La Rioja
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Autor: Garcialaso
Descansar…
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Mercedes Garcia-Laso | 08-06-2018 | 11:00| 0

Vacaciones, puentes, incluso fines de semana, los esperamos muchas veces con ansia para descansar… Pero ¿qué es realmente descansar? ¿te has parado a pensar si lo que haces para descansar te descansa verdaderamente?

Hay personas que son más o menos conscientes de su dificultad para descansar… pero la mayoría no, y de repente un día les cae como del cielo una enfermedad física o del alma (incluso un accidente…).

Las distracciones, los viajes etc. son necesarios pero no son descansar. Volver al trabajo, a responder a las demandas y exigencias del otro, a la rutina… es normal que nos dé pereza… pero si no sentimos que hemos cargado pilas, que hemos recuperado algo significado y sentido en lo que hacemos, es  que no hemos descansado.

Como escuché a José María Toro en una charla, descansar es el cese de toda actividad que no me rehaga por dentro. Todo lo demás es poner aire acondicionado al infierno… y pedir, con el fango por la barbilla, que nada se mueva, que no haya ni la mínima olita.

Descansar implica encontrar espacios de silencio para conectar con nuestra profundidad… y esto requiere huir de toda prisa… y no introducir más datos en nosotros ni más experiencias; sino observar, contemplar.

Es decir, ver una interesante obra de teatro que nos haga reflexionar; echarnos una risas de cañas con los amigos; acabar con agujetas de tanto bailar; distraerse con una serie tonta después de haber estado todo el día sin parar y con cientos de preocupaciones; y desconectar viajando a otra ciudad, está requetebién y nos puede enriquecer y/o sentarnos muy bien pero si añadimos el dejarnos mecer por la calma del silencio, nuestra vida subirá de octava.

¿Pero por qué no paramos de “hacer” y no hay silencio en nuestras vidas? Pues hay dos razones fundamentales: primera, porque al sistema no le interesa (al dejar de hacer cual autómata nos podemos plantear “cosas” y esto es muy peligroso para el engranaje del que formamos parte; además de que podemos descubrir que para disfrutar no necesitamos consumir); y segunda porque al detenernos emergen nuestros asuntos inconclusos (por ello no es extraño que al comenzar las vacaciones nos deprimamos, aparezcan crisis de ansiedad o nos enfermemos con un fuerte catarro) y esto nos da pánico, aunque paradójicamente cuánto más empeño en huir, más dañinos se vuelven nuestros monstruos.

Te propongo entonces la aventura de indagar ¿dejando a un lado “lo que te da ganas” y tus “escapes y evasiones”, qué es lo que te descansa realmente? Y recuerda, un descanso de verdad se identifica porque cuida cuerpo y alma renovando nuestra mirada sobre nosotros mismos y el mundo, haciéndola más amorosa.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño. Texto, editado, incluido en su libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

descansar. Mercedes García Laso, psicólogo clínico Logroño.

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Mini-metáforas sobre el caer y el recaer en salud mental
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Mercedes Garcia-Laso | 16-05-2018 | 8:11| 0

Un gran barco robusto que ha resistido terribles tormentas, se puede ir a pique si algo le da en su línea de flotación. Esto nos pasa a los humanos y cada uno tenemos una “línea” diferente: así unos resisten presiones en el trabajo increíbles y de repente se hunden por un desamor; otros, de forma incomprensible para su entorno, hacen aguas por un ascenso, etc, etc, etc. Es decir, no es la magnitud del proyectil lo que me hace enfermar sino que me dé justo en mi particular línea de flotación.

Ésta es una  de las metáforas que suelo utilizar cuando me llega una persona a consulta que hasta determinada edad ha estado bien, llevando una vida normal, y de repente algo importante o una aparente tontería le tuerce la vida con una depresión, unos síntomas obsesivos u cualquier otra forma de padecimiento psíquico.

En  ese momento la Caja de Pandora se abre. Y a veces es relativamente sencillo bajarle la tapa con un poco de medicación, por ejemplo. Pero no está cerrada, sólo parece cerrada, con lo que con un estímulo mucho más ligero que el primero, se vuelve a abrir y aparece una “recaída”. Por eso, en psicoterapia aprendemos, entre otras cosas y con delicadeza, a conocer y a manejar a los fantasmas que tanto tiempo habían permanecido encerrados en la Caja. Así nos afectarán menos (pasando de ser monstruosos a ser fantasmitas tipo Casper) e incluso nos pueden enseñar tesoros que también habían quedado ocultos junto a ellos.

Por último, a veces también se pueden entender este tipo de situaciones, como que hasta ese momento hemos tirado para delante, hemos sobrevivido, hemos llegado a donde hemos llegado, gracias a ir escondiendo sufrimientos y demás bajo la alfombra. Y esto lo vemos, por ejemplo, en personas con infancias duras que han luchado mucho para construirse, y/o construir para sus hijos, un futuro mejor: el hacer les ha servido para escalar y también para esconder lo que no querían ver o sentir. Lo que pasa es que llega un momento que ya no cabe más bajo la alfombra (y no nos sirve lo que hasta ahora nos servía). O hay tanto bulto, que nos tropezamos una y otra vez sin entender qué ocurre. O directamente, por los gases que se van formando acumulados, explota el asunto. Y toca entonces hacer una “limpieza general”.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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6 claves sobre el deseo (entiéndelo mejor para sufrir menos)
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Mercedes Garcia-Laso | 24-04-2018 | 9:28| 0

El 29 de abril es el Día Internacional de los Deseos… ¿Sabías que el deseo nos hace sufrir pero, a la vez, es lo que necesitamos para seguir para adelante con la vida? Con estas 6 breves notas trataré  de aclararte un poco cómo tu felicidad, y la de tu entorno, dependerá de tu manera de manejarte con el deseo.

1- Comenzaré aclarando que el desapego budista no apela a la supresión del deseo sino a tener en cuenta que nada de afuera nos hará felices. De hecho los monjes meditan varias horas al día y están implicados en muchos proyectos, cosa impensable sin deseo.

2- Sufrimos cuando nos falta el deseo, y no tenemos ganas de nada (hastío, depresión, etc.)… pero también cuando deseamos mucho y nos preocupamos o angustiamos (ansiedad, estrés, miedo, etc.)… o cuando nos frustramos ante su negativa (rabia, culpa, vergüenza, etc.)… incluso, cuando conseguimos lo que queremos, solemos sentir insatisfacción o una extraña tristeza…

3- Sin embargo, la vida consiste en encadenar un deseo tras otro (objetivos, metas, como lo queráis llamar). Y gracias a que nada nos colma es que seguimos en este juego que llamamos existencia (incluidos los ascetas, y  su estupenda represión azuzadora del deseo).

4- El problema hoy es la excesiva necesidad de satisfacción inmediata. Demasiada prisa, aceleración. Y se pasa de un deseo al siguiente sin dejar el necesario tiempo de espera y de  melancolía (sí, como dice Fernando Colina “deseo conseguido, duelo por hacer”).

Lo importante del deseo es el camino, no el destino (como bellamente expresa el poema de Ítaca de Kavafis).  Pero en la sociedad actual esto se invierte y sólo tiene valor llegar a los objetivos, sean éstos comprarte un cochazo, viajar este año a 5 países diferentes o cualquier cosa que te propongas (porque, claro, “todo es posible”) para “ser feliz”, que es el objetivo que se nos impone por todas partes (el “tengo que cumplir con mi obligación” de nuestros padres o abuelos, ha mutado en el “tengo que ser feliz” contemporáneo).

Es decir, exigimos que el viaje al destino sea hiper rápido y, una vez llegamos, partimos hacia otro sin la mínima pausa. Además nos dicen que cualquier destino está a nuestro alcance y que si no eres feliz, eres un pringao.

Todo esto, por simplificar, tiene dos consecuencias. Una, colectiva, es el peligro de muerte en el que hemos colocado a nuestro planeta con tanto consumismo individualista. Y  otra, individual, es que se nos exige estar continuamente deseando intensamente. En caso contrario, estoy “deprimido” y eso es “malo”. Cuando, en realidad, son los impass de tristeza-apatía-aburrimiento y el ir despacio lo que lleva a saborear auténticamente el placer de vivir; además de ser lo que evita caer en una verdadera depresión. Por no hablar de la frustración, la culpa, la vergüenza, o el cinismo que todo esto, que se nos vende, nos puede provocar.

Resumiendo, el loco manejo del deseo de la cultura occidental actual explica parte de los síndromes depresivos y ansiosos que padecemos.

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5- Por otra parte, es fundamental diferenciar el deseo (que proviene del inconsciente), el anhelo (lo que creemos desear) y la apetencia (“ganas de comer chocolate”, por ejemplo). Pero esto es “demasiado” para un minimapa y os remito, a los que os pique la curiosidad, al maravilloso, aunque complejo, libro “Deseo sobre deseo” de Fernando Colina.

En él también se habla de cómo aparece, desaparece y fluctúa el deseo; de cómo se conjuga con el amor; de cómo a veces no conseguimos ir hacia lo que supuestamente deseamos; también explica nuestras diferentes maneras de manejarlo (Hamlet vs. Don Juan vs. Sade); y trata además específicamente el otro como objeto de deseo, el deseo sexual y el deseo de poder. (Un vídeo para escuchar a Colina)

Tengo otra lectura pendiente para estos días que me da que va a ser complementaria al libro que os acabo de citar. Es “El Deseo Esencial” de Javier Melloni:

“Estamos atravesados de deseos, con un anhelo permanente de algo más. Deseos de toda forma y especie: luminosos y oscuros, alcanzables e imposibles, ágiles y obsesivos, permitidos y prohibidos, atávicos y sutiles, siempre nuevos y siempre antiguos. Deseos que, en su aparente dispersión, son expresión de una única pasión: vivir. El impulso de la vida desplegándose en nosotros y expresándose a través nuestro, y…”

6- Por último, yo comparto la opinión de que la ética, en realidad, gira en torno al manejo del deseo, y, de nuevo, tanto en lo social como lo individual. Y sólo un apunte sobre esto segundo, para cerrar el minimapa: El placer y el dolorson las dos caras de la misma moneda… y el miedo al dolor no puede impedir la búsqueda del placer, los obstáculos no han de frenar a la hora de intentar lo que quiere una mente clara y un corazón sincero.

Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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Reflexiones desde la librería-bar en Dallas de un riojano (The Wild Detectives)
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Mercedes Garcia-Laso | 17-04-2018 | 2:20| 0

Este finde mi hermano ha llevado dos ejemplares de Minimapas para Tormentas a Dallas. Sí, a Dallas ¡jamás hubiera imaginado que el librito iba a viajar tan lejos, jeje! Y los ha dejado en un lugar muy peculiar. Tan peculiar que me ha apetecido escribir una micro reseña sobre él y sobre la filosofía en la que se sostiene.

Se trata de The Wild Detectives, una librería-bar que apuesta por las conversaciones y la cultura. Os dejo abajo unas fotos (tomadas de sus redes sociales) para que veáis qué chulada de sitio, y en internet podéis leer completos artículos al respecto (ejemplo “Pídete un Rioja ‘on the wild side‘).

Yo, hoy aquí, sólo quiero destacar tres ideas que he extraído de la charla TEDx donde el riojano Javier García del Moral habla del proyecto, porque creo importante reflexionar sobre ellas.

La primera es el valor de las conversaciones. Hablando compartimos ideas, aparecen otras nuevas y nos sentimos conectados con los demás. Si yo comparto una experiencia contigo (digo, ‘experiencia’, no palabrería de la que repetimos cual autómata), ésta cambia en mí, a la vez que a ti también te aporta algo que puede que abra cierta puerta en tu historia.

Siempre nos hemos juntado en los bares (bueno, o en las cafeterías;)) para ello pero en estos tiempos que corren de smartphones, prisas y búsqueda de intensidad y experiencias, es complicado encontrar lugares que fomenten la conversación.

El segundo punto que comparto con Javier, es que desde el siglo XIX los bares y cafeterías han sido los lugares para hablar con desconocidos y abrirte a otras realidades. Esto por desgracia también se está perdiendo y sólo nos acercamos a extraños para ligar. Bueno, extraños o incluso conocidos, pues parece que es pecado, o que buscas algo, si te pones a hablar con alguien que no es tu amigo.  Eso sí, si son las dos de la mañana y estás en un bar de copas, entonces ya está permitido (aunque con la música tan alta conversar, conversar, yo no lo llamaría –a mí me encanta la música, lo único es que hay música para charlar, música para bailar etc.).

Y la tercera idea del Wild Detectives que me parece interesantísima, es que los libros son tanto un rompehielos social genial, como un elemento casi mágico para convertir una charleta intrascendente en una conversación de éstas profundas que tocan el alma:

Un libro o un personaje te fascina, tu colega lo conoce y te comparte lo que a él le mueve. Escuchas y te escucha. Y de repente os encontráis en un fluir, en una profundidad que luego te vas a casa con la sensación de ‘buahh, qué pasada’ (a veces removido, eso sí, pero siempre sintiéndote como muy vivo)

Bueno, pues todo esto y mucho más es lo que pretende The Wild Detectives: el placer de filosofar con los colegas mientras te tomas relajadamente un cacharro en un sitio guay y con la música perfecta.

Ahora que lo pienso… en La Rioja el Día del Libro se reparten botellitas de vino… para algunos es apología del alcohol, mi opinión, ya sabéis los que seguís este blog, va por la responsabilidad etc, etc, etc. Pero lo que no se puede negar es la relación entre Dionisio y la cultura, y lo esencial de los pequeños placeres de la vida (“Serious Pleasures”, como dice el twitter de @WildDetectives).

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)
The Wild Detectives

The Wild Detectives
The Wild Detectives

Libro Minimapas para Tormentas de Mercedes García Laso en The Wild Detectives, Dallas.

(Y no me resisto a poner la foto de nuestro Minimapas para Tormentas ¡en Dallas! ¿Quién nos lo iba a decir, eh, Isa?)

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La otra versión de la fábula “La cigarra y la hormiga”
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Mercedes Garcia-Laso | 11-04-2018 | 8:38| 0

Hace tiempo una amiga me contó que antiguamente había varias versiones de la famosa fábula “La cigarra y la hormiga” y que la que conservamos es la que, obviamente, más le convino a nuestra cultura judeo-cristiana.

Como recordaréis la historia ensalza los valores del trabajo y sacrificio, de la previsión y planificación, y del control y acción eficaz. Todo muy occidental como veis, y opuesto al Minfulness y Wu-wei oriental tan de moda ahora.

Ya Aristóteles decía que en el punto medio está la virtud. Y yo puntualizo un poco más y sugiero que es en la flexibilidad donde reside lo virtuoso. Es decir, quien es hormiga quizá le convenga desarrollar un poco a su cigarra para no ser  siempre hormiga o ser una hormiga más acigarrada, y viceversa.

La flexibilidad amplía las posibilidades adaptativas, la libertad de la persona y el abanico de vivencias que la vida nos puede traer: en pocas palabras, hace la vida más plena.

Por otra parte, como dice Melloni, Oriente y Occidente están llamados a conjuntar sus modos de proceder: empuje y serenidad, conocimiento y sabiduría, determinación y fluidez, cálculo y espontaneidad; para ir transformando el mundo y a nosotros con él.

Aunque también “cigarra y la hormiga” aglutinan muchos más simbolismos como Apolo vs. Dionisio, o el Perro de Arriba vs. Perro de Abajo de la Gestalt.

Pero vayamos ya con la “otra” versión de “La cigarra y la hormiga”:

Erase una vez una cigarra y una hormiga que vivían en un pequeño bosque bajo un agradable sol. La hormiga dedicaba toda su jornada a buscar y almacenar alimento para el invierno. Se acostaba agotada y, sin embargo, a veces le costaba dormir por preocupaciones o por sentirse culpable por algo que no había salido bien.

La cigarra por su parte, según fuera el día, hacía música sola o con amigos, paseaba al sol o disfrutaba de la lluvia bajo una hoja. Y por la noche contemplaba las estrellas y respiraba.

Y resultó que antes del invierno, llegó el otoño y llovió tanto, tanto, tanto, que cigarra y hormiga estiraron la pata.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

La hormiga estaría dominada el perro de arriba y la cigarra se dejaría llevar por el de abajo. Mercedes García Laso, psicólogo clínico Logroño.

(Flickr Apastor85)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.