La Rioja
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Fecha: diciembre, 2014
Navidad, un buen momento para beber de otra manera
Antonio Remesal 24-12-2014 | 10:14 | 0

Propuestas para disfrutar del vino estas fechas navideñas.

Se acercan días de fiesta, de encuentro de familiares y amigos. De un modo u otro entre celebración y celebración hay que  llenar el tiempo, y claro, estamos en Rioja, tierra de vino por antonomasia.  Una opción que recomiendo para pasar el rato de una manera entretenida y a la vez instructiva, es organizar una cata. No hace falta que sea nada formal, basta con seleccionar varios vinos y degustarlos de forma pausada, para con un espíritu crítico, compararlos entre ellos. Esto lo podemos hacer como preludio de una comida en nuestra casa, a “palo seco”, en una merienda o cena, o en una bodega comercial en la que podemos degustar sus elaboraciones, en algún caso hasta directamente del depósito. O también, convirtiendo la salida de vinos y pinchos en un ejercicio de reconocimiento y exploración de la oferta enológica y, de paso, gastronómica de los bares riojanos. Por cierto, por fin, cada vez más completa, variada y de mejor calidad.

Excepto en bodega que no siempre es posible, yo particularmente me inclino por tomar el vino acompañado de algo para “picar”, buscando las combinaciones que mejor armonicen. Lo mismo me da un aperitivo o pincho, que queso, embutido, …., o ahora que es la época, dulce navideño. Se llevarán sorpresas y la mayoría agradables de lo bien que saben algunos productos si acertamos con el vino. Prueben, por ejemplo, un vino con mucho cuerpo, por ejemplo de garnacha, con un mazapán de Soto, o un blanco fermentado en barrica con chocolate, o un tinto de maceración carbónica con un pincho de sardinas y guindilla,…. o queso de .., es igual, elija cualquiera de nuestra gran oferta, todos maridan bien casi con cualquier vino: tinto, blanco, ligero, contundente, seco, dulce,…. Averigüen lo que les va más,… Cada plato, cada alimento, tiene al  menos un tipo de vino con el que ensambla a la perfección y que en conjunción, resulta mejor que si se toma “a secas”.

Para una sesión de cata, aparte de varios vinos, con cuatro o cinco es suficiente, necesitaremos copas. Sin entrar en profundidades, porque cada tipo de vino requiere una copa especial, diremos que con que tenga el cristal fino, sin muchos dibujos que impidan apreciar el contenido, cualquier modelo puede valer. Los bares riojanos también han aprendido en eso y ya es raro el bar que no te sirve el vino en una copa adecuada.

La propuesta que hoy hacemos de cata debe interpretarse como una actividad lúdica, festiva, en el que un grupo de personas afines se reúnen para disfrutar de la compañía, con la excusa de degustar un producto singular. En ningún caso debe convertirse la cata en un ejercicio competitivo, rígido, serio, disciplinado, con obsesión en la búsqueda de las condiciones óptimas o con excesiva ceremonia, como si de un ritual religioso o examen se tratara. Lo que aquí les propongo es una alternativa únicamente de ocio, para gozar. Rompamos pues el protocolo y sigamos únicamente las pautas de obligado cumplimiento, que nos permitan disfrutar de los vinos en plenitud, pero sin dar importancia a aquellas cuestiones, esenciales para un profesional que busca las condiciones óptimas, pero no para la cata que hoy se propone.

La secuencia u orden de apreciación sensorial recomienda empezar por la vista, seguir por el olfato y terminar con el gusto, aislando cada percepción pero sin descuidar el resto.  Eso sí, lo de emplear el “oído”, cuanto menos mejor, despreocupémonos de la opinión o de la cara que pone el de al lado. Enfrentémonos a una copa de vino con seguridad, sin complejos, independientemente de que se sea o no entendido, sólo pendientes  de las sensaciones que el vino a uno mismo le despierta. Presta atención a esas sensaciones y manifiéstalas abiertamente, sin complejos, sin importar que difieran de las del resto. Al fin y al cabo, “para gustos se hicieron los colores”. Tú eres el que estas experimentando las sensaciones que el vino te transmite, por lo que tú eres el único que tiene voz sobre lo que a ti, particularmente, te gusta o disgusta. Si tu opinión no concuerda con la del resto, no te preocupes, no por eso eres un mal catador. Catar un vino es una experiencia personal en la que cada uno tiene que sacar sus propias conclusiones: cada uno percibe el vino de una manera distinta. ¡Ojalá no perdiéramos nuestro candor inicial! con el tiempo vamos adaptando nuestro gusto al de la mayoría y acabamos dando por bueno lo que menos se desvía de ese patrón, despreciando en el camino vinos singulares que pueden ser maravillosos. Triste e injusto.

Contrariamente a lo que muchos creen, la cata no es una actividad exclusiva para expertos, y menos la que hoy les propongo. No es necesario ser enólogo o sumiller para dar nuestra opinión, y nadie sabe mejor que nosotros mismos cuál es el vino que más nos gusta. Por tanto no hay opiniones correctas y equivocadas, cada uno percibe el vino de manera distinta.

Pero, ¡ojo¡ a catar no se aprende en un día. La cata es un ejercicio de atención, que precisa entrenamiento y concentración. Como resultado de cada cata tendremos una opinión basada en la comparación con vinos probados anteriormente y cada vino nuevo se sumará a nuestro registro mental, enriqueciendo nuestra experiencia sensorial. Vivir en esta tierra tiene la ventaja de que nunca faltan oportunidades para experimentar con vinos distintos. A nada que tengas interés, en poco tiempo habrás probado tantos que enseguida  tendrás tu propio criterio y hasta podrás lucirte ante tus amigos o conocidos. Verás cómo, según te sumerjas en esta amplia y rica área de conocimiento, según vayas probando diferentes vinos, o visitando bodegas aquí o allá, cómo tu mochila de conocimientos se hace mayor y cómo, poco a poco, eres capaz de entender por qué tanta gente apasionada con todo lo relacionado con este mundo.

Una última sugerencia. En estas fechas una vez terminada la fermentación maloláctica los vinos de la última cosecha están ya listos. Estos vinos, que llamamos “del año” o “de cosechero”, apenas salidos del tino de fermentación, ahora y en los primeros meses del año son un placer para los sentidos. Un privilegio que sólo los que estamos cerca podemos permitirnos.

Y recuerda, lo único que realmente cuenta es la satisfacción personal. Disfrutar, de eso es de lo que se trata….. Con nuestra oferta de vinos y gastronomía el placer está garantizado.

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.