La Rioja
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7 consejos de la abuela para prepararte para el Black Friday
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Mercedes Garcia-Laso | 13-11-2017 | 19:40| 0

1er Consejo Black Friday: Entiende lo que le pasa a nuestra mente.

Y para eso acudamos a la ciencia (¡qué! ¡la abuela también puede ser científica! ¿o no?). Las compras suponen un placer inmediato por lo que pueden crear adicción en determinadas situaciones.

Casi todos tenemos la experiencia de que cuando comenzamos a comprar, a veces se nos va la bola y al día siguiente vienen las auto-recriminaciones. Esto se explica por el efecto de la dopamina y otras sustancias en determinados circuitos cerebrales implicados en el placer (chocolate, sexo, drogas) y que propician conductas impulsivas. Hay diferencias individuales, claro. El problema es que esto se acentúa en las compras on-line ya que la gratificación es más inmediata y no existen otros estímulos que, en las tiendas físicas, nos sirven de freno.

(y muy entrelazado con el primero): Estate muy atento al efecto de la publicidad.

Nos cegamos cuando vemos “¡rebajado!”, “¡descuento!”, “¡gratis!”. También ojo con las estrategias que nos empujan a actuar impulsivamente (“¡compra ya!”, “¡sólo quedan dos unidades!”). Y a las que apelan a lo emocional y/o a nuestro narcicismo: pues, por ejemplo, marcas de lujo pasan a estar a nuestro alcance y compramos buscando una identidad ligada al posicionamiento de la marca (“soy cool y con estilo, tal y como muestra mi móvil o mi bolso”). Otras veces la publicidad nos hace sentir como “indispensable” algo que para nada lo es.

3º: Haz una lista de lo que quieres comprar, indicando si es por gusto o por necesidad. Y haz un rastreo de precios, teniendo siempre en cuenta si incluye, o no, el IVA y los gastos de envío.

4º: Navega por sitios seguros, con teléfono de atención al cliente y servicio de devoluciones.

5º: Antes de darle al “click” final, haz un kit-kat. Va bien levantarse a la nevera y dejar que baje el subidón de adrenalina consumista. Entonces revisa en tu carrito de la compra si todo es correcto. Incluso puedes llamar a una amiga para consultarle (como hacemos en los probadores con las coleguis).

6º: Lleva la cuenta de los cargos a la tarjeta para evitar el susto final. También puedes de  antemano fijar un techo de gasto. Incluso utilizar una tarjeta con un saldo limitado (o una pre-pago, que además a mí me dan más seguridad).

7º: Y por último, en el Black Friday, no olvides tus valores.

Parece que de lo único que nos arrepentimos al día siguiente es de los euros gastados. Y yo creo que hay que ir más allá (por ejemplo: ¿cuánto de importante es para ti comprar en los comercios del barrio?). Hay que pensar en el mundo que queremos para nuestros hijos, nietos o sobrinos. Para ello a mí me ayuda preguntarme por la historia que hay detrás y que hace posible que tenga ese objeto entre las manos. Por otra parte, según he leído, la angustia y el estrés aumentan por esto de la época de compras y regalos ¡qué sin sentido! ¿no os parece?

Espero que os hayan servido estos hiper resumidos consejos de la “abuela” para optimizar tus compras de este Black Friday. Buena semana, navegantes!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Waku y Guigui leen los consejos para el Black Friday
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Los 9 tipos de personalidad según el Eneagrama ¿qué eneatipo es el tuyo? ;)
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Mercedes Garcia-Laso | 07-11-2017 | 07:41| 0

Navegantes,  en el minimapa “¿Qué es el Eneagrama?” (donde explico para qué sirve, y sus pros y contras) dejé pendiente hablaros, describiros, los 9 tipos de personalidad que, según esta teoría existen .¿Os acordáis? Pues bien, no lo voy a hacer porque existe un blog muy bueno al respecto, el de mi compañero Jordi Pons (no comparto todo lo que dice pero aporta una trabajada y accesible visión sobre esta teoría).

Allí en los enlaces http://www.psicologo-barcelona.cat/eneagrama/eneagrama-eneatipo-1/ (y sustituyendo el “1” por los restantes números hasta el 9) podéis ver características, fragmentos de películas que los ejemplifican, cómo se forman en la niñez y mucho más. Así que lo recomiendo vivamente a todo aquel que le interese el tema (ya sea para su propio auto-conocimiento y entender mejor a los demás, ya sea para construir personajes de una novela). No obstante me voy a permitir dejaros un micro-resumen que os ubique un poco en este mapa:

Tenemos 9 tipos de personas, caracteres o eneatipos (y, dentro de cada uno de ellos, tres subtipos, que pueden ser muy diferentes entre sí y que podéis ver en el blog de Jordi). Tres de ellos son emocionales, otros tres mentales y otros tres instintivos, según en la persona tenga más peso las emociones o los pensamientos o la acción (instinto)

Caracteres emocionales

Eneatipo 2: Los más “emocionales” de los nueve eneatipos; dan, ayudan; seductores. Esconden una profunda necesidad de ser amados. “Lolita”, la “mamma italiana”, Louis (de la peli Thelma y Luis).

Eneatipo 4: Sufren mucho, tienen una sensación profunda de carencia y una gran sensibilidad. Frida Kahlo, Meryl Streep en “Los puentes de Madison”.

Eneatipo 3: Se creen la imagen valorada por la sociedad (o entorno) que dan. Eficientes, hábiles socialmente y camaleónicos, buena apariencia física, controlados. Thelma (de la peli Thelma y Luis), Barbie, Bill Clinton.

Caracteres mentales

Eneatipo 5: Se refugian en sus mentes, tienden a acumular conocimientos y viven con distanciamiento emotivo. Tim Burton, la protagonista de la película Amelie.

Eneatipo 6: Dudan continuamente. Critican y se critican. Woody Allen (los otros dos subtipos son muy  diferentes).

Eneatipo 7: Indulgentes, consigo mismos y los demás, para huir del sufrimiento; alegres; con multitud de planes. Peter Pan, Buenafuente.

Caracteres de acción

Eneatipo l: Exigentes, consigo mismos y los demás según su código moral. Monica de la serie Friends, la srta. Rotenmeyer de Heidi.

Eneatipo 8: Buscadores de la intensidad. Nunca parecer débiles. Robin Hood, Fidel Castro.

Eneatipo 9: Aparentemente felices. Gran dificultad para saber qué es lo que ellos mismos desean pues se funden con su entorno. Sancho Panza, Winston Churchill, Marge Simpson.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

eneatipos-eneagrama-logroño
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#Curioseando: mini-collage para dummies sobre psicoanálisis
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Mercedes Garcia-Laso | 29-10-2017 | 20:49| 0

¿Eres curioso? ¿Te interesa la mente? Entonces este collage para dummies (es decir, no requiere conocimientos previos) sobre psicoanálisis es para ti.

Yo no soy psicoanalista pero me mola mucho esta perspectiva sobre la psique. En realidad, me gustan casi todas las orientaciones psicológicas (cognitivas, conductuales, constructivistas, humanistas, sistémicas…), porque cada una me aporta y hace que mi mirada siga flexible. El psicoanálisis, por ejemplo, me ayuda a entender los fenómenos más incomprensibles de la conducta humana (ejemplo: blog de cine de J. Cardona -aunque es ecléctico, incluye el psicoanálisis jungiano); me permite saborear más el arte en sus diferentes manifestaciones; y me sirve para favorecer los cambios duraderos en mi trabajo de psicoterapeuta.

También considero que a todo el mundo (independientemente d que haga, o no, terapia) le puede ser útil conocerlo un poco por encima. Pues, con todos sus defectos, nos ayuda a pensar y a abrir puertas que ni sabíamos que existían. El único requisito es ser curioso;)

Dentro del psicoanálisis (utilizo esta palabra pero en realidad me refiero a toda la perspectiva dinámica) hay muy diferentes corrientes.

Los más heavies son los lacanianos. Pero, por ejemplo a José María Álvarez y a Fernando Colina se les entiende muy bien, y también los blogs de Maria Cruz Estada y Javier Arenas son accesibles e interesantes. Por otra parte, a los que trabajáis con psicosis (educadores sociales etc.) os recomiendo muy mucho webs como La Otra Psiquiatría y La Revolución Delirante.

Yo ahora estoy más con el psicoanálisis relacional porque curiosamente da como enjundia a muchas cosas que se hacen desde las psicoterapias humanistas, incluida la gestalt. Pero bueno, que como os he dicho hay muchas corrientes dentro del psicoanálisis, y además se pegan bastantes palos entre ellas;)

¿Y qué es lo que comparten? Pues yo diría que la premisa de que somos dirigidos por nuestro inconsciente (cosa que además está siendo corroborada en los últimos años por las neurociencias); que la palabra es el medio por el que se descubren y modifican nuestros nudos; y que no hay ningún canon de normalidad al que pretender ajustar al paciente. (Nota: iré completando todo esto bajo la etiqueta Psicoanálisis).

Os dejo aquí un vídeo de Otto Kernber que ofrece una interesante perspectiva global del psicoanálisis (quizá os resulte  más entretenido si aceleráis un poco la velocidad de reproducción;)). También hay series de tv alrededor únicamente de sesiones de psicoterapia: “Historias de diván” y “En Terapia”  en sus versiones argentina y estadounidense… (me parece importante al respecto subrayar la importancia que tiene en EEUU el psicoanálisis, en contraposición a lo que mucha gente cree).

Y para finalizar os dejo el vídeo “Neurosis para principiantes” de José María Álvarez (no os dejéis impresionar por la primera parte del vídeo, el resto se entiende bien y es muy entretenido).

Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Minimapa-Psicoanalisis-BrainChain-Willem_den_Broeder

(BrainChain, Willem den Broeder)

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Microreflexiones: Os acordáis cuando escribíamos cartas?
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Mercedes Garcia-Laso | 16-10-2017 | 18:12| 0

¡Para nada, “tiempos pasados siempre fueron mejores”! (aunque yo ya muchas veces me deslizo hacia ahí ¡signo innegable de que una ya se hace vieja, jeje!). Lo que pasa es que su contrario tampoco es cierto.

Nunca antes en toda la historia de la humanidad la información había sido tan accesible. Y sin embargo, vivimos la paradoja de un mundo cada vez más polarizado. Razones y motivos hay montones, pero lo mío ahora no es escribir ensayos. Así que simplemente compartiros lo que comentábamos el otro día unas amigas mientras echábamos una caña:

Antes en la cafe de la facultad o en el colegio mayor te solías ojear varios periódicos. Ahora, sin embargo, nuestra fuente de información son mayoritariamente la redes sociales y como éstas las vamos creando según nuestras preferencias (a quién seguimos, los me gustas… incluso los anuncios que nos llegan depende de nuestro historial en la red), acabamos recibiendo sólo publicaciones de gente que piensa como nosotros, con lo que nos vamos reafirmando en nuestra visión del mundo y polarizando más y más.

También en esa quedada hablamos de cuando escribíamos cartas: Volvías de un campamento, comenzabas a cartearte con uno de los compis (a lo sumo dos), elaborando y aprendiendo cosas importantes a través de ello. Los adolescentes de ahora, sin embargo, han sustituido aquello por un grupo de whatsapp donde sólo se envían memes y se comunican con dos docenas de palabras diferentes. Y esto es igual con los adultos… ¿qué sentido tiene haber aumentado la cantidad de contactos si hemos perdido la calidad, la profundidad, de las relaciones?

La cantidad nos hace estar entretenidos (aparte de contribuir a nuestro estrés vital, pero eso lo dejo para otro día). Nos distrae de nuestras preocupaciones. Pero es la calidad la que nos alimenta y nos hace crecer. Si hay sólo cantidad, aparecerá tarde o temprano la apatía dentro de nosotros u otros síntomas.

Por otra parte, ahora cuando te pasa algo, lo copias y pegas para contárselo a varias amigas y así optimizar el tiempo (ay, cuán peligroso es el verbo “optimizar”). Antes al escribir una carta era como pasar un rato con esa persona. Le dedicabas tu tiempo y atención (es decir, le dabas tu energía y amor, pues la atención es eso). Además cada vez que escribías a otra persona, re-elaborabas el asunto y aparecía un matiz nuevo. Y… ¡ay, luego cuando tenías carta en el buzón! ¡qué subidón, qué nervios!

De nuevo vemos como la rapidez y la inmediatez nos hace perdernos lo verdaderamente importante en la vida.

Nos toca vivir el tiempo que nos toca. Con sus cosas buenas y malas. Antes los bordillos no estaban rebajados y yo no hubiera podido moverme como lo hago ahora en mi silla de ruedas. Pero también reflexionar sobre asuntos en los que parece que vamos para atrás merece la pena: no, obviamente para volver al pasado (cosa imposible, por otra parte) sino para construirnos, en la medida que cada uno pueda, un ahora mejor.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Waku escribiendo carta
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Mi historia en 850 palabras (Día Mundial de la Parálisis Cerebral)
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Mercedes Garcia-Laso | 02-10-2017 | 18:20| 0

El primer miércoles de octubre es el Día Mundial de la Parálisis Cerebral (#DMPC) y en 2015, por esta fecha, os dejaba una breve pero intensa reflexión general sobre este tipo de discapacidad (ver minimapa 600 palabras para cuando te encuentres con la parálisis cerebral). Hoy, sin embargo, he decidido hablaros un poco de mí. Pienso sobre todo en los padres, familia, entorno y profesionales de niños con parálisis cerebral. Pero también en cualquier persona que caiga por casualidad en este post… pues mis dificultades motoras las puedes extrapolar a esas a las que, a ti lector, te toca enfrentarte en tu vida. Todos tenemos dificultades (algunos más que otros, eso sí) y las mías (bueno, parte de las mías) sólo son más visibles.

Este minimapa va a ser brevito. A lo mejor cuando sea viejecilla me anime a contaros mis aventuras y desventuras, que han sido de lo más variopintas, la verdad.

Tengo parálisis cerebral desde el nacimiento (1975). Utilizo habitualmente una silla de ruedas eléctrica y tengo dificultades para manejar las manos, hablar y, en general, controlar los músculos de mi cuerpo.

Al cumplir el año comencé la fisioterapia, poco después la logopedia y a los cinco el cole (primero en un aula especial y en 1º de EGB ya en una “normal”). Combinar todo esto ahora veo que debió de ser duro pero, como suele pasar (y basta pensar, por ejemplo, en los niños de las calles de la India), lo vivía con ligereza y alegría (tanto lo físico del sobre esfuerzo, como lo emocional del rechazo y otras cuestiones). Luego llegaron las operaciones de espalda junto a la adolescencia, y con ellas un retraimiento social total. Por fortuna me fui a estudiar fuera (Farmacia a Pamplona) y a partir de ahí comencé, poco a poco, a retomar las riendas de mi vida.

No tengo duda de que he llegado a donde he llegado gracias a mis hermanos, mi padre y, fundamentalmente, mi madre (aunque, claro, como todo ser humano tenga sus “cositas”, jeje; además de que en mi proceso interior ha sido el vínculo más importante a trabajar). Lo han hecho requetebién, la verdad. Ejemplos: tan importante es la fisio como el jugar; si te caes, te levantas y ya está, como tus hermanos; y, como ellos, primero los deberes y luego la tele; e ir a un cole normalizado me permitió desarrollar habilidades sociales y de empatía, que considero esenciales. Fuera de familia y amigos he de decir que, en vez de apoyos, he recibido obstáculos (ah, y muchísimas palabras bonitas y de admiración, que, claro, se las lleva el viento). Pero esto lo dejo para comentar, quizá, en otra ocasión.

Durante farmacia, me fui un verano con una familia a EEUU, me saqué el carnet de conducir (otra de las cosas de las que me sentía incapaz), y también tuve muchísimos problemas físicos por el sobre esfuerzo. Acabe entre los cinco mejores expedientes de mi promoción y comenzó una época oscura de búsqueda de trabajo.

En esta temporada seguía con mi automático de “hacer-hacer-hacer y no escucharme”, que tan lejos me había llevado. Sin embargo, por suerte, la Vida me fue conduciendo a estar más sensible a mi voz interior y así dejé un trabajillo que tenia y, con la oposición de casi todo el mundo, me fui a Salamanca a estudiar psicología, manteniéndome con mis ahorros. No sabía a dónde me llevaría aquello pero me lancé a la piscina de mi deseo. Acabé en poco más de tres años, preparé el PIR (equivalente al MIR de medicina) y obtuve el número uno.

Realicé la residencia en Zaragoza y Barcelona. Luego trabajé en centro de salud. Y posteriormente para asociaciones y en consulta privada, donde continúo actualmente acompañando a todo tipo de personas. La psicoterapia es claramente mi pasión y lo que se me da bien hacer (me suelen decir que mi hablar es diferente; mi escucha en consulta, transformadora), y me siento realmente afortunada por haber encontrado mi deseo, mi río, y dejarme llevar por él, a pesar de remolinos y demás dificultades (externas e internas).

En Zaragoza también comenzó definitivamente mi viaje interior. Desde entonces he cambiado muchísimo y me ha pasado de todo. He vivido mucho tiempo sola y me encanta. Ahora vivo con mi pareja y también me encanta. Me gusta viajar sola; reírme con mis amigos; meditar; desfasar; sentir lo que siento por mi chico… Y alcanzar todo esto no ha sido nada nada fácil.

Todos somos diferentes y cada cual a de des-cubrir (construir) su propio y singular camino. O sea que nada de ejemplos ni inspiraciones. Yo a veces me siento una cabra que intentó ser oveja y acabo el post con esta cita, que me encontré el otro día y me resuena muy profundo:

“Todo lo que nos sucede entendido adecuadamente, nos conduce a nosotros mismos.” Carl Gustav Jung.

(Mercedes García-Laso, psicóloga clínica en Logroño. Texto incluido en su libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición, FBTw Ln)

Paralisis cerebral
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¿Crees que la vida no es justa? Lee este minirelato sobre los pájaros cucos ;)
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Mercedes Garcia-Laso | 26-09-2017 | 19:02| 0

A veces cuando un paciente me dice que la vida no es justa, si tras escucharlo veo que le puede ayudar, le explico lo que ocurre con los pájaros cucos (aparte, claro, de realizar otro tipo de intervenciones más profundas). Y como creo que a casi todo el mundo nos puede servir, ahí va el mini-relato:

“En marzo, los cucos llegan a la Península Ibérica. Y poco después se suele ver a las hembras, en postes y grandes piedras, observando cómo las otras especies de pájaros construyen sus nidos.

Cuando éstas últimas ponen sus huevos, la hembra del cuco espera a que el adulto que los está incubando se ausente. Entonces, asalta el nido ajeno, se come o tira fuera algunos huevos y pone uno suyo. Cuando el adulto de la otra especie regresa, no nota nada y sigue empollando esperando que nazcan sus polluelos.

El polluelo de cuco nace un par de días antes que los demás (su tiempo de incubación es menor que el de las especies que parasita). Y unas horas después de salir del cascarón, el polluelo, con sus escasos 3 gramos de peso, empuja fuera del nido a los otros huevos. Así, se convierte en el rey y señor del nido, y la madre adoptiva se afana en cebar a ese pollo que en pocos días le dobla el tamaño.

Los polluelos abandonarán a su exhausta madre adoptiva a los 20 días. Hasta septiembre permanecerán en la península. Luego se van a África. Sus padres biológicos se van antes, poco después de poner los huevos. Al año siguiente regresarán a la península y la historia se repetirá.”

Qué injusto, podéis decir, qué cabrones estos cucos. Pues no, navegantes, siento deciros que lo justo o injusto es sólo un concepto humano. La naturaleza, y por tanto la vida, no es justa o injusta, simplemente ES. Los malos no siempre pagan por sus fechorías y ser bueno no te salva de tener un cáncer, por desgracia.

La justicia es un constructo ético. Es más, yo diría que es más bien un sentimiento profundo del alma del ser humano derivado de su auto-conciencia y su capacidad de elección. En mi opinión, por lo tanto, sólo se puede hablar de justicia en relación a las acciones de las personas.

Una mente sana busca lo justo. Es decir, intenta actuar según sus criterios de justicia a la vez que no deja de cuestionarse éstos nunca. Por eso, también, sentimos ira ante los actos injustos de otros. Y está genial porque esta emoción nos moviliza a la acción. El problema está si nos quedamos atascados en el enfado, ya que una cosa es lo que uno hace (trabajar por lo que cree justo) y otra el resultado final (porque, como hemos visto, la vida es como es).

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)
la vida no es justa los pájaros cucos

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¿Para qué sirve la psicoterapia?
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Mercedes Garcia-Laso | 11-09-2017 | 19:29| 0

“Y esto de centrar la psicoterapia en la felicidad (o en la percepción de su ausencia) me parece muy grave y vergonzoso. No recuerdo si esto lo trataba Frankl específicamente, pero otros grandes si lo abordan. La psicoterapia jamás nació para tratar sobre la felicidad, eso es un anhelo humano harto complejo desde los griegos como mínimo. En mi opinión, prestada de gente más inteligente a la que he podido leer, la psicoterapia es quizá una de las pocas herramientas que tenemos para tratar sobre la libertad individual. Y no siempre a mayores cotas de consciencia y libertad uno es más feliz, es un proceso duro que requiere de disciplina, coraje y tenacidad. Lo otro no es tan distinto a lo que prometía el Prozac en los 90: A veces somos muy duros con la psicofarma y poco autocríticos con las recomendaciones easy & fast de algunas corrientes de la psicología contemporánea”

Hace un tiempo leí, en un foro, este comentario de un compañero psicólogo clínico y doctor en Psicología y me pareció muy acertado. La persona, en la mayoría de los casos, acude a un proceso de psicoterapia por un importante sufrimiento psíquico. Lo que pasa es que lo que diferencia a una auténtica psicoterapia de otras cosas (fármacos, acupuntura, técnicas de relajación, etc. ¡que pueden ser muy útiles, incluso necesarias en ciertos casos!) es que, además del alivio del malestar, busca que el paciente recorra su particular, único e irrepetible camino hacia una vida más plena, es decir, sentirse más vivo, con más posibilidades, con las riendas de su vida.

Además si se trabaja sólo para la eliminación del síntoma, aparecerá posteriormente otro (ya sea psíquico, físico o en las relaciones –incluido que sean los demás los que lo sufran). Y lo que quizás sea peor, la vida se empobrece al quedar amarrada a intentar controlar el síntoma o problema, y no construir nuevos caminos y significados.

No hace falta terapias largas. Depende de la persona y de su momento. Pero sí requiere un tiempo por el mero hecho de que aprender (o re-aprender) a sentir, actuar y pensar de otra manera necesita la formación de nuevas sinapsis neuronales. Y dime ¿cuánto tardaste en aprender a conducir?

Nuestra mente se forma por la interacción con el otro (la mamá etc.), de ahí que los libros de auto-ayuda sirvan poquito. Necesitamos en este caso al terapeuta para poder, a través de la relación con él, ver dentro de nosotros y construir nuevas redes neuronales.

Para los que queráis curiosear sobre todo esto os recomiendo muy mucho el libro La Conexión Emocional de Ramón Riera, que salvo algún párrafo (que os lo podéis saltar) es totalmente accesible para cualquiera y muy entretenido de leer. La orientación del Psicoanálisis Relacional a la que pertenece, me está interesando muchísimo porque permite integrar las corrientes con las que actualmente trabajo (Gestalt, Psicoanálisis, Sistémica, Constructivismo).

Voy a finalizar con las opiniones de cuatro experimentados psicoterapeutas sobre esto de ‘para qué sirve la psicoterapia’. Antes, no obstante, os copio dos citas y unos versos que me parecen fundamentales en esta cuestión. También una noticia que creo que os resultará curiosa. Hasta la próxima navegantes! (Más post en la categoría Psicoterapia)

C.G. Jung: “Lo que no se hace consciente, se manifiesta en la vida como destino.

Walter Brunstein: “Curar no es normalizar a la persona, pues esto conlleva la hipótesis de que existe alguien que es normal. De allí que exista tanta proliferación de fármacos que tiendan a corregir la desviación del individuo de las supuestas reglas del ser normal, y esto lleva muchas veces al aniquilamiento del individuo en su lucha por satisfacer la medida de los otros, en lugar de aportar su diferencia.”.

Antonio Machado: “caminante, no hay camino, | se hace camino al andar.”

El Papa Francisco fue a sesiones semanales de psicoterapia (también podéis leer en castellano un resumen aquí): Rescato, sobre todo, su valor de decirlo con naturalidad. Y es que ir a un psicoterapeuta suele ser un signo de autocuidado y consciencia (aunque en nuestro país esto aún no se entiende bien).

Psicoterapia-terapia

⚓ Javier Arenas, médico psicoanalista de orientación lacaniana: “Parto de la tesis freudiana de que el malestar que sufrimos es consecuencia de la negación o ‘no querer saber’ de algún conflicto interno que nos resulta de algún modo inaceptable. Desde ahí, mi premisa es que ‘la verdad cura’ y la cura pasa por su aceptación. Y en eso estoy. En desmontar montajes y desvelar fantasmas que nos hacen vivir la vida en fuga.

Por lo que a mí respecta hice este viaje, que ahora continuo solo, y el fruto es poder vivir en relativa paz conmigo mismo. Y ahí vamos, golpe a golpe y verso a verso, transitando los surcos del azar.”.

⚓ Joan Coderch, médico psicoanalista relacional: “Lo que nos muestra la práctica clínica, es que estas dolientes experiencias subjetivas que aquejan al que pide ayuda sólo podrán modificarse si, a través de la interacción con el terapeuta, el paciente vive nuevas experiencias que dan lugar a un cambio en el inconsciente relacional que subyace a ellas.

(…) Una experiencia terapéutica es aquella que desestabiliza el estado atractor existente en la mente del paciente para promover la posibilidad de la configuración de otro estado atractor más flexible, abierto al diálogo con el entorno y con mayor capacidad de autoorganización evolutiva para la adaptación a la realidad externa e interna.”

P.D.: “Estado atractor” se puede entender como el esquema que subyace a la particular manera de cada uno de actuar, sentir, pensar y relacionarnos.

⚓ María Vázquez, psicóloga clínica de orientación humanista: “La terapia es el caminar, acompañado por alguien que ha recorrido y sigue recorriendo su propio camino, al encuentro con la propia verdad. Y para llegar a la propia verdad hay que recorrer (y para eso “sirve” la terapia también) un largo camino de desprendimiento y de vivir el dolor, tanto del presente como del pasado… Para lo cual, a su vez, hace falta un proceso de toma de conciencia de uno mismo, del dolor que uno lleva dentro, de las ataduras.”

⚓ Cristina Nadal, psicoterapeuta gestalt: “No sólo estamos configurados por muchas partes, muchos yoes, sino que somos un entramado de todo lo que hemos ido engullendo y aprendiendo junto con nuestros allegados/as, además de lo recibido de nuestras figuras parentales y maestros/as. Si nuestro grado de neuroticismo no es muy exacerbado, seguimos en ello, transformándonos con nuestro entorno. Es nuestra responsabilidad reconocer a qué obedecemos, detectar lo que nos hemos tragado y seguimos tragando y atrevernos a identificar qué deseo sustentamos. Para dar con ello, en Gestalt le pedimos al paciente que diga en voz alta de qué se da cuenta, momento a momento. Tanto la apertura osada y comprometida a ese proceso, como las interrupciones del mismo, cuando el terapeuta ayuda a que él o la paciente las explore, llevan a cuestiones significativas y asuntos pendientes pasados o actuales que aquel/lla necesita ver, reconocer y encarar para ir sanando. El programa no está hecho, cada recorrido es individual, y además, quien trabaja es el paciente; el terapeuta cobra para hacerlo trabajar.

Finalizando, remarco que en Gestalt, para recorrer el proceso de cura, usamos las sensaciones y las emociones como autopistas para recorrer el camino hacia uno mismo, que no es posible si no se recorre también hacia el otro. Para ello, yo doy especial importancia al reconocimiento y a la atención a los puntos de apoyo corporales; al efecto que tiene la ley de la gravedad sobre toda materia. Proporciona reconocimiento del espacio propio, facilita la apertura a las sensaciones y aporta apoyo para transitar las diferentes emociones que emergen al recorrer el viaje de regreso a casa que supone cualquier psicoterapia profunda.”

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Tres claves que te ayudarán con el comienzo de curso
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Mercedes Garcia-Laso | 03-09-2017 | 18:53| 0

Septiembre. Algunos se irán ahora de vacaciones pero para la mayoría comienza el curso… y eso que en Logroño con los San Mateos hasta octubre estamos a medio gas;)

¿A ti te mola este mes (por lo que tiene de “comienzo”, por lo de retomar un orden, por eso de ir a la librería a por esos cuadernos nuevos)? ¿o eres de los que sufren el mal llamado síndrome post-vacacional?

Digo lo de “mal llamado” porque… ya nos vale poner etiquetas a todo! ¡y más aun, etiquetas que patologizan, o al menos problematizan, algo que es completamente normal! Porque normal es, y muy normal además, la pereza que nos da a la mayoría volver a tener que responder a las demandas del otro (es decir, madrugar, correr, hacer cosas que no me gustan o no me apetecen en ese momento etc.), sumándole además el echarnos de nuevo a las espaldas las preocupaciones que durante el kit-kat del verano habíamos dejado aparcadas.

Ay, cuántos de vosotros habéis deseado en estas temporadas, al sonar el despertador, esconderos bajo las sábanas deseando simplemente desaparecer como por arte de magia? A mí, al menos, me ocurre a menudo, jeje;)

Luego se pasa, claro –y esto es esencial recordarlo. Pero si dispones de unos minutos en un lugar tranquilo y quieres este año salir un  poco de lo de siempre, TE PROPONGO TRES PREGUNTAS para que escribas (o dibujes, o lo que sea) lo que te surja:

1º) Que te ha ayudado otros septiembres? (como muchas veces digo “repite, lo que te ha servido; y no repitas, lo que no te ha servido”;))

2º) Respecto a qué actividades apuntarse este año, qué objetivos marcarte y demás, cierra los ojos, inspira dos veces profundamente y después observa, sin intentar modificar nada, como el aire entra y sale por las fosas nasales. También puedes salir a dar un paseo, regar tus plantitas o cualquier otra actividad que te ayude a conectar contigo mismo. Una vez, ahí, en esa relativa calma interior, mira qué necesita tu cuerpo y qué siente ante las diferentes opciones que la mente planteaba.

No quieras respuestas, simplemente estate atento. Suele pasar que es posteriormente a este ejercicio cuando aparecen las señales. Y el captarlas requiere “intención sin expectativas” y “espacio” (es decir, si tu mente no para ni un momento con la agenda repleta, es imposible que repare en lo sutil de la voz interior –y por eso, si te das cuenta, es en la ducha o medio dormido cuando a veces te das cuenta de cosas importantes).

Menos es más, recuerda. Y si observamos a plantas y animales, podemos aprender tanto de éstos, de su sencillez ante el trascurrir de la vida en ellos…

3º) Por último, ¿y si tuvieras, a partir de ahora, un ratico semanal para ti, para poner consciencia en tu vivir, para conectar con la calma y coger desde ahí perspectiva?

Si sientes ese deseo, lo difícil será hacerlo “sagrado” en tu agenda (y lo digo por experiencia). Puede ser escribir, dibujar, un paseo o cualquier cosa que nos sirva para no dejarnos arrastrar totalmente por nuestros automatismos. Y así avanzar, poco a poco, en el ir sintiendo cada vez más profundo que lo más valioso no es lo que tienes, o lo que haces, o lo que los demás piensan de ti. ¿Para qué poner tanta energía en todo ello, en vez de en el mismo acto de ser, de existir y estar en el mundo por derecho propio? Suena muy new-age, lo sé, pero seguro que, por ejemplo, los montañeros me pilláis evocando lo que hace que el monte os guste tanto… y me viene también la cita de Saramago “dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”.

Ah, para los que os de especialmente pereza la vuelta al curro, ojearos también el Minimapa “Vuelta al trabajo: 6 lucecillas para la pérdida de ilusión”. Y a por el nuevo curso, navegantes!

Comienzo de curso dibujado por isabel merino para el libro minimapas

(Dibujo de Isabel Merino del libro Minimapas)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Cargar pilas en verano (mis pistas)
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Mercedes Garcia-Laso | 20-06-2017 | 19:11| 0

Necesito vacaciones. Un curso éste super enriquecedor pero agotador: apuesta por la consulta en dedicación exclusiva + el libro  + cambios personales potentes… con lo tortuguilla que soy para todo además… ufff!

Así que, aunque seguiré  con pacientes y clientes hasta agosto (cuando espero tomarme 10 días de parar a cero), he decidido ir soltando desde ya otras tareas progresivamente. Y una de ellas es este blog, del que creo que me despido hasta septiembre. Estos meses seguiré escribiendo sí, pero de lo que me dé la gana y cuando me dé la gana (sin que me salte el aviso del Google Calendar de “escribir post”, “escribir post”, “escribir post”!)

Quiero parar para descansar, para escucharme, para aburrirme, para disfrutar, como decía una amiga, de “no hacer nada despacio”. Para mí, como seguro que para alguno de vosotros, esto me resulta complicado. Pero por fortuna desde hace ya bastante tiempo atiendo a lo que necesita mi espíritu más allá de las resistencias y pataleos de mi mente.

El deseo es una curva ondulante: necesita descansar, incluso aburrirse, para volver emerger con fuerza y renovado. Así si uno descansa realmente, retoma después con ganas los proyectos que le apasionan pero que a estas alturas de curso le saben a hastío (aunque la vuelta siempre se haga dura, claro, porque esto de lidiar con exigencias ajenas nunca mola, jeje).

Y, jo, como esto es un blog de psicología para crecer os dejo estas dos preguntas por si os sirven: 1) ¿qué te descansa y te carga las pilas?; 2) ¿qué necesitas este verano? Déjalas reposar en tu interior y permite que emerjan pistas, sin tratar de adecuarte a ningún modelo (hay, por ejemplo, gente a la que le descansa levantase a las cinco de la mañana a escribir, por extraño que parezca). Luego adecúalas a tu realidad.

Para acabar os dejo minimapas anteriores que considero que complementan a éste en relación a cómo vivir más plenamente el verano y unas palabras del Doctor Zhivago a modo de otra posibilidad más para descansar (sí, el trabajo manual y el esfuerzo físico que castigaba el cuerpo de nuestros abuelos, ahora va y le hace un tremendo bien a nuestras mentes posmodernas;))

Más minimapas para el verano:

⚓  Algunas pistas para descansar en vacaciones.

⚓  Viajes y escapadas.

⚓  Cómo tener un cuerpo perfecto para la playa.

⚓  Aprovechando el verano para reconectar con nuestro niño interior.

⚓  Tiempo de lecturas para el alma (Momo).

⚓  Niños al sol.

⚓  Hay que ser feliz en verano?

Doctor Zhivago y el trabajo en el campo para renovar la mente:

“¡Qué felicidad trabajar para uno mismo y para la familia desde la mañana a la noche, construirse una casa, cultivar la tierra para alimentarnos, hacernos nuestro propio mundo, como Robison, imitando al Creador en la creación del universo, renovarnos, renacer continuamente, imitando a la madre que nos dio a luz!

¡Cuántas cosas nuevas se piensan y cuánto descansa la mente, cuando las manos se ocupan en un trabajo material, físico, en un trabajo rudo, cuando se nos proponen tareas razonables, realizables con las manos, y nos compensan con la alegría del éxito, cuando durante seis horas seguidas se desbasta con el hacha un tronco o se cava la tierra bajo el cielo desnudo que nos quema con su aliento sereno!

(…)Anacoreta de la ciudad que fustigas la imaginación y los cansados nervios con un café fuerte o con el tabaco, desconoces el excitante más eficaz que consiste en la necesidad real y en la buena salud.”

 Feliz verano, navegantes!!!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

minimapas para crecer en verano
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¿Qué es la depresión? (mis 12 puntos para prevenir, acompañar y situarse)
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Mercedes Garcia-Laso | 23-05-2017 | 19:24| 0

1. ¿Qué es la depresión? Pues os parecerá mentira pero a pesar de toda mi formación, no lo tengo del todo claro;)

2. El DSM-V, la clasificación diagnóstica más famosa por desgracia, define el Episodio Depresivo con los criterios de la siguiente tabla. Y para el trastorno depresivo persistente (distimia) dichos criterios son aún más laxos, y todavía más para los trastornos adaptativos (no me enrollo con esto porque lo podéis buscar por internet). Pero… acaso tener estos síntomas es tener una enfermedad? De ninguna manera. En todo caso, se podría utilizar la palabra “síndrome” al que se puede llegar por diferentes vías, como ocurre con un síndrome febril, que puede estar relacionado con un catarro, una insolación, una oscilación hormonal premestrual, una apendicitis, un cáncer…

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3. En mi opinión lo más paradigmático sería, no obstante, cuando no hay fuerzas para levantarse de la cama y se empieza a descuidar incluso el aseo (aunque estoy generalizando pues, por ejemplo, muchas depresiones en adolescentes cursan sobre todo con irritabilidad). Y por supuesto hay grados porque en un extremo tenemos lo normal, y que todos lo hemos experimentado, de días o épocas en los que suena el despertador y uno sólo quiere desaparecer bajo las sábanas, pues siente que no puede, que ya no tiene fuerzas. Y en el otro extremo, por ejemplo, la casi inmovilidad física, mental y emocional de algunas depresiones de personas con trastorno bipolar.

4. Es decir, en todo esto hay un gradiente en la gravedad de los síntomas donde además influyen otro tipo de factores (por ejemplo, a veces sólo nos deprimimos cuando podemos –es decir, cuando las urgencias exteriores bajan y podemos parar un poco y descansar).

5. En los casos más graves sí puede ser importante la medicación. Pero o se empieza un trabajo para ir descubriendo las causas reales del problema (y subrayo “reales” porque casi siempre no son las que creemos) e ir construyendo una nueva manera de estar en el mundo; o nos atascaremos en un ir pasando la vida como medio autómatas grises.

6. Precisamente una de las funciones de la tristeza es obligarnos a descansar y después a mirar hacia adentro y rehacernos y rehacer nuestro camino (por eso también suelen ser periodos muy creativos). Con lo que, así como a veces es necesaria la medicación, otras puede entorpecer este proceso al tapar la tristeza y hacernos volver a la rutina y sus exigencias.

7.  Entonces vemos que considerar estar “depre” como una enfermedad puede ser peligroso (además de tener poco rigor científico como hemos visto en el párrafo 2) pues puede ser interpretado como algo que necesita nuestro yo profundo para re-hacerse ante palos externos o internos y tomar un mejor rumbo. Por ejemplo, no es raro que una persona que ha iniciado terapia se “deprima” al ir sacando a la luz sus asuntos inconclusos y es éste un signo de buen pronóstico. Incluso estar deprimido tras algo muy duro que nos sucede, nos puede evitar una enfermedad futura (ver #minimapa “Lo psicosomático“). El problema es, como tantas veces, cuando lo natural se convierte en patológico por diferentes factores (incluidos los biológicos) que no nos dejan atravesar el desierto y nos quedamos perdidos en él.

8. Me gusta mucho la metáfora del desierto para hablar de la depresión. Me evoca a la Noche Oscura de los místicos (curioso también, por cierto, que ellos pasen por estos episodios depresivos, no?). Y vemos que hay autores que defienden salir de allí cuanto antes (es decir, trabajan para que manejemos mejor los síntomas y nuestro ánimo se recupere); mientras otros animan a atravesarlo (proceso muchísimo más complejo, porque lo que nos sale es escapar de allí cuanto antes, al que aluden las psicoterapias profundas).

9. Dentro de la primera opción, os dejo este genial vídeo “Un perro negro llamado depresión” de la OMS que os recomiendo ver a todos; para los sensibles a lo espiritual o simplemente curiosos de visiones diferentes este otro de Jeff Foster; y los referentes a psicoterapia humanísticas y dinámicas los dejo para otro minimapa.

10. Otra cosa importante que quiero señalar es que salir del “desierto” no es una cuestión de voluntad (culpabilizar es un mecanismo de defensa que nos encanta pero es muy perverso). Y en contra posición tampoco ayuda etiquetar a la persona como “enfermo” ya que entonces el sujeto desaparece (limitándose a tomarse las pastillas y a hacer el ejercicio moderado que le han pautado etc.; sin hacerse ninguna pregunta). Hay que tener en cuenta que al sistema lo que le interesa es que volvamos cuanto antes a ser una oveja productiva. Y por otro lado, la depresión es en parte también una patología social.

11. Y por ir acabando con cosas más prácticas. Sí te encuentras depre y no sabes por qué o es ya demasiado, lo primero sería descartar algo físico (hipotiroidismo y otras enfermedades), y lo segundo pedir ayuda (ya sea un pequeño asesoramiento, ya sea cierto tipo de terapia). Y si un amigo o un familiar está en esta situación, seguramente el vídeo del Perro Negro te haya ayudado a entender un poco lo que le pasa, y desde ahí: a) estar desde el respeto; b) ir cogiéndole el punto de empujarle muy de a poquitos, con mucho amor, y sobre todo no tomándote como algo personal sus “noes”; y c) cuidándote ante todo a ti mismo. Hay personas que salen rápido, otras tardan y otras, por desgracia, no terminan de salir, con lo que el punto “a” y “c” son los fundamentales.

12. Por último, para mí la “cura” de la depresión tiene que ver con dos palabras: amor y humildad. Cuando se pasa del odio al amor, a uno mismo y al mundo (en términos de compasión, es decir descubriendo e integrando), y se es capaz de conectar con la humildad, uno ya ha subido a la octava de una vida plena. Pero explicar todo esto, lo dejo para otra ocasión;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.