La Rioja
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Microreflexiones: Os acordáis cuando escribíamos cartas?
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Mercedes Garcia-Laso | 16-10-2017 | 18:12

¡Para nada, “tiempos pasados siempre fueron mejores”! (aunque yo ya muchas veces me deslizo hacia ahí ¡signo innegable de que una ya se hace vieja, jeje!). Lo que pasa es que su contrario tampoco es cierto.

Nunca antes en toda la historia de la humanidad la información había sido tan accesible. Y sin embargo, vivimos la paradoja de un mundo cada vez más polarizado. Razones y motivos hay montones, pero lo mío ahora no es escribir ensayos. Así que simplemente compartiros lo que comentábamos el otro día unas amigas mientras echábamos una caña:

Antes en la cafe de la facultad o en el colegio mayor te solías ojear varios periódicos. Ahora, sin embargo, nuestra fuente de información son mayoritariamente la redes sociales y como éstas las vamos creando según nuestras preferencias (a quién seguimos, los me gustas… incluso los anuncios que nos llegan depende de nuestro historial en la red), acabamos recibiendo sólo publicaciones de gente que piensa como nosotros, con lo que nos vamos reafirmando en nuestra visión del mundo y polarizando más y más.

También en esa quedada hablamos de cuando escribíamos cartas: Volvías de un campamento, comenzabas a cartearte con uno de los compis (a lo sumo dos), elaborando y aprendiendo cosas importantes a través de ello. Los adolescentes de ahora, sin embargo, han sustituido aquello por un grupo de whatsapp donde sólo se envían memes y se comunican con dos docenas de palabras diferentes. Y esto es igual con los adultos… ¿qué sentido tiene haber aumentado la cantidad de contactos si hemos perdido la calidad, la profundidad, de las relaciones?

La cantidad nos hace estar entretenidos (aparte de contribuir a nuestro estrés vital, pero eso lo dejo para otro día). Nos distrae de nuestras preocupaciones. Pero es la calidad la que nos alimenta y nos hace crecer. Si hay sólo cantidad, aparecerá tarde o temprano la apatía dentro de nosotros u otros síntomas.

Por otra parte, ahora cuando te pasa algo, lo copias y pegas para contárselo a varias amigas y así optimizar el tiempo (ay, cuán peligroso es el verbo “optimizar”). Antes al escribir una carta era como pasar un rato con esa persona. Le dedicabas tu tiempo y atención (es decir, le dabas tu energía y amor, pues la atención es eso). Además cada vez que escribías a otra persona, re-elaborabas el asunto y aparecía un matiz nuevo. Y… ¡ay, luego cuando tenías carta en el buzón! ¡qué subidón, qué nervios!

De nuevo vemos como la rapidez y la inmediatez nos hace perdernos lo verdaderamente importante en la vida.

Nos toca vivir el tiempo que nos toca. Con sus cosas buenas y malas. Antes los bordillos no estaban rebajados y yo no hubiera podido moverme como lo hago ahora en mi silla de ruedas. Pero también reflexionar sobre asuntos en los que parece que vamos para atrás merece la pena: no, obviamente para volver al pasado (cosa imposible, por otra parte) sino para construirnos, en la medida que cada uno pueda, un ahora mejor.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Waku escribiendo carta

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.