La Rioja
img
Categoría: Para leer de vez en cuando
De gigantes y molinos.


Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento y las torres de la luz en las tierras de Rioxa.

Estando un día don Quijote en un camino que discurre hacia el conocido campo de Bilibio, vio por la quiebra que dos montañas hacen para dejar paso al Ebro, unos molinos, y  así como los descubrió imaginóse ser cosa de nuevo desafío, por lo que dijo a su escudero:

– La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque diviso allí en  esos majuelos, llecos y tierras de sembradura, delante de aquel bosque, un gran ejercito de hombres flanqueados por gigantes en línea de combate

– ¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza-

– Aquellos que allí ves -respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas u esos otros con patas como podencos apostadas sobre los renques de las viñas.

– ¿Ves toda aquella polvareda que allí se levanta? –pregunto don Quijote a su escudero-, Pues como yo atisbo es cuajada de un copiosísimo ejercito que de diversas gentes y gigantes viene marchando, asaltando sin licencia a su paso tierra que no es sino de aquellos que la labran y de las criaturas que en ella moran: pájaros y mosquitos del aire, gusanillos de la tierra, y aún las alimañas, que por alguna razón fueron creadas ya antes que hombre  alguno la pisara y para más que ornamento están en ella emplazadas; seres débiles sin armas y tropa que les defienda y que han de menester mi favor y auxilio; es por ese motivo por lo que con ellos pienso hacer batalla: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

– Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen con tres brazos no son gigantes, sino molinos y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento mueve la rueda que hace girar la industria; y los otros con sólo dos brazos son torres, usadas para cosa más allá de mi entendimiento.

–  Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla, fiera porque lucharé hasta que les venza o perezca en el empeño, y desigual, porque veo que con estos gigantes va un escuadrón de predicadores, mentecatos, escribanos y bellacos que con su palabra fácil pondrán a todos contra mí, tratándome como si de un trastornado yo fuere, en su afán de alcanzar sus fines.   Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento y torres, y no gigantes aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas: non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por Don Quijote, dijo: pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer gigante del grupo de los que sujetaba una maroma sin fin relumbrante como su espada; y dándole una lanzada el gigante encolerizado le lanzó un rayo, con tanta furia que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que salió volando maltrecho y carbonizado entre las viñas al tiempo que todo lleno de humo se quedaba.

Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó, halló que no se podía menear, tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

– !Válame Dios¡ -dijo Sancho- ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos y torres y que es menester ha puesto don Iberdrolo y otra gente muy principal, y que ignorar al poderoso es propio de quien no tiene sino pájaros en la cabeza?.

– Calla amigo Sancho -respondió don Quijote- que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza, y que lo que ahora afirmáis son artificios para no sé que fin, según tu parecer de necesidad, lo que yo veo con mis ojos no son sino contrarios y gigantes invadiendo tierras que no son suyas; si hubieran venido por sus fueros habrían usado la aldaba y a buen seguro, las gentes de aquí, que fama tienen, además de por su buen vino, por pacífica y enemiga de meterse en ruidos y pendencias, les habrían abierto la puerta de par en par y a algún trato hubieran de llegar. Porque sabes Sancho que ésta es gente de paz y en sus lares siempre ha habido, para los que vienen de buena honra, ricas viandas, bebercio y acogimiento; pero también he oído comentar de sus naturales ímpetus, y que al que con oscuras intenciones viene o apropiarse de lo suyo busca, se va con el rabo entre las piernas.

– Porque –añadió el de la Triste Figura- en lo tocare a la morada se hace lo que es menester del amo, porque para eso es la propiedad; y en las cosas naturales ¿quién es nadie para contradecir ni evitar lo que por el cielo esta ordenado?

– Pero entonces vuestra merced –pregunto Sancho Panza- ¿eran o no gigantes con los que habéis guerreado y mal parado habéis salido?

– Que más da mi fiel Sancho –respondió don Quijote- galgos o podencos, gochos o gorrinos, burros o jumentos, arrieros o carreteros. En campo ajeno estaban y sólo su amo, por suyo, ha de decir si se entra, pasta, vendimia, racima o siquiera se sestea; desde el mismo infierno hasta el firmamento; porque sólo los labradores, y por ley de Dios sus inquilinos naturales, pueden en él hacer lo que le viniera en talante. Por lo que sí alguien entra en la propiedad que por justicia no le corresponde, a sus amos debe pedir licencia.

– Y en como juzgas mi estado, mi buen escudero Sancho: harto molido y quebrantado estoy, pero con la frente muy alta por  haber cumplido los mandamientos de caballero,  que entre otros son: ofrecer mi brazo y mi persona en ayuda de los flacos y menesterosos y desfacer cuantos agravios y sinrazones encuentre a mi paso; con lo que ahora, cumplida la tarea, sólo queda esperar que la suerte se mude y que lo que hoy se ha perdido se gane mañana. Lo demás ya está todo dicho; lo fecho, el de arriba ha de juzgar, y aunque tú no lo veas de este modo, el tiempo descubridor de todas las cosas dará la razón a quien la tenga.

Tras este discurso ayudó presto Sancho a incorporarse a su amo y a subir sobre Rocinante, y él subió sobre su jumento,  y juntos tornaron a su comenzado camino a paso tirado,  para hacerlo él cavilando detrás de su señor Don Quijote; del que pensó que quizá no tenía el juicio tan perdido como a veces le parecía y fuera él mesmo el que estaba engañado, turbados los sentidos por el miedo y haciendo que las cosas no parecieran lo que son.

Y es desta manera como concluyó esta aventura que para el Triste fue desventura, entre riscos y breñas, en tierras de buen vino, agua clara y gente sana, para que cada uno saque de limpio aquello que le venga en gana.

NOTA: Recuperamos hoy un artículo que se escribió hace unos meses, y que ahora es de nuevo actualidad, en relación con la polémica sobre la línea de alta tensión que está en proyecto atravesará viñedos de Rioja Alta hasta la subestación de Haro.  En el artículo, como habéis visto, se reescribe uno de los capítulos más conocidos de “El Quijote”, apelando de éste particular modo al entendimiento.

 

Ver Post >
Zonificación: la fórmula del Priorato

Se explica el modelo de zonificación articulado por la denominación de origen tarraconense. Su fórmula, con los Vins de la Villa y  vinos de finca, podría ser válida para Rioja.

Sobre la mesa del Consejo Regulador está una propuesta para el estudio de la posible implantación de un modelo de zonificación de la DOC Rioja por municipios. Lo que plantean los, hasta ahora portavoces, a falta de una definición más concreta, supondría hacer extensivo para los 144 municipios de la DOC lo que el Reglamento determina para las tres subzonas (Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Baja). Tarea que la pintan fácil, pues el desarrollo de la ley actual, ya preveía, según indican, la aplicación de la reglamentación de las subzonas para entidades geográficas menores.  Dos errores en una sola frase:

1er error: implementar una actuación de esta naturaleza es un trabajo largo y complejo, requiere el beneplácito de la mayoría del sector y precisa aplicar criterios técnicos rigurosos en todo el proceso, durante el cual, la ciencia no debe mezclarse con la creencia, ¡vamos, que de fácil nada!.
2º error: la actual división de Rioja, basada únicamente en criterios geográficos y administrativos no es una zonificación bajo el punto de vista agronómico, la cual, debe ser independiente de fronteras artificiales. Las zonificación en materia vitivinícola, se refiere a la división del territorio en unidades homogéneas en función del “terroir”. Este término francés traducido al castellano por terruño aúna todos los elementos del medio natural y el agrosistema vitícola (suelo, material vegetal y técnicas culturales y de vinificación).

De aquí que un desarrollo de subzonas basado en exclusiva en los límites administrativos de los municipios no tendría sentido alguno. Dejaría descontentos a muchos y no solucionaría los problemas a nadie. En definitiva ¡para ese viaje no hacen falta alforjas!

En mí artículo anterior en estas mismas páginas presuponía que la propuesta planteada iría en la línea de modelos como el de Priorato, la otra denominación de origen calificada en España, donde la zonificación se ha implantado con éxito. Explicaré a los lectores en que consiste, pero antes les daré una somera información sobre esta región vitivinícola.

La D.O.Ca Priorat es una pequeña región situada en la provincia de Tarragona, delimitada por macizos montañosos. Al sur se abre siguiendo el curso del río Siurana, afluente del Ebro, que hace de eje principal. Todo ello conforma una orografía agreste, donde se asientan los viñedos que sobreviven sobre terrenos pizarrosos, en terrazas o laderas con pendientes, algunos, casi impracticables. El relieve tan accidentado, la variabilidad de suelos, y los distintos microclimas, secos en general y con influencias múltiples del Mediterráneo próximo, dan un perfil de vinos, como en Rioja, muy rico y heterogéneo. La superficie de viñedo, es de apenas 1.900 ha, que cultivan unos 600 viticultores y que cubren apenas el 10% del territorio de la Denominación.

La cultura del vino en Priorato se remonta a muchos siglos atrás, monasterios y monjes desarrollaron e impulsaron la vid y el vino desde el siglo XII, y como en Rioja, el cultivo ha pasado por muchas vicisitudes, incluida la filoxera. A finales de 1980 y principios de 1990 en el que varios productores apostaron por la recuperación de la vid, con un respeto al paisaje, variedades locales y la tradición que merece destacar, y que son su seña de identidad, la zona ha adquirido renombre internacional. Hasta hoy, en que se considera Priorato, una de las áreas españolas y mundiales más propicias para el cultivo de la vid para vinificación.  Allí se han instalado bodegueros, como el riojano Álvaro Palacios donde elabora el afamado L’Ermita, vino por el que se paga hasta 1.000 €/botella, y otros productores con vinos, también, entre los más apreciados del mundo.

Vins de la Vila (Vinos de Villa)
El proyecto de zonificación plasmado en la subzonas o Vilas actuales parte de 1999 momento en el que se empezaron a calificar los vinos mediante cata y se iniciaren los trabajos de campo tendentes a la demarcación. De acuerdo a la apreciación de los técnicos cada Vila debía dar lugar a vinos con una tipicidad que los distinguiera y diferenciara siendo una expresión clara de la zona de procedencia. La división se realizó de acuerdo a las particularidades climáticas, culturales, sociales, vitivinícolas y económicas. De este modo las Vilas no se ajustan a los límites administrativos de los 9 municipios que constituyen la DOCa Priorat, aunque la mayoría lleven el nombre de alguno de ellos. Las divisorias entre Vilas coinciden generalmente con accidentes geográficos como lomas, ríos, vertientes o caminos. Según la zonificación a la que se llegó, quedaron delimitadas 12 zonas de producción vitícola o Vilas, descartándose parte del territorio de la denominación al considerarse no apto para producir uvas destinadas a Vins de Vila.

En 2009 coincidiendo con la calificación de la cosecha de 2007, fue el momento en el que se permitió etiquetar con la referencia a la subzona. Es necesario indicar que las bodegas, cumpliendo los requisitos relativos a la producción, elaboración y envejecimiento pueden vinificar tanto vinos de la Vila como simplemente de la DOQ Priorat. Para que un vino se registre como Vins de Vila (Vinos de Villa) debe acreditar que su uva procede de la villa correspondiente  y cumple los requisitos propios de cada una, siendo el Consejo Regulador el que controla la calidad y trazabilidad. Hasta la fecha se han registrado más de veinte vinos como Vins de la Vila.

Esta denominación catalana ha dado un paso más en la zonificación con la incorporación en su legislación de los llamados “Vinos de finca”, asimilable a lo que en el resto de España se llama “vinos de pago”.  El nombre se vincula con las viñas de donde procede la uva, limítrofes entre ellas, de extensión reducida y características propias y especiales, siendo el propietario del viñedo el mismo que el elaborador. Aparte de la supervisión propia del Consejo Regulador los vinos de finca están controlados por el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), como entidad de certificación y control acreditada en Cataluña.

Para terminar he de indicar que modelos como el indicado en el Priorato, con las modificaciones y adaptaciones necesarias para nuestras condiciones y peculiaridades, permitirían un tratamiento diferencial de las distintas realidades vitivinícolas de Rioja, un reconocimiento de singularidades, facilitaría la preservación del paisaje y del patrimonio vegetal, contribuyendo a la potenciación de la calidad, única vía posible para la sostenibilidad. Aspecto, este último, en el que parece ya todos coincidimos.

Ver Post >
Crisis es oportunidad

Lo que parecía podía desembocar en el desmembramiento de la denominación está dando lugar a un debate constructivo sobre el modelo de Rioja.
Estamos ante una oportunidad para aclarar el mensaje al consumidor y, de paso, fortalecer la imagen de calidad de Rioja.

Es una realidad que el mayor volumen de ventas de Rioja corresponde a vinos de precio medio. Bajo si tomamos como patrón los vinos habituales en los lineales de los supermercados extranjeros. Es por estos vinos por los que Rioja se identifica. Vinos correctos, con buena relación calidad/precio, pero que la presión de sus costes no permite un extra cualitativo. A la par coexisten en Rioja vinos con referencias concretas que son calificados por los críticos en concursos internacionales entre los mejores, a la altura de los  producidos en las más renombradas regiones vitivinícolas. El comprador que no quiere gastar mucho sabe que con un Rioja acierta. Los privilegiados para quienes el desembolso es accesorio, no disponen de un sello identificativo de Rioja, más allá de la etiqueta privada, que garantice una calidad excelsa. Además, el actual sistema, sin más criterio para  el comprador que la elección por la marca, es confuso: el consumidor no logra entender la coexistencia de calidades y precios tan variables en vinos de la misma zona, variedad y tipo (Genérico, Crianza, Reserva o Gran Reserva).

Desde que el día de los inocentes de 2014 apareciera en este periódico un artículo en portada firmado por el periodista, experto en vino, Alberto Gil, bajo el título: “Bodegas Artadi ultima un plan para abandonar Rioja”, hasta la fecha, debates y reuniones se han sucedido sin descanso. Lo más recientemente publicado apunta a que el Consejo Regulador, llevará a cabo el estudio de una iniciativa ya puesta en marcha en la otra denominación española con la mención de calificada, la de Priorato. Lo que en esa región vitícola catalana se denomina “Vi de la Vila” (vino de la villa), aquí lo han llamado de momento “vinos de municipio”, aunque,  en esencia, se trate de la misma idea.

No es nueva la demanda de algunos bodegueros y representantes de áreas concretas, no sólo de Rioja Alavesa, de reforzar la identidad del origen de sus vinos y de que se reconozca el esfuerzo de quienes dan prioridad a la calidad sobre la productividad. Si bien, hasta la fecha, las iniciativas que han reclamado algún tipo de modificación del reglamento en la línea de la diferenciación de calidades no han prosperado.

A estas alturas del litigio parece que los cambios inmediatos se prevén en el sentido de dar mayor protagonismo a las subzonas, Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa, para a más largo plazo plantearse el desarrollo o diferenciación de entidades geográficas menores, tal como existe en muchas reputadas regiones vitivinícolas mundiales. Lo que parece es que nadie está por la labor de iniciativas que pudiera afectar negativamente a las ventas en, lo que por ahora es, el principal destino del Rioja, el territorio nacional. El mercado es muy sensible y no gusta de posturas radicales.

En entregas posteriores presentaré a los lectores modelos de éxito en otras zonas vitivinícolas, nacionales o foráneas, en los que la diferenciación de zonas o calidades es una realidad. La mayoría se apoyan en una palabra clave, terroir, o conjunto de características –suelo, clima, exposición, material vegetal, técnicas vitivinícolas,…- que contribuyen significativamente a la naturaleza del vino obtenido. El hecho de que Rioja ha sido una denominación en la que tradicionalmente se han mezclado uvas de distintas variedades y procedencias, ha impedido reforzar el vínculo de los vinos con su origen y ha sido posiblemente el motivo por el cual no se ha dado mayor protagonismo en la normativa de la DOC a este término vitivinícola fundamental, el terroir. Ni siquiera, lo ha tenido, el establecimiento de pagos, como áreas concretas con un terroir común en los que se aplican controles más rigurosos de la producción. Aun así, la legislación española lo contempla y en otras regiones se está trabajando en este sentido muy bien.

Es necesario aclarar que una clasificación de acuerdo a vocaciones vitícolas de las distintas áreas naturales o administrativas de Rioja no implica obligatoriamente la escisión de nadie, ni tampoco supone una ordenación automática de calidades. Es el mercado quien tiene la última palabra y pone finalmente a cada uno en su sitio. Por otra parte, la puesta en marcha de modelos, como el de municipios, que ahora está sobre la mesa, obligaría a controles suplementarios administrativos y sobre el terreno, para asegurar la trazabilidad; así como a la implementación, a cargo de cada una de las subzonas o entidades menores que se configuren, de los medios de certificación precisos.

Estamos, ante un panorama comercial complicado con oferta de vinos infinita, regiones vitícolas emergentes con bajos costes de producción que lo están haciendo francamente bien y, por si fuera poco, dentro de la denominación “francotiradores” a doquier, que con calidades dudosas y precios con los que no salen las cuentas, no hacen sino desacreditar al conjunto. Estas circunstancias concurren en una denominación, Rioja, de pequeña superficie y realidades vitivinícolas muy diferentes. Los últimos acontecimientos son un toque de atención que obliga a mantener la unidad de criterio, dejando aparte intereses inmediatos y actuar con una clara proyección de futuro.

La implementación de novedades a la actual clasificación de los vinos (basada sólo en el tiempo de crianza), debe ser, bajo mi punto de vista, un área a desarrollar con prioridad. Y es que el mérito hay que distinguirlo, señalarlo, y valorarlo mediante incentivos y reconocimiento, de lo contrario el interés de los que trabajan por la excelencia se diluye, la calidad tiende a ser la excepción, generándose agravios y divisiones. Ahora bien, tiempo al tiempo, las prisas no son buenas consejeras. Ante una crisis, o momento de inflexión como el actual, es necesario un debate en profundidad sobre una ordenación que ha cumplido unos objetivos más que dignamente, pero que, visto lo visto, necesita algún reajuste.

Una configuración de la DOC, de adscripción libre y voluntaria, en la que coexistan zonas con perfiles, vocaciones vitivinícolas y grados de exigencias cualitativas distintos, sería positiva para todos, pudiendo ser una de las claves de la sostenibilidad de un  sistema en el que la calidad siempre esté en el punto de mira. Pero esto es sólo una opinión más.

Ver Post >
Quien a buen árbol se arrima…

El entorno como elemento de calidad del viñedo. Por el mantenimiento de los ecosistemas originales de la vid.

La diversidad de la vegetación próxima al viñedo influye en la calidad  del vino resultante.

Coincidía días atrás con Basilio Izquierdo, que para aquel que no sepa de quién hablo, es uno de los grandes enólogos nacionales que, con más de medio siglo en el oficio, ha contribuido de manera significativa a situar los vinos de Rioja en lugar destacado en el panorama mundial. Director técnico de bodegas CVNE hasta hace unos años, ahora, ajeno a los requerimientos de una gran bodega, lleva a cabo un proyecto personal  mediante el cual elabora varios vinos, unos tranquilos, otros espumosos, que los que hemos tenido la oportunidad de catarlos, estamos absolutamente asombrados. Conversaba esa mañana, y compartía con Basilio, sobre cuales eran los factores determinantes de la calidad de la uva. Aparte de la consabida edad del viñedo, suelo o clima, subrayaba, (de forma pausada, amable, como él acostumbra a expresarse, con la seguridad que avala la experiencia), la poca atención que se presta al entorno próximo al viñedo. Entendiendo por el entorno, la vegetación próxima que crece en la misma viña y en sus cercanías: ribazos, lindes, bosquetes e isletas dentro de la parcela, en los roquedos y taludes. Esos “recovecos”, que por su pendiente, accidentalidad o escasez de tierra arable no se han labrado nunca, donde ni siquiera el sufrido cultivo de viñedo ha podido establecerse, cumplen cometidos ecológicos y agrícolas esenciales; entre ellos los de defensa contra la erosión, al proteger y sostener el terreno, división de propiedades, barrera de seguridad para la realización de labores con la maquinaria, o antaño con los animales de tiro, refugio de fauna y flora local. Estos recodos, joyas naturales, generan unas condiciones ambientales, e incluso un microclima, muy beneficioso para la producción de las cepas que crecen en las proximidades. Según Basilio, este entorno, hasta hace poco inherente al viñedo riojano, da como fruto en la elaboración de los viñedos asociados a él, vinos con estructuras particularmente complejas, más finos y delicados, con óptima expresión cualitativa.

Ya hemos alertado repetidamente en estas mismas páginas, que como consecuencia de la baja rentabilidad de los viñedos tradicionales, en los últimos años se esta produciendo una progresiva reducción de estos viñedos singulares, la mayoría mediante reestructuración de los mismos. Las labores que han acompañado a esta adaptación de las estructuras agrícolas a otras más competitivas, han permitido una mejora de la eficiencia en las tareas de cultivo, facilitando el trabajo del viticultor de forma extraordinaria, sin embargo ha supuesto un alto coste ecológico. A partir del año 2.000, año en el que se aprobó el esquema europeo de ayudas a la reestructuración y reconversión del viñedo, se han ejecutado miles de actuaciones, de las contempladas en esta línea en las tres regiones que forman parte de la DOCa Rioja, y también en el resto de España, y Europa. La intervención más común, aquí al menos, ha sido la de arranque de viña vieja y preparación del terreno para plantación posterior en espaldera.  El dinero procedente de Europa ha incentivado la acometida de proyectos, algunos colosales, con movimientos de tierras, creación de escolleras artificiales, inversión de perfiles del terreno, cambios de los cursos de agua,  eliminación de pendientes por nivelación y otras tareas, más propias de colosales obras civiles, que de la simple adecuación de un terreno para el cultivo agrícola. El resultado, ligado a ingentes inversiones de muy dudosa amortización, ha dado lugar a parcelas de mayor tamaño, prácticamente llanas, con desmontes y terraplenes artificiales, geometrías y topografías que en muchos casos nada tienen que ver con las originarias.

Es verdad que estamos en un sector muy competitivo y que es fundamental todo cuanto se haga para facilitar los trabajos del día a día del agricultor, mejorar la eficacia y los rendimientos, pero si queremos ser diferentes de otras áreas en las que el viñedo ha entrado a saco en los últimos años, con la intención de invadir los mercados mundiales a bajo coste, es preciso mantener las distancias mediante una agricultura respetuosa con el medio y que aporte algún valor añadido.

Otros muchos colegas de la profesión como J.Carlos Sancha, Enrique Gª Escudero, Juan B. Chávarri o Fernando Martínez de Toda, por citar algunos, son investigadores especialmente interesados en la preservación y recuperación de variedades minoritarias. A ellos, les he escuchado resaltar muchas veces el interés de mantener la “foto fija” de lo que tradicionalmente ha sido Rioja, tanto por la excepcionalidad de los vinos procedentes de estos viñedos, con cepas y entornos cada uno singulares, como por el papel ecológico que desempeñan.

La influencia que la vegetación próxima a la cepa tiene en el mosto, y en consecuencia en los vinos, he tenido la oportunidad de verificarla yo mismo fehacientemente. Me remitiré a una cata en la que se comparaban los vinos producidos en las distintas parcelas de un ensayo, con diferentes cubiertas vegetales en las calles de cultivo. Constatábamos entonces de forma unánime en el análisis sensorial, como la vegetación de las calles próximas, daba lugar a diferentes aromas a los vinos. Trasladando esto a una pequeña parcela, imaginen la complejidad de aromas que se pueden generar en un viñedo rodeado de plantas como el tomillo, retama, lavanda, romero, espino, hinojo, cola de caballo, manzanilla,…y árboles como olivos, almendros, robles, encinas, carrascos, pinos,…

El mediático y reconocido naturalista Joaquín Araujo, destacaba no hace mucho en Laguardia, el interés medioambiental de la agricultura que propugna “el paisaje del obstáculo”, en contraposición de la ausente de barreras.

La belleza de la asimetría, de la accidentalidad, el cromatismo de cada cepa, de cada matorral o árbol, en cualquier época del año, contrasta con la rutina de la homogeneidad de color y forma de las fincas plantadas en líneas perfectas de longitud infinita, con variedades, patrones y clones similares. Y es que, aparte de las características que en la calidad de la uva imprimen estos viñedos singulares, que encontramos en la denominación, lo mismo en Rioja Alta, en Rioja Baja, que en la Alavesa, forman parte de un particular y precioso mosaico paisajístico en el que las vides conviven con otros cultivos como olivos, almendros y cereal, con zonas de pastizales, monte bajo y matorral, en parcelas con diferentes geometrías y en el que la ausencia de simetría y aparente desorden lo hace particularmente bello.

Por otra parte, no es en absoluto desdeñable la función que este conjunto de cultivos y llecos tiene para la conservación de la biodiversidad tanto botánica como faunística. Pájaros como gorriones, carboneros, jilgueros, perdices, codornices, abejarucos, becadas, cárabos, pinzones, petirrojos, arrendajos…. o mamíferos como conejos, liebres, zorros, lagartos, tejones, corzos, culebras,… pueden verse cuando uno pasea por estos enclaves de biología tan variada.

Es por todo ello por lo que es necesario un esfuerzo, lo mismo particular, que por parte de las Administraciones, para proteger estos viñedos y los valores asociados a ellos, fomentando si cabe las plantaciones de esta naturaleza, que aunque sabemos que son a menudo ajenas a la filosofía imperante de máximos rendimientos, y puedan parecer anacrónicas, seguro no nos arrepentiremos de haber contribuido a su preservación.

Ver Post >
DE GIGANTES Y MOLINOS

 
Hoy, día del libro, me he atrevido a “reescribir” uno de los capítulos más conocidos de “El Quijote”. Apelo así al entendimiento a propósito de la instalación de líneas eléctricas y aerogeneradores en áreas y paisajes singulares de viñedo.

Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento y las torres de la luz en las tierras de Rioxa.
Estando un día don Quijote en un camino que discurre hacia el conocido campo de Bilibio, vio por la quiebra que dos montañas hacen para dejar paso al Ebro, unos molinos, y así como los descubrió imaginóse ser cosa de nuevo desafío, por lo que dijo a su escudero:

– La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque diviso allí en esos majuelos, llecos y tierras de sembradura, delante de aquel bosque, un gran ejercito de hombres flanqueados por gigantes en línea de combate

– ¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza-

– Aquellos que allí ves -respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas u esos otros con patas como podencos apostadas sobre los renques de las viñas.

– ¿Ves toda aquella polvareda que allí se levanta? –pregunto don Quijote a su escudero-, Pues como yo atisbo es cuajada de un copiosísimo ejercito que de diversas gentes y gigantes viene marchando, asaltando sin licencia a su paso tierra que no es sino de aquellos que la labran y de las criaturas que en ella moran: pájaros y mosquitos del aire, gusanillos de la tierra, y aún las alimañas, que por alguna razón fueron creadas ya antes que hombre alguno la pisara y para más que ornamento están en ella emplazadas; seres débiles sin armas y tropa que les defienda y que han de menester mi favor y auxilio; es por ese motivo por lo que con ellos pienso hacer batalla: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

– Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen con tres brazos no son gigantes, sino molinos y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento mueve la rueda que hace girar la industria; y los otros con sólo dos brazos son torres, usadas para cosa más allá de mi entendimiento.

– Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla, fiera porque lucharé hasta que les venza o perezca en el empeño, y desigual, porque veo que con estos gigantes va un escuadrón de predicadores, mentecatos, escribanos y bellacos que con su palabra fácil pondrán a todos contra mí, tratándome como si de un trastornado yo fuere, en su afán de alcanzar sus fines. Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento y torres, y no gigantes aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas: non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por Don Quijote, dijo: pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer gigante del grupo de los que sujetaba una maroma sin fin relumbrante como su espada; y dándole una lanzada el gigante encolerizado le lanzó un rayo, con tanta furia que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que salió volando maltrecho y carbonizado entre las viñas al tiempo que todo lleno de humo se quedaba.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer gigante del grupo de los que sujetaba una maroma sin fin relumbrante como su espada; y dándole una lanzada el gigante encolerizado le lanzó un rayo, con tanta furia que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que salió volando maltrecho y carbonizado entre las viñas al tiempo que todo lleno de humo se quedaba.

Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó, halló que no se podía menear, tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

– !Válame Dios¡ -dijo Sancho- ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos y torres y que es menester ha puesto don Iberdrolo y otra gente muy principal, y que ignorar al poderoso es propio de quien no tiene sino pájaros en la cabeza?.

– Calla amigo Sancho -respondió don Quijote- que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza, y que lo que ahora afirmáis son artificios para no sé que fin, según tu parecer de necesidad, lo que yo veo con mis ojos no son sino contrarios y gigantes invadiendo tierras que no son suyas; si hubieran venido por sus fueros habrían usado la aldaba y a buen seguro, las gentes de aquí, que fama tienen, además de por su buen vino, por pacífica y enemiga de meterse en ruidos y pendencias, les habrían abierto la puerta de par en par y a algún trato hubieran de llegar. Porque sabes Sancho que ésta es gente de paz y en sus lares siempre ha habido, para los que vienen de buena honra, ricas viandas, bebercio y acogimiento; pero también he oído comentar de sus naturales ímpetus, y que al que con oscuras intenciones viene o apropiarse de lo suyo busca, se va con el rabo entre las piernas.

– Porque –añadió el de la Triste Figura- en lo tocare a la morada se hace lo que es menester del amo, porque para eso es la propiedad; y en las cosas naturales ¿quién es nadie para contradecir ni evitar lo que por el cielo esta ordenado?

– – Pero entonces vuestra merced –pregunto Sancho Panza- ¿eran o no gigantes con los que habéis guerreado y mal parado habéis salido?

– Que más da mi fiel Sancho –respondió don Quijote- galgos o podencos, gochos o gorrinos, burros o jumentos, arrieros o carreteros. En campo ajeno estaban y sólo su amo, por suyo, ha de decir si se entra, pasta, vendimia, racima o siquiera se sestea; desde el mismo infierno hasta el firmamento; porque sólo los labradores, y por ley de Dios sus inquilinos naturales, pueden en él hacer lo que le viniera en talante. Por lo que sí alguien entra en la propiedad que por justicia no le corresponde, a sus amos debe pedir licencia.

– Y en como juzgas mi estado, mi buen escudero Sancho: harto molido y quebrantado estoy, pero con la frente muy alta por haber cumplido los mandamientos de caballero, que entre otros son: ofrecer mi brazo y mi persona en ayuda de los flacos y menesterosos y desfacer cuantos agravios y sinrazones encuentre a mi paso; con lo que ahora, cumplida la tarea, sólo queda esperar que la suerte se mude y que lo que hoy se ha perdido se gane mañana. Lo demás ya está todo dicho; lo fecho, el de arriba ha de juzgar, y aunque tú no lo veas de este modo, el tiempo descubridor de todas las cosas dará la razón a quien la tenga.

Tras este discurso ayudó presto Sancho a incorporarse a su amo y a subir sobre Rocinante, y él subió sobre su jumento, y juntos tornaron a su comenzado camino a paso tirado, para hacerlo él cavilando detrás de su señor Don Quijote; del que pensó que quizá no tenía el juicio tan perdido como a veces le parecía y fuera él mesmo el que estaba engañado, turbados los sentidos por el miedo y haciendo que las cosas no parecieran lo que son.

Y es desta manera como concluyó esta aventura que para el Triste fue desventura, entre riscos y breñas, en tierras de buen vino, agua clara y gente sana, para que cada uno saque de limpio aquello que le venga en gana.

Ver Post >
Sostenibilidad: porque lo primero es lo primero

Se propone como hoja de ruta para sortear la crisis la sostenibilidad, la misma que siguen algunos vitivinicultores de Rioja.

Que las ventas del Rioja han alcanzado récords históricos no debería llevarnos a manifestaciones triunfalistas, a la vista de lo que es patente en la calle: bodegas en quiebra, otras en liquidación, muchas que se las ven y se las desean para cuadrar los números, uva a precios que apenas cubren los gastos, aumento de la masa vegetal injustificado, arranque masivo de viñas viejas, emprendedores con talento que no pueden abrirse paso, precios medios del vino que nos equiparan a regiones vitícolas mediocres, ausencia de calificación de las zonas de producción de acuerdo a su potencial enológico, constante caída del consumo de vino, degradación del paisaje y menoscabo de la identidad y patrimonio vitivinícola,… Mientras, las medidas para solucionar la situación, son solo parches en un camino que no es sino una huida hacia adelante: solicitamos la declaración de patrimonio universal para nuestras pirámides entre tanto nos llevamos las piedras, se pide calidad pero no se paga, se quiere que se nos reconozca nuestro producto mientras se tiran los precios, nos quejamos de excedentes pero seguimos plantando,…

Ante un panorama general de Rioja tan complicado, hay empresas vitícolas riojanas que con la vista puesta en un horizonte a más largo plazo, se desmarca de la política general. Los modelos de gestión de algunas de estas empresas, en representación de lo mejor de la vitivinicultura riojana, fueron debatidos en una jornada sobre vitivinicultura sostenible celebrada en Laguardia a finales de febrero. En la reunión organizada por ARPROVI, Diputación Foral del Álava y el Gobierno de La Rioja, participaron seis bodegas de la DOCa Rioja que expusieron su punto de vista y experiencia, así como las estrategias que se llevan a cabo, para el manejo de suelo, control de plagas, riego (en su caso), control de residuos y efluentes en la bodega o ahorro de energía, por citar algunas de las materias que se trataron. Además, como invitado de honor, asistió el distinguido naturalista Joaquín Araujo.

Las seis bodegas que tomaron parte en el foro han hecho de la sostenibilidad una ventaja competitiva. Son bodegas, todas ellas, que tienen como prioridades el respeto a la naturaleza, al medio ambiente, la salud del agricultor y del consumidor y como compromiso social, contribuir al desarrollo económico general. Son, además, modelos reconocidos de éxito, con grandes marcas muy bien ponderadas por crítica y consumidores, que engrandecen la marca Rioja allá donde van.

Joaquín Araujo, que inició la jornada, contraponía dos tipos de agricultura, la que propugna el “paisaje que ama el obstáculo” con aquella cuya meta es obtener los máximos e inmediatos rendimientos económicos. Porque para el naturalista, los obstáculos, lindes, árboles, bosquetes, arroyos, setos, terrazas, pendientes, muros de piedra, guardaviñas,… cumplen una función ecológica y cultural, aparte de paisajística, a la que no podemos ni debemos renunciar.

Por parte de las bodegas intervino primero Abel Mendoza, de la bodega con el mismo nombre de San Vicente de La Sonsierra, un agricultor autentico, profundamente enraizado en la tierra, que ha sabido mantenerse al margen del negocio cuyo principal argumento es el precio. Sus principios están basados en la obtención de la uva de los mejores pagos, de las viñas más viejas y recuperación de variedades casi olvidadas, llevando a cabo propuestas muy atrevidas que le han dado gran notoriedad.

Juan Luís Cañas y Mª José Aparicio de Bodegas Luis Cañas en Villabuena remarcaban el primero con su visión empresarial y la segunda como técnico, que lo fácil, lo sencillo, va a tener muchas dificultades, y sólo la calidad tiene futuro. Es precisamente la calidad el motor que mueve y distingue esta empresa.

Por su parte, Miguel Angel de Gregorio de Bodegas Finca Allende en Briones, activista del terroir, apostaba por la diferenciación y singularidad como ingredientes de su receta de éxito. Cuidada selección de las técnicas enológicas, viñedos y uvas, parece ser la clave de elaboración de sus vinos sabios.

Representando a La Granja Nuestra Señora de Remelluri de Labastida, Amaia Rodriguez, subrayó el interés de su familia por mantener los valores culturales, viejas cepas y varietales, paisajes, elementos arquitectónicos tradicionales, e incluso técnicas de cultivo que para algunos pueden resultar obsoletos, pero en los que creen firmemente, lo mismo que aquellos que ensalzan sus vinos en todo el mundo.

Julio César López de Heredia, de bodegas R. López de Heredia-Viña Tondonia, presentó su modelo de negocio soportado en la tradición. Esta bodega que pronto cumplirá 150 años, con su filosofía y línea de trabajo, pretende (y lo consigue), trasladar a los paladares del siglo XXI la experiencia y el disfrute del carácter original de sus originales vinos. El hecho de incluir el nombre de su viñedo en la razón social, da fe del valor de la viña para esta empresa familiar jarrera.

Por último intervino Rubén Liquete, de Bodegas y Viñedos Artadi. Este ingeniero de las viñas apuesta por el terroir y por el esmero y cuidado del viñedo y la uva. Utilizan, en esta prestigiosa bodega de Laguardia, métodos de la agricultura ecológica muy cerca de la biodinámica, que según los datos aportados, resultan tan efectivos y no más gravosos que los tradicionales.

Las seis bodegas presentes en el foro, como otras que hubieran merecido estar, con su gestión eficiente de la explotación y de los recursos naturales y económicos, son ejemplo de maneras distintas de hacer las cosas. Sin atajos, porque la calidad al final es apreciada y se puede defender en el Mercado. De las palabras de Joaquín Araujo destacaría su comentario sobre la cita de Plinio “no pretendamos que el cielo obedezca a la tierra”. Escuchemos a la naturaleza, que estaba aquí cuando nosotros llegamos. Porqué algún día nos daremos cuenta que “lo primero es lo primero”.

Y para que cuando eso ocurra no sea demasiado tarde: sigamos las referencias de aquellas empresas que han sabido llegar a ese cliente que valora otros aspectos aparte del precio. Distingamos lo esencial de lo accesorio y reflexionemos donde nos lleva el camino iniciado. Busquemos alternativas que nos permitan rectificar hacía la senda de la sostenibilidad: empecemos la casa por los cimientos y construyamos una estructura de calidad que se mantenga en el tiempo. Porque la sostenibilidad crea y mantiene el espacio y las condiciones bajo las cuales en armonía con el medio natural pueden ser satisfechos tanto nuestros requerimientos y necesidades, como las de los que vengan después.

Ver Post >
Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.