La Rioja
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Descansar
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Mercedes Garcia-Laso | 30-03-2015 | 14:24

Estos días… idealmente un tiempo para descansar… Pero ¿qué es realmente descansar? ¿te has parado a pensar si lo que haces para descansar te descansa verdaderamente?

Hay personas que son más o menos conscientes de su dificultad para descansar… pero la mayoría no, y de repente un día les cae como del cielo una enfermedad física o del alma (incluso un accidente…).

Las distracciones, los viajes etc. son necesarios pero no son descansar. Volver al trabajo, a responder a las demandas y exigencias del otro, a la rutina… es normal que nos dé pereza… pero si no sentimos que hemos cargado pilas, que hemos recuperado algo significado y sentido en lo que hacemos, es  que no hemos descansado.

Como escuché a José María Toro en una charla, descansar es el cese de toda actividad que no me rehaga por dentro. Todo lo demás es poner aire acondicionado al infierno… y pedir, con el fango por la barbilla, que nada se mueva, que no haya ni la mínima olita.

Descansar implica encontrar espacios de silencio para conectar con nuestra profundidad… y esto requiere huir de toda prisa… y no introducir más datos en nosotros ni más experiencias; sino observar, contemplar.

Es decir, ver una interesante obra de teatro que nos haga reflexionar; echarnos una risas de cañas con los amigos; acabar con agujetas de tanto bailar; distraerse con una serie tonta después de haber estado todo el día sin parar y con cientos de preocupaciones; y desconectar viajando a otra ciudad, está requetebién y nos puede enriquecer y/o sentarnos muy bien pero si añadimos el dejarnos mecer por la calma del silencio, nuestra vida subirá de octava.

¿Pero por qué no paramos de “hacer” y no hay silencio en nuestras vidas? Pues hay dos razones fundamentales: primera, porque al sistema no le interesa (al dejar de hacer cual autómata nos podemos plantear “cosas” y esto es muy peligroso para el engranaje del que formamos parte; además de que podemos descubrir que para disfrutar no necesitamos consumir); y segunda porque al detenernos emergen nuestros asuntos inconclusos (por ello no es extraño que al comenzar las vacaciones nos deprimamos, aparezcan crisis de ansiedad o nos enfermemos con un fuerte catarro) y esto nos da pánico, aunque paradójicamente cuánto más empeño en huir, más dañinos se vuelven nuestros monstruos.

Te propongo entonces la aventura de indagar ¿dejando a un lado “lo que te da ganas” y tus “escapes y evasiones”, qué es lo que te descansa realmente? Y recuerda, un descanso de verdad se identifica porque cuida cuerpo y alma renovando nuestra mirada sobre nosotros mismos y el mundo, haciéndola más amorosa.

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.