La Rioja

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Recta final de exámenes y oposiciones: 12 claves para la ansiedad
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Mercedes Garcia-Laso | 24-11-2016 | 06:20

Como en estas fechas muchos estáis de exámenes, y algunos también de opos, se me ha ocurrido dejaros 12 sencillos puntos que, aunque la mayoría son de sentido común, creo que “pinerarlos” en la nevera os puede ayudar. Así que allá vamos:

1. El estrés, los nervios, la ansiedad ante un examen es algo completamente normal. Incluso a un nivel moderado nos hacen funcionar mejor. El problema surge cuando en vez de estimularnos, nos bloquean y menoscaban nuestro rendimiento. Y esto depende tanto de la persona individual como de la situación en concreto (ejemplo, hay quienes que no presentan problemas ante una prueba académica y “no pueden” con el carnet de conducir).

2. La mejor actitud, en mi opinión, ante un estado de ansiedad por un examen es tomártelo como un fuerte catarro: “Ojalá no tuviera fiebre… pero la tengo. Así que voy a hacer lo que pueda dadas las circunstancias, sabiendo que hoy no voy a estar al 100% ¡pero es lo que hay! ¡y el 50% con el que estoy es mi 100% de este momento!”

3. Como con el catarro, uno puede buscar “alivios” pero siempre partiendo de lo que acabo de comentar en el punto anterior.

De esta manera, si uno sabe relajarse, le servirá en estas situaciones. Y si no sabes, quizá te puedas plantear para el próximo curso aprender (pues es una útil herramienta a medio plazo), y ahora probar a hacer periódicamente dos-tres respiraciones profundas. El vivir es como el respirar: todo entra y sale, llega y se va.

4. Seguimos con los “alivios”: Haz un listado de cosas que te relajan, que te hacen bien, que te han ayudado otras veces. Déjalo en un lugar visible pues cuando estamos mal, estresados, ni se nos ocurre que un paseo o una buena canción me pueden calmar. También a los que no os de vergüenza os sugiero abrazar a un árbol (suena hippy pero a mí me suele funcionar).

5. Por otra parte, elije de los consejos que todos sabemos (acerca de dormir lo suficiente, comer sano y ligero; descansar y desconectar periódicamente; organizarte un horario y los temas; etc.), los que te han servido en el pasado y algún otro que te apetezca probar. Crea con ellos una checklist o algo muy visual que te ayude a ejecutar las pautas que hayas seleccionado (cuantas menos y más sencillas mejor ¡recuerda, menos es más!).

6. Existen Apps que te pueden ayudar a esto (al punto 4). Por ejemplo, se me ocurre el “Clockwork Tomato” para dedicar sólo un determinado tiempo a cada tema (y así abarcar más, aunque se profundice menos), a la vez que se cortan las distracciones (whatsapp etc) y se programan los descansos.

7. Aunque yo sigo apostando sin duda por los colegas con los que te desahogas y haces coaching mutuo (compartiendo trucos, poniéndonos las pilas cuando hace falta y apoyándonos en los malos momentos). Eso sí,  importante quién eliges para esto (pues a veces es peor el remedio que la enfermedad)

8. Una estrategia concreta que suele funcionar es, antes de entrar a un examen, vomitar por escrito los pensamientos negativos y lo que nos preocupa. Ésta es una manera clara de evidenciar algo que siempre hay que tener presente: lo que tenemos en la cabeza son sólo pensamientos que fabrica nuestro cerebro (unos días, grises y negros, y otros, de colores, así que mejor no tomarlos muy en serio).

9. También es muy importante relativizar: me juego tener curro de lo mío en septiembre, si estoy con las opos de educación; o no sé qué cosa, si estoy con exámenes académicos… Pero…

¿Acaso es tan importante? (sólo hay ojear las catástrofes humanitarias desperdigadas por todo el mundo, o las que seguro tenemos bien cerca, como la enfermedad de un conocido). Además, quién sabe si será mejor para mí a la larga aprobar o suspender: la vida da tantas vueltas…

10. Nos toca además bregar con emociones y sentimientos complicados. Por ejemplo, ante la culpa por no haber estudiado más antes, toca decirnos “a lo hecho, pecho”: ante el pasado  ya no puedo hacer nada, pero sí ante el presente, así que, por lo menos, con lo que pueda estudiar ahora voy a intentarlo. Y ante el enfado porque todo el esfuerzo realizado se vaya al traste por la ansiedad (o por los problemas psicosomáticos como colitis etc), a mí me ayudaba pensar que también podría tener un accidente y no llegar al examen (es decir, que hay cosas que no están bajo nuestro control; y que la vida no es justa, sólo “es”, es decir, es como es).

11. Si realmente te encuentras mal, ve a un profesional de confianza (no te la juegues a tomar pastillas que no conoces). Y luego, una vez pasados los exámenes, quizá también te plantees lo que te ha pasado como una señal de que has de investigar un poco dentro tuyo. Mi experiencia es que mis síntomas han sido mi motor hacia un vivir más pleno.

12. Y por último, y a mí lo que probablemente siempre más me ha ayudado: ¡para bien o para mal, en unos días habrá pasado!

A POR ELLOS, CHICOS, QUE SON POCOS Y COBARDES!

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

(Asun Balzola)

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).