La Rioja
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Fecha: octubre, 2015
F.C. “Cantidad” 1 – F.C. “Calidad” 0
Antonio Remesal 30-10-2015 | 3:00 | 4

Menudo gol, metieron ayer, los que piensan que el negocio de Rioja está en el volumen de litros de vino vendidos a los que creen en el valor añadido de la excelencia.

El gol entró despistando a la defensa con una “vaselina” (no sé si se dice así, no soy futbolero) sin que el sector productor, atento a una cifra 2.000 ha, se enterara.

Sólo, sin contar el aumento de superficie anual aprobado, que es “el chocolate del loro”, fueron aprobados ayer vía incrementos de rendimiento en viña y bodega, para los tres próximos años, lo que va a suponer un 10% más de vino de Rioja cada año (equivalente a 6.500 hectáreas o 50 millones de kilos de uva). Lo dicho golazo.

 

La foto tomada no hace muchos años es posible se repita en los próximos.

Ya en la rueda de prensa posterior,los que apuestan por la cantidad se lamentaban como si la victoria hubiera sido derrota. Así  suelen hablar las estrellas de fútbol.

 

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Juntos pero no revueltos
Antonio Remesal 29-10-2015 | 10:28 | 0

Rioja es una región vitivinícola múltiple y diversa que precisa el reconocimiento de sus singularidades.

Se proponen medidas que satisfagan a la pluralidad de realidades de la Denominación y propicien la pervivencia de  un modelo de Rioja enfocado a la auténtica calidad.

Tratando de ilustrar las dificultades que tiene la gestión de una nación diversa como es Francia, a Charles de Gaulle se le atribuye la reflexión “¿Cómo se puede gobernar un país que tiene 246 diferentes clases de queso?”. Les explicaré que tiene que ver esto con el vino Rioja.

Como todos sabemos Rioja es una indicación geográfica de vino de calidad, con el rango distintivo de Calificada, que se extiende por tres Comunidades. La denominación cuenta con unas 800 bodegas, parte de ellas son grandes empresas, incluso multinacionales, otras medianas y muchas son pequeñas bodegas de cosecheros, de las cuales 200 de ellas no embotellan. La uva se produce en unas 120.000 parcelas de más de 16.500 titulares, en alrededor de 63.000 has de viñedo, con terrenos con características edafológicas, microclimas, topografías y tamaños de parcela diversos, que dan lugar a sistemas diferentes de explotación. De los viticultores de Rioja, cada uno de su padre y de su madre, unos tienen a la viticultura como único medio de vida y para otros esta es sólo una fuente de ingresos extra; algunos son elaboradores, otros no…

La gestión de la Denominación la lleva a cabo el Pleno (con 32 miembros) y las Comisiones  en las que participan más de 50 vocales (ya lo dijo Napoleón: “si quieres que algo no funcione crea una comisión”). Se sientan por tanto en una misma mesa (sin contar la propia plantilla del Consejo) una multitud que actúa en nombre de agentes (grandes bodegas, cosecheros, viticultores) con intereses y economías dispares, pendiendo de administraciones con legislación y políticas diferentes y, como vemos todos los días en la prensa, con discursos  antagónicos.

Una dificultad en la gestión, ligada a la diversidad, es el peso que cada organización sustenta en las instituciones de la DOCa. Cuando es necesario tomar decisiones de transcendencia las grandes bodegas, matemáticamente con mayor representación, se llevan siempre el “gato al agua”. Empresas más centradas en su cuenta de resultados que en las consecuencias que una política restrictiva de precios a sus proveedores tiene, a medio-largo plazo, en la pervivencia del tradicional modelo de Rioja. Modelo cuya columna vertebral es la viticultura que se está reconvirtiendo y transformando y de algún modo perdiendo sus señas de identidad.

Estamos, por consiguiente, en un sistema plural, en el que se disputan cuestiones que afectan de manera determinante a la sostenibilidad del Rioja y cuyas soluciones, viniendo de una organización poco cohesionada, escasamente técnica y dispersa en intereses, son, a menudo, “pan para hoy y hambre para mañana”. Por si fuera poco, si las diferencias son grandes entre operadores  lo son también entre los miembros con la misma actividad. Porque ¿quién hace más por la marca Rioja, aquel viticultor que cultiva sus viñas con el máximo esmero en condiciones difíciles y obtiene como fruto de su trabajo calidad, que luego no se compensa en precio, o aquel que se apunta al carro de Rioja porque ve en la viticultura una alternativa a otros cultivos menos rentables, rentabilizando su actividad a base de obtener los máximos rendimientos con el mínimo gasto?, ¿aquella bodega con planteamientos de futuro, consciente del valor de cada eslabón en la cadena productiva del vino, que lucha por mantenerse en el mercado de forma consecuente con productos dignos del nombre Rioja o, aquella para la que cuadrar sus números es la prioridad, sin importar a costa de qué o de quién?

Por otra parte, la multiplicidad de modelos vitivinícolas en la denominación, da lugar a calidades heterogéneas que, de momento, comparten el mismo nombre Rioja. Nada tiene que ver el esfuerzo que requiere el cultivo de una hectárea, en cinco parcelas distantes, en vaso, con marco estrecho, en pendiente en Ábalos, por poner un ejemplo, con el necesario para cultivar una parcela de regadío de una hectárea, en espaldera totalmente mecanizada en Azagra (donde, por cierto, también se hacen muy buenos vinos). Tampoco es comparable la apuesta que, contra viento y marea, hacen determinadas bodegas por la calidad, acorde con el prestigio de la Calificada, con otras que buscando liquidez rápida, ponen en cuestión la marca Rioja con productos o precios que no están a la altura. Sin embargo, todos venden con el mismo sello y todos se dirigen a los mismos mercados.

La fórmula aplicada según el sistema de gestión actual de “café para todos” a la larga va  contra  la protección y el fomento de la calidad y, aunque pueda ser igualatoria, no es justa: hay esferas de la sociedad que la justicia implica igualdad, en otras no son términos sinónimos. Es por todo esto, por lo que, si bien cualquier planteamiento de negocio es respetable, no podemos permitir que el modelo que defiende la calidad a ultranza acabe siendo la excepción a la regla. Es preciso la identificación de las singularidades y el respaldo de aquellas realidades que, apostando por la excelencia, no pueden competir en el diario rifirrafe comercial con los riojas “al uso”, pero que dan distinción a la DOC y permiten vender en mercados en los que el precio no es el único argumento de venta.

Ante un panorama diverso y variopinto, en el cual radica gran parte de la riqueza de Rioja, se impone, aun cuando eso conlleve mayores trabas en la gestión, la implementación de medidas valientes y audaces que conduzcan a un escenario más justo y sostenible. Entre ellas:

• Puesta en marcha del observatorio de precios. Con interlocutores conscientes que la calidad tiene un coste.

• Zonificación en función del terroir y características del vino producido. Al margen de límites político-administrativos y sin establecimiento previo de niveles de calidad. Las zonas irán con el tiempo adquiriendo nombre y el mercado pondrá a cada una en su sitio.

• Control por parte del Consejo Regulador para que las bodegas embotelladoras no puedan hacer figurar la procedencia de uvas de viñedos viejos, en más botellas que las que por superficie de viñedo viejo, propio o procedente de proveedores, puedan acreditar.

• Posibilidad de distinción e etiquetado con indicativos no contemplados actualmente, que permitan una diferenciación, mención al origen o sistema de producción. Para aquellos que puedan acreditar modelos o prácticas alternativas en pro de la calidad.

Sí, todos tenemos derecho a jugar. Pero pongámonos antes de acuerdo en que liga (o ligas) queremos hacerlo, agrupémonos por categorías y asignemos a cada uno su puesto en el equipo. Esta secuencia de acciones, traducida al campo del Rioja, es necesaria para, en mi opinión, la clarificación, superación de diferencias, minoración de agravios y a la pervivencia de la esencia del Rioja.

Artículo publicado en el “Diario de La Rioja” el 15/10/2015

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Abel Mendoza Graciano Grano a Grano 2012
Antonio Remesal 14-10-2015 | 9:58 | 0

Bodega: Bodega Abel Mendoza Monge, S.L., San Vicente de la Sonsierra (La Rioja)

Teléfono: 941308010

Internet:

Zona/D.O.: DOCa Rioja

Tipo de vino: Tinto

Cosecha: 2012

Variedades: 100% Graciano

Botellas/año: 1750

Precio: unos 40 €

Puntuación: 9.0/10

 

He coincidido con Abel no mucho más de media docena de veces, recuerdo cada una de ellas, con él siempre se aprende algo, siempre te deja algo para la reflexión. Desde el primer contacto, uno se da cuenta que estamos ante todo un personaje. Sus vinos ratifican que lo que pregona no es palabrería hueca; y es que Abel, siempre acompañado de su mujer Maite, sin quién, estoy seguro, nada sería lo mismo, es la pura esencia de la tierra. El cuidado que, él mismo, con sus manos, pone en su trabajo, su apego a la tradición, a lo auténtico, se refleja a la perfección en sus vinos. Desde su joven de maceración carbónica, Jarrarte, hasta los elaborados con variedades minoritarias de los que otro día hablaremos. 

He utilizado la palabra tradición, pero no se crean que por eso esta bodega renuncia a la innovación, al descubrimiento de cosas nuevas. No, nada de eso, y como muestra este monovarietal de graciano, que rebate a los que dicen que esta variedad es sólo para mezcla. 

Procede este vino de viñas viejas de San Vicente de La Sonsierra, cultivadas, aunque no figure en la etiqueta, siguiendo métodos de agricultura biológica, respetuosa con el medio ambiente, (y claro, con los que nos vamos a beber el vino). Esta filosofía es la que aplica en todo el proceso, desde la viña a la bodega.  

Como el nombre del vino indica, una vez vendimiada la uva, el racimo se desgrana grano a grano. Se fermenta en acero inoxidable con temperatura controlada y se realiza la segunda fermentación, la maloláctica, en barricas de roble francés. 

El vino permanece en barrica nueva durante 18 meses realizando varios trasiegos durante ese periodo. 

Su precio, aunque puede parecer elevado, no lo es: éste es un vino que vale muy bien lo que cuesta. Estamos ante viñedos de muy bajo rendimiento, en los que prácticamente todas las labores y tratamientos se realizan de forma artesanal, culminando con el desgrane a mano, para no romper las uvas, y una larga permanencia en barrica nueva francesa. 

Se presenta en estuche de madera lo que lo hace muy adecuado para regalo a cualquier aficionado al vino.

Cata: Color rojo picota brillante, aromas acusados a fruta madura, tostados. En boca tiene una entrada refrescante pero con cuerpo, acidez correcta, con notas especiadas, dulces incluso, apenas tánico, aterciopelado, bastante largo.

 

Para servir a 15-16 grados y acompañar, por ejemplo, ahora que entrado el otoño el cuerpo pide algo contundente, unas patatas con chorizo o unas pochas a la riojana. Maite me indica que marida muy bien con chocolate negro, caza, queso, pasta, risottos,…y como final de una comida larga debido a su frescura. No tengo la menor duda que así será. 

¡Ah!, y si tienen ocasión acérquense a San Vicente. Conozcan la bodega, sus viñas, y …a Abel y a Maite, seguro que volverán. 

 

 

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.