La Rioja
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No hagamos del reparto de la herencia una guerra

Los repartos de las herencias son un buen caldo de cultivo de conflictos, donde por desgracia muchos familiares pierden las relaciones familiares como consecuencia de la gestión de la herencia.

 

Si es desagradable, en general, tener que acudir a los juzgados para ventilar cuestiones económicas, mucho más lo es cuando la persona o personas frente a las que se litiga son familia directa (pensemos por ejemplo en hermanos o hijos).

 

En estos asuntos es más que aconsejable tratar de resolver la cuestión, sin que se tengan que ver dañadas las relaciones familiares y el juzgado quizás lo que hace es precisamente eso. Se ocupará de la aplicación estricta de la norma o de la ley, pero no de la parte personal o emocional que subyace al conflicto. Por ello, si estamos en esta tesitura, demos una opción a la solución del mismo a través de la mediación y si no es posible siempre se podrá acudir al juzgado.

 

La mediación será un espacio para facilitar que se logre un acuerdo de manera justa y equitativa para todos los implicados, en el que ninguna parte pierde, consiguiendo todos los familiares afectados percibir la herencia sin dividir al clan familiar. Ello es así, ya la que la mediación lejos de buscar el enfrentamiento de intereses individuales favorece  la continuidad de las relaciones intra – familiares y la búsqueda de puntos de unión o de acuerdo.

Por otro lado, y desde una visión práctica, el tiempo invertido será siempre más rápido que el ámbito judicial, lo que contribuye a un menor desgate psicológico de las personas.

 

Si lo que pretendemos es evitar conflictos a las personas que queremos, podemos adoptar una posición activa. Así al hacer nuestro testamento podemos incorporar cláusulas que digan qué hacer en caso de que surjan diferencias entre los mismos, tratando de evitar en todo caso la vía judicial. Dentro de aquéllas están las cláusulas de mediación o en su caso, de forma escalonada, el arbitraje, como vías para resolver los hipotéticos conflictos que puedan surgir en el reparto, penalizando de alguna manera el incumplimiento de la misma, claro incentivo a que se intente alcanzar un acuerdo.

 

El coste de la inclusión de dicha cláusula (escalonada o no) en el testamento es mínimo y puede facilitar el camino a los herederos, en caso de no alcanzarse un acuerdo por si solos.
Al acudir al Notario o al Abogado para hacer la minuta del testamento pregunten por esta fórmula y soliciten su inclusión. Cuesta poco, y no hacerlo, puede salir caro.

 

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Silvia Landa Ocón  (638-32-07-38)

Inmaculada Aragón Corvera (627-93-48-90)

Somos Silvia Landa Ocón e Inmaculada Aragón Corvera, abogada y psicóloga respectivamente, ambas mediadoras, que trabajamos en equipo para ayudar a quienes tienen un conflicto a alcanzar una solución de forma dialogada y beneficiosa para todos. Apostamos por la mediación.