La Rioja

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Hoy te explico por qué eres así y cómo se puede cambiar ;) (identificaciones)
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Mercedes Garcia-Laso | 27-12-2016 | 07:17

Por qué soy así? ¿por qué actuó como actuó? ¿por qué pienso, siento, me relaciono, de la manera que lo hago? ¿por qué me gusta A y no B? ¿por qué acabo casi siempre con parejas en el fondo muy similares? ¿por qué parece que siempre se repite la misma historia?

Hoy os voy a dar una pista (en realidad, la clave) al respecto: yo soy sólo un conjunto de identificaciones. Don’t panic, os explico:

Una identificación es, por ejemplo, cuando de repente me digo: “osti, pero si estoy haciendo como mi madre!”. Es decir, es considerar propio algo que en realidad he tomado del otro.

Pues bien, todo lo que soy yo proviene de fuera: mi personalidad con todas sus características; mis deseos, sueños e ilusiones; cómo me veo a mí mismo y al mundo; cómo me protejo; mis códigos morales etc.

Y es que el niño según sus predisposiciones (genética) va incorporando determinados aspectos de su entorno para configurar su cerebro. Cojo aquel rasgo de papá; éste de mamá, pero le doy la vuelta y adopto el opuesto; las expectativas ante mi nacimiento también, por supuesto; lo que pasó en casa en mi infancia (mejor dicho, la película que se hizo mi yo-bebe de aquello); ideas locas como mi necesidad de ser instrumento de la felicidad de otro; el ser del Real Madrid de toda la vida etc.

Muchos de ellos son contradictorios entre ellos (por eso, muchos de nuestros conflictos, y también que a veces nos parezca que nos habitan diferentes personas) y la inmensa mayoría inconscientes.

El niño no elije lo que toma o no toma, ni tampoco lo que le sucede ni sus reacciones internas a ello. Pero luego la vida es un avanzar en responsabilizarse del hardware y software de uno porta, como resume espléndidamente la frase de Sartre “cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”.

Pero ojo, este responsabilizarse no es un mandato más que añadir a nuestra lista de “tengo que”, sino que se trata de la opción de tomar las riendas de la vida de uno, dejar de ser un autómata e ir creciendo en libertad.

Para ello, hay que ir conociéndose. Es decir, progresar en el camino de las desidentificaciones (que nunca serán completas), cuestionándome lo que antes ni me plantaba y atendiendo en particular a las que me hacen daño; y descubrir cosas en mí que ni imaginaba.

Lo que pasa es que el camino asusta ya que el suelo de nuestras certezas parece desaparecer bajo nuestros pies y hay que ser un poco Cristobal Colon para dejar lo de siempre y lanzarse a las Américas.

Me he dejado el apellido a “ir conociéndose”, pues para mí le es inherente, pero es mucho mejor explicitarlo: el auto-conocimiento es siempre autocompasivo. Es decir, la clave para una vida más plena es a la vez que me voy conociendo y voy conociendo lo que me pasa, voy aprendiendo a acoger con respeto, y la ternura que me  sea posible, lo que voy encontrando de mí  no me gusta, que me hace sufrir.

Todo en mí tuvo una razón de ser, todo en mí tiene su luz y su sombra, y todo en mí conforma el sistema que soy y que me ha traído hasta este ahora. Cuanto más conozca este todo, menos me apegaré a determinadas partes y más libre volaré.

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

(Elliana Esquivel)

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).