La Rioja
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Autor: Garcialaso
Pistas clave para cuidarme (7 de abril, Día Mundial de la Salud)
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Mercedes Garcia-Laso | 06-04-2018 | 1:23| 0

Llevar una vida sana es complicado hoy en día (la teoría nos a solemos saber pero la práctica es otro cantar). Los motivos, en mi opinión, se pueden reducir a dos grupos: por una parte, los entornos en los que vivimos son estresantes (prisas, jefes, polución…); y por otra, la mayoría vivimos desconectados de nosotros mismos. Me centrare hoy en este segundo punto.

Las pautas de expertos están bien. Lo que pasa es que nos encontramos con dos obstáculos: Primero, que a cada uno nos va bien una cosa diferente, con lo que o aprendes a sentir lo que a ti te va bien, o te vuelves loco entre tanto consejo científico y pseudo-científico. Y segundo, que me propongo andar un rato todos los días, por ejemplo, pero luego no lo consigo hacer -no siendo esto una cuestión de falta de voluntad porque observaréis que hay gente que tiene muchísima para otras cosas y no consigue cuidarse.

Es un tema muy complejo esto de la desconexión de uno mismo. Y no sólo afecta al hecho de comer más verdura sino también al resto de ámbitos de nuestra vida como puede ser decidir romper con una pareja o dejar un trabajo. Salud es saber escuchar lo que uno realmente necesita. Y esto incluye estar en la realidad, es decir, no hacerse el ciego sobre las posibles consecuencias de tus actos.

Os voy a dejar entonces un ejercicio que nos puede ayudar en todo esto, una pregunta guía para empezar a aprender a escucharte y a cuidarte:

¿Qué me sienta bien? No, qué me apetece  (comerme una napolitana)  o qué se supone que debo hacer (elegir una manzana)… sino qué necesita mi cuerpo y mi alma.

Y digo pregunta guía porque lo importante es empezar a hacerse la pregunta, no encontrar la respuesta. Es decir, esta pregunta ayuda a observar lo que surge en mi cuerpo, y a ir aprendiendo a escuchar lo profundo (lo que ocurre bajo los ‘debes’ y los ‘me apetece’).

¿“Lo profundo”? Qué es eso, diréis muchos. Es esa calma íntima que a veces siento cuando estoy relajado, o en la naturaleza, o escuchando música, o pintando, nadando…

A ver, a veces también es saludable pegarse un exceso. Quizá no para mi hígado;  pero sí para esa parte de mí que, si no se desfoga por lo dionisiaco, puede reventar de otra manera más peligrosa. La mayoría de nosotros no estamos “iluminados” con lo que es mejor desfasar con consciencia que reprimir. Y “con consciencia” me refiero a ver las posibles consecuencias y a asumirlas.

Otra cosa importante es que además si uno se escucha, no es ningún sacrificio cuidarse. Al revés, lo disfruta. Por eso me gusta tanto la palabra cuidarse… ¡porque es cui.darse!

Tampoco es egoísmo ya que sólo si uno está centrado puede abrirse de verdad a los demás. Y, por supuesto, no hay que confundir el cuidarse (como si uno fuera su propio hijo) con la obsesión actual con la imagen: lo primero es desde la ternura hacia uno mismo y lo segundo es desde un exigirme tener un determinado aspecto para sentirme válido.

También es cierto que a menudo no sabemos cuidarnos. No es que no queramos, es que por nuestra historia no lo hemos aprendido, no nos han enseñado (en global o en algún aspecto concreto). En este caso, lo que toca es crearnos nosotros mismos ese sostén sabio interior, que nos acoge incondicionalmente y nos guía con ternura. Esta bonita ilustración de Duy Huynh lo ejemplifica.

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Para acabar con algo concreto os propongo que penséis cómo regáis actualmente estas 5 áreas, de las que, para mí, depende la salud: -Alimentación; -Ejercicio; -Descanso; -Relaciones positivas; -Cosas que me miman el alma (naturaleza, creatividad…)

Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

(lestoilesdaz.deviantart.com)

(lestoilesdaz.deviantart.com)

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Recomendación de lectura para estos días: La Conexión Emocional de Ramón Riera
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Mercedes Garcia-Laso | 26-03-2018 | 8:21| 0

Nuestra manera de sentir (a nosotros mismos y al mundo), de actuar y de pensar está en nuestras conexiones neuronales y se forma a través de nuestras relaciones, fundamentalmente en nuestra primera infancia. Posteriormente se puede modificar, o al menos flexibilizar, pero siempre en relación. Y esto explica por qué el cambiar es difícil (se tienen que crear circuitos neuronales), y por qué existimos los psicoterapeutas y no basta con un libro de autoayuda o programa informático para lograr cambios duraderos.

Esta es una de las ideas principales que desarrolla Ramón Riera en La Conexión Emocional, un libro que os recomiendo muy mucho y que por eso os voy a dejar aquí mi particular micro-resumen. Es fácil, agradable e interesante de leer: se nota que el autor ha aplicado lo que enuncia el título del libro a su estilo de escritura.

Resumen de la editorial: “¿Por qué ciertas personas reaccionan con seguridad y energía ante las dificultades, mientras que otras reaccionan con sentimientos de pequeñez y desánimo? Y lo que en la práctica es aún más importante, ¿cómo podemos cambiar esta manera involuntaria de reaccionar emocionalmente? El cerebro de los humanos ha evolucionado (neuronas espejo) para poder “trabajar en red” con otros cerebros a través de la conexión emocional, cosa que posibilita el fenómeno de “yo siento que tú sientes lo que yo siento”. Esta capacidad de sentir lo que el otro siente es la herramienta más eficaz que tenemos para acceder a nuevas maneras de reaccionar emocionalmente.”

El autor, Ramón Riera… pertenece a una corriente, llamada psicoanálisis relacional, que se caracteriza por el acercamiento a disciplinas como la neurociencia y a otras orientaciones psicoterapéuticas. Por lo que lo que trata en el libro nos sirve a terapeutas, pacientes, profesionales que trabajan con personas (sobre todo con niños o familias, como maestros o trabajadores sociales), papás y a todo aquel con interés sobre el ser humano.

En el libro podemos encontrar entre otras cosas… A) Casos, del propio Riera y de otros psicoterapeutas, que nos permiten comprender mucho mejor el sufrimiento en apariencia sin sentido que a veces nos invade a los humanos; y también nos dejan ver cómo la psicoterapia puede hacer avanzar. B) Estudios de neurociencias, biología, antropología, psicología del desarrollo y otras disciplinas que convergen en sus hipótesis ayudándonos a plantear mejores intervenciones tanto a nivel individual como social. libro la conexion-emocional-riera comentario de garcialaso psicólogo logroño

Y para finalizar os copio un párrafo de cada capítulo, u os dejo un breve apunte (en internet podéis encontrar reseñas completísimas):

1. Contextualización (capítulo I del libro La Conexión Emocional de Ramón Riera)

(Riera hablado de un paciente) “Pedro y yo necesitábamos crear una relación en la que él pudiera llegar a sentir y pensar aquello que no fue posible en las relaciones previas”.

2. El sentimiento de uno mismo

“Muchos de los problemas de autoestima tienen este origen: si desde niños tenemos la percepción continuada de que lo que sentimos no es validado por nuestro entorno, fácilmente llegaremos a la conclusión de que nuestra forma de sentir es inadecuada. Por lo tanto, nos sentiremos avergonzados por sentir como sentimos y poco a poco iremos dejando de lado ese sentimiento mal aceptado por el entorno hasta que lleguemos a borrarlo de nuestra memoria consciente. Finalmente, nos quedará solo el convencimiento, fruto de la vergüenza de sentir inadecuadamente, de que somos defectuosos y de que, por lo tanto, debemos escondernos de los demás. Y lo peor de todo es que a veces esto sucede sin que tengamos conciencia de la procedencia de nuestra inseguridad.”

3. La memoria de las emociones

Se nos habla de dos tipos de memoria: la explícita (que es lo que recordamos, ejemplo: el lugar donde aprendimos a jugar al tenis o sus reglas) y la implícita (llega la pelota y le doy un revés); y de su importancia esencial para entendernos y crecer.

4. La intersubjetividad

“Los humanos estamos diseñados para nacer en un entorno familiar empático que sintonice con nuestras emociones y que esté genuinamente interesado en saber qué sentimos.”

La gravedad de la situación traumática (o de los micro-traumatismos) no depende sólo del trauma per se sino, sobre todo, de cómo es gestionado por el contexto relacional.

5. Un poco de prehistoria de las relaciones

Interesantísimos estudios sobre nuestros ancestros reptiles: sobre hormonas en ratones; sobre que parece que fue la conexión empática el punto culminante para entender mejor el gran cambio evolutivo en los humanos; sobre investigaciones en evolución y psicoanálisis; y sobre el bebé y la mamá.

6. Cómo nos vinculamos los humanos

Riera desarrolla un concepto fundamental, fundamental: el de apego, y su relación con la psicopatología.

“Los bebés, ya en los primeros meses de su vida, son auténticos expertos en recoger información muy sutil, psicológicamente muy compleja, de un modo vivencial y sin utilizar el pensamiento reflexivo.”

“Cuanto más coherente es la narrativa que uno hace sobre su propia vida, más probable será que pueda establecer un apego saludable con sus hijos.”

7. Un poco de neurociencia aplicada a las relaciones humanas

El “yo siento que tú sientes lo que yo siento” (cita con la que Riera abre este libro) no sería posible sin la existencia de las neuronas espejo.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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¿Hay que ser feliz?
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Mercedes Garcia-Laso | 20-03-2018 | 4:27| 0

Hoy #DíaDeLaFelicidad os comparto este pequeño texto que escribí en el 2015 sobre cómo esto de “sé feliz”, lejos de ayudarnos, nos estresa enormemente. Espero que os sirva.

Hay épocas, días, temporadas, donde parece aun más obligatorio estar con­tento, ser feliz. La llegada de la primavera o el veranito son un ejemplo… con sus viajes, sus cervecitas en las terrazas, etc. Y ya os he comentado en algún otro minimapa lo peligroso de este mandato social contemporáneo que, lejos de ayudarnos, nos perjudica individual y colectivamente.

No “hay que” nada, recordad esto siempre. Y en este caso, los individuos ya no se limitan a ser desdichados, ahora sienten vergüenza, culpa, angustia o malestar por no sentirse bien… porque tienen que ser felices… el resto lo son, o eso parece y apa­rece en su muro de Facebook.

Basta teclear en Google la palabra “felicidad” para alucinar: millones de resultados, libros, tutoriales, estrategias… incluso investigaciones. ¿No habría que reflexionar un poco sobre semejante fenómeno de tan reciente aparición? ¿Acaso nuestros abue­los se planteaban esto de que “hay que ser feliz”?¿No será que esta sociedad ha creado esta necesidad para apaciguarla con inmensidad de objetos de consumo?

Además, contamos con numerosos gurús que han colaborado a difundir “la búsque­da de la felicidad” como si fuera un traje a medida que encaja con todos, ¡y además en “sencillos” libros de autoayuda!

“La desenvoltura con que la literatura de la Psicología Positiva y de autoayuda hablan de la felicidad no puede ser más que una maniobra de ‘malafe’ sartriana. Para no enfrentarse a su propio vacío, esta literatura engaña y se autoengaña, presentando lo que no es, como si existiera, y lo que es, como si no existiera.” (Pérez-Álvarez).

En fin, en el minimapa Emociones comento los peligros de la alegría:

La alegría nos impulsa a salir al mundo pero tiene el peligro de servirnos para con­ductas de evitación (“eternos peter-panes”, “cigarras en exceso”…), y en experimentos se observa que los sujetos contentos detectan menos el engaño, son menos escépticos y su estilo de conocimiento es más estereotipado (menos atento a los detalles y la novedad).

Es decir, todas las emociones son funcionales y necesarias… y no sería adaptativo estar “feliz” en todo momento. “Un mundo sin melancolía, es decir, sin nostalgia, sin aburrimiento, sin espera, sin pereza y sin la inclinación constitutiva de pensar las cosas hasta el final, es un espacio abonado para la emergencia exponencial de las llamadas depresiones.” (Fernando Colina.)

Además si “quiero ser feliz”, es que en estos momentos no soy feliz y, por tanto, necesito “algo” para serlo. Y por otra parte, ¿de verdad sabes qué es ser feliz para ti?

Quizá la clave esté en… estar atentos al vivir.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño. Texto y dibujo incluido en su libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

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Hombres y mujeres (mini-reflexión para el Día de la Mujer)
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Mercedes Garcia-Laso | 05-03-2018 | 8:26| 0

Seas hombre o mujer seguro que el Día de la Mujer te mueve cosas. A mí me empujó a elaborar este minimapa orientado a dar pistas sobre cómo ambos sexos podemos crecer juntos (lo que incluye, por supuesto, luchar contra la discriminación en la vida cotidiana, tanto externa como la que se da dentro de nuestras cabezas).

Primero, y para empezar, os dejo la pregunta: ¿qué es ser hombre?, ¿qué es ser mu­jer? Segundo, hay que diferenciar la etiqueta (la categorización, como dirían en es­tadística) “hombre/mujer”, de las características “masculinas” y “femeninas”, que yo a veces por analogía juguetona nombro como características “yan” (masculinas) y características “yin” (femeninas). Así, como expliqué en el minimapa “orientación sexual y otras aclaraciones”, el por­centaje yin-yan varía en un continuo y podemos encontrar incluso personas dentro de la categoría “mujer” con mucho más porcentaje yan que otras que se etiquetan como “hombre”. Nota: ojo, otra cosa es la orientación del deseo (un “hombre” puede ser 90% yan-10% yin y ser homosexual).

El asunto es que en nuestra sociedad se sobrevaloran tanto las características mas­culinas, a costa de las femeninas, que nos dirigimos hacia la auto-destrucción de nuestra especie. Encontramos, por una parte, a “hombres con tetas” como Angela Merkel; y por otra, la diferente selección de personal para la tele entre hombres y mujeres (decidme presentadores “feos”… y ahora decidme presentadoras “feas”).

Si valoras menos cuidar a los hijos y hacer la comida que dirigir una empresa o ser profesor de universidad, entonces, ¿qué importancia le das a tu familia y a lo que comes? Hay que restablecer el equilibrio entre las cualidades masculinas (esenciales, por supuesto, también) y la cooperación, el cuidado, la empatía, la interdependencia, la generosidad… Y para ello, tanto hombres como mujeres hemos de hacer las paces con nuestra parte femenina.

Tercero, ser mujer no va asociado con ninguna característica fija. Por tanto, pregun­témonos de vez en cuando: ¿actuaría igual si ella fuera un hombre? Por ejemplo, antes de comprar un regalo a un nene, averiguo sus gustos… ya que puede haber niños que le gusten las princesas y niñas que disfruten con los camiones. Cuestio­narme (y lo digo como mujer) cómo, sin darme cuenta, me comporto diferente ante una persona por el mero hecho de haberle adjudicado una etiqueta, me parece fun­damental.

Y por último, y ya veis que sólo he dado unas breves pinceladas a cosicas para aplicar en el día a día, ¿y si la persona que tengo en frente fuera yo?: ¿y si me dijeran “no” a un trabajo sólo porque puedo quedarme embarazada?, ¿y si me trataran como un objeto?, ¿y si me “protegiesen” más que a mis hermanos?, etc. etc. etc.

No obstante, la educación de las nuevas generaciones es lo fundamental: favorezca­mos que germine en ellas el respeto a uno mismo y al otro.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño. Texto y dibujo incluido en su libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

Isabel Merino. Libro Minimapas. Mercedes Garcia Laso psicologo.

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Un consejo desde la psicología para los interesados en lo espiritual
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Mercedes Garcia-Laso | 20-02-2018 | 8:22| 0

Si estás interesado en el desarrollo espiritual, ya sea desde la tradición cristiana, budista o cualquier otra, incluida la de “Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como”, creo que este breve post te puede ser de utilidad.

Recientemente me he leído el libro Psicología del Despertar de John Welwood (muy interesante y fácil de leer, excepto algún capitulo pelín tedioso que te puedes saltar sin problemas) y explica muy clarito la necesidad del trabajo psicológico para poder integrar lo espiritual en la vida diaria y que no se quede en efímeras experiencias cumbre o lleve a nocivos autoengaños. Como decía C.G.Jung “uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.

Esto, por desgracia, no ha sido así, ni a lo largo de la historia ni en la actualidad. Por lo tanto,  nos encontramos, por una parte, con personas con autoridad espiritual haciendo auténticas barbaridades (tanto “gurús new age”, como sujetos pertenecientes a instituciones de las diversas religiones ordinarias); y por otra, con gente que al intentar ajustarse al ideal espiritual recurre a la espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de su vida, o deja pasar abusos en nombre de la compasión, o evita sentir celos o ira, por considerarlas emociones “poco espirituales”, con las consecuencias nocivas que todo ello conlleva.

A esto último es lo que llama Welwood “bypass espiritual” y es un error que lamentablemente muchos consejeros espirituales promueven, con las mejores de las intenciones, al proponer soluciones espirituales a problemas de otro origen (del entorno, psicológicos, e incluso corporales). Copio un fragmento de su libro:

“Cuando caemos en el ‘bypass spiritual’, usamos la meta de la iluminación, o la liberación o salvación, para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. (…) Tanto la meditación como la oración pueden ser usadas como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.”

En fin, a los que os interese continuar explorando el tema, os recomiendo, además del libro de Welwood, a Maribel Rodríguez (psiquiatra, psicoterapeuta y experta en espiritualidad) y a Enrique Martínez Lozano (psicoterapeuta, sociólogo y teólogo). Y os dejo con otro fragmento (bajo la cita de Ram Dass) de Psicología del Despertar que muestra los peligros de exigirse llegar a un ideal de comportamiento de persona espiritual (la personalidad/ego no es una barrera sino un camino para el avance en el desarrollo interior). Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

psicologia-espiritual: Si crees que estás iluminado, pasa una semana con tu familia. Ram Dass.

*** Durante toda su infancia, Tara había experimentado una gran falta de afecto y de contacto, para sobrevivir a la cual había acabado adoptando una actitud dura e independiente que parecía proclamar a los cuatro vientos: «No necesito a nadie. Yo sola puedo cuidar de mí». Sin embargo -y como siempre ocurre, en una u otra medida, con todas las pautas de personalidad tiempo después su desmesurada independencia acabó haciéndose disfuncional porque le impedía recibir el afecto de los demás, lo cual no hacía sino alentar la privación y condenarla al sufrimiento.

Poco antes de cumplir los treinta años, Tara ingresó en una comunidad espiritual que consideraba al ego como un obstáculo para la realización espiritual y que, en consecuencia, dirigía todos sus esfuerzos a machacarlo. Esa comunidad cultivaba una forma colectiva de bypass espiritual que menospreciaba las necesidades y preocupaciones personales, al tiempo que trataba de implantar en sus miembros una identidad espiritual “ideal”. Es por esta razón por lo que los líderes de la comunidad adoptaron una actitud agresiva hacia la excesiva autonomía de Tara que ella aceptó de buen grado, convencida, como estaba, de que sus viejas pautas eran un obstáculo para su desarrollo espiritual. Pero, en el mismo momento en que renunció a su actitud distante, perdió también todo contacto con la fuente de su poder, su voluntad y su determinación.

Cuando, finalmente, la comunidad acabó disolviéndose, Tara era completamente incapaz de hacer frente a la vida cotidiana y se vio obligada a emprender un largo proceso de recuperación para el que necesitó varios años de psicoterapia.

Para erigir una identidad independiente y fuerte que le permitiera superar las difíciles condiciones de su infancia, Tara se había visto obligada a desarrollar su fortaleza. Tal vez otra persona hubiera reaccionado ante la adversidad sumiéndose en la depresión o la huida, pero ella supo encontrar en su interior los recursos necesarios para seguir adelante. Es cierto que, de ese modo, su identidad se vio amordazada y constreñida, pero no lo es menos que la fortaleza era una de sus cualidades más notables. Por esta misma razón, en el mismo momento en que se sometió al ataque de la comunidad, perdió el contacto con su poder y con su voluntad.

Son muchos los terapeutas y maestros espirituales que creen erróneamente que el camino de la transformación requiere la desarticulación de la personalidad condicionada. Hay veces en que esta “agresividad terapéutica” es flagrante (como ocurrió en el caso de Tara), mientras que hay otras en que se manifiesta de formas mucho más sutiles, pero el mensaje implícito en ambos casos es el mismo: «serías mejor si fueras diferente».

La personalidad es una forma congelada de nuestra verdadera naturaleza y constituye, por así decirlo, el combustible necesario para el proceso del despertar.

(…) Para convertir su personalidad en un camino, Tara tuvo que renunciar a todo intento de cambiarla y trascenderla prematuramente y comenzar a investigar con más detenimiento su desmedida independencia, tratar de comprenderla y relacionarse con ella de un modo más directo. Entonces fue cuando empezó a darse cuenta de que su extrema dureza había sido una forma de cuidar de sí misma y de que, bajo ella, se ocultaba una gran vulnerabilidad e inseguridad. Y ese descubrimiento le mostró el camino para comprender y cuidar sus facetas más vulnerables y tratarse con más benevolencia, una actitud que la ayudó a recuperar su fortaleza y a reconocer su lado más amable y, en consecuencia también, las facetas más amables de los demás. ***

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.