La Rioja
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Un vistazo rápido a las psicoterapias, a las formas de mejorar
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Mercedes Garcia-Laso | 20-10-2016 | 06:51

En nuestra tierra hay poca costumbre de ir a psicoterapia para no seguir con “más de lo mismo”. Preferimos los escapes. Muchas mujeres corremos de confidencias con las amigas; muchos hombres al deporte o a su cueva en forma de tele, videojuegos o periódico; y la mayoría a echarnos unas risas acompañadas de una caña o un vinito. Es decir, tenemos nuestros recursos y apoyos. Y también, por supuesto, nuestro “culpar al otro” y “nuestro somatizar”.

Pero… ¿qué ocurre cuando en determinado momento esto no sirve, o no me es suficiente? Puede que me encuentre “muy mal” y quiera volver a lo de antes, o bien emprender un nuevo camino. O puede que no esté “mal”, pero surja en mi interior el deseo de “cambiar algo”, de “mejorar”. En ambos casos, siempre, a lo largo de la historia de la humanidad, la persona ha acudido a un “experto”. Los curas, maestros, filósofos, brujos, videntes y,  en la actualidad, los psico-terapeutas han cumplido esta función, y hoy, como adelantaba en el título, os hablaré de éstos últimos.

Todos nos hacemos daño y hacemos daño a los demás, a la vez que nos ayudamos. Ambas cosas en distintos grados: hay personas que dan mucho pero también (se) dañan mucho, y al contrario. Y ello dentro de un marco cultural (en occidente prima el individuo mientras que en oriente, el grupo). Con todo esto, y sus consecuencias a medio y largo plazo, se dibuja la ética en psicoterapia. Por poner un ejemplo, en las culturas chamánicas se suele tratar al grupo para curar al individuo (lo que puede evocar, por otra parte, a la terapia familiar).

Hay psicoterapias que enfocan en el problema (incluyendo los síntomas) u objetivos; mientras que otras se orientan más a la libertad y responsabilidad. Y algunas tienen efectos a corto plazo, y otras a largo (como ante un dolor de espalda tomarse un analgésico o realizar ejercicios para fortalecer la musculatura, ambas opciones pueden ser adecuadas según las circunstancias).

Podemos decir simplificando que existen cuatro corrientes de psicoterapia, con muchísimas variedades dentro de cada una: cognitivo-conductuales (Skinner, Beck, Ellis, terapias de 3ª gerenación…), dinámicas (Freud, Bion, Davanloo…), humanistas (Gestalt, Logoterapia, Rogers, Berne…), y familiares-sistémicas. Actualmente se entremezclan (ejemplo: terapias narrativas) y el cuerpo ya no está separado de la mente. Pero, de todas formas, se ha comprobado que los factores comunes a todas ellas son los más importantes a la hora de predecir su éxito.

Suelo decir que buscar terapeuta es un poco como buscar pareja. Más allá de ciertos requisitos básicos (formación avalada, ética profesional) depende del feeling que tengas con él o con ella (que te trasmita confianza, una relación de colaboración etc.). Así, quizá uno buenísimo que me recomendaron, a mí no me vaya; o el que a mí me encanta, para ti es demasiado frío, o viceversa. Ah, como nuestra labor es harto complicada yo siempre suelo recomendar que el terapeuta que se elija tenga un supervisor de referencia.

“Caminante, son tus huellas / el camino, y nada más; / caminante, no hay camino, / se hace camino al andar.”

(GarciaLaso, psicoterapia en Logroño para atravesar tormentas).”

Mi álter ego leyendo sobre psicoterapia en Logroño

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.