La Rioja
img
Autor: aremesalvillar_501
Al pan, pan, y al vino, vino. Cada cosa por su nombre
img
Antonio Remesal | 09-09-2013 | 1:51| 0

Conceptos objetivos para situar el debate en torno a la Denominación de Origen Calificada Rioja

En los últimos días uno de los asuntos que más ha dado que hablar en los medios riojanos, ha sido la declaración en el Parlamento Vasco de la consejera Arantza Tapia, en la que anunció su intención de estudiar alternativas para el fomento de la subzona Rioja Alavesa. La comparecencia de la política vasca ha sido interpretada por muchos en este lado del Ebro, como una amenaza de disgregación o separación de Rioja Alavesa del resto de la Denominación y ha dado lugar a manifestaciones que no hacen otra cosa que crispar los ánimos y aturdir a la opinión pública. Sabido es que, en situaciones de confusión siempre hay  quien echa leña al fuego, en busca de sacar provecho y que encontramos especial placer en criticar al vecino. Es por ello, por lo que en las siguientes líneas trataré de clarificar algunos aspectos que, por lo que estoy viendo y oyendo, no son en absoluto entendidos por muchos.

 Como área geográfica, la Denominación de Origen Calificada Rioja se extiende a ambos márgenes del Ebro, abarcando esta distinción vitivinícola parte del suelo perteneciente a tres Comunidades Autónomas diferentes: La Rioja, Euskadi y Navarra. Cuatro, incluyendo el enclave de “El Ternero” del término municipal de Miranda de Ebro (Burgos).
 Cuando nombramos “La Rioja” nos referimos a la Comunidad Autónoma y si lo hacemos sin el artículo determinado, es decir “Rioja” , estamos aludiendo a la zona vitícola amparada por la Denominación de Origen Calificada Rioja. Además es también “Rioja”, por extensión, el nombre dado al vino elaborado dentro del marco de la Denominación correspondiente.
 El Reglamento de la D.O.Ca. Rioja y de su Consejo Regulador incluye a distintas localidades aptas para la producción  de vinos amparados, agrupadas en tres subzonas: Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa. En la subzona Rioja Alta, que llega hasta Logroño, se integran municipios situados al otro lado del Ebro pero pertenecientes a la Comunidad Autónoma de La Rioja. A la subzona Rioja Alavesa pertenecen únicamente municipios de Álava, y a la subzona Rioja Baja  los municipios situados en la parte más Oriental de La Rioja y algunos de la ribera de Navarra.
 La normativa autoriza la indicación del nombre de la subzona de pertenencia en las etiquetas del vino, siempre que se acredite que la uva se ha cultivado en la misma. De hecho es habitual verlo en muchas botellas de la subzona Rioja Alta y Alavesa, no tanto de Rioja Baja.
 La actual estructura de gobierno tanto de la Interprofesional del vino de Rioja, como del Consejo Regulador, esta fundamentada en criterios económicos y son las grandes bodegas las que alcanzan mayores cotas de representatividad, independientemente de donde se encuentran ubicadas. Es un hecho que los viticultores no pueden tomar decisiones unilaterales sin el apoyo de la parte que es mayoría en los órganos de gestión de la Denominación, el sector bodeguero.
 Aproximadamente un cuarto del viñedo de la Denominación pertenece a Alava. El porcentaje de participación vasco decrece cada año habida cuenta que en Rioja Alavesa el viñedo es prácticamente monocultivo. Cada vez queda menos tierra para plantar viña en Álava, al contrario de lo que ocurre en La Rioja y Navarra donde existe todavía mucho potencial de crecimiento.
 Existen diferencias claras con relación a la estructura de producción, agronómicas,  enológicas, sociales y también de naturaleza económica en Rioja Alavesa, comparándola con las otras dos subzonas: peso de la viticultura en la subzona, aspectos ligados a la calidad (porcentaje de superficie con mayor vocación vitícola, mayor superficie de viñedo viejo o en pendiente, rendimientos más bajos por hectárea,…..), como también por la existencia de sistemas de elaboración tradicionales distintivos (maceración carbónica). Las mismas particularidades indicadas  para Rioja Alavesa le son propias a toda la Sonsierra Riojana, es decir a los terrenos situados al Sur de la Sierra de Cantabria hasta el Ebro, por lo que lo dicho para Rioja Alavesa es extensible para las localidades de Ábalos, Briñas y  San Vicente de la Sonsierra. Podemos entonces afirmar que coexisten al menos dos realidades vitivinícolas diferentes: a uno y al otro lado del Ebro.
Una vez clarificados conceptos volvamos al inicio. Las primeras voces discordantes en este capítulo de la historia de la Denominación aparecen como consecuencia de los acuerdos para la elección del nuevo presidente de la Interprofesional y del Consejo, Luís Alberto Lecea. En aquellas negociaciones de finales de la primavera, según la opinión de muchos, la representación de los viticultores alaveses y pequeñas bodegas no es tomada en consideración y las formas tampoco fueron las adecuadas. “La mujer de Cesar no sólo debe ser honesta; además debe parecerlo”. Como resultado la compañera de viaje, desde los inicios de la Denominación, amenaza con continuar el camino por su cuenta. Surgen entonces las voces de algunos ciudadanos de La Rioja despechados y cabreados. Algunos más radicales dicen “si te vas lo harás con una mano delante y otra detrás…”, o lo que es lo mismo sin la marca Rioja. Craso error. La marca Rioja es patrimonio de todos, independientemente de la subzona y eso difícilmente por vías legales tiene otra lectura.

La consecuencia de toda esta polémica es que existe parte del sector que se siente ninguneado, que entiende que sus singularidades no son suficientemente valoradas mientras que en otros se percibe su disgusto o desengaño, dolidos porque interpretan que los últimos movimientos tienen un afán separatista.

El debate que ahora esta en los medios no es nada nuevo y se debe, a mi modo de ver, a la existencia de algunas carencias intrínsecas en el modelo de la Denominación: la escasa participación en las decisiones del eslabón más débil de la cadena productiva –el viticultor- , la falta de reconocimiento de la singularidad vitícola de zonas determinadas (entre las que se puede incluir además de La Rioja Alavesa y Sonsierra otros enclaves), el insuficiente desarrollo de las normativa de la Denominación, y también comunitaria, en materias como el de la zonificación/diferenciación. Mientras que no se den los pasos para que estas lagunas se resuelvan, aumentará el desencuentro y, según mi opinión, difícilmente podremos avanzar en el crecimiento y apreciación de nuestra región vitivinícola. La de todos, Rioja. Entre tanto solo nos queda que informar para que, de una vez por todas, se llame a las cosas por su nombre: Al pan, pan y al vino, Rioja.

Publicado el 9 de julio de 2013 y como apreciaran en plena vigencia

Ver Post >
Porque !aquí no hay playa¡
img
Antonio Remesal | 03-09-2013 | 8:11| 0

El turismo enológico como aliado incuestionable en la mejora de la economía. Generador de ingresos y de puestos de trabajo, es una herramienta destacada en la promoción del vino de Rioja.
España recibió cerca de 60 millones de turistas en 2012 y los avances de los datos oficiales de julio y septiembre indican, a estas alturas de verano, que este año superaremos holgadamente esta cifra. Una tarta muy golosa que genera sustanciales ingresos, pero de la cual a Rioja le ha correspondido una mínima parte. La razón es de todos conocida: ¡aquí no hay playa!. Sí, sobre el binomio sol y playa ha pivotado hasta la fecha el turismo en España, con lo que nuestra región queda fuera del negocio de la primera industria del país. Nuestros visitantes, la mayoría de fin de semana, lo son muchos procedentes de las grandes capitales de España o de las regiones más próximas, siendo limitado el número de extranjeros que hasta aquí llegan. Las visitas de fuera de nuestras fronteras se producen algunas por razones de trabajo, otras por su proximidad a Bilbao, Santander, San Sebastián y Pamplona, como focos más próximos de interés por sí mismo. Otros visitantes se topan con Rioja de paso en sus rutas por carretera Este-Oeste y Norte-Sur, o como peregrinos en su camino a Santiago.

Sin menospreciar la fórmula existente en España, que constituye el 80% de los ingresos por turismo, se imponen nuevos modelos de turismo más cercanos a la cultura, respetuosos con el medio ambiente, con público generalmente más exigente que busca más calidad que precio. Entre ellas el enoturismo que hace del vino el eje fundamental de una oferta turística complementada con todo tipo de actividades culturales y de ocio. Es necesario, pues, completar la oferta tradicional de costas, para poder conectar con un público con otras necesidades, hábitos e inquietudes.

El turismo enológico además de la visita a bodegas y elaboradores del vino, permite una explotación de los diferentes recursos existentes mediante actividades muy variadas: culturales, deportivas, gastronómicas, etc., y cuyo límite es solo la imaginación; para ello Rioja dispone de todos los elementos necesarios para hacer de esta actividad una fuente de ingresos substancial. El turismo enológico esta dirigido a personas de poder adquisitivo medio-alto cuyo gasto medio por estancia es superior al resto de los turistas y que son, al mismo tiempo, los consumidores habituales o potenciales del vino de Rioja.

Naturaleza privilegiada, patrimonio cultural y etnográfico extraordinario, renombradas bodegas, reputada gastronomía, una buena red de comunicaciones, y por supuesto el vino, confluyen en el área que ocupa la Denominación y son argumentos suficientes que justifican el aprovechamiento en esta región de un patrimonio que ni con mucho alcanza el potencial posible. Es necesario decir, para no llamarnos a engaño, que el enoturismo se halla lejos de convertirse en una alternativa al sector vitivinícola, el negocio no esta en el turismo, sino en el vino. El enoturismo debe considerarse como una forma complementaria a la comercialización, que proporciona prestigio al vino y a la bodega. En por consiguiente un modelo de venta que ayuda a aumentar el consumo del vino y la fidelización de los clientes. Ahora bien, ésta es una oferta que para que sea exitosa y perdurable en el tiempo, debe ser competitiva, dando un servicio impecable y una atención especializada..

Los bodegueros californianos cuando aún estaba sin acuñar el término de enoturismo, han utilizado el potencial turístico como aliado más poderoso para la promoción de sus caldos, convirtiéndolo además en negocio por sí mismo o como canal de ventas principal. Otras zonas productoras de vinos de calidad como La Toscana que se toma como referencia cuando de enoturismo se habla, Oporto, Aquitania en los países europeos limítrofes, o regiones como Ribera de Duero, Toro, Penedés, Priorato, Rías Baixas o Mancha, ciñéndonos al territorio español, son algunos ejemplos con distinto nivel de desarrollo de esta actividad.

En Rioja tenemos ejemplos del buen hacer en este sentido. No citaré ninguno para evitar omisiones injustas, pero cada bodega, lo mismo que con su vino, busca un factor diferenciador que le haga despuntar con respecto a las bodegas vecinas en el mercado turístico, desde su prestigio de marca, hasta la arquitectura, pasando por su actividad museística, espectáculos, spas, gastronomía, etc. El bodeguero es consciente que las visitas a la bodega suponen una herramienta de promoción con la de dar a conocer sus caldos y que como toda labor de marketing es un trabajo del día a día, con resultados a largo plazo. Estamos lejos de otras regiones vitícolas que realizan un importante porcentaje de sus ventas mediante la venta directa en bodega.

Amén de las iniciativas que se vienen realizando en los últimos años para la potenciación del turismo del vino, materializadas en proyectos como Las Rutas del Vino, el Museo Dinastía Vivanco, Centro Temático Villa Lucía, el Centro de la Cultura del Rioja (que ya veremos en que se traduce) etc., es necesario un fuerte impulso institucional para la adaptación de las instalaciones, mejora de infraestructuras, recuperación del patrimonio cultural y natural, restauración y embellecimiento de los pueblos y conjuntos monumentales, creación de empresas auxiliares de servicios, así como la formación del personal que de una u otra manera va a tener contacto con el visitante. Igualmente, para impulsar el enoturismo, es necesaria la creación de otra serie de atractivos que sean alternativa o completen la oferta actual o que sirvan de reclamo para perfiles diversos de visitantes.

En todo caso, para el éxito de las iniciativas que se pongan en marcha y en suma la explotación de este potencial económico, es imprescindible exista un elevado grado de colaboración entre las tres Comunidades Autónomas que participan en la Denominación, La Rioja, Navarra y País Vasco, lo mismo que entre empresas vitivinícolas y turísticas de todos los territorios, que unidas y trabajando en colaboración, lejos de competir entre ellas, conseguirían un efecto sinérgico que a todos beneficiaría.

El segmento de turismo enológico es, en resumen, una alternativa al turismo tradicional al alza, generadora de ingresos y de puestos de trabajo, resulta una herramienta muy interesante en la promoción del producto estrella de Rioja, el vino, y en definitiva supone un aliado incuestionable en la búsqueda de la competitividad y repunte de la economía.

 

Ver Post >
Nosotros ya chateabamos en los 80
img
Antonio Remesal | 26-06-2013 | 1:31| 0

REDES SOCIALES Y DESCONEXIÓN DEL VINO CON LOS JÓVENES

El consumo de vino en España y en países como Francia e Italia, cuya cultura va inexorablemente unida a este producto típico de la dieta mediterránea, desciende cada año. Tanto, que en los últimos 25 años el consumo per cápita se ha reducido a la mitad. Pero en el rango de edad en el cual el desplome es más acusado es en el de los jóvenes. Hasta los años 80 el vino era el pretexto de los jóvenes para empezar a alternar, entendiendo como tal, pasar un rato con los amigos para charlar, ligar, o echar unas risas,….. Decíamos vamos “de vinos”, a  “potear”, “txikitear”, o ir de “chatos”. ¿Quién dice entonces que lo de chatear es nuevo?, yo, mi padre, mi abuelo, y el abuelo de mi abuelo ya chateábamos. Para ello no utilizábamos ningún artilugio  tipo ordenador, portátil, tablets, iPhones, Smartphones, o como quiera que se llamen todos esos chismes electrónicos,  sino que en cuadrilla nos juntábamos, después de trabajar, al salir de clase en la universidad, o los sábados y domingos, para charlar y de paso, beber unos vinos alegremente. Eso era chatear.  Los que no chatean, o lo hacen muy poco, al menos en el sentido que lo hacíamos nosotros, son los jóvenes de ahora.
Curiosamente lo que ocurre en España con relación a esta perdida de la costumbre de actividad social ligada al vino, es justo lo contrario de lo que pasa en países como Estados Unidos, allí los  veinteañeros (los American Millennials, conocidos también como generación Y) beben cada vez más vino, y no lo hacen de modo solitario, sino que beben en familia, en las comidas con los amigos, o piden una botella o una copa para disfrutarla tranquilamente en conversación. El otro día me comentaba un buen amigo, director técnico de un grupo bodeguero con  bodega  en Logroño, al otro lado del puente de hierro para más señas, que por solicitud de su distribuidor en los países nórdicos, habían preparado una partida de vino elaborado de acuerdo a sus requerimientos con una etiqueta especial de un grupo de rock (“Deadication”) para un festival de Heavy metal en  Suecia. Esto en España, el país del mundo con el viñedo más grande, es algo insólito. Como también lo es, y por eso especialmente aplaudo, iniciativas como la de lomejordelvinoderioja.com, el portal del vino de Rioja de larioja.com plasmada en las jornadas de “Riojano, Joven y Fresco”  y patrocinadas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, el Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Logroño. Este tipo de actuaciones facilita el acercamiento de los más jóvenes al mundo del vino y abren el camino de futuros entusiastas, no solo del vino como bebida sino de todo lo que a su alrededor gira.
Las razones por las cuales los jóvenes beben cada vez menos vino, de acuerdo a varios estudios de marketing son, entre otras, las siguientes:

 El vino no es una bebida que se relacione con las características propias de los jóvenes: vitalidad, emoción, fuerza, pasión, deseo de aventura,….. Las campañas publicitarias, hasta ahora, han ido dirigidas a personas maduras, con alto valor adquisitivo, perfil que no se corresponde con el de un veinteañero actual, estudiante, parado o mileurista.
 Beber vino esta ligado a costumbres tradicionales, no se lleva, no va con los jóvenes, no resulta “trendy”. Llevándolo al extremo se considera el vino como un producto para gente “mayor”.
 Al principio el sabor del vino no es agradable. El vino, como también la cerveza, y otros muchos alimentos, requiere un periodo inicial hasta adquirir costumbre y que las sensaciones cambien. Hace unos años, aún adolescentes, por iniciativa de nuestros padres, empezábamos a beber vino en casa con las comidas, un vasito con gaseosa o agua, con lo que enseguida nos habituábamos a su sabor. Esa práctica ahora sería quizá  motivo de denuncia. En el caso de la cerveza los jóvenes superan los primeros tragos porque ven como sus amigos o el resto bebe, dejándose llevar por lo que la mayoría hace.
Las reservas para iniciarse en el consumo del vino, tienen su excepción en el Lambrusco. Muchos jóvenes cuando van a un italiano se piden con la pizza este espumoso,  habitualmente de mala calidad, pero con buena presentación y agradable. El mismo efecto, pero de seguro mejor calidad, se conseguiría con cualquier vino del año de Rioja con gaseosa. Sin embargo, el Lambrusco es italiano, y esta de moda.
 El vino es caro en los restaurantes. Resulta más barato pedir un refresco, una cerveza o agua. Lo que no esta dispuesto un joven es a pagar más por la bebida que por la comida. Pensando en estos clientes, y probablemente en los de cualquier edad, igual los restaurantes deberían replantearse reducir los márgenes, buscando el beneficio a base de una mayor rotación a menor precio. El servicio por copas sueltas es otra alternativa, en la línea de ganar adeptos al vino y de vender el producto a aquel que no desea beber más o no quiere pagar por lo que no va a consumir.
  En las discotecas y bares de copas no encuentras vino, a no ser que descorchen una botella especialmente para ti, o te conformes con una botella que lleva abierta no se cuanto tiempo. Pedir un vino en bares de noche, incluso en Rioja, puede costarte como poco una mala cara, por lo que al final te decides por la cerveza o el combinado. Con lo fácil que sería que los bares dispusieran de esos accesorios, que por poco dinero, mediante vacío se consigue mantener el vino en buenas condiciones varios días. Por no mencionar otros artilugios que son perfectos para conservar el vino en la botella abierta, pero que su precio no resulta accesible para todos los establecimientos.
 A no ser que seas un experto, incluso en Rioja, comprar vino es una decisión complicada. ¿qué tipo, denominación, marca, cuanto me gasto,…?. Aún teniendo un presupuesto asignado, la mayoría de gente no sabe por cual decidirse y acaba decantándose por las marcas conocidas, las denominaciones tradicionales (ahí Rioja lleva ventaja), o se compra una u otra botella mirando solo el precio, función del evento a festejar, lo cual no es siempre garantía de éxito.
 Los jóvenes conciben el vino más como una bebida para disfrutar en una comida con la familia o con la pareja, que como una bebida de fiesta para tomar con los amigos. Para estas ocasiones se opta preferiblemente por la cerveza, bebidas más alcohólicas o combinados.
 Los profesionales del vino somos unos pelmazos inaguantables. Parece que para beber vino hay que ser un experto. Cuando para disfrutar de un vino no es necesario que con un trago averigüemos la cosecha, madera de la barrica, si la uva se corto con tijera o corquete, el nombre del cura que bautizo al enólogo, ni que desglosemos todos los aromas y matices que el vino nos sugiere, basta con que nos guste, sin dejarse influenciar por opiniones ajenas.

Adicionalmente, algunos jóvenes renuncian al vino porque deciden no beber alcohol y beben simplemente agua o refrescos, y otros, en el extremo opuesto, prefieren bebidas más alcohólicas: gastando lo mismo se “colocan” o “cogen el punto”  antes con ron o con ginebra, aunque sean de pésima calidad. Otros, no beben vino porque dicen que, como el tabaco, deja mal aliento y, finalmente, otros porque no hay costumbre de hacerlo, lo cual no deja de ser un circulo vicioso del que no es fácil salir.

Con este panorama, los esfuerzos e iniciativas, dirigidas al consumo responsable y  moderado, se deben enfocar, bajo mi punto de vista, a que los jóvenes en lugar de chatear (del verbo inglés to chat: charlar) o mantener una conversación a través de la red,  chateen sí, pero con el significado de charlar alrededor de un vaso de buen vino. Entre estas iniciativas podría citar: ligar ocio y diversión al vino (conciertos patrocinados, festivales, fiestas,…), museos y centros de interpretación orientados a un público joven (¡oportunidad con el Centro de la Cultura del Rioja en Logroño!, del que algún día hablaré), presentaciones de las botellas más atractivas, ampliar la cultura del vino desde el colegio, etc.,. En definitiva, se trata de socializar el vino, o lo que es lo mismo hacer que el consumo cabal de este alimento forme parte del ritual de las relaciones interpersonales, como lo ha sido siempre, pero cada vez, para desdicha de nuestro sector, lo es menos.

Publicado el 26 de junio de 2013

Ver Post >
Hasta con uvas se hace vino
img
Antonio Remesal | 28-05-2013 | 1:11| 0

Reflexiones sobre el bajo precio pagado por la uva y lo que esto representa en la imagen de calidad de los mercados

 

“Como haga públicos los papeles que tengo en mis manos sobre la elaboración en esta bodega estás arruinado”. Ésta es la amenaza del hijo “calavera”  de los Cortazar a Santiago Miranda, propietario de la bodega competencia de su familia, exigiendo una cantidad millonaria, a cambio de su silencio. Ya habrán adivinado que esta situación de chantaje no es real y que corresponde a la serie de televisión “Gran Reserva”. No dudo que si algo no puede atribuirse a este culebrón vespertino, que como escenario tiene La Rioja, es su rigurosidad técnica: cualquier argumento es válido para llamar la atención, reforzar la perversidad de los “malos” o  la candidez de los “buenos” y de paso aumentar las cotas de audiencia. No obstante el asunto, aunque de ficción, da para una reflexión. Trasmite la escena el  mensaje de que en el proceso de elaboración del vino no todo es “limpio” y que en esos calados centenarios, dentro de los depósitos y barricas, además de uva, otros componentes pueden entrar, así como sistemas o métodos de elaboración no tan ortodoxos como podría suponerse en un vino de tan alta estima como es el Rioja.

Ya a finales de 1800 circulaba la copla: ¡Ay! Los almacenes de Haro/ Los tienen que quemar;/ Se muere mucha gente/ Del vino artificial. Eran aquellos, tiempos de mayor demanda que oferta de vino y es posible que algún comerciante sin escrúpulos,  utilizara alcohol, agua y/o alguna clase de colorante para adulterar el vino. Mi abuelo José solía contar, como broma, que un vinatero viendo que llegaba su hora le dijo al heredero en su lecho de muerte: “hijo, te contaré un secreto: hasta con uvas se hace vino”.

No tengo ninguna duda, que ni lo que el cantar dice, ni por supuesto el cuento de mi abuelo, son extrapolables a los tiempos actuales. ¡Estas cosas ahora no pasan! Y no pasan, no porque los controles sanitarios por parte de la  Administración sean más sofisticados, que lo son, ni porque tengamos un Consejo Regulador que vela para que fraudes no se produzcan, ni tampoco por que la integridad sea virtud que abunda  entre los empresarios del sector, que no dudo que así sea, sino porque, uva buena y barata es lo que, visto lo visto, sobra en Rioja. Cuando se están liquidando las operaciones de uva de la cosecha 2012, calificada por cierto como “muy buena”, y disponibles los datos de las dos anteriores campañas 2011 y 2010, ambas “excelentes”, a precios que en el mejor de los casos alcanzan los 60 céntimos/kg, seguro que no hay materia prima más barata para hacer vino, que la uva.

Rioja región vitícola tradicional, privilegiada por sus suelos y clima, en la que los viticultores cuidan las viñas con tal mimo y esmero que como si de jardines se tratara, referencia nacional en viticultura, con los métodos y  técnicas más innovadoras en la elaboración, ha estado vendiendo su producto, el vino con DOCa Rioja, a unos precios que permitían, hasta no hace mucho, vivir holgadamente a todos los eslabones de la cadena productiva. Ahora mismo y desde hace unos pocos años, el agricultor se desvela como siempre lo ha hecho con las viñas, pero lo hace más por profesionalidad o prurito personal, que por el rendimiento económico que estas generan. Puedo decir, y tengo datos para corroborar esta afirmación, que el agricultor cultiva la uva y la entrega a las bodegas, obteniendo a cambio un precio que esta por debajo de los costes de producción. Situación, que como la lógica impone, no puede continuar por mucho más tiempo.

Una vez expuesta esta tesis, me pregunto si con lo que el benjamín de los Cortazar quería extorsionar a Santiago Miranda, no era otra cosa que con la cuenta de la explotación de la bodega. Malo sería que sus clientes se enteraran del precio pagado por la uva, a la vista de la factura del vino.

Volviendo a la realidad del Rioja, la casuística es muy diversa y poco tiene que ver la administración y consecuentemente los resultados de una cooperativa, con los de una bodega comercial, los de una empresa que opere en el Mercado exterior con otra que lo haga en el nacional, que venda al vino a grandes superficies o lo dirija a la restauración, que compre la uva o que se autoabastezca, amén de la infinita gama de posibilidades y modelos intermedios.

Concluyendo, sea cual sea el esquema productivo, política comercial y de gestión, es mi opinión, que si no valoramos apropiadamente el resultado del trabajo, esfuerzo y dedicación del colectivo de productores, difícilmente vamos a encontrar el aprecio de los Mercados y menos aún seremos capaces de defender el precio de nuestro vino.

Confiemos en que gestores y comerciantes bodegueros aprovechen las ventajas competitivas que supone disponer de una materia prima de calidad excelsa a bajo precio para ampliar y consolidar Mercados y que a corto-medio plazo se corrijan los agravios que sobre los productores recaen. Si no es así, no es difícil adivinar lo que el futuro nos depara.

Publicado el 28 de mayo de 2013

Ver Post >
¿A menos uva mejor precio?
img
Antonio Remesal | 02-05-2013 | 12:48| 0

La menor producción no siempre se compensa con un alza del valor de la uva y del vino

 

El actual momento con viñas aún empezando a brotar, otras con hojas extendidas y las más adelantadas con brotes de varios centímetros, las heladas de la madrugada del domingo 21, en la que se registraron temperaturas por debajo de – 2,5º grados en varias localidades de Rioja Alta y Alavesa y, el frente frío que ahora mismo nos afecta, son circunstancias que hacen que el agricultor viva pendiente de la información meteorológica más que nunca.

 

De acuerdo a mis conocimientos de meteorología, son tres los tipos de heladas: de advección, de evaporación y de irradiación, debiendo su denominación a las circunstancias y fenómenos que acompañan a cada una de ellas. Las heladas de advección se producen por la irrupción de masas de aire muy frío procedente de las regiones polares. Estas heladas ocurren generalmente en invierno y muy raramente ocurren en nuestra zona, cuando lo hacen el área afectada suele ser muy grande. Las heladas de evaporación, como su nombre indica, se manifiestan cuando el agua en contacto con la planta se evapora, robando calor a la misma. Si la temperatura desciende por debajo de los cero grados  pueden provocar daños, dependiendo su magnitud del estado fenológico del viñedo. Pero no son estas heladas de evaporación,  ni tampoco la de  advección, las más temidas en Rioja. En el campo nos inquietamos en esta época cuando el cielo se queda totalmente despejado, con ausencia de viento y poca humedad ambiente. En presencia de estas condiciones el calor de la tierra se irradia, enfriándose la capa de aire más próxima a la superficie. El enfriamiento hace que el vapor del aire se condense como rocío, o si el frío es muy intenso en forma de escarcha. Se conocen también a las heladas de radiación como heladas blancas, por el color de la escarcha que se aprecia por la mañana en las superficies de los objetos o plantas después de una helada de esta clase.  Los hondones o viñedos más bajos son los más sensibles a las heladas de irradiación ya que el aire frío se acumula en ellos. Los suelos con texturas ligeras y pedregosos se enfrían más rápidamente, con lo que los riesgos de las viñas situados en estas zonas son también mayores.

 

A finales de abril solo con que el termómetro marque por debajo de los cero grados los daños pueden ser ya importantes “Marcos, Marquete, vendimiador sin corquete” (San Marcos 25 de abril). Después de una helada las yemas y brotes se ennegrecen  y algunos necrosan y mueren con la consiguiente perdida de producción. Otros pámpanos se desarrollan más tarde, pero, en todo caso, con menor fertilidad, por lo que los rendimientos siempre quedan mermados.

 

A mediados de abril, de 1999, concretamente el día 16, una helada que según la prensa nacional “asoló gran parte del viñedo de la Denominación” y que luego no resulto en una disminución de rendimiento  tan grave como en principio se temía, unido a otros factores ajenos a lo agronómico, produjo un incremento aquel año, del precio de la uva nunca antes, ni tampoco después, conocido. Podría pensarse que si la cosecha de uva es corta los precios aumentarán, pero esto no es siempre así. La estadística indica que la reducción  de rendimientos no supone siempre un alza de precios de la uva y el vino, es por lo que, contrario a lo que podía pensarse, “si hay poca uva al menos se pagará bien” es un argumento no válido, y por consiguiente que para nada tranquiliza al agricultor.

 

Después del frente frío que viene afectando desde el pasado fin de semana, con nieve en la sierra, con una situación económica como la actual, el aviso del pasado 21 de abril, que todavía no sabemos como se va a traducir en rendimientos, y la viña con un desarrollo como corresponde a inicios de mayo, el refrán “El mes de mayo es el mes más largo que tiene el año”, se hace bueno.  Seguiremos, por consiguiente, atentos a “el tiempo” y mirando al cielo….

Publicado el 2 de mayo de 2013

 

Ver Post >
Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.