La Rioja
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Aprendiendo del monte en otoño
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Mercedes Garcia-Laso | 18-10-2016 | 18:25

El domingo fui a Ezcaray y la magia de los hayedos en otoño me inundó. Hoy intentaré poner palabras a esas sutiles sensaciones que se me movieron en el alma para conformar con ellas un breve mini-mapa sobre todo lo que podemos aprender de un simple paseo por el monte si logramos caminar atentos a lo que va surgiendo.

Monte en otoño, psicología

Esos árboles tan tan altos y tan tan silenciosos me tocaron. No parecen realizar ningún esfuerzo. Tampoco tener ninguna pretensión u objetivo. Y menos aun afectarles la imagen que puedan dar. Simplemente se dejan llevar por su impulso intrínseco y por las condiciones del entorno. Y sin alboroto ninguno, sin ningún ruido, trascurren su ciclo vital desde la semilla que fueron.

Cómo me gusta ese silencio. Cierro los ojos y presto atención. Escucho algún pájaro, alguna travesura del viento, un riachuelo lejano, mi corazón y cómo respiro. Pero el silencio está ahí, de sostén, con una cualidad tierna que despeja la mente y acuna el alma.

El olor a humedad también me acompaña. Lo sigo y es él el que me lleva ahora de viaje. Pronto se nos une la piel… y por suerte no hace frío y puedo sentir las caricias del aire, de mis pasos y de lo que a momentos toco o presiono.

Abro los ojos y observo. Otros ratos entorno los ojos para que imaginación e intuición jueguen con duendes, hadas y demás habitantes de este misterioso lugar. No me suelen hablar pero me gusta verlos y sé que me hacen regalos que luego se abren en sueños o en momentos de inspiración (como en la ducha, jeje).

Y ufff… y las hojas… los colores del monte en estos meses me enamoran. Sobre todo los rojos: árboles de fuego entre amarillos, verdes, naranjas y ocres. Por qué estas cosas nos hacen suspirar? No lo sé. Quizá porque la belleza nos conecta con lo divino… Y pensar que esta maravilla la produce la muerte de las hojas! Ellas llegan al final de su ciclo y simplemente van cayendo… nada se fuerza, sólo soltar, dejar ir, para que la vida continúe con nuevos brotes tras el invierno de ramas desnudas y  aparentemente inertes. Me quedo absorta viéndolas caer…

Y es que el monte, el otoño, nos puede enseñar tantas tantas cosas si tan sólo nos dejamos…

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas también en FB, Tw y Ln.

“Se necesita una gran dosis de insensibilidad para no sucumbir al otoño.” (Emil Cioran)

Monte en otoño, psicología

 

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.