La Rioja
img
Categoría: “TRASTORNOS” MENTALES
Mini-metáforas sobre el caer y el recaer en salud mental

Un gran barco robusto que ha resistido terribles tormentas, se puede ir a pique si algo le da en su línea de flotación. Esto nos pasa a los humanos y cada uno tenemos una “línea” diferente: así unos resisten presiones en el trabajo increíbles y de repente se hunden por un desamor; otros, de forma incomprensible para su entorno, hacen aguas por un ascenso, etc, etc, etc. Es decir, no es la magnitud del proyectil lo que me hace enfermar sino que me dé justo en mi particular línea de flotación.

Ésta es una  de las metáforas que suelo utilizar cuando me llega una persona a consulta que hasta determinada edad ha estado bien, llevando una vida normal, y de repente algo importante o una aparente tontería le tuerce la vida con una depresión, unos síntomas obsesivos u cualquier otra forma de padecimiento psíquico.

En  ese momento la Caja de Pandora se abre. Y a veces es relativamente sencillo bajarle la tapa con un poco de medicación, por ejemplo. Pero no está cerrada, sólo parece cerrada, con lo que con un estímulo mucho más ligero que el primero, se vuelve a abrir y aparece una “recaída”. Por eso, en psicoterapia aprendemos, entre otras cosas y con delicadeza, a conocer y a manejar a los fantasmas que tanto tiempo habían permanecido encerrados en la Caja. Así nos afectarán menos (pasando de ser monstruosos a ser fantasmitas tipo Casper) e incluso nos pueden enseñar tesoros que también habían quedado ocultos junto a ellos.

Por último, a veces también se pueden entender este tipo de situaciones, como que hasta ese momento hemos tirado para delante, hemos sobrevivido, hemos llegado a donde hemos llegado, gracias a ir escondiendo sufrimientos y demás bajo la alfombra. Y esto lo vemos, por ejemplo, en personas con infancias duras que han luchado mucho para construirse, y/o construir para sus hijos, un futuro mejor: el hacer les ha servido para escalar y también para esconder lo que no querían ver o sentir. Lo que pasa es que llega un momento que ya no cabe más bajo la alfombra (y no nos sirve lo que hasta ahora nos servía). O hay tanto bulto, que nos tropezamos una y otra vez sin entender qué ocurre. O directamente, por los gases que se van formando acumulados, explota el asunto. Y toca entonces hacer una “limpieza general”.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

Ver Post >
¿Qué le faltó al programa Salvados sobre la depresión?

¿Visteis el domingo 28 de enero el programa Salvados sobre la depresión? ¿Qué os pareció? En mi entorno, a todos los no-profesionales de la salud mental a los que les he preguntado, les gustó. En cambio, dentro de los que trabajamos en este ámbito he encontrado gran variedad de opiniones: por ejemplo, psiquiatras de renombre defienden posturas opuestas, ofreciendo en ambos lados evidencia científica. Así que como Évole se centró en la perspectiva biologicista (“la depresión es como la diabetes”), he pensado que podría ser importante dejaros aquí enlaces con otras visiones que ponen el acento en los condicionantes sociales, culturales y biográficos.

Cuerpo y mente son uno, y en todos los problemas de salud, tanto física como mental, la OMS aboga por un modelo bio-psico-social. Pero cuando te fastidias una rodilla, los expertos te presentan diferentes posibilidades de intervención, con pros, contras y sus respectivas probabilidades, y has de elegir. Mientras que, por desgracia, o por fortuna, en lo mental es más complicado. Por eso es importante tener una cierta idea de las diferentes voces que hay en la psiquiatría y así elegir lo que me dé más confianza y/o resuene mejor con mi mapa de la vida pero sin hacer de ello la verdad absoluta. Y esto me lo aplico yo en mi quehacer (o eso intento). Hay excelentes profesionales dentro de las diferentes orientaciones: en mi opinión, lo esencial no es el lado donde éste se sitúe, sino su ética y buen hacer.

⋆ Artículo de la Asociación Española de Neuropsiquiatría sobre el programa Salvados sobre la depresión.

Twitter de la Asociación Madrileña de Salud Mental.

⋆ Publicación muy interesante en Facebook de Esther Sanz  sobre Salvados y depresión.

⋆ Hay otros post desde perspectivas más particulares, que voy a ir leyendo. Ejemplo, Évole y la depresión de Daniela Aparicio.

Y para finalizar os dejo el minimapa sobre la depresión que escribí hace un tiempo. Toca pensar, que le vamos a hacer;) Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño, autora del libro Minimapas para TormentasFBTw Ln)

tuit-radio-nikosia-salvados-depresion

 salvados-depresion-2

Ver Post >
¿Qué es la depresión? (mis 12 puntos para prevenir, acompañar y situarse)

1. ¿Qué es la depresión? Pues os parecerá mentira pero a pesar de toda mi formación, no lo tengo del todo claro;)

2. El DSM-V, la clasificación diagnóstica más famosa por desgracia, define el Episodio Depresivo con los criterios de la siguiente tabla. Y para el trastorno depresivo persistente (distimia) dichos criterios son aún más laxos, y todavía más para los trastornos adaptativos (no me enrollo con esto porque lo podéis buscar por internet). Pero… acaso tener estos síntomas es tener una enfermedad? De ninguna manera. En todo caso, se podría utilizar la palabra “síndrome” al que se puede llegar por diferentes vías, como ocurre con un síndrome febril, que puede estar relacionado con un catarro, una insolación, una oscilación hormonal premestrual, una apendicitis, un cáncer…

depresion-dsm

3. En mi opinión lo más paradigmático sería, no obstante, cuando no hay fuerzas para levantarse de la cama y se empieza a descuidar incluso el aseo (aunque estoy generalizando pues, por ejemplo, muchas depresiones en adolescentes cursan sobre todo con irritabilidad). Y por supuesto hay grados porque en un extremo tenemos lo normal, y que todos lo hemos experimentado, de días o épocas en los que suena el despertador y uno sólo quiere desaparecer bajo las sábanas, pues siente que no puede, que ya no tiene fuerzas. Y en el otro extremo, por ejemplo, la casi inmovilidad física, mental y emocional de algunas depresiones de personas con trastorno bipolar.

4. Es decir, en todo esto hay un gradiente en la gravedad de los síntomas donde además influyen otro tipo de factores (por ejemplo, a veces sólo nos deprimimos cuando podemos –es decir, cuando las urgencias exteriores bajan y podemos parar un poco y descansar).

5. En los casos más graves sí puede ser importante la medicación. Pero o se empieza un trabajo para ir descubriendo las causas reales del problema (y subrayo “reales” porque casi siempre no son las que creemos) e ir construyendo una nueva manera de estar en el mundo; o nos atascaremos en un ir pasando la vida como medio autómatas grises.

6. Precisamente una de las funciones de la tristeza es obligarnos a descansar y después a mirar hacia adentro y rehacernos y rehacer nuestro camino (por eso también suelen ser periodos muy creativos). Con lo que, así como a veces es necesaria la medicación, otras puede entorpecer este proceso al tapar la tristeza y hacernos volver a la rutina y sus exigencias.

7.  Entonces vemos que considerar estar “depre” como una enfermedad puede ser peligroso (además de tener poco rigor científico como hemos visto en el párrafo 2) pues puede ser interpretado como algo que necesita nuestro yo profundo para re-hacerse ante palos externos o internos y tomar un mejor rumbo. Por ejemplo, no es raro que una persona que ha iniciado terapia se “deprima” al ir sacando a la luz sus asuntos inconclusos y es éste un signo de buen pronóstico. Incluso estar deprimido tras algo muy duro que nos sucede, nos puede evitar una enfermedad futura (ver #minimapa “Lo psicosomático“). El problema es, como tantas veces, cuando lo natural se convierte en patológico por diferentes factores (incluidos los biológicos) que no nos dejan atravesar el desierto y nos quedamos perdidos en él.

8. Me gusta mucho la metáfora del desierto para hablar de la depresión. Me evoca a la Noche Oscura de los místicos (curioso también, por cierto, que ellos pasen por estos episodios depresivos, no?). Y vemos que hay autores que defienden salir de allí cuanto antes (es decir, trabajan para que manejemos mejor los síntomas y nuestro ánimo se recupere); mientras otros animan a atravesarlo (proceso muchísimo más complejo, porque lo que nos sale es escapar de allí cuanto antes, al que aluden las psicoterapias profundas).

9. Dentro de la primera opción, os dejo este genial vídeo “Un perro negro llamado depresión” de la OMS que os recomiendo ver a todos; para los sensibles a lo espiritual o simplemente curiosos de visiones diferentes este otro de Jeff Foster; y los referentes a psicoterapia humanísticas y dinámicas los dejo para otro minimapa.

10. Otra cosa importante que quiero señalar es que salir del “desierto” no es una cuestión de voluntad (culpabilizar es un mecanismo de defensa que nos encanta pero es muy perverso). Y en contra posición tampoco ayuda etiquetar a la persona como “enfermo” ya que entonces el sujeto desaparece (limitándose a tomarse las pastillas y a hacer el ejercicio moderado que le han pautado etc.; sin hacerse ninguna pregunta). Hay que tener en cuenta que al sistema lo que le interesa es que volvamos cuanto antes a ser una oveja productiva. Y por otro lado, la depresión es en parte también una patología social.

11. Y por ir acabando con cosas más prácticas. Sí te encuentras depre y no sabes por qué o es ya demasiado, lo primero sería descartar algo físico (hipotiroidismo y otras enfermedades), y lo segundo pedir ayuda (ya sea un pequeño asesoramiento, ya sea cierto tipo de terapia). Y si un amigo o un familiar está en esta situación, seguramente el vídeo del Perro Negro te haya ayudado a entender un poco lo que le pasa, y desde ahí: a) estar desde el respeto; b) ir cogiéndole el punto de empujarle muy de a poquitos, con mucho amor, y sobre todo no tomándote como algo personal sus “noes”; y c) cuidándote ante todo a ti mismo. Hay personas que salen rápido, otras tardan y otras, por desgracia, no terminan de salir, con lo que el punto “a” y “c” son los fundamentales.

12. Por último, para mí la “cura” de la depresión tiene que ver con dos palabras: amor y humildad. Cuando se pasa del odio al amor, a uno mismo y al mundo (en términos de compasión, es decir descubriendo e integrando), y se es capaz de conectar con la humildad, uno ya ha subido a la octava de una vida plena. Pero explicar todo esto, lo dejo para otra ocasión;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

depresion-pessoa

 

Ver Post >
“Escuchadores de voces” en 302 palabras (A nadie le es ajena la locura-I)

El 6 y 7 de este mes de noviembre tuvo lugar en Madrid el 7º séptimo congreso mundial de Intervoice, movimiento internacional basado en el enfoque de “hearing voices”… y esto ha sido la gota que, al fin, me ha empujado a comenzar a escribir algún que otro minimapa sobre lo que oficialmente se conoce como trastornos mentales graves.

Serán sólo pequeñas pinceladas de diversas visiones alternativas a la oficialista, que tantas tantas veces carece del rigor científico del que presume (recomendación al respecto: blog PostPsiquiatría). Entre ellas, hay algunas que conozco más que otras y, como todo, tendrán sus sombras… pero al menos nos abren la mente a la complejidad de lo humano y a la necesidad de atender siempre a la ética de nuestros comportamientos. Necesario entonces, querido lector, que ojees estas letrillas, aunque creas ajenos estos asuntos… pues en absoluto lo son.

Empecemos hoy entonces con una breve introducción al movimiento de “escuchadores de voces”.

La psiquiatría hoy dominante considera que las voces son algo sin sentido, que ha de ser eliminado con medicación. Desde Intervoice, sin embargo, defienden que sí son significativas, que están relacionadas con la vida de la persona y que el objetivo no ha de ser eliminarlas, sino que ésta pueda llevar una vida satisfactoria, con voces o sin ellas.

El escuchar voces parece un fenómeno humano bastante habitual. El 8% de los niños las escuchan. Al crecer, parte las dejan de oir. Y a veces en la adolescencia, como época difícil que es, se tornan agresivas apareciendo entonces el problema. No obstante, como explica Eleanor Longden en este interesante TED donde relata su experiencia como escuchadora de voces, lo que más complica el asunto es la atribución patológica que hacemos al hecho de “oir voces”. Por otra parte, el 70% de las personas que escuchan voces han sufrido experiencias traumáticas.

Entonces, lo que se propugna desde Intervoice es, lo primero, respetar y validar esta experiencia de la persona (decirle que es fruto de su cerebro enfermo es negar una experiencia que para ella es real). Después hay que animarla a que hable de su experiencia y a que ella misma encuentre sus propias explicaciones a lo que está viviendo: qué le están diciendo las voces; por qué le están diciendo lo que le están diciendo; y de dónde viene eso.

Si la persona consigue establecer otra relación con las voces, entender que no son algo malo sino que es una manera de su mente,  de su psique o como quieran llamarlo, de relacionarse con ella, las voces pueden incluso transformarse en algo positivo.

Antes os he citado a Eleanor Longden… ahora, para acabar, os dejo enlaces a otras dos “escuchadoras de voces” interesantísimas: Jaquie Dilon y Olga Runciman.

Hasta la próxima, navegantes!

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Ver Post >
Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.