La Rioja
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Adolescentes: entendamos mejor lo que ocurre
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Mercedes Garcia-Laso | 02-03-2016 | 13:13

Muchos de mis post son también para adolescentes. De hecho, ya han sido varias las veces que le he sugerido alguno en concreto a determinado chico o chica con muy buena acogida. Depende, claro, de la edad (y no me refiero a la cronológica), además de, por supuesto, otros muchos factores.

Hoy, sin embargo, quiero hacer una introducción muy breve y simplificada (es un tema complejísimo) a por qué esta etapa de la vida es tan complicada. Y es que, sí, lo es, es una etapa muy complicada aunque algunos pasen por ella de forma aparentemente suave, sin estridencias ni conflictos. Según parece, por eso, entre otras cosas, solemos dormir tanto en esos años… para compensar semejante esfuerzo psíquico. Parémonos, por tanto, un momento a darnos cuenta de lo que se mueve por debajo.

Según he leído, si no nos saliesen los dientes de bebés sino ya siendo mayores y teniendo consciencia, no podríamos soportar el dolor. Pues, señores adultos, imaginaros que ¡os levantáis mañana y vuestro cuerpo comienza a metemorfosearse; aparecen sensaciones y emociones completamente desconocidas; y toca dejar atrás una etapa y entorno conocido, que dominabas (y que, sobre todo, era vuestro hogar), para pasar a otra cosa donde sólo hay interrogantes! ¡Y por supuesto, vuestra capacidad cognitiva y vuestro mapa de “quién soy yo” son los mismos que el día anterior! Enloquecedor, no? Pues por ahí hemos pasado todos;)

(Joao Fazenda)

Cada uno lo maneja y lo transita de una manera distinta… incluso, los hay que siempre fueron “niños buenos” y de repente a los 40 se desmadran. Sin embargo, las dos grandes tareas por delante son comunes para todos; y los dos factores claves también.

-Los dos factores claves (condensados en la frase de Evelyn Kestemberg “si todo se prepara en la primera infancia, todo se juega en la adolescencia”): 1) las potencialidades de la estructura psíquica previa del niño; y 2) el entorno en el que vive el adolescente.

-Las dos grandes tareas: 1) Enfrentarse a la sexualidad adulta, apropiándose de un cuerpo sexuado; y 2) asegurarse una autonomía respecto de los mapas de la infancia, teniendo que realizar para ello una serie de desidentificaciones y de duelos, tanto por los padres de la infancia (la imagen idealizada de ellos etc.), como por el cuerpo y mentalidad infantil.

El proceso de desidentificación es, dicho de manera burda, como desinstalar programas y aplicaciones del móvil u ordenador. Es retirar mi energía de mapas que definían parte de mi identidad y de otros sobre cómo era el mundo. Así que me encuentro como sin un software claro (de ahí muchas veces la frase de “encontrarse perdido”) y con mucha energía psíquica sin el programa adecuado donde encauzarse, aumentada además por las hormonas. De ahí que en este periodo sean tan habituales las acciones “impulsivas”, y que el psiquismo púber deba recurrir a una intensa actividad simbólica para frenarlas y ligar la energía suelta.

Estas acciones son también, sin embargo, parte del discurso adolescente (incluidos piercing etc.), que trata de enfrentar los límites. Como hemos citado, en las dos tareas a realizar en la adolescencia, se hace necesaria una ruptura generacional, y los chicos y chicas han de apropiarse de un cuerpo adulto y acceder a la sexualidad, siempre conflictiva y fuente de angustia.

Por otra parte el medio le impone demandas que le permiten descubrir su potencialidad física e intelectual, también fuente de gratificaciones, que le van a ir permitiendo alejarse de los modelos infantiles.

Es decir, para lo infantil todo es inmediato, pero en el pase a la vida adulta la persona se abre a logros y proyectos por alcanzar, aceptando cierto riesgo e incertidumbre; teniendo en cuenta, también como novedad, la realidad y los valores sociales y culturales. Se ha renunciar a cosas fundamentales, pero es esto lo que abre el camino al deseo y el encuentro con el otro.

En lo profundo de todo esto, está el asunto de que los conflictos de la primera infancia que habían quedado pendientes, vuelven… complicados encima porque ahora hay capacidad para hacer cosas que antes sólo existían en la fantasía inconsciente… y esto asusta muchísimo. Es complejo de exponer, y este blog no es el lugar, pero sí quiero, ya veis, dejaros unas pinceladas. Así, el adolescente va a luchar entre los deseos de volver a la infancia, deseos de dependencia absoluta; y la necesidad de alejarse de los padres, suprimiendo toda demostración de ternura y contacto físico. Los afectos se sustituyen entonces, a veces, por una especie de atiborramiento sensorial (música, consumos, imágenes…), no tanto para llenar un vacío sino para combatir fantasmas antiguos inconscientes que reaparecen.

Hay muchísimas otras cuestiones que enredan aun más las cosas:

La adolescencia de los hijos reactivan en los padres conflictos de su historia que no tienen resueltos. Al tiempo, que tienen que poder renunciar a ese hijo idealizado, proyección de sus expectativas. Hay que tener siempre presente que no se puede entender el adolescente fuera del sistema familiar.

El grupo de iguales, por su parte, resulta vital para poder hacer el pasaje de desprenderse de los padres de la infancia, para vincularse con el medio social y cultural. Se instalan los proyectos e ideales como hemos comentado antes. Con el grupo, comparten lenguaje, música, ropa, idealizaciones (deportistas, cantantes…), modelos de identificación que les sostienen imaginariamente. Y aquí entraríamos en la problemática de los modelos identificatorios que se le proponen a los adolescentes actuales… que dejan mucho que desear, la verdad.

Por último, el escenario de todos estos mejunjes es el cuerpo, que además va a pasar a ocupar un lugar central. Será objeto de la mirada del otro y de la estima de sí mismo en el mejor de los casos, convirtiéndose en pantalla de proyección y declaración de deseos, temores, logros, esperanzas y nuevas capacidades. Pero si fracasa la construcción de la imagen corporal, el cuerpo será amenaza persecutoria (aterrorizando al adolescente, sintiéndolo fuera de control).

Vemos, en conclusión, lo complejísimo de esta etapa, aunque muchas veces el trascurrir por ella sea en apariencia fácil. Por esta razón, tantos programas de intervención que no tienen en cuenta esto, fracasan: Y es que no funciona eso de tapar la complejidad de los hechos humanos con fórmulas tomadas de la física o con protocolos estandarizados propios de fórmulas químicas, sólo para sentirnos seguros como profesionales. Cada adolescente se encuentra en su particular situación de incertidumbre entre la nostalgia de lo familiar y la esperanza de lo que vendrá.

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.