La Rioja

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El destino es el camino (3º esencial)
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Mercedes Garcia-Laso | 24-11-2016 | 06:56

El destino es el camino… el camino que se hace al andar.

Esta frase me lleva acompañando ya unos años y cada vez va filtrando en niveles más profundos. Constituye otro de mis esenciales, de mis referencias en mi particular travesía.

Cada objetivo que nos proponemos en una Itaca… ya sea profesional, ya sea un hijo, una pareja, construirnos una casa o irnos de vacaciones a la playa. Una Itaca de Kavafis:

Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Más ninguna otra cosa puede darte.

Perseguimos “objetos brillantes” que si bien son lo que nos mueven a la vida, no son lo realmente importante. Perder esto de vista nos lleva a sufrir en demasía… a sufrir y angustiarnos por no llegar a la meta; a sufrir y frustrarnos al fracasar; incluso cuando conseguimos lo que queremos solemos sentir insatisfacción o una extraña tristeza… y qué decir de cuando nos falta el deseo, y no tenemos ganas de nada; o cuando hemos de decidir entre ir a por el objetivo A o el objetivo B!

He explicitado “en demasía” porque los malestares asociados a todo lo indicado son normales. Otra cosa es que en nuestra sociedad está claramente sobre valorado el “conseguir” (títulos, éxitos, experiencias hedonistas inmediatas) cuando lo esencial es el proceso, vivir el proceso, con todos sus matices claro-oscuros.

 “Life is what happens to you while your busy making other plans” (Lennon).

Lo importante de cada Ítaca es, por tanto, disfrutar, aprender y compartir en cada paso. Cada paso que, en el fondo, es lo único que hay ¡porque vete tú a saber si nos cae un meteorito encima en el siguiente!

Llegamos a la meta, o la abandonamos; reposamos, descansamos; y emprendemos un nuevo viaje. Y así sucesivamente porque, gracias a que nada nos colma, seguimos en este juego que llamamos existencia (incluidos los ascetas, y  su estupenda represión azuzadora del deseo). Existencia que es, a su vez, un viaje a través de la vida.

Un impulso vital nos empuja a navegar. Dónde lleguemos es lo de menos. Lo que importa es la travesía, el camino. Camino, que como decía Machado, se hace al andar. Y se hace porque es un danzar con la vida. Es decir, tu existencia es un continuo proceso artístico donde observar es la clave.

El explorador observa y según esto hace. Planificar cuando desconocemos el territorio da risa y sin embargo nos empeñamos en ello en un intento de controlar lo incontrolable, perdiéndonos, en consecuencia, muchas maravillas.

Maravillas que en el fondo son internas pues lo externo es sólo alquímico. Y todos conocemos a personajes que ha viajado por todo el mundo y siguen igual de estúpidos que cuando partieron; y a otros que, sin salir de su pueblo, lo sutil de lo cotidiano les ha hecho sabios y viven la belleza del día a día.

Otro día os hablaré más del deseo y sus avatares (tema también fundamental a la hora pasar del sobrevivir al vivir). También dejo para otra ocasión profundizar en el sentido existencial de este viaje, aunque se puede intuir al leer el poema completo de Kavafis. Y me despido copiando aquí, precisamente, dicho poema pues remitiré a él en futuros post, al estar repletito de perlas de sabiduría. Éstas me servirán para otras metáforas importantes. Hoy no os digo más y os invito a descubrirlas.  Hasta la próxima, Ulises-eos!

(Odisea de Pep Montserrat)

ITACA (1911)

“Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
O al airado Poseidón nunca temas,
No hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quién ante ti los pone.
.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
En que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Más ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya que significan las Itacas.”

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).