La Rioja
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Categoría: Propuesta Remesal sobre Clasificación vinos Rioja
Preguntas y respuestas sobre la clasificación de vinos Rioja

La propuesta presentada sobre clasificación-segmentación de vinos de Rioja ha suscitado numerosos comentarios en las redes y muchas preguntas se me han hecho en persona. Transcribo algunas de ellas  que espero resuelvan las dudas. Quedando está página abierta para seguir completándola a medida que me vayaís planteando más cuestiones.

¿Cuáles son los motivos principales que justifican la propuesta de diferenciación-segmentación por calidades?

De un modo u otro la segmentación y/o diferenciación existe en todas las denominaciones de origen de vino más prestigiosas del mundo. Igualmente, no existe empresa que se precie que no segmente sus productos en primeras y segundas marcas. Si se hace de forma generalizada en el mundo comercial es porque funciona. Rioja, que además de una zona productora de vino es un negocio del que viven muchas personas, no puede ser ajena a las reglas del mercado. Además:

  • La diferente presentación de los vinos elaborados de acuerdo a cada uno de los niveles, una Pirámide de Calidad del Rioja, dará idea inequívoca al consumidor de la calidad del vino que se va a encontrar cuando abra la botella. La tipificación permite elegir entre la oferta existente sin sorpresas posteriores. El consumidor debe igualmente conocer lo que está comprando, de donde viene el vino y como se produce.
  • La clasificación de los vinos de Rioja que se propone se hará de acuerdo al modelo productivo seguido que, inevitablemente, con los controles precisos, va a dar lugar a un mínimo nivel de calidad, definido previamente para cada segmento. Está clasificación tiene la ventaja que es muy sencilla de aplicación y además no viene impuesta. El viticultor o bodega elije el/los modelo/s de producción que desee orientando su explotación y las técnicas de cultivo al tipo/s de vino/s que quiera producir.
  • La gran la diversidad de Rioja y sus condiciones permiten hacer un gran abanico de calidades de vinos: desde los vinos más excelsos a, otros, con un buen trabajo enológico, simplemente correctos.
  • La organización de los vinos en una pirámide de calidad permite orientar la viticultura para producir vinos según la vocación vitícola de cada viñedo. Cualquier opción que se elija puede ser rentable y es el viticultor conjuntamente con la bodega receptora de la uva, de acuerdo al potencial vitícola de cada viña y su interés, los que deben elegir a que categoría deben orientar la producción de cada viñedo.

 

¿Cómo se segmentan e identifican los vinos?

Los vinos de Rioja se segmentan en 3 niveles de calidad decreciente.

En el primero, la máxima expresión de Rioja, se incluirán los producidos en viñedos con rendimientos más bajos, inferiores a los actuales máximos, con técnicas de cultivo más exigentes, vendimia a mano, con rendimientos de transformación más bajos y parámetros analíticos más estrictos elaborados con preponderancia de las variedades locales.

En el segundo nivel de calidad se permitirían rendimientos ligeramente más elevados que los actuales en variedades tintas, y ligeramente inferiores en blanco. El sistema de cultivo sería más extensivo, permitiéndose la vendimia mecánica. Únicamente se podrían elaborar para este nivel vinos jóvenes, de corta crianza (se indicaran los meses de barrica) y crianzas.

Y por último, la gama más baja de Riojas correspondería a aquellos viñedos que por su ubicación, sistema de explotación intensiva o rendimiento, no son aptos para vinos que destaquen por su calidad, que sin embargo superan los umbrales mínimos de Rioja dentro de esta categoría. Son vinos destinados al gran consumo, para beber pronto en los que se introduce como novedad la posibilidad de envasar en bag in box y aportar sabor roble mediante maceraciones con chips o similares.

Cada nivel irá perfectamente identificado para que el consumidor pueda elegir entre una amplia oferta de Riojas con la garantía de que el vino que adquiera se ajusta al nivel de calidad al que pertenece. Se propone como identificación sencilla la de una fina banda o lazo de color oro, plata y bronce en el gollete o cuello de la botella según los vinos pertenezcan a la primera, segunda o tercera categoría respectivamente.

Con este sistema además de las ventajas indicadas anteriormente se consigue atender mercados a los que ahora no se puede llegar, bag in box, vinos maderizados, semicrianzas, etc. El mercado se expande en tamaño, se diversifica y con la transparencia se mejora la imagen del Rioja
¿Porque una propuesta de clasificación de vinos ahora que el Consejo Regulador está a punto de dar los primeros pasos para la zonificación con los vinos singulares, vinos de pueblo, de parcela,…?

La posibilidad de incluir en la etiqueta la mención al pago de origen (vinos de pueblo, de parcela,..), va a ser sin duda un avance en una carrera larga. Serán necesarios muchos años hasta que viticultores y bodegas se vayan adhiriendo, se definan los viñedos y bodegas adscritos a cada unidad geográfica, se regule, se determinen y erijan en su caso, los organismos de control, el modo para la implementación de los controles, y, por último, que el consumidor y el mercado entiendan y reconozcan las clasificaciones.

Las zonificaciones o clasificaciones de los vinos con arreglo al territorio, como son las que se plantean, son extremadamente complejas, y en las que entran en juego muchos intereses, precisamente por ello, resultan muy polémicas dando lugar a multitud de reclamaciones y pleitos interminables. Así en Burdeos, lo que finalmente concluyo en la Clasificación Oficial de 1855 tuvo precedentes que no llegaron a cuajar desde dos siglos antes. Cuando por fin se materializó lo hizo únicamente para dos regiones: Medoc y Sauternes. Desde entonces los litigios y disputas son continuos, no solo con la Clasificación Oficial, sino con todas las que se han ido creando después en el resto de regiones de Burdeos.

Lo que se haga en los próximos años en Rioja, permitirá identificar el territorio específico del origen de algunos vinos pero alcanzará solo a un número limitado de viticultores y bodegas con lo que el resto estará como antes o peor al quedar sin ningún atributo diferenciable. La clasificación propuesta llega a todo el mundo y permite que viticultores y bodegas se posicionen en el modelo de negocio que le interese en función de sus circunstancias particulares, sabiendo a priori los mercados a los que pueden aspirar.

¿Costaría mucho implantar la clasificación que se propone?

Lo que aquí se plantea tiene la ventaja de su sencillez. Su implementación podría llevarse a cabo de forma inmediata, incluso para el 2017, con sencillas modificaciones en el Reglamento. No se trata sino de hacer lo que muchas bodegas ya están haciendo: cuidar cada viñedo en función del tipo de vino que se quiera obtener, controlarlo y registrarlo.

Este sistema tiene la particularidad que no viene impuesto por una autoridad técnica o política sino que cada uno pueda elegir el tipo de vino que quiere hacer, según las posibilidades de su explotación, y de lo que considera le puede resultar más rentable.

Con esta clasificación de los vinos se pretende igualmente dejar una posibilidad de diferenciación de aquellos viticultores o bodegas que no quieran o puedan adscribirse a ninguna unidad geográfica menor y sin embargo persistan en su idea de hacer calidad. Estos, con este sistema, tendrán un distintivo de la categoría de su vino avalado por la denominación que les distinguirá claramente y que el consumidor comprenderá fácilmente.

¿Pero estamos hablando de diferenciar los vinos, sin contar nada con el suelo ni edad de viñedo?
No exactamente. Lo perfecto está reñido con lo bueno. Si nos planteamos en Rioja una clasificación por terroir ni tus hijos ni los míos la verían concluida.
Para el segmento de mayor calidad irían las uvas procedentes de viñedos de más bajos rendimientos que se corresponden, generalmente, con los viñedos más viejos y por consiguiente plantados en los terrenos de mayor vocación vitícola, los más pobres, los que dan mejores calidades. Por otra parte los serán parcelas vendimiadas a mano, con menor rendimiento de transformación y elaboración más cuidada, siendo los requisitos analíticos y de cata más exigentes que los niveles inferiores. Aún con todo, no se renuncia a las clasificaciones por terroir en las que se debe seguir trabajando.

Creo que entonces todos vamos a querer ser “oro” y lo que hagan mal unos, mancharan a todos los demás…No veo mal la diferenciación, pero creo que debería de haber más requisitos….

Partes de la idea que el primer segmento tiene que ser el más rentable y no tiene por que ser así. Se puede ganar dinero produciendo con bajos costes y altos rendimientos un vino correcto con bajos costes de envasado, distribución y publicidad, avalado con la calidad Rioja.

Sabemos también que desgraciadamente no todas las parcelas de viñedo en Rioja son aptas para hacer vinos Premium.

La propuesta me parece muy acertada y conveniente en este momento, salvo que no catalogaría los vinos como un pódium ya que simplemente se tratarían de vinos diferentes pero ni mejores ni peores, distintos para frecuencia de consumo y distintos consumidores.

Es precisamente un pódium lo que propongo, una segmentación de los vinos de acuerdo a la calidad. A distintos modelos de viticultura, distintos suelos y condiciones corresponden diferentes vinos, también bajo el punto de vista cualitativo y además totalmente objetivable.

Los rendimientos por hectárea para cada segmento de calidad me parecen demasiado altos.

Las cifras indicadas de rendimientos son orientativas, es el sector quien debe determinar los rendimientos máximos para cada nivel así como los parámetros de calidad que correspondan si la propuesta se llevará a cabo.

¿En la categoría más baja indica que los envases no llevarían contraetiqueta de Rioja?

No la tradicional que conocemos de Joven, Crianza, Reserva o Gran Reserva. La contraetiqueta sería diferente creada al efecto para este tipo de vinos.

Lo mismo se haría para los vinos especiales, vinos de alta expresión, de garaje o similares, (que están en el segmento de calidad más alto) dejarían de llevar la etiqueta con la que ahora habitualmente se presentan para crear una especial. Se desmarcarían así del resto de vinos y pagarían los impuestos que les corresponde por el precio al que normalmente se venden.

En este blog “hablando de vino” y en los artículos que escribes “en lo mejor del vino de Rioja” se aprecia cierta desconfianza sobre el futuro de la Denominación.

Rioja está creciendo en ventas al mismo ritmo que su potencial productivo, lo que es todo un triunfo de la Denominación, otra cosa es que ese crecimiento sea sostenible y ahí radican mis dudas. Creo existen ciertos indicadores peligrosos que son motivo, según mi lectura, de preocupación. Entre ellas, la disminución del número de pequeños elaboradores y cosecheros, la concentración de la producción en cada vez menos operadores que son a su vez cada vez más grandes, el mayor número de hectáreas de viña que un viticultor necesita para subsistir, los cambios de los hábitos de consumo y sobre todo la deriva a la productividad y descuido por la calidad.

Se refleja que en general cada día la calidad de Rioja es menor en hechos como el pacto trianual del aumento de los rendimientos pactado en el sector, en la continua intensificación de la viticultura con material vegetal muy productivo, en el goteo continuo de arranque de viñedos viejos, en el hecho que, algunos años, las mejores uvas se queden colgadas sin vendimiar, en la plantación indiscriminada sin criterios de vocación vitícola, en la pérdida de diversidad genética,…

Son todos indicadores que obligan a “ponernos las pilas”. El mundo va muy rápido y en pocos años los escenarios cambian totalmente. La reputación del Rioja está cada vez más devaluada mientras otras zonas vitícolas no están precisamente dormidas.

¿Entonces, consideras que el prestigio de Rioja es bajo?

Parte del vino que vendemos es, digamos, solo regular a un precio barato, otra parte es vino de gama estándar de Rioja a precio muy competitivo, y algunas bodegas, pocas, consiguen codearse con las mejores del mundo ofreciendo vinos excepcionales a precios muy por debajo de los que están a su altura en calidad de otras denominaciones de prestigio. En todo caso el éxito de Rioja radica en ofrecer siempre buena relación calidad/precio

Basar las ventas en una buena relación calidad/precio es muy peligroso. Si la calidad baja, estamos obligados a reducir continuamente el precio, para ser competitivos. Pero la reducción de precio siempre conlleva una pérdida de categoría y va en detrimento del prestigio, que siempre va unido a un precio alto. Además, por mucho que se baje el precio siempre habrá alguien que venda más barato.

Rioja se desenvuelve muy bien compitiendo con vinos de una gama intermedia de calidad pero su presencia en la liga de los grandes se limita a honrosas excepciones. Los comerciantes se quejan de que el mercado no admite precios altos de Rioja. Es difícil que en condiciones normales alguien pague más de por ejemplo 20 Euros por una botella de Rioja, cuando lo paga sin dudarlo por un Burdeos, Borgoña, Barolo, Quianti, Champagne, Mosela, Piamonte, Sonoma o Napa.

La reputación de Rioja permite que los vinos baratos se vendan bien pero para el bodeguero que hace calidad, pero, por tener mayores costes, no puede vender a precios en la línea de la mayoría de Riojas con la misma contraetiqueta, se queda fuera del mercado, complicándosele no solo vender sino hasta que sus vinos sean catados.

Con la competencia de fuera es aún más difícil ya que no se puede ir con un precio por encima del que corresponde a la categoría en la que el mercado ha puesto al Rioja: más en la estantería de chapa que en la de madera.

Además el aval que ofrece Rioja como DOC vale poco, eso es al menos lo que manifiestan muchos bodegueros y comerciales.

¿El aval de Rioja es insuficiente?

La salida al mercado de vinos de calidad corriente, que inevitablemente lo son algunos vinos de Rioja, no lleva más que a una pérdida de prestigio. El consumidor debe poder estar seguro cuando está comprando un vino que, por ejemplo, un Reserva de Rioja, se elabore con las mejores uvas de las mejores cosechas, tal como se ha publicitado siempre. Cosa difícil cuando vemos Reservas en algunos supermercados o grandes superficies a 4 € botella. Con operaciones como esta no solo es la marca la que pierde crédito sino también la Denominación que los avala.

Los mínimos que marca la denominación para que un vino se embotelle como Rioja son muy pobres. Alcanzar 12º o una intensidad colorante de 4, , sin defectos, que no es más de lo que se exige a un vino simplemente correcto se hace en cualquier sitio y por cualquiera. Para ello no hace falta un aval de una DO y menos de una DOC.

Además, y lo hemos visto más que nunca esta vendimia, por el sistema “permitido” de compensación de cartillas o la no descalificación de viñedos con altos rendimientos, la uva procede en muchos casos de viñedos que no pueden dar lugar a grandes vinos.

¿Hacer un segmento de Rioja de baja calidad no puede llevar a un desprestigio de la marca Rioja?

En todos los sectores de consumo existen las primeras y las segundas marcas. Las segundas marcas permiten el acceso a determinados clientes que no pueden o quieren pagar por un producto Premium.

El descenso del consumo en los hogares y de los jóvenes puede ser debido en parte a que los vinos de calidad son caros y los vinos baratos son generalmente malos. Con el segmento más bajo de la pirámide de Rioja se trata de ofrecer un producto correcto a un precio asequible para todo el mundo, con la garantía que ofrece la denominación. Aumentamos el consumo y hacemos riojas para todos los segmentos del mercado y de acuerdo a las demandas variadas de producto y envase.

Evitamos, por otra parte, el fraude con vinos de excedentes reales de la denominación, o de otras denominaciones, envasados en La Rioja o en Rioja Alavesa, que se publicitan como de excedentes de producción de Rioja, etc. Algunos de estos vinos que circulan de manera alegal en botellas o envases bag in box son de una calidad deplorable que perjudican seriamente a la DOC Rioja.

Con la segmentación  ponemos negro sobre blanco la realidad  de Rioja, ponemos normas y límites con lo que ganamos en transparencia. El consumidor quiere tener las cosas claras: saber lo que compra y que el producto no le defraude.

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Riojas de oro, plata y bronce (II)

La propuesta permite a grandes clásicos y los ‘vinos singulares’ compartir la cima de la pirámide.

 

Los tres niveles ponen ‘negro sobre blanco’ la realidad vitícola y comercial de la DOC y ‘legalizan’ el actual mercado de excedentes.

 

Proponíamos ayer, en la primera parte de una nueva clasificación para los vinos de Rioja, un sistema de catalogación diferente, que afecta tanto a los vinos de calidad (la parte alta) como a los de menores exigencias en cultivo y bodega, con el amparo incluso de producciones que hoy Rioja no contempla pero que son una realidad en los mercados, como los vinos de semicrianza, los que utilizan chips e incluso los envasados de bag in box.

 

La flexibilidad de este sistema, u otro similar, permite al productor elegir en qué nivel o niveles desea trabajar y pone negro sobre blanco la realidad vitícola y enológica de Rioja, lo que nos daría credibilidad en el mercado y, sobre todo, seguridad y confianza al consumidor. No necesariamente el nivel de más calidad es el más rentable (puede serlo incluso el tercero), pero Rioja podría vender más vino y mejorar claramente sus márgenes por arriba.

 

Asimismo, el sistema de control se simplifica sustancialmente, ya que cada bodega puede comercializar tantas botellas de vino de cada categoría como equivalente de uva recibe de cada segmento. La propuesta concilia las diversas sensibilidades de Rioja, es sencilla y de rápida aplicación, dando respuesta inmediata a la demandada diferenciación de Rioja a la espera de que las clasificaciones por terroir vayan consolidándose. Así es con más detalle:

1 Banda oro

Sólo para vinos de calidad superior garantizada, a la altura de los mejores pagos de las denominaciones de prestigio (Crus de Burdeos, Clos de Borgoña o Chianti Clásico por citar algunos). Entrarían en este grupo tanto vinos del año como de guarda siempre que respeten las condiciones restrictivas de cultivo y elaboración. Con cabida pues para los vinos de ‘viñedos singulares’ (entidades geográficas menores o terruños parcelarios), para los ‘vinos de municipio’ y elaboraciones especiales y, también para los ‘vinos clásicos’, que ahora identificamos como crianzas, reservas y grandes reservas y que son elaboraciones históricas, en la mayoría de los casos de mezclas de uvas de grandes viñedos y que la propuesta del Consejo Regulador para la cúspide de Rioja hoy deja al margen. Las elaboraciones especiales, los llamados vinos de garaje, de autor, de alta expresión, etc. entrarían también en este grupo con una contraetiqueta específica creada al efecto.

Variedades y viñedos: las clásicas de Rioja, mientras que las foráneas no podrán ser predominantes. La uva procederá de viñedos antiguos, aunque podrán tener cabida también plantaciones a partir de cinco años y siempre con vendimia manual.

Rendimientos: hasta 6.000 kilos por hectárea ó 42 hectólitros/ha en tinto y 7.000 Kg/ha ó 49 hl/ha en blanco. En todos los casos a la altura de las grandes denominaciones mundiales.

 

2 Banda plata

Para vinos más básicos de calidad que el primer nivel, con precio moderado para competir en mercados de gran consumo. El equivalente en Francia a los vinos de villages de Borgoña, a las denominaciones regionales o satélites de Burdeos (que ponen en la etiqueta muy grande Burdeos) o en Italia, al Chianti. Son vinos destinados a consumo joven, semicrianzas y crianzas.

Rendimientos: producción máximas para variedades tintas 7.850 kg/ha de y 9.000 kg/ha para blancos. El rendimiento de transformación máximo será de 0.70 litros por kilogramo de vendimia (como en el primer nivel). Son equivalentes a 55 hectólitros/hectárea para tintos (igual que Burdeos AOC y por debajo de las apelaciones regionales de Borgoña, con 50-69 hl/ha) y 63 hl/ha blancos para blancos (inferior a blancos secos de Burdeos, con 65 hl/ha, y en el promedio de las apelaciones regionales de Borgoña con 55 a 75 hl/ha). No podrá indicarse en la etiqueta la procedencia de la uva de viñedos viejos. Respecto a las variedades de uva, las autorizadas por el reglamento, incluidas las foráneas.

 

3 Banda bronce

Vinos correctos sin virtudes ni defectos, de viticulturas intensivas y elaboración más industrial. Irían a este nivel vinos descalificados de niveles anteriores más exigentes, vinos de prensa y aquellos producidos en viñedos que por rendimiento sobrepasan los límites. Uvas de viñedos de terrenos fértiles, con densidades de plantación bajas, clones productivos, portainjertos muy vigorosos y donde las técnicas vitícolas se orientan a la productividad. En este nivel se encontrarían los vinos más económicos con calidad Rioja destinados a un consumo diario.

Identificación: hacen mención a su producción en Rioja (‘vino del territorio del Rioja’ o algo similar), pero sin contraetiqueta de la DOC.

Elaboraciones y envases: se permitiría el envasado en un formato alternativo a la botella de 0.75 l, que permitan la perfecta conservación una vez abiertos y más ecológicos (bag in box), pero sin tetrabrik o similares. Permitiría a Rioja entrar en mercados que demandan este envase y que ahora son inaccesibles y acabará con el mercado paralelo y nada transparente del vino que hoy se vende como excedentes de Rioja. Serían vinos jóvenes y también con gusto y aroma madera (chips).

Rendimientos máximos: 10.000 kg/ha, lo mismo en blanco que en tinto, ya que se entiende que producciones superiores a esta cifra difícilmente podrán alcanzar la calificación Rioja y los rendimientos de transformación podrán llegar hasta 0.72 l/kg de vendimia. Son valores similares a los de terceros países competencia de Rioja en los mercados menos exigentes como Sudáfrica, Australia, Argentina o Chile. Mejoraríamos igualmente la competitividad en países importadores de producto Rioja en los que difícilmente podemos entrar con productos de baja gama por su cercanía al consumo y elevados rendimientos.

Nota: las denominaciones de cada segmento de calidad, producciones y rendimientos son orientativos. Si la propuesta prospera la Interprofesional del vino de Rioja y el Consejo Regulador serán los encargados de desarrollar y concretar la misma.

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Riojas de oro, plata y bronce (I)

 

La diferenciación de vinos de Rioja debería no centrarse exclusivamente en los grandes viñedos, sino en transponer a la legislación la auténtica realidad de la DOC.

 

Del concepto diferenciación habrán escuchado y leído numerosas interpretaciones en los últimos meses. En realidad, diferenciar no es sino hacer distinción y llamar a las cosas por su nombre. Con la actual definición de los vinos de Rioja, la diferenciación no existe: conviven diversas viticulturas y modelos de negocio pero la actual regulación no diferencia entre ellas. Hay explotaciones en las que cultivar un kilo de uva cuesta 0,30€ (grandes extensiones mecanizadas) y otras en las que supera el euro (pequeñas parcelas de viñedo viejo con reducidos rendimientos en los que la mecanización es imposible).

 

En suma, los vinos llegan al mercado con precios distintos y también calidad muy dispar, en un totum revolutum en el que cohabitan productores con vinos a la altura de los mejores del mundo con otros que viven de las ‘rentas’ del nombre Rioja.

 

Al final, el consumidor está confundido, incapaz de separar el grano de la paja. Todo esto en un mercado en el que se demanda cada vez más información sobre de dónde viene, quién y cómo se hace el vino. Paralelamente, los productores reivindican salir del anonimato que supone la  ausencia de distinción entre los diversos modelos productivos de Rioja.

 

Al margen de las demandas de bodegueros de ambos lados del Ebro y del proceso de diferenciación emprendido por el Consejo Regulador, con la creación de la futura categoría ‘Viñedos Singulares’ para los vinos de más alta gama, esta vendimia ha puesto sobre la mesa (con millones de kilos tirados al suelo y el florecimiento del negocio alegal y paralelo de los excedentes) cuestiones que nos deberían llevar a reflexionar si no sería necesaria una diferenciación mayor, no sólo por arriba, sino también por abajo.

 

Por estos motivos por los que planteo en estas líneas una segmentación en tres niveles de calidad decreciente que no supone nada más allá que reflejar la realidad de una denominación de origen diversa y en la que modelos de hacer y comercializar el vino, todos absolutamente legítimos, conviven (ver información adjunta).

 

Cada nivel iría perfectamente identificado para que el consumidor pueda elegir entre una amplia oferta de Riojas con la garantía de que el vino que adquiere se ajusta al nivel de calidad al que pertenece. Y, para no caer en demasiadas complicaciones, quizá una identificación sencilla, perfectamente inteligible por el consumidor, como una banda o lazo de color oro, plata o bronce en el gollete o cuello de la botella nos haría dar en la diana.  Una clasificación de este tipo permitiría además atender mercados a los que ahora Rioja no llega, con el bag in box, el uso de virutas de roble y chips e incluso la mención de ‘semicrianza’, opciones todas ellas que el reglamento hoy no contempla. En definitiva, el mercado se expande en tamaño, se diversifica y con la transparencia se mejora la imagen del Rioja.

 

Primer segmento: los vinos de mayor calidad de Rioja

Reservado para la máxima expresión de Rioja, con los viñedos de menores producciones (inferiores a las actuales autorizadas), técnicas de cultivo más exigentes, vendimia a mano, con rendimientos de transformación más bajos y parámetros analíticos más estrictos, elaborados con preponderancia de las variedades locales. Sólo para vinos de calidad  superior garantizada, a la altura de los mejores pagos de las denominaciones de prestigio: Crus de Burdeos, Clos de Borgoña, Chianti Clásico…

 

Segundo segmento: el de mayor consumo (Riojas genéricos)

Se permitirían rendimientos ligeramente más elevados que los actuales en variedades tintas, y ligeramente inferiores en blancas. El sistema de cultivo sería más intensivo, permitiéndose la vendimia mecánica. Únicamente se podrían elaborar para este nivel vinos jóvenes, de corta crianza (con la indicación de los meses de barrica) y crianzas. Para vinos más básicos de calidad que el primer nivel, con precio moderado para competir en mercados que se decantan por precio.

 

Tercer segmento:  vinos de ‘territorio’ Rioja más populares

La gama genérica de Riojas correspondería a aquellos viñedos que por su ubicación, sistema de explotación intensiva o rendimiento, no son aptos para vinos que  destaquen por su calidad, pero que sin embargo superan los umbrales mínimos de Rioja. Son vinos destinados al gran consumo, para beber pronto. Con la introducción del envase bag in box e, incluso, con la opción de aportar sabor a roble mediante maceraciones con chips o similares, hoy no autorizadas en Rioja.

 

El sistema de control: posible y sencillo

 

Cualquier cambio en el sistema de protección de vinos debe aparejar un sistema de control que permita la diferenciación. En el planteamiento descrito, el control sería posible con los medios actuales:

 

1. Obligaciones de bodegas y viticultores: la responsabilidad continúa siendo de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador, pero se transponen determinadas obligaciones a bodegas y viticultores. En este sentido, las bodegas deberían identificar y registrar todas las entradas de uva con la referencia del viñedo del que proceden (trazabilidad). Asimismo, deberían acreditar que la comercialización de la cantidad de vino de cada categoría se corresponde con las entradas de uva de cada modelo.

Por su lado, los viticultores deberán asignar a cada viñedo de su explotación el modelo productivo elegido. La asignación a un modelo productivo será solicitada inicialmente y no se modificará excepto mediante nueva solicitud del viticultor o por haber superado los rendimientos asignados. En caso de no declaración inicial la asignación, se hará de oficio para el modelo productivo que propicia la menor calidad. Asimismo, deberá acreditar la realización de pautas de cultivo que permitan alcanzar el nivel de calidad y rendimientos del modelo productivo asignado a cada viñedo. La vendimia y entrega de uva se hará individualmente por viñedos. Excepcionalmente se puede hacer conjuntamente de varios viñedos si corresponden a un mismo modelo productivo y en su conjunto no superen la cantidad de 6.000 kilos/hectárea.

 

2. Derechos de uva y vino amparado: Cada viticultor deberá tener asignado el modelo productivo de todos sus viñedos con anterioridad al 15 de julio. Cada viñedo generará los derechos que le correspondan a su superficie y categoría. La bodega podrá admitir como uva de cada categoría únicamente la que corresponda por los derechos asignados a su modelo productivo y superficie, con un margen de tolerancia del 5%.

La  totalidad de la uva que proceda de un viñedo que supere los rendimientos del modelo productivo asignado se degradará a la categoría que corresponda por sus rendimientos. El 5% de tolerancia irá destinado automáticamente a la elaboración de uva de la categoría inferior. Una vez que la uva entra en bodega, ésta es responsable de la misma a efectos de elaboración, pudiendo destinar la uva al tipo de vino que libremente determine. Ahora bien, la bodega no podrá comercializar más vino de cada categoría que la que corresponde a las entradas de uva.  El Consejo Regulador hará cada año la concesión del número de  etiquetas de cada categoría que le corresponden.

 

3. Excesos de rendimiento y ‘degradación’ cualitativa: Si los Servicios Técnicos del Consejo Regulador constatan en campo o báscula que los rendimientos previsiblemente superaran o superan en más de un 5% la asignación en kilos correspondientes a su categoría y superficie, la uva de la totalidad del viñedo será degradada a la categoría  que corresponde a los kilogramos producidos. La totalidad de la uva de un viñedo podría ser descalificada si los rendimientos superen los 10.500 kg/ha (rendimiento que consideramos es el tope para producir vinos de calidad Rioja).

 

El viñedo mantendrá el modelo productivo al que se le ha degradado por un número de años que será función  de la calidad de la uva. El tiempo de penalización se determinará por el Consejo Regulador en función de los resultados de un análisis de una muestra de mosto que se tomará en el remolque en el momento del pesaje.

 

El fundamento y mecánica de los controles serán parecidos a la que se establecen para los controles de la PAC: aleatorios y basados en análisis de riesgos.

 

4. Calificación de las añadas. Doble, con una estimación inicial, válida sólo para los vinos jóvenes, que se haría en la primavera siguiente a la cosecha. Y una segunda, definitiva, una vez que los vinos hayan superado una crianza en barrica de 12 meses.

 

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.