La Rioja
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Fecha: enero, 2018
¿Por qué el vino tiene que pagar el pato?
Antonio Remesal 15-01-2018 | 12:13 | 0

Los precios elevados del vino en los restaurantes no benefician en nada al sector del vino… pero tampoco a los establecimientos.

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Es de general opinión que los márgenes que los restaurantes aplican al vino son altos. Cada empresa fija su política de ventas, así que para un mismo vino nos encontramos que su precio oscila en un rango muy amplio. Normalmente se multiplica por dos el precio de adquisición, lo cual no está nada mal, pero en los vinos más baratos puede llegar a multiplicarse hasta por cinco. Una ganancia de nada menos que un 500% sobre la suma de los costes de producción de la uva, elaboración, distribución y beneficios consiguientes de todos los operadores hasta que llega el vino al restaurante.
Otra pauta habitual es cargar una cantidad fija por botella, de modo que son los vinos de menor coste los más perjudicados. Añadir entre 4 y 6 euros por botella es lo habitual, prácticamente lo mismo para un vino joven que para un gran reserva o un vino especial. Es por eso que en muchos restaurantes saltar de un vino mediocre a uno digno no supone más que unos pocos euros por botella.
Si nos referimos a vinos de la DOC Rioja, los precios con los que nos encontramos en las cartas de restaurantes españoles fluctúan entre 5 y 10 euros para un vino joven, de 13 a 20 para un crianza y de 15 a 30 para un reserva. Fuera de España es otro cantar: los precios en restaurantes suelen ser más altos, con la salvedad de que suele existir la opción de pedir el vino por copas con lo que se puede acceder a referencias que de otro modo no nos podríamos permitir.
Supongo que en la mente de los que llevan la gestión económica del restaurante está la de suplir con el vino parte de los costes totales del mismo, de forma que al final el vino tiene que “pagar el pato”, pero esto ni beneficia al vino ni tampoco al restaurante. No hay una regla fija pero he observado que cuánto mejor y mayor surtido tenga el restaurante en su bodega menos suele cargar por él. Su mayor inmovilizado y menor ganancia por botella queda compensado con una mayor rotación y satisfacción del cliente. Cuando el precio es accesible las botellas caen una tras otra con alegría. Parece que en esta cuenta no han caído muchos restaurantes que a la vista del precio del vino nos están invitando directamente a pedir una cerveza bien fresca.

Un precio abusivo del vino deriva a otras bebidas, principalmente agua y cerveza y, en caso de que los clientes opten por vino, disminuye la rotación

 
Una mesa escasa en vino cuando la comida lo pide deja una sensación de parquedad en los comensales que seguro no es la que desea el restaurador. ¿No sería mejor cargar un poco más en los platos que sobrecargar el precio del vino? Es entendible que los productos perecederos, como puede ser una carne, un pescado o una verdura, se presenten caros en la carta ante la incertidumbre de que, si no se venden en un margen de tiempo más o menos reducido, el cocinero o propietario se los tenga que comer con patatas.
Ahora bien, esta justificación no es aplicable al vino: el vino es un producto que si se sabe elegir no solo no empeora con el tiempo, sino que, bien tratado y almacenado, mejora multiplicando su precio con los años. Una gestión razonada de los stocks de la bodega del restaurante permitiría, a partir del “vino de la casa” -figura de la que no se saca el suficiente rendimiento- brindar un producto de calidad, ofrecer cada vino en los momentos de consumo más adecuado e incrementar la satisfacción del cliente. Además se incentivaría el consumo e incluso se podría atraer al restaurante a clientes aficionados al vino dispuestos a catar referencias varias. Está claro que el objeto de un negocio, es ganar dinero, la forma de hacerlo puede ser a base de vender mucho con márgenes reducidos o menos con márgenes amplios.
En un negocio de restaurante, establecimiento donde se sirven comidas y bebidas a cambio de dinero, puede parecer indiferente que el margen provenga del “comercio” o del “bebercio”, pero no lo es. Un tratamiento inadecuado, sea de la comida o de la bebida, puede ser igualmente perjudicial para el prestigio del restaurante. Entiendo que el mérito de un restaurante es hacer comida rica y en lo que se refiere al vino, no lo es tanto servir referencias exclusivas, sino hacer una buena elección de la bodega, con condiciones de guarda y servicio digno y con precios ajustados. Es por esto que abogo por que los restaurantes dediquen sus esfuerzos a estos menesteres, que no son otros que el de la excelencia y huyan de lo fácil: del sota, caballo y rey de los vinos y precios altos. Y es que los atajos, en esto y en casi todo, no suelen llevar a buen término.
Otra cuestión fundamental es la rotación que el restaurador debe hacer de sus vinos. La restitución de stocks debe ir relacionada no solo con las ventas de cada referencia, sino también con el servicio de reposición de cada bodega, de las condiciones que el local tiene para la conservación del vino y con las posibilidades de mejora o no que el vino tenga en el tiempo. Las existencias deben ser lógicamente mayores en las referencias de mayor rotación pero relacionadas con las posibilidades de “guarda” del vino y del restaurante. No debiera preocuparnos, si tenemos una buena bodega, que en aquellos vinos que evolucionen bien con el tiempo su oferta sea superior a la demanda; ya habrá tiempo de recuperar el dinero con un vino que ganará de precio exponencialmente con los años si se ha elegido bien.
En definitiva, los precios elevados en los restaurantes van en contra de la difusión de la cultura del vino como elemento tradicional e insustituible dentro de nuestra gastronomía y es uno de los motivos por los que cada día el consumo es menor. La calidad de un restaurante se mide no solo por su cocina y el servicio que presta, sino también por disponer de una bodega a un precio razonable. Distintivo este último, vino de calidad a precio contenido, que no deben faltar en ningún restaurante riojano. O al menos eso es lo que esperamos los que aquí vivimos y, con más motivo, los que nos visitan atraídos por nuestra vinicultura.

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Como parecer un experto en vino sin serlo.
Antonio Remesal 09-01-2018 | 2:45 | 0

La técnica del postureo en el vino en 3 sesiones.

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COMO PARECER UN EXPERTO EN VINO SIN SERLO (I)

 

Hoy daremos alguna pista para manejar situaciones en torno al vino y quedar bien aunque solo sea a base de “vender humo”.

 

El juicio que los demás tienen de uno mismo es consecuencia de la imagen que proyectamos. Es por eso por lo que todos, en mayor o menor medida, nos esforzamos en mostrar nuestra mejor versión. Para ello se puede optar por el trabajo duro, hasta llegar a ser ciertamente bueno; o se puede tomar el atajo, lo que ahora se dice  “hacer postureo”, que no es otra cosa que aparentar ser aunque no se sea.

 

Lo de aparentar, o fingir ser lo que uno no es, lo hacemos todos en alguna ocasión; ahora bien, forjar una imagen falsa sólida y consistente requiere tiempo, persistencia, vocación y ciertas cualidades.

 

El primer atributo necesario es el de tener buena memoria. El postureo no deja de ser una forma de mentir por lo que si uno quiere que no le pillen en el engaño es preciso recordar cada detalle de lo dicho, para no incurrir en contradicciones, y aprender una serie de apostillas que el farsante debe soltar de carrerilla a la menor ocasión.

 

Además de la memoria para poder “dar el pego” son necesarias otras cualidades que, como la memoria, a mí me faltan; me refiero a la vocación, tener un propósito claro para no desistir, lo de aparentar de continuo es muy trabajoso, y capacidades dramáticas. Si no dispone de estos talentos mejor reconozca sus limitaciones y muéstrese natural o correrá el riesgo de quedar como un impostor.

 

Del grupo de “fantasmas” es necesario distinguir a aquellos privilegiados que, por saber expresarse bien, poseer una gran elocuencia, facilidad de palabra o un don innato en el manejo del lenguaje corporal, su mensaje siempre es entendido y cae bien, sacando un rendimiento enorme a sus cortos conocimientos. De uno u otro grupo, lenguaraces y  bufones, he conocido a auténticos maestros del postureo, algunos encumbrados a la categoría de gurús del vino que detrás de esa imagen cultivada, pero en realidad fingida y artificiosa,  se esconden  actores dignos del Oscar a la interpretación.

 

Sea usted del primer o del segundo grupo, si quiere pasar en sociedad por entendido, e incluso experto en vino, preste atención a lo siguiente:

 

Seguridad: lo que haga o diga que sea con firmeza, con aplomo, como si supiera lo que está haciendo o diciendo. No importa que un día pida “tinto de verano” o eche gaseosa al vino. Haga lo que haga si lo hace con credibilidad nadie le cuestionará. No actué como pidiendo permiso y no acabe las frases como si preguntara.

 

Cuidar las formas: gestos como coger la copa de forma correcta, por el tallo con las yemas de los dedos, servir lo justo, ni poco ni demasiado, un par de dedos (3-4 cm de altura); no rellenar una copa hasta que no esté vacía; no echar vino blanco en una copa que haya tenido vino blanco o viceversa sin antes envinar ligeramente con el vino nuevo o limpiarla; no pasarse en la bebida, la moderación va unida a la clase y al respeto por el vino. Todos estos son detalles del protocolo  que si no se siguen correctamente delataran a un novicio a la primera de cambio.

 

Elección del vino en el restaurante: Si tiene que elegir un vino y se paga a escote nunca vaya a aquel que tenga el precio más alto de la carta. Eso es precisamente lo que hacen los que no tienen ni idea de vino y quieren aparentar su gusto exquisito. En todas las denominaciones hay bodegas que trabajan muy bien con precios ajustados. El mérito que sus acompañantes le atribuyan será directamente proporcional a la bondad del vino e inversamente proporcional al precio pagado. Conviene tener alguna referencia en mente de las que nunca fallan. No se lance directamente a las más oídas y que se gastan más dinero en publicidad. Dicho sea de paso, algunas deberían dedicar más sus esfuerzos a hacer buen vino en lugar de invertir tanto en propaganda.

 

Si está fuera de viaje, en una zona de la que no conoce sus vinos, solicite asesoramiento al camarero o sumiller, ellos le recomendarán de acuerdo a lo que usted quiera pagar. Es de sabios preguntar y digno de alago ser humildes. Uno puede saber de vinos pero no hay porqué saberlo todo.

 

Antes de elegir es recomendable igualmente preguntar a los que están en la mesa si tienen alguna preferencia. Igualmente la elección del vino debe estar condicionada a los platos elegidos por el resto de comensales. La sola consulta sobre esto demostrará no solo conocimiento sino también sensibilidad.

 

Prueba del vino en el restaurante: Si usted ha elegido, a demanda del sumiller o camarero, le tocará dar el visto bueno antes de servir al resto de comensales. Ante esta circunstancia siga el siguiente rito: digno y estirado como corresponde a tan alto honor, coja la copa por el tallo, observe el color. Olfatee introduciendo la nariz en la copa sin mover el vino, agítela con movimientos suaves circulares, olfatee de nuevo y por ultimo tome un pequeño sorbo, pasando el vino por cada rincón de la boca. En condiciones normales el vino será correcto por lo que si no tiene claro que el vino tiene un defecto asentirá con la cabeza e inmediatamente pondrá la copa en la mesa para que le sirvan. Si aprecia algo anormal compruebe la etiqueta, pida el corcho, observe su aspecto y huélalo, hecho esto pídale al camarero o sumiller que cate él el vino. Si ha reconocido el problema, no titubee,  exprese su opinión con firmeza, por ej.: “este vino está acorchado, tiene Brett,…”. Aunque el defecto no sea tal nadie pondrá en cuestión a tamaño “experto”, le retiraran la botella y se habrá apuntado un gol.

 

Temperatura del vino: haga que le sirvan el vino a la temperatura correcta. Cada vino tiene la suya. Que el vino esté ligeramente caliente pase, ahora que el vino se tome muy frio demuestra de inmediato la bisoñez del que lo bebe. Para refrescarse está una caña bien fría o el agua. No estropee un vino por un error que se corrige con solo pedir otra botella a la temperatura adecuada, esperar un rato o con una cubitera.

 

Valoración del vino: ante un versado en vino, es de esperar una evaluación del vino que vaya más allá de “está bien” o “esta rico”. Expresiones de ese tipo solo las utilizan los que no saben mucho de vino o los expertos consagrados. Con lo que si quiere dejar buena impresión ya puede integrar en su vocabulario descripciones comodín del tipo: complejo, equilibrado, tánico, afrutado, notas florales, redondo,  madera justa, buena nariz, sabroso en boca, etc. Todas reconocibles para incluso los menos entendidos.

 

Vistas las pautas elementales en el manejo de situaciones en las que el vino es el protagonista queda una parte muy importante, que es la del uso de términos, nombres, tecnicismos que aporten un extra de calidad a su discurso. Pero eso lo dejamos para una próxima entrega.

 

COMO PARECER UN EXPERTO EN VINO SIN SERLO ( II)

 

Continuamos con una nueva entrega para aquellos que quieran moverse con soltura en el mundo del vino. Hoy veremos algunos conceptos que deberá tener muy claros el que de experto se precie.

 

Abordábamos en la primera entrega el protocolo  a seguir en situaciones en las que el vino es protagonista. Vistas las formas, vamos al contenido.

 

Para conseguir información inmediata nada mejor que un teléfono móvil con conexión a internet. A menudo el Sr. Google nos puede sacar de un apuro pero si quiere le reconozcan como un experto los datos tienen que estar asentados en conocimientos elementales y complementarse, si es posible, con  detalles, referencias o anécdotas de la propia cosecha.

 

Debe saber:

 

Elaboración: Debe tener muy clara la diferencia en la elaboración entre un blanco y un tinto, entre un clarete y un rosado. Lo que define un vino u otro no es el color de la uva sino el tiempo que permanece el hollejo en contacto con el mosto, la piel de la uva que es la que tiñe. En el proceso de elaboración del vino tinto los pigmentos de la piel se dejan en contacto con el mosto, separándose de él en el caso del blanco. La temperatura en el proceso de fermentación es otra diferencia, siendo mayor para tintos que para blancos. La elaboración de un clarete se asemeja a un vino tinto y la de un rosado a un vino blanco.

 

Variedades: Partimos que sabe que hay variedades para tinto, otras para blanco, uvas blancas que entran en la elaboración de tintos e, incluso, blancos que se hacen con uva tinta (Blanc de Noir). Hay vinos para los que se utiliza una sola variedad, y los que se hacen mezclando varias. Conviene conocer las variedades más significativas, las que se utilizan en diferentes regiones, lo que aportan cada una y de que variedad o mezcla de ellas es el vino que bebemos.

 

La Tempranillo es la tinta mayoritaria de Rioja, lo mismo que en otras regiones vitícolas de España, dónde adopta otros nombres: Cencibel en Mancha, Tinta del País en Ribera de Duero o Tinta de Toro en Zamora.

 

Debe saber que en casi todo el mundo las cartas de vinos de los restaurantes se organizan por variedades, lo que da una idea de cómo la variedad determina el tipo de vino.

 

Chardonnay junto con Sauvignon Blanc son las variedades para hacer blanco más relevantes, mientras que Cabernet Sauvignon y Merlot lo son para vino tinto.

 

Debe saber también que el Verdejo no es una zona sino una variedad que se popularizó con los vinos de Rueda pero que ahora se cultiva en otras zonas, entre ellas Rioja. Lo mismo ocurre con la Albariño que es una variedad gallega cultivada en la D.O. Rías Baixas y en otras.

 

Denominaciones de Origen en España: los vinos pertenecientes a una D.O. están certificado por sus consejos reguladores lo que garantiza unos mínimos cualitativos. No diga que en España hay 76 denominaciones de origen, posiblemente desde la última vez que consultó en internet se habrá creado una nueva. Si debe saber que como categoría Calificada, solo se han reconocido, de momento, en España Rioja y Priorato, aunque sobre la eficacia de esta mención habría mucho que debatir. La sola alusión a denominaciones fuera de las tradicionales: Bierzo, Arribes del Duero, Ribeira Sacra,… denota conocimiento y apreciación de otras áreas menos comerciales pero que están haciendo grandes vinos.

 

Zonas vitícolas mundiales: los que gustan de aparentar suelen sacar nombrar a la menor ocasión de vinos consagrados como Petrus, Chateau Lafite, Romanée Conti, … o denominaciones de prestigio como Burdeos, Borgoña o Toscana. Sepa que no solo se hace buen vino en Europa, otros países como Estados Unidos, Argentina, Chile, Sudáfrica o Australia tienen regiones de gran interés vitícola y producen grandes vinos.  Conocer alguna de las variedades, elaboraciones y bodegas le permitirá dar una valoración aproximada en cualquier conversación sobre el tema. No necesita viajar a estos países para probar vinos “exóticos”, basta con curiosear en los lineales de algunos supermercados o tiendas especializadas y llevarse alguno a casa.

 

Mineralidad: esta es una palabra que se ha usado en exceso. Asociada en origen a la geología del terreno aunque últimamente se ha visto como el cultivo y la elaboración pueden aportar notas minerales a los vinos. Decir que este u otro vino tiene un marcado carácter “mineral” mola, pero poner cara de póker y soltar eso de “la mineralidad en un vino no existe” es para nota.

 

Añadas: decir que la cosecha X fue buena, muy buena o excelente no aporta gran cosa la mayoría de las veces. En España para los vinos más comerciales las bodegas tienden a la estandarización mediante la mezcla de vinos de diferentes ubicaciones y así conseguir productos homogéneos en el tiempo. Cuando se trata de vinos más especiales si la cosecha no reúne la calidad suficiente no se elabora. La añada importa cuando los vinos proceden de un pago o una parcela concreta cuya calidad depende fundamentalmente de las condiciones meteorológicas que hayan ocurrido. Sin embargo, la consulta del año para una referencia concreta es una información básica y determina el periodo idóneo de consumo.

 

Terroir: término que algunos traducen por terruño si bien algunos preferimos el original francés. El terroir es la combinación de factores naturales  que confluyen en un viñedo concreto – terreno, el clima, la pendiente, el drenaje, la exposición o  la altitud, pero también las artes de cultivo del hombre.

 

Vinos de pago: son los vinos que proceden de una parcela concreta, pago o paraje. Son vinos en los que el terroir queda reflejado en el vino.

 

En fin, podríamos seguir indefinidamente. Hemos presentado una muestra de conceptos que salen muy a menudo en conversaciones sobre vino, es trabajo suyo ampliar y profundizar si de verdad quiere dejar estupefactos a sus conocidos.

 

Un último consejo: no se pase todo el día hablando de vino. Probablemente el tema no es lo suficientemente atractivo para sus amigos o conocidos como para ocupar más de unos pocos minutos. Aparte, si está de postureo sea prudente, cuanto más dure la mentira más probable es que diga algo que delate su falta de conocimientos reales. Siempre es mejor reconocer nuestras limitaciones que caer en el bochorno tratando pasar por ser lo que no somos.

 

Tener criterio, es decir discernir entre lo que gusta o no gusta es más que suficiente para disfrutar del vino, aun así, si su espíritu competitivo le incita a dar siempre la talla, le ayudaremos. El próximo día hablando de Rioja.

 

COMO PARECER UN EXPERTO EN VINO SIN SERLO (III)

 

Para finalizar el curso acelerado sobre el “postureo” daremos un repaso a los temas que se suelen tratar en cualquier conversación sobre la Denominación de Origen más afamada de España: Rioja

 

Estamos en la era de la información, con un solo clic  millones de cifras, fechas, referencias, toda la recopilación del saber, está a nuestro alcance. Pero lo que internet nos ofrece son solo datos. Datos que deben sustentarse en una base de conocimiento suficientemente consistente para que sean útiles y podamos incorporarlos a nuestro discurso.

 

Hemos visto en la primera entrega las formas o la actitud que debe mostrar un “experto” ante situaciones en la que el vino es el protagonista. En la segunda repasamos algunos conceptos de uso habitual sobre el vino en general. Hoy terminaremos con Rioja,  lo básico sobre esta Denominación que, si dan por hecho que es un entendido, le preguntarán y, consiguientemente, deberá saber:

 

El nombre: Confundir Rioja con La Rioja no es propio de un experto. Rioja es el área que abarca la Denominación de Origen Rioja que se extiende por 3 provincias (4 contando el paraje El Ternero en Miranda de Ebro), La Rioja, Álava y Navarra. La Comunidad Autónoma es La Rioja (con el artículo) y no en toda su superficie se puede plantar viñedo para hacer vinos protegidos por la DOC Rioja.

 

Algunas cifras: Sobre los números hay que ser cuidadosos, una cifra aproximada mostrará a sus interlocutores que sabe de lo que está hablando, la precisión delatará que acaba de preguntarle al Sr. Google.

 

Debe saber que en la DO Rioja hay unas 65.000 hectáreas de viñedo y que se elaboran unos 300 millones de botellas en unas 600 bodegas. El 80% de la superficie de Rioja está plantado de la variedad Tempranillo, una uva que está adquiriendo cada vez más protagonismo en el panorama vitícola mundial pero que fuera de España muy pocos conocen. Igualmente conviene saber que el Consejo Regulador controla los rendimientos y estos no deben superar los 6.500 kilos de uva por hectárea en caso de variedades tintas y 9.000 en caso de blancas. De cada kilo de uva se obtiene un poco menos de una botella de vino (0.75 l) es este el rendimiento en la elaboración.

 

No solo tinto: Se tiende a asociar vino tinto con Rioja, Rioja con Tempranillo, pero en Rioja se producen excelentes blancos. Como variedad principal de blanco tenemos la Viura, pero también la Malvasía y la Garnacha blanca. En 2007 se autorizó la posibilidad de utilización de otras variedades, entre ellas la Tempranillo Blanco (una mutación de la tinta) y las blancas foráneas Chardonnay, Sauvignon Blanc y Verdejo, con las que ya se pueden hacer vinos monovarietales. Quiere esto decir que ahora mismo se puede pedir por ejemplo un “verdejo” Rioja.

 

Maceración carbónica: o elaboración con uva entera, al contrario que despalillada, es una técnica de vinificación en la que, sin quitar el raspón o escobajo, los racimos se introducen en el depósito fermentando el mosto dentro de la uva. Se asocia a la zona francesa de Beaujolais sin embargo en determinadas zonas, como Rioja Alavesa o La Sonsierra riojana, es el sistema tradicional de elaboración de vinos jóvenes.

 

Zonificación. La zonificación o división del territorio en unidades homogéneas en función del ‘terroir’ (suelo, cepa, clima y técnicas culturales y de vinificación), ha sido una de las demandas de los últimos tiempos de parte de la Denominación, hasta el punto que casi provoca su  ruptura. De momento las aguas se han calmado con la posible incorporación al etiquetado de la mención al municipio de producción y a la subzona (ahora zona) de procedencia, pero quedan muchas cosas por hacer en este ámbito.

 

Qué parte de Rioja es mejor. Si le preguntamos a un jarrero (natura de Haro) dónde se hacen los mejores vinos de Rioja dirá que en Rioja Alta. La misma pregunta a alguien de Villabuena tendrá como respuesta Rioja Alavesa. Preguntando a un Alfareño seguramente su respuesta también tiraría para casa. Siendo objetivos y ecuánimes habría que decir que en las tres zonas se hacen muy buenos vinos, que una buena parte de las más celebres bodegas están instaladas en Rioja Alta y Rioja Alavesa y que Rioja Baja (pronto se llamará Rioja Oriental) tiene entornos y viñedos soberbios pero también que es el área dentro de la DO donde se han plantado más viña en los últimos años en terrenos con gran potencial productivo y consiguientemente menor vocación vitícola. En definitiva, la zona de origen del vino no prefija la aptitud del mismo.

 

Tiempo de envejecimiento. El tiempo que el vino permanece en barrica es para muchos el índice que revela la calidad de un vino. El consumidor en general entiende que un Gran Reserva será mejor que un Reserva, éste mejor que un Crianza y a su vez este mejor que un vino del año sin envejecimiento en barrica. Esto no es verdad necesariamente: hay vinos magníficos que se expresan en su plenitud con apenas 6 meses de barrica, mientras que encontramos Grandes Reservas que cuando se ponen en el mercado ya están “pasados”. Es un hecho que los vinos más caros de Rioja no se venden con la etiqueta azul (de gran reserva) sino con etiqueta verde (joven o genérico). El etiquetado actual no permite diferenciar al consumidor calidades. Este es uno de las asignaturas pendientes en la Denominación.

 

Vinos singulares. Es esta la nueva categoría de vinos de Rioja. Serán vinos de mayor calidad asociados a un viñedo concreto con mayores requerimientos en cuanto a producción, edad del viñedo y cultivo. Permitirá etiquetar como vinos singulares a vinos que podrán llevar además la contraetiqueta de Genérico, Crianza, Reserva o Gran Reserva. Esta nueva mención cuando se desarrolle, permitirá avanzar en la diferenciación, pero sigue pendiente un sistema que permita al consumidor diferenciar por calidades todos y cada uno de los vinos de Rioja.

 

Capital del Rioja. La pugna entre Logroño y Haro se ha saldado judicialmente hace pocos meses cuando los tribunales fallaron en favor de Haro y validaron su registro de marca: “Haro, capital del Rioja”.  Ahora si le preguntan qué es eso de “Bilbao-Rioja Great Wine Capital, mejor cambie de tema.

 

Lo dicho en esta entrega y en las dos anteriores son algunas de las cuestiones sobre quien le considere un experto le preguntará y serán parte de una conversación habitual sobre vino. En todo caso una información básica sobre la que construir su discurso y que reforzado con cuantos más datos, conocimiento de otras zonas vitícolas, catas y experiencias, será más consistente.

 

Para terminar le advertiré que está corriendo un gran riesgo. Muchos que empezaron “postureando” son ahora auténticos “craks”. Lo que empezó con una pose se ha convertido en actitud, lo que un día fue apariencia se ha tornado en sabiduría. Es lo que tiene la cultura del vino: engancha.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.