La Rioja
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¿Hablar de mis padres en terapia? ¡3 premisas!
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Mercedes Garcia-Laso | 19-05-2017 | 05:56

En terapia, o al menos en la que yo hago, hay que trabajar con la infancia de la persona (a diferentes profundidades según el caso, eso sí). No se trata de revolver por revolver sino que el cambio y el avance personal pasa por entender un poco por qué somos cómo somos y por reparar heridas que incluso desconocemos.

En este proceso, a muchos de nosotros nos es difícil hablar las cosas malas de nuestros padres por sentirnos, por ejemplo, unos desagradecidos con todo lo que nos han dado. Por eso, yo les explico a mis pacientes y clientes tres puntos, tres premisas.

Y hoy se me ha ocurrido dejarlas en un minimapa con los siguientes propósitos: para optimizar el tiempo en consulta dada mi veloz locuacidad (así, en vez de explicarlo yo, lo leemos juntos); como resumen práctico que quizá pueda servir a quienes se están formando en psicoterapia; para compartir con otros compis mi particular visión y así poder debatir y pensar juntos; y para que cualquier lector en general pueda curiosear sobre de qué va, en parte, esto de hacer terapia;)

Ahí van entonces mis 3 premisas para el trabajo en  terapia con los padres de nuestra infancia:

1. Casi todos los padres lo quieren hacer bien. Otra cosa es que metan la pata o que las circunstancias no se lo permitan (ejemplo: pobreza que obliga a priorizar la obtención de alimento frente al cuidado adecuado del niño; hospitalizaciones del bebe; o situaciones muy estresantes y/o dolorosas en la familia).

Todos los papás meten la pata ¡y no pasa nada porque esto es inherente a la constitución del ser humano! Cuando sí pasa, claro, es cuando es excesivo. Y siempre siempre es consecuencia de sus propias heridas, historias y circunstancias ¡lo que no lo justifica, por supuesto, cuando hay actuaciones negligentes e incluso malvadas!

2. En terapia no trabajamos con los padres reales, objetivos, sino con los que nuestro niño interiorizó. Averiguar qué pasó es importante. Pero lo es más conectar con lo que nuestro niño sintió y/o con lo que no se permitió sentir.

3. Tampoco es cuestión de culpabilizar sino de limpiar. Y esto en la mayoría de los casos lleva a terminar el proceso con un amor mucho más auténtico hacia nuestros padres.

Finalizando…

Nuestra manera de pensar, sentir y actuar se forma en la infancia, siendo las primeras relaciones las que modulan de forma radical la genética. Y si trabajamos desde ahí, podemos aprovechar la plasticidad neuronal, con la que contamos hasta que fallezcamos, para crear nuevas conexiones neuronales y por lo tanto nuevas formas de pensar, sentir y actuar más adaptativas (es decir, que conlleven un menor sufrimiento).

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

3 premisas para facilitar el hablar padres terapia

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.