La Rioja
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Mini-metáforas sobre el caer y el recaer en salud mental
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Mercedes Garcia-Laso | 16-05-2018 | 19:17| 0

Un gran barco robusto que ha resistido terribles tormentas, se puede ir a pique si algo le da en su línea de flotación. Esto nos pasa a los humanos y cada uno tenemos una “línea” diferente: así unos resisten presiones en el trabajo increíbles y de repente se hunden por un desamor; otros, de forma incomprensible para su entorno, hacen aguas por un ascenso, etc, etc, etc. Es decir, no es la magnitud del proyectil lo que me hace enfermar sino que me dé justo en mi particular línea de flotación.

Ésta es una  de las metáforas que suelo utilizar cuando me llega una persona a consulta que hasta determinada edad ha estado bien, llevando una vida normal, y de repente algo importante o una aparente tontería le tuerce la vida con una depresión, unos síntomas obsesivos u cualquier otra forma de padecimiento psíquico.

En  ese momento la Caja de Pandora se abre. Y a veces es relativamente sencillo bajarle la tapa con un poco de medicación, por ejemplo. Pero no está cerrada, sólo parece cerrada, con lo que con un estímulo mucho más ligero que el primero, se vuelve a abrir y aparece una “recaída”. Por eso, en psicoterapia aprendemos, entre otras cosas y con delicadeza, a conocer y a manejar a los fantasmas que tanto tiempo habían permanecido encerrados en la Caja. Así nos afectarán menos (pasando de ser monstruosos a ser fantasmitas tipo Casper) e incluso nos pueden enseñar tesoros que también habían quedado ocultos junto a ellos.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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6 claves sobre el deseo (entiéndelo mejor para sufrir menos)
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Mercedes Garcia-Laso | 04-05-2018 | 08:00| 0

El 29 de abril es el Día Internacional de los Deseos… ¿Sabías que el deseo nos hace sufrir pero, a la vez, es lo que necesitamos para seguir para adelante con la vida? Con estas 6 breves notas trataré  de aclararte un poco cómo tu felicidad, y la de tu entorno, dependerá de tu manera de manejarte con el deseo.

1- Comenzaré aclarando que el desapego budista no apela a la supresión del deseo sino a tener en cuenta que nada de afuera nos hará felices. De hecho los monjes meditan varias horas al día y están implicados en muchos proyectos, cosa impensable sin deseo.

2- Sufrimos cuando nos falta el deseo, y no tenemos ganas de nada (hastío, depresión, etc.)… pero también cuando deseamos mucho y nos preocupamos o angustiamos (ansiedad, estrés, miedo, etc.)… o cuando nos frustramos ante su negativa (rabia, culpa, vergüenza, etc.)… incluso, cuando conseguimos lo que queremos, solemos sentir insatisfacción o una extraña tristeza…

3- Sin embargo, la vida consiste en encadenar un deseo tras otro (objetivos, metas, como lo queráis llamar). Y gracias a que nada nos colma es que seguimos en este juego que llamamos existencia (incluidos los ascetas, y  su estupenda represión azuzadora del deseo).

4- El problema hoy es la excesiva necesidad de satisfacción inmediata. Demasiada prisa, aceleración. Y se pasa de un deseo al siguiente sin dejar el necesario tiempo de espera y de  melancolía (sí, como dice Fernando Colina “deseo conseguido, duelo por hacer”).

Lo importante del deseo es el camino, no el destino (como bellamente expresa el poema de Ítaca de Kavafis).  Pero en la sociedad actual esto se invierte y sólo tiene valor llegar a los objetivos, sean éstos comprarte un cochazo, viajar este año a 5 países diferentes o cualquier cosa que te propongas (porque, claro, “todo es posible”) para “ser feliz”, que es el objetivo que se nos impone por todas partes (el “tengo que cumplir con mi obligación” de nuestros padres o abuelos, ha mutado en el “tengo que ser feliz” contemporáneo).

Es decir, exigimos que el viaje al destino sea hiper rápido y, una vez llegamos, partimos hacia otro sin la mínima pausa. Además nos dicen que cualquier destino está a nuestro alcance y que si no eres feliz, eres un pringao.

Todo esto, por simplificar, tiene dos consecuencias. Una, colectiva, es el peligro de muerte en el que hemos colocado a nuestro planeta con tanto consumismo individualista. Y  otra, individual, es que se nos exige estar continuamente deseando intensamente. En caso contrario, estoy “deprimido” y eso es “malo”. Cuando, en realidad, son los impass de tristeza-apatía-aburrimiento y el ir despacio lo que lleva a saborear auténticamente el placer de vivir; además de ser lo que evita caer en una verdadera depresión. Por no hablar de la frustración, la culpa, la vergüenza, o el cinismo que todo esto, que se nos vende, nos puede provocar.

Resumiendo, el loco manejo del deseo de la cultura occidental actual explica parte de los síndromes depresivos y ansiosos que padecemos.

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5- Por otra parte, es fundamental diferenciar el deseo (que proviene del inconsciente), el anhelo (lo que creemos desear) y la apetencia (“ganas de comer chocolate”, por ejemplo). Pero esto es “demasiado” para un minimapa y os remito, a los que os pique la curiosidad, al maravilloso, aunque complejo, libro “Deseo sobre deseo” de Fernando Colina.

En él también se habla de cómo aparece, desaparece y fluctúa el deseo; de cómo se conjuga con el amor; de cómo a veces no conseguimos ir hacia lo que supuestamente deseamos; también explica nuestras diferentes maneras de manejarlo (Hamlet vs. Don Juan vs. Sade); y trata además específicamente el otro como objeto de deseo, el deseo sexual y el deseo de poder. (Un vídeo para escuchar a Colina)

Tengo otra lectura pendiente para estos días que me da que va a ser complementaria al libro que os acabo de citar. Es “El Deseo Esencial” de Javier Melloni:

“Estamos atravesados de deseos, con un anhelo permanente de algo más. Deseos de toda forma y especie: luminosos y oscuros, alcanzables e imposibles, ágiles y obsesivos, permitidos y prohibidos, atávicos y sutiles, siempre nuevos y siempre antiguos. Deseos que, en su aparente dispersión, son expresión de una única pasión: vivir. El impulso de la vida desplegándose en nosotros y expresándose a través nuestro, y…”

6- Por último, yo comparto la opinión de que la ética, en realidad, gira en torno al manejo del deseo, y, de nuevo, tanto en lo social como lo individual. Y sólo un apunte sobre esto segundo, para cerrar el minimapa: El placer y el dolorson las dos caras de la misma moneda… y el miedo al dolor no puede impedir la búsqueda del placer, los obstáculos no han de frenar a la hora de intentar lo que quiere una mente clara y un corazón sincero.

Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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Reflexiones desde la librería-bar en Dallas de un riojano (The Wild Detectives)
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Mercedes Garcia-Laso | 18-04-2018 | 05:02| 0

Este finde mi hermano ha llevado dos ejemplares de Minimapas para Tormentas a Dallas. Sí, a Dallas ¡jamás hubiera imaginado que el librito iba a viajar tan lejos, jeje! Y los ha dejado en un lugar muy peculiar. Tan peculiar que me ha apetecido escribir una micro reseña sobre él y sobre la filosofía en la que se sostiene.

Se trata de The Wild Detectives, una librería-bar que apuesta por las conversaciones y la cultura. Os dejo abajo unas fotos (tomadas de sus redes sociales) para que veáis qué chulada de sitio, y en internet podéis leer completos artículos al respecto (ejemplo “Pídete un Rioja ‘on the wild side‘).

Yo, hoy aquí, sólo quiero destacar tres ideas que he extraído de la charla TEDx donde el riojano Javier García del Moral habla del proyecto, porque creo importante reflexionar sobre ellas.

La primera es el valor de las conversaciones. Hablando compartimos ideas, aparecen otras nuevas y nos sentimos conectados con los demás. Si yo comparto una experiencia contigo (digo, ‘experiencia’, no palabrería de la que repetimos cual autómata), ésta cambia en mí, a la vez que a ti también te aporta algo que puede que abra cierta puerta en tu historia.

Siempre nos hemos juntado en los bares (bueno, o en las cafeterías;)) para ello pero en estos tiempos que corren de smartphones, prisas y búsqueda de intensidad y experiencias, es complicado encontrar lugares que fomenten la conversación.

El segundo punto que comparto con Javier, es que desde el siglo XIX los bares y cafeterías han sido los lugares para hablar con desconocidos y abrirte a otras realidades. Esto por desgracia también se está perdiendo y sólo nos acercamos a extraños para ligar. Bueno, extraños o incluso conocidos, pues parece que es pecado, o que buscas algo, si te pones a hablar con alguien que no es tu amigo.  Eso sí, si son las dos de la mañana y estás en un bar de copas, entonces ya está permitido (aunque con la música tan alta conversar, conversar, yo no lo llamaría –a mí me encanta la música, lo único es que hay música para charlar, música para bailar etc.).

Y la tercera idea del Wild Detectives que me parece interesantísima, es que los libros son tanto un rompehielos social genial, como un elemento casi mágico para convertir una charleta intrascendente en una conversación de éstas profundas que tocan el alma:

Un libro o un personaje te fascina, tu colega lo conoce y te comparte lo que a él le mueve. Escuchas y te escucha. Y de repente os encontráis en un fluir, en una profundidad que luego te vas a casa con la sensación de ‘buahh, qué pasada’ (a veces removido, eso sí, pero siempre sintiéndote como muy vivo)

Bueno, pues todo esto y mucho más es lo que pretende The Wild Detectives: el placer de filosofar con los colegas mientras te tomas relajadamente un cacharro en un sitio guay y con la música perfecta.

Ahora que lo pienso… en La Rioja el Día del Libro se reparten botellitas de vino… para algunos es apología del alcohol, mi opinión, ya sabéis los que seguís este blog, va por la responsabilidad etc, etc, etc. Pero lo que no se puede negar es la relación entre Dionisio y la cultura, y lo esencial de los pequeños placeres de la vida (“Serious Pleasures”, como dice el twitter de @WildDetectives).

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)
The Wild Detectives

The Wild Detectives
The Wild Detectives

Libro Minimapas para Tormentas de Mercedes García Laso en The Wild Detectives, Dallas.

(Y no me resisto a poner la foto de nuestro Minimapas para Tormentas ¡en Dallas! ¿Quién nos lo iba a decir, eh, Isa?)

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La otra versión de la fábula “La cigarra y la hormiga”
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Mercedes Garcia-Laso | 11-04-2018 | 18:38| 0

Hace tiempo una amiga me contó que antiguamente había varias versiones de la famosa fábula “La cigarra y la hormiga” y que la que conservamos es la que, obviamente, más le convino a nuestra cultura judeo-cristiana.

Como recordaréis la historia ensalza los valores del trabajo y sacrificio, de la previsión y planificación, y del control y acción eficaz. Todo muy occidental como veis, y opuesto al Minfulness y Wu-wei oriental tan de moda ahora.

Ya Aristóteles decía que en el punto medio está la virtud. Y yo puntualizo un poco más y sugiero que es en la flexibilidad donde reside lo virtuoso. Es decir, quien es hormiga quizá le convenga desarrollar un poco a su cigarra para no ser  siempre hormiga o ser una hormiga más acigarrada, y viceversa.

La flexibilidad amplía las posibilidades adaptativas, la libertad de la persona y el abanico de vivencias que la vida nos puede traer: en pocas palabras, hace la vida más plena.

Por otra parte, como dice Melloni, Oriente y Occidente están llamados a conjuntar sus modos de proceder: empuje y serenidad, conocimiento y sabiduría, determinación y fluidez, cálculo y espontaneidad; para ir transformando el mundo y a nosotros con él.

Aunque también “cigarra y la hormiga” aglutinan muchos más simbolismos como Apolo vs. Dionisio, o el Perro de Arriba vs. Perro de Abajo de la Gestalt.

Pero vayamos ya con la “otra” versión de “La cigarra y la hormiga”:

Erase una vez una cigarra y una hormiga que vivían en un pequeño bosque bajo un agradable sol. La hormiga dedicaba toda su jornada a buscar y almacenar alimento para el invierno. Se acostaba agotada y, sin embargo, a veces le costaba dormir por preocupaciones o por sentirse culpable por algo que no había salido bien.

La cigarra por su parte, según fuera el día, hacía música sola o con amigos, paseaba al sol o disfrutaba de la lluvia bajo una hoja. Y por la noche contemplaba las estrellas y respiraba.

Y resultó que antes del invierno, llegó el otoño y llovió tanto, tanto, tanto, que cigarra y hormiga estiraron la pata.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

La hormiga estaría dominada el perro de arriba y la cigarra se dejaría llevar por el de abajo. Mercedes García Laso, psicólogo clínico Logroño.

(Flickr Apastor85)

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Pistas clave para cuidarme (7 de abril, Día Mundial de la Salud)
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Mercedes Garcia-Laso | 06-04-2018 | 11:52| 0

Llevar una vida sana es complicado hoy en día (la teoría nos a solemos saber pero la práctica es otro cantar). Los motivos, en mi opinión, se pueden reducir a dos grupos: por una parte, los entornos en los que vivimos son estresantes (prisas, jefes, polución…); y por otra, la mayoría vivimos desconectados de nosotros mismos. Me centrare hoy en este segundo punto.

Las pautas de expertos están bien. Lo que pasa es que nos encontramos con dos obstáculos: Primero, que a cada uno nos va bien una cosa diferente, con lo que o aprendes a sentir lo que a ti te va bien, o te vuelves loco entre tanto consejo científico y pseudo-científico. Y segundo, que me propongo andar un rato todos los días, por ejemplo, pero luego no lo consigo hacer -no siendo esto una cuestión de falta de voluntad porque observaréis que hay gente que tiene muchísima para otras cosas y no consigue cuidarse.

Es un tema muy complejo esto de la desconexión de uno mismo. Y no sólo afecta al hecho de comer más verdura sino también al resto de ámbitos de nuestra vida como puede ser decidir romper con una pareja o dejar un trabajo. Salud es saber escuchar lo que uno realmente necesita. Y esto incluye estar en la realidad, es decir, no hacerse el ciego sobre las posibles consecuencias de tus actos.

Os voy a dejar entonces un ejercicio que nos puede ayudar en todo esto, una pregunta guía para empezar a aprender a escucharte y a cuidarte:

¿Qué me sienta bien? No, qué me apetece  (comerme una napolitana)  o qué se supone que debo hacer (elegir una manzana)… sino qué necesita mi cuerpo y mi alma.

Y digo pregunta guía porque lo importante es empezar a hacerse la pregunta, no encontrar la respuesta. Es decir, esta pregunta ayuda a observar lo que surge en mi cuerpo, y a ir aprendiendo a escuchar lo profundo (lo que ocurre bajo los ‘debes’ y los ‘me apetece’).

¿“Lo profundo”? Qué es eso, diréis muchos. Es esa calma íntima que a veces siento cuando estoy relajado, o en la naturaleza, o escuchando música, o pintando, nadando…

A ver, a veces también es saludable pegarse un exceso. Quizá no para mi hígado;  pero sí para esa parte de mí que, si no se desfoga por lo dionisiaco, puede reventar de otra manera más peligrosa. La mayoría de nosotros no estamos “iluminados” con lo que es mejor desfasar con consciencia que reprimir. Y “con consciencia” me refiero a ver las posibles consecuencias y a asumirlas.

Otra cosa importante es que además si uno se escucha, no es ningún sacrificio cuidarse. Al revés, lo disfruta. Por eso me gusta tanto la palabra cuidarse… ¡porque es cui.darse!

Tampoco es egoísmo ya que sólo si uno está centrado puede abrirse de verdad a los demás. Y, por supuesto, no hay que confundir el cuidarse (como si uno fuera su propio hijo) con la obsesión actual con la imagen: lo primero es desde la ternura hacia uno mismo y lo segundo es desde un exigirme tener un determinado aspecto para sentirme válido.

También es cierto que a menudo no sabemos cuidarnos. No es que no queramos, es que por nuestra historia no lo hemos aprendido, no nos han enseñado (en global o en algún aspecto concreto). En este caso, lo que toca es crearnos nosotros mismos ese sostén sabio interior, que nos acoge incondicionalmente y nos guía con ternura. Esta bonita ilustración de Duy Huynh lo ejemplifica.

cuidarme-duy-huynh

Para acabar con algo concreto os propongo que penséis cómo regáis actualmente estas 5 áreas, de las que, para mí, depende la salud: -Alimentación; -Ejercicio; -Descanso; -Relaciones positivas; -Cosas que me miman el alma (naturaleza, creatividad…)

Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

(lestoilesdaz.deviantart.com)

(lestoilesdaz.deviantart.com)

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Recomendación de lectura para estos días: La Conexión Emocional de Ramón Riera
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Mercedes Garcia-Laso | 26-03-2018 | 18:21| 0

Nuestra manera de sentir (a nosotros mismos y al mundo), de actuar y de pensar está en nuestras conexiones neuronales y se forma a través de nuestras relaciones, fundamentalmente en nuestra primera infancia. Posteriormente se puede modificar, o al menos flexibilizar, pero siempre en relación. Y esto explica por qué el cambiar es difícil (se tienen que crear circuitos neuronales), y por qué existimos los psicoterapeutas y no basta con un libro de autoayuda o programa informático para lograr cambios duraderos.

Esta es una de las ideas principales que desarrolla Ramón Riera en La Conexión Emocional, un libro que os recomiendo muy mucho y que por eso os voy a dejar aquí mi particular micro-resumen. Es fácil, agradable e interesante de leer: se nota que el autor ha aplicado lo que enuncia el título del libro a su estilo de escritura.

Resumen de la editorial: “¿Por qué ciertas personas reaccionan con seguridad y energía ante las dificultades, mientras que otras reaccionan con sentimientos de pequeñez y desánimo? Y lo que en la práctica es aún más importante, ¿cómo podemos cambiar esta manera involuntaria de reaccionar emocionalmente? El cerebro de los humanos ha evolucionado (neuronas espejo) para poder “trabajar en red” con otros cerebros a través de la conexión emocional, cosa que posibilita el fenómeno de “yo siento que tú sientes lo que yo siento”. Esta capacidad de sentir lo que el otro siente es la herramienta más eficaz que tenemos para acceder a nuevas maneras de reaccionar emocionalmente.”

El autor, Ramón Riera… pertenece a una corriente, llamada psicoanálisis relacional, que se caracteriza por el acercamiento a disciplinas como la neurociencia y a otras orientaciones psicoterapéuticas. Por lo que lo que trata en el libro nos sirve a terapeutas, pacientes, profesionales que trabajan con personas (sobre todo con niños o familias, como maestros o trabajadores sociales), papás y a todo aquel con interés sobre el ser humano.

En el libro podemos encontrar entre otras cosas… A) Casos, del propio Riera y de otros psicoterapeutas, que nos permiten comprender mucho mejor el sufrimiento en apariencia sin sentido que a veces nos invade a los humanos; y también nos dejan ver cómo la psicoterapia puede hacer avanzar. B) Estudios de neurociencias, biología, antropología, psicología del desarrollo y otras disciplinas que convergen en sus hipótesis ayudándonos a plantear mejores intervenciones tanto a nivel individual como social. libro la conexion-emocional-riera comentario de garcialaso psicólogo logroño

Y para finalizar os copio un párrafo de cada capítulo, u os dejo un breve apunte (en internet podéis encontrar reseñas completísimas):

1. Contextualización (capítulo I del libro La Conexión Emocional de Ramón Riera)

(Riera hablado de un paciente) “Pedro y yo necesitábamos crear una relación en la que él pudiera llegar a sentir y pensar aquello que no fue posible en las relaciones previas”.

2. El sentimiento de uno mismo

“Muchos de los problemas de autoestima tienen este origen: si desde niños tenemos la percepción continuada de que lo que sentimos no es validado por nuestro entorno, fácilmente llegaremos a la conclusión de que nuestra forma de sentir es inadecuada. Por lo tanto, nos sentiremos avergonzados por sentir como sentimos y poco a poco iremos dejando de lado ese sentimiento mal aceptado por el entorno hasta que lleguemos a borrarlo de nuestra memoria consciente. Finalmente, nos quedará solo el convencimiento, fruto de la vergüenza de sentir inadecuadamente, de que somos defectuosos y de que, por lo tanto, debemos escondernos de los demás. Y lo peor de todo es que a veces esto sucede sin que tengamos conciencia de la procedencia de nuestra inseguridad.”

3. La memoria de las emociones

Se nos habla de dos tipos de memoria: la explícita (que es lo que recordamos, ejemplo: el lugar donde aprendimos a jugar al tenis o sus reglas) y la implícita (llega la pelota y le doy un revés); y de su importancia esencial para entendernos y crecer.

4. La intersubjetividad

“Los humanos estamos diseñados para nacer en un entorno familiar empático que sintonice con nuestras emociones y que esté genuinamente interesado en saber qué sentimos.”

La gravedad de la situación traumática (o de los micro-traumatismos) no depende sólo del trauma per se sino, sobre todo, de cómo es gestionado por el contexto relacional.

5. Un poco de prehistoria de las relaciones

Interesantísimos estudios sobre nuestros ancestros reptiles: sobre hormonas en ratones; sobre que parece que fue la conexión empática el punto culminante para entender mejor el gran cambio evolutivo en los humanos; sobre investigaciones en evolución y psicoanálisis; y sobre el bebé y la mamá.

6. Cómo nos vinculamos los humanos

Riera desarrolla un concepto fundamental, fundamental: el de apego, y su relación con la psicopatología.

“Los bebés, ya en los primeros meses de su vida, son auténticos expertos en recoger información muy sutil, psicológicamente muy compleja, de un modo vivencial y sin utilizar el pensamiento reflexivo.”

“Cuanto más coherente es la narrativa que uno hace sobre su propia vida, más probable será que pueda establecer un apego saludable con sus hijos.”

7. Un poco de neurociencia aplicada a las relaciones humanas

El “yo siento que tú sientes lo que yo siento” (cita con la que Riera abre este libro) no sería posible sin la existencia de las neuronas espejo.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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¿Hay que ser feliz?
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Mercedes Garcia-Laso | 20-03-2018 | 15:54| 0

Hoy #DíaDeLaFelicidad os comparto este pequeño texto que escribí en el 2015 sobre cómo esto de “sé feliz”, lejos de ayudarnos, nos estresa enormemente. Espero que os sirva.

Hay épocas, días, temporadas, donde parece aun más obligatorio estar con­tento, ser feliz. La llegada de la primavera o el veranito son un ejemplo… con sus viajes, sus cervecitas en las terrazas, etc. Y ya os he comentado en algún otro minimapa lo peligroso de este mandato social contemporáneo que, lejos de ayudarnos, nos perjudica individual y colectivamente.

No “hay que” nada, recordad esto siempre. Y en este caso, los individuos ya no se limitan a ser desdichados, ahora sienten vergüenza, culpa, angustia o malestar por no sentirse bien… porque tienen que ser felices… el resto lo son, o eso parece y apa­rece en su muro de Facebook.

Basta teclear en Google la palabra “felicidad” para alucinar: millones de resultados, libros, tutoriales, estrategias… incluso investigaciones. ¿No habría que reflexionar un poco sobre semejante fenómeno de tan reciente aparición? ¿Acaso nuestros abue­los se planteaban esto de que “hay que ser feliz”?¿No será que esta sociedad ha creado esta necesidad para apaciguarla con inmensidad de objetos de consumo?

Además, contamos con numerosos gurús que han colaborado a difundir “la búsque­da de la felicidad” como si fuera un traje a medida que encaja con todos, ¡y además en “sencillos” libros de autoayuda!

“La desenvoltura con que la literatura de la Psicología Positiva y de autoayuda hablan de la felicidad no puede ser más que una maniobra de ‘malafe’ sartriana. Para no enfrentarse a su propio vacío, esta literatura engaña y se autoengaña, presentando lo que no es, como si existiera, y lo que es, como si no existiera.” (Pérez-Álvarez).

En fin, en el minimapa Emociones comento los peligros de la alegría:

La alegría nos impulsa a salir al mundo pero tiene el peligro de servirnos para con­ductas de evitación (“eternos peter-panes”, “cigarras en exceso”…), y en experimentos se observa que los sujetos contentos detectan menos el engaño, son menos escépticos y su estilo de conocimiento es más estereotipado (menos atento a los detalles y la novedad).

Es decir, todas las emociones son funcionales y necesarias… y no sería adaptativo estar “feliz” en todo momento. “Un mundo sin melancolía, es decir, sin nostalgia, sin aburrimiento, sin espera, sin pereza y sin la inclinación constitutiva de pensar las cosas hasta el final, es un espacio abonado para la emergencia exponencial de las llamadas depresiones.” (Fernando Colina.)

Además si “quiero ser feliz”, es que en estos momentos no soy feliz y, por tanto, necesito “algo” para serlo. Y por otra parte, ¿de verdad sabes qué es ser feliz para ti?

Quizá la clave esté en… estar atentos al vivir.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño. Texto y dibujo incluido en su libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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Hombres y mujeres (mini-reflexión para el Día de la Mujer)
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Mercedes Garcia-Laso | 05-03-2018 | 19:26| 0

Seas hombre o mujer seguro que el Día de la Mujer te mueve cosas. A mí me empujó a elaborar este minimapa orientado a dar pistas sobre cómo ambos sexos podemos crecer juntos (lo que incluye, por supuesto, luchar contra la discriminación en la vida cotidiana, tanto externa como la que se da dentro de nuestras cabezas).

Primero, y para empezar, os dejo la pregunta: ¿qué es ser hombre?, ¿qué es ser mu­jer? Segundo, hay que diferenciar la etiqueta (la categorización, como dirían en es­tadística) “hombre/mujer”, de las características “masculinas” y “femeninas”, que yo a veces por analogía juguetona nombro como características “yan” (masculinas) y características “yin” (femeninas). Así, como expliqué en el minimapa “orientación sexual y otras aclaraciones”, el por­centaje yin-yan varía en un continuo y podemos encontrar incluso personas dentro de la categoría “mujer” con mucho más porcentaje yan que otras que se etiquetan como “hombre”. Nota: ojo, otra cosa es la orientación del deseo (un “hombre” puede ser 90% yan-10% yin y ser homosexual).

El asunto es que en nuestra sociedad se sobrevaloran tanto las características mas­culinas, a costa de las femeninas, que nos dirigimos hacia la auto-destrucción de nuestra especie. Encontramos, por una parte, a “hombres con tetas” como Angela Merkel; y por otra, la diferente selección de personal para la tele entre hombres y mujeres (decidme presentadores “feos”… y ahora decidme presentadoras “feas”).

Si valoras menos cuidar a los hijos y hacer la comida que dirigir una empresa o ser profesor de universidad, entonces, ¿qué importancia le das a tu familia y a lo que comes? Hay que restablecer el equilibrio entre las cualidades masculinas (esenciales, por supuesto, también) y la cooperación, el cuidado, la empatía, la interdependencia, la generosidad… Y para ello, tanto hombres como mujeres hemos de hacer las paces con nuestra parte femenina.

Tercero, ser mujer no va asociado con ninguna característica fija. Por tanto, pregun­témonos de vez en cuando: ¿actuaría igual si ella fuera un hombre? Por ejemplo, antes de comprar un regalo a un nene, averiguo sus gustos… ya que puede haber niños que le gusten las princesas y niñas que disfruten con los camiones. Cuestio­narme (y lo digo como mujer) cómo, sin darme cuenta, me comporto diferente ante una persona por el mero hecho de haberle adjudicado una etiqueta, me parece fun­damental.

Y por último, y ya veis que sólo he dado unas breves pinceladas a cosicas para aplicar en el día a día, ¿y si la persona que tengo en frente fuera yo?: ¿y si me dijeran “no” a un trabajo sólo porque puedo quedarme embarazada?, ¿y si me trataran como un objeto?, ¿y si me “protegiesen” más que a mis hermanos?, etc. etc. etc.

No obstante, la educación de las nuevas generaciones es lo fundamental: favorezca­mos que germine en ellas el respeto a uno mismo y al otro.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño. Texto y dibujo incluido en su libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

Isabel Merino. Libro Minimapas. Mercedes Garcia Laso psicologo.
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Un consejo desde la psicología para los interesados en lo espiritual
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Mercedes Garcia-Laso | 05-04-2018 | 06:24| 0

Si estás interesado en el desarrollo espiritual, ya sea desde la tradición cristiana, budista o cualquier otra, incluida la de “Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como”, creo que este breve post te puede ser de utilidad.

Recientemente me he leído el libro Psicología del Despertar de John Welwood (muy interesante y fácil de leer, excepto algún capitulo pelín tedioso que te puedes saltar sin problemas) y explica muy clarito la necesidad del trabajo psicológico para poder integrar lo espiritual en la vida diaria y que no se quede en efímeras experiencias cumbre o lleve a nocivos autoengaños. Como decía C.G.Jung “uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.

Esto, por desgracia, no ha sido así, ni a lo largo de la historia ni en la actualidad. Por lo tanto,  nos encontramos, por una parte, con personas con autoridad espiritual haciendo auténticas barbaridades (tanto “gurús new age”, como sujetos pertenecientes a instituciones de las diversas religiones ordinarias); y por otra, con gente que al intentar ajustarse al ideal espiritual recurre a la espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de su vida, o deja pasar abusos en nombre de la compasión, o evita sentir celos o ira, por considerarlas emociones “poco espirituales”, con las consecuencias nocivas que todo ello conlleva.

A esto último es lo que llama Welwood “bypass espiritual” y es un error que lamentablemente muchos consejeros espirituales promueven, con las mejores de las intenciones, al proponer soluciones espirituales a problemas de otro origen (del entorno, psicológicos, e incluso corporales). Copio un fragmento de su libro:

“Cuando caemos en el ‘bypass spiritual’, usamos la meta de la iluminación, o la liberación o salvación, para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. (…) Tanto la meditación como la oración pueden ser usadas como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.”

En fin, a los que os interese continuar explorando el tema, os recomiendo, además del libro de Welwood, a Maribel Rodríguez (psiquiatra, psicoterapeuta y experta en espiritualidad) y a Enrique Martínez Lozano (psicoterapeuta, sociólogo y teólogo). Y os dejo con otro fragmento (bajo la cita de Ram Dass) de Psicología del Despertar que muestra los peligros de exigirse llegar a un ideal de comportamiento de persona espiritual (la personalidad/ego no es una barrera sino un camino para el avance en el desarrollo interior). Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

psicologia-espiritual: Si crees que estás iluminado, pasa una semana con tu familia. Ram Dass.

*** Durante toda su infancia, Tara había experimentado una gran falta de afecto y de contacto, para sobrevivir a la cual había acabado adoptando una actitud dura e independiente que parecía proclamar a los cuatro vientos: «No necesito a nadie. Yo sola puedo cuidar de mí». Sin embargo -y como siempre ocurre, en una u otra medida, con todas las pautas de personalidad tiempo después su desmesurada independencia acabó haciéndose disfuncional porque le impedía recibir el afecto de los demás, lo cual no hacía sino alentar la privación y condenarla al sufrimiento.

Poco antes de cumplir los treinta años, Tara ingresó en una comunidad espiritual que consideraba al ego como un obstáculo para la realización espiritual y que, en consecuencia, dirigía todos sus esfuerzos a machacarlo. Esa comunidad cultivaba una forma colectiva de bypass espiritual que menospreciaba las necesidades y preocupaciones personales, al tiempo que trataba de implantar en sus miembros una identidad espiritual “ideal”. Es por esta razón por lo que los líderes de la comunidad adoptaron una actitud agresiva hacia la excesiva autonomía de Tara que ella aceptó de buen grado, convencida, como estaba, de que sus viejas pautas eran un obstáculo para su desarrollo espiritual. Pero, en el mismo momento en que renunció a su actitud distante, perdió también todo contacto con la fuente de su poder, su voluntad y su determinación.

Cuando, finalmente, la comunidad acabó disolviéndose, Tara era completamente incapaz de hacer frente a la vida cotidiana y se vio obligada a emprender un largo proceso de recuperación para el que necesitó varios años de psicoterapia.

Para erigir una identidad independiente y fuerte que le permitiera superar las difíciles condiciones de su infancia, Tara se había visto obligada a desarrollar su fortaleza. Tal vez otra persona hubiera reaccionado ante la adversidad sumiéndose en la depresión o la huida, pero ella supo encontrar en su interior los recursos necesarios para seguir adelante. Es cierto que, de ese modo, su identidad se vio amordazada y constreñida, pero no lo es menos que la fortaleza era una de sus cualidades más notables. Por esta misma razón, en el mismo momento en que se sometió al ataque de la comunidad, perdió el contacto con su poder y con su voluntad.

Son muchos los terapeutas y maestros espirituales que creen erróneamente que el camino de la transformación requiere la desarticulación de la personalidad condicionada. Hay veces en que esta “agresividad terapéutica” es flagrante (como ocurrió en el caso de Tara), mientras que hay otras en que se manifiesta de formas mucho más sutiles, pero el mensaje implícito en ambos casos es el mismo: «serías mejor si fueras diferente».

La personalidad es una forma congelada de nuestra verdadera naturaleza y constituye, por así decirlo, el combustible necesario para el proceso del despertar.

(…) Para convertir su personalidad en un camino, Tara tuvo que renunciar a todo intento de cambiarla y trascenderla prematuramente y comenzar a investigar con más detenimiento su desmedida independencia, tratar de comprenderla y relacionarse con ella de un modo más directo. Entonces fue cuando empezó a darse cuenta de que su extrema dureza había sido una forma de cuidar de sí misma y de que, bajo ella, se ocultaba una gran vulnerabilidad e inseguridad. Y ese descubrimiento le mostró el camino para comprender y cuidar sus facetas más vulnerables y tratarse con más benevolencia, una actitud que la ayudó a recuperar su fortaleza y a reconocer su lado más amable y, en consecuencia también, las facetas más amables de los demás. ***

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13 de febrero, Día del Soltero; 14, San Valentín… Micro-reflexiones sobre las fechas “corteinglés”
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Mercedes Garcia-Laso | 13-02-2018 | 07:23| 0

13 de febrero, Día del Soltero. 14, Día de los Enamorados o, según otros, Día del amor y la amistad. Y luego llegará el Día del Padre, de la Madre, etc. etc. etc.

Hace 50 años muchas de estas fechas o no existían o tenían una connotación totalmente diferente. Pero ahora en la sociedad mega consumista en la que vivimos no dejan de aparecer obligaciones en el calendario de buscar regalos, restaurantes o lo que sea para gastar mis euros y así demostrar mi amor, mi cariño o, lo que es más importante, conservar mi imagen socialmente adecuada (y recibir “likes”, tanto on-line como off-line, y sentirme guay o al menos “normal”). Triste depender tanto de lo de fuera, sobre todo cuando es tan de “plástico” ¿no os parece?

No digo que las fechas no sean importantes. El ser humano siempre las ha necesitado. Por una parte, es muy sano celebrar, y determinar días concretos para ello ayuda a: 1) marcar la obligación (ejemplo, el domingo para descansar en los cristianos); 2) organizar a la comunidad; y 3) movilizar la energía de grupo (no es lo mismo bailar sólo en casa que en una fiesta). Por otra parte, también las diferentes culturas han utilizado las fechas para la interiorización y  para que el grupo reflexione, o se centre, sobre un tema concreto. Y por último, han servido para vivir en consonancia con los ciclos naturales (de cosecha, de las estaciones etc.).

Así que el problema no son las fechas sino el mal uso y abuso que actualmente se hace de ellas. Parece que hoy todo se reduce a gastar e ir rápido acumulando objetivos (ya sean éstos logros, experiencias o gente interesante a la que conozco). Por eso en mis minimapas trato de que paréis unos minutos, reflexionéis y os dejéis sentir:

Pensar no es rumiar (es decir, darle vueltas y vueltas a las cosas): lo primero amplía nuestro mapa (el cómo vemos la realidad), mientras que lo segundo es como estar en una rueda de hámster con espinas de la que es muy difícil salir. Y dejarse sentir es “simplemente” detenerme y darme el espacio suficiente para escuchar cómo está mi cuerpo y  qué está ocurriendo en mi interior. Claro, esto acojona porque preferimos vivir en nuestra película, por muy estresante que ésta sea, a tomarnos la píldora roja como Neo ¡y vete tú a saber lo que vamos a ver! Como dice el refrán, más vale malo  conocido que bueno por conocer.

En fin, por eso te propongo que aproveches las fechas que nos marcan desde fuera, para ir hacia lo auténtico en ti y en tus relaciones. Son viajes sin guión previo pero los que los hemos probado, no los cambiamos por lo anterior ni de broma.

Como estamos en la semana de los corazones, me despido entonces con enlaces a minimapas sobre esta temática:

♥ Para el 13 de febrero, Día Mundial del Soltero: ¿Solos o en pareja?

♥ Para el 14, Día de los Enamorados: 5 sencillas y bellas rutinas para mantener la pareja en buen camino.

♥ Y si prefieres cerebrar el 14 el Día del Amor: ¿Entiendes el amor?

Hasta la próxima, navegantes!

P.D.: Ah, también os dejo otros minimapas que quizá os sirvan para cuestiones vuestras o de amigos y familiares que se pueden remover especialmente estos días:

¿Crisis de pareja?: cuándo separarse, cómo superarlo.

“No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”.

¿Dudas sobre identidad sexual, orientación del deseo, etc.?

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

¿Y si, en vez de consumir, aprovechamos las fechas corteinglés para navegar hacia lo auténtico?
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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.