La Rioja
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Fecha: febrero, 2017
Me doy cuenta pero sigo igual. Metáfora de la mano izquierda como vía de cambio
Mercedes Garcia-Laso 27-02-2017 | 8:44 | 0

Cuando te das cuenta de cómo te haces daño, el dolor es doble: al de siempre se le suma la frustración de no ser capaz de parar eso que ahora conoces. Sin embargo es el primer paso para que la vida deje de ser una inercia sin sentido, donde uno nace, crece, se reproduce si es el caso, y muere. Una inercia que, además y por desgracia, de instintiva no tiene nada. Sino que es un continuo huir de un vacio. Y es este permanente huir el que perpetúa el sufrimiento propio y del planeta entero.

En otros minimapas os he hablado de la importancia de sostener el malestar, incluso de la necesidad de profundizar en él. Pero hoy os voy a introducir la vía que complementa a esto: el desarrollar acciones diferentes. Y para ello utilizaré una metáfora surgida en una sesión de psicoterapia de hace un par de semanas:

Metáfora de la mano izquierda.

Si uno es diestro, lo va a ser toda la vida. Pero si comienzas poco a poco a utilizar la mano izquierda, con el tiempo te será más fácil elegir qué mano usar ante determinada situación, aunque siempre el primer impulso (lo que le sale a uno automático) es utilizar la derecha.

Pues lo mismo para determinados comportamientos o actitudes que nos hacen daño. Si uno, por ejemplo, nunca pide ayuda, puede comenzar a disciplinarse para pedir un poquitín ¡con mucho amor, eso sí! Es decir, es fundamental hacerlo como cuando educas a un niño que todavía no sabe lo que está bien y mal: no le exiges con una vara, sino que con paciencia le ayudas a averiguar cómo cuidarse.

Así, aunque siempre la cabra tire al monte, iras ganando en libertad, en abanico de rutas que puedes coger (en vez de ir siempre por la misma, que ya sabes a donde te lleva, y en la que apenas hay margen para la sorpresa y la magia)

Qué, te animas a comenzar a usar la mano izquierda? (por cierto, para los zurdos como yo es al revés, claro;))

Ah, puntualización final: en nuestros defectos (aquello que nos hace sufrir) se esconden grandes tesoros. Sólo hay que descubrirlos y crear con ellos algo bello, bello y flexible, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Metáfora de la mano izquierda con el amor de ayudar a un niño a comenzar a caminar.

(Francis)

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Entiende tus conflictos: ¿conoces a tu Perro de arriba y a tu Perro de abajo?
Mercedes Garcia-Laso 21-02-2017 | 7:51 | 2

Os he comentado ya en alguna ocasión que dentro de nosotros hay como diferentes personajes. Un ejemplo de esto, que a todos nos es familiar, es el diablo y el ángel que aparecen en cada hombro del correspondiente personaje de dibujos animados. Pero hay muchísimos más (cuando el corazón tira para un lado y el cerebro para otro, etc.)… en realidad todos los que nos queramos imaginar, construir, a partir de nuestras contradicciones y/o partes inexploradas de nosotros mismos.

Hoy comenzaremos con dos personajes utilizados por la Gestalt y que en mi experiencia son sumamente útiles hagas, o no, terapia. Navegantes, os presento al “Perro de arriba” y al “Perro de abajo”.

Perro de arriba vs. Perro de abajo.

El Perro de Arriba es esa parte de nosotros que parece un padre (o un profe) autoritario, exigente y que se cree perfecto. Que nos está todo el día diciendo “tienes que” (tienes que ponerte a dieta; tienes que ponerte con los papeles; tienes que ser bueno). Que nos riñe porque estamos todavía muy lejos de determinado objetivo (ya sea de conseguir algo en el ámbito laboral; o de corregir un “defecto” de nuestra personalidad; o de cualquier otro cosa). Que es como un juez o un censor, todo el rato diciendo “mal, mal ¡mal!”.

Y el Perro de Abajo es ese personaje interno que es como un niño caprichoso, perezoso, rebelde, encantador de serpientes, autocomplaciente que se dice “todo está bien” para sólo centrarse en él y en los efectos a corto plazo. Es decir busca la satisfacción inmediata (las “ganas de” helado, por ejemplo), tira pelotas fuera, va de víctima, y seduce y hace síntomas para conseguir lo que quiere.

Se me ocurre, por otra parte, compararlos con el ángel y el demonio que comentábamos en el primer párrafo; con un profesor tirano y un niño mimado; con la hormiga y la cigarra de la fábula etc. Sin embargo, cada persona ha de ir investigando sus propias construcciones: por ejemplo, a mí me sirve visualizar a mi Perro de Arriba como una Srta Rotemmeyer o una estricta profesora de ballet.

Conflictos, guerra interna.

Los dos Perros son manipuladores, se necesitan mutuamente y nos encierran en un círculo vicioso absurdo. Ejemplo:

  • Perro de arriba: Deberías hacer esto.
  • Perro de abajo: Ay, no qué pereza ya lo haré mañana!
  • Perro de arriba: Vamos inútil, muévete! ¡todo el mundo hace cosas menos tú!
  • Perro de abajo: Es que no puedo, no me concentro…

Y a veces diremos “a la mierda todo, lo haré mañana”; otras terminaremos sintiéndonos tan mal que objetivamente no podremos hacer nada; y otras lo haremos pero pagando un precio ( ejemplo, dolores musculares por el sobre esfuerzo).

Lo importante, no obstante, es:

Primero, que exploremos cómo son en concreto, estos dos personajes en nosotros. En general al Perro de Arriba se le suele identificar fácil en el discurso de algunas personas. Mientras que suele costar más ver las estrategias del Perro de Abajo para salirse con la suya: puede utilizar el cuerpo (cansancio, sueño, pereza, somatizaciones); “justificaciones” y otros pensamientos; olvidos y despistes (no sabía si ir a esa cita y, mira tú por dónde, se me olvida); comportamientos impulsivos (estoy de exámenes, salgo a tomarme sólo una cerveza y me lío, llegando a las mil). Un ítem sencillo para diferenciarlos que me ayuda a diferenciar el de Arriba del de Abajo es el esfuerzo.

Y segundo que los pongamos a dialogar, no desde la mente sino interpretando, sintiendo, los dos papeles como si fuéramos actores. Por eso es mucho más fácil con la ayuda de un terapeuta pero también puedes hacer un trabajo interesante tú sólo cogiendo dos muñecos, por ejemplo.

No se trata de resolver el conflicto (que sería lo ideal, es decir, integrar, llegar a acuerdos) sino de flexibilizarlo y abrirlo (sentir lo que ocurre, poner palabras y relacionarlo con tu historia). Y esto ha de guiar el ejercicio aunque aparentemente se quede “pequeño”.

Ambos tienen partes sabias.

Tanto mi Perro de Arriba como mi Perro de Abajo tienen partes sabias. El primero si lo escucho con atención, me suele decir cosas coherentes y me proporciona disciplina, pues en el fondo fondo suele querer ayudar. El segundo me aporta disfrute y las cualidades de la cigarra.

El problema llega con el exceso.

El problema, como siempre, llega con el “exceso” (que incluye la rigidez). En el Perro de Arriba por la impaciencia, la estrechez de miras y la excesiva exigencia: si le obedezco, por ejemplo, me hago daño en la espalda como la hormiga del dibujo (es algo real, a parte las somatizaciones de protesta del perro de abajo); y si no le obedezco, siento culpa (además de su frecuente afición por el “doble vinculo”… pero esto os lo explico otro día).

Y en el Perro de Abajo este “exceso” viene de mano de la inercia, la pereza, puede que de los restantes “pecados capitales”, de la necesidad de “aplacar el malestar ya”, del “yo-mi-me-conmigo”… Si lo obedezco perjudico mi salud comiendo demasiadas chuches, por ejemplo; y si no le obedezco, se las arregla para boicotearme mis proyectos.

Solución:

Aprender a escucharme. Ahí es nada, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

La hormiga estaría dominada  el perro de arriba y la cigarra se dejaría llevar por el de abajo.

(Flickr Apastor85)

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Minimapas para San Valentín
Mercedes Garcia-Laso 12-02-2017 | 6:21 | 0

De nuevo San Valentín ¿un poco rollo no? Es, por supuesto, simplemente mi opinión personal, claro. Pero, como estoy estos días un poco rebelde (más de lo habitual, me refiero, jeje), no me ha salido escribir otro post entorno a temas de amores y demás (aunque me quedan aun muchísimos asuntos que desarrollar, los dejaré para otras fechas). Así que os dejo la recopilación de minimapas referentes al corazón y un parrafillo bien interesante que he encontrado en “La biografía del Silencio” de Pablo D’Ors. Confío que os sirvan, navegantes!

Minimapas para San Valentín

♥ 12 reglas de oro para vivir en pareja de Joan Garriga.

♥ 5 sencillas y bellas rutinas para mantener la pareja en buen camino.

♥ ¿Entiendes el amor?

♥ ¿Solos o en pareja?

Texto de Pablo D’Ors sobre el amor romántico

Nadie vive más engañado que un enamorado, y pocos sufren tanto como él. El amor auténtico tiene poco que ver con el enamoramiento, que hoy es el sueño por excelencia, el único mito que resta en Occidente. En el amor auténtico no se espera nada del otro; en el romántico, sí. Todavía más: el amor romántico es, esencialmente, la esperanza de que nuestra pareja nos dé la felicidad. Sobrecargamos al otro con nuestras expectativas cuando nos enamoramos. Y tales son las expectativas que cargamos sobre el ser amado que, al final, de él, o de ella, no queda ya prácticamente nada. El otro es entonces, simplemente, una excusa, una pantalla de nuestras expectativas. Por eso suele pasarse tan rápidamente del enamoramiento al odio o a la indiferencia, porque nadie puede colmar expectativas tan monstruosas.

La exaltación del amor romántico en nuestra sociedad ha causado y sigue causando insondables pozos de desdicha. La actual mitificación de la pareja es una perniciosa estupidez. Por supuesto que creo en la posibilidad del amor de pareja, pero estoy convencido de que requiere de una extraordinaria e infrecuente madurez. Ningún prójimo puede dar nunca esa seguridad radical que buscamos; no puede ni debe darla. El ser amado no está ahí para que uno no se pierda, sino para perderse juntos; para vivir en compañía la liberadora aventura de la perdición.

Otros minimapas relacionados

✎ ¿Crisis de pareja?: cuándo separarse, cómo superarlo.

✎ “No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”.

✎ ¿Dudas sobre identidad sexual, orientación del deseo, etc.?

✎ Regalos de última hora.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

 

Waku y sus minimapas para san valentin

¡Échate de amante a la vida y déjate de tonterías! ;)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.