La Rioja
img
Fecha: septiembre, 2013
Al pan, pan, y al vino, vino. Cada cosa por su nombre
Antonio Remesal 09-09-2013 | 1:51 | 0

Conceptos objetivos para situar el debate en torno a la Denominación de Origen Calificada Rioja

En los últimos días uno de los asuntos que más ha dado que hablar en los medios riojanos, ha sido la declaración en el Parlamento Vasco de la consejera Arantza Tapia, en la que anunció su intención de estudiar alternativas para el fomento de la subzona Rioja Alavesa. La comparecencia de la política vasca ha sido interpretada por muchos en este lado del Ebro, como una amenaza de disgregación o separación de Rioja Alavesa del resto de la Denominación y ha dado lugar a manifestaciones que no hacen otra cosa que crispar los ánimos y aturdir a la opinión pública. Sabido es que, en situaciones de confusión siempre hay  quien echa leña al fuego, en busca de sacar provecho y que encontramos especial placer en criticar al vecino. Es por ello, por lo que en las siguientes líneas trataré de clarificar algunos aspectos que, por lo que estoy viendo y oyendo, no son en absoluto entendidos por muchos.

 Como área geográfica, la Denominación de Origen Calificada Rioja se extiende a ambos márgenes del Ebro, abarcando esta distinción vitivinícola parte del suelo perteneciente a tres Comunidades Autónomas diferentes: La Rioja, Euskadi y Navarra. Cuatro, incluyendo el enclave de “El Ternero” del término municipal de Miranda de Ebro (Burgos).
 Cuando nombramos “La Rioja” nos referimos a la Comunidad Autónoma y si lo hacemos sin el artículo determinado, es decir “Rioja” , estamos aludiendo a la zona vitícola amparada por la Denominación de Origen Calificada Rioja. Además es también “Rioja”, por extensión, el nombre dado al vino elaborado dentro del marco de la Denominación correspondiente.
 El Reglamento de la D.O.Ca. Rioja y de su Consejo Regulador incluye a distintas localidades aptas para la producción  de vinos amparados, agrupadas en tres subzonas: Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa. En la subzona Rioja Alta, que llega hasta Logroño, se integran municipios situados al otro lado del Ebro pero pertenecientes a la Comunidad Autónoma de La Rioja. A la subzona Rioja Alavesa pertenecen únicamente municipios de Álava, y a la subzona Rioja Baja  los municipios situados en la parte más Oriental de La Rioja y algunos de la ribera de Navarra.
 La normativa autoriza la indicación del nombre de la subzona de pertenencia en las etiquetas del vino, siempre que se acredite que la uva se ha cultivado en la misma. De hecho es habitual verlo en muchas botellas de la subzona Rioja Alta y Alavesa, no tanto de Rioja Baja.
 La actual estructura de gobierno tanto de la Interprofesional del vino de Rioja, como del Consejo Regulador, esta fundamentada en criterios económicos y son las grandes bodegas las que alcanzan mayores cotas de representatividad, independientemente de donde se encuentran ubicadas. Es un hecho que los viticultores no pueden tomar decisiones unilaterales sin el apoyo de la parte que es mayoría en los órganos de gestión de la Denominación, el sector bodeguero.
 Aproximadamente un cuarto del viñedo de la Denominación pertenece a Alava. El porcentaje de participación vasco decrece cada año habida cuenta que en Rioja Alavesa el viñedo es prácticamente monocultivo. Cada vez queda menos tierra para plantar viña en Álava, al contrario de lo que ocurre en La Rioja y Navarra donde existe todavía mucho potencial de crecimiento.
 Existen diferencias claras con relación a la estructura de producción, agronómicas,  enológicas, sociales y también de naturaleza económica en Rioja Alavesa, comparándola con las otras dos subzonas: peso de la viticultura en la subzona, aspectos ligados a la calidad (porcentaje de superficie con mayor vocación vitícola, mayor superficie de viñedo viejo o en pendiente, rendimientos más bajos por hectárea,…..), como también por la existencia de sistemas de elaboración tradicionales distintivos (maceración carbónica). Las mismas particularidades indicadas  para Rioja Alavesa le son propias a toda la Sonsierra Riojana, es decir a los terrenos situados al Sur de la Sierra de Cantabria hasta el Ebro, por lo que lo dicho para Rioja Alavesa es extensible para las localidades de Ábalos, Briñas y  San Vicente de la Sonsierra. Podemos entonces afirmar que coexisten al menos dos realidades vitivinícolas diferentes: a uno y al otro lado del Ebro.
Una vez clarificados conceptos volvamos al inicio. Las primeras voces discordantes en este capítulo de la historia de la Denominación aparecen como consecuencia de los acuerdos para la elección del nuevo presidente de la Interprofesional y del Consejo, Luís Alberto Lecea. En aquellas negociaciones de finales de la primavera, según la opinión de muchos, la representación de los viticultores alaveses y pequeñas bodegas no es tomada en consideración y las formas tampoco fueron las adecuadas. “La mujer de Cesar no sólo debe ser honesta; además debe parecerlo”. Como resultado la compañera de viaje, desde los inicios de la Denominación, amenaza con continuar el camino por su cuenta. Surgen entonces las voces de algunos ciudadanos de La Rioja despechados y cabreados. Algunos más radicales dicen “si te vas lo harás con una mano delante y otra detrás…”, o lo que es lo mismo sin la marca Rioja. Craso error. La marca Rioja es patrimonio de todos, independientemente de la subzona y eso difícilmente por vías legales tiene otra lectura.

La consecuencia de toda esta polémica es que existe parte del sector que se siente ninguneado, que entiende que sus singularidades no son suficientemente valoradas mientras que en otros se percibe su disgusto o desengaño, dolidos porque interpretan que los últimos movimientos tienen un afán separatista.

El debate que ahora esta en los medios no es nada nuevo y se debe, a mi modo de ver, a la existencia de algunas carencias intrínsecas en el modelo de la Denominación: la escasa participación en las decisiones del eslabón más débil de la cadena productiva –el viticultor- , la falta de reconocimiento de la singularidad vitícola de zonas determinadas (entre las que se puede incluir además de La Rioja Alavesa y Sonsierra otros enclaves), el insuficiente desarrollo de las normativa de la Denominación, y también comunitaria, en materias como el de la zonificación/diferenciación. Mientras que no se den los pasos para que estas lagunas se resuelvan, aumentará el desencuentro y, según mi opinión, difícilmente podremos avanzar en el crecimiento y apreciación de nuestra región vitivinícola. La de todos, Rioja. Entre tanto solo nos queda que informar para que, de una vez por todas, se llame a las cosas por su nombre: Al pan, pan y al vino, Rioja.

Publicado el 9 de julio de 2013 y como apreciaran en plena vigencia

Ver Post >
Porque !aquí no hay playa¡
Antonio Remesal 03-09-2013 | 8:11 | 0

El turismo enológico como aliado incuestionable en la mejora de la economía. Generador de ingresos y de puestos de trabajo, es una herramienta destacada en la promoción del vino de Rioja.
España recibió cerca de 60 millones de turistas en 2012 y los avances de los datos oficiales de julio y septiembre indican, a estas alturas de verano, que este año superaremos holgadamente esta cifra. Una tarta muy golosa que genera sustanciales ingresos, pero de la cual a Rioja le ha correspondido una mínima parte. La razón es de todos conocida: ¡aquí no hay playa!. Sí, sobre el binomio sol y playa ha pivotado hasta la fecha el turismo en España, con lo que nuestra región queda fuera del negocio de la primera industria del país. Nuestros visitantes, la mayoría de fin de semana, lo son muchos procedentes de las grandes capitales de España o de las regiones más próximas, siendo limitado el número de extranjeros que hasta aquí llegan. Las visitas de fuera de nuestras fronteras se producen algunas por razones de trabajo, otras por su proximidad a Bilbao, Santander, San Sebastián y Pamplona, como focos más próximos de interés por sí mismo. Otros visitantes se topan con Rioja de paso en sus rutas por carretera Este-Oeste y Norte-Sur, o como peregrinos en su camino a Santiago.

Sin menospreciar la fórmula existente en España, que constituye el 80% de los ingresos por turismo, se imponen nuevos modelos de turismo más cercanos a la cultura, respetuosos con el medio ambiente, con público generalmente más exigente que busca más calidad que precio. Entre ellas el enoturismo que hace del vino el eje fundamental de una oferta turística complementada con todo tipo de actividades culturales y de ocio. Es necesario, pues, completar la oferta tradicional de costas, para poder conectar con un público con otras necesidades, hábitos e inquietudes.

El turismo enológico además de la visita a bodegas y elaboradores del vino, permite una explotación de los diferentes recursos existentes mediante actividades muy variadas: culturales, deportivas, gastronómicas, etc., y cuyo límite es solo la imaginación; para ello Rioja dispone de todos los elementos necesarios para hacer de esta actividad una fuente de ingresos substancial. El turismo enológico esta dirigido a personas de poder adquisitivo medio-alto cuyo gasto medio por estancia es superior al resto de los turistas y que son, al mismo tiempo, los consumidores habituales o potenciales del vino de Rioja.

Naturaleza privilegiada, patrimonio cultural y etnográfico extraordinario, renombradas bodegas, reputada gastronomía, una buena red de comunicaciones, y por supuesto el vino, confluyen en el área que ocupa la Denominación y son argumentos suficientes que justifican el aprovechamiento en esta región de un patrimonio que ni con mucho alcanza el potencial posible. Es necesario decir, para no llamarnos a engaño, que el enoturismo se halla lejos de convertirse en una alternativa al sector vitivinícola, el negocio no esta en el turismo, sino en el vino. El enoturismo debe considerarse como una forma complementaria a la comercialización, que proporciona prestigio al vino y a la bodega. En por consiguiente un modelo de venta que ayuda a aumentar el consumo del vino y la fidelización de los clientes. Ahora bien, ésta es una oferta que para que sea exitosa y perdurable en el tiempo, debe ser competitiva, dando un servicio impecable y una atención especializada..

Los bodegueros californianos cuando aún estaba sin acuñar el término de enoturismo, han utilizado el potencial turístico como aliado más poderoso para la promoción de sus caldos, convirtiéndolo además en negocio por sí mismo o como canal de ventas principal. Otras zonas productoras de vinos de calidad como La Toscana que se toma como referencia cuando de enoturismo se habla, Oporto, Aquitania en los países europeos limítrofes, o regiones como Ribera de Duero, Toro, Penedés, Priorato, Rías Baixas o Mancha, ciñéndonos al territorio español, son algunos ejemplos con distinto nivel de desarrollo de esta actividad.

En Rioja tenemos ejemplos del buen hacer en este sentido. No citaré ninguno para evitar omisiones injustas, pero cada bodega, lo mismo que con su vino, busca un factor diferenciador que le haga despuntar con respecto a las bodegas vecinas en el mercado turístico, desde su prestigio de marca, hasta la arquitectura, pasando por su actividad museística, espectáculos, spas, gastronomía, etc. El bodeguero es consciente que las visitas a la bodega suponen una herramienta de promoción con la de dar a conocer sus caldos y que como toda labor de marketing es un trabajo del día a día, con resultados a largo plazo. Estamos lejos de otras regiones vitícolas que realizan un importante porcentaje de sus ventas mediante la venta directa en bodega.

Amén de las iniciativas que se vienen realizando en los últimos años para la potenciación del turismo del vino, materializadas en proyectos como Las Rutas del Vino, el Museo Dinastía Vivanco, Centro Temático Villa Lucía, el Centro de la Cultura del Rioja (que ya veremos en que se traduce) etc., es necesario un fuerte impulso institucional para la adaptación de las instalaciones, mejora de infraestructuras, recuperación del patrimonio cultural y natural, restauración y embellecimiento de los pueblos y conjuntos monumentales, creación de empresas auxiliares de servicios, así como la formación del personal que de una u otra manera va a tener contacto con el visitante. Igualmente, para impulsar el enoturismo, es necesaria la creación de otra serie de atractivos que sean alternativa o completen la oferta actual o que sirvan de reclamo para perfiles diversos de visitantes.

En todo caso, para el éxito de las iniciativas que se pongan en marcha y en suma la explotación de este potencial económico, es imprescindible exista un elevado grado de colaboración entre las tres Comunidades Autónomas que participan en la Denominación, La Rioja, Navarra y País Vasco, lo mismo que entre empresas vitivinícolas y turísticas de todos los territorios, que unidas y trabajando en colaboración, lejos de competir entre ellas, conseguirían un efecto sinérgico que a todos beneficiaría.

El segmento de turismo enológico es, en resumen, una alternativa al turismo tradicional al alza, generadora de ingresos y de puestos de trabajo, resulta una herramienta muy interesante en la promoción del producto estrella de Rioja, el vino, y en definitiva supone un aliado incuestionable en la búsqueda de la competitividad y repunte de la economía.

 

Ver Post >
Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.