COMER EN CIUDAD DEL CABO

Hombre, la verdad es que hay que reconocer que muy cerca, muy cerca, no nos queda, pero sí es bueno que sepan que en Ciudad del Cabo, allá por la Republica de Sudáfrica, se puede comer muy bien y lo digo para quien no conozca aquella maravillosa ciudad, geográficamente y para mi gusto, una de las más hermosas del mundo, junto con Río de Janeiro. La buena mesa en Capetown, sigue un mucho su historia. Primero holandeses, ingleses luego, afrikanders, hindúes, malayos… todos, en aquel punto donde se remata el continente africano, han obligado a que los fogones de la gran ciudad se hayan ido acomodando al gusto de sus habitantes. No tiene la Ciudad del Cabo, digámoslo de entrada, una cocina autóctona de lujo, pero es indiscutible que en muchos de sus establecimientos está magníficamente representada la cocina japonesa, con su sushi y su sashimi, la china con su “zong” (arroz envuelto en hojas de bambú), la francesa, la italiana, la malaya con su “nasi lemak” (literalmente arroz en crema) que es quizás el de Malasia y la hindú con su curry inevitable e inimitable. Puedo asegurarles que allí el gastronómada encontrará con una cierta facilidad cómo y dónde satisfacer sus deseos. Y para complemento de todo lo anterior he de decirles, con toda la rotundidad posible, que Sudáfrica cuenta con algunos de los mejores vinos del mundo, tanto en paladar como en presentación. Únicos Cabernets, extraordinarios Chadonnays, simpatiquísimos Sauvignon Blancs, caprichosos Pinot Noirs… todos perfectos en presentación, cuidado, cuerpo, color y aroma. Pero es que hay más, porque lo mismo que la ciudad de New York cuenta con St. Pierre 17, la Ciudad del Cabo, pero multiplicado por cien, cuenta con un Waterfront de belleza y calidad  de construcción muy superior  a la “neoyorkina”

V&A Waterfront, Cape Town Y es que estar comiendo en algún restaurante del Waterfront, contemplando la entrada y salida de los barcos al puerto, las gaviotas revoloteando sin rumbo fijo y las focas de vez en cuando asomando sus bigotes entre las embarcaciones, mientras al fondo puede verse la “Table Mountain” (Montaña de la Mesa)

, que parece proteger la llegada al océano, es una visión de una luminosidad y belleza extraordinaria. Para los amantes de la comida japonesa puedo recomendarles que no dejen de visitar el restaurante “Sevruga” (Shop 4- Quay 5- Waterfront- Tfno: 002721 4215134), aunque si lo que desean es un restaurante de raíces con más solera, situado a la orilla de la costa atlántica, de tradición culinaria italiana y donde siempre tienen unas langostas de roca con las que tentar al gastrónomo impaciente, no dejen de visitar “La Perla” (Beach Road- Sea Point- Tfno: 002721 4399538)

y para probar un magnífico curry no se olviden de visitar el resturante “Wang Thai” (Waterfront- Tfno 002721 4218702). Y ahora permítanme que les cuente una anécdota gastro-sudafricana. Sudáfrica y Namibia (tan cerca y tan lejos) son uno de los enclaves donde más merluza se pesca del mundo, merluza que una vez congelada se exporta a todo el globo. Pues bien, no se molesten ustedes en pedir, ni en los mejores restaurantes, que les sirvan este magnífico teleósteo. Sencillamente, salvo en los restaurantes portugueses, siempre mediocres, la merluza no se come, ni en Sudáfrica ni en Namibia. Y creo yo que no la comen porque  disfrutan de unas extraordinarias rosadas (genypterus blacodes), también llamadas “congrio rosa” en Argentina que, sinceramente, para mi gusto particular las encuentro de textura y sabor mucho más exquisito que la merluza. Háganme caso y cuando vayan a Ciudad del Cabo acérquense al “Waterfront” y coman “rosada”. Seguro que me lo agradecerán.

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