La Rioja
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Fecha: julio, 2015
¡ Vaya año que llevamos!
Antonio Remesal 29-07-2015 | 8:03 | 0

Las atípicas condiciones meteorológicas , los índices de la botrytis del 2014 y la experiencia nos deben hacer ser hoy por hoy más cautos que entusiastas

El ejercicio agrícola es de lo más inusual, aunque la viña, iniciado ya el envero, tiene una apariencia excelente

Llevamos un año agrícola de lo más inusual en lo que al tiempo se refiere. Los meteorólogos, y hombres del campo, utilizan de continuo palabras como atípico, caprichoso, anómalo, raro, extraordinario,.. o dicen: “este ha sido el más o menos -aquí pongan lo que quieran- en los últimos no sé cuántos años”. Pues sí, los extremos meteorológicos son la tónica habitual, y, reflejo de ello, la viña. Sino repasemos la actual campaña.

Las precipitaciones han sido tan abundantes este invierno que ha brotado el agua en fincas y localizaciones que ni los más viejos recuerdan. Tanto que, como si en invierno ya hubiera caído todo lo que tenía que caer, esta primavera ha sido de las más secas de las que se disponen registros. Para agravar la falta de agua el calor vino muy pronto: a primeros de mayo ya parecía que estuviéramos en julio. Desde junio hasta ahora apenas ha habido días de tregua, y una ola de calor  ha seguido a la otra, como si de un maremoto veraniego se tratara. En la segunda quincena de julio la inestabilidad nos ha acompañado lo que ha favorecido el desarrollo de tormentas que han descargado en forma de grandes trombas de agua y, lo que es peor, granizo, en puntos concretos de Rioja Alta y Alavesa.

Así las cosas, nadie que hoy visitara Rioja por primera vez esta campaña imaginaría se han producido fenómenos fuera de lo ordinario. A excepción únicamente de las parcelas dañadas por el pedrisco, otras en las que el agua de las últimas tormentas ha arrastrado o acumulado la tierra, o algunos  plantados, que acusan el déficit de precipitaciones que arrastramos desde el inicio del periodo vegetativo, la viña tiene una apariencia excelente, con muestra de uva abundante. Con todo ello, las atípicas condiciones climatológicas que se han producido hasta ahora, la concurrencia de elevados índices de botrytis la pasada vendimia, y la experiencia, nos hace ser cautos a la hora de manifestar cualquier tipo de entusiasmo.

Vemos estos días como las uvas, una a una, “pintan” del verde a su color característico en la maduración. Es lo que conocemos como envero, periodo que ahora se inicia en la parte más occidental de Rioja (estado fenológico M1) y se completará en pocos días en la zona más oriental (estado M). Este calendario significa  un adelanto respecto a un año normal de al menos 8 o 10 días. En estas fechas, en las que no se puede hablar aún de cosecha (hasta que no esté en la bodega no se puede) y a falta de siete u ocho semanas desde que el racimo ha cambiado de color hasta la vendimia, pueden pasar muchas cosas, y de hecho pasarán: la uva engrosará, se producirá un enriquecimiento de azucares paralelamente a la perdida de la acidez y una acumulación de compuestos fenólicos y aromas primarios. Que ese proceso siga su ciclo normal, dependerá de las condiciones que se presenten y del trabajo del viticultor.

Haciendo un repaso a los peligros que cada año acechan el viñedo, no podemos decir que hasta hoy, contrariamente a lo que se presuponía, éste haya sido un año especialmente complicado. El oídio, enfermedad para la que el viticultor en Rioja está particularmente precavido, no ha dado mayor guerra esta campaña. El meteoro tampoco ha propiciado la invasión del mildiu, con lo que apenas se ha visto alguna mancha en hojas. En lo referente a botrytis, es difícil prever pero las cosas se pueden complicar desde el momento que, ya a estas alturas, se ha visto algún foco puntual, algo totalmente inusual. La enfermedad está ahí, sólo hace falta se presenten condiciones para su desarrollo. Toca pues hacer una vigilancia permanente del viñedo y una actuación rápida cuando las circunstancias lo precisen. El momento más efectivo para realizar tratamientos contra botrytis es el comienzo del envero, a partir de entonces hay que estar atentos a la evolución de la maduración, a la sanidad de la uva y, a la meteorología hasta el final del ciclo, por si pudieran aparecer focos que hagan necesaria la intervención inmediata con fitosanitarios, o mediante técnicas culturales. Proceder con los deshojados en las caras menos expuestas al sol es a menudo conveniente para facilitar la aireación de los racimos y que los productos fitosanitarios penetren. Asimismo, se debe recordar la conveniencia de realizar en las viñas muy cargadas un aclareo de racimos que, aparte de facilitar la maduración de los que queden, reducirá los riesgos de enfermedades criptogámicas si vienen mal dadas.

Incidiendo de nuevo en la prevención, especial cuidado se tendrá con la polilla del racimo, insecto que hace la puesta sobre las uvas y propicia la podredumbre desde dentro del racimo. Hay que recordar que las técnicas de confusión sexual están dando muy buenos resultados. También, se pueden ver estos días en Rioja ataques de araña amarilla, las cuales se manifiestan por manchas amarillentas en las hojas basales de las variedades blancas y rojizas en las tintas. Para controlar esta plaga que puede afectar a la maduración es necesario vigilar los viñedos para, en su caso, intervenir.

En conclusión, estamos hoy, con la viña enverando, con aspecto excelente, pero a falta de los días más críticos y que definen verdaderamente la cantidad y calidad de la vendimia. Las reservas de agua acumuladas durante el invierno, unido a las altas temperaturas desde prácticamente la brotación, y las lluvias de los últimos días, pueden significar un adelanto de la vendimia. No obstante, mejor no aventurar: son los días desde el envero hasta la sazón del fruto los que marcan definitivamente la fecha de vendimia, cantidad y calidad de la cosecha. De aquí a entonces, es deseable, para que la maduración enológica llegue a feliz término,  que el sol caliente como corresponde al verano, alguna lluvia refresque (y no más) la vegetación y las temperaturas nocturnas nos permitan dormir plácidamente, señal que el salto térmico entre el día y la noche está dentro de lo habitual. Hay que tener presente que las heridas provocadas por plagas, enfermedades o granizo, la compacidad del racimo, altos rendimientos, vegetación muy espesa, fuerte vigor, hollejo reblandecido, etc. son parámetros que hacen peligrar una maduración en condiciones sanitarias satisfactorias.

Hemos visto como, el viticultor riojano, ahora en agosto, lejos de relajarse e irse de vacaciones, como lo solemos hacer todos los que tenemos la suerte de tener trabajo, debe permanecer en su puesto atento a la meteorología y a esos riesgos o escenarios anómalos, cada campaña distintos, que pueden dar al traste con el esfuerzo de todo un año.

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2 fotos, 2
Antonio Remesal 28-07-2015 | 11:51 | 0

Más miedo que a un torero, en una tarde de julio, le puede dar enfrentarse a dos “miuras”, me da a mí el escenario del que son testimonio estas dos fotos tomadas ayer en Rioja.

 La primera en Elciego muestra un racimo de Viura, aún sin enverar, contaminado con Botrytis. Algo totalmente inusual en estas fechas y estado fenológico.

 La segunda, de un viñedo en vaso de Laguardia, es de un racimo de Tempranillo enverado que cualquiera que lo viera podría pensar está tomada en los días previos a la vendimia.

Estamos pues ante un año realmente atípico en el que cualquier cosa puede pasar. Es por ello que, técnicos y viticultores, debemos estar especialmente alerta en los días que median hasta la vendimia, para actuar pronto y en consecuencia. Nadie quiere que el escenario de la campaña 2014 se repita. 

Mañana “en lo mejor del vino de rioja.com” analizaremos la campaña y los posibles riesgos del viñedo de aquí a la recolección de la uva.

 

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¿Quién se beneficia?
Antonio Remesal 27-07-2015 | 3:58 | 0

Leo en la sección “cartas al director” del “Diario La Rioja” la carta remitida por Miguel Angel Larreina González:

¡Consuma “productos” riojanos!

“La Rioja deja escapar a su juventud”,  reza un titular sangrante del periódico de hoy, denunciando el periodista  cómo es ésta la región española líder en migración de sus jóvenes porque no encuentran trabajo aquí.
A la par nos enteramos de que jóvenes y no tan jóvenes riojanos, ingenieros-enólogos excelentemente formados y buenos conocedores del viñedo Rioja, se han presentado a una plaza de Director Técnico del Consejo Regulador Rioja, la empresa propiedad de los 18.000 viticultores y bodegueros de La Rioja, Álava y Navarra. Por encargo del Consejo, una consultora bilbaína  realizó durante los meses de abril-mayo el proceso de entrevistas a los numerosos pretendientes, era un puesto bien remunerado, y elevó a los responsables del Consejo el grupo de candidatos que mejor cubrían los requisitos requeridos. El Consejo hace público el viernes el candidato elegido que, sorprendentemente, es un joven gallego  ¡¡¡con experiencia en los viñedos del Bierzo y sin ningún contacto profesional con los viñedos y bodegas Rioja!!!
¿Del Bierzo? En efecto, el candidato finalmente elegido en Logroño es de una minidenominación sin punto en común con la problemática riojana. ¿Qué sabe, por ejemplo, del proceso de maduración de nuestro Tempranillo, responsabilidad que asumía cada verano el antiguo director técnico?  Nada de nada. Y prueba de ese desconocimiento es que los responsables del Consejo se han visto obligados a nombrar un subdirector técnico que compense esas carencias.
¿Es que no hay técnicos riojanos, alaveses o navarros con mejor conocimiento que el elegido en temas relacionados con el Rioja? ¿Es que los 18.000 viticultores y bodegueros del Rioja, que son los que le pagan el sueldazo, no tienen en su familia o en su bodega a un técnico que sepa más del tema que el contratado? ¿Cuántos técnicos riojanos había en la lista propuesta por la empresa seleccionadora? ¿Cuáles eran los méritos de cada uno de ellos en relación al candidato elegido?
¿A quién beneficia y a quién perjudica la elección de un joven foráneo desconocedor de la problemática del Rioja? ¿Cui prodest?

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Solagüen Cepas Viejas Garnacha 2013
Antonio Remesal 21-07-2015 | 3:55 | 0

El vino que, hoy, me apetece…

Solagüen Cepas Viejas Garnacha 2013

Bodega: Solagüen, Labastida (Álava)

Teléfono: 945331161

Internet: solaguen.com

Zona/D.O.: DOCa Rioja

Tipo de vino: Tinto

Cosecha: 2013

Variedades: 95% Garnacha, 5% Tempranillo

Botellas/año: unas 7.000

Precio: Entre 8 y 9 euros

Puntuación: 9/10 

Cesar Castro, responsable de viñedos de la Cooperativa de Labastida, ha seleccionado las uvas de los mejores viñedos de Garnacha de los viticultores socios y las ha puesto en manos del  enólogo Manu Ruiz, para elaborar este magnífico vino. Tanto me gusta  que quiero sea el vino que inaugure esta sección del blog: “el vino que, hoy, me apetece…

El toque de tempranillo y madera francesa a una garnacha, que por sí misma hubiera dado un gran vino, es lo que se distingue de otros vinos monovarietales de garnacha. Con la combinación de las dos cepas, el vino se hace accesible a paladares acostumbrados al tempranillo dominante de la mayoría de los tintos de Rioja.

 Como defecto sólo puedo poner uno, el precio. Tan barato para lo que de verdad ofrece, que cuando se acabe descubriendo, sus apenas 7.000 botellas, no nos van a llegar para todos.

 Cata: sabroso, toques balsámicos, tostados agradables provenientes de la madera francesa en la que se envejece el 5% de la uva de tempranillo que lleva.  Con la madera justa para no enmascarar la sabrosa fruta de la garnacha. Redondo de trago largo. Perfecto para beber solo o en compañía, para disfrutar de una sola copa, o de las que, la comida que acompañe, requiera.

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Vinos con alma versus vinos globales
Antonio Remesal 21-07-2015 | 9:13 | 0

Hoy me refiero, de nuevo, al controvertido asunto de la zonificación argumentando los motivos para su defensa.
Según el catedrático Mario Fregoni, figura mundial de la viticultura,  por zonificación se entiende la investigación del territorio, resultado de la interacción entre el viñedo y el medio natural, con el fin de repartirlo en zonas relativamente homogéneas. Esta definición comprende las acciones desarrolladas para la ampliación del conocimiento del terreno, con uso o posible uso de viñedo, y su clasificación en función de sus particularidades diferenciales con el objeto de reforzar su valoración. Por consiguiente, el principio que guía la zonificación es la clasificación del territorio en unidades vitivinícolas homogéneas, de acuerdo a su vocación vitícola e independientemente de fronteras artificiales. La zonificación debe estar basado en la aptitud vitícola de los diferentes espacios agrícolas, de modo que queden establecidas las diferencias y singularidades de las distintas realidades vitivinícolas dentro del territorio de la Denominación, no únicamente de suelo, como parece sugerir la adaptación del término al español “terruño”.

La zonificación se justifica por si misma al promover la excelencia y porque añade un fundamento más para la elección en la compra


Vayamos por partes:

Ahora mismo, cuando el consumidor compra o pide un vino en un bar o restaurante, puede elegir entre un Joven, un Crianza, un Reserva o un Gran Reserva, es decir un vino de acuerdo al tiempo de permanencia en barrica, único criterio para establecer categorías en la Denominación. Dentro de cada categoría, e incluso subzona, se encuentra con calidades diversas y también con grandes diferencias en precios, lo cual el comprador no entiende, al tratarse de vinos de la misma región, añada y tipo de elaboración. Ante el dilema de elección entre una oferta tan amplia y tratando de evitar frustraciones por expectativas no cumplidas, la decisión se dirige generalmente a las marcas consolidadas, que son, a priori para el cliente no suficientemente informado, la única garantía de acierto. Otra cosa sería si el comprador pudiera elegir un vino de una entidad geográfica menor determinada, bien porque la misma dispone de un perfil de vinos que se adaptan a sus gustos, o bien, porque sepa que los requisitos que la misma zona se autoimpone son ya de por sí aval suficiente. Hablaríamos, en este supuesto, de zonificación.

La zonificación supone un reconocimiento a la calidad y una recompensa al esfuerzo y trabajo bien hecho. Cuando la calidad se valora, todos durante el proceso productivo se vuelcan para conseguirla. En un contexto en el que la calidad no se aprecia, se tiende a la viticultura productivista, al arranque de viñedos viejos, a la mecanización, al uso de clones con mayores rendimientos, a la implantación de la viña en terrenos más fértiles, al abuso del riego…. En definitiva, en cada momento se adapta el negocio al patrón que genere mayor liquidez inmediata,  lo cual repercute, para bien o para mal, en la bondad final del producto. Se producen así dientes de sierra en el ciclo económico que se han repetido en la historia del Rioja, (también recientemente en otras regiones cercanas), y que, si existiera una clasificación de terruños con ofertas diferentes fácilmente reconocibles, se minimizarían. Igualmente la zonificación supondría una motivación extra a bodegas y viticultores por mantener un nivel, o superar si cabe, una categoría determinada.

Aparte de los dos aspectos mencionados, en una denominación como Rioja con la gran diversidad de condiciones que nos encontramos, la zonificación resulta prioritaria, para, entre otras cosas:

– Reafirmar la tipicidad con vinos que sean reflejo de los lugares donde se ubican, con la máxima expresión del suelo, del microclima particular, de sus viñas, y de las técnicas tradicionales. Se afianza así la identidad para huir de la estandarización, vinos con alma versus vinos globales.
– Facilitar  la coexistencia y el impulso de vinos con requerimientos de calidad por encima de los mínimos marcados por la DOC, refrendados e incluidos en la misma.
– Disminuir la erosión genética, contribuyendo  a la conservación de la viticultura que bien pudiera llamarse “heroica”, que si no se diferencia no es sostenible económicamente: pequeñas parcelas con viñedo viejo y enorme diversidad vegetal que se mantienen sin apenas mecanización y mínimo uso de fitosanitarios.
– Evitar la competencia directa (y desleal) de vinos cuya exigua calidad no merece su entrada en el canal Rioja y que venden debido a su bajo precio.
– Aumentar el grado de conocimiento técnico de las interacciones de los diferentes terroir con las variedades y vinos producidos con vistas a la mejora.
– Con la creación de zonas con requerimientos más exigentes se conseguiría minimizar movimientos de tierra previos a la plantación o prácticas culturales que van en detrimento de la calidad y del paisaje.
– Reforzar la confianza del consumidor que dispondrá de una oferta de vinos con diferentes atributos entre los que poder elegir.
– Promocionar aquellas elaboraciones con peculiaridades específicas en áreas determinadas (maceración carbónica, claretes,…)
– Aumentar la competitividad. Las regiones vitivinícolas mundiales con mayor tradición tienen la zonificación establecida, algunas desde hace más de un siglo, por lo que el mercado tiene asimilado un sistema que discrimina zonas dentro de las denominaciones.
– Dentro del actual contexto de liberalización de plantaciones, desechar aquellas zonas sin aptitud para vinos de calidad, estableciendo limitaciones a la plantación bajo el amparo de la marca colectiva Rioja o, incluso, en las diferentes zonas que pudieran establecerse.
– Acallar disidencias de bodegas que demandan  una distinción para sus producciones Premium.
– Facilitar distintos modelo de negocio, incluso dentro de la misma bodega, sin pérdida de trasparencia, así como la irrupción de emprendedores.
– Permitir una mayor autonomía en la gestión de las diferentes unidades geográficas vitivinícolas que se establezcan, haciendo factible la toma de decisiones unilaterales. Siempre sobre materias que el Consejo Regulador pudiera considerar dentro de su competencia.

Como “peros” a la zonificación hay que decir que es esta una labor que no se hace de hoy para mañana, requiere el consenso del sector y, en su ejecución, que pudiera realizarse en diferentes etapas, debe primar el rigor técnico, dejando aparte intereses particulares, prejuicios, querencias y desavenencias políticas. Continuaremos hablando de este controvertido tema.

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.