significados y son éstos los que nos encarcelan o nos abren nuevas puertas. Y yo desde hace unos años he otorgado un nuevo significado a las casualidades y os aseguro que la magia me ha vuelto del revés;)

El significado que le doy es simple: les doy importancia. Y luego según épocas y momentos creo a partir de ellos o sólo los observo. Lo que más me llega es lo que me dijo una vez una mujer sabia: “para mí las sincronicidades sólo significan que voy por buen camino”.

A mí la palabra “magia” me gusta –ya veis que la utilizo a menudo cuando escribo. Y para mí una parte esencial de la magia es pasar un poco de lo racional y dejar a la intuición crear nuevos caminos, aprendiendo a confiar en sus efímeros destellos (que desaparecen si no se cogen al vuelo). Todo es magia bajo la mirada de un niño, incluso hacer pan, y es la magia lo que nos mueve a la vida (a estudiar astronomía, a mudarnos de ciudad por nuestro enamorado, a tocar la guitarra).

En fin, os invito en estos días de descanso a recuperar el asombro, chispeante o sosegado, ante la magia, la belleza, el juego y la vida.

P.D.: Dos minimapas más para estos días: Pistas para aprender a descansar en Semana Santa | ¿Te vas de viaje estos días?: 8 puntos para crecer con tus escapadas.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

 

 

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Zarpa la 2ª edición del libro Minimapas con una pequeña enseñanza: La magia de navegar sin rumbo
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Mercedes Garcia-Laso | 27-03-2017 | 18:50| 0

La aventura partió de este blog. Y esta semana Isa y yo presentamos ya la segunda edición del libro Minimapas para Tormentas (el jueves en Santos Ochoa y el viernes en Pamplona). La primera se agotó en poco más de un mes y con ésta comenzamos un nuevo viaje con los misteriosos horizontes que nos abre hacerlo, esta vez, de manos de una editorial (Ediciones Eunate).

Ya os he ido contado en otros lugares las aventuras y desventuras que estamos navegando con este libro. Por lo que hoy quiero dedicar este post a compartiros uno de los aprendizajes que este viaje me ha afianzado: No siempre necesito saber a dónde voy y porqué.

Es verdad que cuando tienes claro la dirección y el motivo llegas más rápido y, de cara a la galería, también más lejos. Pero la sorpresa te aguarda más cuando deambulas… y conoces lugares, interiores y exteriores, que jamás hubieras imaginado. Es la magia de navegar sin rumbo.

(Esto es lo que he vivido con Minimapas para Tormentas: nunca pensé escribir -pues apenas leo- ¡y ni te digo, publicar un libro!)

Lo que pasa es que navegar así, navegar en la incertidumbre, asusta mogollón –aunque, en realidad, todo es incertidumbre. Y por eso gastamos mucha mucha energía en aferrarnos a nuestros mapas e itinerarios de viaje, que nos crean una ilusión de control que nos calma.

Así que comenzar a aventurarnos hacia lo desconocido en algo pequeñito, nos puede ayudar a flexibilizar nuestros mapas en otras áreas donde lo incierto y lo que no depende de nosotros nos genera mogollón de angustia.

Curioso que hable de dejar a un lado los mapas cuando el libro se llama Minimapas, no? ¡Y es que me encantan las contradicciones y provocar un pelín! Si venís a las presentaciones del libro, lo comprobaréis. Será un rato interesante, divertido y firmaremos ejemplares con un dibujo de Isa y dedicatoria personalizadas. (Web del libro Minimapas para Tormentas para quien quiera curiosear más).

Nos vemos en las olas, navegantes!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño)

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(Captura de pantalla del email de Santos Ochoa)

 

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(Cartel Santos Ochoa, jueves 19.30h)

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(Cartel Pamplona, viernes 19.30h)

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Enfermedad, muerte… pistas para cuando lo real de la vida nos sacude el alma
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Mercedes Garcia-Laso | 14-03-2017 | 19:43| 0

En general, conforme nos hacemos mayores los problemas se tornan más reales. Es lo que yo, al menos, estoy viviendo los últimos tiempos, al encontrarme, casi día tras día, con enfermedades y muertes cercanas.

De crío te agobias por el trabajo, el novio… aunque las muertes y enfermedades que tocan alrededor te duelen mogollón, te dejan como el poso de que son algo puntual, un duelo que has de pasar para seguir con los interesantes proyectos que te esperan en el futuro. Hablo –repito e insisto– en general (es decir, lo que creo que ocurre, más o menos, a muchos jóvenes en nuestro entorno).

Sin embargo, llega un día en que lo anecdótico comienza a transformarse en habitual, además de que tú mismo ya vas sintiendo en el cuerpo el paso del tiempo. A gente de tu edad, y más jóvenes, les aparece un tumor chungo; tus padres envejecen; amigos de ellos fallecen; amigas tuyas se convierten en enfermeras a full-time… Y no sé, cada uno esto lo vive de una manera diferente pero creo que a muchos nos hace sentir que ya somos “adultos”.

Además, como el ser humano es tan egocéntrico, todo esto nos suele confrontar (la mayoría de las veces de forma inconsciente) con nuestra propia muerte, nuestra propia vulnerabilidad. Y también, como es mi caso, con asuntillos antiguos que aun tenemos sin elaborar.

Escribo todo esto empujada por lo que sucede a mi alrededor, por lo que se me mueve dentro y por ciertos post que, como extrañas sincronías, van apareciendo en mi camino y que quiero compartir en este minimapa con todos vosotros. Es mi manera de ampliar perspectivas, que es lo que siempre busco en mi trabajo y para mí misma. Rescato dos, uno pivotado en lo individual y otro en lo social:

1. Mientras despierto de Ana Baza: Blog de una terapeuta gestalt a la que diagnosticaron un cáncer de pulmón este enero. Es un diario para ella, para estar presente, para redescubrirse mientras dura el viaje y a la vuelta. Os lo comparto tanto para los que estáis en estas mega tormentas, como para los que acompañáis a estos viajeros, y para todos los que queremos caminar por la vida de una forma más auténtica y real. (Escribe desde su particular personalidad y es sólo su particular viaje ¡no olvidéis esto nunca!

2. Los enfermos no son luchadores. Post que coincidió en el tiempo con la siguiente publicación en FB de Javi Vega: “Me revienta el concepto de enfermo luchador. Me revienta porque no concibo que nadie que se muera haya perdido ninguna lucha ni porque haya ningún mérito o demérito en sobrevivir o sucumbir a un cáncer.

Pero sobre todo me revienta porque ese término, luchador, lo inventó alguna persona sana para hacer más cómoda una verdad que incomoda a la que luego se añadieron otras como carrera o ejemplo de lucha.

Por cierto, mientras se nos llenan la boca con estas cosas tan cuquis, se recorta como nunca en investigación y hay una enfermera para 22 pacientes en el turno de noche en la planta de oncología”.

El cáncer no se trata de ser valientes, ni de luchar, ni de vencer. Porque donde hay valientes hay cobardes, donde hay vencedores hay vencidos, y donde alguien lucha alguien pierde. Así que poned atención a esos “tienes que ser fuerte”, ”tienes que luchar”, “sé valiente”, “no te rindas”. Y tengamos presente que en una enfermedad lo más influyente es la calidad del sistema público de salud, la investigación que se realiza y el apoyo instrumental y emocional del entorno y la comunidad.

Complejo esto del enfermar y del envejecer ¡y del vivir en general! (otro texto interesante a este respeto es esta reflexión sobre historia del Santo Job de M.Cruz Estada, que además aporta un diferente significado a lo que para mí es Aceptación).

Sin embargo, quiero acabar hoy con un párrafo de Ana Baza, que me retumba en las entrañas y resume lo que un día escribí sobre la insignificancia. Es para mí un faro esencial que intento, cada día, tener presente:

“Y así es nuestra vida, igual que aquella maravillosa, y creo que aún insuperable, escena en Blade Runner donde el replicante, interpretado por Rutger Hauer, habla de nuestra insignificancia y la búsqueda del sentido de la vida.. “y desapareceremos como lágrimas en la lluvia“. Siempre me ha estremecido esta escena y ahora se me cuela entre los huesos como la humedad en invierno. La vida continuará, sin alterarse un ápice, en el mismo milisegundo en que yo desaparezca, entonces para qué tanto esfuerzo en ser algo, en decir, en hacer, en buscar un sitio que en realidad ya ocupo por el mismo hecho de existir. Para qué tanta pelea, tanto disgusto, tanto pensar y planificar. Para qué poner la energía en mostrarme en el mundo, en vez de en el mismo acto de existir y estar en él por derecho propio. “

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Replicante Blade Runner pistas ante la muerte, enfermedad y lo real de la vida
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8 de marzo
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Mercedes Garcia-Laso | 07-03-2017 | 20:46| 0

8 de marzo, Día de la Mujer… A mí no me van estos días mundiales, internacionales o lo que sean (que le vamos a hacer, raruna que es una). Pero suelo escribir en ellos porque vivimos en el mundo que vivimos y mi espíritu es más de conversar con el vecino en su propia casa disfrutando juntos de vino, un té o lo que me ofrezca, que de ir por las calles con carteles y altavoces.

Sin embargo, esta semana me ha pillado el toro. Y con lo lento que escribo me resulta imposible elaborar algo medianamente decente para el Día de la mujer. Con lo que voy a hacer un re-mix.

Primero, os dejo los enlaces a los minimapas más relevantes para un 8 de marzo:

Hombres y mujeres: Minimapa práctico orientado a “luchar” contra la  discriminación en la vida  cotidiana, tanto externa como la que se da dentro de nuestras cabezas… o, como expresa la ilustración de Sara Fratini de abajo, a ¡crecer juntos!

Día de la Mujer, reflexiones personales.

Mujer y discapacidad.

Violencia contra la mujer.

✎ Y para futuros Minimapas sobre este tema podréis siempre consultar la etiqueta “Mujer

Segundo. os dejo el enlace a la app Palabra de Mujer de la Asociación Mujer, Ciencia y Tecnología con frases de científicas, pensadoras, y artistas para ampliar así nuestros escasos y rígidos referentes de mujer (sobre todo en las generaciones más jóvenes).

Y tercero, y con ello me despido, os copio un pequeño texto que rula por facebook. Se refiere al cáncer pero creo que nos puede iluminar también en otros temas, como el del Día de la Mujer que nos ocupa hoy. ¡Menos postureo y más granitos de arena!

***NO, NO ACEPTO EL RETO… es más, estoy hasta los cojones (sí, he escrito cojones) de tanta y tanta tontería y de tanto lacito. No hago ningún reto, ni fotos, ni echarme agua en cubos… porque una foto mía en blanco y negro o a color no va tener ninguna repercusión en la lucha contra el cáncer o cualquier otra enfermedad o causa. ¿Ahora quieres un reto de verdad? Pues ve hasta cualquier hospital y dona médula o aprovecha para hacer una donación de sangre o plaquetas que puede ayudar a mucha gente.

¿No puedes o no quieres…? no pasa nada. ¿Qué tal si donas 10 ó 20 € para la confección de pelucas para niños con quimioterapia o para el apoyo a las personas con cáncer en situación de vulnerabilidad? ¿Que no tienes dinero para donar? pues córtate el pelo y lo donas a Mechones Solidarios.

¡¡ Una publicación en Facebook no cambia nada !!….. es una chorrada sólo. Es postureo.  Nadie hará conciencia sólo por ver selfies de “caras bonitas”. -Hay otras maneras para hacer conciencia. ¡¡ Seámoslo nosotros primero !!***

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Sara Fratini 8 de marzo
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Me doy cuenta pero sigo igual. Metáfora de la mano izquierda como vía de cambio
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Mercedes Garcia-Laso | 27-02-2017 | 19:44| 0

Cuando te das cuenta de cómo te haces daño, el dolor es doble: al de siempre se le suma la frustración de no ser capaz de parar eso que ahora conoces. Sin embargo es el primer paso para que la vida deje de ser una inercia sin sentido, donde uno nace, crece, se reproduce si es el caso, y muere. Una inercia que, además y por desgracia, de instintiva no tiene nada. Sino que es un continuo huir de un vacio. Y es este permanente huir el que perpetúa el sufrimiento propio y del planeta entero.

En otros minimapas os he hablado de la importancia de sostener el malestar, incluso de la necesidad de profundizar en él. Pero hoy os voy a introducir la vía que complementa a esto: el desarrollar acciones diferentes. Y para ello utilizaré una metáfora surgida en una sesión de psicoterapia de hace un par de semanas:

Metáfora de la mano izquierda.

Si uno es diestro, lo va a ser toda la vida. Pero si comienzas poco a poco a utilizar la mano izquierda, con el tiempo te será más fácil elegir qué mano usar ante determinada situación, aunque siempre el primer impulso (lo que le sale a uno automático) es utilizar la derecha.

Pues lo mismo para determinados comportamientos o actitudes que nos hacen daño. Si uno, por ejemplo, nunca pide ayuda, puede comenzar a disciplinarse para pedir un poquitín ¡con mucho amor, eso sí! Es decir, es fundamental hacerlo como cuando educas a un niño que todavía no sabe lo que está bien y mal: no le exiges con una vara, sino que con paciencia le ayudas a averiguar cómo cuidarse.

Así, aunque siempre la cabra tire al monte, iras ganando en libertad, en abanico de rutas que puedes coger (en vez de ir siempre por la misma, que ya sabes a donde te lleva, y en la que apenas hay margen para la sorpresa y la magia)

Qué, te animas a comenzar a usar la mano izquierda? (por cierto, para los zurdos como yo es al revés, claro;))

Ah, puntualización final: en nuestros defectos (aquello que nos hace sufrir) se esconden grandes tesoros. Sólo hay que descubrirlos y crear con ellos algo bello, bello y flexible, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Metáfora de la mano izquierda con el amor de ayudar a un niño a comenzar a caminar.

(Francis)

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Entiende tus conflictos: ¿conoces a tu Perro de arriba y a tu Perro de abajo?
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Mercedes Garcia-Laso | 21-02-2017 | 06:51| 2

Os he comentado ya en alguna ocasión que dentro de nosotros hay como diferentes personajes. Un ejemplo de esto, que a todos nos es familiar, es el diablo y el ángel que aparecen en cada hombro del correspondiente personaje de dibujos animados. Pero hay muchísimos más (cuando el corazón tira para un lado y el cerebro para otro, etc.)… en realidad todos los que nos queramos imaginar, construir, a partir de nuestras contradicciones y/o partes inexploradas de nosotros mismos.

Hoy comenzaremos con dos personajes utilizados por la Gestalt y que en mi experiencia son sumamente útiles hagas, o no, terapia. Navegantes, os presento al “Perro de arriba” y al “Perro de abajo”.

Perro de arriba vs. Perro de abajo.

El Perro de Arriba es esa parte de nosotros que parece un padre (o un profe) autoritario, exigente y que se cree perfecto. Que nos está todo el día diciendo “tienes que” (tienes que ponerte a dieta; tienes que ponerte con los papeles; tienes que ser bueno). Que nos riñe porque estamos todavía muy lejos de determinado objetivo (ya sea de conseguir algo en el ámbito laboral; o de corregir un “defecto” de nuestra personalidad; o de cualquier otro cosa). Que es como un juez o un censor, todo el rato diciendo “mal, mal ¡mal!”.

Y el Perro de Abajo es ese personaje interno que es como un niño caprichoso, perezoso, rebelde, encantador de serpientes, autocomplaciente que se dice “todo está bien” para sólo centrarse en él y en los efectos a corto plazo. Es decir busca la satisfacción inmediata (las “ganas de” helado, por ejemplo), tira pelotas fuera, va de víctima, y seduce y hace síntomas para conseguir lo que quiere.

Se me ocurre, por otra parte, compararlos con el ángel y el demonio que comentábamos en el primer párrafo; con un profesor tirano y un niño mimado; con la hormiga y la cigarra de la fábula etc. Sin embargo, cada persona ha de ir investigando sus propias construcciones: por ejemplo, a mí me sirve visualizar a mi Perro de Arriba como una Srta Rotemmeyer o una estricta profesora de ballet.

Conflictos, guerra interna.

Los dos Perros son manipuladores, se necesitan mutuamente y nos encierran en un círculo vicioso absurdo. Ejemplo:

  • Perro de arriba: Deberías hacer esto.
  • Perro de abajo: Ay, no qué pereza ya lo haré mañana!
  • Perro de arriba: Vamos inútil, muévete! ¡todo el mundo hace cosas menos tú!
  • Perro de abajo: Es que no puedo, no me concentro…

Y a veces diremos “a la mierda todo, lo haré mañana”; otras terminaremos sintiéndonos tan mal que objetivamente no podremos hacer nada; y otras lo haremos pero pagando un precio ( ejemplo, dolores musculares por el sobre esfuerzo).

Lo importante, no obstante, es:

Primero, que exploremos cómo son en concreto, estos dos personajes en nosotros. En general al Perro de Arriba se le suele identificar fácil en el discurso de algunas personas. Mientras que suele costar más ver las estrategias del Perro de Abajo para salirse con la suya: puede utilizar el cuerpo (cansancio, sueño, pereza, somatizaciones); “justificaciones” y otros pensamientos; olvidos y despistes (no sabía si ir a esa cita y, mira tú por dónde, se me olvida); comportamientos impulsivos (estoy de exámenes, salgo a tomarme sólo una cerveza y me lío, llegando a las mil). Un ítem sencillo para diferenciarlos que me ayuda a diferenciar el de Arriba del de Abajo es el esfuerzo.

Y segundo que los pongamos a dialogar, no desde la mente sino interpretando, sintiendo, los dos papeles como si fuéramos actores. Por eso es mucho más fácil con la ayuda de un terapeuta pero también puedes hacer un trabajo interesante tú sólo cogiendo dos muñecos, por ejemplo.

No se trata de resolver el conflicto (que sería lo ideal, es decir, integrar, llegar a acuerdos) sino de flexibilizarlo y abrirlo (sentir lo que ocurre, poner palabras y relacionarlo con tu historia). Y esto ha de guiar el ejercicio aunque aparentemente se quede “pequeño”.

Ambos tienen partes sabias.

Tanto mi Perro de Arriba como mi Perro de Abajo tienen partes sabias. El primero si lo escucho con atención, me suele decir cosas coherentes y me proporciona disciplina, pues en el fondo fondo suele querer ayudar. El segundo me aporta disfrute y las cualidades de la cigarra.

El problema llega con el exceso.

El problema, como siempre, llega con el “exceso” (que incluye la rigidez). En el Perro de Arriba por la impaciencia, la estrechez de miras y la excesiva exigencia: si le obedezco, por ejemplo, me hago daño en la espalda como la hormiga del dibujo (es algo real, a parte las somatizaciones de protesta del perro de abajo); y si no le obedezco, siento culpa (además de su frecuente afición por el “doble vinculo”… pero esto os lo explico otro día).

Y en el Perro de Abajo este “exceso” viene de mano de la inercia, la pereza, puede que de los restantes “pecados capitales”, de la necesidad de “aplacar el malestar ya”, del “yo-mi-me-conmigo”… Si lo obedezco perjudico mi salud comiendo demasiadas chuches, por ejemplo; y si no le obedezco, se las arregla para boicotearme mis proyectos.

Solución:

Aprender a escucharme. Ahí es nada, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

La hormiga estaría dominada  el perro de arriba y la cigarra se dejaría llevar por el de abajo.

(Flickr Apastor85)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.