La Rioja
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Preguntas y respuestas sobre la clasificación de vinos Rioja
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Antonio Remesal | 13-01-2017 | 07:50

La propuesta presentada sobre clasificación-segmentación de vinos de Rioja ha suscitado numerosos comentarios en las redes y muchas preguntas se me han hecho en persona. Transcribo algunas de ellas  que espero resuelvan las dudas. Quedando está página abierta para seguir completándola a medida que me vayaís planteando más cuestiones.

¿Cuáles son los motivos principales que justifican la propuesta de diferenciación-segmentación por calidades?

De un modo u otro la segmentación y/o diferenciación existe en todas las denominaciones de origen de vino más prestigiosas del mundo. Igualmente, no existe empresa que se precie que no segmente sus productos en primeras y segundas marcas. Si se hace de forma generalizada en el mundo comercial es porque funciona. Rioja, que además de una zona productora de vino es un negocio del que viven muchas personas, no puede ser ajena a las reglas del mercado. Además:

  • La diferente presentación de los vinos elaborados de acuerdo a cada uno de los niveles, una Pirámide de Calidad del Rioja, dará idea inequívoca al consumidor de la calidad del vino que se va a encontrar cuando abra la botella. La tipificación permite elegir entre la oferta existente sin sorpresas posteriores. El consumidor debe igualmente conocer lo que está comprando, de donde viene el vino y como se produce.
  • La clasificación de los vinos de Rioja que se propone se hará de acuerdo al modelo productivo seguido que, inevitablemente, con los controles precisos, va a dar lugar a un mínimo nivel de calidad, definido previamente para cada segmento. Está clasificación tiene la ventaja que es muy sencilla de aplicación y además no viene impuesta. El viticultor o bodega elije el/los modelo/s de producción que desee orientando su explotación y las técnicas de cultivo al tipo/s de vino/s que quiera producir.
  • La gran la diversidad de Rioja y sus condiciones permiten hacer un gran abanico de calidades de vinos: desde los vinos más excelsos a, otros, con un buen trabajo enológico, simplemente correctos.
  • La organización de los vinos en una pirámide de calidad permite orientar la viticultura para producir vinos según la vocación vitícola de cada viñedo. Cualquier opción que se elija puede ser rentable y es el viticultor conjuntamente con la bodega receptora de la uva, de acuerdo al potencial vitícola de cada viña y su interés, los que deben elegir a que categoría deben orientar la producción de cada viñedo.

 

¿Cómo se segmentan e identifican los vinos?

Los vinos de Rioja se segmentan en 3 niveles de calidad decreciente.

En el primero, la máxima expresión de Rioja, se incluirán los producidos en viñedos con rendimientos más bajos, inferiores a los actuales máximos, con técnicas de cultivo más exigentes, vendimia a mano, con rendimientos de transformación más bajos y parámetros analíticos más estrictos elaborados con preponderancia de las variedades locales.

En el segundo nivel de calidad se permitirían rendimientos ligeramente más elevados que los actuales en variedades tintas, y ligeramente inferiores en blanco. El sistema de cultivo sería más extensivo, permitiéndose la vendimia mecánica. Únicamente se podrían elaborar para este nivel vinos jóvenes, de corta crianza (se indicaran los meses de barrica) y crianzas.

Y por último, la gama más baja de Riojas correspondería a aquellos viñedos que por su ubicación, sistema de explotación intensiva o rendimiento, no son aptos para vinos que destaquen por su calidad, que sin embargo superan los umbrales mínimos de Rioja dentro de esta categoría. Son vinos destinados al gran consumo, para beber pronto en los que se introduce como novedad la posibilidad de envasar en bag in box y aportar sabor roble mediante maceraciones con chips o similares.

Cada nivel irá perfectamente identificado para que el consumidor pueda elegir entre una amplia oferta de Riojas con la garantía de que el vino que adquiera se ajusta al nivel de calidad al que pertenece. Se propone como identificación sencilla la de una fina banda o lazo de color oro, plata y bronce en el gollete o cuello de la botella según los vinos pertenezcan a la primera, segunda o tercera categoría respectivamente.

Con este sistema además de las ventajas indicadas anteriormente se consigue atender mercados a los que ahora no se puede llegar, bag in box, vinos maderizados, semicrianzas, etc. El mercado se expande en tamaño, se diversifica y con la transparencia se mejora la imagen del Rioja
¿Porque una propuesta de clasificación de vinos ahora que el Consejo Regulador está a punto de dar los primeros pasos para la zonificación con los vinos singulares, vinos de pueblo, de parcela,…?

La posibilidad de incluir en la etiqueta la mención al pago de origen (vinos de pueblo, de parcela,..), va a ser sin duda un avance en una carrera larga. Serán necesarios muchos años hasta que viticultores y bodegas se vayan adhiriendo, se definan los viñedos y bodegas adscritos a cada unidad geográfica, se regule, se determinen y erijan en su caso, los organismos de control, el modo para la implementación de los controles, y, por último, que el consumidor y el mercado entiendan y reconozcan las clasificaciones.

Las zonificaciones o clasificaciones de los vinos con arreglo al territorio, como son las que se plantean, son extremadamente complejas, y en las que entran en juego muchos intereses, precisamente por ello, resultan muy polémicas dando lugar a multitud de reclamaciones y pleitos interminables. Así en Burdeos, lo que finalmente concluyo en la Clasificación Oficial de 1855 tuvo precedentes que no llegaron a cuajar desde dos siglos antes. Cuando por fin se materializó lo hizo únicamente para dos regiones: Medoc y Sauternes. Desde entonces los litigios y disputas son continuos, no solo con la Clasificación Oficial, sino con todas las que se han ido creando después en el resto de regiones de Burdeos.

Lo que se haga en los próximos años en Rioja, permitirá identificar el territorio específico del origen de algunos vinos pero alcanzará solo a un número limitado de viticultores y bodegas con lo que el resto estará como antes o peor al quedar sin ningún atributo diferenciable. La clasificación propuesta llega a todo el mundo y permite que viticultores y bodegas se posicionen en el modelo de negocio que le interese en función de sus circunstancias particulares, sabiendo a priori los mercados a los que pueden aspirar.

¿Costaría mucho implantar la clasificación que se propone?

Lo que aquí se plantea tiene la ventaja de su sencillez. Su implementación podría llevarse a cabo de forma inmediata, incluso para el 2017, con sencillas modificaciones en el Reglamento. No se trata sino de hacer lo que muchas bodegas ya están haciendo: cuidar cada viñedo en función del tipo de vino que se quiera obtener, controlarlo y registrarlo.

Este sistema tiene la particularidad que no viene impuesto por una autoridad técnica o política sino que cada uno pueda elegir el tipo de vino que quiere hacer, según las posibilidades de su explotación, y de lo que considera le puede resultar más rentable.

Con esta clasificación de los vinos se pretende igualmente dejar una posibilidad de diferenciación de aquellos viticultores o bodegas que no quieran o puedan adscribirse a ninguna unidad geográfica menor y sin embargo persistan en su idea de hacer calidad. Estos, con este sistema, tendrán un distintivo de la categoría de su vino avalado por la denominación que les distinguirá claramente y que el consumidor comprenderá fácilmente.

¿Pero estamos hablando de diferenciar los vinos, sin contar nada con el suelo ni edad de viñedo?
No exactamente. Lo perfecto está reñido con lo bueno. Si nos planteamos en Rioja una clasificación por terroir ni tus hijos ni los míos la verían concluida.
Para el segmento de mayor calidad irían las uvas procedentes de viñedos de más bajos rendimientos que se corresponden, generalmente, con los viñedos más viejos y por consiguiente plantados en los terrenos de mayor vocación vitícola, los más pobres, los que dan mejores calidades. Por otra parte los serán parcelas vendimiadas a mano, con menor rendimiento de transformación y elaboración más cuidada, siendo los requisitos analíticos y de cata más exigentes que los niveles inferiores. Aún con todo, no se renuncia a las clasificaciones por terroir en las que se debe seguir trabajando.

Creo que entonces todos vamos a querer ser “oro” y lo que hagan mal unos, mancharan a todos los demás…No veo mal la diferenciación, pero creo que debería de haber más requisitos….

Partes de la idea que el primer segmento tiene que ser el más rentable y no tiene por que ser así. Se puede ganar dinero produciendo con bajos costes y altos rendimientos un vino correcto con bajos costes de envasado, distribución y publicidad, avalado con la calidad Rioja.

Sabemos también que desgraciadamente no todas las parcelas de viñedo en Rioja son aptas para hacer vinos Premium.

La propuesta me parece muy acertada y conveniente en este momento, salvo que no catalogaría los vinos como un pódium ya que simplemente se tratarían de vinos diferentes pero ni mejores ni peores, distintos para frecuencia de consumo y distintos consumidores.

Es precisamente un pódium lo que propongo, una segmentación de los vinos de acuerdo a la calidad. A distintos modelos de viticultura, distintos suelos y condiciones corresponden diferentes vinos, también bajo el punto de vista cualitativo y además totalmente objetivable.

Los rendimientos por hectárea para cada segmento de calidad me parecen demasiado altos.

Las cifras indicadas de rendimientos son orientativas, es el sector quien debe determinar los rendimientos máximos para cada nivel así como los parámetros de calidad que correspondan si la propuesta se llevará a cabo.

¿En la categoría más baja indica que los envases no llevarían contraetiqueta de Rioja?

No la tradicional que conocemos de Joven, Crianza, Reserva o Gran Reserva. La contraetiqueta sería diferente creada al efecto para este tipo de vinos.

Lo mismo se haría para los vinos especiales, vinos de alta expresión, de garaje o similares, (que están en el segmento de calidad más alto) dejarían de llevar la etiqueta con la que ahora habitualmente se presentan para crear una especial. Se desmarcarían así del resto de vinos y pagarían los impuestos que les corresponde por el precio al que normalmente se venden.

En este blog “hablando de vino” y en los artículos que escribes “en lo mejor del vino de Rioja” se aprecia cierta desconfianza sobre el futuro de la Denominación.

Rioja está creciendo en ventas al mismo ritmo que su potencial productivo, lo que es todo un triunfo de la Denominación, otra cosa es que ese crecimiento sea sostenible y ahí radican mis dudas. Creo existen ciertos indicadores peligrosos que son motivo, según mi lectura, de preocupación. Entre ellas, la disminución del número de pequeños elaboradores y cosecheros, la concentración de la producción en cada vez menos operadores que son a su vez cada vez más grandes, el mayor número de hectáreas de viña que un viticultor necesita para subsistir, los cambios de los hábitos de consumo y sobre todo la deriva a la productividad y descuido por la calidad.

Se refleja que en general cada día la calidad de Rioja es menor en hechos como el pacto trianual del aumento de los rendimientos pactado en el sector, en la continua intensificación de la viticultura con material vegetal muy productivo, en el goteo continuo de arranque de viñedos viejos, en el hecho que, algunos años, las mejores uvas se queden colgadas sin vendimiar, en la plantación indiscriminada sin criterios de vocación vitícola, en la pérdida de diversidad genética,…

Son todos indicadores que obligan a “ponernos las pilas”. El mundo va muy rápido y en pocos años los escenarios cambian totalmente. La reputación del Rioja está cada vez más devaluada mientras otras zonas vitícolas no están precisamente dormidas.

¿Entonces, consideras que el prestigio de Rioja es bajo?

Parte del vino que vendemos es, digamos, solo regular a un precio barato, otra parte es vino de gama estándar de Rioja a precio muy competitivo, y algunas bodegas, pocas, consiguen codearse con las mejores del mundo ofreciendo vinos excepcionales a precios muy por debajo de los que están a su altura en calidad de otras denominaciones de prestigio. En todo caso el éxito de Rioja radica en ofrecer siempre buena relación calidad/precio

Basar las ventas en una buena relación calidad/precio es muy peligroso. Si la calidad baja, estamos obligados a reducir continuamente el precio, para ser competitivos. Pero la reducción de precio siempre conlleva una pérdida de categoría y va en detrimento del prestigio, que siempre va unido a un precio alto. Además, por mucho que se baje el precio siempre habrá alguien que venda más barato.

Rioja se desenvuelve muy bien compitiendo con vinos de una gama intermedia de calidad pero su presencia en la liga de los grandes se limita a honrosas excepciones. Los comerciantes se quejan de que el mercado no admite precios altos de Rioja. Es difícil que en condiciones normales alguien pague más de por ejemplo 20 Euros por una botella de Rioja, cuando lo paga sin dudarlo por un Burdeos, Borgoña, Barolo, Quianti, Champagne, Mosela, Piamonte, Sonoma o Napa.

La reputación de Rioja permite que los vinos baratos se vendan bien pero para el bodeguero que hace calidad, pero, por tener mayores costes, no puede vender a precios en la línea de la mayoría de Riojas con la misma contraetiqueta, se queda fuera del mercado, complicándosele no solo vender sino hasta que sus vinos sean catados.

Con la competencia de fuera es aún más difícil ya que no se puede ir con un precio por encima del que corresponde a la categoría en la que el mercado ha puesto al Rioja: más en la estantería de chapa que en la de madera.

Además el aval que ofrece Rioja como DOC vale poco, eso es al menos lo que manifiestan muchos bodegueros y comerciales.

¿El aval de Rioja es insuficiente?

La salida al mercado de vinos de calidad corriente, que inevitablemente lo son algunos vinos de Rioja, no lleva más que a una pérdida de prestigio. El consumidor debe poder estar seguro cuando está comprando un vino que, por ejemplo, un Reserva de Rioja, se elabore con las mejores uvas de las mejores cosechas, tal como se ha publicitado siempre. Cosa difícil cuando vemos Reservas en algunos supermercados o grandes superficies a 4 € botella. Con operaciones como esta no solo es la marca la que pierde crédito sino también la Denominación que los avala.

Los mínimos que marca la denominación para que un vino se embotelle como Rioja son muy pobres. Alcanzar 12º o una intensidad colorante de 4, , sin defectos, que no es más de lo que se exige a un vino simplemente correcto se hace en cualquier sitio y por cualquiera. Para ello no hace falta un aval de una DO y menos de una DOC.

Además, y lo hemos visto más que nunca esta vendimia, por el sistema “permitido” de compensación de cartillas o la no descalificación de viñedos con altos rendimientos, la uva procede en muchos casos de viñedos que no pueden dar lugar a grandes vinos.

¿Hacer un segmento de Rioja de baja calidad no puede llevar a un desprestigio de la marca Rioja?

En todos los sectores de consumo existen las primeras y las segundas marcas. Las segundas marcas permiten el acceso a determinados clientes que no pueden o quieren pagar por un producto Premium.

El descenso del consumo en los hogares y de los jóvenes puede ser debido en parte a que los vinos de calidad son caros y los vinos baratos son generalmente malos. Con el segmento más bajo de la pirámide de Rioja se trata de ofrecer un producto correcto a un precio asequible para todo el mundo, con la garantía que ofrece la denominación. Aumentamos el consumo y hacemos riojas para todos los segmentos del mercado y de acuerdo a las demandas variadas de producto y envase.

Evitamos, por otra parte, el fraude con vinos de excedentes reales de la denominación, o de otras denominaciones, envasados en La Rioja o en Rioja Alavesa, que se publicitan como de excedentes de producción de Rioja, etc. Algunos de estos vinos que circulan de manera alegal en botellas o envases bag in box son de una calidad deplorable que perjudican seriamente a la DOC Rioja.

Con la segmentación  ponemos negro sobre blanco la realidad  de Rioja, ponemos normas y límites con lo que ganamos en transparencia. El consumidor quiere tener las cosas claras: saber lo que compra y que el producto no le defraude.

Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.