La Rioja

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Sueños
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Mercedes Garcia-Laso | 23-11-2016 | 20:55

En algunas tribus, lo primero que se hace en la familia al amanecer es compartir los sueños de la noche anterior… en cambio, en nuestras sociedades occidentales casi todos vivimos de espaldas a ellos. De hecho, muchos de nosotros ni somos capaces de recordarlos. Y sin embargo, si leemos historia de la ciencia o de las artes vemos que han estado detrás de importantes descubrimientos y comprensiones de la humanidad.

El trabajo con los sueños sirve fundamentalmente para des-cubrir y movilizar. Y se puede realizar bajo diferentes enfoques y a distintos niveles, desde los más exotéricos hasta, por ejemplo, los que se utilzan en el coaching empresarial. Son una experiencia más de la existencia humana y yo los trabajo como tal (en la vida no es qué vivimos, sino cómo ello nos transforma),  combinando terapias narrativas, jungianas, gestalt y psicoanálisis.

Pero obviamente se puede llegar a interesantes lugares sin un acompañante. Por eso, te animo a que si te encuentras atascado en algún problema o quieres abrir en tu vida nuevos caminos, te dejes una libreta en la mesilla de noche y, al acostarte, ya en la cama, dejarte sentir y llevar por, por ejemplo, las preguntas “¿me dará miedo recordar?”, “¿conseguiré anotar alguna palabra al despertar?”

Insistiendo una temporadilla y dedicándole atención al tema también durante la vigilia (conversando, leyendo sobre los sueños o trabajándolos de alguna manera) se incrementará notablemente tu capacidad de recordarlos, te lo aseguro. Y a partir de ahí se abre un universo bien interesante.

Los sueños son como obras de arte moderno donde todo son metáforas y metonimias… y sólo tú puedes explorar posibles significados y sincronías con detalles que encuentras en el día… aunque a veces esto sólo se hace evidente años después. Por eso es suficiente con hacerse preguntas y observar sin exigir respuestas para que comiences a notar sutiles (y a veces no tan sutiles) cambios en tu vida. Y una pregunta genérica y muy útil para comenzar puede ser “¿qué dice esto de mí?

Para Perls (padre de la Terapia Gestalt) por su parte, los sueños son el camino a la integración de las diferentes partes de unos mismo (conflictos internos, potencialidades ocultas etc). Es decir, son un mensaje existencial, que se trabaja haciendo al paciente que se identifique con cada uno de los elementos del sueño para llegar a asumir como propio lo que se ha proyectado en cada uno de ellos, pudiendo llegar a acuerdos entre nuestras diferentes partes.

Así si yo sueño que soy Caperucita Roja podré realizar el siguiente ejercicio:

1º, describir el sueño con los ojos cerrados en tiempo presente y primera persona, o dramatizarlo (el terapeuta ayuda a través de preguntas a recordar, o a imaginar si no se recuerda);

2º, se elije un elemento del sueño (un objeto, un personaje, el propio escenario etc.), el paciente se convierte en dicho elemento y el terapeuta trabaja con ello (atendiendo siempre a lo que se siente en el cuerpo).

El circo azul de Chagall

3º, se cierra con una integración de lo que haya sucedido, asimilando la propia responsabilidad (el sueño, cada elemento del sueño, soy yo) y con un diálogo entre nuestras diferentes partes.

Por último, en este esbocillo sobre sueños, también quiero indicar que los sueños que nos lo hacen pasar mal, tienen su función (elaborar asuntos pendientes; descargar afectos negativos; llamarnos la atención sobre algo, como lo hace el dolor de cervicales cuando nos pasamos con el estrés; etc) y nos suelen ahorrar disgustos luego en vigilia.

Así que, señores navegantes, anímense con el misterioso y desconocido océano de Morfeo;)

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).