La Rioja
img
Categoría: OTROS DE DESARROLLO PERSONAL
Microreflexiones: Os acordáis cuando escribíamos cartas?

¡Para nada, “tiempos pasados siempre fueron mejores”! (aunque yo ya muchas veces me deslizo hacia ahí ¡signo innegable de que una ya se hace vieja, jeje!). Lo que pasa es que su contrario tampoco es cierto.

Nunca antes en toda la historia de la humanidad la información había sido tan accesible. Y sin embargo, vivimos la paradoja de un mundo cada vez más polarizado. Razones y motivos hay montones, pero lo mío ahora no es escribir ensayos. Así que simplemente compartiros lo que comentábamos el otro día unas amigas mientras echábamos una caña:

Antes en la cafe de la facultad o en el colegio mayor te solías ojear varios periódicos. Ahora, sin embargo, nuestra fuente de información son mayoritariamente la redes sociales y como éstas las vamos creando según nuestras preferencias (a quién seguimos, los me gustas… incluso los anuncios que nos llegan depende de nuestro historial en la red), acabamos recibiendo sólo publicaciones de gente que piensa como nosotros, con lo que nos vamos reafirmando en nuestra visión del mundo y polarizando más y más.

También en esa quedada hablamos de cuando escribíamos cartas: Volvías de un campamento, comenzabas a cartearte con uno de los compis (a lo sumo dos), elaborando y aprendiendo cosas importantes a través de ello. Los adolescentes de ahora, sin embargo, han sustituido aquello por un grupo de whatsapp donde sólo se envían memes y se comunican con dos docenas de palabras diferentes. Y esto es igual con los adultos… ¿qué sentido tiene haber aumentado la cantidad de contactos si hemos perdido la calidad, la profundidad, de las relaciones?

La cantidad nos hace estar entretenidos (aparte de contribuir a nuestro estrés vital, pero eso lo dejo para otro día). Nos distrae de nuestras preocupaciones. Pero es la calidad la que nos alimenta y nos hace crecer. Si hay sólo cantidad, aparecerá tarde o temprano la apatía dentro de nosotros u otros síntomas.

Por otra parte, ahora cuando te pasa algo, lo copias y pegas para contárselo a varias amigas y así optimizar el tiempo (ay, cuán peligroso es el verbo “optimizar”). Antes al escribir una carta era como pasar un rato con esa persona. Le dedicabas tu tiempo y atención (es decir, le dabas tu energía y amor, pues la atención es eso). Además cada vez que escribías a otra persona, re-elaborabas el asunto y aparecía un matiz nuevo. Y… ¡ay, luego cuando tenías carta en el buzón! ¡qué subidón, qué nervios!

De nuevo vemos como la rapidez y la inmediatez nos hace perdernos lo verdaderamente importante en la vida.

Nos toca vivir el tiempo que nos toca. Con sus cosas buenas y malas. Antes los bordillos no estaban rebajados y yo no hubiera podido moverme como lo hago ahora en mi silla de ruedas. Pero también reflexionar sobre asuntos en los que parece que vamos para atrás merece la pena: no, obviamente para volver al pasado (cosa imposible, por otra parte) sino para construirnos, en la medida que cada uno pueda, un ahora mejor.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Waku escribiendo carta

Ver Post >
Un pequeño secreto sobre las casualidades y el alma

Hace 10 días Isa y yo viajamos a Pamplona a presentar el libro Minimapas. Fueron 24 horas geniales y sorprendentes. Y este último adjetivo (es decir, “sorprendente”) me empuja hoy a escribir sobre casualidades, coincidencias y sincronicidades.

¿Te ha pasado alguna vez estar en el sitio más perdido del mundo y encontrarte con alguien de tu pueblo? ¿O soñar con una persona de la que hace mogollón que no te acordabas y que justo te llame ese día? Estas extrañas coincidencias o casualidades es lo que Jung llamaba sincronicidades.

Los escépticos explican estos curiosos sucesos con la probabilidad. Y aluden por ejemplo a la paradoja del cumpleaños: si juntamos 60 personas, la probabilidad de que al menos dos de ellas cumplan años el mismo día ¡es del 99%! ¿alucinante, no? Es decir, lo que parece magia, es simplemente aséptica probabilidad.

Y yo también me puedo poner científica señalando que cuando uno sale de su zona de confort es cuando empiezan a aparecer estas conexiones, que son además el origen de toda innovación tecnológica, científica, artística y humana. Ya sea con un viaje o simplemente dejando a un lado un rato las orejeras que siempre llevamos y que nos mantienen encerrados, si prestamos atención realmente a lo que sucede, es cuando el hemisferio derecho comienza a descubrir la sorpresa.

Sin embargo, en lo que quiero incidir en este post es que, dejando aparte que estos fenómenos de los que hablamos tengan explicación o no desde  la ciencia, lo importante es que el hombre es un animal de significados y son éstos los que nos encarcelan o nos abren nuevas puertas. Y yo desde hace unos años he otorgado un nuevo significado a las casualidades y os aseguro que la magia me ha vuelto del revés;)

El significado que le doy es simple: les doy importancia. Y luego según épocas y momentos creo a partir de ellos o sólo los observo. Lo que más me llega es lo que me dijo una vez una mujer sabia: “para mí las sincronicidades sólo significan que voy por buen camino”.

A mí la palabra “magia” me gusta –ya veis que la utilizo a menudo cuando escribo. Y para mí una parte esencial de la magia es pasar un poco de lo racional y dejar a la intuición crear nuevos caminos, aprendiendo a confiar en sus efímeros destellos (que desaparecen si no se cogen al vuelo). Todo es magia bajo la mirada de un niño, incluso hacer pan, y es la magia lo que nos mueve a la vida (a estudiar astronomía, a mudarnos de ciudad por nuestro enamorado, a tocar la guitarra).

En fin, os invito en estos días de descanso a recuperar el asombro, chispeante o sosegado, ante la magia, la belleza, el juego y la vida.

P.D.: Dos minimapas más para estos días: Pistas para aprender a descansar en Semana Santa | ¿Te vas de viaje estos días?: 8 puntos para crecer con tus escapadas.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

 

 

Ver Post >
Aprendiendo del monte en otoño

El domingo fui a Ezcaray y la magia de los hayedos en otoño me inundó. Hoy intentaré poner palabras a esas sutiles sensaciones que se me movieron en el alma para conformar con ellas un breve mini-mapa sobre todo lo que podemos aprender de un simple paseo por el monte si logramos caminar atentos a lo que va surgiendo.

Monte en otoño, psicología

Esos árboles tan tan altos y tan tan silenciosos me tocaron. No parecen realizar ningún esfuerzo. Tampoco tener ninguna pretensión u objetivo. Y menos aun afectarles la imagen que puedan dar. Simplemente se dejan llevar por su impulso intrínseco y por las condiciones del entorno. Y sin alboroto ninguno, sin ningún ruido, trascurren su ciclo vital desde la semilla que fueron.

Cómo me gusta ese silencio. Cierro los ojos y presto atención. Escucho algún pájaro, alguna travesura del viento, un riachuelo lejano, mi corazón y cómo respiro. Pero el silencio está ahí, de sostén, con una cualidad tierna que despeja la mente y acuna el alma.

El olor a humedad también me acompaña. Lo sigo y es él el que me lleva ahora de viaje. Pronto se nos une la piel… y por suerte no hace frío y puedo sentir las caricias del aire, de mis pasos y de lo que a momentos toco o presiono.

Abro los ojos y observo. Otros ratos entorno los ojos para que imaginación e intuición jueguen con duendes, hadas y demás habitantes de este misterioso lugar. No me suelen hablar pero me gusta verlos y sé que me hacen regalos que luego se abren en sueños o en momentos de inspiración (como en la ducha, jeje).

Y ufff… y las hojas… los colores del monte en estos meses me enamoran. Sobre todo los rojos: árboles de fuego entre amarillos, verdes, naranjas y ocres. Por qué estas cosas nos hacen suspirar? No lo sé. Quizá porque la belleza nos conecta con lo divino… Y pensar que esta maravilla la produce la muerte de las hojas! Ellas llegan al final de su ciclo y simplemente van cayendo… nada se fuerza, sólo soltar, dejar ir, para que la vida continúe con nuevos brotes tras el invierno de ramas desnudas y  aparentemente inertes. Me quedo absorta viéndolas caer…

Y es que el monte, el otoño, nos puede enseñar tantas tantas cosas si tan sólo nos dejamos…

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas también en FB, Tw y Ln.

“Se necesita una gran dosis de insensibilidad para no sucumbir al otoño.” (Emil Cioran)

Monte en otoño, psicología

 

Ver Post >
Tómate un minuto con la nueva dueña de la “U” de la RAE, Clara Janés

Ayer domingo Clara Janés ingresó en la Real Academia Española con un discurso alrededor del misterio de la vida, la existencia como un instante, la belleza como salvadora del mundo y sobre el enigma que ronda la escritura. Lo he ojeado (ver aquí texto completo) y al parecerme fascinante, he investigado más y me he decidió a escribir sobre ello. Al final han surgido 6 puntos, curiosamente pivotados entorno palabras citadas en la frase de arriba, que espero que os ayuden a “ver dentro”. Ahí van:

1. Os sugiero ver algún video de esta mujer y así no olvidar que hay otros modelos posibles más allá de los que nos imponen de prisas, barullo de palabras-gritos, entusiasmo de plástico y de mujeres-tv. Tal vez la belleza sea aquel instante donde surge la pausa.

2. Los resúmenes de su vida también son muy interesantes. Reflejan muy bien como si uno se deja y fluye con su deseo, el misterio va estableciendo conexiones y dibujando futuras creaciones, aprendizajes y significados (de esto también habla en su discurso).

3. Su poesía he leído que es un átomo con tres electrones: lo terrenal-sensorial, lo místico-pasional y lo científico-racional. Y como mi mapa personal va también por ahí, pues claro, me ha interesado mucho. Son tres áreas que actualmente no tenemos nada equilibradas y aun menos integradas.

4. Me encanta su énfasis en el “enigma”! Ya nos vale de que lo único que nos importa es que nos den respuestas (y rápidas y fáciles, a poder ser)!

 “Siempre hay un enigma, detrás, que no se puede desvelar y si nos atenemos al enigma de la vida ya es suficiente para que uno pueda seguir investigando siempre”

“Siempre me motivó la belleza de lo que hay contenido dentro. // Y qué hay contenido en último extremo? Pues el enigma de la vida.”

5. Y en esta última cita aparece otro de los significantes pivotes de su vida y obra: la belleza, de la cual dice que es lo que nos salva de este caos y movimientos apocalípticos, evocándome a la letra de Aute que tanto me llega.

6. Por último para terminar este mini-resumen de lucecitas que he encontrado en Clara Janés, os dejo cuatro de sus frases sobre la escritura y la literatura, que para mí son aplicables a todas las artes y al vivir del día a día. Hasta la próxima semana, navegantes!

“Cada libro se escribe de una manera. Lo que más me emociona es cuando, de repente, te pones a escribir y no sabes por qué… y luego te das cuenta de que todo era un diálogo contigo mismo, con tu propio inconsciente”.

“La literatura nos sirve, entre otras cosas, para aplacar nuestra soledad. Ayuda al desarrollo de la persona y eso es lo que tenemos que hacer, crecer, hasta donde podamos”.

“Y también escribo al amanecer…. contemplo la oscuridad y el momento en que aparece la luz…y de repente viene un verso, a veces movido por algún sueño…”

“Me acontece mucho que escriba un verso, luego siga y al final me dé cuenta de que el primero es el último”

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

 

Ver Post >
Todos somos barquitos de papel en el océano de la vida.

En estos días estoy cambiando, entre otras cosillas, y como podéis estar observando, mi logo por un barquito de papel. Y por eso hoy quiero compartir con vosotros unas reflexiones al respecto con la intención de que os sirvan para vuestro propio viaje por la vida. A ver qué os parece;)

Todos somos barquitos de papel en el océano de la vida.

Sin embargo, los hay de papel de diferentes calidades y plegados con mayor o menor acierto. Y estos dos factores influirán en la resistencia y características de cada barco en particular.

Por supuesto que posteriormente se puede desplegar el folio y volverlo a plegar, incluso transformarlo en un avión, o escribir o dibujar en él. Pero las marcas de las dobleces ya hechas permanecen y condicionan en cierta manera, al igual que el tipo de papel con el que uno está hecho, las posibilidades futuras.

Esto no es malo, tampoco bueno, simplemente es. La naturaleza funciona así, y tras el verano viene el invierno. Por lo que las quejas continuas o el cinismo sólo nos hacen perder oportunidades de vivir apasionadamente. Sí, viviremos apasionadamente si tomamos lo que hay como un viaje a un país desconocido, saboreando la belleza del proceso, la aventura del descubrir y el cosquilleo de adentrarnos en el misterio. Por propia experiencia sé que atravesar las limitaciones (físicas y psicológicas) puede lleva a lugares inimaginables (en unas líneas volveremos a esto).

Me gustan los barcos de papel porque éste los hace delicados a la vez que viajeros, exploradores Y así somos todos: en nuestra debilidad puede esconderse una fortaleza y viceversa. Y yo, por otro lado, he de reconocer que me siento mucho como un barco de papel: frágil por mi discapacidad (y todo lo que ella ha conllevado y conlleva), por ejemplo; y exploradora por el anhelo de apertura que me caracteriza. Me gusta también lo que evoca tanto “delicado” como “explorador”… incluido lo aplicable a mi forma de trabajar (cuidadosa y descubridora).

Por otra parte, además todos somos navegantes de la vida con sus tormentas, sus momentos de sentirnos a la deriva, perdidos o con la sensación de estar navegando en círculos. Eso sí, cada uno a su manera: con sus mapas, su brújula y sus Ítacas. Y es este punto el logo también me recuerda la famosa frase “ningún mar en calma hizo experto al marinero”. O  dicho de otra manera (y volviendo a lo de arriba), atravesando las dificultades externas e internas es como te haces rico interiormente y se abren en el exterior nuevos horizontes (y en esto yo soy experta, tanto por lo profesional como por lo vital, jeje, y por esto lo que hago lo llamo “psicoterapia para atravesar dificultades”).

En este blog lo que trato es daros pistas para este navegar. Sin embargo, aunque se llama “Mini mapas para tormentas”, cada uno ha de ir creando los suyos propios y actualizándolos lo más frecuentemente posible pues NO son el territorio (con lo que quedarse pegado a ellos suele ser peligroso para uno mismo o para el prójimo).

Y en la consulta lo que hago es, con mi singularidad y experiencia, hacerme instrumento para que la persona descubra la salida a través de esa dificultad en la que se encuentra. Ahí mi elección del logo, además de todo lo anteriormente comentado, claro, y de otras cosillas como el origami, el juego y la infancia, y todo lo que a cada cual le evoca este simple dibujillo.

Quizá hasta algún día me anime a escribir un cuento a partir de todo esto… quién sabe;)

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Ver Post >
Cómo avanzar en nuestro desarrollo (último “esencial”)

Me he decidido a acabar esta semana Mis Esenciales y así ya cerrar carpeta. Comencemos con el título de los 6, ya definitivos: 1º) Quién soy yo; 2º) El inconsciente me dirige; 3º) El destino es el camino; 4º) Qué es para mí el crecimiento; 5º) Las redes me tejen; 6º) Cómo avanzar en nuestro desarrollo.

Casi seguro que un futuro próximo los modifique pero estos seis epígrafes han supuesto el primer intento por mi parte de sintetizar las claves que uno ha de tener en cuenta cuando se embarca en un viaje de auto-conocimiento. Y la de hoy concluye la serie con unas orientaciones pragmáticas acerca de qué he de hacer en concreto si hay un anhelo en mí de crecer.

Se requieren en mi opinión 3 cosas: 1) Unos poquitos conocimientos (cómo funciona la mente y los sistemas, cómo meditar, cómo escuchar el cuerpo…); 2) Espacios de calma-conexión, de exploración y elaboración, y de reflexión introspectiva y sistémica; 3) Un otro que nos ayude a ver (puntos ciegos; lo que nos da miedo etc.) y a sanar viejas heridas. Puede ser diferentes personas que nos vamos encontrando por la vida y/o un profesional, maestro o mentor. 

Aclaro un poco esta clasificación artificiosa que he señalado sobre los “espacios” (artificiosa porque en la práctica se entremezclan y sólo los he dividido a efectos didácticos). Los de “calma-conexión” se refieren tanto a la práctica de meditación diaria (10 minutos, por ejemplo, por las mañanas de observar la respiración), como a acudir periódicamente a aquelos lugares o actividades que nos abren el corazón y nos calman (caminar por la naturaleza, el mar, dibujar en un parque…).

Los de “exploración y elaboración” son los que nos llevan a des-cubrir cosas en nosotros mismos. Incluyen a) los talleres y cursos a los que  uno puede apuntarse de desarrollo personal o profesional; y b) los “trabajitos” que uno hace por su cuenta, movido por algo que lee (ejemplo: un libro para desarrollar la creatividad) o por alguna circunstancia que le empuja fuera de su zona de confort (ya sea un nuevo empleo o un viaje que le lleva a descubrir capacidades y aspectos de sí mismo que desconocía, ya sea una enfermedad o muerte cercana que rompe nuestro vivir rutinario).

Aquí se incluyen, también por supuesto, los procesos de psicoterapia (que no son más que realizar un tramo de este camino con un acompañante experto, independientemente de que se parta de un problema grave o del simple anhelo de explorar). Y son importantes las dos palabras, “exploración” y “elaboración” , puesto que una es “abrir” (ver, descubrir) y la otra “integrar” (que es lo que suele faltar en estas personas que se dedican a hacer talleres y más talleres, de lo más catártico, pero su día a día sigue igual).

Por último, tenemos los espacios de “reflexión introspectiva y sistémica”, y un caso concreto muy clarito, para ver lo que son, lo encontramos en las reuniones de supervisión profesional. A nivel personal son igualmente importantes pues es esencial pararse de vez en cuando a pensar qué estoy haciendo, hacia dónde me lleva y cómo puedo modificar el rumbo. El acercarnos a comprender lo que pasa (tanto en mi interior como en el grupo en el que me encuentro –ya sea en la empresa o en la familia) provoca incertidumbre pero a la vez nos lleva a nuevas actuaciones de más calidad ética y a crecer individual y colectivamente.

Como muchos estaréis pensando ahora, el reto del camino interior es ¡organizarse la agenda! Ir tras cualquier anhelo (y éste es, en mi opinión el más profundo y compartido de todos) requiere disciplina. Disciplina que es esencial entender que no es exigencia: disciplina es, estando sola en casa, coger a mi bebe para alimentarlo aunque tenga un dolor de cabeza que me muero; exigencia es tener que hacerlo yo (porque es “mi deber”), estando mi pareja al lado. Los monjes budistas se levantan a las 5 de la mañana a meditar (disciplina) pero no se exigen ningún resultado (que la cosa sea como uno quiere o planifica o se propone). Pues navegantes, los viajes interiores también requieren de esto… o al menos los de la mayoría. Aunque quizá podamos sustituir la palabra “disciplina” por “compromiso”, que nos suena mejor a la mayoría, compromiso con uno mismo y lo que anhela su corazón.

Las palabras viaje, camino, travesía etc para denominar estos procesos no son casuales. Las analogías con los viajes exteriores son múltiples y profundas. Y tanto unos como otros son apasionantes a la vez que difíciles. Todo aquel que sale de su zona de confort para crecer es un valiente. Nunca lo olvidéis. Hasta la próxima, navegantes!

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Nota: a mí me ayuda a veces pensar en la exigencia como una “Srta Rottenmeier” y en la disciplina como un pequeño monje budista sonriente, amoroso y danzarín.

Ver Post >
Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.