La Rioja
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Fecha: septiembre, 2017
¿Crees que la vida no es justa? Lee este minirelato sobre los pájaros cucos ;)
Mercedes Garcia-Laso 26-09-2017 | 9:02 | 0

A veces cuando un paciente me dice que la vida no es justa, si tras escucharlo veo que le puede ayudar, le explico lo que ocurre con los pájaros cucos (aparte, claro, de realizar otro tipo de intervenciones más profundas). Y como creo que a casi todo el mundo nos puede servir, ahí va el mini-relato:

“En marzo, los cucos llegan a la Península Ibérica. Y poco después se suele ver a las hembras, en postes y grandes piedras, observando cómo las otras especies de pájaros construyen sus nidos.

Cuando éstas últimas ponen sus huevos, la hembra del cuco espera a que el adulto que los está incubando se ausente. Entonces, asalta el nido ajeno, se come o tira fuera algunos huevos y pone uno suyo. Cuando el adulto de la otra especie regresa, no nota nada y sigue empollando esperando que nazcan sus polluelos.

El polluelo de cuco nace un par de días antes que los demás (su tiempo de incubación es menor que el de las especies que parasita). Y unas horas después de salir del cascarón, el polluelo, con sus escasos 3 gramos de peso, empuja fuera del nido a los otros huevos. Así, se convierte en el rey y señor del nido, y la madre adoptiva se afana en cebar a ese pollo que en pocos días le dobla el tamaño.

Los polluelos abandonarán a su exhausta madre adoptiva a los 20 días. Hasta septiembre permanecerán en la península. Luego se van a África. Sus padres biológicos se van antes, poco después de poner los huevos. Al año siguiente regresarán a la península y la historia se repetirá.”

Qué injusto, podéis decir, qué cabrones estos cucos. Pues no, navegantes, siento deciros que lo justo o injusto es sólo un concepto humano. La naturaleza, y por tanto la vida, no es justa o injusta, simplemente ES. Los malos no siempre pagan por sus fechorías y ser bueno no te salva de tener un cáncer, por desgracia.

La justicia es un constructo ético. Es más, yo diría que es más bien un sentimiento profundo del alma del ser humano derivado de su auto-conciencia y su capacidad de elección. En mi opinión, por lo tanto, sólo se puede hablar de justicia en relación a las acciones de las personas.

Una mente sana busca lo justo. Es decir, intenta actuar según sus criterios de justicia a la vez que no deja de cuestionarse éstos nunca. Por eso, también, sentimos ira ante los actos injustos de otros. Y está genial porque esta emoción nos moviliza a la acción. El problema está si nos quedamos atascados en el enfado, ya que una cosa es lo que uno hace (trabajar por lo que cree justo) y otra el resultado final (porque, como hemos visto, la vida es como es).

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)
la vida no es justa los pájaros cucos

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¿Para qué sirve la psicoterapia?
Mercedes Garcia-Laso 11-09-2017 | 9:29 | 0

“Y esto de centrar la psicoterapia en la felicidad (o en la percepción de su ausencia) me parece muy grave y vergonzoso. No recuerdo si esto lo trataba Frankl específicamente, pero otros grandes si lo abordan. La psicoterapia jamás nació para tratar sobre la felicidad, eso es un anhelo humano harto complejo desde los griegos como mínimo. En mi opinión, prestada de gente más inteligente a la que he podido leer, la psicoterapia es quizá una de las pocas herramientas que tenemos para tratar sobre la libertad individual. Y no siempre a mayores cotas de consciencia y libertad uno es más feliz, es un proceso duro que requiere de disciplina, coraje y tenacidad. Lo otro no es tan distinto a lo que prometía el Prozac en los 90: A veces somos muy duros con la psicofarma y poco autocríticos con las recomendaciones easy & fast de algunas corrientes de la psicología contemporánea”

Hace un tiempo leí, en un foro, este comentario de un compañero psicólogo clínico y doctor en Psicología y me pareció muy acertado. La persona, en la mayoría de los casos, acude a un proceso de psicoterapia por un importante sufrimiento psíquico. Lo que pasa es que lo que diferencia a una auténtica psicoterapia de otras cosas (fármacos, acupuntura, técnicas de relajación, etc. ¡que pueden ser muy útiles, incluso necesarias en ciertos casos!) es que, además del alivio del malestar, busca que el paciente recorra su particular, único e irrepetible camino hacia una vida más plena, es decir, sentirse más vivo, con más posibilidades, con las riendas de su vida.

Además si se trabaja sólo para la eliminación del síntoma, aparecerá posteriormente otro (ya sea psíquico, físico o en las relaciones –incluido que sean los demás los que lo sufran). Y lo que quizás sea peor, la vida se empobrece al quedar amarrada a intentar controlar el síntoma o problema, y no construir nuevos caminos y significados.

No hace falta terapias largas. Depende de la persona y de su momento. Pero sí requiere un tiempo por el mero hecho de que aprender (o re-aprender) a sentir, actuar y pensar de otra manera necesita la formación de nuevas sinapsis neuronales. Y dime ¿cuánto tardaste en aprender a conducir?

Nuestra mente se forma por la interacción con el otro (la mamá etc.), de ahí que los libros de auto-ayuda sirvan poquito. Necesitamos en este caso al terapeuta para poder, a través de la relación con él, ver dentro de nosotros y construir nuevas redes neuronales.

Para los que queráis curiosear sobre todo esto os recomiendo muy mucho el libro La Conexión Emocional de Ramón Riera, que salvo algún párrafo (que os lo podéis saltar) es totalmente accesible para cualquiera y muy entretenido de leer. La orientación del Psicoanálisis Relacional a la que pertenece, me está interesando muchísimo porque permite integrar las corrientes con las que actualmente trabajo (Gestalt, Psicoanálisis, Sistémica, Constructivismo).

Voy a finalizar con las opiniones de cuatro experimentados psicoterapeutas sobre esto de ‘para qué sirve la psicoterapia’. Antes, no obstante, os copio dos citas y unos versos que me parecen fundamentales en esta cuestión. También una noticia que creo que os resultará curiosa. Hasta la próxima navegantes! (Más post en la categoría Psicoterapia)

C.G. Jung: “Lo que no se hace consciente, se manifiesta en la vida como destino.

Walter Brunstein: “Curar no es normalizar a la persona, pues esto conlleva la hipótesis de que existe alguien que es normal. De allí que exista tanta proliferación de fármacos que tiendan a corregir la desviación del individuo de las supuestas reglas del ser normal, y esto lleva muchas veces al aniquilamiento del individuo en su lucha por satisfacer la medida de los otros, en lugar de aportar su diferencia.”.

Antonio Machado: “caminante, no hay camino, | se hace camino al andar.”

El Papa Francisco fue a sesiones semanales de psicoterapia (también podéis leer en castellano un resumen aquí): Rescato, sobre todo, su valor de decirlo con naturalidad. Y es que ir a un psicoterapeuta suele ser un signo de autocuidado y consciencia (aunque en nuestro país esto aún no se entiende bien).

Psicoterapia-terapia

⚓ Javier Arenas, médico psicoanalista de orientación lacaniana: “Parto de la tesis freudiana de que el malestar que sufrimos es consecuencia de la negación o ‘no querer saber’ de algún conflicto interno que nos resulta de algún modo inaceptable. Desde ahí, mi premisa es que ‘la verdad cura’ y la cura pasa por su aceptación. Y en eso estoy. En desmontar montajes y desvelar fantasmas que nos hacen vivir la vida en fuga.

Por lo que a mí respecta hice este viaje, que ahora continuo solo, y el fruto es poder vivir en relativa paz conmigo mismo. Y ahí vamos, golpe a golpe y verso a verso, transitando los surcos del azar.”.

⚓ Joan Coderch, médico psicoanalista relacional: “Lo que nos muestra la práctica clínica, es que estas dolientes experiencias subjetivas que aquejan al que pide ayuda sólo podrán modificarse si, a través de la interacción con el terapeuta, el paciente vive nuevas experiencias que dan lugar a un cambio en el inconsciente relacional que subyace a ellas.

(…) Una experiencia terapéutica es aquella que desestabiliza el estado atractor existente en la mente del paciente para promover la posibilidad de la configuración de otro estado atractor más flexible, abierto al diálogo con el entorno y con mayor capacidad de autoorganización evolutiva para la adaptación a la realidad externa e interna.”

P.D.: “Estado atractor” se puede entender como el esquema que subyace a la particular manera de cada uno de actuar, sentir, pensar y relacionarnos.

⚓ María Vázquez, psicóloga clínica de orientación humanista: “La terapia es el caminar, acompañado por alguien que ha recorrido y sigue recorriendo su propio camino, al encuentro con la propia verdad. Y para llegar a la propia verdad hay que recorrer (y para eso “sirve” la terapia también) un largo camino de desprendimiento y de vivir el dolor, tanto del presente como del pasado… Para lo cual, a su vez, hace falta un proceso de toma de conciencia de uno mismo, del dolor que uno lleva dentro, de las ataduras.”

⚓ Cristina Nadal, psicoterapeuta gestalt: “No sólo estamos configurados por muchas partes, muchos yoes, sino que somos un entramado de todo lo que hemos ido engullendo y aprendiendo junto con nuestros allegados/as, además de lo recibido de nuestras figuras parentales y maestros/as. Si nuestro grado de neuroticismo no es muy exacerbado, seguimos en ello, transformándonos con nuestro entorno. Es nuestra responsabilidad reconocer a qué obedecemos, detectar lo que nos hemos tragado y seguimos tragando y atrevernos a identificar qué deseo sustentamos. Para dar con ello, en Gestalt le pedimos al paciente que diga en voz alta de qué se da cuenta, momento a momento. Tanto la apertura osada y comprometida a ese proceso, como las interrupciones del mismo, cuando el terapeuta ayuda a que él o la paciente las explore, llevan a cuestiones significativas y asuntos pendientes pasados o actuales que aquel/lla necesita ver, reconocer y encarar para ir sanando. El programa no está hecho, cada recorrido es individual, y además, quien trabaja es el paciente; el terapeuta cobra para hacerlo trabajar.

Finalizando, remarco que en Gestalt, para recorrer el proceso de cura, usamos las sensaciones y las emociones como autopistas para recorrer el camino hacia uno mismo, que no es posible si no se recorre también hacia el otro. Para ello, yo doy especial importancia al reconocimiento y a la atención a los puntos de apoyo corporales; al efecto que tiene la ley de la gravedad sobre toda materia. Proporciona reconocimiento del espacio propio, facilita la apertura a las sensaciones y aporta apoyo para transitar las diferentes emociones que emergen al recorrer el viaje de regreso a casa que supone cualquier psicoterapia profunda.”

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Tres claves que te ayudarán con el comienzo de curso
Mercedes Garcia-Laso 03-09-2017 | 8:53 | 0

Septiembre. Algunos se irán ahora de vacaciones pero para la mayoría comienza el curso… y eso que en Logroño con los San Mateos hasta octubre estamos a medio gas;)

¿A ti te mola este mes (por lo que tiene de “comienzo”, por lo de retomar un orden, por eso de ir a la librería a por esos cuadernos nuevos)? ¿o eres de los que sufren el mal llamado síndrome post-vacacional?

Digo lo de “mal llamado” porque… ya nos vale poner etiquetas a todo! ¡y más aun, etiquetas que patologizan, o al menos problematizan, algo que es completamente normal! Porque normal es, y muy normal además, la pereza que nos da a la mayoría volver a tener que responder a las demandas del otro (es decir, madrugar, correr, hacer cosas que no me gustan o no me apetecen en ese momento etc.), sumándole además el echarnos de nuevo a las espaldas las preocupaciones que durante el kit-kat del verano habíamos dejado aparcadas.

Ay, cuántos de vosotros habéis deseado en estas temporadas, al sonar el despertador, esconderos bajo las sábanas deseando simplemente desaparecer como por arte de magia? A mí, al menos, me ocurre a menudo, jeje;)

Luego se pasa, claro –y esto es esencial recordarlo. Pero si dispones de unos minutos en un lugar tranquilo y quieres este año salir un  poco de lo de siempre, TE PROPONGO TRES PREGUNTAS para que escribas (o dibujes, o lo que sea) lo que te surja:

1º) Que te ha ayudado otros septiembres? (como muchas veces digo “repite, lo que te ha servido; y no repitas, lo que no te ha servido”;))

2º) Respecto a qué actividades apuntarse este año, qué objetivos marcarte y demás, cierra los ojos, inspira dos veces profundamente y después observa, sin intentar modificar nada, como el aire entra y sale por las fosas nasales. También puedes salir a dar un paseo, regar tus plantitas o cualquier otra actividad que te ayude a conectar contigo mismo. Una vez, ahí, en esa relativa calma interior, mira qué necesita tu cuerpo y qué siente ante las diferentes opciones que la mente planteaba.

No quieras respuestas, simplemente estate atento. Suele pasar que es posteriormente a este ejercicio cuando aparecen las señales. Y el captarlas requiere “intención sin expectativas” y “espacio” (es decir, si tu mente no para ni un momento con la agenda repleta, es imposible que repare en lo sutil de la voz interior –y por eso, si te das cuenta, es en la ducha o medio dormido cuando a veces te das cuenta de cosas importantes).

Menos es más, recuerda. Y si observamos a plantas y animales, podemos aprender tanto de éstos, de su sencillez ante el trascurrir de la vida en ellos…

3º) Por último, ¿y si tuvieras, a partir de ahora, un ratico semanal para ti, para poner consciencia en tu vivir, para conectar con la calma y coger desde ahí perspectiva?

Si sientes ese deseo, lo difícil será hacerlo “sagrado” en tu agenda (y lo digo por experiencia). Puede ser escribir, dibujar, un paseo o cualquier cosa que nos sirva para no dejarnos arrastrar totalmente por nuestros automatismos. Y así avanzar, poco a poco, en el ir sintiendo cada vez más profundo que lo más valioso no es lo que tienes, o lo que haces, o lo que los demás piensan de ti. ¿Para qué poner tanta energía en todo ello, en vez de en el mismo acto de ser, de existir y estar en el mundo por derecho propio? Suena muy new-age, lo sé, pero seguro que, por ejemplo, los montañeros me pilláis evocando lo que hace que el monte os guste tanto… y me viene también la cita de Saramago “dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”.

Ah, para los que os de especialmente pereza la vuelta al curro, ojearos también el Minimapa “Vuelta al trabajo: 6 lucecillas para la pérdida de ilusión”. Y a por el nuevo curso, navegantes!

Comienzo de curso dibujado por isabel merino para el libro minimapas

(Dibujo de Isabel Merino del libro Minimapas)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.