Recuerda el gastrónomo que desde hace muchos años la Bella Easo ha sido uno de sus lugares predilectos para esconderse entre el revolar de los manteles. Todo empezó, hace ya casi medio siglo, cuando en un 850 blanco que sudaba subiendo Lizárraga el gastrónomo se acercaba hasta aquel Juanito Kojua del Barrio Viejo, donde
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PECES DEL EBRO
El gastrónomo no es que piense que como escribió don Jorge “cualquiera tiempo pasado fue mejor”, es que está por asegurarlo y por eso hoy, que estamos a tres días de que la ciudad de Logroño celebre otro San Bernabé, no quiere dejar pasar esta ocasión sin contarles sus recuerdos; recuerdos que datan de cuando
LOS 50 DE LA FAMA
Hoy el gastrónomo está contento. Revolviendo entre los siempre desordenados papeles de su mesa ha encontrado la lista de los cincuenta mejores restaurantes del mundo, lista que capitanea esa maravilla de la buena mesa que dicen es el Celler de Can Roca y en el que el gastrónomo todavía no ha tenido ocasión de perderse
COMER EN ROMA
Hoy el gastrónomo se siente contento porque sabe que su sugerencia, caso de ser seguida por el lector, tiene la “matrícula de honor” asegurada. Cierren los ojos por un momento y piensen que estamos en Roma y que, admirando todo lo admirable que la Ciudad Eterna nos ofrece, paseando tranquilamente llegamos hasta “La fontana di
COMER EN PARIS (IV)- HOTEL BRISTOL
Al gastrónomo, como a la pareja de “Casablanca”, siempre le quedará París. Por eso, y porque es un magnífico y cortito paseo, sube la Rue Royal hasta la iglesia de La Madelaine y no le da ninguna pereza, una vez pasado frente al viejo Maxim´s , torcer a la izquierda y encontrarse con el
COMER EN NIZA
Cuando el gastrónomo paraba en Niza solía hospedarse en el Hotel Negresco, y digo solía porque raro será, aunque nunca puede decirse de esta agua no beberé, que tras la última experiencia repita alojamiento. Al Negresco, inaugurado en 1913, los cien años empiezan a notársele y lo que antes era lujo y boato, hoy se
COMER EN PARÍS (IV)- GUY SAVOIE
Subiendo toda la maravillosa avenida de Los Campos Elíseos se llega al Arco del Triunfo. Una vez allí y a mano derecha, hay que bajar por la avenida Wagram hasta la primera a la izquierda y si el gastrónomo se ha explicado bien y ustedes no han perdido el norte, se encontrarán en la “Rue
COMER EN VIENA
Si les cuento que el gastrónomo, además de amante de las bellas artes, es un melómano empedernido, pronto caerán en la cuenta de que en Viena y en verano se encuentra como en su propia casa. Dicen que los austriacos son muy listos porque han hecho creer a medio mundo que Hitler era alemán. El
LOS GUISANTES DEL MARESME
Al gastrónomo, a quien no le importa ir un poco de arriba para abajo si el viaje a los manteles va a valer la pena, no se le olvida que está empezando la temporada de los guisantes del Maresme y que hablando de estos “pésols” (guisantes en catalán) hay que quitarse el sombrero. Es el
COMER EN CATALUÑA (III)- BARCELONA HOTEL PALACE-RITZ
El gastrónomo, que en el fondo, aunque muy en el fondo como dicen sus amigos, es un sentimental, no puede estar en Barcelona sin visitar el antiguo Hotel Ritz, hoy Hotel Palace y que tantos escaques le ofreció en la partida de ajedrez que forma su vida. Y allí, justo frente al espacio donde Xabier

