La Rioja
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Autor: aremesalvillar_501
Ante liberalización: calidad y diferenciación
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Antonio Remesal | 23-03-2016 | 10:00| 0

– Jesús, a que hora es la “última cena”.

– ¿qué dices Judas?, ¿la última?.

– Quiero decir: ¿a qué hora es la cena, Jesús?

Y es que algunos tienen más información…

Hemos conocido “oficialmente” que la Comisión Europea (CE) ha echado para atrás la pretensión riojana de ‘blindar’ la región de las plantaciones para vino de mesa. Recordemos que el año pasado en marzo se aprobó por el Parlamento Riojano la Ley de Defensa de la Calidad de la Viña y el Vino, una ley que todos sabíamos, incluidos los que la promovieron, tenía poco recorrido al ir en contra de ordenanzas de rango superior.

Está claro que vamos de una economía controlada por las Instituciones a una economía de mercado. Una economía en la que el movimiento de productos y mercancías es libre, en la que no se pueden acordar o fijar precios a priori, en la que los capitales  van y vienen sin límites fronterizos, en la que la gestión de los servicios y recursos tiende a ir de manos públicas a privadas. En definitiva, vamos, sin remedio, a una economía en la que “el que más cape, capador”.

Todo esto supone un nuevo escenario. Hasta ahora podemos decir que se ha vivido de las rentas, de bodegas que han extendido un estilo propio de vinos criados y lo han hecho famoso en todo el mundo. Pero estamos en un mundo globalizado, nuestro estilo ha dejado de ser original, además la ambición de algunos  está limando la credibilidad del nombre “Rioja”. Ante esto algunos mantienen posturas inmovilistas, total para que cambiar si así les va tan bien, otros vemos el horizonte borroso. Somos estos últimos los que tendremos, porque nadie lo hará por nosotros,  que repensar que queremos ser en el futuro: o apostamos de verdad por la calidad, vía diferenciación, que se nos compre el vino porque nuestra oferta es de auténtica calidad, o nos sentamos a esperar que pasa. Si elegimos no hacer nada, nos seguirán adelantando por la izquierda, por la derecha, por arriba y por abajo. Y ya sabemos lo que pasa con el que llega el último.

En mi opinión, y me tacharán  de agorero, viendo lo rápido que va todo, si Rioja no cambia de rumbo dejará de ser en pocos años la Rioja que ahora conocemos,  y con ello muchas, muchas familias que viven de esto, se van a tener que buscar la vida de otra forma. Tendremos años buenos, otros malos, otros regulares, pero si seguimos perdiendo posiciones (llámese número de viticultores y cosecheros y poder adquisitivo de los que viven del vino) como lo estamos haciendo en los últimos años, y no me valen los datos del Consejo Regulador y de las grandes bodegas, al final tendremos que bajar la persiana.

Algunos lo tenemos claro:  o vendes por precio o vendes por calidad. Y en una economía de mercado no hay término medio. !O estamos a rolex o estamos a perretxicos¡

Ahí queda esto, para a quien pueda interesar.

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El Instituto de la Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), un regalo para el sector vitivinícola Rioja
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Antonio Remesal | 16-03-2016 | 8:31| 0

Campo experimental en La Grajera. A.Remesal

Un centro puntero en la investigación vitivinícola en España, aquí, en Logroño: una excelente noticia y una gran oportunidad.

No hace mucho tiempo que el Instituto de las Ciencias de la Vid y del Vino de Rioja (ICVV) comenzó su andadura, un organismo que, desde La Rioja, pretende convertirse en centro de referencia mundial en la Investigación y el Desarrollo (I+D) de la vid y del vino. Aunque con actividad desde 2014, es prácticamente ahora cuando todo el personal laboral asociado al ICVV, procedente de la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad de La Rioja, está a pleno rendimiento en las flamantes edificaciones de La Grajera. La labor investigadora que cada una de estas entidades desarrollaba por separado se ha unificado para aprovechar las sinergias que supone la actividad conjunta y así multiplicar su producción científica.

El ICVV nació con el triple objetivo de generar nuevos conocimientos y tecnologías en viticultura y enología, transferir los resultados de la actividad investigadora a la sociedad y para apoyar la formación universitaria en materias vitivinícolas. Tres pilares sustanciales para que la investigación cumpla su función de promover el desarrollo tecnológico y la innovación, en un sector que en Rioja es básico, no solo por su importancia económica, sino también por sus raíces culturales y la imagen que el vino de Rioja proyecta en el mundo. Debemos felicitarnos porque este centro puntero en medios y tecnología y con una plantilla de jóvenes técnicos e investigadores, sobradamente preparados, trabaje en pro del sector, y lo haga precisamente aquí, en Rioja.

En las instalaciones de La Grajera (carretera de Burgos, km.2) el ICVV cuenta con bodega experimental, laboratorios y otros espacios para gestión y administración. Muy próximo a estas instalaciones están las fincas experimentales, en un paraje que envuelve el parque de La Grajera en pleno camino de Santiago. Dentro de la red de fincas experimentales se encuentran, además, los terrenos y viñedos de la Finca Valdegón en Agoncillo, provenientes del CIDA, y otras parcelas diseminadas por toda la geografía de la Comunidad Autónoma.

Todo el mundo conoce lo que la investigación aporta: genera conocimiento, permite solucionar determinados problemas, implementar tecnologías innovadoras que hacen la vida mejor y más fácil, disminuye la dependencia exterior y posibilita estar en la vanguardia de la ciencia. Pero, para llegar a obtener el máximo rendimiento a la investigación es necesario, primero: estar próximos a las necesidades de la gente, para dirigir los esfuerzos en aquellos aspectos más prioritarios o que puedan conllevar mayores ventajas, segundo, hacer un buen uso de los recursos disponibles y, tercero, transferir los resultados a la sociedad para que los conocimientos se materialicen en algún tipo de avance o mejora.

En relación a la transferencia de conocimiento en el mundo del vino, es prioritario recoger las demandas de los viticultores, en cuanto a nuevas técnicas de cultivo, a sistemas de protección contra plagas y enfermedades, a material vegetal (variedades, portainjertos y clones), a técnicas innovadoras de viticultura de precisión, etc. Por su parte las bodegas demandaran una mejora en las técnicas y la tecnología enológica que les permita mejorar el proceso de elaboración, crianza y estabilización; así como sistemas de control y análisis que contribuya a la seguridad y calidad del vino, etc. Las demandas de la sociedad en cuanto a investigación es probable se dirijan a aspectos relacionados con la salud, a sistemas de cultivo con mayor respeto medioambiental y, por supuesto, productos que se adecuen a sus gustos, que sean cada día de mayor calidad y, en la medida de lo posible, con el menor coste posible. El ciudadano exigirá igualmente que la utilización de los medios humanos y materiales se haga de forma eficiente y que procure reportar el máximo beneficio a la sociedad. Y para terminar, es fundamental que a viticultores, bodegas, centros docentes y a cualquier ciudadano interesado se le trasladen las materias en las que se está trabajando y los resultados obtenidos para que cada cual haga el uso que considere.

El éxito del ICVV pasa porque el viticultor de Hormilla, Manjarres o Cenicero, conozca no solo la existencia de este centro, sino que acuda a él como lugar de referencia en busca de información y formación; a la par, que industrias toneleras, corcheras o bodegas, participen de sus actividades y se planteen colaboraciones, disponiendo así de medios que le permitan acometer acciones, de investigación o de otra índole, que la empresa privada por sí misma difícilmente podría llevar a cabo.

Justificamos la investigación médica aunque no sepamos ni “papa” de medicina, se trata de nuestra salud, y ya sabemos que con la salud no se juega. Ahora bien, si un científico nos dijera que está trabajando sobre el genoma de la vid seguramente no fuéramos tan considerados con su trabajo. Al fin y al cabo, ¿eso para qué sirve?. El estudioso nos podría indicar que su labor permite entender mejor el funcionamiento de las plantas y de cada uno de los genes, buscar mecanismos para la defensa contra determinadas enfermedades y plagas o, entre otras muchas cosas, mejorar las características aromáticas de los vinos. Aún con todo, por muy elocuente que fuera el científico, necesitaría hacer un gran esfuerzo para llegar a la gente.

Es por todo esto que desde la Administración se debe trabajar para acercar la ciencia al ciudadano que no está directamente involucrado, para que la sociedad conozca los beneficios que la investigación reporta en una materia de la que viven muchas personas y que otras muchas disfrutan con el producto que las primeras producen. Es el momento, también, de divulgar la capacidad y potencial del ICCV en la búsqueda de colaboración con bodegas y empresas del sector, cooperativas, asociaciones de viticultores y agrupaciones de técnicos, buscando una investigación (o experimentación) a medida de las necesidades reales, una gestión eficiente de los recursos y la óptima trasferencia del conocimiento.

A semejanza de lo que supuso la Estación Enológica de Haro hace 120 años para modernizar el sector productivo y construir los pilares del Rioja que ahora conocemos, el ICVV tiene lo necesario para jugar un papel fundamental en el avance del sector del vino, en un siglo XXI en que se presentan cada día nuevos y grandes retos. Esperemos que cumpla estas expectativas

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Un golpe de estado muy “particular” (*)
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Antonio Remesal | 16-02-2016 | 10:30| 0

Han transcurrido casi dos meses de las elecciones y los partidos políticos mayoritarios siguen sin ponerse de acuerdo para la formación de gobierno. Dadas las repercusiones que en todo orden significan para el normal desenvolvimiento del país. Hoy, a pocos días de que se cumplan 35 años del intento de golpe del 23F, solicito el apoyo de los lectores para mi “particular” golpe de estado.

Se pretende mediante esta acción instaurar un nuevo orden constitucional en este país traducido en la proclamación de un gobierno transitorio hasta que las circunstancias aconsejen reponer la soberanía al pueblo español. Dicho lo anterior les presento los nombres del nuevo ejecutivo:

Ministro de Economía, Competitividad y ministro Portavoz: Mi cuñado Ricardo, brillante economista. Le sienta muy bien los trajes. Con menos planta, y seguro menos conocimientos que él, hizo un buen papel en Europa ese ministro griego calvo. ¡Ah! Y me pasa las camisas de Armani que él ya no se pone.

Ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación: Mi sobrina Ángela. Es buena persona y siempre está dispuesta a cooperar con todo el mundo. Le gusta viajar. Debe perfeccionar su inglés. En ello estamos.

Ministro de Defensa: Nicolás, mi sobrino. ¡No es poco guerrero ni nada el tío!. Debe cuidar un poco la impulsividad si no queremos “liarnos a palos” con todo el mundo. Primero da y luego pregunta.

Ministra de Hacienda: Mi cuñada Inés. Ha sido siempre muy ahorradora, vive en Soria (ya se sabe la fama de los sorianos), pero sobre todo tiene claro que “Vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado”.

Ministra de Justicia: Alejandra, mi sobrina. Con esta no me equivoco un pelo. En cuanto lleve unos meses en el cargo, el pueblo pedirá por aclamación cambiar en todas las instituciones el símbolo de la justicia (la diosa romana con la balanza y los ojos tapados) por una foto suya.

Ministro de Interior: Mi hijo Gonzalo. Tiene buena planta, carácter, muestra autoridad y es diplomático. Lo hará bien.

Ministra de Obras Públicas: Mi sobrino Pablo, ingeniero de caminos trabajando en Suiza y muy considerado, lo cual tiene mérito habida cuenta de como son los suizos con los extranjeros.

Ministra de Administraciones Públicas: Mi hija Leyre. Nadie tiene las cosas más claras. Como psicóloga y con el tema catalán en cartera negociará con mucha “mano izquierda” para mantener la integridad de España. Votó a  “Podemos” ,pero eso, como la juventud, se pasa con el tiempo.

Ministra de Educación, Cultura y Turismo: Mi hermana Elisa. No saben lo bien que tiene educados a sus hijos y además es maestra.

Ministro de Deporte: Mi sobrino Mateo. Listo, frío y calculador. Cualquier deporte se le da bien. Es, también un artista del balón y, como su padrino, confío en que me retire pronto (si no sale bien el “golpe”).

Ministro de Empleo y Seguridad Social: Mi cuñado Pepe. Gran capacidad de negociación (lo demostró en su periodo de sindicalista) y tiene aguante el tío ¿Dónde han visto dos cuñados que se lleven bien?. Todo el mérito es suyo.

Ministra de Seguridad Social: Mi hermana Graciela. Siempre ha sido la más trabajadora de la familia, tiene visión a largo plazo. Más lista que el “hambre”. Y es un “cielo”.

Ministra de Industria y Energía: Mi sobrina Lucía. Ingeniera Industrial ya casi. Buena estudiante y espabilada. Por otra parte conviene que las mujeres vayan adquiriendo cargos de responsabilidad en la industria en este país.

Ministro de Nuevas tecnologías e Innovación: Mi sobrino Rodrigo que es un “crack” en esto de los ordenadores y le sobra imaginación. Todo un líder.

Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: En este caso, como excepción, me salgo de la “familia” para nombrar en este ministerio a mi amigo Jesús. Le gusta más el monte que a las cabras, es capaz de cultivar (y que se pongan “coloraos”) tomates en Burgos, me ha dedicado un libro suyo y, lo más importante, es mi psiquiatra particular. Me hará falta. Nos hará falta a todos.

Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: Cristina mi mujer, es enfermera y, además, ¡no saben ustedes como nos trae a todos en casa!

Ministro del Vino y de la Viña: Este nuevo ministerio lo pensaba ocupar yo mismo, pero por razones que luego conocerán debo declinar. Por el momento lo dejo vacante  hasta decidirme por alguno de los colegas riojanos que seguro harán un buen papel en el cargo.

Presidenta: Mi madre Josefa. La persona más razonable y buena que conozco. Siempre ha sido una mujer cabal que ha mantenido a la familia unida. Conoce los puntos fuertes y debilidades del Ejecutivo y mediará para que se tomen las decisiones más sensatas. Nunca nos ha defraudado. ¿Qué más se puede pedir a un presidente?

Vicepresidente primero y ministro de la Presidencia: Mi padre Pablo, ¿quién mejor?. Un ejemplo de superación. Que les voy a decir de él si con un sueldo de empleado ha sacado adelante a 4 hijos, todos con carrera y camino de convertirse en altos cargos en la Administración: dos ministros, ministro consorte, y servidor, asesor del gobierno.

Forma de Gobierno: Monarquía. De momento, hemos decidido mantener a Felipe y a Leticia como reyes. Les pedimos únicamente que continúen en la línea que llevan, que eduquen bien a su hija y que, como mandan las normas de tan “tradicional” institución, elijan ellos mismos al esposo de la futura reina Leonor; buscando un matrimonio provechoso para el Estado y en evitación de que se tope con alguno que luego le salga “rana”.

Ninguno de los cargos nombrados ha tenido nunca ningún problema con la justicia, más allá de alguna que otra multa de tráfico. A ninguno se le conoce ningún caso de corrupción, malversación, prevaricación, cohecho, falsedad documental, malversación, blanqueo de capitales, o maldades parecidas. Todos pagan religiosamente sus impuestos (que remedio si viven de su salario). En fin,  gente normal, no como  algunos “sus señorías”, “respetables”, y “honorables” en los que confiábamos. Además, todos se llevan bien con sus vecinos y son apreciados y queridos por aquellos que les conocen bien.

No se ha tenido en cuenta la “paridá” de hombres y mujeres para la elección del ejecutivo. Soy de la idea que la posición en la que orina el sujeto no debe ser un objeto de valoración en el trabajo.

Como han podido apreciar no reservo para mí cargo representativo alguno. Primero, no quiero que digan que soy un tirano y que todo “se queda en casa” pero, además, debo confesar que yo NO soy un hombre totalmente honesto. Cuando estudiaba, para pasar algún examen recurrí  a las “chuletas” ya que soy de frágil memoria. Esto me inhabilita, (me refiero a lo de las “chuletas”, lo de la mala memoria ha sido en España un mal general de la clase dirigente), para poder aceptar cargos de alta responsabilidad. Tampoco le doy puesto alguno a mi hermano Lorenzo, porque aunque es un gran profesional, trabajador y buena persona, el muy “capullo” en cuanto cumpla los 60 se quiere jubilar.

La misma compostura de la que hago gala con mi apartamiento exigiré a cualquier cargo de mi gobierno si se presentara una pizca de inmoralidad o la mínima relajación en sus deberes.

Se pondrán en marcha los mecanismos necesarios para la constitución de este gobierno en el momento que se encuentre el apoyo suficiente traducido en el respaldo de los lectores.

Probablemente estarán pensando que la propuesta que hoy les hago es ridícula, despótica, poco seria, anacrónica, improcedente, y cuantos adjetivos quieran añadir. Si es así, están ustedes en lo cierto.

Para su tranquilidad les diré que cada uno de los nominados son personas honradas y sensatas que no aceptaran ningún cargo si consideran que no están a la altura.

Con todo ya habrán  imaginado que el objeto de este escrito, en el que me separo de mi temática habitual, el mundo del vino, no es otro que hacer recapacitar al lector. Soy de la opinión que a los candidatos para los cargos del máximo nivel debe exigirse que en las actividades que anteriormente hayan realizado, hayan demostrado: integridad, rectitud, honestidad, decencia, sentido de la Justicia, sensibilidad y sentido común. Todo ello por encima de un currículo brillante, una formación adecuada al puesto, conocimientos técnicos, idiomas, etc., que, no cabe duda, importan, pero que si hay interés se aprenden y si no sabrán buscar el asesoramiento.

Seguro que si estos valores y cualidades personales y humanas fuera condición “sine qua non” para el desempeño de estos “ministerios”, de los que depende el futuro de todo un país, las cosas pintarían bastante mejor para España.

 (*) No es mi intención con esta “broma” que hoy les presento, banalizar el triste, ya histórico, suceso del 23 F que pudo acabar con la Democracia en España. Igualmente me pronuncio en contra de cualquier actuación que vaya en contra de las Leyes vigentes.

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China, naranjas, vino
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Antonio Remesal | 13-02-2016 | 8:13| 0

Estudiantes chinos en una cata en Burdeos. ARV

Partiendo de estas tres palabras aparentemente no relacionadas entre sí, hoy insto a una facultad que la colectividad adulta hemos ido perdiendo: la capacidad de asombro.

Ya nadie utiliza la expresión “Naranjas de la China”: nada nos extraña y, encima, tragamos con todo. Hemos perdido el sentido crítico, no solo si nos ceñimos al mundo del vino. Oímos noticias en los telediarios que nos deberían hacer saltar del sofá y ni siquiera nos inmutamos. Noticias que se refieren a abusos de poder, a sinsentidos, disparates, injusticias, atropellos y que miramos y escuchamos impasibles. Políticos que considerábamos respetables, deportistas que hemos aclamado como nuestros ídolos, “honorables” varios, representantes de nuestra monarquía, se revelen indignos de la posición y puesto desempeñado y, encima, cuando les llega su “san martín” esgrimen para su defensa estratagemas legales como no sé que doctrina de un famoso banquero (ya saben a quién me refiero), que, en su día, se “fue de rositas”. Y, como discípulos de Santa Teresa, nada nos turba.

“Naranjas de la China”
Se ha venido utilizando esta expresión para expresar sorpresa, incredulidad, extrañeza…¿a mí me vas a hacer creer eso! ¡Naranjas de la China!. ¡Con las naranjas que tenemos aquí me vas a venir tú con naranjas de la China!.. Un dicho este, que ahora apenas se usa. De China puede venir cualquier cosa: “lo que no se encuentra en un “chino” (referido al bazar) es que no existe”.

Estamos acostumbrados a ver todo tipo de productos fabricados en China: bisutería, juguetes, telefonía, ordenadores, menaje, vestido, …espárragos y hasta setas. Ayer vi en un supermercado (de capital francés para más señas) que vendían setas etiquetadas como “boletus”. Afortunadamente algo de setas sé, el tarro era de cristal y a través de él pude ver, antes de echarlo a la cesta, que aquello poco tenía que ver con los hongos que yo suelo coger en los Cameros o en mi tierra, allá en la Sierra de la Culebra. Eso sí, en lugar de indignarme y quejarme formalmente me salió una sonrisa y me fui tan campante.

Así las cosas, no nos extrañaría encontrar en una frutería valenciana naranjas chinas; como tampoco lo haríamos si un día de estos, y entramos ya a hablar de vino, viéramos plantada viña en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), Zambrana (Álava) o Meano (Navarra), por nombrar tres localidades limítrofes con la DOC Rioja. Y tal como nos vienen dadas, ninguna sorpresa sería ver distintas referencias de vinos producidos en la región de Rioja sin el sello de la Denominación.

“Vino de China”
¿Saben lo que hubiéramos contestado hace 20 años si alguien nos dice que el primer productor de vino del mundo es China? Eso: “naranjas de la China”. Pues, dos décadas después, va camino de ello. Hoy, parece que lo que les mola, con sus “rollitos de primavera” o su “arroz tres delicias”, en lugar de un cuenco de Xiao Qing, es una copa de Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Merlot,… o Tempranillo. No, no estoy bromeando, ya en 2013 China superó a Francia convirtiéndose en el principal consumidor de vino tinto del mundo. ¡Toma ya¡. De aquí el interés de todas las zonas productoras del mundo en entrar en China: son cerca de 1.400 millones de clientes potenciales con un interés creciente en todo lo que viene de occidente. Multinacionales como Pernod Ricard (la de nuestras Campo Viejo o Ysios) ya están instaladas en China.

Hasta aquí bien, pero ¿qué va a pasar si a los chinos se le ocurre inundar el mundo con su vino? ¡Miedo me da¡, si en alguna parte del mundo se pueda imitar un producto y reproducirlo de la forma más barata es en China.

Están por una parte las falsificaciones. Ya se sabe la afición en esta parte del mundo por “dar gato por liebre”. Los contenciosos con bodegas europeas, algunas muy afamadas, son cada vez más frecuentes. Algunas son burdas falsificaciones y lo que hacen es utilizar marcas con nombres, colores y otras imágenes corporativas, que se parecen al original, que escritos con tipografía europea, y en su mercado pueden dar perfectamente el pego. En otros casos utilizan botellas similares a las de la marca que copian, falsifican la etiqueta, y convierten un vino correctísimo de 20 €, en un, por ejemplo Château Lafite, que venden en un restaurante a más de mil euros. Y es que hay que tener “morro fino” para darse cuenta del engaño.

Y por otra parte está el potencial productivo. China es muy grande, casi 20 veces lo que es España. Terrenos, climas y condiciones que permitan la producción de uvas de calidad seguro que los hay. El material vegetal, variedades clones y portainjertos, es el mismo que utilizamos aquí, la tecnología de campo y bodega también. Respecto a conocimientos ya nos encargamos nosotros de enseñarles, incluso en la Universidad de La Rioja hay estudiantes chinos matriculados en Enología. También contratan a profesionales europeos que les ponen rápidamente al día.

Con todo esto, China ya es según datos de la OIV el segundo país del mundo con mayor superficie de viñedo del mundo. Ya saben cuál es el primero. Sí, España. ¡Buen competidor nos ha salido¡.

“Vino de naranjas”
Si los orientales copian y producen barato, los europeos somos más creativos. Y sino estén atentos a los que se les ha ocurrido a una empresa familiar radicada en Sagunto, una de las zonas citrícolas de más tradición.
Los susodichos valencianos hacen vino de lo que allí abunda: la naranja. Cuando la fruta adquiere la madurez perfecta, con el nivel de azúcares óptimo se recolecta manualmente. El zumo se fermenta a bajas temperaturas de forma natural transformándose los azucares en alcohol. Hasta aquí nadie se daría cuenta, por la similitud del proceso, que no estamos hablando de vino de uva. Posteriormente, el “vino” se pone a macerar con la corteza de la naranja. Una vez alcanza los aromas en nariz y boca buscados, solo falta filtrar y embotellar. No dicen nada de crianza en barricas de roble francés y americano, pero todo se andará. El “vino” ya ha conseguido algún premio en certámenes con los que competía con vinos elaborados con el fruto de la vid, el único producto con el que hasta ahora pensábamos se hacia el vino. Apuntan los que lo han probado que está muy rico y es muy refrescante. No me cabe ninguna duda.
Dirán ustedes: ¡pero eso no es un vino¡. Pues probablemente no, pero según reza su eslogan: “es pasión, es disfrutar, es compartir, … es un aperitivo único, como tú”. ¿qué más quieren?
Naranjas de la China, vino de la China, vino de naranjas, ¿qué nos va a tocar ver?. La evolución es tan rápida que nos hemos acostumbrado a todo: ya nada nos sorprende. Y como si el futuro estuviera ya escrito, aceptamos lo que venga como irremediable.

Es por eso que hoy les incito a que abran los ojos, a que se asombren. Que ya lo dijo Aristóteles “del asombro nace el pensamiento” y a partir de ahí el espíritu crítico y la acción. Por mi parte salgo ahora mismo de camino hacia la Oficina de Consumo para hacer una reclamación contra ese supermercado que vende no sé que setas chinas por boletus. De paso compraré una botella de vino de naranjas. ¿Quién sabe?, igual me aficiono.

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El peligro de meter toda la uva en el mismo cesto
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Antonio Remesal | 08-02-2016 | 11:39| 0

Pudimos leer el domingo el completísimo reportaje de Alberto Gil en el “Diario La Rioja” sobre las diferentes propuestas de zonificación para la DOC Rioja, planteadas por el sector a través de sus asociaciones, lo mismo por bodegueros que por viticultores.

Todos los que hemos trabajado para que se realice una distinción de los vinos, por encima de la simple segregación por tiempo de crianza y de la administrativa por subzonas, nos congratulamos que se vayan dando pasos hacia adelante. Ahora solo falta se empiece de inmediato a trabajar ya que, me consta, existen serios movimientos en favor de la creación de una denominación propia para los vinos de Rioja producidos en Álava, más allá de la disidencia de una única bodega.

La realidad actual de Rioja (¡ojo¡  no solo de Rioja Alavesa) tiene que ver con esto:

– Falta de perspectivas de algunos viticultores obligados a vender su uva a similares precios que otros cuyas viñas se asientan en terrenos más propios para remolacha que para uva de calidad.
– Bodegas que tratando de vender vinos de calidad  se encuentran con la competencia de otros, a veces mediocres, también de Rioja, que con la misma contraetiqueta les “sacan” literalmente del mercado.
– Cerrazón por parte del Consejo Regulador para admitir otras distinciones en la etiqueta, como la localidad de procedencia de las uvas.
– El “abuso” que supone que el sector productor se tenga que hacer cargo de parte de la promoción (en realidad más de marcas que de la DO). Se socializan pérdidas cuando vienen mal dadas y las grandes bodegas se olvidan del viticultor a la hora de repartir beneficios.
– Imposibilidad  para los emprendedores, bodegueros y viticultores, de llevar a cabo un planteamiento de empresa basado en la calidad al chocar con la realidad de que la única manera de competir cuando no se tiene una marca muy consolidada es el precio.
– La falta de valoración de viñedos viejos o de políticas de mantenimiento del paisaje, que ha conducido al arranque y degradación de ecosistemas realmente excepcionales,…

– “Egoísmo” o “mala memoria” de algunas bodegas que se olvidan de donde vienen y donde estaban solo hace 15 años ….o,  bodegas que apuestan por una gestión del órgano de calidad en la región administrativa a la que pertenecen,…

Tenemos pues un panorama  en el que cuestiones ecológicas, sociales y económicas  afectan de manera definitiva a la sostenibilidad  del Rioja.

Y es que por muchos datos sobre incrementos de ventas que presenten las grandes bodegas y el Consejo Regulador, parte de Rioja, la que no puede hacer otra cosa que calidad, ve ya desde hace varios años demasiadas nubes en su horizonte asistiendo, hasta ahora impasible, a la pérdida de competitividad.  Todo ello en un “caldo de cultivo” propicio para las “banderas” lo que lleva a que algunos vendan la separación como la única salida. Es entonces comprensible que ante la falta de perspectivas y el descontento haya quien se agarre a cualquier “salvavidas” (que puede no sea tampoco seguro).

Donde algunos vemos un viñedo otros ven una bandera

El paralelismo con la política española es evidente: malentendidos, discriminaciones, decisiones no tomadas a tiempo, diferencias no tenidas en cuenta, … desigualdades, en suma, que no se solucionan ignorándolas. Todo lo contrario, se enquistan.

El debate sobre diferenciación, zonificación, y todas estos temas de los que venimos hablando hace años, deben materializarse cuanto antes en acuerdos y modificaciones en la regulación que hagan presagiar que, por fin, no se van a “meter todas las uvas en el mismo cesto”. Los peligros de rupturas que, en el fondo no deseamos la gran mayoría, acechan.

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.