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Herramientas autoconocimiento

En la Semana del Libro… Prueba este ejercicio de las Páginas Matutinas ¡y verás como todos somos creativos!
Mercedes Garcia-Laso 24-04-2017 | 9:37 | 0

En la semana del libro, os voy a proponer un sencillo ejercicio que encontré hace poco y me encantó porque concretiza lo que yo he podido experimentar durante estos últimos años.

Yo, que soy más de experimentar que de leer, comencé a escribir como una especie de disciplina de auto-cuidado ante algo que para mí era muy difícil: parar e intentar poner palabras a lo que me pasaba por dentro. Y mira tú por donde, que esos párrafos deslabazados y caóticos, además de ayudarme a nivel personal un montón, generaron la semilla de lo que luego ha sido el libro Minimapas para Tormentas ¡cuando jamás había ni imaginado escribir un libro! ¡y ya va por la 2ª edicion!

Por otra parte, con mis pacientes-clientes también suelo utilizar la técnica de la escritura automática, que es en la que, en realidad, se basa este ejercicio llamado las “páginas matutinas” del libro El Camino del Artista. Otro día os hablaré más de otros aspectos de la escritura automática y de otras potencialidades del hecho de escribir. Hoy no me enrollo más y os dejo ya mi particular resumen de la técnica de las páginas matutinas, que sirve tanto para desarrollar nuestra creatividad como para nuestro crecimiento personal.

Feliz Semana del Libro, navegantes! (P.D.: podéis leer más en “Eres creatividad”, “Niño interior”).

(De la escritura automática a firmar ejemplares en el Corte Inglés por el #DiaDelLibro2017, jeje)

Las páginas matutinas consisten en:

Todos los días, nada más levantarte de la cama, escribe tres páginas manuscritas de estricto flujo de conciencia. Por ejemplo: «Dios mío, ha amanecido de nuevo. No tengo nada que contar, nada que decir. Tengo que lavar las cortinas. ¿Recogí ayer la ropa de la tintorería? Bla, bla, bla…».  Nadie podrá leerlas. Tampoco tú durante las siguientes ocho semanas, más o menos.

Las páginas matutinas no pueden hacerse mal!

-Estas divagaciones diarias no pretenden ser arte, sino desaguar el cerebro. Por tanto, incluiremos todo por nimio, tonto, estúpido o raro que pueda parecer.

-Con frecuencia estás páginas matutinas son negativas, fragmentarias, autocompasivas, repetitivas, forzadas, infantiles, malhumoradas, sosas y hasta ridículas. ¡No importa! Todos aquellos enfados, preocupaciones, miserias que vuelcas al papel por las mañanas son precisamente las cosas que se interponen entre tú y tu creatividad.

-Si vas todos los días directamente de la cama a la página, aprenderás a evitar a tu “censor interior”, que es esa voz perfeccionista que nos critica todo el rato. Márcate esta regla: recuerda siempre que las opiniones negativas de tu Censor no son la verdad. Esto hay que practicarlo: ni hay una forma incorrecta de escribir las páginas matutinas, ni cuenta la opinión del Censor. Es decir, deja que él siga con su palabrería y que tu mano corra por la página. Puedes escribir también sus pensamientos, si quieres, y observar cómo disfruta lanzándose a la yugular de tu creatividad. Su aspiración es atraparte.

Busca una caricatura para tu Censor Interior.

Sólo identificando al Censor como el nimio y sibilino personaje que es, lograrás despojarlo de buena parte del poder que ejerce sobre ti y sobre tu creatividad. Elije un personaje (como la Srta. Rotenmeyer, por ejemplo); o createlo; o pega en el lugar donde escribas una foto poco favorecedora de tu padre, madre o aquel que haya sido responsable de introducir al Censor en tu psique. La idea es dejar de escuchar la voz del Censor como si fuera la de la razón y aprender a oírla como el mecanismo represor que en realidad es. Las páginas matutinas también te ayudarán a ello.

Las páginas matutinas son innegociables.

Si no sabes qué poner, entonces escribe “No sé qué escribir” y hazlo hasta que hayas llenado tres páginas.

Jamás te las saltarás o las reducirás, independientemente de tu estado de ánimo o de las cosas desagradables que te diga tu Censor.

Siempre pensamos que debemos tener el humor adecuado para escribir, pero no es así. Las páginas matutinas te demostrarán que tu estado de ánimo no importa.  Con ellas dejarás de juzgarte y te pondrás a escribir. Tu artista es un niño, necesita alimentarse y estas páginas matutinas son su alimento.

-Con frecuencia las personas más resistentes a las páginas matutinas acaban por ser los que más las aprecian. La desgana y la pregunta “¿para qué sirve esto?” no son más que miedo. Vuelca tus miedos en la página.

¿Por qué hay que escribir las páginas matutinas?

-La autora del libro, Julia Cameron, dice: Las páginas matutinas nos llevan al otro lado de nuestros miedos, de nuestra negatividad, de nuestros altibajos. Sobre todo nos alejan de nuestro Censor. Y mandan al cerebro lógico al banquillo para que juegue el cerebro artístico” (en otro minimapa os cuento lo que diferencia a estos dos cerebros).

-“Son una vía válida que induce a la introspección y nos ayuda a hacer cambios reales en nuestras vidas.  (…) Son el camino para llegar a una firme y clara conciencia de uno mismo, la pista que seguimos por nuestro interior hasta encontrarnos con nuestra creatividad y sabiduría.”

-“Cuando estoy atascada en una situación dolorosa o con un problema que no sé cómo resolver, recurro a las páginas y les pido consejo. Para ello escribo «PJ», las iniciales de «Pequeña Julia», y hago mi consulta. Espero entonces la respuesta y la escribo.

‘Cuanto más escuchas a tu sabiduría interior, más la fortaleces, como si fuera una habilidad o un músculo’. Robbie Gass.

-“Los abogados que las escriben aseguran que les vuelven más eficaces ante los Tribunales; y los bailarines, que mejoran su equilibrio, y no sólo su equilibrio emocional. Es decir cualquiera se puede beneficiar de ellas”

Y si pruebas a ver en qué te ayudan a ti?  ;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición).

Dibujo que ilustra la esencia de las páginas matutinas.

(Ilustración de http://gabirubi.blogspot.com.es)

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4 pasos para descubrir mis heridas
Mercedes Garcia-Laso 30-01-2017 | 9:03 | 0

En el minimapa anterior os deje una introducción al tema de las heridas. Hoy toca la parte práctica (cómo comenzar a descubrirlas) y sólo indicada para los que estéis interesados en salir de vuestra zona de confort (es decir, aquella zona que por poco, o nada, confortable que sea, conocemos, nos es familiar y nos cuesta tantísimo abandonar).

En realidad, preparé esto para varios de mis pacientes con unos apuntes de mi amiga y compi María Vázquez Costa… pero al ver que a alguno de mis amigos (que no hacen terapia) también le servía, he decidido compartirlo con todos vosotros por si os ayuda, de alguna manera, en vuestro viaje hacia una vida más plena. Comencemos.

PASO PRIMERO para comenzar a descubrir mis heridas: cultivar el sostén interior.

Antes de comenzar con este trabajo sobre las heridas, es imprescindible contar con un sostén interior firme. Y además es primordial cultivarlo intensamente durante el periodo que dure este proceso. Si dudas a este respecto, acude a un profesional o grupo de crecimiento (yo me apoyé en ambos, jeje).

A) ¿Qué me ayuda a conectar con ese sostén, con esa especie de calma que a veces siento en lo profundo?

Ejemplos que, según la persona, suelen ayudar: respiración abdominal,  contacto con la naturaleza, música, pintar, nadar, hablar con determinada persona, yoga…

B) Proporcionarme esas “ayudas” con toda la frecuencia posible.

PASO SEGUNDO: estar atento a cada vez que…

–Me digo “¡¿otra vez esto! ¿por qué?” (situación que se repite, que “me suena”, que “ya he vivido antes”).

–Me rallo o me quedo enganchado en un círculo vicioso entre mis pensamientos y emociones (rabia, tristeza, miedo, culpa…).

–Me enfado conmigo mismo (una parte de mí se enfada y machaca a la otra parte, porque sus sentimientos o conductas no son “como deberían”). Es decir, cuando me siento enfadado por “sentirme así”, por haber “hecho eso”, porque “otra vez igual”, porque “aún no he superado esto” etc.

–Experimento una emoción muy intensa (rabia, miedo, tristeza, culpa…) ante una situación que “objetivamente” no es tan “grave”.

PASO TERCERO: cuando me descubra en algo del paso anterior (son pistas de una herida), seguiré los siguientes seis puntos:

1–Recordarme a mí mismo que enfadándome, juzgándome o castigándome no consigo avanzar (quizá ya lo he hecho durante muchos años y he comprobado que sólo empeora las cosas).

Lo que me pasa es una oportunidad para empezar a “verme” y comprenderme. Por tanto, tratarme con todo el cariño y paciencia que pueda.

2–Darme cuenta de dónde estoy: en mi mente, en mi emoción, en el círculo vicioso entre ambas… Y tomar contacto con mi cuerpo: qué noto, qué sensaciones tengo… ¿qué siento?

3–Escuchar mi cuerpo y, bien conectada a con mis sensaciones, preguntarme “¿cuándo me he sentido así antes? ¿en qué situación, con quién?”. Y en esa situación ¿qué necesitaba y no tuve?

4–Tomar conciencia de esta repetición a lo largo de mi vida, yendo hacia atrás hasta mi infancia o hasta que ya no aparezcan más imágenes o sensaciones similares.

5–Observar (y escribir) lo que he “descubierto”, sin juicios, acogiendo mis necesidades y mi dolor. Permitirme sentir lo que siento. Compartirlo con alguien de confianza que lo pueda entender, si siento la necesidad de hacerlo.

6–Escucharme, si puedo, más allá de mis emociones y mi mente. Evocar, acudir a, esa experiencia de paz de fondo, de sostén interior, y escuchar, o mejor dicho, estar ahí sin más. Cómo me siento / quién soy en lo más profundo de mí mismo?

PASO CUARTO: llego en este trabajo hasta donde llegue mi toma de conciencia, sin exigencias, y entonces…

–Desde ahí actúo de la manera más constructiva posible ante esa situación en concreto.

–Compartiendo después el trabajo con mi terapeuta o con alguien sólido en quien confío y que pueda ayudarme a continuar ahondando en la toma de conciencia y la expresión de las necesidades insatisfechas de mi niño interior.

P.D.: niño interior.

Sé que apenas os he hablado todavía del niño interior por lo que puede dejaros un poco confusos esta última frase. Bueno, en realidad todo el post. Así que antes de despedirme os introduzco brevemente lo que desarrollaremos en futuros minimapas (es un tema muy muy complicado por lo que tomaros lo que sigue como una simplificación que deja fuera puntualizaciones esenciales):

En todos nosotros habita el niño que fuimos. Pero En la mayoría  está escondido o encerrado en el sótano, con lo que vivimos no sabiendo de su existencia. Esto tiene dos consecuencias perniciosas: una, que nuestro adulto se pierde, entre otras cosas, su espontaneidad y capacidad de gozo; y dos, que las heridas de nuestro niño se manifiestan en nuestra vida de una forma aparentemente incomprensible, tal y como hemos visto en el Paso Dos y también en el minimapa “Heridas y estilos de afrontamiento”.

Así que el camino pasa por ir conociendo a nuestro niño interior, ir permitiendo la expresión de sus necesidades y, desde nuestro adulto, acoger su dolor y  ofrecerle nuestro apoyo incondicional para que cure sus heridas en la medida de lo posible.

Hasta la próxima semana, navegantes!

Ah, desde una perspectiva un poco diferente, os dejo este video “Curando al niño herido que hay en tu interior” de Thich Nhat Hanh.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

Descubrir mis heridas y al niño interior

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¿Qué es el Eneagrama? ¿cómo me puede ayudar? (respuesta a Marta y compañía de Logroño)
Mercedes Garcia-Laso 20-11-2016 | 10:08 | 3

Hoy inicio un nuevo tipo de minimapa donde iré contestando a preguntas frecuentes que me suelen hacer. Comienzo, ya veis por el título, con una pregunta de unos navegantes de Logroño sobre el Eneagrama, que es un instrumento más de autoconocimiento que nos puede ayudar a crecer y desarrollarnos como personas. Os daré aquí entonces unas pincelladas personales con la intención de que os abran alguna puerta.

Qué es el Eneagrama:

Simplificando muchísimo y reduciéndolo únicamente al ámbito de la psicología de la personalidad,  lo que hace el Eneagrama es plantear un mapa de nueve tipos de personalidad, llamados eneatipos, y nombrados con números del 1 al 9, cada uno de los cuales se caracteriza por una pasión dominante. Todos tenemos las nueve pasiones pero, según esta teoría, es importante conocer tu pasión principal, es decir, tu eneatipo, ya que, si te trabajas eso, todo el resto mejorará (avanzando, en consecuencia, en felicidad y libertad).

Mi particular visión difiere en esto ya que prefiero considerar que la persona no tiene un eneatipo inherente, fijo, sino que lo importante es explorar, cada vez en capas más profundas, lo que nos hace sufrir de nuestra personalidad, y ahí el Eneagrama nos puede ayudar muchísimo al presentarnos 9 tipos de gafas con las que miramos la vida y a nosotros mismos ¡y tan diferentes!

El trabajo con el Eneagrama ha de ser vivencial:

Nadie me puede decir qué número soy y puede ser muy complicado situarme en este mapa ya que tenemos muchas capas como la cebolla. Lo importante es el propio proceso de descubrimiento y flexibilización de nuestros automatismos mentales, emocionales y conductuales. Y para ello es esencial hacer un viaje vivencial acompañado por un terapeuta o un grupo, o idealmente por ambos.

A nivel grupal, el que yo he hecho y recomiendo, con sus “peros” eso sí, es el curso “Introducción a la psicología de los eneatipos” del programa SAT de Claudio Naranjo. La verdad es que, a parte de los contenidos, el juntarte con 100 personas, 5 días, cada uno de su padre  y de su madre, en este entorno, suele ser una importante sacudida para tus esquemas mentales. Elaborarlo después y despacio es fundamental, en mi opinión, por dos razones: 1ª, porque puedes volver del curso demasiado revuelto, con la consecuente aparición de síntomas (incluso crisis); y 2ª, porque las cosas que se han abierto, si no se van integrando, se vuelven a cerrar.

Ventajas del Eneagrama:

Facilidad con la que comienzas a ver cosas en ti invisibles hasta ese momento; y a ver al otro con una mayor comprensión y ternura. Y todo ello lleva a hacerte, y a hacer, menos daño.

Inconvenientes del Eneagrama:

Como todo instrumento, se puede utilizar mal y hacer daño con él (uso frívolo, como método de control y manipulación, perjuicios de la etiquetación etc).

Además existe el riesgo de quedarnos fijados a un número, que al principio parece que nos hace ver mogollón de aspectos ocultos de nosotros mismos, y sin embargo después nos encierra en una mirada estrecha sobre nosotros y los demás –aparte de servirme para justificar mi no avance (al cristalizar una identificación con ese número, cuando en realidad lo que busca el trabajo con el  Eneagrama es que nos conozcamos para desidentificarnos y así incrementar nuestra libertad y felicidad). Y esto es peor aún si el diagnóstico es incorrecto o incluye interpretaciones nada respetuosas (salvajes).

De todas maneras, el Eneagrama es sólo un mapa, y hay a quien le sirve y a quién no. No es el territorio.

Filosofía sobre la que se sostiene:

El niño según las características con que viene al mundo y las circunstancias, desarrolla una personalidad (que en este marco teórico la llaman ego) para sobrevivir y sentirse seguro, querido y reconocido. Y estas pautas de actuar, pensar y sentir las vamos repitiendo desde entonces mecánicamente, provocando sufrimiento a nosotros mismos y/o a los demás. Y esto se aplica tanto al profesor de universidad valorado por sus alumnos, como al esbirro del mafioso del barrio, o a los que fueron “niños soldado”.

No hablo, por supuesto, de exención de responsabilidades, sino de que creemos ser algo que no somos, creemos ser nuestra personalidad. Tenemos una personalidad, no somos una personalidad. Somos algo más:

Ese “algo más” que el cuerpo y la mente; esa esencia que está en la bebe que fui y en la enferma de alzhéimer que podré ser; esa esencia que está en la asesina en serie, la indigente, la valorada terapeuta, la amorosa madre de familia, la hedonista independiente lujuriosa etc. que podría llegar a ser; esa esencia que todos todos compartimos.

Descripción de los nueve enatipos:

Navegantes de Logroño y el mundo, en posteriores minimapas os iré presentando los nueve números. Es lo que siempre más interesa. Pero considero que ninguna descripción, libro o test son de utilidad si no se realiza un trabajo terapéutico-vivencial. Colocarse en un número es algo visceral, no intelectual. Además luego hay tres subtipos dentro de cada número, muy diferentes entre sí.

Salu2! ~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

eneatipos-eneagrama-logroño

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Sueños
Mercedes Garcia-Laso 25-05-2015 | 10:46 | 0

En algunas tribus, lo primero que se hace en la familia al amanecer es compartir los sueños de la noche anterior… en cambio, en nuestras sociedades occidentales casi todos vivimos de espaldas a ellos. De hecho, muchos de nosotros ni somos capaces de recordarlos. Y sin embargo, si leemos historia de la ciencia o de las artes vemos que han estado detrás de importantes descubrimientos y comprensiones de la humanidad.

El trabajo con los sueños sirve fundamentalmente para des-cubrir y movilizar. Y se puede realizar bajo diferentes enfoques y a distintos niveles, desde los más exotéricos hasta, por ejemplo, los que se utilzan en el coaching empresarial. Son una experiencia más de la existencia humana y yo los trabajo como tal (en la vida no es qué vivimos, sino cómo ello nos transforma),  combinando terapias narrativas, jungianas, gestalt y psicoanálisis.

Pero obviamente se puede llegar a interesantes lugares sin un acompañante. Por eso, te animo a que si te encuentras atascado en algún problema o quieres abrir en tu vida nuevos caminos, te dejes una libreta en la mesilla de noche y, al acostarte, ya en la cama, dejarte sentir y llevar por, por ejemplo, las preguntas “¿me dará miedo recordar?”, “¿conseguiré anotar alguna palabra al despertar?”

Insistiendo una temporadilla y dedicándole atención al tema también durante la vigilia (conversando, leyendo sobre los sueños o trabajándolos de alguna manera) se incrementará notablemente tu capacidad de recordarlos, te lo aseguro. Y a partir de ahí se abre un universo bien interesante.

Los sueños son como obras de arte moderno donde todo son metáforas y metonimias… y sólo tú puedes explorar posibles significados y sincronías con detalles que encuentras en el día… aunque a veces esto sólo se hace evidente años después. Por eso es suficiente con hacerse preguntas y observar sin exigir respuestas para que comiences a notar sutiles (y a veces no tan sutiles) cambios en tu vida. Y una pregunta genérica y muy útil para comenzar puede ser “¿qué dice esto de mí?

Para Perls (padre de la Terapia Gestalt) por su parte, los sueños son el camino a la integración de las diferentes partes de unos mismo (conflictos internos, potencialidades ocultas etc). Es decir, son un mensaje existencial, que se trabaja haciendo al paciente que se identifique con cada uno de los elementos del sueño para llegar a asumir como propio lo que se ha proyectado en cada uno de ellos, pudiendo llegar a acuerdos entre nuestras diferentes partes.

Así si yo sueño que soy Caperucita Roja podré realizar el siguiente ejercicio:

1º, describir el sueño con los ojos cerrados en tiempo presente y primera persona, o dramatizarlo (el terapeuta ayuda a través de preguntas a recordar, o a imaginar si no se recuerda);

2º, se elije un elemento del sueño (un objeto, un personaje, el propio escenario etc.), el paciente se convierte en dicho elemento y el terapeuta trabaja con ello (atendiendo siempre a lo que se siente en el cuerpo).

El circo azul de Chagall

3º, se cierra con una integración de lo que haya sucedido, asimilando la propia responsabilidad (el sueño, cada elemento del sueño, soy yo) y con un diálogo entre nuestras diferentes partes.

Por último, en este esbocillo sobre sueños, también quiero indicar que los sueños que nos lo hacen pasar mal, tienen su función (elaborar asuntos pendientes; descargar afectos negativos; llamarnos la atención sobre algo, como lo hace el dolor de cervicales cuando nos pasamos con el estrés; etc) y nos suelen ahorrar disgustos luego en vigilia.

Así que, señores navegantes, anímense con el misterioso y desconocido océano de Morfeo;)

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

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Mi “Mr. Hyde”
Mercedes Garcia-Laso 07-05-2015 | 8:27 | 4

Alguna vez os ha pasado descubriros perdiendo los papeles por una tontería? O lo que es más fácil, observando atónitos como lo indicado le ocurre al otro? Esto es lo que en psicología junguiana se llama la Sombra… a la que hoy quiero dedicarle este mini mapa porque comenzar a tantearla es fundamental para ganar un poquito de libertad y descubrir potencialidades inimaginables.

Cuando digo “yo no soy…(tal cosa)”,  eso es Sombra. Es decir, todo lo que yo considero que no soy, o que no quiero ser, o que no debo sentir, lo relego al inconsciente y pasa a formar parte de mi sombra. Suelen ser cosas que yo creo malas, como ser avaricioso o un asesino o desear a la mujer de mi mejor amigo… Pero también hay en ella  aspectos que yo admiro, que deposito en otros, que creo no poseer (ya que, por ejemplo, no nos creemos nuestro poder y lo proyectamos en un líder, santo o salvador… o en los apuros buscamos el “amuleto” o al “jefe de mi departamento que es un crack”).

¿Y cómo se manifiesta la Sombra? Pues, y sin irnos a casos extremos, por ejemplo cuando una caritativa dama admirada socialmente, de repente cruza el umbral de su casa y se transforma en una bruja con su marido; o el dócil empleado que luego machaca a sus hijos… Y es aquí donde introduzco el segundo concepto de este post: nuestra sombra la proyectamos en los demás, en lo externo, en lo que llamamos “Espejos”. Lo que no acepto en mí, lo veo en el otro… y como ejemplo paradigmático tenemos el “pecado”.

La Sombra también actúa a otros niveles, por ejemplo induciendo somatizaciones, pero hoy nos centraremos en el tema de los Espejos.

Pongamos otro caso: en una familia, la madre no soporta ver el trapo de la cocina sucio y se queja, una y otra vez, de ser ella la que siempre lo limpia. Ahora desarrollemos a partir de este ejemplo las características esenciales del  proceso:

La sombra se manifiesta  en pequeños detalles… cuando algo es “exagerado” o “inadecuado”… por ejemplo, cuando lo que es una tontería para los demás, a mí me molesta ¡pero que mucho! y en vez de irme, me quedo exigiendo que la situación cambie.

La pregunta entonces sería: ¿Qué pasa aquí (en mí) que tanto me molesta allí (ahí afuera)?

Esto exige algo de transcripción para cada caso y situación… que en este ejemplo podría ser: “¿qué pasa con los trapos sucios en tu familiar?”. De esta manera, se tomaría consciencia del espejo; e indagando en la respuesta se comenzaría a liberar la sombra (hacerla consciente para posteriormente integrarla).

Primera consecuencia palpable: dejo de hacer más de lo mismo, es decir, de echar la bronca en casa para nada, ya que sigo siendo yo la que limpia el trapo. (Regla a recordar: cuanto más intento cambiar el espejo, más el espejo se niega a cambiar. Y es que pensamos que cambiar al otro es fácil y cambiar yo difícil… ¡pero resulta que el otro piensa lo mismo!).

Proyectamos en los demás la culpabilidad de todo lo que nos ocurre a nosotros… y hay que ir tomando consciencia de que aquello que ves en el otro, está en ti. Suena raro, lo sé. Pero por eso las relaciones son el mejor medio para conocerme, ya que me relaciono conmigo misma a través de las relaciones con los demás. Es decir, por ejemplo, los consejos que doy son los que más necesito; y en lo profundo se puede intuir que nadie me esta haciendo daño sino que yo me lo estoy haciendo a mi misma a través del otro.

Por supuesto que los demás tienen lo suyopero también es cierto que nosotros atendemos a unas cosas y no a otras (cuando estás embarazada, de repente ves mamás por todas partes) y que además nos juntamos con gente que tiene una perspectiva similar de la vida… y así reafirmamos nuestro propio juicio… y un juicio habla mucho más del que juzga que del objeto juzgado.

También se muestra la sombra en las acciones impulsivas o involuntarias (ejemplo: los lapsus); o cuando me siento humillado (pues le otorgo mi poder al otro); o en la atracción (o en la aversión) a lo morboso, a las noticias negras etc.

En fin, es un tema demasiado complicado para un mini-mapa pero consideraba esencial dejar aunque sólo fuera una pincelada, ya que ir conociendo y aceptando la sombra de uno, cambia la vida y lo digo por experiencia (personal y profesional).

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.